Hola hola hola

No ha pasado tanto tiempo o eso creo yo, pero aquí traigo el ultimo capitulo de esta historia.

Leyendo los primeros capítulos me di cuenta que siempre pensé en Yams como el único protagonista, claro en compañía de Tsukki, pero es Tadashi quien es el centro de toda esta trama. Asi que sin mas este es el capitulo final "De amor y otras adicciones" espero les guste :))

Este capitulo esta revisado y corregido por DraculaN666 que muy amablemente me ayudo toda la historia.

ADVERTENCIAS. LEMON Y LIGERO LIME.


10

El partido contra Shiratorizawa fue todo lo que esperaron. Fue difícil, agotador y todo ese esfuerzo se vio recompensado cuando el silbatazo final los anunció como ganadores del partido. Ese sería un día que nunca olvidarían, pues los sueños y las esperanzas de sus senpai habían sido colocados en ellos y se sentían sumamente afortunados de poder ayudarlos.

Entre risas y lágrimas terminaron en el suelo del gimnasio escuchando las felicitaciones de la improvisada porra de la escuela. Para sorpresa de nadie, Tobio tomó de la cintura a Shouyo, besándolo sin ninguna pena mientras el más bajó tenía las mejillas sonrojadas. Tadashi pensó en lo mucho que le gustaría besar a Kei en esos momentos.

No tuvo que esperar demasiado, la relación entre Tadashi y Kei se reforzó ese día, no sólo porque el pecoso le gritó que dejara de ser un idiota.

—Lo siento Tsukki, pero de verdad estuviste genial, no tienes por qué sentirte mortificado —el pecoso le sonrió y luego cerró la puerta tras de sí entrando en el baño y cerrando la llave del grifo—. ¿Por qué no vamos? Les dije que no tardaría en venir a buscarte —anunció con una linda sonrisa.

Kei lo miró aun con los googles sobre su cuello, Tadashi lo miró sin entender y cuando estaba a punto de preguntarle si le pasaba algo el rubio lo tomó con fuerza del cuello de la camisa, jalándolo hacia él y besando sus labios. Había querido hacerlo desde que vio a Kageyama y Hinata, quería besarlo hasta que sus labios recordaran perfectamente la forma del otro.

Era un beso necesitado y lleno de amor.

Tadashi correspondió lo mejor que pudo enredando sus brazos en el cuello de Kei y acercándolo lo más posible a él, mientras sentía cómo las manos de su novio lo abrazaban por la cintura y lo acercaban más a su cuerpo, como si no quisieran que hubiera un espacio entre ellos. Exploraron con cariño y anhelo la boca ajena y sin darse cuenta el pecoso había terminado en la pared del baño mientras su cuerpo era acorralado por el más alto. Las manos de Kei se habían clavado con fuerza en la delgada cintura del contrario, envalentonándose Yamaguchi bajó las manos desde su nuca hasta el pecho de Tsukki mientras trataba de acariciar aun sobre la ropa toda la piel del pecho.

En respuesta Tsukishima gimió sobre la boca ajena y dejó los labios de Yamaguchi para dirigirse hacia el mentón de su novio dejando suaves besos con la boca abierta en el cuello. Tadashi gimió y abrió los ojos que estaban oscurecidos por el placer. Con las manos temblorosas bajó hasta la cadera de Tsukki y antes de pensarlo mucho metió sus manos dentro de la playera de su novio, importándole poco si estaba o no transpirado, simplemente se dedicó a acariciar la piel disponible para complacencia del pecoso Kei gimió sobre su piel y eso lo hizo sonreír mientras subía sus manos y acariciaba con la yema de los dedos el formado cuerpo de su novio por las costillas, el rubio jadeó y pronto sintió como la parte baja de su cuerpo respondía con avidez.

Guiado por sus instintos y con la mente nublada, besando de manera rápida el moteado cuello de su novio, Tsukishima lo atrajo hacia él dejándolo sentir todo el deseo que había estado conteniendo desde hace semanas. Tadashi jadeó al sentirlo y al sentir una pequeña corriente eléctrica recorrer la espina de su cuerpo por lo que sólo atinó a tomar a su novio por la espalda como si de alguna manera eso le ayudara a tener los pies en la tierra, lo cual no sirvió de mucho cuando Kei decidió que era buena idea comenzar un ligero vaivén contra su cuerpo haciendo que sus piernas se tambalearan y que su propio cuerpo comenzara a reaccionar al roce de sus cuerpos.

—Kei… —susurró el pecosos mientras mordía sus labios tratando de alguna manera callar cualquier sonido que considerara vergonzoso.

En algún lugar de su mente, junto con la deliciosa sensación de ese cuerpo junto al suyo, Tsukishima recordó dónde estaban y no debía tardar mucho antes que algunos de sus amigos o profesores fueran a buscarlos.

Con todo el autocontrol que le quedaba se separó de él, no sin antes dejar suaves besos en su cuello, mentón y terminar con un profundo beso en los labios que los hizo jadear.

Lo tomó por el rostro, acariciando con sus pulgares esas hermosas mejillas sonrojadas.

—Tenemos que irnos Yamaguchi —su comentario hizo que el pecoso recordara dónde estaban y asintió despacio parpadeando varias veces para que su mirada regresara a la normalidad.

—Sí… tenemos que irnos —dijo con la voz ronca viendo a su novio a los ojos, sus ojos parecían oro derretido en esos momentos y supo con exactitud, ambos, que su relación había cambiado.

oOo

El pase a las nacionales estaba asegurado y con ello vinieron una tanda de nuevas responsabilidades. Cumplir con los entrenamientos, las obligaciones de la escuela y al mismo tiempo lidiar de manera intermitente con la ansiedad, no fue tarea fácil. Yamaguchi nunca creyó que podía llegar a sentirse tan cansado y abrumado como esa esa semana, sin embargo, todos en el equipo lo apoyaban de manera constante al igual que sus padres que no dejaban de apoyarlo de todas las maneras posibles.

