Fairy Tail: Una Aventura Eterna

Cuarto Arco: Los Juegos

Capítulo 54/178: ¡Devlin Devilian!

Aunque los demás jóvenes magos se separaron para asi encontrar a los miembros de Ouroboros y derrotarlos con tal de acabar cuanto antes el caos que invadía a la Ciudad de Crocus, Tsuna Dragneel de Fairy Tail se había separado de ellos para ayudar a Ashe Vesta de Golden Lion a encontrar a aquel joven que era miembro tanto de Golden Lion como de Ouroboros, Devlin Devilian. Y en cuanto lo encontraron, empezó una batalla entre un joven Dragon Slayer de Fuego de la Cuarta Generación y un joven Phoenix Slayer de Fuego contra un joven Devil Slayer de Ocho Atributos.

Y durante ese combate en donde numerosos hechizos de magia asesina eran liberados, los jóvenes pertenecientes al Imperio Alvarez no dejaban de tratar de convencerse uno al otro. Ashe insistía en que Devlin era su compañero y Devlin le insistía a Ashe que eso no era así. Es más, Devlin declaraba que él era uno de los pocos seres vivos en el planeta que poseían una extraña condición física que les impedía completamente usar magia. Y ahora, la historia de cómo su odio nació está a punto de ser revelada...

...Continuación...

FLASHBACK

...Hace 13 años atrás...

...Alakitasia, año X801...

-Yo...No puedo usar magia. No puedo y jamás podré. Es una extraña condición que viene de la familia de mi madre. Y aparte de eso, mi padre nos abandonó a los pocos meses de yo nacer y mi familia no tenía mucho que digamos. Diciéndolo sin rodeos, soy pobre. No tiene nada de raro decir que este mundo no nos favoreció a mí y a mi madre. Pero aun así...Yo era feliz-

Este relato comenzaba en ningún otro lugar más que en una amplia área con unos suelos llenos de un corto césped y que estaba en medio de un verdoso bosque que le pertenecía a ese continente que estaba al oeste de Ishgal, Alakitasia. Un área en donde se presentaba tanto una casa de madera ni muy grande pero tampoco muy pequeña así como un ligero huerto de manzanas, naranjas y unas que otras frutas.

Y como no mencionar que entre los pequeños árboles e arbustos que conformaban a una parte ese huerto se encontraba un cierto ser que calmadamente usaba sus manos para tomar las manzanas y naranjas que reposaban en estos y luego colocarlas en el pequeño cesto de paja que se mantenía en el terreno terroso a su lado. Se trataba de un pequeño niño como de unos seis años de edad que poseía unos cortos y desordenados cabellos negros, con unos filosos ojos de color dorado y que se mantenía vistiendo a su cuerpo ligeramente ensuciado con una camisa de mangas largas de un color blanco debajo de un corto chaleco sin mangas de color negro, unos cortos pantalones marrones y unas simples sandalias. Cada una de esas prendas con un viejo y sucio aspecto.

-Oh. Las manzanas de esta ocasión son bastante buenas. Me alegro, me alegro. Se van a vender a buen precio- Comento ese pequeño joven de cortos y desordenados cabellos negros durante su recoger de frutas.

-¡Devlin!-

Dirigiendo su mirada en la dirección en la que provino esa voz femenina que había dicho el nombre de quien en un futuro sería apodado como la "Nueva Teoría Hibrida", aquel pequeño niño de unos cortos y desordenados cabellos negros fue capaz de observar con sus filosos ojos de un color dorado como se le acercaba con un calmado caminar nadie más que una joven mujer que con sus manos cargaba una cuadrada bandeja de madera en que la que reposaba tanto un pequeño plato que tenía unos dos pedazos de pan cubiertos con unas pocas cantidades de mermelada morada como un vaso que poseía su interior lleno de jugo de naranja.

Una ligeramente sonriente joven mujer de cabellos negros de una forma lisa y que le llegaban hasta el cuello, que poseía unos ojos de un color dorado, que poseía un sombrero de paja y que mantenía a su figura vestida con una camisa blanca de cortas mangas, unos cortos pantalones azul oscuro y unas simples sandalias. Y al igual que con las ropas de ese pequeño niño al cual esa joven mujer había acercado y con el cual compartía un cierto parentesco, las vestimentas de está también mostraban un sucio y viejo aspecto.

-Hora de desayunar- Dijo aquella joven mujer con una pequeña sonrisa mientras se agachaba y ponía esa bandeja en sus manos en el terroso terreno en frente de un joven niño de seis años.

-Mamá, no tenías por que traerme la comida hasta aquí. Yo pude haber ido hasta la mesa. Acabas de recuperarte de una fiebre, ¿Recuerdas? No deberías esforzarte tanto- Dijo Devlin con pequeño molestar.

-No me trates como una vieja, Devlin. Soy enfermiza, no una anciana. Solo camine unos pocos metros. No es como si hubiera corrido un maratón. Además, ¿Qué hace el hijo regañando a la madre?- Contestaba la señora Devilian mientras los dedos de su mano derecha daban un ligero golpe en la frente de su hijo.

-¡Jejeje!- Reía tranquilamente el pequeño joven Devilian.

-Vamos, ya deja de reírte y come antes de que se enfrié. Bueno, antes de que se enfrié aún más- Decía tranquilamente la joven mujer de unos cortos y lisos cabellos negros.

-Sí, sí. Tú también- Respondió el tranquilo pequeño joven de una corta y desordenada cabellera negra mientras con su mano derecha tomaba uno de los dos panes cubiertos con mermelada en sus cercanías.

-¿Eh?...B-Bueno, yo ya desayune- Contestaba la madre de Devlin mientras desviaba su mirada y mostraba un nervioso sudar.

-No mientas. Sabes que eres terrible en eso. Son los últimos panes que nos quedan, ¿Verdad? Yo me comeré uno, tú comete el otro. Si quedamos con hambre, comamos algunas manzanas- Decía Devlin mientras mordía y masticaba el pan con mermelada que su mano derecha sostenía.

-Hmm...En el desayuno, almuerzo y cena no comemos más que fruta día tras día. Aunque sea un alimento saludable, te aburre, ¿No? Puedes comer el pan tú solo, Devlin. Yo comeré las manzanas- Comento aquella joven mujer algo entristecida.

-No te preocupes tanto y come. En cualquier caso, yo tratare de comprar algo más de comer cuando vaya hoy a vender estas frutas a los pueblos cercanos- Contesto el pequeño joven de unos seis años de edad mientras comía tranquilamente.

-¡¿Eh?! ¡¿Iras a vender las frutas hoy mismo?! ¡Pero si te levantaste bastante temprano para limpiar la casa, regar el huerto y tomar todas las frutas frescas que habían nacido! ¡¿Y ahora quieres ir a venderlas de inmediato?! ¡Te estas presionando demasiado, Devlin! ¡Deberías descansar un poco, ¿No crees?!- Decía sorprendida y preocupada la madre de Devlin.

-Estoy bien. Si espero hasta mañana, las frutas perderán calidad y tendré que venderlas a un menor precio. Yo no quiero eso, por eso las venderé hoy mismo. Si quieres que comamos algo más que manzanas y naranjas, no tenemos más opción que trabajar todo lo que podamos. Lo sabes, ¿No?- Respondió Devlin seriamente.

-L-Lo sé...Pero al menos deberías dejar que yo vaya a venderlas de vez en cuando...- Dijo con leve tristeza la joven mujer de cortos y lisos cabellos negros.

-Claro que no. Tú misma acabas de decirlo, mamá. Eres enfermiza. Es obvio que tú cuerpo no resistirá caminar todo lo que yo camino para vender hasta la última de las frutas que cultivamos. Si tratas de hacerlo, no sería nada extraño que colapsaras en medio de la calle. ¿Acaso quieres que te cargue hasta aquí desde alguno de los pueblos cercanos? Yo no. Eres más pesada de lo que aparentas, después de todo- Explico un serio pequeño joven de cortos y desordenados cabellos negros mientras terminaba de comer.

-¡C-Cállate!- Exclamaba molesta y sonrojada la señorita Devilian.

-Yo trabajare, tú descansa todo lo que puedas. Fin de la discusión. ¿Entendido, mamá?- Decía con seria actitud el pequeño joven Devilian.

-L-Lo entiendo, pero aún así no me gusta... -Hablaba la joven mujer con entristecer- ...No es normal que la madre se quede casi todo el tiempo en cama mientras su hijo pequeño trabaja como loco todos los días. Sí tan no tuviera un cuerpo tan débil, yo también...Es más, si solamente no hubiera nacido con está extraña condición física, podría aprender a usar magia para trabajar en un gremio y ganar bastante dinero. Así tú no tendrías que trabajar tanto para ganar tan poco. Podríamos comer cosas distintos todos los días y hasta podríamos llegar a vivir en un lugar como el Imperio Alvarez en vez del medio del bosque en una casa tan pequeña que apenas resiste la lluvia. Lo siento, Devlin...En serio, lo siento por darte una vida como está...-

-Ya deja eso. Me arruinaras el sabor de la comida...- Devlin mostraba una pequeña sonrisa mientras colocaba la palma de su mano derecha encima de la cabeza de su madre -...No tienes nada de que disculparte. Seamos pobres o ricos...Tengamos magia o no...Yo soy feliz. Y lo seguiré siendo...Mientras tú estés a mi lado, mamá. ¿Lo entendiste? Si lo entendiste, vamos, sonríe-

-Devlin... - Mostraba la madre de Devlin unas pocas lágrimas en sus ojos y un sonrojar en sus mejillas para inmediatamente después mostrar en su cabeza una vena de ira al estilo anime -¡... ¿Qué haces consolándome?! ¡De nuevo, eso es algo que una madre debería hacer con el hijo, no al revés! ¡Deja de intercambiar nuestros papeles!-

-¡Jejeje!- Reía Devlin contentamente.

-Lo diré de nuevo. Esté mundo no nos favoreció a mí y a mi madre. Aparte de no poseer la más mínima posibilidad de utilizar magia, mi madre poseía un cuerpo débil y que se enfermaba constantemente. Por suerte, yo solo herede una de esas dos características de ella. Por eso, la responsabilidad de trabajar para mantenernos recayó mayormente en mí luego de que mi padre nos abandonara. Aunque no había nadie que le diera trabajo a un niño de tan corta edad. Pero otra suerte que mi madre y yo tuvimos fue que una pequeña parte del terreno en donde habíamos construido nuestra casa era perfecto para cultivar. Cultivamos todas las frutas y verduras que pudimos y las vendíamos a los pueblos cercanos para ganar algo de dinero. Pero como esos pueblos no poseían una situación económica mucho mejor que la nuestra, había varias veces en las que no vendía nada y no teníamos más opción que comer nuestra mercancía antes de que se pudriera. No era una vida insoportable, pero era difícil. Aún así...También diré de nuevo esto...Yo era feliz. Mi madre y yo no teníamos mucho, pero que nos tuviéramos uno al otro era suficiente. Cada uno de nuestros días juntos estaba llenos de una calidez incalculable. Todos...Excepto ese...

-¡Aquí...!-

Aquel fuerte pero tranquilo hablar no le pertenecía a nadie más que a un pequeño joven con una corta y desordenada cabellera negra e unos filosos ojos de un color dorado. Un pequeño joven que, mientras en su espalda cargaba como si de una mochila se tratara un gran cesto llenó de numerosas frutas frescas y mantenía sobre su cabeza un sombrero de paja para así bloquear la brillante luz solar que se encontraba bañando a Alakitasia, caminaba tranquilamente por una de las terrosas calles de un pueblo ni muy pequeño ni muy grande y conformado por casas de madera de unos distintos tamaños.

-¡...Frutas frescas...!- Decía un tranquilo Devlin mientras avanzaba -¡...A precios baratos! ¡Hay naranjas también! ¡También tengo verduras!... ¿Hm?-

Aquel sentimiento de confusión que invadió al pequeño joven Devilian y lo hizo detener su caminar se debió a que sus filosos ojos dorados fueron capaces de notarlo. Notaron como justamente en el centro de ese pueblo en donde él estaba se encontraba nada más ni nada menos que un árbol con un tamaño muy superior a todas las casas que conformaban a esté y que en la mayoría de sus numerosas ramas de gran largo presentaba tanto un vasto número de hojas verdes como varios frutos rojos de un amplio tamaño.

Y como no mencionar que se podía observar claramente como varios de los habitantes de aquel pueblo se reunían en los alrededores de ese enorme árbol con tal de que sus manos tomaran los grandes frutos rojos que colgaban de sus ramas y los colocaran en los cestos de paja que poseían.

-¡Vaya...! ¡Lucen deliciosas! ¡Whoa!- Hablaban con impresionar e alegrar la gente que tomaba los frutos rojos de un gigantesco árbol.

-¡¿Y ese árbol?! ¡Es enorme! ¡Es mucho más alto que las casas del pueblo! ¡Y sus frutos también son bastante grandes! ¡Ni una sola fruta de nuestro huerto ha tenido ese tamaño!... ¿D-De dónde rayos salió? Juraría que no estaba la última vez que vine a esté pueblo. No hay forma en que haya crecido tanto en tan poco tiempo, ¿O sí?... - Devlin noto a un hombre adulto que pasaba por sus cercanías para eventualmente llegar a aquel árbol en donde estaba la mayor parte del pueblo -...S-Señor, lamento las molestias, ¿Pero podría decirme de dónde salió ese árbol, por favor? Estoy muy seguro que no había ningún árbol así en el pueblo la última vez que vine por aquí-

-¡Es impresionante, ¿Verdad?! ¡Una niña del pueblo lo planto unos días atrás!- Respondió aquel hombre adulto sonrientemente.

-¿Eh? ¿Lo planto...? ¿Un árbol de ese tamaño?- Preguntó Devlin algo estupefacto.

-¡Jajaja! ¡Cómo crees! ¡Cuando fue plantado, tenía el tamaño de un juguete pero creció tanto gracias a magia!- Contestaba aquel sonriente pueblerino.

-¡¿Eh?! ¡¿Magia?!- Repitió sorprendido el pequeño joven Devilian.

-Sí. Una mujer increíblemente bella se encontraba rondando por el pueblo hace unos días, y tras ver ese diminuto árbol de frutos rojos, ella simplemente chasqueo sus dedos y le dio ese monstruoso tamaño en tan solo un instante. Fue algo sorprendente. Como se esperaba de alguien perteneciente al ejército del Imperio Alvarez- Explicaba aquel pueblerino sonrientemente.

-¿Eh? ¿Imperio Alvarez? ¿Esa mujer dijo que pertenecía al Imperio Alvarez?- Preguntaba intrigado un pequeño joven de unos cortos y desordenados cabellos negros.

-Bueno... -Hablaba el hombre- ...No lo dijo, pero sus ropas indicaban que no era de un pueblucho como esté. Además, algunos dijeron que tenía un tatuaje afiliado a un grupo del ejército del Imperio Alvarez llamado "Spriggan 12" o algo así. En cualquier caso, gracias a esa señorita, no pasaremos hambre dentro de un rato. Unos frutos de esos tamaños bastan para llenar al estómago durante varios días, después de todo. Aunque ella dijo que solamente agrando ese árbol para que el sol no le diera mucho mientras recorría el pueblo, le estamos bastante agradecidos. Y pensar que durante la era del "Emperador Spriggan", los soldados del Imperio Alvarez no hacían nada más que explotar a pueblos como el nuestro. ¿Acaso lo hizo para redimirse, esa señorita? Bueno, como sea, yo también quiero algunos frutos, así me que retiro, chico-

-Sí. Gracias por su tiempo... -Le hablo el pequeño joven Devilian al hombre que se alejaba de su posición y luego pensó- ...Teniendo ahora los frutos de ese árbol, creo que esté pueblo no será uno de mis mejores clientes durante un tiempo. Con que magia que puede agrandar las cosas en un solo instante, ¿Eh?...Aunque le dije a mi mamá que era feliz aunque no tuviéramos magia, no puedo negar que tener un poder como ese nos ayudaría bastante. Si tuviéramos magia, quien sabe cuanto dinero...Cuánto podríamos ascender en este mundo... ¡Rayos! ¡¿De qué me sirve pensar en esto?! ¡Basta, basta!...Aunque sí debo admitirlo. La magia...-

-...Es algo increíble, ¿Verdad?...-

-¡...!- Reaccionaba Devlin con amplio sorprender.

Ante la notablemente ronca pero aún así clara voz masculina que su sentido del oído detecto de manera realmente repentina, aquel pequeño joven de unos cortos y desordenados cabellos negros no solo abrió ampliamente sus filosos ojos dorados, sino que pasó a cambiar la dirección de su mirada en la dirección en la que pareció provenir está con tal de observarlo con una perfecta claridad.

Observo como, en esa calle conformada por casas de madera y suelos terrosos en donde él estaba, a su lado se presentaba un hombre adulto. Un hombre que a pesar de estar cubriendo casi toda su imagen con un largo manto de color marrón; no solo enseñaba como la parte inferior de su cuerpo se encontraban vistiendo unos pantalones marrones que le llegaban hasta sus tobillos y unas simples sandalias, sino también como dos de los cinco dedos de su mano derecha enseñaban todo el material óseo que los conformaba al no poseer nada de carne rodeándolos.

Un hombre que tenía parte de su rostro decorado con la sombra que causaba esa capucha marrón sobre su cabeza, que poseía unos cortos y desordenados cabellos rubio claro, que tenía el tatuaje de una pequeña cruz blanco en justo el centro de su frente, que solo poseía un filoso ojo de color negro debido a que su orificio ocular izquierdo estaba vacío y la piel alrededor de esté estaba tan dañada que incluso se podía notar el hueso que residía en su interior, y que mostraba en sus labios una pequeña pero aún así algo maliciosa sonrisa.

-... ¿No lo crees, joven?- Comento ese ligeramente sonriente hombre encapuchado e encapado.

-S-Sí. Es algo increíble... - Contesto Devlin tranquilamente mientras pensó -...Que sorpresa. ¿Quién es este tipo? Salió de la nada. ¿Y qué pasa con esas ropas? ¿Es un viajero? Y con todas esas cicatrices que tiene... ¿Será un antiguo soldado o algo así?-

-Me cuesta mucho creer que hace unos días un monstruoso árbol como ese tenía un tamaño menor al de un arbusto. El poder conocido como "Magia" es en realidad algo sorprendente. Cuanto me gustaría poseerlo. Tú piensas lo mismo, ¿Verdad, joven?- Dijo aquel hombre de unos cortos y desordenados cabellos rubio claro con una pequeña sonrisa.

-...- Se limitó el pequeño joven Devilian a permanecer en silencio mientras arrugo de leve manera su mirada con disgustar.

-Es decir... -Hablaba el encapuchado e encapado ser- ...Con ese poder podrías cambiar el clima, dividir los mares, crear bosques, derrumbar montañas, congelar volcanes y muchas cosas más. Las posibilidades de la magia son realmente infinitas. Sí poseyera un poder como ese, no sería imposible que un simple don nadie como yo se volviera un rey o algo así. Jejeje... ¿Y qué hay ti, joven? ¿Qué harías con el poder de la magia?-

-No sé. Prefiero pensar en las cosas que tengo que en lo que no tengo- Contesto tranquilamente el pequeño joven de unos cortos y desordenados cabellos negros.

-¿Lo que no tienes...? Supongo que por esa respuesta, tú no puedes usar magia, joven- Decía aquel levemente hombre encapuchado e encapado.

-No, no puedo. Soy un simple niño normal que trabaja vendiendo los productos de su pequeña granja- Respondió aquel pequeño joven de unos seis años de edad con una tranquila actitud.

-Ya veo. Pero, supongo que practicaras para aprender magia. Es bastante normal que los niños de tú edad sueñen con ser magos tan fuertes y famosos como los del Imperio Alvarez o como los de gremios como Fairy Tail, ¿Verdad?- Dijo el levemente sonriente hombre de unos cortos y desordenados cabellos rubio claro.

-Entonces, supongo no soy normal. Después de todo, no me concentro en lo que no tengo. Estoy seguro ya se lo dije, señor. Solo me concentro...Solo me importa lo que ya tengo. Es más, me basta con lo ya tengo. Mientras siga teniendo lo que más me importa en este mundo, no me interesa si nunca llegó a tener nada más- Contestaba un serio pequeño joven Devilian.

-Eres un joven bastante serio. Para que seas tan maduro a pesar de tener una edad tan corta, debiste haberte criado en un ambiente que te obligo a ser así...Una vida difícil. Me sorprende que aún así digas que no estás interesado en lo que no tienes, joven. ¿En serio no estás interesado en lo más mínimo en la magia?- Preguntó ese encapuchado e encapado ser con una pequeña sonrisa.

