Aviso legal: Los personajes son de Meyer y la historia es una cliché que me inventé en mis tiempo libre.
Nota de autor: ¡Llegamos a los 200 comentarios! Y es por eso que les traigo doble actualización. Nos vemos con una doble actu cuando lleguemos a los 300 ¡ Miles de Gracias!
~~~~~~~~~~Nos Amamos~~~~~~~~~
Salto en mi propio lugar. No me había dado cuenta que él estaba escuchando. Me giro lentamente hasta mirarlo.
— ¿para nosotros?
— Sí, vamos a salir
— ¿Vamos a salir ? — cuestiono de nuevo.
Edward asiente.
— Pensé que salir a dar un paseo a solas sería bueno para ambos. Tenemos que aprovechar la estadía de Alice y Jasper en el rancho. Ya le preguntado a Mamá y Ali si se pueden cuidar a los niños un par de horas mientras estamos fuera.
— ¿Que han dicho?
— Aceptaron.
Levanto una ceja.
— Oye .. ¿ cuándo les preguntaste?
— Justo cuando venías hacia acá— responde.
— Pero yo...— miro mi ropa: unos shorts cortos de mezclilla y una remera blanca.
— Iré a preparar los caballos, mientras tanto, tú puedes cambiarte. Te esperaré en los establos.
— Bien. Solo llevaré un par de frituras para Esme y Alice. Te veo en vente minutos.
— Me parece bien— dice él. Se acerca a la mesa y toma la canasta de los emparedados— . Gracias, Ágata.
— No hay de que, niño Edward— responde la mujer.
Edward sale de la casa.
Me tomo mi tiempo para ir a dejar las frituras e irme a cambiar. No sé porque estoy tardando más de lo que debería, pero lo que si sé bien es que estoy demaciado nerviosa por lo que Edward va a decirme.
Casi treinta y cinco minutos después, llego a las caballerizas. Encuentro a Edward dándole algunos terrones de azúcar a Zeus.
— Estoy lista— anuncio cuando estoy a una buena distancia para que pueda escucharme.
Edward se gira y me sonríe.
— También nosotros estamos listos, ¿ cierto, Zeus?— El caballo hace un sonido como si hubiera respondido.
Miro más allá y el único caballo con silla de montar es Zeus.
—¿ Dónde está Venus? — pregunto.
— El lugar al que iremos está muy cerca, así que he pensado que sería mejor compartir caballo.
Involuntariamente doy un paso atrás.
— ¿Estás bromeando, cierto?
Edward niega con la cabeza.
— No, no lo estoy haciendo.
Veo su rostro, pero este no refleja ninguna pizca de humor. ¡ cielos! No hemos ido juntos en un caballos desde hace mucho tiempo atrás, cuando íbamos al instituto. ¿ Porque estaba haciendo esto?
— Yo... Bien. — digo. No estoy contenta con esto, pero no voy a ponerme a discutir. Camino hasta donde esta Zeus y me alistó para subir; no se me dificulta hacerlo, pues tengo algo de práctica al hacerlo con Venus, el caballo que Edward asignó para mi desde que nos casamos.
— ¿Estás lista? — me pregunta cuando estoy completamente acomodada.
— Lo estoy.
Varios segundos después, Edward se coloca detrás mío, cuidando mantener una cierta distancia entre ambos para no tocarme demaciado.
— ¿ A dónde es qué iremos? — pregunto.
— No muy lejos de aquí. Quise que fuera un lugar tranquilo dónde podamos hablar tranquilamente sin ser interrumpidos.
— Bien.
No hablamos por casi todo el trayecto al lugar que vamos; este no está muy lejos: es un pequeño riachuelo que está a unos quince minutos a caballo.
Cuando llegamos, Edward hace que Zeus se acerque uno de los árboles que de encuentran alrededor del riachuelo. Después, él baja y me ayuda a bajar del caballo. Cuando estoy sobre el suelo, me ofrezco a cargar la canasta con las cosas, pero Edward se niega y dice que busque un lugar sombreado para poder estar.
Minutos más tarde nos encontramos a la sombra de un árbol. Edward ha puesto una gran manta de tela de colores en el suelo para poder sentarnos.
— ¿ Estás lista para comenzar ? — dice. Su rostro muestra preocupación, pero sé bien que también está decidido a contarme lo que sea que está pasando.
— Lo estoy.
— Bien. Porque primero Tenemos que hablar de Tanya.
— ¿Porqué ella? — cuestiono.
— Es importante. Ella es la que comenzó todo esté embrollo.
Entrecierro los ojos.
— ¿Qué estás diciendo? ¿cómo que fue ella la que comenzó con todo esté embrollo?
Edward asiente.
— Algunas semanas después de Tanya murió, encontré entre sus cosas una decena de cartas. Estás iban dirigidas a muchas personas, entre ellas: a tu madre, a ti. También en esas cartas estaba yo.
— ¿Cartas? Nunca recibí una carta de Tanya.
— No las mandaba, solo las escribía como a forma de terapia. Entre todas esas cartas unas estaban dirigidas a un tal James Witherdale. ¿Sabes quién era James?
Niego con la cabeza.
— No lo sé— admito.
— Me tomé el atrevimiento de leer las cartas. Entonces, me enteré que todo. De que todo esto de el embarazo y la boda era una treta bien planeada por tu madre.
Mis ojos se abren por la sorpresa.
— ¿Qué? ¿ mi madre... ¿Qué hizo ella? — suelto.
— Ella fue quien lo planeo todo.
Sacudo la cabeza de un lado a otro. No estoy entendiendo nada de lo que Edward está diciéndome.
— Pero.. pero.. No estoy entendiendo nada — mi voz se ha atascado en mi garganta.
— Danna y Elliott no son mis hijos biológicos— suelta Edward.
~~~~~~~~Nos amos~~~~~
Cómo ven esto que Edward le ha dicho a Bella?
me cuentan que les pareció?
Gracias a estas personitas por la espera y por comentar en el anterior capítulo:
