Fairy Tail: Una Aventura Eterna

Cuarto Arco: Los Juegos

Capítulo 51/175: ¡Vida Normal!

Con tal de darle fin lo antes posible al vasto caos que invadía a la Ciudad de Crocus, los jóvenes magos de Fairy Tail se separaron con tal de encontrar y derrotar a los miembros de Ouroboros. Fue una decisión que eventualmente llevó a Serena Axel a encontrarse con Amaia Jiwe, con la cual empezó un feroz combate en donde está última trataba de devorarla con el poder que le brindaba su llamada "Maldición del Glotón".

Fue una batalla en donde de eventual modo acabó interviniendo la joven maga de Golden Lion, Emma Niu, con tal de apoyar a su amiga, aunque en un principio ella estaba en busca de su compañero de gremio, Ashe Vesta, quién estaba en otro lado de la ciudad junto con Tsuna Dragneel y en busca del joven Devil Slayer de Ocho Atributos, Devlin Devilian. Y tras haberse llenado de una vasta furia ante las declaraciones de sus enemigas sobre como uno decidía lo que era, la joven que era en realidad el asesino en serie del Imperio Alvarez conocido como "El Demonio de la Gula" finalmente decidió enseñar su monstruosa "Forma Etherias"...

...Continuación...

-¡...Te comeré en su mayoría porque te quiero muerta...!-

Quién hablaba se trataba de una de las tres presentes en una dañada área rural posicionada al norte de la Ciudad de Crocus. Una Ciudad de Crocus que seguía encerrada en una dimensión fuera del espacio y tiempo nombrada como "Punto de Desaparición", la cual estaba basada en un anochecido cielo decorado con unas cuantas estrellas y unas grandes cantidades de densa niebla cubriendo totalmente sus afueras.

La más normal en esa escena se trataba una joven que aparentaba unos 19 años de edad y poseía una larga cabellera que le llegaba hasta la espalda, que tenía unos cuantos mechones decorando su frente y era de color cenizo; tenía unos bellos ojos de color verde oscuro y que vestía su curvilínea y mediamente voluptuosa figura con un cerrado abrigo de color negro de mangas largas y una capucha en su espalda, una corta falda de cuadro de colores rojizos por encima de unos cortos pantaloncillos blancos, tenía unas largas medias de color negro que le llegan hasta los muslos y unas botas marrones, y que presentaba en su mano izquierda la marca rosada de Golden Lion.

E al lado de esa joven que era la hija adoptiva de la antigua miembro de "Spriggan 12" apodada como "La Destructora de Naciones" se presentaba una joven de unos 19 años de edad que poseía una larga y puntiaguda cabellera negra, que tenía unas pupilas de un color dorado e una bestial figura, que mostraba tanto en su frente como en sus mejillas unas ondulantes estigmas de color negro, y poseía unas vestimentas basadas en un abrigo negro sin mangas y que dejaba expuesto su ombligo así como en unos cortos pantaloncillos de bordes puntiagudos del aquel mismo color.

También se debía decir como esa joven que era un demonio de los libros de Zeref tenía tanto en sus extremidades superiores como inferiores una escamosa piel de un profundo color azabache que se extendían por estás de modo que formaba de respectiva manera en ellas unos guanteletes y rodilleras, que había visto remplazados los cinco dedos de sus manos y pies con unas afiladas garras de un claro color negro, que de una parte de su espalda expulsaba una luminosa energía de color rosado que acababa solidificándose e adoptando la forma de un par de grandes alas demoniacas, y que presentaba en su mano derecha la marca rosada de Fairy Tail.

Y a unos cuantos metros en frente de aquellas jóvenes ya descritas se encontraba el ser más peculiar de esa escena. Un ser con un tamaño bastante superior a los edificios de concreto que conformaban los alrededores de esa área rural, que poseía una escamosa piel de un profundo color azabache, y que tenía un cuerpo basado en un torso, cuatro patas y larga cola iguales a las de un lagarto.

Un ser que no tenía una, ni dos, ni tres, ni tampoco cuatro, sino hasta cinco cabezas parecidas a la de un gusano, una serpiente o algo por el estilo. Cinco cabezas con unos cuellos sumamente largos y bastante gruesos, que no mostraban ni un solo globo ocular o algo parecido a esto, pero que tenían unas grandes bocas que al no tener labios enseñaban cada uno de los dientes de sumo filo que las conformaban y que al estar en medio de un monstruoso rugir mostraban las largas lenguas serpenteas que residían en su interior.

Y en la cima de la tercera de ese quinteto de cinco monstruosas cabezas antes mencionadas, la que se posicionaba en el medio de todas estás para ser más precisos y la cual tenía en el lado izquierdo de su cuello la marca rojiza del gremio de Ouroboros, poseía posicionada en su cima una forma humanoide. Pero no porque estuviera de pie, sino porque en vez de poseer piernas e entrepierna, esa figura humanoide estaba pegada de la cintura para abajo a las escamosa piel azabache que conformaba a está.

Más específicamente hablando; se trataba de una joven que poseía unos cortos cabellos negros con bordes puntiagudos, que tenía unos bien abiertos ojos de un brilloso color rojo que expresaban una clara locura, que mantenía su rostro decorado con una gran sonrisa que terminaba enseñando los afilados dientes que residían dentro de su boca, que cubría su busto con los pocos trozos de tela blanca que quedaron de un cierto vestido, y que demostraba unas cuantas escamas negras en algunas partes de su caucásica piel.

-¡...Serena!- Exclamaba Amaia tanto enfurecida como maniáticamente sonriente.

-¡GRUUUAAAAAAHHHHH!- Rugían ferozmente las monstruosas cinco cabezas que conformaban una cierta "Forma Etherias".

-¡Emma!- Nombraba Serena con una seria actitud.

-¡S-Sí!- Contestaba Emma tanto seria como nerviosamente.

Al mismo tiempo en que las cinco enormes y serpenteas cabezas que ahora ayudaban a conformar el cuerpo de la joven Jiwe empezaron a dirigirse rápidamente en dirección a las enemigas de está mientras abrían ampliamente y con mortíferas intenciones esas colmilludas bocas suyas, la joven Niu pasaba a abrazar a la joven Axel a su lado con tal de que inmediatamente después ambas se elevaran a una notable altura en los aires gracias al vuelo que proporcionaban las demoniacas alas de energía rosada que residían en la espalda de aquella última. Un vuelo tan potente que incluso acabó creando unas cuantas ráfagas de viento en sus alrededores.

Una acción que les permitió a esa joven miembro de Fairy Tail y a esa joven maga de Golden Lion esquivar por varios metros las mordidas que las cinco monstruosas cabezas que conformaban en parte el cuerpo de una joven miembro de Ouroboros trataron de implementarles, y las cuales acabaron impactando en el terreno pavimentado de concreto donde ellas estaban anteriormente posicionadas. Un impacto que no solo levanto un gran polvero en forma de una explosión, sino que incluso provoco un temblor que se extendió por toda aquella ligera pero aun así notablemente dañada zona rural.

-T-Toda el área esta temblando...Que poder- Dijo Serena tanto seria como asombrada.

-Con una boca de ese tamaño y una mordida tan poderosa, solo tardaría un segundo en hacer trizas a nuestros cuerpos. Sin mencionar que tiene más de una boca ahora...Esto es terrible- Decía una temerosa Emma sin soltar a una cierta joven Etherias en medio de un alto volar.

-¡Jejejeje! ¡Aún no, aún no...!- Exclamaba una maniáticamente sonriente Amaia.

-¡GRRRUUUUUAAAAHHHH!-

Liberando unos feroces gritares dignos de unas bestias, aquel quinteto de monstruosas cabezas que formaban parte del cuerpo de una joven usuaria tanto de magia oscura así como de la "Maldición del Glotón" pasaron a doblar flexiblemente sus largos y gruesos cuellos con tal de que cada una de ellas saliera de ese amplio polvero que habían levantado su impactar en unos suelos de concreto e instantáneamente estirarse en dirección a los aires en donde se encontraban posicionadas la joven usuaria de la "Maldición del Glotón" y la joven usuaria de magia cambiadora de masas.

Pero extendiendo bien aquellas demoniacas alas de una sólida energía rosada que residían en su espalda y moviéndose con una notable velocidad de derecha a izquierda como de izquierda a derecha igual que un zigzag, la joven de unos largos y puntiagudos cabellos negros hizo que ella y la joven de unos ligeramente cabellos cenizos que se mantenía abrazándola evitaran por unos pocos centímetros las fuertes mordidas que les lanzaron una tras otra las colmilludas bocas presentes en un quinteto de enormes cabezas con la misma forma que el cuerpo de un gusano y que en una de ellas se mantenía toda la figura de la cintura para arriba de una joven de cortos cabellos negros con bordes puntiagudos.

Y tras esa escena, la joven demonio de los libros de Zeref perteneciente a Fairy Tail hizo uso del potente vuelo que le proporcionaba su "Forma Etherias" para que con una recta ruta tanto ella como la joven hija adoptiva de la maestra de Golden Lion en sus cercanías se alejaran varios metros de ese gigantesco ser que podría compararse con esa criatura conocida como "Hydra" o algo por el estilo y que se trataba de la "Forma Etherias" de una joven demonio de los libros de Zeref perteneciente a Ouroboros.

-¡¿Hm?! ¡¿A dónde creen que van?! ¡¿Crees que las dejaré escarparse tan fácilmente?! -Exclamo Amaia con una maniática sonrisa.

-¡GRUUUAAAHHHH!- Gritaban monstruosamente las cinco cabezas que conformaban una cierta "Forma Etherias".

Habiendo dándose rápidamente la vuelta con tal de apuntar la parte frontal de su enorme cuerpo igual al de un lagarto con una escamosa piel azabache en la dirección actual de sus enemigas y de manera que su larga cola terminó azotando y destrozando algunas de las edificaciones que conformaban los alrededores de esa zona rural; la joven Jiwe provoco que cuatro de sus cinco monstruosas cabezas, todas excepto en la que estaba posicionada su forma humana para ser más precisos, comenzaran a mágicamente aumentar el ya bastante amplio largo de sus gruesos cuellos con tal de que sus grandes bocas formadas por unos dientes de un sumo filo se acercaran cada vez más a la joven Axel y a la joven Niu.

-¡¿Q...?! ¡¿Puede alagar sus cuellos?!- Reaccionaba Emma con sorpresa al notar lo que había unos metros detrás de ella y su amiga.

-¡Rayos! ¡Qué horror!- Comentaba una frustrada Serena sin detener su potente volar.

Con aquel quinteto de cinco monstruosas cabezas serpenteas que conformaban en parte el cuerpo de una joven miembro de Ouroboros alargandose cada vez más de una mágica manera y con una suma velocidad al mismo tiempo en que se doblaban de un flexible modo con tal de ir por ellas desde distintas direcciones; la joven miembro de Fairy Tail se vio obligada a usar aquel vuelo suyo para con una notable rapidez ir de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, de abajo a arriba, de arriba a abajo y en diagonal para que así su persona como la joven maga de Golden Lion que se sostenía a ella evitaran por pocos metros ser alcanzadas por las poderosas mordidas de las varias bocas colmilludas de su enemiga.

-¡Jejejeje!- Reía Amaia placenteramente durante el atacar de las monstruosas cabezas de su "Forma Etherias".

-¡Maldición...!- Pensaba Serena durante su rápido e ágil mover a distintas direcciones -¡...No me está dando ni un solo segundo para contraatacar! ¡A este paso...!-

-¡Serena...!- Nombro Emma tanto seria como asustadamente.

-¡...!-

Habiendo escuchado claramente el llamado de la joven de unos ligeramente largos cabellos cenizos que se mantenía sujeta a su cuerpo, la joven de larga y puntiaguda cabellera negra cambió la dirección de sus dorados ojos de bestial aspecto para así terminar observando como a centímetros del lado izquierdo de su persona se encontraba la bien abierta boca colmilluda de una de las cinco monstruosas cabezas que ayudaban a conformar la actual figura de una joven de unos cortos cabellos negros con bordes puntiagudos.

Pero en las fracciones de nanosegundo que hacían falta para que las mandíbulas de la gran y bien abierta boca colmilluda en sus cercanías se cerraran con ella en su interior, la joven Etherias perteneciente al gremio protagonista de este longevo relato saco toda la rapidez que pudo de su demoniaco cuerpo para virar en medio del aire y terminar así saliendo por unos pocos centímetros del rango que cubría la poderosa mordida de una de las monstruosas cabezas de la joven Etherias perteneciente a un gremio oscuro del Imperio Alvarez. Aunque tras esto...

-¡Ah...!-

-¡¿Eh?!- Reacciono Serena con cierto sorprender.

Aquel ligero pero notable gritar que fueron capaces de captar los oídos de la joven usuaria de la "Maldición del Caos" no provinieron de nadie más ni menos que de la joven usuaria de magia cambiadora de masas, quién no había podido evitar soltarse de aquella primera debido a las últimas acciones de está y ahora se encontraba cayendo desde la alta posición en los aires en donde ambas se habían colocado gracias al volar de una de ellas.

Y aunque la joven Axel inmediatamente pasó a extender bien aquellas demoniacas alas formadas por la sólida energía rosada que expulsaba una parte de su espalda con tal de volar potentemente en dirección a su amiga en medio de un caer al mismo tiempo en que extendía la mano de su demoniaco brazo derecho en dirección a está para sujetarla nuevamente cuanto antes, la joven Niu tenía detrás suyo y mucho más cerca de ella la bien abierta gran boca colmilluda que residía en una de las cinco monstruosas cabezas serpenteas que conformaban en parte el cuerpo de la maniáticamente sonriente joven Jiwe.

-¡Emma...!- Nombraba Serena con preocupación mientras que con su veloz vuelo se acercaba más y más a la posición de su amiga.

-¡Serena...!- Nombro una atemorizada Emma durante su caer en dirección a una de las colmilludas bocas de su enemiga y mientras extendía su mano derecha en dirección a su amiga que se le acercaba.

-¡Finalmente...!- Pensaba placenteramente Amaia para luego exclamar con una notable sonrisa -¡...Gracias por la comida!-

Justamente después de que la joven miembro de Ouroboros pronuncio aquellas últimas palabras, la enorme boca formada por unos dientes de sumo filo que residía en una de las cinco monstruosas cabezas que ayudaban a conformar la "Forma Etherias" de está pasó de golpe de estar bien abierta a cerrar sus mandíbulas con un poderío tan grande que su sonar resonó potentemente en los aires de esa escena.

Un acción que al parecer era la responsable de que toda la imagen de una joven maga de Golden Lion en medio de un caer por los aires, la cual estaba solamente a unos pocos centímetros de que su mano derecha lograra sujetar la mano de uno de los dos brazos de una escamosa piel azabache de la joven miembro de Fairy Tail que volaba en su dirección, desapareciera por completo de un segundo a otro. Algo que pudieron ver con perfecta claridad los ojos dorados de esa última mencionada, los cuales ante esto poco a poco se abrían cada vez más y más e hasta demostraron un leve temblar.

-¡E-Emma...!- Nombraba Serena en medio de un profundo shock.

-¡Jejejeje! ¡Ahí va la primera! ¡Jejejeje!... ¿Hm?... - Amaia cambiaba su maniática sonrisa por una leve confusión -...Espera un momento... ¿Qué rayos...?-

-N-No puede ser...Emma...- Hablaba una impactada joven Axel con sus bien abiertos ojos decorándose levemente con lágrimas.

-¡Serena!-

-¿Eh?- La joven miembro de Fairy Tail añadió un pequeño sentimiento de confusión a su notable shock.

-¡Aquí abajo, Serena! ¡Serena!-

-¡¿Eh?! ¡E-Esa es...!- Hablo una joven de unos largos y puntiagudos cabellos negros llena de sorpresa y confusión.

Dirigiendo sus dorados ojos de un bestial aspecto y que tenían sus bordes decorados con unas diminutas lágrimas en la dirección de la que parecía estar proviniendo aquella voz femenina que sin duda alguna le era conocida a sus oídos, aquella joven de una larga y puntiaguda cabellera negra posicionada altamente en los aires terminó observando como sobre la escamosa piel azabache que formaba la parte superior de su mano derecha se mantenía una figura con el tamaño de una muñeca o algo parecido.

Pero a pesar de que su estatura no era mucho más grande que esa mano sobre la que estaba de rodillas, no había duda alguna que esa era una joven de una ligeramente larga cabellera ceniza y unos ojos de un color verde oscuro. Un hecho que, a pesar de su posición en tierra, era capaz de observar con sus capacitados ojos de un brilloso color rojo la joven de unos cortos cabellos negros con bordes puntiagudos, quién le había regresado su largo iniciar a los gruesos cuellos de cuatro de las cinco enormes cabezas serpenteas que formaban parte de su "Forma Etherias".

-Hola...- Decía ligeramente sonriente una Emma con el mismo tamaño que una muñeca.

-¡Emma!- Nombraba Serena contentamente al observar quién estaba sobre su mano derecha.

-¡Tch...!- Rechistaba Amaia sus dientes con enojar -...Con se salvó, ¿Eh?...Con razón no sentí nada pasando por mi garganta-

-Lamento haberte preocupado, Serena- Comento con una pequeña sonrisa la diminuta joven Niu.

-Me alegra tanto que estés bien...Con que te encogiste a ti misma, ¿Eh?- Dijo una levemente sonriente Serena mientras se mano izquierda limpiaba esas lágrimas en sus dorados ojos.

-S-Sí...- Hablaba la encogida joven maga de Golden Lion como algo cansada -...Lo hice al instante de tocar tú mano. Me salve por unos centímetros de acabar dentro de la boca de esa tipa...Aunque debo admitir que fue algo bastante duro. De hecho, me parece un milagro que funcionara. Después de todo, es la primera vez que uso mi magia para esto. Por lo tanto...Dudo que funcione en Amaia...En verdad que desearía tener el nivel de mi madre en estos momentos-

-Tenemos que encargarnos de ella con el poder que tenemos. Sujétate bien, Emma... - Una seria joven miembro de Fairy Tail hizo uso de su mano derecha para colocar a su encogida amiga encima de su hombro izquierdo - ¡...Es hora de contraatacar!-

Extendiendo bien tanto aquellas demoniacas alas formadas por una sólida energía rosada que expulsaba una parte de su espalda así como sus extremidades con una piel llena de perfectamente unidas escamas de un profundo color azabache que hasta parecían estar formando unos guanteletes y rodilleras, la joven miembro de Fairy Tail que tenía sobre su hombro izquierdo a una mágicamente encogida joven maga de Golden Lion y tenía su mirada apuntaba a una monstruosa joven miembro de Ouroboros hizo que en los aires alrededor de su aérea posición aparecieran un total de seis círculos mágicos de un mediano tamaño y de un brilloso color rosa. Todo con tal de...

-¡Chaos Sphere: Devil Gun!-

"Esfera del Caos: Pistola Demoniaca". En cuanto la joven demonio de los libros de Zeref perteneciente al gremio protagonista de este longevo relato pronuncio con un feroz tono esas palabras, esos anchos círculos mágicos que rodeaban la alta posición en los aires de está inmediata y simultáneamente comenzaron a disparar de modo constante y con una notable potencia un amplio número de esferas de un mediano tamaño y formadas por unas brillante flamas rosadas.

Las disparaban en ninguna otra dirección más que al espacio que ocupaba en los suelos de concreto de aquella ligera pero aún así notablemente dañada área rural al norte de la ciudad apodada como "La Capital Floreciente" esa gigantesca criatura de una escamosa piel azabache que podría compararse con un "Hydra" o algo así y que era en realidad una joven demonio de los libros de Zeref que era el asesino en serie que el Imperio Alvarez apodaba como "El Demonio de la Gula".

-¡Vayan...!- Gritaba Serena ferozmente mientras liberaba su ataque.

-¡Bien! ¡Esa tipa no podrá esquivar un ataque como ese con el tamaño que ahora tiene su cuerpo...!- Pensó una diminuta Emma seriamente.

-¡Oh! ¡Es un ataque mucho más amplio y veloz que todos los anteriores que me ha lanzado! ¡Sin duda el poder de su maldición ha aumentado ahora que entro en su "Forma Etherias"! ¡Aunque no es la única...!- Pensó una maniáticamente sonriente Amaia para luego exclamar -¡...Kuukan Danretsu!-

"Ruptura Espacial". En cuanto aquellas palabras fueron fuertemente pronunciadas por esa joven de cortos cabellos negros con bordes puntiagudos que no poseía piernas sino que estaba unida de la cintura para abajo con una escamosa piel azabache, fueron apuntadas en la dirección en la que venía la "Esfera del Caos: Pistola Demoniaca" al mismo tiempo en que pasaron a abrirse de una amplia manera esas grandes bocas conformadas por unos afilados dientes que residían en cada una de las cinco cabezas monstruosas que tenían la misma forma que el cuerpo de un gusano.

Y tras esto y a los pocos centímetros que faltaban para que aquel vasto número de esferas de luminosas llamas rosadas impactaran contra su objetivo, cada una de estas detuvo repentinamente su avanzar por los aires debido a que colisionaron contra una clase de muralla de una brillante energía rojiza que se presentó en el delgado espacio que había entre ellas y las totalmente abiertas bocas colmilludas de esté. Un hecho que decoro con ancho asombrar la mirada de una joven de unos largos y puntiagudos cabellos negros así como la de una joven de ligeramente largos cabellos cenizos presente en el hombro izquierda de está gracias a su diminuta estatura.

-¡¿Q...?!- Se mostraba Serena bastante estupefacta.

-¡E-El ataque...!- Hablaba una sorprendida Emma.

-¡Je!- Se limitaba Amaia a mostrar una ancha sonrisa maniática.

Los segundos continuaron avanzando y eventualmente todas esas esferas de un luminoso fuego rosado disparadas por unos círculos mágicos con altas posiciones en los aires fueron, como si de un vórtice se tratara, absorbidas por todo el centro de esa muralla de energía que les bloqueaba el paso hasta que cada una de ellas desapareció junto con está. Algo que le permitió a un cierto quinteto de bocas colmilludas cerrarse.

-¡¿Q-Qué?! ¡¿El ataque de Serena desapareció?!...No... ¡¿Fue absorbido?!- Se preguntaba una diminuta Emma con confusión e asombrar.

-¡¿Qué rayos ocurrió?! ¡Se supone que ella no podía comer maldiciones como la mía...!- Decía Serena con sumo sorprender.

-Sí... -Hablaba Amaia con una sonrisa que enseñaba su puntiaguda dentadura- ...Es frustrante, pero sí. Tú tienes toda la razón. La única cosa que mi "Maldición del Glotón" no puede devorar son las maldiciones de otros Etherias como yo. Pero, esa es la única excepción. Todo lo demás sí soy capaz de devorarlo...Todo. Incluido el mismo espacio-

-¡¿Eh?! ¡¿El espacio?!- Repitió la joven Axel con notable estupefacción.

-Jejejejeje. Sí, el espacio. Si devoro el espacio frente a mi boca, se forma al instante un vacío. Y como tengo varias y de gran tamaño, es obvio que esté también va a ser bastante grande. Fue ese vacío en el espacio lo que se tragó tú ataque. Tú maldición simplemente se perdió en la nada. Parece que no es capaz de destruir todo tal como creías. Jejeje- Dijo entre unas maliciosas risas la joven Jiwe.

-¡No puede ser...! ¡Pensar que ahora puede defenderse del poder de Serena...!- Dijo la joven Niu con frustración.

-...- Mostraba una joven miembro de Fairy Tail tanto frustrar como notable seriedad y determinación en su mirada.

-Pero dejémonos de tanta palabrería y volvamos a la cena... ¡¿Quieren?!- Grito una maniáticamente sonriente joven miembro de Ouroboros.

-¡GRUUUAAAAAAHHHHH!- Liberaron otro potente rugir aquel quinteto de cabezas monstruosas que conformaban una cierta "Forma Etherias".

Apuntando sus manos de tanto una piel caucásica así como de una escamosa piel azabache en dirección a sus enemigas; la joven usuaria tanto de magia oscura como de la "Maldición del Glotón" provoco de nuevo que los gruesos cuellos de cuatro de las cinco monstruosas cabezas que conformaban en parte a su "Forma Etherias", todas excepto en la que se encontraba posicionada su figura humana para ser más precisos, aumentaran mágicamente y con una suma velocidad su largo con tal de que las colmilludas bocas que residían en estás se acercaran cada vez más y más a aquellas jóvenes con una alta posición en los aires.

Y ante esto, la joven usuaria de la "Maldición del Caos" nuevamente se vio obligada a utilizar el vuelo que le proporcionaba su "Forma Etherias" para con una asombrosa rapidez moverse en distintas direcciones en los aires con tal de que tanto ella como la mágicamente encogida joven usuaria de magia cambiadora de masas que se mantenía sobre un cierto hombro evitaran las numerosas y poderosas mordidas que su enemiga les lanzaba constantemente con las enormes bocas de unas monstruosas cabezas serpenteas que se alargaban cada vez más y se doblaban de una manera sumamente flexible.

Pero algo bastante curioso de esa escena era como, a pesar de estar usando el volar que le daban aquellas demoniacas alas de una sólida energía rosada que reposaban en su espalda para con una notable velocidad y versatilidad cambiar de dirección de una constante manera para que así tanto ella como su amiga que se mantenía sobre su hombro izquierdo gracias a su diminuto tamaño esquivaran por unos pocos centímetros el realmente fuerte morder de las colmilludas bocas de la mayoría del quinteto de monstruosas cabezas que ayudaban a conformar en parte el cuerpo de una joven Etherias perteneciente a Ouroboros; una joven Etherias perteneciente a Fairy Tail no se mostraba nerviosas ni temerosa, sino más bien bastante seria, como sí se estuviera concentrando de una profunda manera.

-¡Rayos! ¡Esto es horrible...!- Comentaba una frustrada Emma mientras su encogido cuerpo se sostenía bien del hombro sobre el que estaba.

-Ah...- Respiraba e exhalaba una notablemente concentrada Serena durante su rápido y ágil mover aéreo.

-¡Muere! ¡Desaparece! ¡Deja que te devore...! -Pensaba una maniáticamente sonriente Amaia mientras controlaba el atacar de las monstruosas cabezas de su "Forma Etherias y unos ciertos recuerdos llegaban a su mente- ¡...Debes desaparecer, Serena! ¡Alguien como tú no puede existir! ¡¿Amigos?! ¡¿Compañeros?! ¡¿Familia?! ¡¿Ser buenas personas?! ¡¿Decidir lo que somos?! ¡Ninguna de esas palabras es una opción para un demonio de los libros de Zeref como nosotras! ¡Somos malvados! ¡Matamos sin razones y sin dudar! ¡Somos monstruos, queramos o no! ¡Así fuimos creadas! ¡Somos libros en los que alguien más escribió y con un contenido incambiable! ¡Lo sé! ¡Yo lo sé porque yo...Yo...!-

FLASHBACK

...Hace unos cuantos años atrás...

-"Los demonios de los libros de Zeref fueron creados para darle fin a la vida". Eso fue lo que nos dijo Larcade tras despertarnos de ese sueño en el que estuvimos por quién sabe cuánto tiempo. Aunque yo no pude evitar pensar que solo trataba de lavarnos el cerebro para que lo ayudáramos sin rechistar en esos planes de venganza suyos. El vejete de Omar estaba desesperado por saber la razón por la cual existía, así que no tardó mucho en aceptar lo que le dijo ese tipo. El imbécil de Arioc quería demostrar que no era un demonio fallido como todos lo habíamos calificado, y no dudo para nada en cometer actos terribles para hacerlo. Y Alesha...Bueno, Alesha se había vuelto más inestable que cualquiera de nosotros por todos esos años que pasamos encerrados en nuestra forma de libros, y creo por eso su cabeza no pensó que las palabras de Larcade estaban mal o algo así. Pero, yo...Yo tenía mis dudas. Era una Etherias, pero no tenía deseos de matar nada. Tras tantos años solamente existiendo, no quería darle fin a la vida...Sino vivirla. Por eso en cuanto aprendí a adoptar forma humana, me escape de esos laboratorios en donde Larcade nos tenía y yo...-

...En alguna parte de Alakitasia...

-Oh...-

Aquel sonido que transmitía tanto ligera sorpresa como leve curiosidad era liberado por una joven que aparentaba como unos 15 años de edad y que cambiaba de constante manera la dirección de su mirada con tal de observar a toda la gente que ayudaban a llenar esa calle por donde ella caminaba tranquilamente y que era una de las tantas pobladas rutas de una ciudad ni muy grande pero tampoco muy pequeña o muy moderna pero tampoco muy antigua. Una ciudad común y corriente que poseía sus alrededores decorados por unos bellos bosques y que se encontraba en alguna parte de aquel vasto continente al oeste de Ishgal, Alakitasia.

Hablando más específicamente; se trataba de una joven que tenía uno de sus dos ojos de un brilloso color rojo cubierto por unos cuantos mechones de su negra cabellera que le llegaba hasta un poco más debajo de su cuello y poseía unos bordes de una forma puntiaguda, y que mantenía su ligeramente voluptuosa figura de una piel caucásica algo sucia vestida con tanto una sucia y rasgada camisa blanca sin mangas como un rasgado y sucio pantalón azulado que le hasta sus rodillas, ambas prendas debajo de un manto gris de mediano largo y también bastante ensuciado. Y como no mencionar que sus pies estaban totalmente descalzos. Era sin duda la imagen de alguien pobre.

-...Con que estos son humanos, ¿Eh?... -Hablaba una tanto tranquila como intrigada Amaia durante su caminar e observar de sus alrededores- ...Nosotros los Etherias tenemos formas únicas cada uno, pero ellos tienes cuerpos casi totalmente iguales a excepción de unos pocos detalles como la cara. Qué curioso...Bueno, en cualquier caso, ¿Qué es lo primero que debería hacer ahora que por fin salí de ese asqueroso laboratorio clandestino? ¿Debería comprarme algo de ropa para deshacerme de estos sucios harapos que ese idiota de Larcade de seguro consiguió en medio de la calle?...-

Durante su hablar, aquella joven demonio de los libros de Zeref introdujo su mano derecha en el bolsillo de ese corto pantalón azulado que vestía para luego sacarla y mostrar cómo está cargaba con una pequeña bolsa marrón notablemente gorda y pesada debido a la vasta cantidad de monedas de un reluciente metal dorado que residían en su interior.

-...Suerte que nuestro creador era un emperador... -Hablo Amaia mientras lanzaba y atrapaba una y otra vez aquella bolsa con dinero en su mano derecha- ...Hasta en un laboratorio sucio como ese había bastante dinero escondido. Aunque la pregunta sigue. ¿Qué hago con él primero...?... ¿Hm?-

Ese pequeño sentimiento de confusión que invadió a esa joven de unos largos cabellos negros con bordes puntiagudos se debió a que la nariz de está capto unos aromas, todos diferentes pero igual de exquisitos, que la hicieron voltear la dirección de su mirada hacia donde estos provenían y con esto la hicieron ver un establecimiento que ayudaba a conformar esa calle donde ella estaba rectamente con sus descalzos pies.

Un alto e ancho establecimiento que a través de sus grandes ventanas transparentes enseñaba como un notable número de gente se encontraban sentada en las sillas que residían en su interior y usaban las cucharas, tenedoras y cuchillos que sostenían sus manos para llevar uno tras otro a sus bocas partes de los distintos alimentos que reposaban sobre las mesas en sus cercanías. Es decir, un restaurante.

-¡¿Q-Qué es este olor?! ¡Detecto el aroma de animales como pescados y cerdos y también de diferentes verduras y frutas, pero de alguna forma...Su aroma es diferente al de siempre! ¡Es más seductor por así decirlo! ¡¿Por qué con esté olor algunos de mis órganos empiezan a temblar y mi boca se llena de agua?! ¡¿Qué es esta sensación?!- Se preguntaba una Amaia con mejillas sonrojadas mientras veía el interior de ese restaurante a través de sus ventanas.

-Señorita, ¿Desea comer en nuestro restaurante? Aún tenemos mesas disponibles, y nuestros precios son razonables. ¿Qué le parece?- Preguntaba una amigablemente sonriente mesera presente en la entrada de ese establecimiento para atraer clientes.

-¿Hm? ¿Comer?... -Repitió la joven Jiwe para luego pensar- ...Eso es lo que hacen la mayoría de los seres vivos para reponer sus energías. Aunque ese imbécil de Larcade dijo que Etherias como nosotros no teníamos esa misma necesidad que humanos y animales. Somos seres basados en "Ether", después de todo. La única cosa que hace que nuestras energías desfallezcan es agotar nuestro poder demoniaco. Pero...Eso no significa que no podamos comer, ¿Verdad?-

-Ah... ¿Señorita?- Hablaba ligeramente confundida joven mesera.

-¡Sí, quiero comer! ¡Tome todo este dinero y deme todo el alimento que este lugar pueda ofrecer! ¡Lo más rápido posible!- Exclamaba una emocionada Amaia mientras extendía aquella pequeña pero gorda bolsa llena de dinero en dirección a la mesera en sus cercanías.

-¡S-Sí...Entendido!- Contestaba confundida y sorprendida joven mesera.

...Unos minutos después...

-Ugh...-

Aquel sonido era el que producía una joven de unos largos cabellos negros con unos bordes puntiagudos al tragar toda aquella saliva que se acumuló en su boca al momento en que sus ojos de un brilloso color rojo miraron claramente los diferentes platillos de comida caliente, como espagueti y hamburguesas por ejemplo, que se presentaban en la mesa de madera posicionada justo en frente de la silla de madera en donde ella estaba. Unas de las muchas sillas y mesas que reposaban dentro de ese restaurante antes mencionado.

-...Y-Ya veo. Con que de esto provenía ese exquisito aroma. Los humanos mezclaron distintos alimentos para así darle nacer a unos nuevos. Es una fabulosa idea. Bien, esto de "comer" se basa en que tengo que llevar esos alimentos a mi boca, ¿Verdad?... -Una Amaia con mejillas sonrojadas por su emoción pasaba a tomar los utensilios que reposaban en esa mesa en frente de ella- ... ¿Debo usar estás cosas para tomar esa tal "comida"?...Bueno, como sea. Empecemos con esta cosa parecida a gusanos...-

Habiendo usado el tenedor que su mano derecha sostenía de una inexperta manera para tomar una buena parte del espagueti que se mantenía sobre uno de los varios platos encima de esa mesa de madera en sus cercanías, la joven Jiwe no tardó mucho en llevar aquel alimento al interior de su boca con tal de luego darle a este unos cuantos mordiscos y eventualmente tragarlo.

Fue un hecho que en el siguiente segundo hizo que una joven demonio de los libros de Zeref abriera ampliamente sus ojos, apretara tan fuertemente sus puños que los utensilios que sujetaban estos estaban cerca de romperse, que hiciera temblar de una leve pero notable manera sus piernas, que aumentara el sonrojar que decoraba su cara, y que liberara algo como vapor de sus fosas nasales. Todo esto ante la sensación de algo parecido a electricidad recorriendo cada centímetro dentro de su cuerpo, en el buen sentido, por supuesto.

-¡¿Q-Qué es esto...?! -Pensaba una sonrojada Amaia- ... ¡N-No puedo creer que la boca pueda saborear algo más aparte de la misma saliva que se genera en ella! ¡Y aunque mis entrañas estaban temblando con desesperación hace un segundo atrás, en cuanto trague, todo eso se convirtió en un placer inigualable! ¡Ese Larcade es aún más idiota que lo que creía! ¡¿Cómo se atrevió a ocultarme tales placeres de la vida?! ¡¿Cómo sabrá esto...?!-

Espagueti, hamburguesas, pizza, curry, bistec, tanto arroz normal como arroz frito, pollo frito, huevos revueltos, panqueques, suflés, tocinos, pescados preparados de distintos modos, ensaladas de tanto verduras como de frutas, postres como helados y pasteles, entre muchas otras comidas. Con tanto la cuchara como el tenedor que sus manos sujetaban firmemente y con una gran velocidad por parte de sus brazos, esa joven de una larga cabellera negra con bordes puntiagudos llevada bocado tras bocado a su boca de aquellos alimentos que tenía justo frente, y los masticaba y tragaba en cuestión de fracciones de segundo con tal de luego llevar más comida a está.

Y tras haberse acabado por completo los más de veinte platillos de comida en aquella mesa de madera en frente de la silla de madera en donde estaba sentada en tan solo unos pocos minutos, la joven Jiwe hizo que los trabajadores de aquel restaurante le trajeran en el menor tiempo posibles otros veinte platos de alimento, los cuales también empezó a devorar de la misma manera que los anteriores. Una escena que se repitió una y otra vez.

-¡Más! ¡Más!... -Pensaba Amaia durante su apresurado comer- ... ¡Más! ¡Más! ¡Quiero comer más! ¡Quiero sentir más de esté placer! ¡De está satisfacción! ¡Más! ¡Más! ¡Más! ¡Más! ¡Más! ¡Más! ¡Más! ¡Más!...-

Con esas palabras pasando por su mente de constante manera, esa joven Etherias solo continúo devorando aquellos alimentos que se le acababan del mismo modo tan sumamente rápido como se los traían. Continuo y continuo hasta que eventualmente una amplia cantidad de altas torres de platos sucios se presentaban en los alrededores de está. Y justamente después de haber terminado su platillo número 400...

-Ah...- Suspiro complacidamente Amaia mientras apoyaba su espalda en esa silla donde estaba y pasaba sus manos por su barriga -...Creo que por fin estoy llena, estoy llena. Que bien la pase...Pero, gaste todo el dinero que tenía de una vez, ¿Qué hago ahora?...Bueno, lo descubriré mientras viajo. Supongo que no saber lo que me espera también es parte de la vida que quier...-

Pero aquella joven demonio de los libros de Zeref fue incapaz de terminar sus palabras porque ella, al momento de levantar sus posaderas de esa silla de madera donde estás estaban acostadas y ponerse rectamente de pie, fue capaz de sentirlo. Sentía a la perfección como sus descalzos pies no solamente tocaban los suelos de madera en el interior de ese restaurante donde estaba, sino que también que hacían contacto con un frío líquido que estaba tanto debajo de sus suelas como entre sus dedos.

-¿Hm?... -Se mostró Amaia levemente confundida- ... ¿Qué es esto? ¿Acaso derrame algo mientras com...?-

La razón por la cual esa joven de unos largos cabellos negros con unos bordes puntiagudos no terminó sus palabras está vez era que al momento de bajar su mirada, sus ojos de un brilloso color rojo lo vieron con una indudable claridad. Vieron como los suelos de madera donde se encontraban unos ciertos pies descalzos se mantenían decorados con nada más ni nada menos que con un ancho charco de un denso liquido de un profundo color rojo. No había necesidad de ser un genio para saber que era en realidad esa liquidez.

-¿Q...? ¿E-Esto es...S-San...? ¿Eh?- Hablaba Amaia en medio de un profundo shock.

Levantando su mirada e instantáneamente apuntándola en dirección a sus alrededores, la joven Jiwe sufrió un vasto aumento en sus sentimientos de sorpresa y horror ante lo que ahora observaban sus bien abiertos y temblorosos ojos rojos. Observaron cómo no era solamente debajo de esa chica. Numerosos, con distintos tamaños y diferentes formas charcos de una densa sangre se presentaban en la mayor parte de los suelos y paredes de aquel amplio restaurante así como encima e alrededor de las varias mesas y sillas dentro de este.

Vastas cantidades de sangre que no habían surgido de ningún otro lugar más que del interior de los sumamente múltiples cuerpos desmembrados que yacían dentro de ese establecimiento de notable ancho e altura. Cuerpos humanos. Cuerpos de hombres y mujeres, que iban de gente entre los quince años de edad hasta los treinta años de edad y personas de la tercera edad con pieles bastante arrugadas y extremidades sumamente delgadas e incluso se notaba la presencia de niños pequeños como de cuatro o cinco años de edad. La única ser con vida en esa escena que le parecería de lo más horrible e espeluznante a la mayoría de la gente era la joven demonio de los libros de Zeref presente en todo su centro.

-¡¿Eh?! ¡¿Q-Qué es esto...?! ¡Ellos...Todos ellos... ¿Están mu..muer...?!- Hablaba Amaia con un gran shock -¡...AAAAAAAHHHHHH!-

Liberando aquel fuerte gritar que transmitía un sumo horror y desesperación, la joven Etherias inmediatamente comenzó un correr de notable velocidad que hizo pasar a sus descalzos pies por los numerosos charcos de sangre que decoraban unos suelos de concreto y todo para eventualmente salir por la puerta de aquel restaurante. Un hecho que tras cumplirse, hizo que está joven congelara instantáneamente sus movimientos ante el descomunal incremento que sufrió su shock debido a lo que ahora veían sus temblorosos ojos de un brilloso color rojo, los cuales empezaban a ver sus bordes con unas cuantas lágrimas.

Esa joven de una larga cabellera con bordes puntiagudos era capaz de observar con una perfecta claridad como esa calle que aquel establecimiento de donde había salido ayudaba a conformar se encontraba en el misma estado que el interior de esté. Sus suelos de concreto y las paredes exteriores de las demás edificios que la conformaban se mantenían en su mayoría pintadas de un profundo color rojo ante las descomunales cantidades de sangre que surgían de una enorme cantidad de desmembrados cadáveres humanos. Era la misma imagen que residía en cada ruta y edificación de esa ni muy grande ni muy pequeña ciudad posicionada en alguna parte de Alakitasia.

Y como no mencionar que aunque aquellos cadáveres poseían diferentes edades, diferentes formas, diferentes géneros, diferentes posiciones e incluso estaban desmembrados de distintas maneras, unos habían perdido sus cabezas mientras que otros sus extremidades y otros una parte de sus torsos para ser exactos, cada uno de ellos tenía una cosa en común. Se notaba como los bordes de sus partes desmembradas no tenían marcas de algún objeto cortante ni tampoco parecía que se las hubieran jalado hasta arráncarselas. Tenían marcas de mordeduras.

-¡¿Qué rayos está ocurriendo...?!- Pensaba una estupefacta y horrorizada Amaia -¡Esta muerta...La gente de la ciudad...Toda la gente...! ¡¿Qué fue lo que ocurrió?! ¡¿Quién hizo esto...Qué lo hizo...?!-

-Parece que has estado ocupada...-

-¡...!- Añadía Amaia aún más sorpresa a su rostro.

Con sus oídos captando en sus cercanías de una manera verdaderamente repentina el hablar de una masculina voz ronca que aún así lograba transmitir una total tranquilidad a pesar de la vasta masacre de humanos que decoraba a esa ciudad ni muy moderna pero tampoco muy antigua, la joven Jiwe inmediatamente apunto su mirada llena de shock hacia la dirección de donde está pareció provenir y esto le permitió observar claramente como en unos ensangrentados suelos de concreto a unos cuantos metros en frente de ella se mantenía posicionado y rectamente de pie un ser que sus ojos rojos fueron capaces de reconocer.

Se trataba de un hombre de imagen joven a pesar de su realmente larga edad que tenía unos desordenados cabellos que le llegaban hasta el cuello y eran de color rubio claro, que solo tenía un filoso ojo de color negro debido a que su orificio ocular izquierdo estaba vacío y la piel alrededor de este estaba tan dañada que incluso se podía notar el material óseo que residía en el interior de esta, y que mantenía el medio de la frente de su atractivo rostro decorada con el tatuaje de una cruz en color blanco.

Un joven hombre que al solamente vestir su ligeramente musculoso cuerpo con unas simples sandalias, unos negros pantalones que le llegaban hasta los tobillos, y un manto de color negro que le llegaba hasta la cintura y estaba bastante abierta en su zona frontal; enseñaba como las uñas de sus dedos estaban pintadas de un puro color blanco, como su pulgar y dedo índice mostraban todo su blanco hueso al no poseer nada de carne, y como sus brazos y torso no solo tenían varios pequeños agujeros en su piel albina que acababan mostrando la rojiza carne y huesos que residían en su interior como sus costillas por ejemplo, sino que también poseían unos borrosos tatuajes de un verdoso oscuro color e iguales al símbolo que representaba a un grupo que podría describirse como "Los Doce Escudos del Emperador Spriggan".

Era aquel personaje de una tranquila pero aún así siniestra sonrisa que durante los Grandes Juegos Mágicos del año X814 sería conocido como el enmascarado y silencioso miembro del gremio proveniente del Imperio Alvarez, Ouroboros, Lar Adec.

-...Amaia- Hablaba con su ronca voz un tranquilamente sonriente Larcade.

-¡Larcade...!- Nombraba Amaia con un sumo sorprender.

-Vaya, vaya...- El "Dragneel Blanco" observaba la muerte a su alrededor mientras su rostro seguía decorado con una tranquila sonrisa -...Para que escenas como estás no ocurrieran es el porque les dije que se quedaran en el laboratorio hasta que yo les permitiera salir. Esperemos que la gente que venga a investigar aquí piense que fue culpa de un animal salvaje o algo así-

-¡M-Maldito... ¿Tú eres el culpable de todo esto, Larcade?! ¡¿Tú mataste a toda la gente de está ciudad?!- Preguntó la joven Jiwe iracundamente y con su mirada decorada con lágrimas.

-¿Hm?... -Aquel joven hombre de unos rubios cabellos apunto su mirada a la joven de negra cabellera a unos metros en frente de su posición- ... ¡Jejejejejejeje!-

-¿Eh? ¿Te estás riendo...? -Mostró la joven de unos largos cabellos negros con bordes puntiagudos leve confusión para después volver a enseñar clara ira- ... ¡Desgraciado demente! ¡¿Cómo puedes reírte en esté ambiente...Tras lo que hiciste...?! ¡La gente de esta ciudad no te hizo nada! ¡Yo fui la que se escapó de ese repugnante laboratorio clandestino! ¡No tenías que meterte con ellos! ¡Entonces, ¿Por qué lo hiciste?! ¡¿Para molestarme?! ¡¿Por simple diversión?! ¡¿Para qué no le hablaran de tú asquerosa cara a la gente del Imperio Alvarez?! ¡Respóndeme, Lar...!-

-Me estoy riendo porque me parece gracioso que tú preguntes quién es el culpable con esa imagen que tienes...Ah...Pero sí de verdad no lo sabes, ¿Por qué no miras tús propias manos por un instante?- Preguntaba tranquilamente sonriente ese antiguo miembro de "Spriggan 12".

-¿Eh?... -Se mostraba Amaia confundida- ... ¿Mi imagen? ¿Mis propias manos? ¿A qué rayos te refi...?-

Una vez más, aquella joven demonio de los libros de Zeref fue incapaz de completar sus palabras debido a que ese profundo sentimiento de shock que ya la estaba invadiendo desde hace varios minutos atrás volvió a sufrir un amplio aumentar. Un aumentar que se originaba en lo que ahora veían sus sumamente abiertos y decorados con lágrimas que caían por sus mejillas ojos de un brilloso color rojo en cuanto ella bajo su mirada.

Se podía apreciar como esa joven Etherias que en el futuro sería conocida como "El Demonio de la Gula" poseía tanto la parte frontal de sus rasgadas vestimentas así como la piel caucásica de sus manos manchadas con unas grandes cantidades de un espeso liquido de un profundo color rojo, es decir, sangre. La misma sangre que decorada tanto esa calle donde ella estaba y las demás calles de esa ciudad como los alrededores de su boca hasta el punto en que varios hilos de ese denso liquido caían de está.

-¿Ah...? ¿S-San...?...Por... ¿Por qué tengo...Por qué tengo tanta sangre encima del cuerpo...?- Hablaba una impactada Amaia.

-Porque fuiste tú quién mato a todos los humanos de está ciudad. No yo...Sino tú, Amaia- Dijo un tanto tranquilo como maliciosamente sonriente Larcade.

-¡...!-

Shock. Un profundo shock mucho mayor a cualquier otro que había sentido antes en ese corto tiempo fue lo que invadió a Amaia Jiwe en cuanto las últimas palabras del conocido como "El Dragneel Blanco" llegaron hasta sus sentidos auditivos. Una sensación que la hacía sentir como si estuviera siendo aplastada por una lluvia increíblemente pesada. Un sentimiento que la hizo olvidar por completo por un solo instante sus alrededores, quién estaba a unos metros en frente de su posición, el concreto y liquido bajo sus descalzos pies, el frio aire con repugnante olor a sangre que rosaba su piel y entraba en su nariz, y hasta respirar, y la hizo centrarse únicamente en las manchas de color rojo que reposaban sobre su persona.

-¿Yo...Los mate...?- Hablaba una Amaia profundamente estupefacta.

-No quería que salieron del laboratorio hasta que aprendieran a controlar en lo más mínimo esos instintos suyos. Sería problemática para nuestros planes que ustedes mataran a todo humano que se les presente, después de todo- Comentaba Larcade tranquilamente sonriente.

-¿...Y-Yo...?- La joven Jiwe apretaba fuertemente sus ensangrentados puños mientras cambiaba su shock por furia -¡...N-No bromees, maldito! ¡No caere en tus trucos! ¡No sé cómo me llenaste de sangre sin que me diera cuenta, pero sé muy bien que yo...Que yo no hice nada de esto! ¡Sé que es una manera tonta de distraerse durante una masacre, pero yo...Todo este tiempo...Estaba comiendo! ¡No matando gente!-

-No creo que para ti haya alguna diferencia entre esas dos cosas. Tan solo mira el estado de esos cuerpos- Dijo con un leve sonreír el apodado como "El Dragneel Blanco".

-¡...!- Una ampliamente impactada joven Etherias apuntaba su mirada a los bordes de esos desmembrados cadáveres a su alrededor -... ¡¿M-Marcas de mordeduras...?! ¡N-No puede ser...Eso no puede ser...Y-Yo no...!-

-Como se esperaba de la Etherias a la cual nuestro padre le dio la "Maldición del Glotón". Pero aunque tengas el poder de devorar todo, parece que tienes un gusto particular por la carne humana, ¿No, Amaia?- Decía con una tranquila sonrisa aquel joven hombre de unos desordenados cabellos rubio claro.

-¿...Yo...A los humanos de la ciudad...Me los comí...? No... ¡No! ¡No! ¡No! ¡Eso no puede ser! ¡Yo...No quería matar a nadie...!- Exclamaba con ojos llenos de lágrimas una joven de largos cabellos negros con bordes puntiagudos.

-¿Que importa lo que tú quieras? ¿No se los dije tras despertarlos de su largo sueño? Los demonios de los libros de Zeref fueron creados para darle fin a la vida. Esa es una idea escrita en las hojas de los libros que son...En la carne que forma sus cuerpos. Es su naturaleza. Una incambiable naturaleza. El hecho de que hayas matado a todos los humanos de esta ciudad sin siquiera percatarte es la prueba viviente de ello... ¿O debería decir la prueba muerta? Jejejeje- Comento un tranquilamente sonriente antiguo miembro de "Spriggan 12".

-¡...!- Una joven demonio de los libros de Zeref en medio de un profundo shock caía de rodillas a unos ensangrentados suelos de concreto -... ¿Nuestra naturaleza? ¿Quitare la vida aunque yo no le desee? ¿No puedo ser nada más que una asesina? Pero no quiero eso...Pero tampoco quería matar a la gente...Y yo...Yo...Me los...-

-¿Por qué lo dices cómo sí estuvieras a punto de caer en la desesperación, Amaia? No tienes nada de que arrepentirte. Tú no hiciste nada malo en los más mínimo. No para un demonio de los libros de Zeref como nosotros...Bueno, aunque puede que la sociedad humana que abarca este mundo en su mayoría no piense lo mismo. Los humanos sin duda calificaran como lo que pasó aquí como algo malvado. Creerán que eres un monstruo...Aunque es lo que somos, al final de cuentas- Decía el apodado como "El Dragneel Blanco" con un tranquilo sonreír.

-U-Un monstruo...- Repetía una estupefacta joven Jiwe mientras las lágrimas caían de sus ojos.

-A diferencia de los Etherias, a los humanos les cuesta aceptar la muerte en su día a día, después de todo. Al menos, en tiempos de paz...En tiempos de guerra, podría ser diferente...- Comentaba un tranquilamente sonriente joven hombre de una desordenada cabellera rubio claro.

-¿Eh?... ¿En tiempos de guerra?...- Repitió una joven de unos largos cabellos negros de bordes puntiagudos levantando su mirada llena de lágrima en dirección al joven hombre Etherias en sus cercanías.

-Sí... -Hablaba Larcade mientras con un tranquilo caminar sobre ensangrentados suelos de concreto se acercaba a una cierta joven Etherias tirada de rodillas- ...Aún no sé exactamente como, pero para vengarme tanto de los que le hicieron probar la derrota y muerte a nuestro padre así como de los quién se atrevieron a traicionarlo, haré estallar de nuevo la guerra entre Ishgal y Alakitasia. Y cuando tome el trono del Imperio Alvarez, daré inicio a muchos otros combates contra los demás continentes que conforman este mundo con tal de conquistarlos y regresarle a mi tierra natal el respetable brillo que tenía durante la era del "Emperador Spriggan"...Durante la guerra, cosas como la matanza son aceptadas. Te aseguro que hasta habrá gente que te alabe por ello. Puede que tú no puedas cambiar lo que eres, pero puedes cambiar el estado del mundo. Conviértelo en un lugar donde que lo es normal para ti sea normal para todos los demás. ¿Qué me dices...?-

Durante su hablar, el apodado como "El Dragneel Blanco" camino y camino con un tranquilo ritmo hasta eventualmente posicionarse justo en frente de una joven tirada de rodillas sobre un ensangrentado terreno pavimentado de concreto y la cual le extendió su mano derecha. Una joven que en el futuro sería conocida como "El Demonio de la Gula" y que demostraba una mirada tanto llena de lágrimas como de desesperación.

-¿...Amaia?- Preguntó un tanto tranquila como maliciosamente sonriente Larcade con su mano derecha gentilmente extendida.

-Yo...Lo que yo quiero...- Hablaba Amaia mientras apretaba sus ensangrentados puños con frustrar y luego poco a poco levantaba su mano derecha hacia la mano que le extendían -... ¿Acaso importa?...-

-"Los demonios de los libros de Zeref fueron creados para darle fin a la vida". Eso fue lo que nos dijo Larcade tras despertarnos de ese sueño en el que estuvimos por quién sabe cuánto tiempo. Yo acepte sus palabras porque...Porque no tuve otra opción. Incluso si mi cabeza repetía mil veces, "No matare a nadie", este maldito cuerpo con el que nací actuaba por su cuenta y mataba sin que me percatara en lo más mínimo. En vez de sufrir negándolo, acepte esa naturaleza incambiable que residía dentro de mí y en un punto hasta empecé a disfrutar esos actos que antes me parecían horribles. Otra prueba de la maldad está presente en nosotros los Etherias, queramos o no...Aún así...Esa tipa...Esa tipa no solo insiste en que podemos decidir lo somos, sino que ella realmente tiene gente que apreciar y gente que la aprecia...Gente que dice ella es una buena persona...Su vida...Su vida es igual la que yo quería... ¡No! ¡Un demonio de los libros de Zeref que es bueno y vive sin matar a otros no puede existir! ¡No puede! ¡Debo hacerla desaparecer...Debo hacerlo...O sino yo...De nuevo...!

FIN DEL FLASHBACK

-¡...Hagan lo que hagan, no pueden cambiar el resultado! ¡No hay esperanza! ¡Solo desaparece de una vez...Serena!-

Exclamando aquellas palabras con una ira tan grande que unas cuantas venas palpitantes se marcaban en la tanto caucásica como escamosa e azabache piel de su rostro, Amaia Jiwe extendía fuertemente sus dos extremidades superiores en la dirección en la que residían sus enemigas con tal de aumentar aún más la velocidad con la que se alargaban mágicamente y doblaban de una flexible manera los gruesos cuellos de cuatro de las cinco monstruosas cabezas serpenteas que ayudaban a conformar su gigantesco cuerpo con una imagen demasiado parecida a la de esa criatura conocida como "Hydra".

Pero en los pocos metros y fracciones de segundo que faltaban para que un cuarteto de grandes bocas formadas por una amplia cantidad de dientes de sumo filo llegaran desde diferentes direcciones a la alta posición en los aires que le proporcionaba el volar de ese par de demoniacas alas de una sólida energía rosada que residían en su espalda y eran parte de su "Forma Etherias", mientras la llamada Emma Niu seguía posicionada sobre su hombro izquierdo gracias al diminuto tamaño que le había dado su magia, Serena Axel...

-¡AAAAAAAHHHHH!-

Cambiando la seria concentración que había estado manteniendo desde hace varios minutos atrás por una notable ferocidad que demostraba a través de un fuerte gritar; esa joven miembro de Fairy Tail provoco en menos de una fracción de nanosegundo que ella, y por ende la mágicamente encogida joven maga de Golden Lion posicionada sobre uno de sus dos hombros, fuera encerrada justo en el centro de una esfera formada por una sumamente brillante luz de un color rosado suave y con un ancho e altura parecido al de los edificios de concreto que conformaban los alrededores de esa área rural al norte de la Ciudad de Crocus sobre la cual volaba.

Un hecho que obligo a una cierta joven miembro de Ouroboros, quién veía sus cabellos agitados notablemente ante el poderío que liberaba una luminosidad rosada posicionada altamente en los aires, a detener el avanzar de cuatro monstruosas cabezas serpenteas de cuellos bastante gruesos e increíblemente largos a pesar de que las grandes bocas colmilludas de estás estaban a centímetros de llegar hasta sus objetivos y a lo que había pasado a envolver a estos.

-¡¿Se envolvió por completo en el poder de su maldición?! ¡Maldición! ¡Cuando me faltaba poco para alcanzarla...!...Pero sí creo varios vacíos en el espacio, esa energía será absorbida de la misma manera en que una aspiradora absorbe el polvo. No hay nada que puedes hacer para evitar que te devore, Serena. Te haré desaparecer...Junto con mis dudas- Pensaba Amaia seriamente mientras le regresaba su largo iniciar a los gruesos cuellos de las monstruosas cabezas que conformaban su "Forma Etherias".

-¡Por fin he concentrado todo el poder demoniaco que necesitaba...!- Pensaba una seria Serena para luego decir -¡...Emma, no quiero que el poder de mi maldición te alcance! ¡Escóndete bien, por favor!-

-¿Eh?... ¡S-Sí, entendido!- Contestaba con leve seriedad una encogida Emma.

Mientras una joven de unos ligeramente largos cabellos cenizos camino cuidadosa pero aún así apresuradamente por el hombro sobre el cual se encontraba con tal de esconder su cuerpo con la misma estatura que una muñeca dentro de los mechones que formaban a un cierto cabello, una joven de una larga y puntiaguda cabellera negra pasó a extender todo lo que pudo tanto esas demoniacas alas que formaban la sólida energía rosada que expulsaba una parte de su espalda como sus extremidades inferiores con una piel de perfectamente unidas escamas de un profundo color negro al mismo tiempo en que sus brazos con una escamosa piel azabache se acercaban lo suficiente para formar entre las palmas de sus manos un espacio de unos pocos centímetros.

Un espacio en donde empezó a reunirse con una impresionante velocidad toda la luz de un sumo destellar y un color rosado suave que conformaba esa gigantesca esfera que la encerraba en todo su centro. Algo que implemento tanto leve confundir así como un pequeño sorprender en los ojos rojos de una joven de unos cortos cabellos negros con bordes puntiagudos que en vez de poseer piernas, tenía su figura humanoide pegada a partir de la cintura a la escamosa piel azabache que conformaba la cima de la tercera de un quinteto de enormes cabezas monstruosas con la misma forma que el cuerpo de un gusano o algo así.

-¿Eh? ¿Toda esa energía que creo su maldición está disminuyendo?...No... ¿Se está concentrando?- Pensó Amaia confundida y sorprendidamente.

-¡Tú no eres la única quién todavía no había mostrado todo el potencial de su maldición, Amaia!- Pensaba una tanto seria como feroz y determinada Serena.

Reuniéndose en ese pequeño espacio entre las manos de una escamosa piel azabache de la joven usuaria de la "Maldición del Caos", esas enormes cantidades de energía no solo parecían aumentar considerablemente su brillar y estar cambiado de una ligera pero aún asi notable manera aquel color que la representaba, sino que parecían estar tomando una forma en específica. Una forma larga, bastante delgada y plana.

Otro hecho que podía notar una joven usuaria de tanto magia oscura así como de la "Maldición del Glotón" desde su posición en el leve pero aún notablemente fragmentado terreno pavimentado de concreto de una cierta zona rural y que hacia que poco a poco su mirada se abriera más y más ante esos sentimiento de asombrar e intrigar que la recorrían.

-¿Qué es eso...? - Se preguntaba una intrigada Amaia.

-El "Albergador de la Oscuridad"...- Pensaba Serena -...Así fue como dijo "El Emperador" que era el nombre del aparato en el cual me encerró durante la guerra contra Spriggan Tail. Creo que fue aquel aparato mágico el que causo los cambios que pude notar en mí en estos últimos meses. El primer cambio que note fue como mi poder demoniaco había aumentado considerablemente. Había aumentado lo suficiente como para olvidarme de esa preocupación constante de que me convertiría en un libro sí usaba demasiado. Lo segundo fue la transformación parcial. Y lo tercero fue que mi "Maldición del Caos" se había vuelto mucho más variable. Antes, mis hechizos eran bastantes simples. Grandes cantidades o pocas. Directamente o desde alguna otra ruta. De una sola parte del cuerpo o desde todo. Al final de cuentas, todos mis ataques se trataban de solo liberar y lanzar la energía que producía mi maldición. Pero ahora...-

-¡...!-

Aquel notable sentimiento de sorpresa no perteneció a nadie más que a la joven Etherias perteneciente a Ouroboros y nació debido a que está una vez más observo con una total claridad desde el espacio que abarcaba su gigantesco cuerpo en una área rural al norte de la ciudad dueña del apodo de "La Capital Floreciente" la última acción que realizo su enemiga desde su alta posición en los aires.

Se apreciaba claramente como la joven Etherias perteneciente a Fairy Tail utilizaba sus manos con una escamosa piel azabache así como las filosas garras de un duro material de color negro que eran los dedos de estás para sujetar con una profunda firmeza la larga empuñadura con forma cilindra de una espada con una guardia con la forma de un anillo en posición horizontal que a su derecha e izquierda presentaba unas figuras iguales a un par de alas emplumadas y con una hoja de doble filo de casi dos metros de largo.

Una espada completamente formada por una sólida energía de un sumo brillar y de un color rosado mucho más oscuro que cualquiera de los otros hechizos de la "Maldición de Caos" que habían aparecido anteriormente en aquel combate. Una espada que en la parte más baja de su empuñadura presentaba en un pequeño pero aún así notable tamaño la marca de Fairy Tail.

-¡...Chaos Make: Devil Excalibur!-

"Creación del Caos: Excalibur Demoniaca". Aquellas palabras que resonaron con un tanto potente como feroz tono por los aires y llegaron a la perfección hasta los oídos de la joven Jiwe no provinieron de nadie más ni menos que de la joven Axel mientras ella blandía una cierta espada de una densa y luminosa energía hacia adelante con tal fuerza que unas cuantas ráfagas de viento fueron creadas.

Una espada de energía que, para su información, tenía cierto parecer con la llamada "Magia de Creación del Espíritu del Viento: Espíritu de Zephyr" que utilizaba uno de los protagonista de esa serie de manga y anime conocida como "Black Clover".

-...- Se mantenía en silencio una seria Serena mientras apuntaba su tanto seria como feroz mirada en dirección a su enemiga en tierra y no relajaba ni por un segundo la gran firmeza con la cual sus manos sujetaban un cierto objeto.

-¿Una espada?... -Pensaba Amaia observando a su enemiga en el aire- ... ¿Utilizo la energía que produce su "Maldición del Caos" para crear un objeto como si fuera magia de creación? ¿Por qué? No la entiendo. Si lo que quería era protegerse de mis ataques, lo más lógico era envolverse por completo en su poder como hizo antes. ¿Por qué opto mejor por un hechizo con ese rango tan limitado?...Bueno, no vale la pena pensarlo tanto. Al final, cualquier ataque y defensa que planee será tragada por el vacío que crea mi "Maldición del Glotón"-

-¡Aquí voy!- Exclamaba una decidida joven Axel.

-¡...!- La joven Jiwe afilaba su mirada con seriedad al mismo tiempo que su boca de nuevo mostraba una enorme sonrisa que enseñaba sus puntiagudos dientes.

Tras su últimas palabras, sin disminuir en lo más mínimo la firmeza con la cual sus extremidades superiores sujetaban una cierta empuñadura, la joven demonios de los libros de Zeref perteneciente al gremio protagonista de este longevo relato provoco que la sólida energía de un color rosado claro que conformaba aquellas demoniacas alas posicionadas en su espalda se dispersara por completo para en la siguiente fracción de nanosegundo reconstruirse como una llamarada comprimida pero aún asi notablemente grande.

Una llamarada que la impulsaba con una impresionante velocidad como si de un misil se tratara y desde su alta posición en los aires hacia en ninguna otra dirección más que a donde residía en tierra la monstruosa joven demonio de los libros de Zeref que era en realidad el asesino en serio que en el Imperio Alvarez era conocido como "El Demonio de la Gula".

-¡AAAAAAHHHHHH!- Gritaba ferozmente Serena mientras se aproximaba a su enemiga.

-¡¿Crees que te dejare acercarte así como así?!- Exclamaba una maniáticamente sonriente Amaia.

Habiendo extendido fuertemente su mano derecha en la misma dirección en la que estaba apuntada su mirada de ojos rojos, es decir hacia la enemiga que se le acercaba, la joven de unos cortos cabellos negros con bordes puntiagudos provoco que una de las cinco enormes cabezas monstruosas de una forma serpentea que conformaban en parte a su "Forma Etherias" aumentara mágicamente y con una suma rapidez el largo de su grueso cuello con tal de acercarse cada vez más y más a está.

Y observando claramente con sus ojos dorados de una bestial forma lo que se le aproximaba, sin detener ese potente mover que le proporcionaba aquellas comprimidas llamas que una parte de su espalda expulsaba, la joven de unos largos y puntiagudos cabellos negros pasó a alzar a una altura superior a su cabeza esa espada de una sólida y brillante energía rosado oscuro que sus manos de una escamosa piel azabache empuñaban para inmediatamente después balancear la larga hoja de doble filo de está con una notable fuerza en dirección a esa enorme y bien abierta boca colmilluda que estaba a centímetros de llegar hasta ella. Pero antes de esa colisión...

-¡Kuukan Danretsu!-

Justamente luego de que esas palabras resonaran fuertemente en los aires por parte de la maniáticamente sonriente joven miembro de Ouroboros que tenía tanto una forma humana como una gigantesca figura de escamosa piel azabache muy parecida a la de esa criatura conocida como "Hydra", el largo sable de energía que empuñaba una joven miembro de Fairy Tail fue incapaz de llegar hasta una grande y bien abierta boca hecha por una gran cantidad de dientes de sumo filo debido a que en el pequeño espacio que lo separaba de está había aparecido una clase de muralla de una brillante energía rojiza contra la cual colisiono.

-¡O-Otra vez está cosa...!- Decía frustradamente Serena mientras empujaba aquel filoso objeto que creo su maldición contra un supuesto "vacío" en el espacio.

-¡Jejejeje! ¡Dale el tamaño y forma que quieras, tú maldición no tiene nada que nacer contra la misma nada que crea mi "Maldición del Glotón"! ¡¿Cuantas veces me harás repetirlo?! ¡Ya deja que te devore de una vez y terminemos con esto! ¡Jejejeje!- Exclamaba Amaia entre unas maniáticas risas.

-¡A-Aún así...! ¡AAAAAAAHHHHHH!- Gritaba la joven Axel ferozmente mientras seguía blandiendo una espada de energía rosado oscuro contra una muralla de energía rojiza.

-¿Hm? ¿Qué demonios tratas de hacer? Si sigues empujando ese inútil palo contra el vacío, lo único que conseguirás es que este te trague también a ti. Sería un desperdicio de carne. Detente- Comentaba una ligeramente sonriente joven Jiwe.

-¡Ese "inútil palo" como lo llamas es una gran cantidad de mi poder demoniaco concentrado...Es casi todo, de hecho! ¡Es la primera vez que uso esté hechizo, pero en teoría, debería ser igual que unas llamas condensadas! ¡Comprime su vasto tamaño...Maximiza su efecto...! ¡De esa manera...Tal vez...!- Pensaba seriamente una joven miembro de Fairy Tail mientras con ferocidad -¡...AAAAAAAHHHHHH!-

Demostrando tanto su determinación como su ferocidad a través de ese potente gritar, la joven usuaria de la "Maldición del Caos" continuo blandiendo con una notable fuerza por parte tanto de sus escamosos e ennegrecidos brazos así como del impulso que le daban aquellas comprimidas flamas que una parte de su espalda liberaba la larga hoja de doble filo de su llamada "Creación del Caos: Excalibur Demoniaca" contra el vacío en el espacio que terminaban creando las acciones de su enemiga. Continúo blandiéndola hasta que eventualmente se pudo escuchar.

Se escuchó con una indudable claridad en los aires el mismo sonido que emitía el vidrio al romperse en una incontable cantidad de pedazos. Aquel fue el sonido que emitió una bastante ancha y sumamente plana muralla de una luminosa energía de color rojizo creada por la llamada "Ruptura Espacial" que una joven usuaria de tanto magia oscura como de la "Maldición del Glotón" hizo usar a la colmilluda boca de una de las enormes cabezas monstruosas que formaban parte de su gigantesco cuerpo.

Lo emitió al momento de verse ampliamente fragmentado con tal de luego convertirse en un vasto número de diminutos pedazos que se dispersaron con el viento hasta de una eventual manera desaparecer ante la vista. Todo debido al poderoso embestir que iba de arriba hacia abajo de la bastante larga hoja de doble filo de una espada formada por una sumamente brillante energía sólida de un color rosado oscuro.

-¡¿Q...?!- Reacciono Amaia con notable shock.

-¡Sí, funciono! ¡Funciono...!- Pensaba contentamente Serena mientras mostraba una seria expresión.

-¡I-Imposible! ¡¿El vacío se rompió?! ¡¿El poder de su maldición fue capaz de destruir la mismísima nada?!- Pensó una profundamente asombrada joven Jiwe.

-¡AAAAAAAAHHHHHHH!-

Dándole liberar a otro feroz gritar de notable potencia; la joven Etherias perteneciente a Fairy Tail hacia uso de sus manos con una escamosa piel azabache para sostener firmemente la larga empuñadura cilíndrica de aquella espada de energía que creaba su maldición y guiar a está con gran poderío de abajo hacia arriba con tal de que uno de los dos afilados costados de su larga hoja impactara contra la piel de perfectamente unidas escamas negras en un extremo de cierto cuello bastante grueso e increíblemente largo para instantáneamente después hundirse cada vez más y más en esté e eventualmente acabar saliendo desde otro de sus extremos.

Un hecho que en menos de una fracción de segundo dividió en dos partes una de cinco enormes cabezas monstruosas de una forma serpentea. Mientras que una de aquellas dos partes continuaba unida al gigantesco cuerpo de una joven Etherias perteneciente a Ouroboros; la otra, en donde residía una gran boca conformada por un gran número de dientes de sumo filo para ser más exactos, no solamente caía desde la alta posición en los aires en donde estaba, sino que además se había visto cubierta en una capa de llamas morado oscuro y empezó a reducir su tamaño cada vez más hasta que en un punto simplemente había desaparecido. Como papel quemándose.

Y tras esa escena, esas comprimidas llamas de un color rosado expulsadas de una parte de la espalda de una joven de largos y puntiagudos cabellos negros siguieron impulsando a está con una impresionante potencia desde una notable altura en los aires hacia la posición en tierra de una joven de cortos cabellos negros con unos bordes puntiagudos.

-¡Prepárate, Amaia!- Exclamo una feroz Serena mientras rápidamente se acercaba a su enemiga.

-¡Maldición...!- Pensaba una iracunda Amaia mientras bastante sangre de un color morado oscuro eran liberadas de la parte cercenada de su "Forma Etherias" -¡...Esa espada no solamente puede deshacerse de los vacíos que crea mi "Maldición del Caos", sino que el poder de destrucción pura de su maldición le permite cortarme sin problemas y sin importar la dureza de mis escamas! ¡Maldita sea! ¡No...Todavía no está todo perdido! ¡El alcance de su ataque es limitado! ¡Todavía puedo matarla! ¡Ya no me importa si iras a mi estómago o no! ¡Solo desaparece, Serena!... ¡Kuukan Danretsu!-

"Ruptura Espacial". Siendo esas palabras repetidas por tercera vez durante el curso de aquel combate por parte de una iracunda joven miembro de Ouroboros al mismo tiempo en que está utilizaba una cierta fuerza para nuevamente extender sus brazos de una piel tanto caucásica como escamosa e azabache en dirección a su enemiga; ella terminó provocando que dos de las cuatro enormes cabezas serpenteas que seguía poseyendo su gigantesco cuerpo, las que estaban a la derecha de la cual tenía en toda su cima una forma humana que estaba unida a partir de su cintura a las negras escamas que conformaban a está, una vez más pasaran a aumentar mágicamente el largo de sus gruesos cuellos con una rapidez tan grande que unas cuantas ráfagas de viento se causaban a su alrededor.

Alargaron de una mágica manera sus gruesos cuellos y también los doblaron flexiblemente. Todo con tal de que aquel par de enormes cabezas con una figura parecida a la de un gusano se aproximaran cada vez más y tanto por su izquierda así como por su derecha a una joven miembro de Fairy Tail posicionada altamente en los aires gracias a aquellas condensadas flamas rosadas que expulsaba una parte de su espalda al mismo tiempo en que abrían ampliamente la boca colmilluda presente en cada una de ellas para que así unas anchas y planas murallas de una brillante energía rojiza hiciera aparición en el espacio justo en frente de estás.

-¡¿Dos vacíos al mismo tiempo?! ¡Entonces...!- Pensaba Serena seriamente.

Sin disminuir en los más mínimo la firmeza con la cual sus manos sujetaban la larga, delgada y cilíndrica empuñadura de una cierta espada; la joven Axel empezó a dar vueltas de manera tan rápida que no solamente pudo dar docenas en cuestión de fracciones de segundo, sino que había adoptado la misma imagen que un tornado de colores negros y rosado. El negro debido a su escamosa piel y el rosado debido a la energía que creaba su maldición.

Con aquellos increíblemente veloces movimientos en círculos de quién la empuñaba, la larga hoja de doble filo de una espada formada por una sólida energía de un color rosado oscuro fue capaz de alcanzar en casi el mismo tiempo a ese par de vacíos en el espacio que residían a centímetros de la izquierda y derecha de su creadora, y los destruyo de un poderoso pero único golpe como sí de ventanas de vidrio se trataran.

Un golpe que también acabó implementado un largo corte vertical en dos de las cuatro monstruosas cabezas serpenteas que poseía la "Forma Etherias" de la joven Jiwe, las que ella había hecho alagar mágicamente sus cuellos y doblar de un modo flexible sus cuellos con tal de alcanzar la aérea posición de su enemiga para ser más específicos. Unos cortes que liberaban a chorros una notable cantidad de sangre de un peculiar morado oscuro y que habían terminado destruyendo un par de los dientes de sumo filo que conformaban sus grandes bocas.

-¡AAAAAAHHHHHH!- Gritaban tanto bestial como adoloridamente durante su desangrar esas monstruosas cabezas que formaban parte de una cierta "Forma Etherias".

-¡Ya no hay nada que puedas hacer para detenerme!- Exclamo Serena ferozmente tras detener su veloz rotar y regresando a un potente volar descendente.

-¡¿Ah?!... - Se mostraba Amaia tan enojada que unas cuantas venas se marcaban en la piel de su rostro -¡...No eres más que ganado con la carne de su cerebro dañada! ¡¿Qué demonios haces hablándome tan engreídamente?! ¡Si te crees tanto, veamos como tú y tú querida espada lidian solas contra esto...!-

Durante aquel ampliamente iracundo hablar suyo, la joven que era en realidad el asesino en serie del Imperio Alvarez conocido como "El Demonio de la Gula" momentáneamente cruzo en forma de "X" sus extremidades superiores para que después sus manos emitieran de un mágico modo una ligera pero aún así notable electricidad de un color morado oscuro y para en el siguiente segundo luego hacer que las palmas de estás azotaran fuertemente esa escamosa piel azabache que formaba la enorme monstruosa cabeza serpentea a la cual estaba unida su figura humanoide a través de su cintura en vez de tener piernas.

Fue un hecho que en menos de una fracción de nanosegundo no solamente hizo que esa electricidad oscura antes mencionada incrementara de una amplia manera su cantidad, sino también que toda está recorriera hasta la más minuscula parte de un descomunal cuerpo de una piel de perfectamente unidas escamas de un profundo color negro y que era la mismísima imagen de esa legendaria criatura conocida como "Hydra". Todo con tal de...

-¡...Million Bites!-

"Millón de Mordidas". En cuanto aquellas palabras resonaron potentemente en los aires por parte de la iracunda voz de una joven de unos cortos cabellos negros con bordes puntiagudos; la negrezca carne escamosa que conformaba unas enormes cabezas de bastantes gruesos y sumamente largos cuellos que tenían una forma igual a la de los gusanos o algo por el estilo y presentaban unas grandes bocas hechas de unos dientes de sumo afilar, incluida la que había sido cercenada y a excepción de la que tenía en su cima un cuerpo humano, pasaron a cambiar su forma de una radical manera y en cuestión de unas fracciones de segundo.

Cambiaron su forma para terminar formando nada más ni nada menos que una innumerable cantidad de serpientes sin ojos, con bocas llenas de varios colmillos de notable filo, que desde el gigantesco cuerpo de lagarto al que estaban unidas aumentaban mágica así como rápida y constantemente su largo, y se doblaban de flexible manera para acercarse cada más a la aérea posición de una joven de largos y puntiagudos cabellos negros y desde tantas direcciones diferentes que parecía que una esfera había encerrado tanto a está como varios metros a su redonda.

-¡¿Sus cabezas se dividieron en más?! ¡Su tamaño es menor, pero que cantidad...!- Pensó una sorprendida Serena al notar sus alrededores.

-¡Muere!- Gritaba Amaia iracundamente.

Con ese inimaginable número de vastamente largas serpientes de una escamosa piel azabache que ahora ayudaban a conformar la gigantesca figura monstruosa de la joven usuaria de la "Maldición del Glotón" dirigiéndose con una amplia rapidez a la enemiga de está desde tantas distintas direcciones, la joven usuaria de la "Maldición del Caos" se veía encerrada dentro de una gran figura esférica que estaba llena de oscuridad al estar bloqueando la entrada de la luz de los postes y edificios de una área rural al norte de la Ciudad de Crocus y hasta el brillar de las estrellas que decoraban un tenue cielo anochecido.

Una oscuridad en la cual la joven demonio de los libros de Zeref perteneciente a Fairy Tail era capaz de ver gracias al fuerte destellar que liberaban tanto esas comprimidas energía de un color rosado claro que liberaba una parte de su espalda como aquel largo y filoso objeto de una sólida energía de un color rosado oscuro que sus manos de una escamosa piel azabache sostenían firmemente a través de una delgada pero larga empuñadura de forma cilíndrica.

Y mientras una de esas energías ayudaba a está a moverse con una increíble potencia por los aires y a cambiar constantemente su ruta para así esquivar el poderoso morder de las serpientes de un profundo color negro que la joven demonio de los libros de Zeref perteneciente a Ouroboros hacia alargar mágica y velozmente hacia ella, la otra usaba su bastante larga hoja de doble filo para cortar tanto por sus cuellos como por todo el medio de sus bocas a todas estás que se acercaban demasiado a quién la blandía.

-¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere!...- Gritaba Amaia iracunda y constantemente.

-¡Desaparece! ¡Desaparece! ¡Desaparece! ¡Desaparece! ¡Desaparece!... - Decían una y otra vez las numerosas serpientes que conformaban una enorme esfera y una cierta "Forma Etherias".

-¡Rayos! ¡Ya cállense! ¡Trató de concentrarme aquí! ¡No voy morir ni tampoco desaparecer! ¡Nunca volveré a pensar esas cosas ahora que sé que no tengo vivir sola por siempre como creía antes...Ahora que soy parte de Fairy Tail! ¡Muéstrale quién eres, Serena Axel...Quién decidiste ser! ¡Y utiliza el poder que te dieron los que te aceptaron...De tus compañeros! ¡Usa al máximo la poca esgrima que Alicia te enseño durante los entrenamientos...Recuerda la velocidad relampagueante de Marcus para que así los movimientos de estás serpientes parezcan ser en cámara lenta...Y al igual que Tsuna...No te rindas! ¡Arde!... -Pensaba una feroz Serena para luego exclamar- ¡...Estoy más que encendida! ¡Y...!-

Ante los montones y montones de escamosas serpientes negras que se alargaban mágicamente y doblaban de una flexible manera para alcanzar con notable velocidad su alta posición en los aires en tiempos tantos distintos como simultáneos y desde múltiples direcciones, gracias a que las condensadas flamas rosadas que una parte de su espalda expulsaba la impulsaban como sí de un cohete se tratara; aquella joven miembro de Fairy Tail se movía con una suma potencia de atrás hacia adelante, de adelante hacia atrás, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, de arriba a abajo, de abajo a arriba, en zigzag, en curva, y de muchas otras maneras. Pero no solo se la pasaba esquivando.

Sin disminuir para nada la profunda firmeza con la cual sus dos manos con una escamosa piel azabache sujetaban la empuñadura de la llamada "Creación del Caos: Excalibur Demoniaca"; esa joven Etherias perteneciente a Fairy Tail blandía está con toda la fuerza que su cuerpo podía sacar de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, de arriba a abajo, de abajo a arriba, en diagonal, y a veces giraba velozmente en horizontal como un tornado o en vertical como una rueda. Ataques que cortaban a la mitad a cada vez más y más de esas miles de delgadas pero sumamente largas figuras serpenteas.

Y tras varios minutos realizando esas acciones, habiendose deshecho de las suficientes de esas escamosas serpientes negras como para que estás no se interpusieran en su camino; esa misma joven demonio de los libros de Zeref decidió aumentar ligera pero aún asi notablemente tanto el tamaño como el poderío de ese comprimido fuego que la impulsaba con tal de dirigirse en el menor tiempo posible a un cierto punto de aquella enorme figura esférica que la aprisionaba en su interior. Un cierto punto en donde ella clavo fuertemente y en forma de estocada la larga hoja de doble filo de una cierta espada conformada por una sólida energía de un sumo brillar y un color rosado oscuro.

La clavo en ese punto con tal de que en tan solo un instante, gracias al poder de destrucción pura de la maldición que formaba a esa arma cortante, se formara un agujero en el cual se adentró no solamente para salir de esa esfera que crearon al alagarse mágicamente, doblarse flexiblemente y entrelazarse entre ellas un incontable número de escamosas serpientes negras unidas a un gigantesco cuerpo de lagarto; sino para que está acabara posicionada a centímetros de una figura humana, que en vez de tener piernas, estaba pegada a partir de la cintura a las escamas negras en la cima de una enorme cabeza monstruosa con una forma serpentea. En otras palabras, a una joven Etherias perteneciente a Ouroboros.

-¡...Te alcanzare...Amaia!- Exclamo Serena con suma ferocidad.

-¡M-MALDICIOOOONN...!- Gritaba una Amaia profundamente furiosa -¡...CHOU KUUKAN DANRETSU!-

"Súper Ruptura Espacial". Instantáneamente después de que esas palabras fueron gritadas con toda la fuerza que pudieron sacar la garganta y pulmones de una joven de unos cortos cabellos negros con bordes puntiagudos y unos ojos rojos tan abiertos que incluso se podían notar algunas venas rojizas en sus zonas blanquecinas, la boca de está no solamente mostraba los puntiagudos dientes y lengua serpentea que residían en su interior al abrirse todo lo que pudo, sino que adopto la misma forma que la de una serpiente debido a que sus costados se alargaron y su mandíbula inferior bajaba mucho más de lo cualquier humano podría hacerlo. Tras esto, se pudo ver claramente.

Se veía como la poderosa estocada que la joven de unos largos y puntiagudos cabellos negros había lanzado hacia su enemiga con aquella larga espada de energía que sujetaban sus manos e era impulsada tanto por toda la fuerza física que pudieron sacar sus extremidades superiores así como por las condensadas llamas que expulsaba una parte de su cuerpo no había podido llegar hasta su objetivo debido a que en el pequeño espacio que lo separaba de esté había hecho mágica aparición nada más ni menos una muralla contra la cual había colisionado.

Una muralla de luminosa energía que no solo poseía un ancho y un color rojizo mucho más profundo que todas las que habían aparecido anteriormente, sino que se hacía cada vez más grande y gruesa con cada segundo que iba pasando. La colisión entre la punta de la larga hoja de doble filo de aquella espada de energía y esa muralla de energía en crecimiento fue algo que lanzo en aleatorias direcciones por los aires de esa escena unos grandes rayos de colores tanto rosados como rojizos.

-¡¿Q...?! ¡¿Otro vacío?! ¡¿La boca de su forma humana también puede devorar el espacio?! ¡Además, este vacío... ¿No es cada vez más grande?!- Pensaba Serena sorprendida y confundida.

-¡Concentrare casi todo mi poder demoniaco en la boca de mi forma humana para hacerla devorar el espacio que este incluso más allá de su rango, como sí fuera una aspiradora! ¡Esto hará que el vacío que se cree se haga cada más grande! ¡Tan grande como para superar el alcance de esa espada y eventualmente tragarte! ¡Y aunque existe el riesgo de que el vacío crezca hasta el punto en que podría tragar mi propio cuerpo...No me importa! ¡Los demonios de los libros de Zeref existen para darle fin a la vida! ¡Yo le daré fin tanto a la tuya como a la mía! ¡Lo haré porque...Porque esa es mi naturaleza!- Pensaba iracundamente Amaia durante su hechizo.

-¡M-Maldición...!- Decía frustradamente la joven Axel mientras continuaba impulsando la estocada de aquella espada entre sus manos.

-¡Está vez sí...!- Hablaba la joven Jiwe a pesar del estado de su boca -¡...Desaparece, Serena!-

-¡No desaparecerá...!-

-¡...!- Mostraron notable sorprender tanto una joven miembro de Fairy Tail como una joven miembro de Ouroboros.

Justamente después de que el tanto serio como feroz y determinado tono de una femenina voz llegara claramente hasta los oídos de aquellas jóvenes creadas por ese fallecido hombre dueño de los apodos de "El Mago Oscuro" y "Emperador Spriggan", se pudo notar como de los largos mechones que formaban a los cabellos de una de estas terminó saliendo de una repentina manera una figura que se veía algo borrosa debido a la rapidez con la se movía pero que sin duda alguna poseía la misma estatura que una muñeca o algo así.

E habiendo corrido con una notable velocidad por un cierto hombro izquierdo hasta quedar posicionada a los bordes de esté, esa pequeña imagen humanoide pasó a verse momentáneamente cubierta por completo por una luminoso brillar de color verde claro con tal de en la siguiente fracción de segundo haber obtenido de una mágica manera un tamaño normal para una adolescente de 19 años de edad.

Un tamaño que le permitió utilizar su brazo derecho para rodear y sostenerse de los dos hombros de una joven de tanto largos como puntiagudos cabellos negros a su lado mientras su brazo izquierdo se extendía hacia adelante para que asi su mano alcanzara y se posicionara encima de una de las dos manos con una escamosa piel azabache que blandían una espada de energía rosada que veía su punta colisionada contra un muro de energía rojiza creada por los poderes de una joven de cortos cabellos negros con bordes puntiagudos, la mano que tenía la marca rosada de Fairy Tail para ser más específicos. Se estaba hablando obviamente de aquella joven con unos levemente largos cabellos cenizos, unos ojos verde oscuro que enseñaban tanto seriedad como ferocidad y que poseía sobre su mano izquierda la marca rosada de Golden Lion.

-¡...No mientras yo sea su amiga!- Exclamaba Emma ferozmente.

-¡Emma!- Nombro Serena sorprendida al observar quién rodeaba sus hombros con un brazo derecho y colocaba sobre su mano tatuada con la marca de su gremio una mano tatuada con la marca del gremio más famoso del Imperio Alvarez.

-¡La mocosa de Golden Lion...! ¡Me había olvidado por completo de ella! ¡Pero, ¿Qué importa que aparezca ahora?! ¡Sin importar que objeto agrandes con tú magia y me lo lances, esté vacio se lo tragara junto con Serena y contigo! ¡Jejejeje!- Pensaba y reía Amaia maliciosamente.

-¡Por favor...Que funcione...! ¡Madre...Ashe...Denme fuerza...!- Pensó la joven Niu para luego exclamar -¡...Commando T: Shikucho!-

"Comando T: Reducción". En la fracción de nanosegundo justamente después de que aquellas palabras fueron liberadas potente y ferozmente por una joven maga de Golden Lion que había realizado un simple chasquido con los dedos de su mano derecha al mismo tiempo en que está se rodeó de una tenue aura mágica de color verde oscuro, los ojos dorados de una bestial figura de una joven miembro de Fairy Tail pasaron a abrirse de un amplio modo al igual que los ojos de un brilloso color rojo de una joven miembro de Ouroboros. Todo ante lo que estos veían.

Indudablemente se observó como un radical cambio invadió a aquella muralla de una brillante energía de un color rojo sangriento que era en realidad un vacío en el espacio y estaba en medio de una colisión contra la poderosa estocada que lanzaba una espada de larga hoja de doble filo construida por una sólida así como sumamente luminosa energía de un color rosado oscuro. Pasó de golpe a poseer un enorme ancho e altura que cada vez aumentaba más a tener un tamaño no muy diferente a una moneda.

-¡...!- Se mostraron tanto Serena como Amaia profundamente sorprendidas.

-¡¿El vacío...?!- Pensaba una asombrada joven Axel.

-¡¿...Se encogió?!- Pensó la joven Jiwe con un ligero pero notable shock.

-¡Lo reduje, pero no detuve su crecimiento! ¡Antes de que vuelva a conseguir un tamaño problemático...!- Pensó Emma con una seria actitud para después gritar -¡...Commando T...KAKUDAI!-

"Comando T: Aumento". En cuanto a ese conjunto de palabras se les dio liberar por parte de toda la fuerza que fueron capaces de sacar las cuerdas vocales de una joven usuaria de magia cambiadora de masas, la leve aura mágica de un color verde oscuro que rodeo a la mano izquierda de está se extendió para rodear los bordes de la mano de una escamosa piel azabache sobre la cual estaba para después también rodear a la otra mano de aquella joven usuaria de la "Maldición del Caos" y eventualmente también pasar a rodear los bordes de la espada de energía que esas sostenían firmemente a partir de su tanto larga como delgada empuñadura de forma cilíndrica y que tenía en su parte más baja la marca de Fairy Tail.

Pareció ser ese hecho el culpable de que la larga hoja de doble filo de la llamada "Creación del Caos: Excalibur Demoniaca" aumentara repentina y drásticamente su ancho. Básicamente, pasó de parecerse a la llamada "Magia de Creación del Espíritu del Viento: Espíritu de Zephyr" a lucir bastante igual a la llamada "Antimagia: Espada Matademonios: Divisor Negro". Ambos poderes de los protagonistas de esa serie de manga y anime conocida como "Black Clover".

-¡L-La espada...!- Reaccionaba Serena con un sumo sorprender.

-¡¿Q...?! ¡¿Encogió el vacío que produjo mi maldición y aumento el rango de la maldición de Serena?! ¡¿Su magia para cambiar tamaños es capaz de algo así?!- Pensó una Amaia profundamente estupefacta.

-¡Ahora, Serena! ¡Ve...!- Gritaba Emma ferozmente.

-¡...!- La joven Axel afilaba su mirada para inmediatamente utilizar todo el poderío que pudieron sacar sus cuerdas vocales en una única cosa -¡...AAAAAAHHHHHHH!-

Cambiando su sentimiento de sorpresa por una ferocidad y determinación mostradas a través de ese potente griterío instantáneamente después de que sus oídos captaran las últimas palabras de la joven hija adoptiva de la maestra de Golden Lion, la cual siguió sujetándose a ella durante todo aquel proceso gracias a su brazo izquierdo extendido sobre sus hombros; la joven Etherias perteneciente a Fairy Tail no solamente saco toda la fuerza física que sus extremidades superiores podían ofrecer al apretar los músculos de estás hasta el punto en que varias venas se marcaban en su escamosa piel azabache, sino que forzó otro aumento en tamaño y poderío en esas comprimidas llamas que una parte de su espalda expulsaba.

Todo para impulsar la estocada de una increíblemente brillante energía rosado oscuro con la forma de una espada con una hoja bastante larga y de gran ancho, con un doble filo sumamente cortante, una muy afilada punta y rodeada en una tenue aura mágica de color verde oscuro. Una profundamente fuerte estocada que en menos de una fracción de segundo terminó convirtiendo en cientos de pedazos microscópicos a esa muralla de una energía rojiza con el tamaño del muñeco de un niño contra la cual colisionaba y para así continuar su viajar hacia su real objetivo.

Un viaje que a pesar de solo durar unas fracciones de nanosegundo y unos diminutos centímetros acabó creando tanto unas ondas de choque como unas ráfagas de viento a su alrededor gracias a su asombrosa potencia y que de eventual manera llevo a la hoja de aquella espada a atravesar en forma de curva diagonal la parte frontal de un torso hasta el punto en que más de la mitad de ella salió por la espalda de esté. El torso de la figura humana de la joven Etherias perteneciente a Ouroboros.

-¡Ah...!- Gimió adoloridamente Amaia mientras su boca volvía a la normalidad y escupía unas cuantas gotas de una peculiar sangre color morado oscuro.

-...- Se mantuvieron Serena y Emma en silencio pero con serias expresiones mientras observaban a su enemiga.

Al segundo luego de haber llegado hasta su objetivo, una larga e ancha espada de una energía rosado oscuro rodeada por un aura mágica verde oscuro empezó a deshacerse y desvanecerse mientras que el corte en curva diagonal que está había implementado en un cierto torso había dividido a esté en dos partes, las cuales se vieron atrapadas en una situación diferente cada una.

Mientras que la parte que seguía unida tanto a una extremidad superior derecha y a una cabeza comenzó una caída desde aquella notable altura en la cual había estado; la otra parte de ese torso recientemente cercenado seguía teniendo un brazo izquierdo y continuaba estando pegado a partir de la cintura a las escamas negras que formaban la cima de una enorme cabeza monstruosa con forma serpentea que, al igual que una incontable cantidad de serpientes de un vasto largo, estaban unidas a partir de la zona del cuello a un descomunal cuerpo igual al de un lagarto. Un descomunal cuerpo de lagarto que mágica y lentamente se rodeó en un denso fuego de color morado oscuro para después empezar a ver su tamaño reducido poco a poco. Como si fuera papel quemándose.

Y durante tanto su desangramiento por sus partes cortadas como por su caer libre por los aires, aquella joven de unos cortos cabellos negros con bordes puntiagudos poco a poco cerraba los parpados de su mirada apuntada a una joven de largos y puntiagudos cabellos negros que poseía una alta posición aérea junto con esa joven de ligeramente largos cabellos cenizos que rodeaba sus hombros con su brazo izquierdo y mientras ambas respiraban cansadamente.

-Y-Yo... - Pensaba una adolorida Amaia apunto de que sus ojos se cerraran por completo -... ¿Yo perdí?... ¿Perdí contra ese ganado? ¿Contra esas tipas que no saben nada de la realidad?...Q-Qué se la pasan diciendo tonterías sobre como uno decide lo que es... ¿C-Como pude perder sí yo no estoy equivocada? Sé que no lo estoy. No lo estoy porque yo...-

FLASHBACK

...Hace algunos años atrás...En alguna parte de Alakitasia...

-¡Más! ¡Más ¡Más! ¡Más! ¡Más! ¡Más!...-

Aquel hablar que expresaba un claro placer le pertenecía totalmente a una joven que aparentaba unos 15 años de edad, con unos largos cabellos con bordes puntiagudos y unos mechones que cubrían uno de sus dos ojos, unos ojos de un color rojo brilloso; y que vestía con unos camisa sin mangas, cortos pantalones y un manto en unos sucios y rasgados estados.

Una joven que utilizaba los utensilios que sostenían sus manos así como una notable velocidad por parte de sus brazos para llevar a su boca, la cual masticaba y tragaba en cuestión de segundos, pedazo tras pedazo de los diferentes platos de comida que residían encima de la mesa de madera justo en frente de la silla de madera donde ella estaba sentada.

Todo ocurriendo en el interior de un restaurante que ayudaba a conformar a una ciudad ni muy grande ni muy pequeña ni tampoco muy moderna ni muy antigua, que tenía sus alrededores decorados por unos densos bosques y se mantenía posicionada en alguna parte de aquel vasto continente al oeste de Ishgal, Alakitasia.

-... ¡Más! ¡Más! ¡Más! ¡Más! ¡Quiero comer más! ¡Quiero más de este placer! ¡Ugh...!- Amaia tragaba el último pedazo de comida que tenía en sus cercanías -...Ah, que rico. ¡Oigan, se me acabó la comida! ¡Traigan más, por favor! ¡Quiero repetir!-

-Pareces estar ocupada...-

-¡...!- Mostró la joven Jiwe notable sorprender.

Dirigiendo su mirada en la dirección en la que provino una ronca voz masculina que transmitía una tranquila personalidad y que sin duda le pareció conocida a sus oídos, la joven demonio de los libros de Zeref pudo notar como a aquel establecimiento habían entrado un par de seres que sus ojos rojos reconocieron al instante y que con un calmado caminar de eventual manera se colocaron rectamente de pie al lado de la mesa que ella ocupaba en esté.

Uno de esos seres y el dueño de la ronca voz que había hablado era, a pesar de sus harapos tanto ligeramente sucios como levemente rasgados y que algunas partes de la piel de su bien entrenado cuerpo presentaban un daño tan grande que hasta se podían notar las fibras musculares y huesos que residían en su interior, el antiguo miembro de "Spriggan 12" conocido como "El Dragneel Blanco".

Mientras que el otro se trató de un alto hombre mayor de cortos cabellos de color blanco canoso peinados hacia atrás, con unos pequeños bigotes y puntiaguda barba del mismo color; con unos ojos de color griseo, con unas pocas arrugas en su rostro; que vestía su bien entrenado cuerpo con un abrigo de color negro con un faldón y mangas largas, unos guantes blancos y tanto pantalones como zapatos de color negro. Hablando más específicamente hablando; se trataba de aquel hombre que en un futuro tendría la marca morada de Ouroboros en el centro de su espalda y que por parte de este gremio participaría en el evento conocido como "Race" de los Grandes Juegos Mágicos del año X814.

-...Amaia- Nombraba un tranquilamente sonriente Larcade con su ronca voz.

-¿Todos esos platos te los terminaste tú sola? Como se esperaba de alguien con una forma humana tan joven. Que trabajadora- Comentaba calmadamente el senil Etherias conocido como Omar Oldcan.

-Larcade, Omar. ¿Cómo demonios me encontraron?- Preguntó una disgustada Amaia.

-Nos reservaremos el derecho de contestar esa pregunta. Un hombre debe ser misterioso, Amaia-kun- Dijo Omar con un leve sonreír.

-Que misterioso ni que nada. De seguro pusieron un maldito rastreador en mi ropa. Son unos pervertidos- Decía la joven Jiwe con irritar.

-Supongo que me gane eso. Bueno, podrás criticarme todo lo quieras al regresar al laboratorio. Vamos- Dijo el "Dragneel Blanco" con un tranquilo sonreír.

-No voy a regresar ese lugar sucio y lleno de cucarachas como tú. Por algo me escape en un principio, idiota- Contesto una joven Etherias con una disgustada mirada.

-¿Hm? ¿No vas a regresar?- Repetía el antiguo miembro de "Spriggan 12" confundido pero aún así sonriente.

-Sí. No voy a regresar. No tengo interés en ser tú marioneta ni tampoco tú supuesta venganza por lo de nuestro "padre". Sí lo entendiste, desaparece. Su presencia me está arruinando mis ganas de comer- Dijo seriamente la joven usuaria de la "Maldición del Glotón".

-¿Está es la tan famosa fase rebelde de los jóvenes? Amaia-kun, para cumplir al máximo nuestro propósito como demonios de los libros de Zeref, lo mejor es seguir a Larcade-kun. O es que en vez de la guerra, ¿Planeas arrebatar vidas humanas en callejones oscuros para que te traten como un criminal de segunda?- Preguntaba el serio senil Oldcan.

-Ah... -Suspiro Amaia con cansar- ...No me di a entender bien. Yo no estoy interesada en algo como la guerra y mucho menos en matar personas. Sin importar con qué razón me hayan creado, está es mi vida al final de cuentas. Y la viviré como yo quiera. Y eso será sin arrebatarle la vida a los demás-

-¿Qué?- Reaccionaba con disgustar el senil hombre de unos cortos cabellos canosos.

-¿Como tú quieras? ¿Es que no recuerdas lo que le te dije a ti y a los demás después de sacarlos de la forma de libros en la que estuvieron atrapados por cientos de años, Amaia?- Preguntaba un tranquilamente sonriente joven hombre de rubios cabellos.

-¿Eso de que los demonios de los libros de Zeref nacieron para darle fin a la vida? ¿Y es que tú no escuchaste lo que acabo de decir? Mi vida, mi decisión de cómo vivirla- Dijo con seria actitud la joven de unos largos cabellos negros con bordes puntiagudos.

-Los demonios de los libros de Zeref nacieron para darle fin a la vida. Esa no es solo la razón de su existencia, sino que también es su naturaleza. Es lo que son. Mataras aunque no quieras, Amaia- Comentaba el apodado como "El Dragneel Blanco" con una tanto tranquila como maliciosa sonrisa.

-...- La joven Jiwe arrugaba su mirada con cierto disgustar e enojar -...A la única persona que me están dando de matar es a ti. ¿O sería mejor que gritara en medio de toda está gente "Este tipo lleno de cicatrices es un terrorista que quiere envolver a Alakitasia en la guerra"? Debes saber bien cómo funcionan los chismes y los rumores. ¿Cuánto tiempo crees que tardaría las palabrerías de una pequeña ciudad como está para llegar a los oídos de los peces grandes del Imperio Alvarez?-

-...- Era ahora Larcade quien ligeramente arrugo su mirada con disgustar.

-Sí ya entendieron, saquen sus traseros de aquí. No tengo dinero para invitarles la comida ni tampoco ganas. Váyanse- Comento una seria Amaia mientras acomodaba su sentar en una silla de madera.

-Vaya, vaya...- Un serio Omar ajustaba esos guantes blancos que vestían a sus manos -...Parece que tendré que aceptar mi papel como el mayor aquí y darle un buen regaño a está jovencita tan insensata. Amaia-kun, yo...-

-Espera, Omar...- Un tranquilamente sonriente Larcade mientras colocaba su brazo derecho en el camino del senil Oldcan -...No resolveremos nada con una lucha. Aunque parece que tampoco lo haremos con palabras. Y no podemos perder el tiempo. Sí no nos apresuramos a volver al laboratorio, Arioc y Alesha también a empezar a pensar en irse para hacer de las suyas-

-¿Larcade-kun?- Nombraba Omar con leve confundir.

-Oh...- Hablaba Amaia -...Me alegra que por fin entendieras. Solo larguense de aquí de una...ve... ¿Eh?-

El sentimiento de confusión que le impidió a esa joven demonio de los libros de Zeref terminar sus palabras nació en está debido a que ella pudo sentirlo a la perfección. Sintió repentinamente una debilidad que puso a temblar sus piernas y parecía que iba a hacer que su cuerpo cayera sobre esa mesa en sus cercanías, que hizo que su mirada se tornara cada vez más borrosa y que los parpados de sus ojos fueran más pesados con cada segundo que iba pasando.

Todo en cuanto los aires en frente del rostro de aquella joven de unos largos cabellos negros con unos bordes puntiagudos se vieron decorados con unas tenues cantidades de un polvo de un ligero color blanquecino. Un polvo que había sido lanzado de la mano izquierda de un tanto tranquila como maliciosamente sonriente joven hombre con unos cortos y desordenados cabellos de un color rubio claro.

-Lo más rápido será simplemente drogarla y llevárnosla inconsciente- Dijo Larcade con un pequeño sonreír.

-¡L-Larcade...maldito...!- Decía iracundamente una Amaia tan temblorosa que tumbo en dirección al suelo aquellos platos sucios encima de la mesa en sus cercanías y eso atrajo la atención de los demás en ese restaurante.

-¿Eh? ¿Qué está pasando?- Se preguntaba una mujer dentro de aquel establecimiento.

-¿Una pelea?- Se preguntó un hombre dentro de ese restaurante.

-Señorita, ¿Se encuentra bien?- Preguntó con preocupación una mesera de ese negocio.

-¿Te gusta, Amaia? Es un somnífero creado por nuestro padre. Es tan fuerte como para noquear a un demonio de los libros de Zeref como tú en cuestión de segundos. Como se esperaba de él, ¿No?- Comento "El Dragneel Blanco" tranquilamente sonriente.

-¡M-Maldición...!- Hablaba una furiosa joven Jiwe para en el siguiente caer sobre una mesa de madera debido a su debilidad y pensar -...No tengo fuerzas...No puedo evitar cerrar los ojos...-

-¿Estás seguro de esto, Larcade-kun? Estamos llamando mucho la atención aquí. Es posible que los guardias de la ciudad estén en camino. ¿No te importa que lo pase aquí llegue hasta la gente del Imperio Alvarez?- Preguntaba un serio Omar.

-No te preocupes. Los muertos no pueden liberar rumores ni chismes- Contesto un tranquilo Larcade.

-Entonces, ¿Mato a la gente de la ciudad?- Preguntó seriamente el senil Oldcan.

-Sí. A cada uno. Y haz que algunos de ellos parezcan que fueron desmembrados por mordidas. Convenceremos a Amaia de que ella fue quién lo hizo. Después de todo, ella nació con la "Maldición del Glotón". Comer humanos no debería ser algo raro para un Etherias como ella. Será fácil engañarla- Respondió tranquilamente sonriente "El Dragneel Blanco".

-Sería más fácil sí no explicaras tus planes en frente de Amaia-kun. Ella aún no ha quedado totalmente inconsciente, ¿Sabes?- Dijo un serio Omar.

-Ya te dije que no te preocuparas. El somnífero que le di también tiene un efecto de amnesia. No recordara esto. No es de mi agrado jugar tanto con una de las creaciones de mi padre, pero no hay otra opción sí ella está tan averiada. Usaremos ese lago en sus memorias, unas cuantas otras drogas más y un poco de hipnosis para hacerla aceptar su naturaleza como un demonio de los libros de Zeref...- Hablaba Larcade mientras acercaba su rostro a la borrosa mirada de Amaia con tal de enseñarle su leve pero maliciosa sonrisa -...Te dije que mataras aunque no quieras, Amaia...Lo harás porque yo te haré hacerlo-

-...M-Maldito...- Hablaba una Amaia a punto de caer inconsciente -...Yo...No caeré en tus trucos...No m-matare a nadie...Yo...-

FIN DEL FLASHBACK

-¡...!-

Aquel sentimiento de sorpresa le perteneció a una joven que aparentaba unos 17 años de edad y la invadió al simple momento en que ella recupero su consciencia. Una joven con unos cortos cabellos negros con unos bordes puntiagudos, unos ojos de un brilloso color rojo y que poseía un cuerpo con tanto una piel caucásica como una escamosa piel azabache basado únicamente en su cabeza, en una extremidad superior derecha y un torso rebanado de forma diagonal.

Una joven que se encontraba tirada de espalda en una parte de los leve pero aún así notablemente fragmentados suelos de concreto de un ligeramente dañada área rural al norte de la Ciudad de Crocus y en donde ya no se mantenía la imagen de un enorme ser muy parecido a esa legendaria criatura conocida como "Hydra". Ya no se mantenía ahí debido a que había desaparecido envuelto en unas llamas morado oscuro como sí de papel quemado se tratara.

-¿Estoy en el suelo? ¿Perdí la consciencia debido al dolor? Pero... ¿Qué fue eso? ¿Un sueño? ¿Una ilusión?... ¿O eran...? ¿En verdad eran mis recuerdos? ¿Recuerdos que perdí?...- Pensó Amaia sorprendida pero aún así calmada a pesar de sus heridas y para luego mostrar un ligero sonreír -...Ese Larcade...Es un imbécil mucho mayor de lo que pensé...-

-Ah...Ah...-

Dirigiendo lentamente su mirada en la dirección en la que parecía provenir unas respiraciones llenas de cansancio, aquella lastimada joven miembro de Ouroboros fue capaz de verlo. Vio como a unos cuantos metros a la derecha de su posición se mantenían una joven miembro de Golden Lion y una joven miembro de Fairy Tail que no solo estaban una al lado de la otra, sino que una de estás usaba la ayuda de la otra para mantenerse de pie sobre el ligeramente dañado terreno pavimentado de terreno de esa zona rural.

Hablando de manera más específica; se trataba de una joven de unos ligeramente lagos cabellos cenizos que colocaba un cierto brazo derecho encima de sus hombros con tal de ayudar a mantenerse de pie a una joven con una larga cabellera negra que había cambiado su forma puntiaguda por una forma lisa al igual que antes de una cierta transformación, que había vuelto a tener unos normales ojos de color café, que había visto desaparecida cualquier rastro de escamas negras en su piel caucásica aunque seguía teniendo su brazo derecho herido debido a una poderosa mordida ocurrida anteriormente, que sus manos una vez más estaban conformadas por unos simples dedos, que ya no poseía una cierta energía siendo expulsada de una parte de su espalda, y que de nuevo las vestimentas de su voluptuosa y curvilínea figura estaban basadas en una camisa blanca sin mangas, una corta falda azul encima de unos cortos pantaloncillos grises y unas femeninas sandalias de color marrón.

-Ah...Ah...- Respiraba Serena cansadamente.

-Oye, Serena, ¿E-Estás bien?- Preguntó tanto ligeramente cansada como preocupada Emma a quién ayudaba a estar de pie.

-S-Sí...Solo me hace falta algo el aliento. Utilice bastante de mi poder demoniaco. ¿Y tú Emma?- Preguntaba la joven Axel de misma manera que la anterior.

-Un poco mejor que tú, pero básicamente igual. Me encogí a mí misma, "Comando T: Reducción", "Comando T: Aumento". En menos de una hora supere bastantes de mis límites. No puedo imaginar otra palabra para describirme ahora mismo más que "cansada"- Dijo la joven Niu con un ligero sonreír.

Con que tú también estabas más que encendida, ¿Eh?- Comento con una leve sonrisa la joven miembro de Fairy Tail.

-Eso parece- Contestaba una tranquilamente sonriente joven maga de Golden Lion.

-...- Se mantenía en silencio una tranquila Amaia mientras veía a sus enemigas.