-...- El pequeño joven Devilian enseño algo de ira en su mirada para luego darle la espalda a ese encapuchado hombre en sus cercanías y empezar a caminar -...Eres demasiado insistente, viejo. Lo lamento, pero quisiera vender lo más que se pueda de mi mercancía antes de que anochezca, así que me yo me retiro. Conozco muchos otros pueblos en donde está fruta podría venderse. Nos vemos...O espero que no-

-...- Aquel ligeramente sonriente hombre con capa y capucha observaba como ese joven de unos cortos y desordenados cabellos negros se alejaba de él para después susurrar- ...Ya veo. No es no que haya deseo dentro de ti, sino que es débil. Parece que habrá echar leña al fuego, por así decirlo. Sí lo que tienes es lo que hace que no te importe lo que no tienes, entonces...Perder lo que tienes hará que empieces a desear lo que no tienes, ¿Verdad, joven?-

-¡...!-

Instantáneamente después de que sus oídos escucharan tenuemente las últimas palabras de aquel ser que era apodado como "El Dragneel Blanco", Devlin no solo abrió de una amplia manera sus filosos ojos dorados y detuvo el mover de sus pies vestidos con simples sandalias de paja sobre unos terrosos suelos, sino que pasó a darse la vuelta. Y mientras unas ligeras ráfagas de viento agitaban de un leve modo su cabellera y vestimentas, él fue capaz de verlo claramente.

Veía como la imagen de aquel encapado e encapuchado hombre con un rostro notablemente cicatrizado había visto su imagen completamente desaparecida a pesar de que hace un segundo esté se encontraba a unos pocos metros detrás de su posición.

-¿Se fue...? -Pensaba un ligeramente sorprendido Devlin- ...Ese tipo... ¿Acaso habré escuchado mal? Estaba hablando bajo, pero... ¿Dijo "perder lo que tengo"? ¿Fue una amenaza?...No, no hay manera en que haya sido eso. Nunca he hecho nada para hacer enojar a alguien. Ese viejo debe ser el loco del pueblo o algo así. Será mejor no pensar mucho en él. En cualquier caso, debo vender todas estas frutas y verduras lo más rápido posible. Conozco un lugar donde venden harina y huevos a un precio bastante barato. Debo ganar algo de dinero e ir antes de que cierren. Definitivamente haré que mi mamá coma algo delicioso está noche...Solo espera un poco más, mamá-

-...Sí...Ese día...-

...Al caer la noche...

-¡...!-

Aquel amplio sentimiento de sorpresa no perteneció a nadie más ni menos que a un pequeño joven poseedor de unos cortos y desordenados cabellos negros así como de unos filosos ojos dorados. Un pequeño joven que se encontraba levantándose de uno de los dos viejos futones presentes en los suelos de madera de una mediana e oscurecida habitación.

Un pequeño joven que se había visto deshecho por completo de su profundo dormir al momento en que sus oídos escucharon un sonido parecido a cristal rompiéndose y que hacía uso de sus bien abiertos ojos para observar claramente como el futon extendido al lado del futon sobre el cual él estaba se encontraba vacío a pesar de que no debería ser así.

-¡¿Q-Qué fue ese sonido?! ¡¿Y mi mamá?!- Se preguntaba un sorprendido y confuso Devlin.

-¡Ah...!-

-¡Mamá!- Nombraba Devlin seria y preocupadamente.

Con un veloz correr sobre unos suelos de madera y pasando por una cierta puerta, el pequeño joven Devilian pasó de estar en la única habitación de su pequeña casa a estar en la sala común de está, aunque ambos lugares se encontraban igual de oscurecidos al no poseer nada como una lámpara y ante la oscuridad que formaba a la noche. E inmediatamente después de su traslado de posición, él fue capaz de ver tanto a su madre como a la situación en la que se encontraba está.

Se apreciaba perfectamente como aquella joven mujer que portaba con el apellido Devilian, quién se encontraba vistiendo ahora un largo camisón de color blanco, se mantenía de rodillas sobre unos suelos de madera mientras varios de los mechones que conformaban sus cortos y lisos cabellos negros eran fuertemente jalados por una cierta mano derecha.

Siendo más específicos; se trataba de una de las dos manos de uno de los tres hombres adultos posicionados a su alrededor. Tres hombres con fornidos cuerpos y con vestimentas iguales basadas en unos largos abrigos blancos con largas mangas y unas negras botas, pero uno de ellos poseía unos desordenados cabellos grises mientras que otro tenía unos cabellos marrón oscuro con forma de corte militar y otro unos cabellos negros que formaban un mohicano.

-¡Habla, mujer! ¡¿Dónde tienen el dinero?!- Decía seriamente un hombre de unos desordenados cabellos grises mientras su mano derecha se encontraba jalando una cierta cabellera.

-¡Ah...! ¡Y-Ya le dije...Aquí no tenemos dinero! ¡Lo poco que ganamos lo gastamos inmediatamente en comida! ¡Váyanse, por favor!- Contestaba adolorida la madre de Devlin mientras su negros cabellos eran jalados.

-No es bueno mentir, señorita- Comentaba ligeramente sonriente el hombre con un mohicano de unos cabellos negros.

-Sí. Supimos de una fuente confiable que toda está imagen de alguien pobre no es nada más que una fachada para ocultar que eres una ladrona experta así como todo tú botín- Dijo un serio hombre de unos cabellos marrón oscuro con forma de corte militar.

-Vamos, dínoslo de una vez. ¿Dónde rayos ocultas en esta pocilga todo el dinero y joyas que has robado?- Preguntó el hombre de una desordenada cabellera gris con una seria e enojada actitud.

-¡A-Aquí no hay ningún botín! ¡No soy ninguna ladrona! ¡Ya detengan todo esto! ¡Se los suplico!- Respondió con dolor la joven mujer con su corta y lisa cabellera negra siendo jalada y agitada con notable fuerza.

-Que insistente. Ya que. Parece que tendremos que destrozar este lugar hasta encontrar su tesoro. Empiecen a buscar, chicos- Dijo aquel serio hombre de unos desordenados cabellos grises.

-Entendido, jefe- Contesto maliciosamente sonriente el hombre con un mohicano de negros cabellos mientras abría los pocos estantes que colgaban de las paredes de aquella casa de madera y comenzaba a tirar al suelo los pequeños platos de vieja porcelana que residían en el interior de estos.

-Aunque no parece que haya mucho que destrozar en este lugar tan desagradable- Comentaba el hombre con un corte militar de cabellos marrón oscuro mientras con una patada volteó la mesa que había en ese escenario.

-Rayos...Lo que nos haces hacer, pedazo de mujerzuela- Decía molesto el hombre de desordenados cabellos grises mientras lanzaba al suelo a esa mujer que había estado jalando de sus cabellos.

-¡Ah...!- Gimió adolorida la señora Devilian mientras su rostro choco fuertemente con unos suelos de madera.

-¡Mamá!- Nombro Devlin con suma preocupación al observar aquella escena desde la puerta de su habitación.

-¿Hm?... -El hombre al que llamaron "Jefe" anteriormente cambió la dirección de su mirada para observar mejor sus alrededores- ...Oh. ¿Había alguien más viviendo en esta pocilga? No lo creí posible considerando lo pequeña que es. ¿Acaso es tú hijo, mujer?-

-D-Devlin...- Nombraba débilmente la joven mujer de unos cortos y lisos cabellos negros mientras un ligero hilo de sangre caía por su rostro tras el anterior choque.

-Vamos, no me ignores. Contéstame- Hablo seriamente el hombre de desordenados cabellos grises mientras colocaba su embotado pie derecho encima de la cabeza de una joven mujer tirada en unos suelos de madera.

-¡Ah...!- Gemía dolorosamente la madre de Devlin mientras era pisada.

-¡Maldito...!- Hablaba Devlin profundamente enojado.

Instantáneamente luego de que varias venas palpitantes de furia se marcaran a través de la piel de la frente de su rostro, un pequeño joven Devilian se apresuró en que su mano derecha tomara un largo tubo de hierro que estaba arrecostado en una de las paredes de aquella casa de madera en donde habitaba y después hizo uso de sus descalzos pies para comenzar un veloz correr en ninguna otra dirección más que hacia aquel hombre que poseía uno de sus dos pies vestidos con unas botas negras encima de la cabeza de una joven mujer tirada en unos suelos de madera.

Y tras haberse posicionado a centímetros de aquel hombre de unos desordenados cabellos grises, ese pequeño joven de unos cortos y desordenados cabellos negros hizo uso de ese largo tubo de hierro que sus manos sujetaban firmemente como si de una espada se tratara para golpear con notable fuerza la zona abdominal de esté. Un golpe que obligo a aquel hombre a retroceder unos cuantos pasos en la dirección contraria de donde vino esté y mientras el pequeño joven de unos seis años de edad se colocaba al lado de su madre.

-¡M-Malnacido mocoso...!- Hablaba adolorido e iracundo aquel hombre de unos desordenados cabellos grises.

-¡Jefe!- Nombraron con preocupar el hombre de un corte militar de cabellos marrón oscuro y el hombre con un mohicano de negros cabellos.

-¡Mamá, ¿Estás bien?! ¡No te preocupes! ¡Me encargare de estos idiotas en un instante!- Decía Devlin seriamente mientras se mantenía en guardia.

-N-No...Corre, Devlin... - Hablo la señora Devilian preocupada, adolorida y difícilmente.

-¡No crean que son los primeros bandidos que nos visitan, estúpidos! ¡Les pateare el trasero!- Exclamaba el pequeño joven Devilian furiosamente mientras empezó un correr en dirección a uno de sus enemigos.

-¡Maldito, solo me diste un golpe de suerte...! ¡No te creas tanto, mocoso!- El hombre apodado como "Jefe" extendía su mano derecha en dirección al joven que se le acercaba -¡...Vuela como la basura que eres, enano!-

Habiendo dicho ese último comentario con un tono que expresaba a la perfección su enojar, el hombre de una desordenada cabellera grisea provoco de un mágico modo que en el espacio justo en frente de su extendida mano derecha apareciera nada más ni menos que un tornado de unos vientos blanquecinos, de un mediano tamaño y con una posición horizontal. Un tornado que continúo alargándose y alargándose hasta terminar colisionando contra un joven de unos cortos y desordenados cabellos negros.

Colisiono contra él no solo para detener aquel correr que lo acercaba a su creador, sino para empujarlo en dirección hacia atrás con una gran velocidad y hasta que de una eventual manera su espalda chocara tan fuertemente contra una de las cuatro paredes que conformaban a esa pequeña casa que numerosas grietas aparecieron en la madera que formaba a esa.

-¡Ah...!- Gemía Devlin dolorosamente tras el chocar de su espalda.

-Je- Mostraba una pequeña sonrisa el hombre de unos desordenados cabellos grises mientras el tornado de viento que había creado se desvanecía.

-¡Devlin...!- Nombro con sumo preocupar la señora Devilian.

-¡¿Q-Qué fue eso?! ¡¿Viento...?! ¡Este tipo... ¿Es un mago?!- Pensó el pequeño joven Devilian mientras caía de cara a unos suelos de madera.

-Utilizar tú magia de viento en un mocoso...Que cruel eres, jefe- Comentaba con un ligero sonreír el hombre de un mohicano de negros cabellos.

-Cállense. Él mismo se lo busco. Ustedes solo concéntrense en buscar el dinero que robaron estos idiotas para irnos de una vez de este lugar- Dijo con seria actitud ese hombre apodado como "Jefe".

-Sí, sí- Contesto tranquilamente el hombre de corte militar de unos cabellos marrón oscuro mientras con varias patadas rompía la madera que conformaba los suelos y paredes de esa casa.

-¡M-Maldición...! ¡¿Y qué sí usas magia...?! ¡Y-Yo no dejare que hagan lo que quieran en mi casa...Malditos...!- Decía tanto adolorida como seriamente el pequeño joven Devilian mientras que con dificultad se ponía de pie.

-Oh. Con que lograste levantarte. Parece que tienes un par bastante grande, ¿No, mocoso?...Bien, si quieres jugar, juguemos- Comento el serio usuario de magia de viento.

Levantando su extremidad superior derecha para luego moverla de derecha a izquierda con una cierta fuerza, ese hombre de unos desordenados cabellos grises hizo que unas cuantas ráfagas de viento pasaran a habitar el interior de aquella casa de madera en donde estaba. Unas ráfagas de viento que no solo agitaban de leve manera la cabellera y ropas del pequeño joven Devilian, sino que hicieron que todo el cuerpo de esté se despegara de unos suelos de madera.

Aquellos vientos levantaron en los aires a aquel pequeño joven de unos cortos y desordenados cabellos negros con una notable fuerza como con una gran rapidez y hasta que eventualmente su espalda impactara y destrozara ampliamente una parte del techo de esa pequeña casa en donde habitaba y con tal de luego despejarse para que así esté mismo cayera desde esa altura en la cual lo habían posicionado hasta que la parte frontal de su cuerpo golpeara unos suelos de madera. Unos hechos que decoraron su rostro con unos cuantos hilos de sangre.

-¡Ah...Ah...!- Tosía un adolorido Devlin mientras unas cuantas gotas de un líquido rojizo eran disparadas de su boca.

-Vamos, vamos, mocoso. Ponte de pie. No te relajes ahora que empezamos el juego. Tú eres el que quería pelear, ¿Recuerdas?- Comento con una leve sonrisa el hombre de desordenada cabellera gris mientras que con un tranquilo caminar se acercaba a un pequeño joven de seis años de edad.

-¡Deténgase, por favor! ¡Solo es un niño...!- Decía con sumo preocupar la madre de Devlin mientras con su mano izquierda sujetaba la pierna derecha de un usuario de magia de viento.

-¿Eh? ¿Qué me detenga? Fue tú mocoso quién comenzó con todo esto. Ya dije antes que él mismo se lo busco. Sí entendiste, suéltame de una vez, idiota. ¿O es qué tú también quieres unirte a la diversión? ¡Vamos!- Exclamo el hombre apodado como "Jefe" mientras liberaba su pierna derecha y con su pierna izquierda pateaba con notable fuerza una cierta zona abdominal.

-¡Ah...!- Gimió adolorida e escupió una amplia cantidad de sangre la señora Devilian tras el golpe en su abdomen.

-¡M-Mamá...!- El pequeño joven Devilian trataba de levantarse entre temblores -¡...M-Maldito! ¡D-Definitivamente no pienso perdonarte! ¡Yo...!-

Habiendo utilizado cada una de sus cuatro extremidades para lograr poner a su herido cuerpo de pie y mientras su mano derecha continuaba sujetando con firmeza un largo tubo de hierro, el pequeño joven de unos cortos y desordenados cabellos negros comenzó otro avanzar en dirección a ese hombre de unos desordenados cabellos grises.

Pero justamente después de haber dado el primer paso, aquel joven de unos seis años de edad pasó a repentinamente ver todo su cuerpo envuelto en unos brillantes rayos de color azul claro. Unos rayos que eran mágicamente liberados de la mano derecha de un hombre con un mohicano de negros cabellos.

-¡AAAAAAAHHHHH!- Gritaba Devlin con sumo dolor ante la electricidad que le recorría.

-¡Jejeje!- Reía placenteramente un hombre con unos cabellos negros en forma de un mohicano.

Al llegar el siguiente segundo a esa escena, pasaron a desaparecer las amplias cantidades de brillante electricidad que eran expulsadas de una mágica manera de una de las dos de uno de los tres hombres con blancos abrigos en ese escenario, y ante esto, un pequeño joven con un cuerpo con varios hilos de sangre así como con pequeñas pero numerosas quemaduras una vez más pasó a caer de rostro a unos suelos de madera mientras algunas partes de su piel emitían un humo usual en algo que acababa de ser quemado.

-Ah...Ah...- Respiraba Devlin difícilmente mientras yacía tirado en unos suelos de madera.

-D-Devlin...- Nombraba débilmente la madre de Devlin mientras veía el estado de su hijo y mientras también estaba tirada en el suelo.

-Oye, ¿Qué crees que haces? Esa es mi presa- Dijo seriamente el hombre de unos desordenados cabellos grises.

-Ah, lo siento, jefe. Es que usted parecía estar disfrutando tanto jugando con ese mocoso que no pude evitar desear unirme a la diversión- Contesto con una pequeña pero algo maliciosa sonrisa aquel hombre de unos cabellos negros con forma de mohicano.

-¿R-Rayos...? ¿Había más de un mago entre estos bastardos...? Maldición...Todo mi cuerpo está sufriendo...Pero, ¿Qué importa eso?...Yo aún debo...Proteger a mi mamá...Yo... - Pensaba el pequeño joven Devilian mientras se encontraba en medio en un lento arrastrar por los suelos en donde estaba tirado.

-Es inútil, jefe... -Hablaba un hombre de un corte militar de cabellos marrón oscuro mientras se acercaba a sus camaradas- ...Ya vaciamos los pocos estantes que hay en esta pocilga, las paredes son demasiado delgadas como para ocultar algo en ellas y no hay nada en lo más mínimo parecido a un sótano o algo así. No hay ni un solo centavo en este lugar-

-¿No hay nada...? -Hablo el hombre apodado como "Jefe"- ...Ese viejo con pinta de mayordomo y ese idiota desagradable con parche que frecuentan el mismo bar que nosotros suelen darnos muy buena información sobre presas frescas al hablar de más cuando beben... ¿Pero acaso está vez se equivocaron? Bueno, aún hay posibilidades de que esta noche no haya sido un total desperdicio. Aunque sea bastante molesta, esa mujer no está nada mal. ¿Qué tal si nos divertimos un poco con su cuer...?-

Pero antes de poder ser capaz de terminar su hablar, aquel hombre de unos desordenados cabellos grises fue capaz de sentirlo a la perfección. Sintió como la parte trasera de su cabeza recibió un golpe de una tenue fuerza. Fue una sensación que también recibió un hombre de unos cabellos negros con forma de mohicano y un hombre con un corte militar de cabellos marrón oscuro. Todo debido a los pequeños pedazos de madera que les habían arrojado.

Pequeños pedazos de madera pertenecientes a los suelos en donde había caído antes un notablemente lastimado pequeño joven de unos cortos y desordenados cabellos negros, quién había hecho uso de toda la fuerza que pudo sacar su brazo derecho para arrojar estos. Hecho que pudieron notar aquellos tres hombres con blancos abrigos al poco a poco darse la vuelta para apuntar sus miradas expresantes de ira hacia la posición de esté.

-N-No se...atrevan a tocar u-un solo cabello de mi mamá...L-Los matare, bastardos...- Hablaba Devlin débil pero aún así seria y amenazantemente desde su posición en unos suelos de madera.

-Vaya, vaya... ¿Todavía sigues consciente, mocoso? ¿Y aún quieres luchar a pesar de todo lo que has sufrido? Tienes un par aún más grande de lo que creí. No puedo decir que me desagrade alguien con tú actitud- Dijo seriamente el hombre de unos desordenados cabellos grises mientras caminaba hacia un lastimado niño de seis años de edad.

-Pero por más genial que seas, no podemos dejar que alguien nos hable así sin pagar las consecuencias. Tenemos una reputación que mantener- Comentaba el tranquilo hombre de un corte militar de cabellos marrón oscuro mientras también caminaba hacia un pequeño joven herido.

-Vamos a tener que disciplinarte, mocoso- Decía levemente sonriente el hombre con un mohicano de cabellos negros dirigiéndose al mismo lugar que sus camaradas.

-Niñito... -El hombre apodado como "Jefe" se colocó junto con sus camaradas en los alrededores del pequeño joven Devilian- ¡...Aprende a respetar a los que están por encima de ti!-

Inmediatamente después de que el hombre de unos desordenados cabellos grises liberaba con un potente y furioso tono aquellas últimas palabras, tanto esté como un hombre con un corte militar de cabellos marrón oscuro y un hombre con un mohicano de cabellos negros pasaron a hacer uso de uno de sus dos pies vestidos con unas negras botas para dar numerosos pisotones de gran fuerza a varias partes del notablemente lastimado cuerpo de aquel pequeño joven de cortos y desordenados cabellos negros tirado de rostro en unos dañados suelos de madera.

Ante cada uno de las múltiples pisotones que le implementaban aquellos usuarios de magia a su alrededor, Devlin no solamente veía aumentado cada vez más aquel dolor que le invadía de pies a cabeza, sino que los delgados hilos de sangre que caían desde su frente por su rostro incrementaron su cantidad y varias partes de su cuerpo comenzaban a verse decoradas tanto con rojizos moretones como con sucias marcas de suelas de botas. Todo mientras su madre no podía hacer más que observar esa escena con sus ojos dorados desde la posición en la que estaba tirada su lastimado cuerpo.

-¡Ah...Ah...Ah...!- Gemía y tosía dolorosamente Devlin mientras era pisado.

-D-Devlin...D-Deténgánse...- Hablo con suma debilidad la señora Devilian mientras lentamente se arrastraba por unos suelos de madera.

-¡¿Bastardos?! ¡¿Matarnos?! ¡¿Qué demonios hace una alimaña como tú hablándonos así?! ¡No eres más que una pobre rata...Un enano sin ninguna clase de poder...!- Gritaba furiosamente el hombre de unos desordenados cabellos grises.

-¡Eres un insecto! ¡No...Hasta los insectos son más útiles en está sociedad que tú y tú madre! ¡Eres una basura más allá de lo inferior! ¡No creas en lo más mínimo que puedes oponerte a nosotros!- Exclamaba seriamente el hombre con un corte militar de cabellos marrón oscuro.

-¡No tienes dinero...No tienes fuerza...No tienes posición...No tienes magia! ¡Nada! ¡No puedes hacer nada en este mundo! ¡Nada más que ser pisado por gente como nosotros! ¡Jejejeje!- Decía maliciosamente sonriente el hombre con un mohicano de cabellos negros.

-¡Maldición...!- Pensaba Devlin durante su terrible situación -¡...Están diciendo lo que quieren...! ¡Pero aunque no tenga ninguna clase de poder...Aunque no tenga nada...Mi mamá...La protegeré...Aunque deba dar mi vida...La protegeré...Yo...!-

-¡Vuela! ¡Calcínate! ¡Quémate!-

Tras haber gritado respectivamente aquellas palabras; el hombre de desordenada cabellera gris utilizo su magia de viento para que unas notables ráfaga levantaran al pequeño joven Devilian e azotaran fuertemente su lastimado cuerpo contra varios puntos de esa casa de madera en donde estaban al mismo tiempo en que le producían unos pequeños cortes, el hombre con un mohicano de cabellos negros hizo uso de su magia de rayo para envolver completamente a esté mismo en una luminosa electricidad azul claro y el hombre con un corte militar de cabellos marrón oscuro demostró su magia de fuego al crear desde sus manos unas grandes explosiones de llamas que golpeaban brutalmente a aquel mismo pequeño joven de unos seis años de edad.

Luego del pasar de unos segundos, se podía apreciar como ese pequeño joven de unos cortos y desordenados cabellos negros yacía tirado de espalda en unos suelos de madera decorados con un gran charco de su propia sangre y con su sumamente adolorido cuerpo decorado no solo con numerosos hilos de aquel mismo líquido rojizo; sino también con un amplio número de cortes, moretones y quemaduras de distintos tamaños. Todo mientras un trio de fornidos hombres con largos abrigos blancos residía en dirección a sus descalzos pies, y a unos metros detrás de esto, continuaba tirada en unos suelos de madera una herido joven mujer de cortos y lisos cabellos negros.

-Ah...Ah...- Respiraba un profundamente lastimado Devlin con dificultad.

-Me cuesta creerlo. Pensar que esté mocoso sigue vivo a pesar de recibir nuestros ataques. Es monstruosamente resistente- Comento un levemente sonriente usuario de magia de rayo.

-Es solo que se está aferrando desesperadamente a la única cosa de apenas valor que tiene: su vida. En todo caso, jugar con este enano me dejo más cansado de lo que esperaba. Pensaba pasar un buen rato con el cuerpo de esa mujer, pero ahora no tengo ni energías para eso. Rayos...Ya no me importa. Simplemente salgamos de esta pocilga de una vez y vayamos a beber a alguna parte, muchachos- Dijo un serio usuario de magia de viento.

-Pero, jefe, ¿Qué hacemos con el niño y la mujer? ¿Los dejamos vivos? Aunque sean seres menores que insectos, pueden hablar. No es imposible que reporten lo que paso aquí a los soldados de Alvarez- Decía tranquilamente el usuario de magia de fuego.

-Hmm...Quema la casa- Hablo el hombre apodado como "Jefe -Sus probabilidades de sobrevivir son cincuenta y cincuenta. Veamos si a los dioses le interesas lo que pase con estas alimañas. Y aunque no mueran, una cosa es que hablen y otra es que los escuchen. Tú mismo lo dijiste. Ellos son seres menores que los insectos. ¿Quién en su sano juicio le prestaría atención a estos pedazos de basura?-

-Realmente eres terrible, jefe- Comentaba con una pequeña risa el hombre de unos cabellos negros con forma de mohicano.

-Ustedes no se quedan atrás. Simplemente enciendan el fuego y larguémonos de una vez- Dijo el serio hombre de una desordenada cabellera grisea.

-Sí, sí- Contesto con tranquilidad el hombre con un corte militar de cabellos marrón oscuro mientras en su mano derecha aparecía mágicamente una pequeña bola de fuego y él la arrojaba como si de una pelota se tratara a una de las paredes de esa dañada casa de madera.

Mientras que se desvanecían de esa escena al salir tranquila y fácilmente por una cierta puerta aquellos tres hombres de robustos cuerpos vestidos con unos largos abrigos de color blanco y negras botas, el brillante fuego que había provocado uno de ellos se extendía ampliamente por una ni muy pequeña pero tampoco muy grande estructura de vieja y dañada madera en cuestión de segundos.

En un tiempo realmente corto; se pudo observar indudablemente como el suelo, las paredes y el techo de aquella casa de madera en medio del bosque se encontraban decoradas con una gran cantidad de llamas que iluminaban notablemente el ambiente anochecido que rodeaba a está. Una casa llameante que no tardó mucho en empezar a derrumbarse poco a poco sobre sí misma. Todo mientras en su interior continuaban tirados los lastimados cuerpos de aquellos que portaban con el apellido "Devilian".

-Esto es malo... -Pensaba un moribundo Devlin- ...La casa se quema...Se desmorona...Nos aplastara...Debo...Sacar a mi madre de aquí...Vamos, muévete...La casa, la granja, mi cuerpo...Nada de eso importa...Mientras pueda mantener a mi mamá a salvo, todo estará bien...Por eso yo debo... ¿Eh?-

Aquel sentimiento de confusión que interrumpió los pensamientos del pequeño joven Devilian se debió a que la borrosa mirada de sus filosos ojos dorados pasó de estar viendo las llamas que consumían y desmoronaban lentamente a su hogar a no observar nada más que una total oscuridad. Esto debido a que los brazos de su madre, quién había logrado posicionarse a su lado tras un largo y lento arrastrar por unos dañados y calientes suelos de madera, hicieron uso de sus últimas energías para tomar su cabeza y hundir su rostro en el cálido pecho de está con un suave abrazo.

-T-Toda está bien...Devlin...- Hablaba la levemente sonriente madre de Devlin mientras abrazaba a su hijo y a pesar de que delgados hilos de sangre seguían cayendo tanto de su rostro como de su boca.

-¡¿M-Mamá?!... ¡Bien, ella ya está junto a mí! ¡Ahora solo debo sacarnos a ambos de aquí! ¡Vamos, muévete! ¡Muévete, Devlin!- Pensaba seriamente el pequeño joven Devilian mientras su gravemente lastimado cuerpo temblaba al tratar de moverse.

-Devlin...Lo lamento mucho- Dijo la señora Devilian con una pequeña sonrisa.

-¿Eh?- Reaccionaba Devlin con confundir.

-En serio...Lo siento, Devlin... -Hablaba la lastimada y débil joven mujer de unos cortos y lisos cabellos negros- ...Por darte está pobreza...Por darte un cuerpo incapaz de usar magia...Por darte nada cuando tú en realidad eres alguien que merecía mucho más. Después de todo, tan solo mira esto. A pesar de tú corta edad, fuiste capaz de construir está casa en tan solo un día para que dejáramos de vivir en la calle cuando tú padre nos abandonó...Tú fuiste quién busco incansablemente las semillas con las cuales pudimos levantar nuestra pequeña granja...Tú fuiste quien trabajó arduamente para que no murieramos de hambre y tuviéramos un lugar cómodo para dormir...Es gracias a ti que hemos sido capaz de vivir hasta hoy. Esa energía inagotable...Esa habilidad para esforzarte infinitamente...Tus conocimientos...Tú ingenio...Tú determinación...Con esas cualidades tuyas, estoy totalmente segura que tú podrías llegar a ser un rey o puede que incluso alguien superior...Podrías ascender hasta obtener una felicidad absoluta...Si tan solo mi presencia...Si mi tan sangre no te hubiera dejado estancado en este lugar como si de cadenas se trataran...-

-N-No...Ah...Ma... -Hablo tenue y cortadamente un pequeño joven de corta y desordenada cabellera negra mientras su herido cuerpo temblaba y él pensaba- ... ¡No! ¡No, mamá! ¡Te lo he dicho mil veces antes! ¡Tú eres todo lo que necesito para ser feliz! ¡Demonios! ¡Si tan solo mi garganta no hubiera sufrido daños...! ¡Pero no es momento para estar hablando! ¡Muévete! ¡Debes moverte! ¡Para proteger la única cosa que te importa! ¡Muévete!-

-...Pero mientras vivas...Aún es posible que alcances esa cima en la que te mereces estar y seas sumamente feliz...P-Por eso no puedo dejar que ambos muramos aquí...Te protegeré...D-Déjame actuar como una madre por una vez, ¿Está bien?...- Decía la señora Devilian mientras la cantidad de delgados hilos de sangre que salían de sus labios en medio de un leve sonreír aumentaban.

-¡No...Mamá...! -Pensaba el pequeño joven Devilian desesperadamente- ¡...Yo te protegeré a ti...Nos salvare a ambos! ¡Nos sacare a los dos de este lugar en un instante! ¡No hables como si nos despidiéramos! ¡No lo hagas! ¡Maldita sea! ¡¿Qué interesa si los huesos de tus piernas se rompen...Si tus brazos sangran...?! ¡Muévete de una maldita vez, Devlin Devilian! ¡Aunque no tengas ninguna clase de poder...Aunque seas un ser más allá de lo inferior...Protégela...Sálvala...Deberías ser capaz de hacer eso al menos...Protege la única cosa de verdadero valor que tienes...La única cosa que te importa...Hazlo...!-

-Sé que esto es algo duro...Sé que sentirás una profunda tristeza...Pero aún así debes avanzar...No...Debes ascender. Hacia un lugar que sea digno de alguien tan increíble como tú...Un lugar en donde nadie pueda volver a pisotearte...Un lugar en donde no solo habrá gente a la quieras cuidar sino que también te cuidara a ti...Un lugar en donde podrás volver a sonreír. Sé que podrás llegar a un lugar así...Debes hacerlo. Tanto por ti como por mí...Por favor, hazlo...- Hablaba la ligeramente sonriente madre de Devlin mientras lágrimas decoraron sus ojos.

-M-Mamá...- Nombraba débil y de ronca manera un Devlin profundamente herido y desesperado.

-...Asciende...Devlin...-

El segundo después de que aquellas últimas palabras fueran liberadas por una voz femenina de tenue fuerza y que transmitía tanto enorgullecer como tristeza también fue el momento en que cada una de las tablas rodeadas en fuego que conformaban un techo así como un conjunto de paredes se derrumbaron completamente sobre unos llameantes suelos de madera, y por ende, sobre los que estaban tendidos sobre estos.

En un tiempo realmente corto, una pequeña casa posicionada en todo el centro de unos suelos verdosos pertenecientes a un denso e amplio bosque de Alakitasia se había convertido en nada más ni nada menos que en una gran pila de pedazos de madera de distintos tamaños, con un profundo color carbón y que estaban rodeadas en unas luminosas llamas.

Llamas que continuaron ardiendo toda una noche y que solo se extinguieron por completo al momento en que el cielo cambio su color oscuro por un claro azulado decorado con unas cuantas nubes y la hermosa luna llena que residía en todo su centro fue remplazada por un tanto brillante como cálido sol. Y tras esto, un silencio invadió a esa escena por un tiempo verdaderamente largo.

Un silencio tan profundo que incluso llegaba a escucharse el mover de las hojas de los árboles en cuanto estas eran golpeadas por una ligera ráfaga de viento y el millar de los pájaros que pasaban volando por los aires de esa zona. Al menos hasta que en un momento no especificado...

-¡...!-

Aquel vasto sentimiento de sorpresa no perteneció a nadie más que al pequeño joven que surgió desde justo el centro de una pequeña pero aún así notable montaña de tablas de madera ennegrecida, las cuales estaban totalmente frías debido al largo tiempo que paso desde que las flamas que las rodeaban se extinguieron, al usar toda la fuerza de sus piernas para ponerse de pie sobre unos quemados e agrietados suelos de madera y utilizar toda la fortaleza que había en sus brazos para apartar todo lo que había sobre su cuerpo.

Un pequeño joven de unos seis años de edad, con unos cortos y desordenados cabellos negros, con unos filosos ojos dorados, con unas dañadas y ensuciadas ropas, y con su cuerpo no solo llenó de amplias cantidades de hollín, sino también poseedor de tanto varios pequeños cortes cicatrizados como de bastantes moretones moradizos y quemaduras con un longevo estado.

-Ah...Ah...- Respiraba Devlin con sumo cansar.

Durante su pesado respirar, el pequeño joven Devilian dirigió su mirada hacia sus alrededores para así observar claramente no solo el estado en que había quedado su casa, sino también como los árboles e arbustos que conformaban la pequeña granja al lado de está también habían sido terriblemente quemados y como la fría noche había sido remplazada por un cálido día.

-¿Y-Ya amaneció...? -Pensaba Devlin- ...No...Toda está madera quemada ya está bastante helada y mis heridas me duelen mucho menos que antes. Esto no es cosa de una sola noche de descanso. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Durante cuantos días perdí la consciencia?...Bueno, estoy vivo así que supongo que eso no importa mucho. Aunque me cuesta creer que sobreviví. Lo único que puedo suponer es que el hecho de la casa estuviera construida con madera algo mala ayudo. Y con que las llamas también llegaron hasta la granja, ¿eh?...Todo lo que nos tardó bastante levantar fue derrumbado en tan solo una noche. Esos malditos magos... ¡Ah, es cierto! ¡Mi mamá! ¡¿Dónde está?! ¡Sí yo sobreviví a pesar de mis heridas, entonces ella...!...También...debe...ria...estar...-

La razón por la cual los pensamientos de ese lastimado muchacho de seis años de edad se entrecortaban y de eventual manera fueron detenidos totalmente fue debido a lo que sus filosos ojos dorados terminaron observando con una perfecta claridad. Observaron una imagen que los hizo abrirse poco a poco cada vez más y los decoro con un notable temblar. Observaron lo que se encontraba justo al lado de esté. Observaron lo primero que él había apartado de encima de su herido cuerpo con tal de ser capaz de levantarse. Observaron lo que lo había mantenido con vida.

Devlin veía indudablemente como justo en los quemados e agrietados suelos de madera justo al lado de su posición se mantenía tirada una joven mujer. Una joven mujer con unos cortos y lisos cabellos negros y que mantenía sus filosos ojos dorados completamente cerrados. Una joven mujer que vestía con un dañado e ensuciado camisón blanquecino. Una joven mujer que presentaba quemaduras en lo más mínimo cicatrizadas en numerosas partes de su piel caucásica algo pálida. Una joven mujer que presentaba una vasta cantidad de heridas en la parte trasera de su cuerpo como si hubiera sufrido numerosos impactos. Una joven mujer que mostraba una pequeña sonrisa en sus labios decorados con hilos de seca sangre. En simples palabras, su madre.

-Ma... ¿Eh?...No pue...Ma...-

Incapaz de pronunciar correctamente ni una oración o palabra debido al incalculable sentimiento de shock que le invadía y sin prestarle el más mínimo de atención al dolor que le recorría debido a estar moviendo su lastimado cuerpo, un Devlin de bien abiertos y tambaleantes ojos cayó de rodillas a unos carbonizados e agrietados suelos de madera para que luego sus brazos se extendieran en dirección hacia su madre con tal de tomarla entre ellos y luego envolverla en un abrazo que pegaba su cuerpo con el suyo.

De está madera, el pequeño joven Devilian pudo sentirlo. Sentía como la pálida piel de su madre transmitía una profunda frialdad, como su cuerpo no demostraba ningún solo pulso, como ni una minúscula gota de sangre surgía de esas heridas que residían en su espalda como si no estuviera coagulando, como ni la más mínima cantidad de aire era liberada de su boca o de su nariz, y como su corazón no transmitía ningún latido. Era como si fuera un cadáver, aunque él no quisiera admitirlo.

-Mamá... -Hablaba un impactado Devlin- ...Vamos, mamá. Soy Devlin. Soy tú hijo. No soy nadie sospechoso. No tienes que continuar fingiendo estar dormida. Vamos, dime algo...Vamos, mamá, háblame. Me estás empezando a asustar. Con unas cuantas palabras está bien...Abre los ojos...Muévete...Por favor...Haz algo. Si no haces nada, pareciera...Pareciera como si tú en verdad...Como si tú en verdad estuviera mu...Muer...Ah... ¡AAAAAAAAHHHHHH!-

Con sus bien abiertos ojos teñiéndose totalmente de blanco mientras liberaban unas grandes cantidades de lágrimas que se corrían por sus mejillas, aquel pequeño joven de unos cortos y desordenados cabellos negros hacía uso de toda la fuerza que podía obligar a hacer salir de su lastimada garganta para liberar un gritar que apenas demostraba una pequeña parte de la desesperación que le invadía y mientras sus brazos no relajaban ni por una sola fracción de nanosegundo la firmeza con la que abrazaban el fallecido cuerpo de una ligeramente sonriente joven mujer de cortos y lisos cabellos negros.

Fue un gritar que hacia vibrar de leve pero aún así notable manera los aires, que espanto a todos los pájaros que se mantenían en los árboles en los alrededores de esa zona y que se mantuvo por varios minutos. Pero tras su disipar, otro profundo silencio pasó a invadir a esa escena.

Un profundo silencio que duro un largo, un verdaderamente largo tiempo. Siendo más específicos, pasaron numerosos días y noches. Algunos días tan calientes que podrían secar por completo una gran acumulación de agua en cuestión de minutos y algunas noches tan frías que harían temblar ampliamente a cualquiera que vistiera simples ropas casuales. Incluso hubo algunas días en que los cielos fueron abarcados completamente por unas densas nubes grises que liberaban unas intensas lluvias y otros en que soplaron vientos tan fuertes que levantaban del suelo unas vastas cantidades de polvo. Pero aún así, ese escenario no cambio.

Bajo la cálida luz del brillante sol que reposaba en todo el centro del cielo azul que se mantenía sobre Alakitasia, todavía manteniéndose aquel silencio con el cual incluso se lograba escuchar el cantar de los pájaros dentro de los árboles que formaban ese bosque a su alrededor, aún rodeado por los montones de madera carbonizada que antes formaban a su casa y con algo de verde empezando a decorar a los quemados árboles e arbustos que conformaban la granja con la cual se mantenía su familia; Devlin seguía arrodillado sobre unos dañados suelos de madera en donde comenzaba a surgir la hierba y con sus brazos abrazando el lastimado cuerpo de una joven mujer con una pequeña sonrisa en sus labios.

Una joven mujer que presentaba una piel mucho más pálida que antes, que adelgazo hasta el punto en que sus huesos se marcaban ligeramente en su carne y que estaba empezando a atraer a unas cuantas moscas debido a su hedor. Y un Devlin que también había adelgazado notablemente ante todos los días que paso sin comer, que presentaba una suma suciedad sobre su persona ante todo lo que le había azotado, que mostraba unos labios sumamente resecos, que tenía bajo sus ojos tanto ojeras como marcas de lágrimas secas, y con una mirada totalmente muerta. Y lo que hizo diferente a aquel día de todos los que demás días que pasaron desde el trágico evento que azoto a los dueños del apellido "Devilian" fue...

-Hola. Parece que la estás pasando mal...-

Ante la tranquila voz masculina que llegaba a sus oídos, sin cambiar para nada su expresión digna de un muerto, aquel pequeño joven de unos cortos y desordenados cabellos negros dirigió con una gran lentitud sus filosos ojos dorados hacia la derecha con tal de así verlo claramente. Ver como a su lado se encontraba un ser que con sus piernas cruzadas reposaba encima de una parte de la pila de madera ennegrecida a su alrededor como si estuviera sentado en una silla.

Se trataba completamente de aquel joven hombre cubierto con una larga capa marrón y una capucha del mismo color, que vestía unos negros pantalones y unas simples sandalias, con unos cortos y desordenados cabellos rubio claro, con únicamente un filoso ojo negro debido a que su orificio ocultar izquierdo estaba totalmente vacío, que tenía el tatuaje de una pequeña cruz blanco en justo el centro de su frente, que tenía la piel en el lado izquierdo de su rostro tan dañada que incluso se podía notar el hueso que residía en su interior, y que mostraba en sus labios una pequeña pero aún así algo maliciosa sonrisa.

-...Joven- Hablaba aquel ligeramente sonriente ser encapuchado e encapado.

-Tú eres...- Decía Devlin con una muerta expresión.

-Ah, es cierto. No me presente la última vez que hablamos, ¿Verdad? Lamento mucho eso. Mi nombre es Larcade- Dijo el hombre de unos cortos y desordenados cabellos rubio claro con una pequeña sonrisa.

-Ya veo. ¿Y? ¿Qué es lo quieres? ¿Viniste a robar? Lo siento, pero aquí no hay nada de valor. Ni una sola maldita cosa...- Dijo el inexpresivo pequeño joven Devilian.

-Vaya, vaya...- Hablaba el tranquilo Larcade-...Me ofendes, joven. Soy consciente de que tengo una apariencia sospechosa, pero no soy un bandido. Soy algo asi como un científico. De hecho, recorría está zona con tal de encontrar gente que pudiera ayudarme con un pequeño experimento que estoy llevando a cabo. Por supuesto, no será gratis. Estoy dispuesto a pagar una gran suma de dinero a quién acepte ayudarme-

-¿Experimento?- Repitió aquel inexpresivo pequeño joven de cortos y desordenados cabellos negros.

-Sí... -Hablo el tranquilamente sonriente ser apodado como "El Dragneel Blanco"- ...Es un experimento que gira en torno al tema de conversación de nuestro último encuentro, joven. La magia. Se trata de dotar a gente como tú, sin magia y sin ninguna clase de practica ni estudio de está, con un vasto poder mágico y una poderosa magia. Un poder que no creo exagerar cuando digo que podría estar al nivel del poder de aquellos que formaban el honorable grupo conocido como "Spriggan 12". ¿No te gustaría participar? De hecho, me encantaría que participaras...-

Durante el hablar de sus labios en medio una leve pero aun así maliciosa sonrisa; aquel encapuchado e encapado ser pasó a descruzar sus piernas, se colocaba de pie y utilizo un tranquilo caminar para pasar de estar posicionado encima de una pequeña montaña de pedazos de madera con un color carbón a estar justo en frente de un pequeño joven de seis años de edad que yacía de rodillas sobre unos dañados suelos de madera con unas cuantas hierbas y que abrazaba un frio cadáver femenino con sus labios en medio de una pequeña sonrisa. Un joven al cual le extendía su mano derecha.

-... ¿Qué me dices, joven?- Preguntaba el ligeramente sonriente Larcade.

-Dinero...Magia...Poder... ¿Me sales con esto ahora, viejo? No molestes. Puede que antes hubiera considerado tus palabras, pero ahora no me interesan en lo más mínimo. Aunque obtuviera esas cosas, ¿Para qué las usaría? Ya no hay nada que me importe en esta vida. Nada más aparte de la muerte. Solo me importa la muerte porque...Porque es lo único que me reunirá con ella. Me suicidaría, pero no quiero soltarla...No puedo soltarla...Jamás lo haré- Contesto mientras aumento de leve manera la firmeza con la cual abrazaba a su madre un Devlin de muerta mirada.

-Vaya, vaya... -Hablaba Larcade- ... ¿No tienes nada que te importe? ¿Ni siquiera...Odio?-

-¡...!-

Instantáneamente después de que aquellas últimas palabras de aquel hombre que formo parte de aquel disuelto grupo conocido como "Los Doce Escudos del Emperador Spriggan" fueran captadas por su sentido del oído, el pequeño joven Devlin finalmente demostró otro sentimiento aparte de desesperación desde aquel fatídico día en que perdió lo único que le importaba.

Él una vez más abrió poco a poco sus filosos ojos dorados que todavía tenían una apariencia digna de un muerto al mismo tiempo en que sus delgadas y lastimadas extremidades superiores con una reseca piel aumentaban notablemente la fuerza con la que abrazaban un herido cuerpo de piel sumamente pálida.

-¿Odio...?- Repetía un Devlin de inexpresiva mirada y bien abiertos ojos.

-Sí. Odio. No me dirás que no sientes nada como eso por los responsables de quitarte lo que más te importaba en este mundo, ¿O sí?- Comento un tranquilamente sonriente Larcade.

-Odio... -El pequeño joven Devilian oculto su mirada bajo las sombras que producían los mechones de su cabello mientras su cuerpo temblaba levemente y él mordió sus labios resecos hasta el punto en que un delgado hilo de sangre salía de ellos- ...Sí...Los odio... ¡Los odio! ¡Los odio con desesperación! ¡A esos tipos...!-

-Pues es bueno saberlo. Pero...Tienes que pensar profundamente esto, joven. ¿Quién es exactamente el culpable de tú situación?- Menciono con una pequeña sonrisa el ser apodado como "El Dragneel Blanco".

-¿Eh?- Reaccionaba con confusión el pequeño joven de unos cortos y desordenados cabellos negros.

-¿Acaso fueron esos bandidos que invadieron tú hogar? ¿O acaso fue este continente por dejar libres a criminales como esos? ¿O fue el mundo por brindarle poder a escoria como esa mientras que alguien como tú no recibió nada más que desdicha?...La respuesta correcta es... ¡Todos ellos! ¡Tú lo sabes bien! ¡Sí, todos ellos contribuyeron de distintos modos a ese infierno en el que resides ahora mismo! ¡Debes ahogarlos a todos con ese odio que te recorre como si fuera la sangre que corre por tus venas!...Aunque, por desgracia, no es algo que puedas hacer en tú condición. Necesitas fuerza...Necesitas poder. El poder suficiente para que aquellos que te pisaron como si fueras una hormiga se vuelvan ante tus ojos unas hormigas que tú podrías pisar cuando quisieras- Explico aquel encapuchado e encapado ser con un leve sonreír.

-Mirarlos como si fueran hormigas...Como si yo estuviera en un lugar por encima de ellos...Como si fuera alguien superior a ellos...- Hablo con serio tono el pequeño joven Devilian.

-Me alegra que me entiendas... -Hablaba Larcade- ...Sí...Estarás en un lugar en el que muchos querrán alcanzarte con desesperación y tú podrás patearles para que caigan altamente hacia el mismo infierno en el que tú estás. Un lugar al que yo, y solo yo, puedo llevarte. Te lo preguntare una vez más...-

Durante el hablar de sus labios en medio de una pequeña pero aun así maliciosa sonrisa; aquel hombre que se refería a si mismo como el hijo del "Emperador Spriggan" volvió a extender su mano derecha, la mano en la cual poseía dos dedos que enseñaban todo el material óseo que los formaba al no tener nada de carne a su alrededor, hacia aquel pequeño joven de seis años justo en frente de su posición.

-... ¿Qué me dices, joven?- Preguntaba un ligeramente sonriente Larcade.

-...- Se limitó Devlin a quedarse momentáneamente en silencio.

En el siguiente segundo luego que de unas palabras que Larcade ya le había dicho anteriormente volvieran a llegar hasta sus oídos; Devlin primero una vez aumento la firmeza con la cual sus lastimados brazos abrazaban el helado cuerpo de su madre para luego alzar su mirada en dirección a la mano que le extendían y así nuevamente mostrar sus filosos ojos dorados, los cuales ya no eran iguales a los de un muerto, sino que enseñaban tanto seriedad como ira. Una ira de niveles incalculables.

Y tras acostar con suma suavidad en unos carbonizados suelos de madera en donde empezaban a surgir tanto hierbas como flores el frio cuerpo de aquella joven mujer de cortos cabellos negros que mostraba en sus labios un ligero sonreír que estuvo sosteniendo entre sus extremidades superiores por quien sabe cuánto tiempo, él se colocó de pie y se extendió su mano derecha hacia la mano que le extendían.

-Sí...- Hablo Devlin- ...Yo voy a ascender. Llévame al lugar en donde merezco estar...A un lugar superior-

-Je- Se limitó a Larcade continuar enseñando una pequeña pero maliciosa sonrisa.

...Momentos más tarde...

-Es aquí-

Ese hablar no pertenecía a nadie más ni menos que al hombre apodado como "El Dragneel Blanco" que junto con un pequeño joven de seis años de edad, quién había pasado a cubrir su lastimado cuerpo con una sucia y larga capa marrón, se había posicionado justamente en frente de la ancha entrada de una cueva luego de haber pasado varias horas caminando por uno de los tantos bosques de aquel continente que estaba al oeste de Ishgal, Alakitasia.

-¿Una cueva?- Decía Devlin con una ligera confusión.

-Está diseñada para lucir así. Un laboratorio en medio de un bosque como esté podría llamar la atención de ciertas personas- Dijo Larcade con un tranquilo sonreír.

-¿Ciertas personas? ¿Hablas de bandidos?- Preguntó el pequeño joven Devilian intrigado.

-Cómo crees...- Hablo "El Dragneel Blanco"- ...Yo tengo...Algo parecido a gente que se encargaría fácilmente de escorias como esas. No. Yo estoy hablando de ciertos residentes del Imperio Alvarez. Unas personas que piensan que yo estoy muerto, y que me gustaría que sigan pensando así. Por lo menos, por estos momentos. ¿Es algo que te interese mucho, joven?-

-No. Me da igual quien seas. Para mí no eres más que el primer peldaño en el que me trepare para llegar hasta un lugar superior al de esa gente con poderes que no merecen...La gente que conforma este mundo maldito- Contesto el serio pequeño joven de unos cortos cabellos negros.

-Que honesto eres ahora, joven. No me desagrada. Vamos, entremos de una vez. De seguro los que están adentro ya están cansados de esperarnos- Comento con una pequeña sonrisa el hombre de unos cortos y desordenados cabellos rubio claro.

-¿Hm? ¿Los que están adentro?- Repitió con leve confundir el pequeño joven de unos seis años de edad.

Con un tranquilo caminar, aquel par de encapados seres se adentraron en la cueva justo en frente de ellos. Continuaron avanzando y avanzando por el terreno terroso que encontraba dentro de está hasta que en ciento punto sus paredes cambiaron el rocoso e agravado material que las conformaba por un liso concreto oscurecido. Y caminando unos cuantos metros más, ellos eventualmente llegaron hasta una cierta habitación.

Una habitación de sumo alto y ancho, con tanto sus paredes como su suelo y techo conformado por un liso concreto de un color oscuro, que se mantenía iluminada por unas cuantas antorchas que colgaban de sus paredes, y que presentaba en su interior a tanto un gran número de hombres asi como a bastantes mujeres. Hombres y mujeres de aspectos rudos y criminales.

-¿Y todos estás personas?- Preguntaba Devlin seriamente.

-Están aquí para lo mismo que tú... -Hablo Larcade- ...Son personas que estaban dispuestas a darme su ayuda con mi experimento. Bueno, aunque estén aquí para lo mismo que tú, no son iguales a ti. No son más que simples pandilleros que desean el dinero que ofrecí por su colaboración asi como para obtener fácilmente un gran poder que los haga famosos. Ellos deseas formar parte de este mundo desdichado, no destruirlo como tú. Siendo sincero, creo que tú eres el único con verdaderas posibilidades de sobrevivir al experimento. Espero mucho de ti, Devlin-

-Sí... -Hablo el pequeño joven Devilian con seria actitud para luego levantar de ligera manera sus cejas- ... ¿Hm? ¿Sobrevivir?-

-Larcade-kun...-

Dirigiendo sus miradas en la dirección en la que provino la masculina voz que dijo ese nombre con una total tranquilidad, los dos personajes con largas capas de color marrón observaron en esa escena observaron cómo se les acerco nadie más ni menos que de un alto hombre mayor de cortos cabellos de color blanco canoso peinados hacia atrás, con unos pequeños bigotes y puntiaguda barba del mismo color; con unos ojos de color griseo, con unas pocas arrugas en su rostro; que vestía su bien entrenado cuerpo con un abrigo de color negro con un faldón y mangas largas, unos guantes blancos y tanto pantalones como zapatos de color negro. Hablando más específicamente hablando; se trataba de aquel hombre que en un futuro tendría la marca morada de Ouroboros en el centro de su espalda y que por parte de este gremio participaría en el evento conocido como "Race" de los Grandes Juegos Mágicos del año X814.

-... ¿Y ese joven a tú lado?- Preguntaba un serio Omar.

-¿Un mayordomo?- Se preguntó Devlin ligeramente sorprendido.

-Ah, él es uno más dispuesto ayudarnos con el proyecto de la "Nueva Teoría Hibrida". Un nuevo sujeto de pruebas. Uno bastante prometedor- Contesto Larcade con un tranquilo sonreír.

-¿Ese joven tan pequeño, delgado y lastimado?... -Hablo el senil Oldcan- ...A mi parecer, los otros sujetos tienen cuerpos con más probabilidades de soportar la cirugía...Bueno, por más que lo intente, un viejo como yo jamás entenderá lo que pasa por la cabeza de alguien como tú, Larcade-kun. En cualquier caso, contando a ese niño, el número de sujetos de pruebas que querías está completo. Cincuenta y dos. También está listo el cuerpo de God Serena y tanto la sala como las herramientas para la cirugía-

-Oh. Eso es espléndido...- Hablaba un ligera y maliciosamente sonriente Larcade mientras quitaba aquella capucha encima de su cabeza y enseñaba bien su rostro cicatrizado -...Entonces, empecemos de una vez. Completemos el trabajo de nuestro padre. Todo con tal de tener más fuerza para poder vengarlo y regresarle el brillo a su Imperio Alvarez-

Tras ese corto conversar, los seres creados por el fallecido hombre dueño de los apodos de "El Mago Oscuro" y "Emperador Spriggan" caminaron tranquilamente por esa amplia habitación en donde estaban hasta eventualmente llegar y pasar a través de una puerta presente en una de sus cuatro paredes para asi adentrarse en un cuarto conjunto a está. Un cuarto a donde, tras espacios de treinta minutos o más, iban llevando uno tras a otro a los demás presentes en la habitación conjunta a esté.

Y siendo llevados uno por uno a aquel misterioso cuerpo en donde se encontraban unos seres que eran en realidad demonios de los libros de Zeref y nunca volviendo a salir; los hombres y mujeres presentes en aquella habitación de sumo ancho e altura con unos suelos, paredes y techo de un liso concreto oscurecido fueron disminuyendo cada vez más y más. Disminuyeron y continuaron disminuyendo hasta que de eventual manera el único que quedo en ella fue un pequeño joven de seis años de edad.

Y al momento en que a él le toco adentrarse en ese cuarto en donde se adentraron todos los otros presentes para el llamado proyecto de la "Nueva Teoría Hibrida"; aquel pequeño joven de unos cortos y desordenados cabellos negros se encontró en un espacio lleno de densa oscuridad y que solo estaba iluminada en el área en donde reposaba una cuadricular mesa de reluciente y frio acero. Una mesa en donde, luego de haberse despojado de sus dañadas vestimentas y quedar únicamente vestido con unos pantaloncillos negros, esté se acostaba de espalda para que inmediatamente después unos grilletes que surgieron de está aprisionaran tanto su cuello como sus brazos y piernas.

E en cuanto Devlin fue aprisionado a aquella mesa de acero debajo de una brillante luz; Larcade, quién tenía una mascarilla sobre su boca y sus manos cubiertas con guantes, surgió de la oscuridad alrededor de está y utilizo la puntiaguda aguja de la jeringa en una de sus dos manos para introducir un amarillento líquido en el cuerpo de esté a través de su brazo derecho. Todo mientras Omar traía a esa escena tanto una mesa con numerosos aparatos quirúrgicos como una mesa en la que reposaba un cuerpo cubierto completamente con una blanca sabana. El fallecido cuerpo del hombre que era conocido como la "Teoría Hibrida".

-¿Hm?... -Pensaba Devlin- ... ¿Quién esa persona cubierta con una sabana?... ¿Eh? ¿No...Puedo hablar? Tampoco puedo moverme. ¿Qué está pasando aquí? ¿Es por ese líquido que me inyectaron?-

-Bien... -Hablaba Larcade mientras dejaba una jeringa en una mesa llena de aparatos para una cirugía- ...Tal vez debí decirlo antes, pero en estás instalaciones no tenemos nada parecido a anestesia. Nuestros recursos son verdaderamente limitados. Uno de las consecuencias de permanecer oculto. Lo que te inyecte fue un extremo paralizante muscular que invento mi padre. Esto evitara que te muevas en lo más mínimo por un par de horas. Las suficientes como para que llevemos a cabo la cirugía con éxito. Pero eso es todo. No tiene ningún efecto anestesiante. Tú estarás completamente consciente durante toda la cirugía. Sentirás como se corta profundamente tú carne, como abriremos tú cuerpo y como jugaremos con tus órganos. No creo que haga falta decir que será un dolor físico como nunca antes haz experimentado. De hecho, varios de los sujetos de prueba que pasaron primero que tú no fueron capaces de soportar ese dolor y su corazón se detuvo por completo. No crees que lo mismo te pase a ti, ¿O sí, Devlin?-

-...- Se mantuvo el pequeño joven Devilian en silencio mientras no mostraba nada más que seriedad en su mirada.

-Je...- "El Dragneel Blanco" mantenía una pequeña pero maliciosa sonrisa debajo de la mascarilla que cubría su boca -...Aclarado eso, quiero preguntarte, ¿Has escuchado en alguna ocasión de alguien llamado God Serena? Era un miembro de los "Spriggan 12" del "Emperador Spriggan" que falleció durante la Gran Guerra Mágica de hace unos años atrás. Al igual que tú, él poseía una peculiar condición física. Ese hombre poseía un cuerpo capaz de adoptar en su interior un total de ocho lacrimas que lo dotaban con un total de ocho distintos tipos de una de las magias más raras y poderosas de este mundo, magia asesina de dragones. Era un ser único. Este experimento se trata de crear a otro ser tan único como él-

-¿Hm?- Se vio invadido por una leve intriga el pequeño joven de unos cortos y desordenados cabellos negros.

-Ese cadáver que ves ahí pertenece a God Serena... -Continuaba su hablar un hombre de cortos y desordenados cabellos rubio claro- ...Lo sacamos de su tumba en el Imperio Alvarez y usamos unos cuantos métodos creados por mi padre para devolverle a su carne un estado decente. Aunque a los otros sujetos de prueba solo planeábamos transferirles su sangre y un poco de su carne, contigo tendremos que remplazar tus órganos incapaces de absorber el ethernano con los suyos. Eso también te dará más probabilidades de adoptar su capacidad física que los otros sujetos de prueba. Después, te transferiremos unas lacrimas que te dotaran con ocho diferentes magias asesinas al igual que él. Por supuesto, aunque sobrevivas al dolor que te provocara la cirugía, si no eres capaz de soportar el poder que te brindaran esas lacrimas al mismo tiempo, tú cuerpo se desintegrada partícula por partícula y obviamente morirás. Aunque tengo grandes expectativas en ti, estás preparado para lo que pase, ¿Verdad, Devlin?-

-Sí. Pero no moriré. No hasta que este mundo haya sufrido el mismo infierno que yo sufrí. Yo ascenderé...Ascenderé soportando cualquier sufrimiento y me convertirte en alguien que nadie será capaz de volver a pisar...En alguien superior a todos- Pensaba Devlin tanto serio como profundamente iracundo.

-Bien...Comencemos con la operación-

En cuanto su boca en medio de una ligera pero bastante maliciosa sonrisa y cubierta con una mascarilla medica dijo esas últimas palabras, con ese afilado bisturí en una de sus dos enguantadas manos, Larcade comenzó unos quirúrgicos cortes en la parte frontal del pequeño joven Devilian totalmente paralizado y acostado en una cama de frío acero.

Cortes que le permitieron abrir el torso de esté de la misma manera en que hacían los forenses al abrir un cadáver y con tal de, utilizando tanto sus manos como distintas herramientas, sacar unos cuantos órganos y remplazarlos con la sangre e órganos que residían dentro del cuerpo del apodado como la "Teoría Hibrida" así como eventualmente colocar aquellas lacrimas que portaban con ocho diferentes magias asesinas de demonios.

Y tal como le habían dicho, durante cada uno de aquellos hechos, Devlin era invadido por un dolor muy por lejos superior al dolor de todas las heridas que le implementaron ese trio de bandidos aquel fatídico día de su vida. Un dolor que no solo hizo que varias venas se marcaran en sus globos oculares y que lágrimas cayeran de sus bien abiertos ojos dorados, sino que hizo que su cabellera poco a poco empezara a teñirse de un profundo blanco. Un dolor que durante numerosas horas el soporto con el apoyo de su vasta ira e incalculable odio para así convertirse en el ser que en un futuro sería conocido como la "Nueva Teoría Hibrida"...

...Seis años después...

-Ah...-

Aquel suspirar dado para liberar un ligero cansar no provino de nadie más ni menos que de un joven de doce años de edad que se encontraba salienddo de la ducha de un cierto baño. Una ducha que le había ayudado a quitarse todo el sudor que le había provocado uno de los duros entrenamientos que había estado realizando durante los últimos años y con el cual había obtenido un cuerpo atlético con unos marcados pectorales e abdominales.

Y habiendo secado el agua que le cubría con una blanca toalla que simplemente arrojo a los suelos de ese baño y habiéndose vestido con un abrigo negro con tanto un cuello de tortuga como con unas largas mangas y un largo faldón, largos pantalones negros y también unas botas negras; aquel joven pasó a caminar a caminar tranquilamente por unas ciertas instalaciones hasta que llegó a una habitación de sumo alto y ancho, con tanto sus paredes como su suelo y techo conformado por un liso concreto de un color oscuro y que se mantenía iluminada por unas cuantas antorchas que colgaban de sus paredes.

Una habitación que en justo su centro presentaba a aquel antiguo miembro del disuelto grupo conocido como "Los Doce Escudos del Emperador Spriggan" y que era conocido como "El Dragneel Blanco". Y con otro tranquilo caminar, aquel joven se posiciono en frente de esté. Un joven con unos cortos y desordenados cabellos blancos, que tenía unos filosos ojos dorados decorados con las sombras que producían los mechones de su cabellera y que presentaba en sus labios una pequeña sonrisa apacible.

-Larcade-sama...- Nombro un ligeramente sonriente Devlin mientras realizaba una leve reverencia.

-Con que "-sama", ¿Eh?...Y eso que antes me decías que yo no era más que un simple peldaño- Comento Larcade con un tranquilo sonreír.

-Lamento haber tenido esa primera impresión de usted, Larcade-sama. Usted me ha llevado mucho más alto de lo que podría haberme imaginado. Le estoy profundamente agradecido. Además, no quiero que piense en ningún momento que utilizare estos poderes superiores que me ha dado en contra de usted. Después de todo, lo que se dio también se puede quitar, ¿Verdad?- Explico el joven Devilian con una apacible sonrisa.

-Bueno, eso es cierto. Con oprimir un cierto botón, las lacrimas que residen dentro de ti se auto-destruirán y tú volverás a ser aquel niño sin poder que conocí hace tiempo atrás. Aunque no creo en más mínimo que tengamos que recurrir a eso contigo, Devlin...- Contesto "El Dragneel Blanco" mientras pensó -...Creer que esa pequeña mentira lo volvería tan leal. No tengo ninguna manera de destruir esas lacrimas que le inserte, y aunque lo tuviera, eso solo le quitaría la magia que estás le brindan, no su poder mágico. Ahora que remplace sus órganos incapaces de absorber el ethernano con los de God Serena, él es tan mago como cualquiera y seguirá siendo así mientras estos continúen dentro suyo-

-¿Y? ¿Para qué me convoco aquí, Larcade-sama?- Preguntó intrigado el joven de unos cortos y desordenados cabellos blancos.

-Ah, es verdad. Yo te llame aquí. Devlin, desde aquella cirugía en que te entregue la sangre de God Serena y las lacimas que te dotan de ocho diferentes magias asesinas, tú has pasado los últimos años aprendiendo a controlar tú poder superior y lo haz pulido de la manera más perfecta posible así como tú cuerpo y mente. Yo deseo observar los resultados de tus esfuerzos. Te implementare una pequeña prueba. Sí la apruebas, te dejare salir de estas instalaciones tal como has querido por mucho tiempo- Respondió un tranquilamente sonriente hombre de unos cortos y desordenados cabellos rubio claro.

-¿En serio? Me alegra mucho saber eso. Le aseguro que mi ser superior completara cualquier prueba que me presente con una total facilidad. Le daré una buena muestra del ser casi perfecto que usted ha ayudado a crear, Larcade-sama- Dijo Devlin con un leve sonreír.

-Que prometedor...- Hablaba Larcade -...Bien, empecemos la prueba-

-Ah...Ah...Ah...Ah...-

Esos rápidos y pesados respirares que se escucharon claramente en los aires de esa amplia habitación pertenecían a unos seres que surgieron uno tras otro con un cuadrúpedo caminar de las sombras que residían en las esquinas de está. Unos seres con unas figuras humanas, con torso e extremidades musculosas, que no portaban nada de ropa, que no enseñaban órganos sexuales ni masculinos ni femeninos, con unas cabezas totalmente calvas, con una piel de un profundo color carbón, que en su cara solo poseían un único gran ojo demoniaco de un color rojo sangre y una ancha boca sonriente que en su interior poseía un gran número de afilados colmilludos rodeados en baba y una larga lengua serpentea. Eran esos mismos seres que en un futuro secuestrarían a la joven demonio de los libros de Zeref perteneciente al gremio protagonista de este longevo relato.

Aunque algunos caminaban por las paredes y techos como si arañas fueran, la mayoría de aquellas humanoides criaturas negrezcas caminaron cuadrúpedamente y con notable velocidad por unos lisos suelos de concreto para terminar rodeando al joven Devilian con una formación circular mientras que "El Dragneel Blanco" se alejó de estos con un tranquilo caminar con el cual eventualmente llegó a una pared en la cual reposo cómodamente su espalda.

-Ah...Matar...Ah...Comer...Matar para comer...Ah...- Hablaban aquellos seres azabaches sonriente y maniáticamente.

-Estas criaturas tan desagradables...- Decía Devlin con un tranquilo sonreír mientras observaba sus alrededores.

-Te he hablado de ellos antes, ¿Verdad?... -Hablaba Larcade- ...Son lo mismo que Omar y mis demás aliados. Otra de las creaciones de mi padre, los Etherias. Bueno, en realidad es un único Etherias con la habilidad de replicarse a sí mismo. Tú prueba es librarte de cada uno de ellos con tus poderes. Pero aunque la llame "Prueba", esos demonios de los libros de Zeref realmente trataran de matarte. Su intelecto es verdaderamente limitado a diferencia de mis otros aliados, después de todo. Son básicamente bestias. Apenas entienden unas pocas palabras como "Comer" o "Matar"-

-¡Matar!-

Con cada uno de ellos habiendo gritado fuertemente y al unísono aquella palabra, las humanoides criaturas azabaches presentes en esa escena hicieron uso de sus manos y pies para con notable potencia abalanzarse sobre un joven de cortos y desordenados cabellos blancos desde unas distintas direcciones. Fueron cayendo sobre su objetivo una tras otro hasta que eventualmente toda la imagen de esté fue cubierta por una pila de estos. Pero en el siguiente segundo tras esto...

-Boufuuma no Hashira-

Inmediatamente luego de que una voz masculina dijera esas palabras con un total tono de tranquilidad, la pequeña montaña conformada por aquella gran cantidad de seres negrezcos que se movían de manera desordenada fue deshecha ante los poderosos vientos verdosos que se expandieron omnidireccionalmente desde su interior y mandaron a todos estos a volar en diferentes direcciones. Los mismos vientos que se encontraban formando un ancho, alto y cilíndrico pilar que en su interior resguardaba a aquel joven que había recibido transfusiones de sangre y órganos del fallecido hombre dueño del apodo de la "Teoría Hibrida".

-No importa si tratan de matarme o no. Que estás criaturas descerebradas logren tocar...No, que se acerquen en lo más mínimo hasta a uno solo de mis cabellos no es más que el sueño de un demente- Comento un ligeramente sonriente Devlin mientras esos vientos que agitaban su cabellera y ropas se desvanecían.

-Los fríos vientos del inframundo que mandan a volar y cortan a cualquier demonio...El poder del Devil Slayer del Vendaval- Dijo Larcade con una pequeña sonrisa.

-¡AAAAAAAAHHHH!-

Aquel gritar salvaje perteneció a una de las muchas criaturas humanoides que continuaban encontrándose en los alrededores del joven conocido como la "Nueva Teoría Hibrida". Una criatura que había detenido el empujar que le implementaron unas ráfagas de viento de gran poderío al clavar firmemente sus manos y pies en unos suelos de concreto para instantáneamente después impulsarse potentemente en dirección a la parte frontal de esté.

Pero observando claramente con sus filosos ojos dorados lo que se le aproximaba y enseñando la tranquilidad que le recorría a pesar de eso través del pequeño sonreír que decoraba sus labios, Devlin provocaba mágicamente que su mano derecha se viera cubierta por una gelatinosa sustancia de color verde claro que continúo incrementando su cantidad para en menos de un segundo adquirir una forma sumamente larga y delgada muy parecida a esa herramienta con la cual castigaban a los criminales en tiempos antiguos.

-Negema no Betoben-

Habiendo pronunciado tranquilamente esas palabras mientras extendió con una cierta fuerza y hacia adelante su mano derecha, el joven Devilian hizo que el látigo de flema que estaba unida a está viera su otro extremo pegado al rostro de aquel demonio de los libros de Zeref que se había impulsado en su dirección. Todo con tal de después, al mover su extremidad superior derecha con una cierta fuerza, balanceo a esté como si fuera una masa de arriba hacia abajo para que así aplastara a otro de los Etherias a su alrededor de manera que una nube de denso polvo fue levantada y cubrió a ambos. Un hecho que luego le permitió desaparecer al llamado "Látigo Pegajoso del Demonio de Flema".

-Je- Se limitó Devlin a continuar mostrando una ligera sonrisa mientras una gelatinosa sustancia alrededor de su mano derecha se desvanecía.

-La sustancia que nunca deja escapar a los que ha atrapado y es capaz de derretir hasta los huesos de los seres más resistentes que existen...El poder del Devil Slayer de Flema- Comento un tranquilamente sonriente Larcade.

-¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere!-

Mientras repetían una y otra vez aquella palabra, la mayoría de unas maniáticamente sonrientes criaturas humanoides volvieron a formar un circulo que encerraba en todo su centro a un joven de cortos y desordenados cabellos blancos para que luego cada uno de ellos viera el gran ojo demoniaco presente en sus rostros rellenado por una luminosa energía rojiza que no tardó mucho en convertirse en un grueso rayo lineal que avanzaba con notable velocidad por los aires para acercarse a esté desde distintas direcciones.

Pero en el tiempo realmente corto que faltaba para que los ataques de sus oponentes llegaran hasta su persona de una omnidireccional manera, Devlin provoco mágicamente que tanto todo su cuerpo como las vestimentas que cubrían a este se convirtieran en una silueta conformada por una airosa sustancia de un profundo color negro y que le permitió hundirse rápidamente en el terreno pavimentado de concreto debajo suyo como si fuera un fantasma. Y mientras los gruesos rayos de energía disparados simultáneamente del único ojo de unos humanoides seres negrezcos chocaron entre sí ante el desaparecer de su objetivo, en el siguiente segundo...

-Eima no Uzu-

"Torbellino del Demonio de las Sombras". En cuanto la tranquila voz del joven Devilian hizo que esas palabras sonaran en los aires de esa escena; se pudo apreciar como en un cierto punto de los suelos de concreto de aquella habitación de sumo amplio, el lugar en donde se había introducido fantasmagóricamente una silueta humana conformada por una sombría sustancia para ser más específicos, hizo aparición una sombra de gran ancho, con una forma espiral y que demostraba un increíblemente veloz girar igual a las hélices de un aeroplano.

Una sombra que ejerció una atracción gravitacional tan poderosa que una gran cantidad de aquellos seres azabaches fueron obligados, sin ser capaces de ofrecer alguna clase de resistencia, a acercarse a está hasta el punto en que fue totalmente cubierta por una montaña de pequeño pero aún así notable tamaño formada por estos.

Y con los tanto humanoides como inhumanas criaturas que conformaban a esa pila no haciendo nada más moverse de revoltosa manera mientras estaban pegados uno a los otros e incluso utilizado los afilados colmillos dentro de esas sonrientes bocas suyas para morderse entre sí, de los suelos de concreto a unos metros de uno de sus costado surgió de un fantasmal modo una silueta humada hecha de una sombría sustancia y que luego mágicamente se convirtió en la sólida imagen de aquel joven dueño del apodo de la "Nueva Teoría Hibrida".

-Larcade-sama, no es por ser irrespetuoso, pero me parece exagerado llamar a esto "Prueba". Lidiar con estas criaturas sin cerebro no es más que un pobre y triste juego para mi ser superior- Comento un ligeramente sonriente Devlin mientras extendía su mano izquierda en dirección a una pila de revoltosas criaturas monstruosas.

-La oscuridad a la cual hasta los espectros temen...El poder del Devil Slayer de las Sombras- Dijo Larcade tranquilamente.

-Raima no Narukami-

Ante aquellas últimas palabras suyas, el levemente sonriente joven de unos cortos y desordenados cabellos blancos no solamente provoco que su extendida hacia adelante mano izquierda se rodeara en una realmente brillante electricidad de un color azul oscuro, sino que dé está fuera liberada un gran relámpago que se movió con una suma velocidad por los aires para terminar alcanzando y rodeando completamente a cada una de las humanoides criaturas negrezcas que se encontraban formando una pequeña montaña debido a que debajo de ellos se mantenía una sombra que los atraía con amplia fuerza.

Pero al llegar el siguiente segundo a esa escena, aquel enorme y luminoso relámpago azulado se desvaneció por completo debido a que todos los demonios de los libros de Zeref que había revestido vieron su imagen reducida cada vez más y más hasta que de eventual manera fueron borrados completamente como si fueran unas hojas de papel quemándose.

-Vaya, vaya. ¿No duraron ni siquiera un segundo? Sí no me divierto por lo menos, a esto ni siquiera se le puede llamar "Juego"- Dijo Devlin tranquilamente mientras la electricidad alrededor de su mano izquierda se desvanecía.

-Los relámpagos que representan la ira de tanto el cielo como el infierno...El poder del Devil Slayer del Rayo- Decía un tranquilo Larcade.

-¡AAAAAAAAHHHHH!-

Ese maniático gritar que resonó potentemente por aquel escenario no perteneció a nadie más que a un grupo de humanoides seres azabaches. Unos seres que se encontraban surgiendo de las sombras presentes en el techo de esa ancha habitación y que cayeron por los aires para aproximarse cada vez más a la posición del joven Devilian. Y sin duda alguna hubieran sido capaces de tocarlo de no ser porque en las fracciones de segundo que faltaban para alcanzarlo...

-Kaiouma no Mizu Heki-

"Barrera de Agua del Demonio del Rey Marino". Instantáneamente después de que Devlin liberara esas palabras con la misma tranquilidad que transmitía ese leve sonreír en sus labios, tanto él como un radio de unos cinco metros a su alrededor fueron encerrados dentro de un domo formado por unas densas aguas azuladas que surgieron mágicamente de unos suelos pavimentados por un concreto oscurecido y que demostraban una rotación increíblemente feroz.

Un domo de agua con el cual acabaron colisionando aquellas humanoides como monstruosas criaturas negrezcas que habían caído por los aires, y las cuales no solo sufrieron un notable daño en sus musculosos cuerpos debido a la suma velocidad de la rotación de esté, sino que la gran fuerza de esa misma rotación los mando a volar a cada uno de ellos en distintas direcciones para que chocaran brutalmente contra los suelos y paredes de esa habitación.

-¿Todavía quedaban más?- Preguntó un tranquilo Devlin mientras el líquido azulado a su alrededor desaparecía tan mágicamente como apareció.

-Las finas pero aún así temibles aguas que conforman los mares del inframundo...El poder del Devil Slayer del Rey Marino- Comento Larcade con una pequeña sonrisa.

-Bien, vamos a terminar de una vez con está "Prueba", criaturas descerebradas e inferiores, ¿Está bien?... -Hablo el joven Devilian mientras extendía sus brazos hacia sus respectivos lados -...Rengokuma no Ennetsu Jigoku-

Habiéndole dado liberar a aquellas palabras, un joven de unos doce años de edad provoco que de tanto su mano izquierda como de su mano derecha saliera disparada con sumo poderío una gigantesca ráfaga de llamas amarillentas que acabaron zambullendo en su interior a cada uno de los humanoides como monstruosos seres azabaches presentes en aquel escenario.

Y siendo bañados de pies a cabeza por aquella enorme cantidad de un sumamente luminoso fuego amarillento que era poseedor de un inmenso calor, esos demonios de los libros de Zeref que tenían rostros basados en un único gran ojo demoniaco de un color rojo sangre así como en una boca en medio de una maniática sonrisa que en su interior poseía unos afilados colmillos y una larga lengua serpentea vieron sus cuerpos musculosos desintegrados por completo en cuestión de pocos segundos.

-Je- Se limitaba Devlin a enseñar una pequeña sonrisa mientras las llamas que expulsaban sus manos no dejaban ni las cenizas de sus oponentes.

-El mismísimo fuego del infierno a las cuales ningún pecador puede sobrevivir...El poder del Devil Slayer del Purgatorio- Dijo un tranquilamente sonriente Larcade.

-Bien... -Hablo el joven Devilian mientras se encontraba bajando sus brazos- ...Supongo que ahora que complete ese juego ab...Digo, prueba que usted me implemento, cumplirá su palabra y finalmente me dejara salir de este laboratorio clandestino, ¿No es así, Larca...?-

-¡AAAAAAAAAHHHHH!-

-¿Hm?- Se vio Devlin invadido por un ligero y repentino confundir.

Ese potente y salvaje griterío que interrumpió las palabras de un joven de unos doce años de edad provino obviamente de otro de esos humanoides así como monstruosos seres de una piel color carbón. El único de estos que sobrevivió a la llamada "Llama del Infierno del Demonio del Purgatorio", aunque había perdido tanto su brazo izquierdo como su pierna derecha y poseía unas quemaduras tan graves que incluso se podía notar las fibras musculares que residían dentro de su cuerpo, y quién salió de lo que quedaban de unas flamas amarillentas al impulsarse velozmente hacia un joven de unos cortos y desordenados cabellos blancos para en menos de una fracción de segundo arrancar el brazo derecho de esté con una poderosa mordida por parte de los colmillos que residían dentro de su maniáticamente sonriente boca. O hubiera sido así de no ser por...

-Tetsuma no Hakari-

Aquellas palabras que había dicho seriamente el joven dueño del apodo de "Nueva Teoría Hibrida" se referían a como la piel caucásica que ayudaba a conformar su brazo derecho había sido remplazada por un reluciente y duro material de un color griseo oscuro. Básicamente, hierro. Un hierro que impedía que el gran número de colmillos de sumo filo que residían dentro de la maniáticamente sonriente boca de una dañada criatura tanto humanoide como monstruosa se clavaran en su extremidad superior derecha sin importar cuantas mordidas continuara lanzándole está y hasta el punto en que esos mismos colmillos comenzaban a quebrarse.

-¿Sobrevivió uno?- Se preguntó un tranquilo Devlin mientras un lastimado Etherias continuaba mordiendo la piel de hierro de su brazo derecho.

-El metal forjado en el mismo inframundo y capaz de convertirse en un escudo casi indestructible o en la espada más mortífera...El poder del Devil Slayer de Hierro- Dijo un tranquilamente sonriente Larcade.

-¡Matar! ¡Matar! ¡Comer! ¡Matar para comer!- Decía sonriente y maniáticamente un lastimado demonio de los libros de Zeref mientras su dañada dentadura continuaba implementando inútiles mordidas en un reluciente y duro material de color griseo oscuro que formaba la piel de una cierta extremidad superior.

-Criatura descerebrada... -Hablaba el joven Devilian seriamente mientras sus filosos ojos dorados rodeados en sombras observaban a quién le mordía- ... ¿Qué haces a centímetros de mi ser superior? ¿Qué hacen tus repugnantes dientes tocándome? ¿Desde cuándo los seres inferiores como tú que conforman la mayor parte de este mundo tienen derecho a tocar a una existencia divina como yo? ¡Aprende tú lugar!-

Afirmando el pisar de sus embotados pies en unos suelos de concreto y también remplazando la piel caucásica de su puño izquierdo con una reluciente piel de hierro para inmediatamente después clavar un poderoso puñetazo en la quemada zona abdominal de una humanoide criatura azabache, el joven de cortos y desordenados cabellos blancos terminó provocando que los dañados colmilludos de esté soltaran su brazo derecho al hacerlo volar varios metros en la dirección contraria a donde vino su ataque con una notable potencia. Y todo para después...

-¡Hoshima no Koken!-

Diciendo firmemente esas palabras mientras regresaba a la normalidad sus extremidades superiores; Devlin provoco de una mágica manera que los aires a su alrededor se decoraran con un total de diez espadas de largas y anchas hojas de notable filo, con empuñaduras con la misma forma que una cruz religiosa o algo por el estilo y conformadas por una sólida luz dorada de gran brillar.

Espadas que solo tardaron un segundo, como si fueran misiles, en recorrer una cierta ruta en los aires con su flotar y su suma velocidad para terminar clavándose en el torso, extremidades e único ojo de un humanoide como monstruoso ser negrezco. Un hecho que provoco que esté, mientras chorros de sangre moradiza salieron de sus recientes heridas y continuaba mostrando una maniática sonrisa en su boca, luego fuera cubierto por unas flamas azuladas para que su musculosa figura se hiciera cada vez más y más pequeña hasta que eventualmente desapareció tal como si hubiera sido papel quemándose.

-Miserables seres inferiores...- Dijo un disgustado Devlin mientras con su mano izquierda apartaba el polvo de su manga derecha.

-La luz de las estrellas que decoran el oscuro cielo del inframundo y aniquilan a cualquiera que este debajo de ellas...El poder del Devil Slayer de las Estrellas. Esos ocho poderes son los que conforman a la "Nueva Teoría Hibrida"- Decía un tranquilamente sonriente Larcade mientras comenzó un caminar.

Mientras que el apodado como "El Dragneel Blanco" despego su espalda de la pared en donde había estado arrecostado durante varios minutos y empezaba un tranquilo caminar que eventualmente lo posicionaría justo en frente de un cierto joven de doce años de edad, se debía mencionar que en una de las cuatro paredes de aquella habitación se encontraba una rectangular ventana que estaba conectada a otro de los cuartos de esas ocultas instalaciones.

Un cuarto en donde se encontraban un cuarteto de personajes que habían visto desde su mero principio aquella escena que mostró los hechizos de ocho distintas magias asesinas de demonios y que eran en realidad demonios de los libros de Zeref a pesar de su apariencia humana.

Se trataban de aquel hombre mayor con unos ojos gríseos y unos cortos cabellos, pequeños bigotes y una barba chiva de color canoso; ese joven que poseía una larga, puntiaguda y sumamente desordenada cabellera de color gris y unos filosos ojos de color amarillo y de los cuales el derecho era cubierto por una cinta de color rojo que rodeaba a su cabeza como una bandana; aquella joven que tenía unos ojos anaranjados así como una realmente larga cabellera atada en dos coletas posicionadas a los lados de su cabeza y que curiosamente era de un color blanco del lado izquierdo y de un color negro de su lado derecho; y esa joven que poseía unos largos cabellos negros con unos bordes puntiagudos y unos ojos de un brilloso color rojizo.

-¡Whoa! ¡Los mato a todos sin problemas! ¡Qué divertido! ¡Devlin-chan parece ser alguien divertido! ¡Tenemos suerte que sea nuestro compañero, ¿No?!- Comento Alesha contentamente.

-Sí. Es un joven bastante fuerte. Será una útil herramienta en cuanto llegue el momento de cumplir nuestro propósito- Dijo un tranquilo Omar.

-Solo se la pasan alagándolo porque no fueron sus mascotas a las que acaban de aniquilar. Ese maldito humano...Sí vuelve a tocar a otro de mis queridas mascotas, yo lo devorare sin dudarlo- Dijo Amaia mientras su larga lengua serpentea pasaba por sus labios en medio de un pequeño pero malicioso sonreir.

-Ese maldito Larcade... -Hablo un disgustado Arioc- ... ¿Qué demonios cree que hace al crear un Devil Slayer? ¿Trata de decirnos que nos pasara si no colaboramos por las buenas en esos planes de venganza suyos? Como si un miserable humano de mierda fuera a darme miedo. Además, me entere que también puso dentro de ese bastardo algo así como un plan de refuerzo para mi "Necromancia". Es como si dijera que yo moriré en cualquier momento. Maldita sea...Lanzándole tantos insultos a un élite como yo es como si ese maldito con cara de excremento pidiera a gritos que lo convirtiera cuanto antes en un cadáver-

Y mientras esos Etherias que en un futuro ayudarían a conformar uno de los seis equipos que participarían en los Grandes Juegos Mágicos del año X814 continuaron viendo a estos a través de aquella ventana posicionada en la pared que estaba entre la habitación en la que estaban y el cuarto en donde estaban ellos; el hombre que antiguamente formaba parte de los disueltos "Spriggan 12" se había colocado justo en frente de un joven Devil Slayer de Ocho Atributos.

-Eso fue impresionante, Devlin. Como se esperaba de un ser superior. Llamar a eso una prueba para ti fue realmente un error- Dijo un tranquilamente sonriente Larcade.

-Gracias por sus halagos, Larcade-sama. Pero dejando de lado las cosas obvias, esto significa que finalmente puedo salir al exterior, ¿No es así?- Preguntaba Devlin intrigado.

-Sí, así es. Podrás salir de estos laboratorios después de los seis años desde la cirugía en la que entregue la sangre de God Serena así como ocho distintas magias asesinas de demonios- Respondió tranquilo el apodado como "El Dragneel Blanco".

-Oh... -El joven Devilian aumento ligeramente la pequeña sonrisa en sus labios y que transmitía tanto tranquilidad como malicia- ...Finalmente...Finalmente haré que este miserable mundo pague por haberme separado de mi madre. Primero encontrare y destruirte partícula por partícula a los desagradables bandidos que interrumpieron aquel fatídico día en mi hogar, luego destruiré al inútil Imperio Alvarez por haber sido incapaces de llevar a tales escorias ante la justicia y dejarlos libres para que cometieran atrocidades como las que me azotaron a mí, y después este mundo será borrado por mis propias manos al haberme bendecido a mí con nada cuando yo en realidad lo merecía todo. Juro que nadie se salvara de mi ira y odio. Haré que todos prueben el mismo sufrimiento que mi ser superior probo tiempo atrás-

-Hmm...Es una espléndida motivación, pero no te lo recomiendo, Devlin. Todavía no- Comento con una pequeña sonrisa el hombre de unos cortos y desordenados cabellos rubio claro.

-¿Eh? ¿Larcade-sama?- Reaccionaba con confusión el joven de unos cortos y desordenados cabellos blancos.

-Devlin, tú ciertamente eres poderoso. Monstruosamente poderoso. Pero no eres invencible. Tú poder mágico tiene sus límites al igual que todos. Si usas las magias que te entregue para atacar directamente al Imperio Alvarez, aunque sin duda harías sufrir a muchos, no podrías llegar a destruirlo por completo. En algún momento tú poder mágico se acabaría y caerías derrotado. Tú no soportaste el inmenso dolor de la cirugía y entrenaste ferozmente todos estos años para solo destruir unos cuantos edificios, ¿O sí?- Explico un levemente sonriente hombre de rostro cicatrizado.

-...- Se mantuvo en silencio un joven de doce años de edad mientras arrugo de ligera manera su mirada.

-Sí tú realmente quieres que cada persona en este mundo viva el mismo infierno que tú viviste, lo mejor para ti sería ayudarme con mis planes, Devlin- Dijo "El Dragneel Blanco" con una tranquila sonrisa.

-¿Sus planes?- Repitió el joven Devilian confuso.

-La verdad es que al igual que tú, yo poseo un inmenso deseo de venganza en mi interior. Deseo vengarme de quienes asesinaron a mi padre y destruyeron lo que él llego levantar tras tantos años de esfuerzo. Pero por desgracia, ni siquiera contigo o mis otros aliados, yo no tengo el poder necesario para hacer sufrir a los culpables de haberme quitado a mi padre ni retorcieron su magnífica creación. Entonces, pensé que sí yo podía matar mis enemigos, haría que estos se mataran entre sí. Yo tengo planeado iniciar de nuevo la guerra entre Ishgal y Alakitasia- Explico ligeramente sonriente un antiguo miembro de "Spriggan 12".

-¿Qué? ¿La guerra entre Ishgal y Alakitasia?- Reacciono con cierta confusión y sorpresa el joven apodado como "Nueva Teoría Hibrida".

-Sí... -Hablo Larcade- ...Destruiré por completo la absurda paz que los dos países culpables de haberme quitado a mi padre han estado viviendo tan gustosamente y la remplazare con un profundo caos. Ellos mismos se arrebataran a sus seres queridos y sufrirán de una manera incalculable por eso. E incluso si alguno de los dos gana, con el daño que les produjo la guerra, estoy seguro que está vez tú si serás capaz de destruirlos completamente con tú poder superior. ¿Qué me dices? Suena bien, ¿No es así?-

-...- Se limitó Devlin a mantenerse en silencio con cierta seriedad decorando sus filosos ojos dorados.

-Aún no sé exactamente como, pero prometo que haré que suceda. Para saber el momento perfecto para eso, necesito estar informado del presente. Pero debido a que yo soy demasiado conocido a pesar del estado de mi cuerpo y sigo todavía "Muerto", hice que fueran Omar y mis otros aliados quienes se infiltraran en la sociedad actual del Imperio Alvarez y me informaran todo lo que pudiera ayudarnos con nuestro objetivo. Deseo que tú también hagas lo mismo al infiltrarte en un lugar llamado Golden Lion- Decía un tranquilamente sonriente hombre de cortos y desordenados cabellos rubio claro.

-¿Golden...Lion? ¿León Dorado? ¿Qué clase de lugar es ese?- Preguntaba intrigado un joven de corta y desordenada cabellera blanca.

-Verás, me entere que una antigua camarada mía y también la primera persona que traiciono al "Emperador Spriggan", Brandish Niu, levanto algo así como un orfanato hace unos cuantos años atrás y que hoy en día es conocido como un gremio de magos en rápido ascenso. Eso es Golden Lion- Respondió el tranquilo hombre que antes pertenecía a los llamados "Doce Escudos del Emperador Spriggan".

-¿Un gremio...de magos?- Hablaba un joven Devil Slayer de Ocho Atributos -Eso no me parece gracioso, Larcade-sama. Usted fue quién me enseño que el culpable de todo mi sufrimiento fue este mundo que bendijo con poder a la gente equivocada. ¿Y ahora quiere que me integre a él? ¿Y hasta que sea el momento perfecto para llevar a cabo sus planes? ¿De cuánto tiempo estamos hablando? ¿Por cuánto quiere que mi ser superior se rodee como si nada de seres inferiores iguales a los que me quitaron a mi madre?-

-Bueno, entiendo lo que quieres decir... -Hablo Larcade- ...Pero han informado que Golden Lion es prominente a volverse el mejor gremio de magos que habido en el Imperio Alvarez. ¿Entiendes lo que significa eso? Los que conforman ese gremio son magos increíblemente poderosos y talentosos...En otras palabras, han sido los más bendecidos por este mundo miserable a diferencia de ti. Es decir, que son los que más tienes que hacer sufrir. ¿Y qué mejor sufrimiento existe que el que un ser querido te mate? Hazte cercano a ellos y cuando llegue el momento les dirás la verdad y los apuñalaras por la espalda...O por el frente, como tú prefieras. Serán los que mejor prueben esa ira y odio que te recorren...Los que caerán desde lo más alto hacia ese infierno que tú viviste. Además, ¿Qué más opción tienes?...Lo que se da, también se puede quitar. Lo recuerdas, ¿Verdad, Devlin?-

-...- Se mantuvo Devlin en serio silencio mientras apretó con cierta fuerza sus puños.

...Unos días después...

-Maldita sea...-

Aquellas palabras que transmitían un notable molestar no pertenecieron a nadie más ni a nadie menos que al joven de unos doce años que portaba con el nombre de Devlin Devilian. Un joven que, mientras cargaba con su mano derecha un bolso de forma cilíndrica en la que posiblemente traía sus ropas y estaba debajo la cálida luz del sol que bañaba a Alakitasia, caminaba tranquilamente por las calles de esa vasta combinación de ciudadelas conocida como Imperio Alvarez.

Camino y continúo caminando hasta que eventualmente se posiciono justo en frente de la gran puerta de un sumamente enorme edificio con una forma rectangular y con unos cinco niveles de altura. Era una edificación que fácilmente podría confundirse con la mansión de algún millonario o un hotel de lujo. Una de los tantos edificios que pertenecían al apodado como "Emperador Spriggan", que fue tomado por la mujer dueña del apodo de "La Destructora de Naciones" y que era actualmente la sede de Golden Lion.

-...De todos los lugares a los que podía enviarme Larcade-sama y tenía que ser un gremio de magos... -Pensó Devlin mientras con una amenazante mirada observaba a esa edificación justo en frente suyo- ...Golden Lion...Los que más debo hacer sufrir. No es que no entienda lo que Larcade-sama me dijo...Lo entiendo, pero aún así...Aunque sea fingido, ¿Volverme cercano a la gente que detesto? ¿A la gente igual a los que me arrebataron lo que más me importaba? Es la broma más terrible que he oído. Pero si no hago lo que Larcade-sama me dijo, perderé mi poder superior. No puedo permitirme eso. No hasta que este mundo haya sufrido tanto como yo. Luego de cumplir ese cometido, estaré feliz de morir y reunirme con mi madre. Maldición...Por el bien de cumplir de mejor manera mi objetivo, resistiré lo más que pueda el interactuar con esos seres inferiores que de seguro piensan que son la gran cosa, pero ante la primera palabra engreída que indique que ellos creen que pueden pisarme cuando quisieran, juro que yo...-

-¡BIEN...!-

Instantáneamente después de que una voz masculina llena de emoción resonara potentemente en los aires de aquella escena, se pudo apreciar claramente como las grandes puertas frontales pertenecientes a la enorme y lujosa edificación justo en frente del joven Devilian se abrieron de golpe para que así del interior de está saliera un notablemente sonriente joven que se posiciono justamente en frente de esté. Un joven que, a pesar de poseer doce años de edad en este recuerdo, se trataba de un conocido personaje de este relato.

Se trataba de aquel joven con unos desordenados y puntiagudos cabellos anaranjados, con unos filosos ojos de color gris, que mantenía su cuello rodeado por una bufanda rojiza, que mostraba los marcados pectorales y abdominales de su bien entrenado cuerpo al vestir un corto y abierto chaleco sin mangas de color azul oscuro, unos blancos pantalones que le llegaban hasta sus tobillos y unas simples sandalias, y que portaba en su hombro derecho un tatuaje rojizo con la forma de la cabeza y melena de un león en medio de un feroz rugir. En otras palabras, la marca del gremio de magos, Golden Lion.

Y al lado de ese joven se presentaba una joven que también poseía una edad de doce años en este "Flashback", que poseía una corta cabellera que le llegaba hasta su cuellos, que tenía unos cuantos mechones decorando su frente y era de color cenizo; tenía unos bellos ojos de color verde oscuro y que vestía su curvilínea y mediamente voluptuosa figura con un un vestido verdoso claro con volantes, mangas largas y que le llegaba hasta sus rodillas y unas botas marrones. Y como no mencionar que la marca de Golden Lion se encontraba en color rosado en la mano izquierda de esta joven que era la hija adoptiva de la antigua miembro de "Spriggan 12" apodada como "La Destructora de Naciones".

-¡...Vamos de aventura! ¡Estoy encendido!- Exclamaba Ashe sonrientemente.

-Sí, sí. Entiendo que estés emocionado, pero no grites tanto. Molestaras a la gente de los alrededores, Ashe. Eres realmente como un niño. Rayos...- Comento Emma algo molesto y con un ligero sonreír en sus mejillas.

-¿Eh?- Reaccionaron Devlin y Ashe con confundir al observarse uno al otro.

-¿Quiénes son estos?... -Pensaba el Devlin- ... ¿Son miembros de Golden Lion? Son solo unos mocosos. Bueno, Larcade-sama menciono que este lugar antes era un orfanato. En cualquier caso, sean niños o no, siguen siendo iguales a los que me quitaron a mi madre. No se salvaran de mi odio. Bien, veamos cuanto tiempo tardan en escupir algo arrogante de sus repugnantes bocas. No dejare que unos seres inferiores con poderes que no merecen crean que están por encima de mí. No más. Incluso si es posible que pierda mis poderes y no sea capaz de destruir este maldito mundo tal como yo quería, si estos tipos tratan de pisarme, será mi ser superior quién acabe pisándolos como los insectos que son-

-¿Hm? ¿Quién es este tipo? ¿Qué hace en frente del gremio? ¿Quieres luchar contra mí?- Preguntaba un tranquilo joven Vesta.

-Esa última pregunta estaba de más, Ashe. Ah... ¿Quién eres tú? ¿Podemos ayudarte en algo?- Preguntó la joven Niu amablemente.

-¿Hm?...Ah, es cierto. No me he presentado. Soy Devlin, Devlin Devilian. Este es el gremio de magos, Golden Lion, ¿Verdad? ¿Ustedes son miembros? Estoy aquí porque deseo unirme a su gremio. Ayúdenme, por favor- Contesto el joven Devilian mientras enseñaba una pequeña sonrisa apacible.

-Ya veo. Con que desea unirse al gremio, ¿Eh?- Dijo la joven de unos cortos cabellos cenizos con un ligero sonreír.

-¡Oh! ¡Con que quieres volverte nuestro compañero, ¿Eh?! ¡Me parece bien! ¡Con más amigos, las aventuras son más divertidas! ¡Natsu-sensei seguramente diría lo mismo! ¡Ahora mismo estoy saliendo a un trabajo, pero cuando vuelva nos conoceremos mejor! ¡Incluso podemos pelear!- Comentaba un joven de puntiagudos y desordenados cabellos anaranjados contentamente mientras daba unas cuantas palmadas al hombro derecho del joven justo en frente de él.

-¿Pelear te parece la forma correcta de iniciar una amistad?- Pregunto Emma mientras una animada gota de sudor caía por su cabeza.

-¿Acaso hay otra manera?- Respondió Ashe tranquilamente.

-...- Se mantuvo un joven de cortos y desordenados cabellos blancos en silencio mientras con una mirada de cierto disgusto observaba el área en donde recibía unas amistosas palmadas.

-¿Hm? ¿Qué te pasa?- Preguntaba el joven Vesta intrigado pero sin detener sus palmadas.

-Ah, es que no me agrada que mi ser superior sea tocado tan casualmente por un ser inferior que acabó de conocer. Agradecería mucho que te detuvieras. Después de que pase un tiempo, yo decidiré si eres digno de dirigirme la palabra por tú cuenta. Hasta entonces, por favor, abstente de acercarte a mí y hablarme al menos que yo te hable a ti. ¿Entendido, inferior?- Contestaba el joven Devilian mostrando una pacífica sonrisa.

-¡¿Ser inferior?! ¡Y dijo todo eso como si nada! ¡Qué ego más grande!- Pensó una sorprendida joven Niu.

-¡Jaja! ¡Qué forma de hablar más rara tienes! ¡Pero no te preocupes! ¡Este lugar esta llenó de gente rara, así que encajaras bien! ¡Jajajaja!- Decía Ashe entre risas mientras continuaba unas amistosas palmadas sobre un hombro derecho.

-¿Hm? No es la reacción que esperaba. ¿Qué le pasa a este tipo? ¿Es un idiota? ¿Y cuánto tiempo planea seguir con esas palmadas? Mi hombro empieza a doler- Pensó Devlin mientras por su cabeza caía una gota de sudor estilo anime.

-Ah... -Suspiro Emma cansadamente mientras pensaba- ...Suerte que Ashe es un idiota y de seguro no entendió muchas de las palabras que Devlin-san dijo. Por un momento pensé que un gran problema iba a empezar justo en frente de la entrada del gremio. Que bueno que no pasó nada. Ya estoy harta de usar las recompensas de nuestros trabajos para pagar las reparaciones. Pero... ¿Es buena idea dejar que alguien tan egocéntrico se una al gremio? Ashe en algún momento entenderá que significan sus palabras y entonces será un fastidio-

-¡Ajyajajaja! ¡¿Qué pasa aquí?! ¡¿Un chico nuevo?!...-

-¡Bien, bien! ¡Veamos que tenemos aquí!...-

Aquellos hablares pertenecieron a un total de dos jóvenes de también unos doce años de edad que salieron de la sede de Golden Lion a través de la enorme puerta frontal de está y con tal de fijarse en el joven dueño del apodo de "Nueva Teoría Hibrida" que se mantenía justo en frente del joven autoproclamado discípulo del hombre dueño del apodo de "Salamander" y de la joven hija adoptiva de una antigua miembro de "Spriggan 12".

Uno se trataba de un joven varón con unos cortos y desordenados cabellos de color marrón, unos ojos de color negro con bordes pintados de también color negro; que vestía su notablemente bien entrenado cuerpo con una camisa verde oscuro con tirantes horizontales y un cuello negro también, pantalones también verde oscuro, unos guantes oscuros bien largos hasta los hombros que hacían juego con sus botas negras también y que le llegan hasta los muslos y se podía notar como la marca de Golden residía en color negro en el hombro izquierdo este joven perteneciente a la raza Machias.

Mientras que el otro personaje que se unía a esa escena se trató de una hermosa joven de que poseía una cabellera de ligeramente ondulado aspecto, que le llegaba hasta su cuello y que estaba formado por un color morado oscuro; unos seductores ojos de color verde claro, y que vestía su todavía no muy desarrollada figura con un suéter azul oscuro encima de una camisa blanca, una corta falda de color marrón y unas botas de color negro. Y como no mencionar que está joven que pertenecía a la raza de las amazonas tenía en el costado izquierdo de su cuello y en color blanco la marca de Golden Lion.

-... ¡Oh, llegó un chico bastante guapo! ¡Bravo!- Comentaba Charlotte felizmente.

-¡Bien! ¡Me divertiré disciplinándolo! ¡Ajyajajaja!- Dijo Will con una sonrisa que mostraba sus dientes peculiarmente puntiagudos.

-Will-san, Charlie-san- Nombro una tranquila Emma tras observar a sus compañeros de gremio.

-¿Ustedes también están saliendo a hacer un trabajo? Que les vaya bien- Decía Ashe sonrientemente.

-¿Más seres inferiores pertenecientes a Golden Lion? Es un gusto. Mi nombre es Devlin Devilian. Estoy aquí para unirme a su gremio. Son libres de sentirse honrados con mi presencia. Aún no sé si son dignos de dirigirme la palabra por su propia cuenta, pero cuando lo sepa, espero que nos llevemos bien- Dijo Devlin enseñando un leve sonreír.

-¿Hm?... -Un sonriente joven Eehto levantaba ligeramente sus cejas ante su leve sorpresa y confusión- ...Oh. Ha llegado un personaje que se cree bastante, ¿No es así? Incluso te llamas a ti mismo "superior" y a nosotros "inferiores". Tienes suerte que con la personalidad que tengo programada actualmente para asi soportar todas las tonterías de Ashe, la pura palabrería de los humanos a mí me da igual. En cualquier caso, espero que nos llevemos bien-

-¿La personalidad que tiene programada...?- Pensó el joven Devilian algo estupefacto.

-¿Tú sabes que significa eso de "superior" y "inferior", Will?- Preguntaba el joven Vesta tranquilamente.

-Significa que se cree mejor que nosotros y básicamente es otra forma de llamarnos, sobre todo a ti, insectos- Contestaba un tranquilo joven perteneciente a la raza Machias.

-Hmm...Ya veo... ¡¿Qué?! ¡Entonces, peleemos, ojos sombríos!- Exclamo un joven Phoenix Slayer de Fuego tras repentinamente cambiar su tranquilidad por ira.

-Te tardaste mucho en reaccionar. Además, no vayas a iniciar una pelea en frente del gremio. Ni siquiera hemos reparado correctamente el último agujero en la pared que hiciste. No creo que él diga lo que dice con malicia. Tranquilízate, Ashe- Decía la joven Niu con leve preocupar.

-Que importa. Mientras tenga esa atractiva cara, que presuma todo lo que quiera. Lo lindo es justicia, ¿Verdad?- Comento tranquilamente sonriente la joven apodada como "Charlie".

-¿De verdad te parece bien que una persona te diga todo lo que quiera mientras su cara entre en tus gustos?- Preguntó un intrigado Will.

-¡No digas tonterías! ¡No se trata de solo su cara! ¡Se trata de todo! ¡Cara, torso, brazos, piernas y entrepierna! ¡Mientras su cuerpo apruebe, son libres de decirme lo que quieran! ¡Y ese chico nuevo sin duda alguna aprueba! ¡Lo sé con solo mirarlo! ¡Aprueba completamente!- Exclamo la joven Astri seriamente.