A finales de noviembre, Tadashi se enteró que Shinsuke entró a la universidad y Jun se había ido a Hokkaido despidiéndose con una sencilla carta. Kei se molestó y se burló por media hora al preguntarse quién escribía cartas y por qué no le enviaba un WhatsApp como todos.

Tadashi simplemente se rio y se alegró porque las cosas parecían tomar un rumbo diferente al que alguna vez pensó sería el final de esa historia.

Todo estaba acomodándose de manera natural.

-O-

Diciembre.

El entrenamiento había terminado hacia veinte minutos, tratando que todos cumplieran con sus obligaciones y evitar colocar más candados de los necesarios todos ayudaban y cerraban el gimnasio. Daichi lo propuso luego que Kageyama y Hinata se quedaran tiempo extra "entrenando".

Yamaguchi se había ofrecido a llevar los balones sin aire atrás del gimnasio. No se dio cuenta de la manera en la que Tsukki lo miraba. De manera discreta dejó en una esquina la escoba y recogedor para luego abandonar de manera silenciosa el lugar y seguir de cerca a su pecoso.

Tsukishima no era tonto, claro que no, él estaba sumamente consciente de lo mucho que le gustaba Yamaguchi. Sus sentimientos no hacían más que evolucionar desde aquella mañana cuando salió corriendo a buscarlo a su casa. Claro que le gustaba su novio, su sonrisa, sus ojos, sus labios, las pequeñas y hermosas pecas que adornaban sus pómulos, pero más allá de eso amaba cada aspecto de su novio, el coraje con la que lo había visto levantarse del infierno y la fuerza de su espíritu lo tenían enamorado.

Sus ojos dorados detallaron con atención como los shorts de Tadashi se ceñían a su cadera de una manera firme, su pecoso había comido adecuadamente logrando un peso ideal para alguien con su altura. Sin querer se pasó la lengua por los labios al notar los pequeños hoyuelos en la parte baja de su espalda, producto que el chico se hubiera agachado para recoger todos los balones.

El viento le alborotó los mechones de cabello a Yamaguchi y tomó uno entre sus dedos decidiendo que debía cortarlo pronto. Dio un pequeño salto cuando sintió un par de brazos envolverlo por la cintura. Sonrió sabiendo de antemano quien era la única persona que podía abrazarlo de esa manera.

—¿No deberías estar limpiando el gimnasio? —preguntó con buen ánimo mientras le acariciaba los brazos por encima del suéter color crema.

—Que lo haga Hinata, tiene energía de sobra —con cuidado lo volteó hacia él y admiró su rostro antes de bajar a buscar sus labios. Se emocionó mucho cuando a medio camino encontró los labios de su novio.

Tadashi sabía que Kei había ido sólo para poder besarse en privacidad. Si bien a ninguno de los dos les importaba mucho si los observaban o no, la verdad era que últimamente sus besos eran más largos, más intensos y parecía que el mundo entero desaparecía cuando se tocaban, era una sensación que no se le comparaba con nada.

Le encantaba besar a Tsukki, por supuesto que sí, pero su cuerpo reaccionaba de manera tan violenta que le daba miedo. Era como si necesitara más del rubio a pesar de tenerlo prácticamente sobre él, no quería echar a perder las cosas entre ambos e ignoraba por completo que Tsukki se sentía exactamente igual.

Más cerca.

No supo exactamente en qué momento la espalda de Tadashi terminó contra la pared del gimnasio con el cuerpo de Kei acorralándolo. Jadeó y cerró los ojos cuando los labios de Tsukishima le besaron el cuello. Las manos frías y grandes de su novio se perdieron en su espalda en un baile de caricias rudas y suaves, el pecoso no atinó más que abrazar la espalda de Kei y aspirar el aroma de su cuerpo entre la curva de su hombro y cuello.

Las manos de Yamaguchi acariciaron con la palma abierta el pecho de su novio queriendo abarcar la mayor cantidad de piel posible, aunque sólo fuera por encima de la tela. Ambos sentían que el toque les quemaba. Animado por la osadía de Tadashi, Kei bajó las manos desde la cadera hasta apretar el suave trasero de su novio. Yamaguchi gimió y el más alto se bebió el gemido con gusto, saboreándolo. Las caderas de ambos se juntaron y esta vez ambos gimieron cuando las notables erecciones de ambos se frotaron sobre la ropa.

El sonrojo en el rostro de ambos era notorio y lo pesado y caliente de sus respiraciones se mezclaba, empañando los lentes de Tsukishima y nublándole los sentidos a Yamaguchi. Debían detenerse pues no era el lugar ni el momento para hacer ese tipo de cosas aun así ambos terminaron restregando sus erecciones la una con la otra en la oscuridad detrás del gimnasio. Los labios de Tsukki recorrían su cuello dejando suaves besos de mariposa y saboreando con su lengua las pequeñas pecas en la unión de su cuello y hombro.

Tadashi no hacía más que jadear mientras acariciaba la espalda de su novio.

No deberían hacer eso, Daichi los mataría y ni qué decir de sus profesores, pero llevaban tanto tiempo conteniéndose mutuamente que permitieron que la sensación de placer y amor se apoderara de ambos y Tsukishima lo supo, había pasado días enteros evitándolos, pero cuando terminó dentro de su ropa interior y jadeando sobre la piel del cuello ajeno lo entendió, había llegado a un punto de quiebre.

-O-

Viernes 28 de noviembre

12:34 pm

Kageyama miró con las cejas arqueadas al chico frente a él. No estaba muy seguro de cómo sentirse al respecto, quería reírse o burlarse de alguna manera, no todos los días se podía apreciar la figura de 1.90 que era Tsukishima tan sumiso y menos frente al armador del equipo.

Honestamente a Tobio la situación le daba mucho miedo, no ayudaba que estaban tras los salones en el edificio principal y que el ambiente tenía un aroma a confesión, aunque no lo era, por supuesto, él sabía perfectamente a qué lo había llamado Tsukishima. ¿Qué estaba haciendo él dando consejos en lugar de pasar tiempo con su linda mandarina? Kei miraba de un lado a otro y suspiraba mientras trataba de reunir el valor suficiente para hacer tan bochornosa pregunta sin saber que la poca paciencia de Tobio se había agotado.