Con su mirada apuntada a sus enemigas posicionadas a unos cuantos metros a la derecha de los suelos de concreto donde se mantenía tirada de espalda y tras su último parpadeo, la joven demonio de los libros de Zeref perteneciente a Ouroboros no pudo evitar remplazar la imagen de la joven demonio de los libros de Zeref perteneciente a Fairy Tail que se sostenía y hablaba amigablemente con la joven hija adoptiva de la maestra de Golden Lion con la suya misma. O mejor dicho, quién profundamente hubiera deseado ser. Un hecho que terminó luego de otro parpadeo de su parte.

-¿Eh?...- Notaba Emma quién la observaba a ella y a la amiga a su lado -...N-Nos está mirando, Serena-

-Sí...Aunque dudo que pueda seguir luchando en ese estado. ¿O sí, Amaia?- Preguntó Serena con ligera seriedad.

-Y-Yo...-

-¿Hm?- Se mostraron ligeramente confundida la joven Axel y la joven Niu.

-...S-Sí yo...- Hablaba débilmente Amaia mientras mostraba una pequeña sonrisa -...Sí yo te dijera que solo deseaba vivir una vida normal...De seguro te reirías, ¿Verdad?-

-¡...!-

Justamente después de que Serena Axel y Emma Niu se vieron invadidos por un gran sorprender nacido de las últimas palabras que fueron capaces de captar su sentido del oído; la Etherias conocida como Amaia Jiwe y que era en realidad el asesino en serie del Imperio Alvarez apodado como "El Demonio de la Gula", mientras una ligera sonrisa decorada esos labios que probaron tantas vidas humanas debido a la voluntad de quién pertenecían pero en cierto sentido también debido a aquel apodado como "El Dragneel Blanco", vio repentina y mágicamente todo lo que quedaba de su persona envuelto por completo en un fuego de un color morado oscuro.

Un fuego tan denso que logro que no se viera nada más que la oscura silueta del cuerpo que residía en su interior y que empezó a ver reducido su tamaño poco a poco y pedazo por pedazo. Un brazo izquierdo, un torso cortado de manera diagonal, y una cabeza con unos cortos cabellos negros de bordes puntiagudos así como unos ojos de un brilloso color rojo. Todas esas partes se desmoronaron hasta desaparecer y lo que se fue al final fueron unos labios que mostraban una pequeña sonrisa que expresaba algo así como paz. Una vez más, como las hojas de papel de un libro quemándose.

-¿D-Desapareció?- Se preguntaba Emma con confundir.

-Sí. Ella era un Etherias, después de todo. Eso le pasó seguramente no solo por el estado en que quedo su cuerpo, sino también porque ella debio gastar todo su poder demoniaco protegiéndose de nuestro último ataque- Contesto Serena tranquila como algo entristecida.

-Y-Ya veo...Con que la batalla terminó, ¿Eh?...- La joven Niu se sentó de golpe en los suelos de concreto de esa escena junto con la joven Axel -...Ah, que nervios pase. Este tipo de cosas realmente no son para mí. No sé como ese idiota de Ashe puede disfrutar algo como una pelea. Mis piernas no dejaron de temblar en ningun momento-

-Eso dices, pero estuviste bastante genial. Me salvaste varias veces. De hecho, creo que ganamos al final gracias a tú magia- Comentaba una joven miembro de Fairy Tail con un ligero sonreír.

-Estás exagerando. Sí tú fuiste quién evito que sus bocas nos devoraran de un solo mordisco. Bueno, en cualquier caso...Tú dijiste que necesitábamos derrotar a todos los de Ouroboros para que lo que ocurre en la ciudad terminara, ¿No, Serena?- Preguntó una joven maga de Golden Lion con ligera seriedad.

-Sí... -Una levemente seria joven de unos largos y lisos cabellos negros alzaba su mirada para observar el "Punto de Desaparición" que encerraba a Crocus- ...Vencimos a Amaia, pero ese cielo y niebla alrededor de la ciudad siguen sin desaparecer. Eso debe significar que aún quedan enemigos. Lo que más espero es que nuestros compañeros se encuentren bien-

-Sí, es verdad- Apoyaba seriamente la joven de unos ligeramente largos cabellos cenizos.

-Tsuna...- Pensó una preocupada Serena.

-Ashe...- Pensaba Emma preocupadamente.

...En otro lugar...

De aquella ligera pero aún asi notablemente dañada área rural al norte de la ciudad dueña del apodo de "La Capital Floreciente" vamos a trasladarnos al lado oeste de está misma. Más específicamente hablando; al interior de aquel gigantesco coliseo de concreto posicionado encima de unas grandes montañas.

Dentro de esa descomunal edificación conocida como "Domus Flau" se encontraban unos personajes que, gracias a las transmisiones en vivo que enseñaban unas grandes pantallas holográficas que flotaban altamente en los aires, habían estado viendo desde su mero comienzo esa feroz batalla recientemente terminada así como todas los demás combates que habían estado ocurriendo en distintas partes de esa vasta ciudad debajo de un oscurecido cielo decorado con unas cuantas estrellas y que veía sus alrededores cubiertos totalmente con unas sumas cantidades de densa niebla. Personajes que eran incapaces de moverse de la posición que ocupaban debido a la magia nombrada como "Prisión de Sangre de Dragones" utilizada por otro de estos.

Más específicamente hablando; eran la reina del Reino de Fiore, el emperador del Imperio Alvarez, la maestra de Golden Lion, los veteranos magos de Fairy Tail, los veteranos magos de Sabertooth, las veteranas magas de Mermaid Heels, y los veteranos magos de Lamia Scale. Cada uno de estos aprisionados por Larcade Dragneel en distintos lugares de la arena del Domus Flau, la cual seguía viéndose decorada por un gran número de soldados heridos e inconscientes debido a su combatir con un cierto Devil Slayer de Ocho Atributos.

-¡Bien!- Exclamo Ajeel sonrientemente mientras estaba sentado en uno de los tronos de ese escenario de concreto en el centro de la arena.

-¡Lo hicieron!- Dijo una contenta Hisui mientras estaba sentada en el segundo otro de aquel escenario de concreto.

-Esa chica era la última de los de Ouroboros- Comento Jacob con una pequeña sonrisa mientras estaba de rodillas al lado del asiento del emperador de sus tierras natales.

-Emma...Todos...- Hablaba Brandish con un ligero sonreír desde el arenoso terreno donde era obligada a estar de rodillas.

-Como lo esperaba. Bien hecho, mocosos- Pensó una levemente sonriente Erza desde uno de los asientos del balcón de espectadores de Fairy Tail.

-...- Se mantenía en silencio un tranquilamente sonriente Larcade mientras arrugaba un poco su mirada de un solo ojo.

-¡Ahora la magia que tiene encerrada a la ciudad...!- Pensaba felizmente la reina del Reino de Fiore mientras alzaba su mirada.

Pero alzando su mirada, tanto Hisui E. Fiore como todos los demás afectados por la llamada "Prisión de Sangre de Dragones" pudieron observarlo de un modo totalmente claro. Observaron como aquellos anochecidos cielos levemente estrellados por encima tanto del Domus Flau como del resto de la ciudad que era la capital del Reino de Fiore no habían desaparecido a pesar del avanzar de varios minutos ni tampoco se habían vuelto menos densos como había ocurrido anteriormente. Lo mismo con unas ciertas vastas cantidades de neblina.

Básicamente, era lo mismo que ocurrió con aquellos miles de muertos vivientes tanto humanoides como dragonesco que había invocado la maldición de la "Necromancia" del llamado Arioc Amonn, quien ya había perecido. A pesar de que los cuatro seres que habían levantado conjuntamente aquella dimensión fuera del espacio y tiempo llamada "Punto de Desaparición" ya no encontraban en ese mundo, está no se desvanecía.

-¿Eh? ¿Qué está ocurriendo...?- Se preguntaba Hisui confundida.

-¿La magia que tiene encerrada a Crocus...?- Hablo un confundido Gray.

-¿...No se deshace?- Hablaba Juvia de igual manera que su esposo.

-¿Qué? Pero si a excepción de Larcade, todos los demás del equipo de Ouroboros ya fueron derrotados. ¿Por qué la dimensión que tiene prisionera a la ciudad no se despeja?- Se preguntó un intrigado Jacob.

-Es lo mismo que con los zombis en la ciudad. A pesar de que Dana y los otros dos mocosos de Fairy Tail derrotaron a ese desagradable sujeto con el parche, el efecto de su maldición no desapareció. ¿Por qué?- Pensaba Brandish tanto intrigada como frustrada.

-¡Larcade, bastardo, explícate! ¡¿No que tus aliados eran los responsables de esa magia que tiene encerrada a la ciudad?! ¡Sí ellos ya no están, ¿Por qué la ciudad sigue sin ser libre?! ¡Larcade!- Gritaba Ajeel furiosamente.

-...- Se mantenía un tranquilamente sonriente Larcade en silencio mientras pensaba -...A parte de la chica Etherias que pertenece a Fairy Tail, todos los demás mocosos no solo estaban cansados, sino que estaban gravemente heridos por luchar entre ellos durante los Grandes Juegos Mágicos. Lo estaban, pero aun así se las arreglaron para derrotar a cada uno de los demonios de los libros de Zeref que yo había restaurado. ¿Un demonio fallido siempre será un demonio fallido o es que esos niñitos fueron un error en mis cálculos mucho más grande de lo que pensaba?...Bueno, no importa. Sin duda perder a esos cuatro afecta bastante mis planes, pero a él...Mientras lo tenga a él, mi venganza todavía puede llevarse a cabo. Yo cuento contigo...Devlin-

...Mientras tanto...

Vamos a pasar del interior de aquella gigantesca edificación de concreto encima de las montañas al oeste de la Ciudad de Crocus, Domus Flau, a una zona posicionada en justo el centro de está. Hablando más específicamente, la zona en donde residía ese conjunto de descomunales edificios conformados no solamente de concreto, sino también de unos preciosos metales y cientos de cuadradas ventanas, y en donde vivía la realeza del Reino de Fiore. En otras palabras, el llamado "Palacio Mercurius".

Pero lo más curioso de aquel escenario no era el hogar de tanto Hisui E. Fiore como Jade E. Fiore, sino lo que se mantenía posicionado en los aires encima de la torre más alta de aquel combinar de enormes edificaciones gracias a un mágico volar. O mejor dicho, quién.

Indudablemente se trataba de aquel joven de unos 19 años de edad con cortos pero desordenados cabellos blancos, de ligeramente filosos ojos de color dorado que estaban rodeados por las leves sombras que causaban los mechones de su cabellera; que vestía su alto y bien entrenado cuerpo con un cerrado chaleco negro de largas mangas y ligero cuello de tortuga, negros pantalones largos y zapatos formales de punta de también color negro.

Y como no mencionar que este joven que era en realidad un Devil Slayer de Ocho Atributos gracias tanto a las lacrimas que residían en su interior como por la transfusión de sangre y órganos del fallecido hombre dueño del apodo de la "Teoría Hibrida" poseía en su pectoral derecho la marca de Golden Lion en color negro, aunque esta no era actualmente vista, por supuesto. Poseía esa marca, pero aún así él era un miembro de Ouroboros.

-Yo... -Pensaba un serio Devlin- ... ¿Qué estoy haciendo?...Larcade-sama me ordeno que me uniera a la destrucción que están causando los demás miembros de Ouroboros en la ciudad, pero desde que salí del estadio, no he hecho nada más que quedarme flotando en el aire como un pájaro sin rumbo. ¿Por qué? ¿Por qué pareciera que estoy dudando?...Yo...Yo espere esté día por tanto tiempo. Para mostrarle a todo el mundo mi superioridad...-

Durante su pensar, el joven mago de Clase S del gremio más famoso y supuestamente más fuerte del Imperio Alvarez así como un mago de un gremio oscuro de aquel mismo país levanto ligeramente su mano derecha al mismo tiempo en que la rodeaba en una tenue aura mágica de un luminoso color dorado y enseñaba a través de su mirada decorada con las sombras que producían los mechones de su cabellera una notable ira así como una cierta maldad. Una maldad digna de alguien que sufría los efectos secundarios de la Magia Asesina de Demonios.

-...Mi poder...- Pensó un Devlin de siniestra mirada -...El poder del niño del cual tantos se burlaron y calificaron como algo más allá de lo débil. Y el mundo...Para hacer sufrir al mundo. Para hacerlo sufrir del mismo modo que me hizo sufrir a mí...Por habérmela quitado...Sí, eso haré. Destruiré su querida paz y lo envolveré en el caos de la guerra, y para hacer eso...Tengo que matar. Matar a las personas de está ciudad...Sea quién sea...Debo matarlo. Mataré. Mata, De...-

-...vlin...-

-... ¿Hm?- Mostró ligera confusión el joven Devilian.

-...De...vlin...-

-¿Mi nombre? ¿Alguien me esta llamando?- Se preguntó intrigado el joven de unos cortos y desordenados cabellos blancos.

-¡...Devlin...!-

-Está voz tan molesta es de...- Hablaba Devlin con una leve seriedad.

Dirigiendo su seria mirada de filosos ojos dorados en la dirección en la que parecía provenir una voz masculina que se hacía más fuerte y clara con cada segundo que iba pasando, el joven apodado como "La Nueva Teoría Hibrida" fue capaz de verlo. Veía como una parte de los anochecidos cielos encima de la Ciudad de Crocus estaba decorada con una imagen que para él era bastante borrosa y sumamente pequeña debido a la lejana distancia que separaba a está de su alta posición en los aires encima del "Castillo Mercurius" que le daba un mágico flotar.

Pero con cada segundo que pasaba en esa escena; esa imagen parecía estar cada vez más cerca de aquel joven Devil Slayer de Ocho Atributos, y por ende, cada vez se hacía más clara y grande para la vista de esté. Y eventualmente se pudo notar como aquella imagen liberaba un fuerte brillar anaranjado igual al de unas candentes llamas así como el vibrar sonico y ráfagas de viento que causaba su increíblemente potente volar por los aires.

De eventual manera se pudieron ver con una total claridad unas enormes así como preciosas alas con unos bordes que demostraban un ondular parecido al del fuego y que estaban cubiertas por unas plumas anaranjadas que liberaban un ardiente destellar. Las mismas plumas que cubrían el resto de aquel ser un par de metros más grande que un humano normal, con el mismo fornido torso y pies con afiladas garras de un águila; pero con una bella cola emplumada, un cuello ligera pero notablemente largo, una cresta que subía desde su columna hasta la cima de su cabeza y un largo pico puntiagudo iguales al de un pavo real. Era la misma imagen de esa legendaria criatura conocida como "Fénix".

Y como no mencionar que en la espalda de ese majestuoso ser con unos filosos ojos grises y que demostraba en el lado derecho de su largo cuello la marca roja de Golden Lion se encontraba ligeramente arrodillado nadie más ni menos que un joven de unos 19 años de edad que mostraba los peculiarmente puntiagudos dientes que residían dentro de su boca con esa gran sonrisa que decoraba su rostro.

Un joven que poseía unos puntiagudos y desordenados cabellos rosados, era dueño de unos filosos ojos marrones, tenía una blanca bufanda de cuadros alrededor de su cuello; vestía su atlético cuerpo con un ajustado chaleco negro sin mangas y un largo faldón, unos blancos pantalones y unas simples sandalias y como no mencionar que él poseía grabado con gran orgullo, en fiero color rojo, la marca de Fairy Tail en su fornido hombro derecho.

-¡...DEVLIN!- Gritaba furiosamente un Ashe en medio de su llamada "Transformación Mística: Forma Completa".

-¡Te encontramos, bastardo de olor raro!- Exclamaba Tsuna sonrientemente mientras yacía en la emplumada y ardiente espalda de su amigo transformado.

-¿Un pájaro de fuego?... - Mostró Devlin una pequeña sonrisa apacible como algo maliciosa -...Ashe, ¿eh?...Y Tsuna Dragneel también. Bien...Empezare con ustedes-

...Al fin se han encontrado... ¿Una charla entre amigos o una batalla entre enemigos? ¿Qué le dará fin a la caótica situación en la Ciudad de Crocus?...

Continuara...