-¿E-Entrepierna? Realmente no me parece que ese sea el vocabulario para una chica, Charlie-san. Si sigue con esa personalidad, me preocupa su futuro- Comento la joven Niu con un ligero sonrojar en sus mejillas.

-¡No te preocupes, Emma-chan! ¡Sin importar cuantos chicos apuestos vengan al gremio, te prometo que nunca dejare de quererte! ¡Déjame demostrarte mi amor! ¡Yeah!- Exclamaba emocionadamente una joven amazona mientras se lanzaba a abrazar a su compañera de gremio.

-¡¿Q...?! ¡Eso no es lo que me preocupaba! ¡¿Es que no me escucho?! ¡Ah...! ¡Suélteme, Charlie-san! ¡No toque en lugares extraños!- Gritaba una molesta y sonrojada Emma mientras era manoseada por su animada compañera de gremio.

-Eres verdaderamente una amazona pervertida, ¿No, Charlie?- Comentaba un tranquilo Ashe a pesar de estar viendo el toqueteo entre sus compañeros en sus cercanías.

-¡Detente! ¡Harás que me sonroje!- Dijo Charlotte orgullosamente mientras continuaba con su manoseo como si nada.

-No lo decía como elogio- Decía Will tranquilamente.

-...- Se mantenía Devlin en silencio mientras su estupefacción crecía hasta el punto en que un cierto "tick" se presentaba en sus cejas.

-¿Qué hacen todos reunidos en la entrada? No estarán peleando por estupideces otra vez, ¿O sí?...-

-¿Hm?- Reaccionaron los jóvenes magos con cierto confundir.

Dirigiendo sus miradas de una simultánea manera en la dirección en la que pareció provenir la tranquila voz femenina que alcanzo sus oídos; el joven Vesta, la joven Niu, el joven Eehto, la joven Astri y el joven Devilian fueron capaces de observar como una conocida joven mujer se acercó desde una cierta dirección a la entrada de la sede de Golden Lion en donde ellos residían.

Se trataba de aquella increíblemente hermosa joven mujer que poseía una cabellera lisa que le llegaba justamente hasta el cuello, con un recto flequillo que le quedaba justo encima de sus ojos y era de un reluciente color verde claro; que tenía unos ojos verde oscuro que mostraban una mirada de indiferente actitud, que poseía sus orejas decoradas con un par de pendientes de cruz y que vestía su voluptuosa y curvilínea figura con un abierto largo abrigo de largas mangas y cuello levantado, que era de color marrón con dibujos de diamantes en color azulado y que tenía sus bordes decorados con un plumaje de color azul oscuro; con un par de sandalias altas marrones y por más extraño que sonara, con lo que no podría describirse de ningún otra manera que como un bikini de dos piezas de color marrón con dibujos de diamantes azulados.

-...Es un fastidio tener que reparar tanto el gremio, así que si van a pelear, háganlo afuera, mocosos- Comentaba una tranquila Brandish al llegar a esa escena.

-Madre- Nombro Emma tranquilamente

-¡Ah, maestra! ¡Bienvenida!- Dijo Ashe sonrientemente.

-Con que esta es la antigua camarada de Larcade-sama...La maestra de Golden Lion, Brandish Niu... -Pensaba Devlin mientras sus filosos ojos dorados observaban a la antigua miembro de "Spriggan 12" en sus cercanías rodeada en un aura mágica de color verde claro y con el tamaño de la sede de Golden Lion- ...Ciertamente...Si tratara de cumplir con mi objetivo en estos momentos, esta mujer podría ser un problema para mi ser superior. Ni siquiera esta en guardia en lo más mínimo, pero puedo sentir su inmenso poder mágico. Parece que verdaderamente no tengo más opción que seguir los planes de Larcade-sama, y esperar el momento perfecto para remplazar su preciada paz con un caos total. Con mi poder actual, ese el único método de lanzar a esta basura demasiado bendecida injustamente hacia el mismo infierno que yo viví-

-¿Hm?... -La joven mujer apodada como "La Destructura de Naciones" fijaba su inexpresiva mirada en el joven de blancos cabellos ahí presente- ...Tienes una cara que no reconozco. ¿Quién eres tú?-

-¡Es el nuevo miembro de mi harem!- Comentaba Charlie contentamente.

-Estoy muy seguro que él no vino por eso- Decía un tranquilo Will.

-Mi nombre es Devlin Devilian. Estoy aquí para unirme a Golden Lion. Usted es la antigua miembro de "Spriggan 12" y la maestra de este gremio, Brandish Niu, ¿Verdad? Aunque acabamos de conocernos, sé muy bien que usted es alguien digna de dirigirle la palabra a mi ser superior, así que hágalo sin preocuparse por las formalidades. Después de todo, es la primera persona que conozco que esta tan cerca de mi ser casi perfecto. Espero que nos llevemos bien- Dijo el joven Devilian mostrando una pequeña sonrisa apacible.

-Ser superior y casi perfecto...Eres del tipo que dice todo lo que viene a la cabeza sin dudarlo, ¿Eh, mocoso?- Decía una inexpresiva antigua miembro de "Spriggan 12".

-¿Y lo mencionas tú, madre?- Preguntaba sarcásticamente la joven Niu.

-...- Se mantuvo Brandish en silencio mientras su inexpresiva mirada se arrugo de leve manera al observar a Devlin.

A pesar de que la pequeña sonrisa que un joven de cortos y desordenados cabellos blancos presentaba en sus labios transmitía una total calma y hasta podría decirse que cierta paz, aquella joven mujer de unos cortos y lisos cabellos de un reluciente color verde era capaz de notarlo. Notaba perfectamente como los filosos ojos dorados de esté poseían en su más profundo una gran oscuridad. Algo que también podría llamarse unos vastos sentimientos de odio e ira. La misma ira y odio que ella anteriormente presentaba contra la maga de Fairy Tail que creía que era la hija de la asesina de su madre.

-Tú...- Hablo Brandish tan inexpresiva como siempre.

-¿Hm? ¿Ocurre algo?- Preguntaba Devlin intrigado pero sin dejar de mostrar una leve sonrisa.

-No, no es nada...- Brandish cerraba sus ojos y luego comenzó un tranquilo caminar que la adentraría a la sede de Golden Lion -... ¿Dices que quieres unirte al gremio? Está bien. Yo te acepto. Que alguien lo ayude con la marca del gremio y esas cosas. Yo no lo hago porque es un fastidio. Me voy a la piscina-

-Qué fácil fue...Yo hasta estaba preparado para alguna clase de prueba y hasta había inventado una historia falsa. ¿En verdad no le preocupa quién se una a su gremio? Que persona más relajada...- Pensó el joven Devilian nuevamente con una cierta estupefacción.

-¡Maestra, ¿Por qué deja que este tipo tan creído se una al gremio?! ¡Te aseguro que con esa personalidad suya causara bastantes problemas!- Decía Ashe molestamente.

-Y lo dice quién más problemas causa...- Comento una tranquila Emma.

-¿Que importa? Todo el mundo tiene el derecho de trabajar para comer. Aparte de ese ego demasiado desarrollado, no parece ser mala persona. Además, amigos y familias son lo que ayudan a desaparecer eso dentro de sus ojos. Ya lo sabré yo- Contesto tranquilamente y sin detener su caminar la joven mujer dueña del apodo de "La Destructora de Naciones".

-...- Se mantuvo en silencio el joven Devilian mientras arrugo ligeramente su mirada al observar a la maestra de Golden Lion que se alejaba de él.

-¡¿Ah?! ¡¿Qué significa eso?! ¡Explíquese, Maestra!- Gritaba el joven Vesta con notable enojar.

-No quiero. Es un fastidio- Respondió una inexpresiva Brandish sin detener su caminar.

-Hmm...Rayos...Bueno, que importa. Lo hecho, hecho está. ¡Entonces, peleemos, Devlin! ¡Te demostrare que este insectos pica bastante fuerte!- Gritaba enojadamente un joven de puntiagudos y desordenados cabellos anaranjados.

-No. Vámonos a trabajar de una vez... -Una joven de cortos cabellos cenizos empezó un caminar que la alejaba de la sede de su gremio y mientras arrastraba a un joven por los suelos al tomarlo por la bufanda rojiza que rodeaba su cuello- ... ¡Lo lamento, Devlin-san! ¡Normalmente yo sería quién lo ayudaría con la marca del gremio, pero lo mejor es que me lleve lejos a este idiota antes de que empiece con sus tonterías! ¡Nos vemos luego! ¡Y espero que nos llevemos bien!-

-¡Bien, entonces, yo te ayudare con la marca del gremio! ¡Vamos, quítate toda la ropa! ¡Te diré cuál sería el lugar perfecto donde ponértela! ¡Vamos, rápido! ¡Jejeje!- Dijo la apodada como "Charlie" con una maliciosa sonrisa, con hilos de baba saliendo de su boca, con mejillas sonrojadas y moviendo sospechosamente los dedos de sus manos.

-No, yo lo haré. Es obvio que tú tienes intenciones de hacer algo que nos meterá en problemas con la ley, amazona pervertida- Dijo Will tranquilamente.

-¡Bueno, tendremos muchas otras veces para arreglar esto, ya que desde ahora nos veremos la cara una incontable cantidad de veces!... -Hablo un sonriente Ashe mientras era arrastrado- ... ¡Tienes una personalidad molesta, pero como dijo la maestra, no pareces ser una mala persona! ¡Puedo notarlo! ¡Tengo una muy buena vista, después de todo! ¡Cuando tengas la marca de Golden Lion, te convertirás en uno de mis preciados compañeros, así que espero que nos llevemos bien...No...Definitivamente haré que nos llevemos así! ¡Nos vemos, Devlin!-

-Sí, nos vemos. Yo también espero que nos llevemos bien, ser infe...Ashe, ¿Verdad?...- Hablo Devlin mientras observaba a sus compañeros de gremio que se alejaban y luego procedió a entrar a la sede de Golden Lion -...O mejor dicho, espero poder fingir que nos llevamos bien. ¿Preciados compañeros? Sí, claro. No importa si no dicen las mismas palabras que esos malditos bandidos, no importa cuántas sonrisas me muestren, no importa cuánto tiempo pasemos juntos; ustedes no dejaran de ser iguales a los que me quitaron a mi madre...Mi odio por ustedes jamás desaparecerá-

-Así es. Los odio. Ellos...Todos ellos son iguales a los que me quitaron lo que más me importaba. Mientras que yo soy un superior que sufrió interminablemente para llegar al lugar que me merezco, ellos son escorias que fueron bendecidos como si nada con poderes que no merecían en lo más mínimo...Destruiré este mundo llenó de gente como esa...Lo haré sufrir el mismo infierno que yo viví. Lo haré pagar por esta ira y odio que me recorren...Esta ira y odio que jamás olvidare...-

-¡Hola, Devlin...!-

Aquel hablar provenía del joven descendiente de Wall Eehto que se había sentado en la pequeña silla de madera al lado de la pequeña silla de madera que ocupaba el joven que había recibido transfusiones de sangre y órganos del fallecido hombre conocido como God Serena. Todo mientras ambos enseñaban sus atléticos cuerpos al solo vestir unas cortas toallas blancas alrededor de sus partes íntimas y esto debido a que estaban en el amplio y elegante baño común que poseía la sede de Golden Lion. Unos baños en donde también se encontraba el joven autoproclamado el discípulo de Natsu Dragneel, quién estaba placenteramente hundido del cuello para abajo en las cálidas aguas que llenaban la enorme bañera dentro de estos.

-¡...Ya me entere que fuiste capaz de eliminar a una gran banda de bandidos por tú cuenta! ¡Otro trabajo cumplido perfectamente, ¿Eh?! ¡Nada mal para el novato del gremio!- Comentaba Will sonrientemente.

-¿Qué dices, Will?... -Hablo un ligeramente sonriente Devlin mientras que con un balde de agua apartaba el jabón que rodeaba sus cabellos- ...Ni uno solo de los trabajos que he realizado en estos meses que pasaron desde que me uní a Golden Lion son algo para que te impresiones tanto. Aunque puedo entender porque te impresionas. Incluso los actos que realizo con el diez...No, con el cinco por ciento de mi poder son metas lejanas para seres inferiores como tú. Soy un ser superior, después de todo. Soy el ser más cercano a la perfección, si es que no soy la misma perfección en sí. Estoy en la cima de la humanidad, por así decirlo-

-Sí, sí. Tan egocéntrico como siempre puedo ver. Cielos, cielos... ¿Hm?...Con que en la cima de la humanidad, eh. Entonces, como soy un Machias, eso significa que puedo ser mejor que tú, ¿Verdad, señor ser superior?- Dijo el joven Eehto con una sonrisa un poco burlona mientras comenzaba a lavar su cabellera con sus manos rodeadas en champú.

-¿Hm?... -Un levemente sonriente joven Devilian mostro un cierto "tick" en sus cejas- ... ¿La cima de la humanidad? No, no, no. Me equivoque de palabras. Mi casi perfecta persona se encuentra encima de cualquier ser vivo. Simples maquinas como los Etherias no estan a mi altura. No lo digo por ofender, solo me limitó a decir la verdad. Entiéndelo, Will-

-¡Ajyajajaja! ¡Cuánta confianza! ¡Pero sabes que mi maquinaria no tiene nada de simple! ¡Soy la élite de los Machias, después de todo! ¡Continua la posibilidad de que sea mejor que tú! ¡Ajyajajaja!- Decía entre peculiares risas un joven que lavaba sus cortos y desordenados cabellos marrones.

-Hmm... -Un joven de cortos y desordenados cabellos blancos veía su cabeza decorada con una vena de ira estilo anime- ...Escucha, Will...-

-¿Qué pasa? ¿No te gusta que alguien aparte de ti presuma?- Preguntó el joven Machias con una sonrisa que enseñaba sus dientes inusualmente puntiagudos.

-...- Se mantenían los sonrientes joven Devilian y joven Eehto en silencio mientras su miradas cruzabas lanzaban unos rayos que chocaban entre si.

-¡Oigan, ustedes, dejen su competencia de quien es más egocéntrico y entren al agua de una vez! ¡La convertí en un agradable jacuzzi con mi magia! ¡Usemos esta agua ardiente para tener una pelea! ¡¿O prefieren que usemos los puños?! ¡A mi me da igual!- Decía Ashe sonrientemente mientras se colocaba de pie en una enorme bañera rellena con una ardiente agua burbujeante y lanzaba puñetazos a los aires.

-Cállate- Dijeron Devlin y Will al unísono mientras arrojaban los baldes de madera en sus cercanías a uno de sus compañeros de gremio en ese baño común.

-¡Ah...!- Grito el joven Vesta adolorido tras recibir el impacto de unos baldes de madera en su rostro y caer de espalda a una ardiente agua.

-¿Hm?- Se miraron el joven Devilian y el joven Eehto mutuamente tras realizar los mismos actos y solo se limitaron a sonreír.

-¡Ajyajajajaja!- Reía Will fuerte y peculiarmente.

-Cielos, cielos...- Decía Devlin con una pequeña sonrisa en sus labios.

-Mi ira y odio jamás desaparecerán. Nunca lo harán. Si, así es. Todo eso no fueron más que palabras vacías, risas fingidas y sonrisas falsas. Yo nunca podría sonreír verdaderamente rodeado de la gente que detesto más que nada-

-¡Buenos días, Devlin...!-

Ese contento hablar no pertenecía a nadie más ni menos que a una joven de cortos e ondulados cabellos morado oscuro que se acercaba a la silla en donde reposaba un joven de unos cortos así como desordenados cabellos blancos y que era una de las varias sillas alrededor de la barra del bar dentro de la enorme sede de Golden Lion, que poseía un interior parecido al de la sede de Fairy Tail aunque con estilo más lujoso por así decirlo.

-Oh, Charlie. ¿Qué pasa? Tú ser inferior se ve más feliz que de costumbre- Dijo un ligeramente sonriente Devlin al ver a la compañera de gremio que se le acercaba.

-¿Lo notas? Es que está mañana medí mi pecho y creció unos cinco centímetros más. Me estoy convirtiendo en una chica mucho más hermosa y sexy de lo que soy ahora. Es increíble, ¿No?- Contestaba Charlotte orgullosamente.

-¿Tu pe...? ¿Te parece algo para estar tan contenta? Es más, ¿Te parece algo que debas decir como si nada? No creo que esa sea información que debas revelarle a alguien como yo. Te recuerdo que mi ser superior es un hombre. Si sigues así, tal como dice Emma, tú futuro es preocupante- Decía el joven Devilian ligeramente estupefacto.

-No te preocupes. Las amazonas como yo podemos encargarnos fácilmente de cualquiera que trate de propasarse con nosotras sin nuestro consentimiento. Pero, es cierto...Tú eres un hombre...- La ligeramente sonriente joven Astri se inclinaba en frente del joven Devilian hasta el punto en que algo de su escote podía notarse a través del amplio cuello de su suéter -... ¿No estás interesado en ver? No me importaría mostrarte-

-¡...!- El joven Devilian arrugo leve pero notablemente su mirada y luego desvió sus filosos ojos dorados de su compañera de gremio justamente en frente de él mientras sus mejillas enseñaban ligero sonrojar.

-¡Oh...!- La contenta joven apodada como "Charlie" colocaba rectamente su espalda y pasaba a alejarse de uno de sus compañeros de gremio -¡...Te sonrojaste, te sonrojaste! ¡Con que tienes tú lado lindo, ¿Eh, señor egocéntrico?! ¡Jajajajaja! ¡No te preocupes! ¡No planeó comerte ni nada por el estilo, por lo menos no hoy! ¡Jajaja! ¡Oigan, todos, hice que Devlin se sonrojara! ¡Jajajaja!-

-¡E-Esa maldita ser inferior...!- Hablaba Devlin sonrojada y enojadamente para luego tranquilizarse y enseñar un pequeño sonreír -...Rayos...-

-Yo los detesto. Sí...Esa felicidad que a veces resultaba más que un poco molesta...Todo fue falso. Completamente falso. Jamás podría sentir algo como felicidad...Algo como calidez rodeado por la gente igual que me separo de mi madre. Yo...-

-Devlin-san...-

Aquel hablar provenía de la joven hija adoptiva de la dueña del apodo de "La Destructora de Naciones" quién había colocado una tasa de porcelana llena con un caliente té verde en la mesa justamente al lado de la silla en donde reposaban las posaderas del joven que había recibido transfusiones de sangre y órganos del fallecido hombre apodado como "Teoría Hibrida", quién se encontraban leyendo tranquilamente un libro entre sus manos que poseía el nombre de "La Aventura de Iris". Todos mientras ambos estaban dentro de la sede de Golden Lion, que a su vez estaba bajo el hermoso cielo anochecido encima de Alakitasia.

-...Tome. Un poco de té. Cuidado que está caliente- Dijo Emma con un ligero sonreír.

-Ah, gracias, Emma. Como siempre, eres la ser inferior más normal que hay por aquí- Decía un tranquilamente sonriente Devlin mientras cerraba el libro en su mano izquierda y tomaba una taza de té con su mano derecha.

-S-Sí...- Contestaba la joven Niu con una pequeña sonrisa mientras por su rostro pasaba una leve gota de sudor y pensó -...No sé si tomarme eso como un elogio o un insulto-

-De hecho, a mi parecer, tú siempre tratas de cuidar a todos. Como si fueras una hermana mayor o algo así- Comentaba el joven Devilian con un apacible sonreír y mientras soplaba su caliente té.

-¿E-Eso cree? Bueno, siendo la primera niña que mi madre tomo bajo su guardia, es cierto que una pequeña parte de mí me decía que tratara de cuidar a todos los que vinieron después al orfanato como si fuera su hermana o algo así. Creo que esas intenciones no cambiaron ni cuando el orfanato se volvió un gremio. Y eso que soy la menos habilidosa aquí- Explicaba con un leve sonrojar en sus mejillas la joven de unos cortos cabellos cenizos.

-Oh. Ya veo. Aunque también me parece que Ashe y tú tienes una relación muy distinta que a la de simples hermanos- Dijo un ligeramente sonriente joven de unos cortos y desordenados cabellos blancos luego dándole un sorbo a su té.

-¡¿Q...?!- La joven Niu veía su cara completamente sonrojada -¡... ¿Qué está diciendo, Devlin-san?! ¡Ashe...Ese idiota con cerebro de carbón y yo no tenemos esa relación! ¡No tenemos para nada esa relación! ¡No diga cosas raras, por favor!-

-¿Hm? Yo me refería a que tú pareces la niñera de Ashe o la dueña de su correa. ¿Por qué te pones tan nerviosa? ¿A qué clase de relación pensabas que me refería?- Preguntaba el joven Devilian con una tranquila sonrisa.

-¡Hmm...!- Emma veía aumentado el sonrojar de su rostro y se alejó apuradamente de su compañero de gremio -¡...Y-Yo voy a servirle té a los demás!-

-Jejeje- Reía Devlin ligeramente para luego darle otro sorbo a su caliente té.

-Yo...Los odio. Si. A todos ellos...-

-Devlin-san...-

La dueña de ese hablar era una pequeña joven que se acercó a una de las varias sillas alrededor de la barra del bar dentro de la sede de Golden Lion y en donde se mantenía un joven de cortos y desordenados cabellos blancos que leía un libro que poseía el título de "La Aventuras de Iris. Vol 2" que sostenía su mano derecha, y que a pesar de poseer las mismas vestimentas que cuando tenía doce años de edad, ahora poseía unos quince años de edad.

Una pequeña joven de unos diez años de edad que poseía una lisa cabellera de color morado claro, unos ojos de color violeta, que vestía su pequeño y apenas desarrollado cuerpo con un vestido de tipo lolita gótica, unas botas negras y unas cintas en su peinado que hacían juego con su demás ropa; que tenía la marca de Golden Lion en color morado en su pierna derecha y como en la cinta que rodeaba la cintura de su vestido, había un pequeño bolso igual al que usaban las llamadas Lucy y Lucia Dragneel y en el interior de este, varias llaves de distintos colores.

-...Es usted, ¿Verdad? Devlin Devilian-san. Mi nombre es Dana Talian. Soy nueva en el gremio. Es un placer conocerlo. Espero que nos llevemos bien- Dijo una inexpresiva pequeña joven de diez años de edad.

-Ah, es cierto. Me mencionaron que había llegado una nueva chica. Bueno, como acabamos de conocernos, te perdonare que te dirigieras a mi ser superior sin mi permiso. Pero solo será está vez. Por favor, abstén a tú ser inferior de acercarse mucho a mí y a dirigirme la palabra hasta que yo haya reconocido que eres digna de ello, ¿Está bien?- Respondió Devlin enseñando una apacible sonrisa.

-Ser superior, ser inferior, ¿Eh?...De verdad tienes un ego enorme como me dijeron los demás senpais- Comento Dana inexpresivamente.

-Yo no creo que tenga un ego enorme. Solo me limitó a decir la verdad- Decía un tranquilamente sonriente joven Devilian.

-Bueno, no creo tener el derecho a criticar la personalidad de una persona. Suelen decirme que soy bastante inexpresiva, después de todo. Además, los demás senpais dijeron que a pesar de ese ego, que tú no eras una mala persona y que en realidad eres alguien verdaderamente impresionante- Dijo la pequeña joven Talian con su misma expresión vacía de siempre.

-¿Hm? ¿Eso dijeron?- Reacciono algo sorprendido un joven de cortos y desordenados cabellos blancos.

-Sí. Te aprecian bastante. Espero que también llegamos a tener esa relación. Nos vemos- Contestaba una inexpresiva Dana mientras se alejaba de su compañero de gremio.

-...- Se limitó Devlin a regresar su mirada a las páginas de aquel libro en su mano derecha y luego mostró tanto una leve sonrisa como un pequeño sonrojar en sus mejillas.

-...Sin importar que digan...-

-Devlin...-

Quién hablaba se trataba de la joven mujer que era la maestra de Golden Lion y quien con un tranquilar caminar sobre unos suelos de concreto se acercó a aquel joven que había recibido transfusiones de sangre y órganos del fallecido hombre conocido como God Serena. Un joven que enseñaba la mayoría de su atlético cuerpo al estar vistiendo un traje de baño negro, que estaba sentado en uno de los bordes de la piscina de su gremio mientras sus pies se sumergían en la fresca agua que rellenaba a está, y que estaba leyendo un libro que sostenía su mano derecha que poseía el título de "Las Aventuras de Iris. Vol 3".

-...Es raro verte en la piscina- Comentaba una inexpresiva Brandish.

-¿En serio? Es solo que yo creo que está clase de ambiente es necesario de vez en cuando. De hecho, a mí me parece raro verla fuera de la piscina. ¿Será la señal de una tempestad? Jejeje... ¿Acaso va a alguna parte? ¿Un asunto importante o algo así?- Preguntó un ligeramente sonriente Devlin.

-Podría decirse. Escuche que una pastelería que me gusta va a sacar un nuevo producto. Quiero comerlo cuanto antes- Contesto Brandish tranquilamente.

-Con que solo se va a flojear a otra parte, ¿Eh?... ¿Es que nunca le dan ganas de trabajar, Maestra?- Preguntaba el joven Devilian con una pequeña sonrisa.

-Nunca. Es un fastidio. Después de todo, ya están lo suficientemente grandes para mantenerse ustedes mismos- Respondió la joven mujer antiguamente perteneciente a los disultos "Spriggan 12".

-Tan honesta como siempre puedo ver. Nunca duda en decir lo que le pasa por la cabeza, ¿No, Maestra?- Dijo con un apacible sonreír un joven Devil Slayer de Ocho Atributos mientras regresaba su mirar al libro que leía.

-Mira quién habla... - Brandish le daba la espalda a un miembro de su gremio y luego mostró un pequeño sonreír en sus labios -...Tal como dije. Familia y amigos-

-¿Hm? ¿Dijo algo, maestra?- Preguntó el joven Devilian intrigado.

-Lo dije. Pero es un fastidio repetirlo- Contesto Brandish mientras se alejaba de la piscina de Golden Lion.

-Cielos, cielos...- Decía Devlin ligeramente sonriente.

-...Son iguales a los que me quitaron a mi madre. Este mundo llenó de ellos es el culpable por habernos separado. Por eso yo...-

-¡Devlin...!-

Ese animado hablar no perteneció a nadie más ni a nadie menos que al joven que se autoproclamaba el primer y único discípulo del mago de Fairy Tail conocido como "Salamander", quién tras haber dado un potente saltar, había caído perfectamente de pie encima de la mesa justo al lado de la silla en donde reposaban las posaderas del joven que había recibido transfusiones de sangre y órganos del fallecido hombre dueño del apodo de "Teoría Hibrida".

-¡...Peleemos!- Exclamaba Ashe sonrientemente.

-No quiero. El tiempo de mi ser superior es demasiado valioso como para desperdiciarlo jugando con tú ser inferior. Entiende lo de una vez, Ashe- Contesto un tranquilo Devlin.

-¡No seas así, Devlin! ¡Deja tú creído hablar y tengamos nuestra revancha de una vez!- Comentaba un sonriente joven Vesta mientras se bajaba de aquella mesa en donde se había montado.

-Esa revancha terminara igual a la última, y a la última antes de esa, y a todas las anteriores. Incluso con tú cerebro que es más allá de lo inferior, me sorprende que no entiendas en este punto que nunca serás capaz de alcanzar mi poder superior. Es más, ¿Cómo puedes tratar como si nada a quién te aplasta una y otra vez? ¿No me guardas rencor?- Preguntaba un intrigado joven Devilian.

-¿Hm? ¿Qué rayos estás diciendo, Devlin?... -Hablo Ashe- ...Pelearse y hacer las paces. Una y otra vez. Una incontable cantidad de veces. ¿No es eso algo normal en la familia?-

-...- Se mantuvo en silencio Devlin mientras sus filosos ojos dorados mostraron un cierto sorprender.

-...Yo me vengare. Los destruiré. Los matare. Los haré sufrir. Los arrojare al infierno. A ellos...A todos ellos...Todos ellos son los culpables...Todos y cada uno de ellos. A la gente con poder...Yo...-

FIN DEL FLASHBACK

-Yo...-

Quien hablaba con una pequeña sonrisa que emitía cierta locura era uno de los tres jóvenes de 19 años presentes en aquella área en donde residía la dañada edificación conocida como "Castillo Mercurius", es decir, el centro de la Ciudad de Crocus. Una Ciudad de Crocus que seguía encerrada en una dimensión fuera del espacio y tiempo nombrada como "Punto de Desaparición", la cual estaba basada en un anochecido cielo decorado con unas cuantas estrellas y unas grandes cantidades de densa niebla cubriendo totalmente sus afueras.

Más específicamente hablando; se trató de un joven que se mantenía posicionado altamente en los aires gracias a un mágico flotar. Un joven con cortos pero desordenados cabellos blancos, de ligeramente filosos ojos de color dorado que estaban rodeados por las leves sombras que causaban los mechones de su cabellera; que vestía su alto y bien entrenado cuerpo con un cerrado chaleco negro de largas mangas y ligero cuello de tortuga, negros pantalones largos y zapatos formales de punta de también color negro. Y como no mencionar que este joven poseía en su pectoral derecho la marca de Golden Lion en color negro, aunque esta no era actualmente vista, por supuesto. Poseía esa marca, pero aún así él era un miembro de Ouroboros.

Mientras que en los fragmentados y quemados suelos de concreto de ese escenario se encontraban uno al lado del otro unos jóvenes relacionados de distintas maneras con Natsu Dragneel. Uno era aquel joven que tenía unos puntiagudos y desordenados cabellos anaranjados, unos filosos ojos grises, que poseía una bufanda de color rojo alrededor de su cuello; vestía su bien entrenado cuerpo con un ajustado chaleco de color azul oscuro que aunque poseía una larga e amplia manga izquierda no tenía manga derecha, unos blancos pantalones que llegaban hasta sus tobillos, unas simples sandalias y que tenía orgullosamente grabado en su hombro derecho, en fiero color rojo, la marca de Golden Lion.

Y el otro era ese joven con unos puntiagudos y desordenados cabellos rosados, que era dueño de unos filosos ojos marrones, tenía una blanca bufanda de cuadros alrededor de su cuello, que estaba enseñando sus peculiarmente colmilludos dientes con esa gran sonrisa en su rostro; que vestía su atlético cuerpo con un ajustado chaleco negro sin mangas y un largo faldón, unos blancos pantalones y unas simples sandalias y como no mencionar que él poseía grabado con gran orgullo, en fiero color rojo, la marca de Fairy Tail en su fornido hombro derecho.

-...Los odio- Dijo un Devlin con una pequeña pero maliciosa sonrisa y una mirada con cierta locura.

-Devlin...- Nombraba Ashe seriamente mientras observaba a su compañero en los aires.

-Ese tipo...- Decía un serio Tsuna.

-Desaparezcan...-

En la siguiente fracción de nanosegundo justo después de que uno de los tres jóvenes presentes en aquella escena liberara esa palabra, el joven mago tanto de Golden Lion asi como de Ouroboros pasó a verse posicionado en justamente el centro de un aura mágica con un gigantesco tamaño, una forma esférica, con un denso color dorado, con un brillar increíblemente intenso, que liberaba unos notables relámpagos amarillentos en aleatorias direcciones y que expulsaba una fuerza tan vasta que le daba crear a unos tempestuosos vientos que se extendía por toda esa área.

Vientos tan poderosos que no solo tardaron un solo segundo en romper en numerosos pedazos los vidrios que conformaban cada una de las ventanas de la enorme edificación que era el hogar de la realeza del Reino de Fiore y agrietaban de notable manera el duro material que formaba a las torres de está; sino que obligaron a un joven mago de Fairy Tail y a un joven mago de Golden Lion a cruzar sus fornidos brazos en frente de sus rostros y a pisar con suma firmeza los suelos de concreto bajo sus pies vestidos con simples sandalias para evitar salir volando por los aires, aunque no pudieron evitar ser empujados poco a poco hacia atrás.

-¡..Desaparezcan!- Exclamaba un maliciosamente sonriente Devlin rodeado por una sumamente descomunal y poderosa aura mágica.

-¡¿Q-Qué?! ¡Todo este poder mágico de repente...! ¡¿Otro ataque de los grandes?!- Decía un sorprendido Tsuna mientras resistía unos tormentosos vientos.

-¡E-Está sensación...! ¡¿"Golpe del Juicio"?! ¡Esto es malo! ¡Va a utilizar ese devastador ataque que utilizo durante el cuarto día de los Grandes Juegos Mágicos, Tsuna!- Exclamaba Ashe durarte su resistir de unas tempestuosas ráfagas.

-¡¿Eh?!- Reacciono el joven Dragneel con intrigar y sorprender.

-¡No...Sumándole el poder de la magia asesina de demonios, ese ataque será mucho más fuerte que de costumbre! ¡Maldición! ¡Ese idiota egocéntrico...!- Dijo el joven Vesta frustradamente.

-¡Oh...!- Tsuna coloco en su rostro una gran sonrisa que enseñaba sus dientes peculiarmente colmilludos -¡... ¿Ese bastardo de olor raro usara ese enorme rayo que uso contra Alicia?! ¡Pues bien por mí! ¡Yo tampoco he mostrado todo lo que tengo! ¡AAAAAAAAAAHHHHH!-

-¡...!- Mostraron tanto Ashe como Devlin asombrar mientras observaban al joven mago de Fairy Tail en esa escena.

-¡AAAAAAAHHHHHHH!-

Dándole liberar a un sumamente potente gritar que transmitía a la perfección la vasta ferocidad y determinación que le recorría como si fuera la sangre que corría por sus venas, mientras descruzaba con cierta fuerza sus brazos y aumento la firmeza de sus pisadas hasta el punto en que el suelo de concreto debajo de sus pies se fragmentaba, aquel joven Dragon Slayer de Fuego de la Cuarta Generación se envolvió completamente en una capa de llamas carmesís.

Una capa de llamas carmesís notablemente grande, que liberaba el suficiente calor como para desviar todos los tempestuosos vientos que se le aproximaban, que tenía un enorme poderío que agitaba mucho más que esas ráfagas antes mencionadas los cabellos y ropas de tanto quién estaba en su interior asi como las del joven Phoenix Slayer al lado de esté, y que liberaba un destellar que rivalizaba con el brillo de la inmensa aura mágica dorada en que en todo su centro encerraba a un joven Devil Slayer de Ocho Atributos. Pero todo eso pasó a ser de menor importancia en cuanto en los aires resonó clara, fuerte y ferozmente...

-¡Modo Hakuenryuu!-

Durante el siguiente segundo que llegó a esa escena; se pudo apreciar de una indudable manera como un cierto fuego aumento drásticamente su destellar y como su fiero color carmesí fue cambiado por un puro blanco. Un destellar y un blanco igual al de la luz sangrada en la que estaba basada la magia del Dragon Slayer Blanco de la Tercera Generación, Sting Eucliffe y la magia de la Dragon Slayer Blanco de la Cuarta Generación, Lisa Eucliffe.

Y como no mencionar que se pudo notar como unos desordenados cabellos de color rosado se volvieron aún más puntiagudos de lo que ya eran, como unos filosos ojos marrones adoptaron una figura más bestial, como los dientes dentro de una boca en medio de un notable sonreír se volvieron aún más colmilludos de lo que ya eran y como algunas partes de un bien entrenado cuerpo que mantenía sus músculos apretados notablemente vieron remplazadas su piel caucásica por unas escamas de un puro color blanco. Algunas partes de unos fornidos brazos o un cierto rostro, por ejemplo.

Todas esas cualidades no eran nada más que la apariencia que obtuvo un cierto joven al devorar completamente un ataque de una cierta joven maga de Sabertooth durante el primer arco de este longevo relato. Era el "Modo Dragón de Llamas Blancas" del joven hijo de Natsu Dragneel asi como de Lucy Dragneel. Era algo que podían ver clara y sorprendidamente el joven autoproclamado discípulo del apodado como "Salamander" justo al lado de esté y el altamente posicionado en los aires joven que había recibido transfusiones de sangre e órganos del fallecido hombre conocido como God Serena.

-¡Bien!- Exclamaba sonrientemente Tsuna tras obtener su nueva apariencia y rodeado en una gran capa de increíblemente luminosas flamas blancas.

-¡¿Q-Qué?! ¡Esto es...!- Hablo Ashe sorprendido mientras observaba a quien estaba a su lado.

-¿Llamas...Blancas?- Reacciono Devlin con cierto confundir y sorprender.

-¡No creas que tú eres el único que puede usar más de un atributo, bastardo de olor raro!- Grito un sonriente joven Dragneel.

-¿Más de un atributo...?...- Hablaba el joven Vesta -...Es cierto. Yo he escuchado rumores sobre esto. Dragon Slayers que obtienen otro atributo aparte del suyo al devorar la magia de otros Dragon Slayers como ellos. Si. Sé que Natsu-sensei también podía usar ese truco. El "Modo Dragón de Llamas Relampaguantes" o algo así. Y pensar que Tsuna también puede usar ese poder...Tú... ¡Eres todo un copión, Tsuna!-

-¡¿Cómo que copión, imbécil?! ¡Tú eres la última persona de la que quiero oír eso! ¡Toda tú apariencia es básicamente la misma que la de mi maldito viejo cuando era un mocoso pero en otros colores y ya! ¡Incluso le robaste la frase de "Estoy encendido"! ¡Yo al menos la altere un poco al agregarle el "Más que"!- Gritaba enojadamente el joven de unos desordenados y sumamente puntiagudos cabellos rosados.

-¡Pero ese poder significa que no me enfrentaste con todo lo que tenías durante los Grandes Juegos Mágicos! ¡Maldito, me las pagaras! ¡En cuánto terminemos el asunto con ese idiota egocéntrico de ahí, tú y yo en verdad arreglaremos cuentas! ¡Rojas, blancas, que importa! ¡Te aplastare por completo sin importar que color tengan tus llamas!- Exclamaba un furioso joven de puntiagudos y desordenados cabellos anaranjados.

-¡Solo inténtalo! ¡Tú serás el que acabe aplastado! ¡Y cuando eso pase, tú también asegúrate de utilizar todo tú poder! ¡Después de todo, todavía tienes unos buenos trucos guardados, ¿No?!- Exclamo el joven Dragneel sonrientemente.

-¡Je...!- El joven Vesta mostró una notable sonrisa para luego apuntar su mirada nuevamente hacia el joven Devilian -¡...Bueno, eso es verdad! ¡AAAAAAHHHHHH!-

Liberando un griterío de suma potencia que transmitía aquellos sentimientos de determinación y ferocidad que le recorrían como si fueran la sangre dentro de sus venas y órganos; un joven mago de Golden Lion se envolvió completamente en unas grandes cantidades de un brillante fuego anaranjado que, al igual que las llamas blancas que revestían a un joven mago de Fairy Tail, poseían la fuerza y calor necesarios para desviar las tormentosas ráfagas de viento a las que le daba crear el poderío de la gigantesca aura mágica que encerraba a un joven mago tanto de Golden Lion como de Ouroboros.

Y durante el pasar de los segundos, no solo se apreciaba como aquellas llamas anaranjadas sufrían un aumento tanto en su tamaño como en su destellar y poder, sino que parecían estar adoptando una forma en específico en los alrededores de los brazos, piernas y espalda de quién habitaba en su interior. Todo para que eventualmente se escuchara resonar en los aires por parte de un ampliamente potente y feroz tono...

-¡Mystic Transformation: Hibrid Form!-

"Transformación Mística: Forma Hibrida". Instantáneamente después de que aquellas palabras fueran exclamadas por el joven que se autoproclamada desde su primera aparición en este relato el primer y único discípulo del apodado como "Salamander", el anaranjado que conformaba a las llamas que cubrían a esté de pies a cabeza cambiaron su tono claro por uno mucho más oscuro y denso.

Aunque todas esas llamas se despejaron completamente en cuanto aquel mismo joven descruzo con cierto poderío sus fornidos brazos y extendió de igual manera esas grandes alas majestuosas que ahora residían en su espalda. Unas alas, mucho más parecidas a las de un ángel que a las de un pájaro, conformadas por unas luminosas plumas de un color anaranjado oscuro y que mostraban una ondulación igual a la del fuego.

Todo mientras su piernas todavía vestidas en unos blancos pantalones se habían vuelto igual a las piernas y afiladas garras de un águila, sus manos se vieron cubiertas por una capa de llamas anaranjado oscuro que adoptaban la forma de unas manos con filosas garras, sus filosos ojos grises habían adoptado una figura mucho más bestial y un par de plumas anaranjadas sobresalían del costado derecho de su cabellera.

Hechos que eran capaces de observar un notablemente sonriente joven hijo de un par de importantes magos de Fairy Tail y ese altamente posicionado en los aires joven perteneciente tanto al más famoso y supuestamente fuerte gremio del Imperio Alvarez como a un gremio oscuro de aquel mismo país.

-...- Se mantuvo en silencio un serio Ashe tras haber obtenido aquella nueva apariencia.

-Ashe...- Nombraba Devlin seriamente.

-¡Oh! ¡Ahora tienes esas alas de fuego de siempre en tú espalda en lugar de tus brazos!- Comento Tsuna sonriente y sorprendido.

-¡Sí! ¡Está forma combina perfectamente mi forma humana con mi forma de fénix! ¡Además, mi poder mágico aumento bastante y mi habilidad de curación es ahora más rápida y funciona automáticamente! ¡No perderé contra esas llamas blancas tuyas, Tsuna!- Exclamaba el joven Vesta sonrientemente.

-¡Demuéstralo, no con tus palabras, sino con tus acciones, Ashe!- Respondió el joven Dragneel con una notable sonrisa.

-Desaparezcan...-

Dirigiendo sus miradas en la dirección en la provino ese hablar que pudieron captar sus capacitados sentidos del oído, ese par de jóvenes magos relacionados de unas distintas maneras con Natsu Dragneel una vez más se encontraban cruzando sus miradas con las del joven Devilian que seguía encerrado en justo el centro de una descomunalmente enorme aura mágica de color dorado que libara unos poderosos relámpagos en aleatorias direcciones y que aún continuaba mostrando en sus filosos ojos dorados los efectos secundarias de las magias asesinas de demonios.

-...Desaparezcan de una vez. Junto con todas mis dudas- Decía Devlin con tanto seria como algo maniática mirada.

-¡No desaparecemos!- Exclamaron unísona y ferozmente Tsuna e Ashe.

...Y asi continúa el combate entre un dragón, un fénix y ocho demonios...

Continuara...