—Si quieres acostarte con Yamaguchi no deberías estar hablando conmigo, deberías estar averiguando dónde lo van a hacer —soltó sin más haciendo que el más alto lo mirara con los ojos muy abiertos y sus mejillas se tornaran de un rojo bastante evidente, Kei abrió y cerró sus labios varias veces y Tobio resopló cruzándose de brazos— No eres tan discreto como crees —afirmó mientras miraba en otra dirección.

La situación era por más bochornosa.

Kei quería morirse, de verdad le gustaría morirse en esos momentos no sólo debía soportar la humillación de pedir consejos a Kageyama, al parecer ahora debía lidiar con la vergüenza de saberse descubierto, soltó un lamentable suspiró antes de acomodarse los lentes y mirarlo con el ceño fruncido.

—Pero, ¿cómo sé que Yamaguchi también lo desea? ¿Y si no le agrada la idea? —preguntó mientras se obligaba a empujar su vergüenza lo más alejado de su mente y se concentraba en tener las respuestas que quería.

Los ojos azules lo miraron incrédulo mientras se recargaba en la pared porque no soportaba verlo a la cara.

—Antes que Hinata y yo intimáramos no lo hablamos, simplemente sucedió —confesó a media voz recordando el momento tan íntimo y vergonzoso que habían compartido ambos al ser totalmente inexpertos en el tema. Por primera vez lo miró directamente a los ojos tragándose toda la vergüenza—. Si tienes dudas sobre cómo se siente Yamaguchi, ¿por qué no lo hablas con él? Son novios y entre ustedes debe haber la suficiente confianza para tratar estos temas.

Una vez más Kei se quería morir y es que no era posible que alguien como Kageyama tuviera tan buenos consejos. Al final ambos disimularon su vergüenza e incomodidad lo mejor que pudieron y Kei supo que debía hablar con su novio e investigar lo suficiente del tema.

Él definitivamente tendría una mejor primera experiencia que el Rey y la Reina.

oOo

6:44 pm

Sus ojos azules detallaban la menuda figura que estaba encima suyo. Tenía los ojos cerrados concentrándose en el movimiento y de su boca escurría un pequeño hilo de saliva. Mirar el miembro ajeno totalmente erecto le comprobaba que su pareja lo estaba disfrutando tanto como él. Lo blanco de su piel, el vientre plano y lo alargado de su ombligo era un estímulo visual para lo apretado que estaba su interior. Sentía las pequeñas manos de Shouyo cerrarse sobre su pecho mientras se ayudaba de sus muslos para bajar y subir sobre su erección.

Sus manos, que habían estado firmes sobre la cadera de su pareja, subieron hasta su espalda obligándolo a recostarse en su pecho antes de alzar él mismo su cadera y profundizar las embestidas, encontrando rápidamente el punto dulce dentro de Hinata. Ambos gimieron y buscaron sus labios torpemente mientras desesperados seguían moviéndose. Bastaron un par de movimientos más para que ambos terminaron casi al mismo tiempo.

Les tomó un par de minutos recuperarse y que sus corazones dejaran de latir frenéticamente para después acurrucarse en la cama de Tobio. Hinata respiraba tranquilamente y sentía las manos de Kageyama pasearse sobre su espalda sudorosa, dándole pequeños apretones en ciertas partes de su cadera y cintura mientras repartía besos torpes y descoordinados sobre su cien. Shouyo no hizo más que sonreír y depositar un beso en el pecho de su novio.

Algunos minutos después ambos estaban abrazados decidiéndose si el tiempo les alcanzaba para repetir otra vez o debían asearse antes que la familia de Tobio llegara.

—Es increíble que sólo hayan pasado un par de semanas y te vuelvas así de estrecho —susurró Tobio mientras acariciaba los cabellos naranjas algo despeinados.

Shouyo se sonrojó y le dio un pequeño golpe con el puño al pecho de su novio.

—Es tu culpa, te dije que no debíamos hacerlo en la bodega —se bajó del pecho de su novio y tomó la manta que los estaba cubriendo para hacerse un bollo el solo.

—Bueno, no te vi poner ningún tipo de resistencia —dijo mientras lo abrazaba sobre la manta y le besaba la nuca con cariño—. Además, no fue nada más por nosotros, piensa en Tanaka-san y Ennoshita-san —la pareja había visto a sus senpai besarse en la bodega en más de una ocasión, nunca comentaron nada, aunque para ambos era bastante obvio lo que sucedía entre la pareja de segundo año.

Hinata se volteó y miró a su novio con atención olvidando momentáneamente el enojo de hace unos segundos.

—¿Crees que también lo hayan hecho por Tsukishima y Yamaguchi? —preguntó con interés y Tobio asintió mientras abrazaba más fuerte a su pequeño novio.

—Claro que sí, no debe faltar mucho para que ambos estén juntos —aseguró mientras cerraba los ojos y se dejaba llevar por su novio, sin embargo, la carnada del equipo se sorprendió y se levantó sobre el brazo izquierdo para ver a Tobio.

—¿Qué estás diciendo?

Kageyama suspiró preguntándose por qué todos, incluido su bello novio, insistían en hablar sobre la vida sexual de Tsukishima y Yamaguchi. Se giró a ver la hora en el buró de la mesa de al lado y se lamentó sabiendo que ya no habría tercera ronda. Resignado le contó a su novio todo lo que había hablado con el más alto durante el almuerzo.

Shouyo sonrió amplio mientras se acurrucaba contra Tobio, él sabía mejor que nadie lo bonito que era poder entregarte a la persona de la que estabas enamorado y poder recibir el mismo cariño y afecto a cambio. De corazón esperaba que ambos lo disfrutaran mucho.

-O-

El viernes Tsukishima lo dedicó exclusivamente a una sola cosa, investigar exhaustivamente cómo tener intimidad con Yamaguchi y no lastimarlo. Claro que tenía idea de cómo llevarlo a cabo, pero quería que fuera perfecta, que fuera especial y los dejara a ambos totalmente satisfechos. Sin embargo, tras sumergirse en teorías, artículos de internet y alguna que otra página para adultos descubrió que aún faltaba el aspecto más importante y era hablar con su novio.

No podía simplemente llegar y esperar a que Tadashi también quisiera acostarse con él ¿verdad? Las dudas no dejaban de atormentarlo y aunque sabía que su relación con Tadashi era perfecta quería que ambos estuvieran de acuerdo para dar tan importante paso.

El entrenamiento del sábado los dejó a ambos agotados, Reiko había pasado por la pareja y Kei terminó almorzando una vez más con los Yamaguchi. Estuvieron toda la tarde del sábado juntos, hicieron la tarea y compartieron otra sesión de besos bastante húmedos que terminó en algo totalmente nuevo: las manos ajenas explorando el cuerpo del otro sin ningún tipo de decoro. Guiado por sus instintos comenzó a explorar el cuerpo de Yamaguchi con deseo. Ambos terminaron con los pantalones mal puestos y Yamaguchi sin la camisa del uniforme. Kei descubrió las partes más sensibles de su novio y se maravilló con las hermosas pecas y lunares que adornaban todo su cuerpo.

Se corrieron en la mano del otro y cuando se miraron a los ojos en lugar de avergonzarse los dos encontraron el rostro del otro a medio camino compartiendo un beso descoordinado y quizá algo torpe. Kei lo tomó por las mejillas profundizando aún más el contacto mientras Tadashi lo tomaba sobre la cadera.

El sábado no logró siquiera sacar el tema a colación de ninguna manera, sin embargo, descubrió con sorpresa que si de verdad quería intimar con Yamaguchi no había espacio para la vergüenza o algo parecido.

El domingo por la mañana amaneció con una erección tan dolorosa que le sorprendió mucho poder llegar a la regadera, tras subyugar la vergüenza de haberse masturbado más de una vez pensando en las pecas de su novio decidió que debía hablar pronto con él, ambos se conocían desde hace años y habían pasado demasiadas cosas juntos, ¿que era una conversación algo incómoda a cambio de poder compartir un momento tan íntimo y especial con su pareja? Nada, absolutamente nada.

Tomó una chamarra e incluso se abrigó con una bufanda pues la temperatura estaba bajando muy rápido, salió de su casa y jadeó con asombro al ver a Tadashi caminar en dirección a su hogar, su pecoso tenía las mejillas y nariz roja, lo que le dijo que había estado corriendo.

—Hola Tsukki —saludó mientras se acomodaba el abrigo color beige, Kei sonrió mientras le ajustaba la bufanda en su cuello.

—Deberías abrigarte más Yamaguchi —regañó con media sonrisa, tomándolo de la mano y caminando en dirección al parque donde se habían conocido de niños—. Pensé que seguirías dormido, aún es temprano.

Tadashi se sonrojó ligeramente recordando cómo en la mañana se había masturbado furiosamente recordando la tarde anterior cuando Tsukki y él se tocaron con apremio.

—Mi padre tuvo una junta en Tokio y mi madre fue al centro a comprar las decoraciones para diciembre.

—¿Tu madre volverá a competir con toda su cuadra por las luces led otra vez? —ambos se rieron recordando cómo Reiko era una maniática sobre las decoraciones y demás.

—Seguro que sí, está planeando comprar un árbol enorme que ocupará toda la sala —aseguró recordando cómo al estar fuera de casa después tanto tiempo le regresó ese lado hogareño que siempre la caracterizo.

Ambos se sentaron en los columpios aprovechando que el parque se encontraba vacío, no sólo por la hora si no por el clima frío. Ambos se vieron con detenimiento y por un segundo Tsukishima pensó erróneamente en lo incómodo que sería estar con Yamaguchi luego de haber compartido tantos momentos íntimos, sin embargo, el silencio no era incómodo ni mucho menos. Ambos se perdían en la mirada del otro encontrando el mismo cariño y amor que transmitían.

—Tsukki.

—Yamaguchi.

Se llamaron al mismo tiempo y como pocas veces se pudo ver una de las sonrisas sinceras de Tsukishima Kei.

—Tú primero, dime lo que te sacó tan temprano de la cama —dijo de buen humor mientras movía las piernas de modo que se balanceaba hacia su pecoso.

Tadashi se sonrojó, pero una linda sonrisa le llenó el rostro mientras él también se movió de modo que ambos estaban muy juntos el uno del otro.

—Tsukki, yo… he estado pensando mucho en lo que pasó ayer, en lo que ha pasado las últimas semanas —tragó pesado y se forzó a no apartar la mirada de aquellos orbes dorados que lo veían con fascinación.

—Yo también, pienso mucho en eso Yamaguchi —confesó mientras miraba atento el rostro sonrojado de su novio. Levantó su mano y con cuidado delineó el pequeño pómulo sonrojado.

Tadashi jadeó al sentir el toque frío en su piel caliente y se mordió los labios antes de continuar.

—Tsukki… yo necesito estar contigo, necesito estar cerca de ti. Es decir, sé que pasamos mucho tiempo juntos, pero quiero… quiero hacer el amor contigo —confesó mientras su rostro subía tres tonos más en un color rojizo centellante—. Y a mí no me importaría ser el de abajo, sólo quiero estar contigo —apenas terminó la frase los labios de Kei se estrellaron contra los suyos, Yamaguchi tardó en responder y movió su boca lo mejor que pudo a fin de corresponder el beso.

Tsukishima lo tomó por las mejillas cuando cortaron el beso, sonriéndole con amor.

—A mí tampoco me molestaría ser el de abajo Yamaguchi y yo también quiero hacer el amor contigo —los dos sonrieron y compartieron un ligero beso en los labios.

El viento corría y Kei juró que la fragancia de su novio le inundó las fosas nasales de manera tan precisa que sólo pudo cerrar los ojos y disfrutar de esa dulce esencia. Terminando el beso ambos fueron hasta la casa Tsukishima donde Aiko se encantó de ver a Tadashi tan recuperado, invitándolo a pasar el resto del día con ellos.

El resto del domingo luego de otra sesión de besos y abrazos la pareja se dedicó a investigar todo lo que necesitaban saber sobre cómo tener una primera vez. Los condones era algo importante y necesitaban un lubricante a base de agua porque el aceite y el látex no se llevaban bien, se dieron cuenta que la preparación era algo necesario y sumamente importante.

Tadashi le dejó todo ese trabajó a Kei, porque no sentía a gusto haciéndolo y porque confiaba plenamente en el rubio para tal actividad. El más alto se dio cuenta de las palabras de Kageyama y lo ciertas que eran, el problema no era saber si ellos iban a intimar o no, el problema era saber en qué momento y dónde era el adecuado.

oOo

Jueves 4 de diciembre.

La siguiente semana pasó en relativa normalidad. La pareja dividía su tiempo en la casa de cada uno, almorzaban juntos e incluso Kei llegó a acompañar a Tadashi a una de sus citas con Nao. Las cosas entre ambos no habían cambiado mucho, claro que ambos se besaban con una desesperación palpable y era evidente que ambos querían arrancarse la ropa.

Ambos decidieron que apenas tuvieran algo de tiempo entre las clases y el entrenamiento para las nacionales estarían juntos. Siendo bastante precavidos habían estado escabulléndose después de las prácticas para conseguir todo lo necesario.

El jueves tras terminar el entrenamiento todos estaban ayudando a recoger y Kageyama no hacía más que reírse internamente. El ver a Tsukishima como un león enjaulado era de lo más divertido.

—¡Muy bien! Todos reúnanse por favor —gritó Ukai mientras llamaba incluso a las chicas. Una vez que todos estuvieron reunidos el entrenador comenzó a hablar—. Han sido unas semanas de entrenamiento algo pesado —dijo con una sonrisa y una nube negra se extendió sobre los adolescentes, el entrenamiento no había tenido nada de "algo pesado" todos estaban tan cansados que ni siquiera Nishinoya podía hablar.

Ittetsu al ver el semblante cansado de sus alumnos carraspeó un poco.

—Sabemos que ha sido duro los últimos días, por eso, y porque necesitamos arreglar las redes, nos tomaremos el fin de semana a partir de mañana —anuncio con una sonrisa.

Todos se alegraron mucho, pues entre las clases y entrenamientos apenas y tenían algo de tiempo para descansar. Todos menos Hinata, que se enojó por la falta de entusiasmo para ir a la nacionales.

Tadashi se sonrojó e intentó disimularlo mirando al piso. Tsukishima sintió su corazón acelerarse y no prestó atención a lo que sea que dijo Takeda, sólo fue consiente de cómo Tobio lo tomó por el hombro y le susurró un simple "esta es tu oportunidad". Buscó con la mirada a su novio y casi se ríe al notarlo buscar su mirada, le sonrió y Yamaguchi hizo lo mismo mientras sentía como sus mejillas se calentaban aún más.

oOo

El sexo es algo natural.

Idealmente el tener relaciones sexuales con una persona es el resultado de un amor tan profundo que le tienes a una persona. No tiene nada de malo que él quisiera explorar su sexualidad con su novio, sobre todo porque ambos estaban siendo responsables y cuidadosos, eso le había explicado Nao y era algo que le gustaba mucho. Él amaba a Tsukki, lo quería y lo deseaba tanto. Quería muchísimo poder estar con él y demostrarle con acciones lo enamorado que lo tenía.

Tadashi tembló una vez más mientras miraba al botiquín de su baño, ¿sería prudente usar perfume? ¿A Kei le gustaría? Hasta la fecha no había usado algún perfume, pero quería que todo fuera perfecto. Había escogido su ropa con mucho cuidado y peinado su cabello con especial atención, se miró una vez más al espejo y sin dudarlo tomó la pequeña botella y se roció un poco de perfume.

Se dio un par de palmaditas en las mejillas tratando de calmar el sonrojo de su rostro mientras bajaba las escaleras. En la sala su madre estaba colocando los adornos para Navidad. El seguía preguntándose por qué el árbol apenas y cabía en la sala.

—¿Ya te vas? —le preguntó Reiko mientras terminaba de colocar varios adornos en la punta del árbol navideño. Sonrió viendo la vestimenta de su hijo.

—Sí, pasare el día con Tsukki —trató de sonar lo más natural posible mientras se pasaba la mano por los cabellos aun largos.

—Es bueno que puedan descansar en sábado, últimamente estaban bastante atareados —evidenció y se acercó para darle un sonoro beso en las mejillas—. Tu padre y yo te esperamos para cenar, ten un buen día cariño.

—Tú también mamá —le sonrió de vuelta y salió de su casa caminando algo intranquilo hasta la casa de los Tsukishima.

Kei le había dicho que estarían solos. La sensación de poder avanzar era comparable con el nerviosismo que le provocaba saberse solo con Tsukki. Llegó y tuvo que calmar los latidos de su corazón cuando tocó la puerta.

La puerta se abrió dejando ver la hermosa figura de la madre de su novio. Se sorprendió un poco al verla.

—Hola Tadashi, pasa. Kei me dijo que vendrías hoy, pasa.

—Con permiso —trató de no pensar en por qué Aiko seguía en casa y pasó directamente hasta la sala donde su novio estaba leyendo algún libro con los audífonos puestos.

Apenas sintió que Tadashi llegó a la sala despegó la vista del libro y se quedó observándolo por varios segundos. Su novio llevaba una camisa color azul celeste algo entallada dejando en evidencia lo pequeño de su cintura, unos pantalones negros algo rasgados por los muslos. Había subido considerablemente de peso dejándole ver lo ejercitadas de sus piernas y su cabello algo largo lucia ligeramente despeinado. Podía jurar que olía a perfume, ¿acaso estaba provocándolo? Sabía lo tentador que lucía con esa ropa. Oh sí, el muy condenado quería provocarlo, entonces le daría lo que quería y sólo debía esperar a que su madre se fuera para que él pudiera arrancarle toda esa molesta ropa y entonces…

—Kei… Kei… ¡Kei! —el gritó de su madre lo sacó del hilo de sus pensamientos.

Sonrió algo forzado.

—¿Sí, mama? —preguntó rogando que esa fuera la respuesta correcta.

—Te dije que le ofrezcas algo de comer a Tadashi, yo tengo que ir a hacer unos encargos de tu padre, volveremos en la noche ¿de acuerdo? —preguntó viendo como su hijo y su novio se adentraban en la cocina, ambos asintieron y ella tomó su abrigo—. Nos vemos en la noche chicos.

Una vez que estuvieron en la cocina Kei sirvió un par de sándwiches que su madre dejó para que ambos comieran.

—¿Quieres algo de beber? —preguntó Tsukishima mientras se servía un poco de leche.

Yamaguchi tragó pesado.

—N-no, gracias, estoy bien —intentó usar un tono natural, algo que no pusiera en evidencia lo nervioso que estaba. Jugó con su plato de comida antes de darle una mordida a su sándwich—. ¿Sabes? Jun me escribió esta semana, sus cartas tardan poco más de dos semanas en llegar porque vienen desde Hokkaido.

—¿Quién escribe cartas? —preguntó con burla el rubio tomando un sorbo de leche—. ¿Acaso vive en la montaña? Ni siquiera Hinata tiene esos problemas.

Yamaguchi se rio.

—Ella está depurándose o algo así, no está en contacto con ninguna red social —dijo lo mencionado en la carta de la chica—. Pero está bien, te manda saludar —comentó de buen humor mientras terminaba su comida.

Kei lo miró serio.

—Esa mujer nunca me va a caer bien —dijo seriamente mientras miraba a su novio, él no quería hablar de Jun o ninguna otra persona. El único ruido era el de las respiraciones de ambos llenando el ambiente de un silencio algo incómodo.

Sentados en la barra de la cocina ambos fueron acercando su rostro hasta que sus labios se encontraron. El beso podía decirse que era como siempre, como los besos a los que ambos estaban acostumbrados, pero Tadashi seguía demasiado nervioso. Kei lo notó cuando quiso profundizar el beso y su novio lo apartó con algo de pena. Tadashi miró al suelo sin saber decir exactamente qué lo tenía tan nervioso.

Sabía perfectamente a qué habían ido a casa de Kei, entonces, ¿por qué el nerviosismo?

Tsukishima suspiró mientras se alejaba un poco de Tadashi, quería estar con su novio, pero no quería forzar las cosas, quería que la primera vez de ambos fuera especial.

—Escucha, no tenemos que hacer algo hoy —su comentario hizo que el pecoso alzara la vista, preocupado—. Podemos ver alguna película o algo si quieres o siempre podemos volver a tocarnos nada más —sonrió tratando de infundirle algo de confianza y empujando su vergüenza en lo más profundo de su ser.

Tadashi suspiró tratando de tranquilizarse, se removió incómodo en el banco donde estaba sentado y llevó una mano a su pecho sintiendo como su corazón latía rápidamente. Miró a novio, llevaba una playera negra con un estampado neón y pantalones de mezclilla. Por inercia tocó el pecho de su novio sintiendo los latidos desbocados de su corazón. Jadeó y sonrió al mismo tiempo.

—¿Tú estás nervioso? —preguntó con la garganta seca y viendo en los ojos de Kei la misma gama de sentimientos que él tenía.

—Bastante… quiero que ambos disfrutemos esto —confesó mientras ponía su mano sobre la de Tadashi disfrutando del tacto. Ambos se vieron a los ojos antes de volver a iniciar un beso, esta vez más lento, más despacio. Se tomó el tiempo para poder explorar la textura de los labios ajenos, encontrando el sabor natural de su boca, así como el pequeño rastro queso que tenía en los labios.

Sus manos se enredaron en la cintura, arrugando levemente la camisa de Tadashi, mientras las manos del pecoso se clavaron en sus hombros. Mientras movían sus mandíbulas tratando de profundizar aún más el beso, ambos se pusieron de pie buscando tener más contacto con el otro. Con besos algo torpes y descoordinados Tsukki se separó de Yamaguchi, dejando un suave beso en su frente y pronunciando las palabras que hicieron que las piernas del pecoso temblaran.

Vamos a mi cuarto.

oOo

Había estado muchas veces en la habitación de Tsukki, la conocía a la perfección. Incluso más que la de él mismo, sin embargo, en esos momentos no era capaz de recordar cuántas figuras de dinosaurio tenía Kei. Las manos de su novio habían abierto su camisa y acariciaban con dulzura su cintura, los labios traviesos del rubio se escabulleron hasta la unión del cuello y hombro dejando un rastro de saliva, saboreando y disfrutando de las pecas en sus hombros.

Tadashi se deshacía en gemidos y suspiros cuando sintió como Kei detenía sus besos y un escalofrió le recorrió la columna cuando lo sintió suspirar sobre la piel desnuda.

—¿Estás totalmente seguro de eso? —preguntó sobre el hombro para después alzar la vista y mirar el precioso rostro sonrojado de su novio.

Si hubo un momento donde sintió todo el amor de Tsukki, fue en ese. Estaba ahí con la atención del chico que tanto amaba infundiéndole la confianza necesaria para poder compartir ese momento tan íntimo juntos. Le quitó los lentes y los dejó en el escritorio antes de tomarlo por las mejillas, disfrutando del dorado oscurecido de sus ojos.

—Te amo Tsukki —susurró rozando apenas sus narices—. Confió en ti, siempre he confiado en ti —sus palabras bastaron para que Kei arremetería de nuevo contra sus labios. Tomó por los hombros a Yamaguchi despojándolo de la camisa mientras Tadashi tiraba de la playera de su novio dejándolos a ambos en iguales condiciones.

Se tomaron un momento para observarse mutuamente a pesar de haberlo ya hecho con anterioridad. Delinearon con la mirada el cuerpo del otro encontrándolo perfecto. Ambos volvieron a besarse y jadearon en medio del beso cuando las pieles de ambos se tocaron. Con cuidado Kei guio hasta la cama a Tadashi dejándolo recostado mientras seguían besándose. Se separaron y compartieron una última mirada antes que Kei besara con vehemencia las pecas en el pecho de su novio, delineando con su lengua y manos hasta las pecas más pequeñas. Beso con cariño las que se encontraban en las clavículas y bajaban hasta sus pectorales, pasando cerca de su ombligo y cadera, tomó una nota mental sobre cómo Tadashi se estremecía más cuando mordisqueaba un poco la sensible piel de su cintura.

Tadashi gimió cuando, además de su lengua, Kei uso sus manos para acariciar los pequeños huesos de su cadera sin dejar en ningún momento de repartir pequeños besos por toda la moteada piel. Podía sentir el leve temblor en el cuerpo de su novio, como le temblaban las manos. Con cuidado se levantó sobre sus codos y lo tomó del rostro encontrando el mismo cariño y amor.

Ambos se dedicaron a explorar el cuerpo ajeno con paciencia, con amor y dulzura mientras se despojaban de las últimas prendas que llevaban. Miraron con atención el cuerpo del otro y se acariciaron con deseo y ternura. Kei pintó constelaciones en su piel con ayuda de sus manos y su lengua mientras Yamaguchi se maravillaba con la preciosa piel lechosa de su novio. Podía ser un cuadro bastante contrastante cuando ambos se besaron y sus erecciones se rozaron sin ningún tipo de prenda encima. Los dos soltaron pequeños gemidos y Tadashi pensó en como sus cuerpos encajaban a la perfección y también hacían un contraste maravilloso entre lo moteado de su piel y lo blanca que era la de Kei.

Si Kei era la luna, él era las estrellas.

Tsukishima había estado muy nervioso toda la mañana y esos nervios se terminaron por esfumar cuando ambos se dejaron llevar por el deseo y el amor que se tenían. Delineó la entrada de su novio con uno de sus dígitos que estaba cubierto de lubricante. Con cuidado se adentró en el despacio y pudo jurar que casi se corría al sentir lo apretado que estaba. Miró en el rostro de Tadashi un gesto de dolor y mientras introducía un segundo digito se dedicó a acariciar el miembro de su novio, descubriendo que todos esos bochornosos consejos de internet funcionaban. Simuló embestidas con sus dedos y los dobló hasta que Tadashi soltó un sonoro gemido. Su Tadashi gemía de placer, no de dolor y él sentía que se había sacado la lotería. Alzó la vista y se maravilló con la escena. Su precioso novio tenía el rostro sonrojado y los ojos cerrados mientras respiraba por la boca. Paseó la mirada por sobre su cuerpo y descubrió varias zonas rojizas donde había repartido varios besos húmedos, pero lo que más le gustó fue ver su hermosa piel cubierta por una ligera capa de sudor.

Se pasó la lengua por los labios y se colocó un condón antes de posicionarse encima de su novio, besando el lóbulo de su oreja y mordisqueando el cartílago, disfrutando del olor natural de su novio mezclarse con el propio.

—Abre tus piernas Tadashi —susurró con la voz ronca y los ojos oscuros de deseo.

Tadashi le hizo el espacio necesario para que él se acomodara y ambos descubrieron con enorme dicha que encajaban a la perfección, como si hubieran sido creados para ese momento. Kei colocó su pene en la entrada de Tadashi y con cuidado se fue abriendo pasó dentro de él. Ninguno de los dos cerró los ojos pese a querer hacerlo, en cambio ambos disfrutaron del momento de ser uno solo.

Había leído experiencias en las revistas de su madre, incluso por comentarios que escuchaba de sus compañeras donde las chicas comparaban la primera vez con pasearse por las estrellas o algo así. Tadashi no era una chica, pero poder estar con la persona que amaba era algo sin precedentes, no lo compararía con pasearse por las estrellas, era igual a caer de un edificio muy alto y tener la plena certeza que Kei estaría ahí para atraparlo, para sostenerlo.

Tsukishima se movía dentro de él y lo movía a él también, el cuerpo de su novio era fuerte y ágil producto de los años de entrenamiento físico, se sentía tan pequeño debajo suyo y lejos de intimidarlo le encantó saberse protegido. Le cortaba la respiración con cada movimiento, el pecoso le acariciaba la espalda y apretaba la ancha espalda al sentirlo cambiar el movimiento más rápido. Era una sensación nueva y maravillosa el sentirse completo, unidos en todo sentido y sólo separados hasta cierto punto por la barrera de plástico, era algo increíble ser la mitad de un todo.

Ambos siguieron moviéndose, en ocasiones de manera descoordinada y torpe, sin embargo, la vergüenza había quedado atrás y el amor se hizo presente y cuando Kei posó una de sus manos sobre la cintura de su novio, apretándola con fuerza, Tadashi entendió que estaba cerca. Cambio el movimiento encontrando dentro de su novio aquel punto tan dulce y Tadashi cerró los ojos cuando una agradable electricidad que nacía desde su vientre bajó comenzó a expandirse por todo su cuerpo.

—Te amo —abrió sus ojos al escuchar tales palabras y lo primero que vio fue el rostro de Tsukki muy cerca del suyo. Una mano pálida se posó en su mejilla acariciándola con ternura—. Te amo tanto Tadashi —dijo mientras se arremetía más fuerte contra el cuerpo debajo suyo.

Los ojos de Yamaguchi se llenaron de lagrimitas mientras sonreía con amor.

—Tsukki… —susurró mientras lo abrazaba y ahogaba los gemidos de su garganta en la piel de su novio.

—Ya no puedo más —dijo Kei mientras escondía su rostro en la curva del cuello de su pecoso y sentía la bien conocida sensación endurecer su pene. Escuchando los gemidos de su novio supo que ambos estaban en su límite.

Ambos se corrieron casi al mismo tiempo y aunque Tadashi terminó en medio de los estómagos de ambos, Kei no podía pensar en un momento más maravilloso que ese. Recuperando el aliento fue que ambos notaron como la temperatura había bajado considerablemente. No le prestaron atención, en cambio, volvieron a besarse y acariciarse una vez que Tsukki salió de su interior con cuidado y se deshizo del condón usado.

—Eso sin duda fue hacer el amor —dijo Tadashi mientras se acurrucaba más cerca de Kei. En respuesta éste lo abrazó más cerca suyo y le besó el cabello que tenía pegado a la frente.

Tsukishima no dijo nada más, pero supo que las palabras no eran necesarias estaba, sumamente enamorado de su novio y se alegraba de haber podido demostrárselo con hechos. Le acarició el cabello con amor antes de volver a susurrar las palabras que le dijo en medio de aquel acto tan carnal que sólo reafirmó el amor que ambos se tenían. Tadashi se lo volvió a decir una y mil veces más.

Se quedaron dormidos en esa posición con los corazones latiendo al unísono y una bella sonrisa en sus rostros.

-O-

Viernes 17 de diciembre

4:45 pm

Tadashi terminó de meter la carta junto con una tarjeta de feliz navidad en el sobre y colocó los datos necesarios en el reverso. Seguramente la carta le llegaría a Jun justo en Navidad.

—Insisto que esa mujer vive en otro siglo —dijo Kei desde la cama terminando de leer el libro sobre constelaciones que le había regalado a su novio. El pecoso rodó los ojos con media sonrisa.

—Vamos, no es para tanto —se puso de pie dejando la carta en el escritorio mientras tomaba su chamarra debatiéndose si debía o no ponerse una bufanda.

Al verlo, Tsukki suspiró, él también debía cambiarse, iban tarde.

—¿Llevas las entradas? —preguntó poniéndose de pie y tratando de acomodar su cabello.

—Sí, es increíble que consiguiéramos lugares para los seis —puso los boletos en su cartera asegurándose que no se doblaran. Miró como su novio se ponía el abrigo y tenía un gesto aburrido en el rostro.

—Debimos ir nosotros dos solos —resopló mientras pensaba en lo irritante que sería ver una película de dos horas con el rey y su reina.

Tadashi le dio un ligero golpecito en el hombro de buen humor.

—Pero Hinata quería ir desde hace semanas y estoy seguro que te alegrara ver a Kuroo-san —mencionó más para él mismo que para su novio. Tsukki lo miró con una ceja arqueada y se acercó para tomarlo por la cadera.

—Lo que me alegría sería quedarme aquí toda la tarde —con cuidado besó directamente el cuello de su novio, disfrutando del agradable aroma que siempre lo caracterizaba.

El pecoso suspiró disfrutando incluso del ligero roce de los dientes en su cuello.

—Podemos regresar después de ir al cine, mis padres llegaran tarde —un pequeño rubor cubrió sus mejillas y a Kei le pareció hermoso. Sonrió mientras aceptaba gustoso la propuesta.

Los días siguientes a lo que fue su primera vez habían pasado en total tranquilidad y sin mucha novedad, a excepción de sus encuentros íntimos que tuvieron más frecuencia con el pasó de los días. Ninguno de los dos se quejaba en lo absoluto, disfrutaban mucho la compañía del otro en todos los sentidos.

Dejaron la casa de Yamaguchi y tomaron el autobús que los dejaría enfrente de la plaza comercial. Apenas llegaron a la plaza y ubicaron la fuente, Tsukishima sintió un fuerte dolor de cabeza invadirlo. Hinata como siempre movía las manos mientras hacía sonidos que no parecían ningún idioma. Kenma lo observaba con la fascinación con la que siempre lo miró mientras Kuroo y Kageyama platicaban cerca de sus novios.

Shouyo agito los brazos al ver a los recién llegados y Tadashi sonrió mientras saludaba a todos amablemente.

—Llegan tarde —evidenció Tobio con las manos en los bolsillos y se paraba enfrente de Tsukishima.

El rubio resopló.

—No es como que tuviera muchas ganas de venir —masculló entre dientes, haciendo enojar a Tobio quien le reclamó el estar esperándolos cerca de 20 minutos.

—Vamos, vamos, niños ¿por qué no nos divertimos? —Tetsurou los tomó del cuello a ambos—. Kenma y yo venimos de muy lejos a pasar un rato agradable, así que más les vale que Kenma lo pase bien —dijo con un tono algo sombrío.

Los menores tragaron pesado y se deshicieron de su agarre para buscar a sus respectivas parejas.

Media hora después las tres parejas estaban sentadas en la sala del cine, entre los gritos de terror de Shouyo, Tobio que no dejaba de recriminarle su estado y Kenma que seguía aventándole palomitas a Tobio por gritarle a su amigo, Kei se sorprendió que no los sacaran de la sala.

oOo

—La película no me dio tanto miedo como esperaba —comentó Shouyo mientras veía el menú en ese lugar de hamburguesas donde estaban formados—. Creo que ya no hacen películas de miedo como antes —dijo muy seguro.

Tadashi se rio mientras recordaba los gritos que tuvo durante toda la película.

—Sí, supongo que no hacen terror como antes —dijo para seguirle el juego.

Kenma los miró con las cejas arqueadas, pero no dijo nada más.

—¿Ya saben qué ordenar? Ya casi nos toca —Kenma contó todo el dinero que Kuroo le había dado mientras se aseguraba de guardar el dinero para una malteada de vainilla grande.

Hinata le dijo toda la orden a Kenma y de reojo vio a los novios de los tres. Kuroo hablaba de algo mientras los dos menores lo veían con asombro y atención.

—¿Que estarán hablando? —preguntó Tadashi al percatarse también de tal situación.

Kenma los vio y se alzó de hombros.

—De seguro de alguna tontería —se giró y habló con la chica que tomaría las ordenes.

oOo

—Les digo que es posible, Kenma tuvo uno la semana pasada —alardeó el más grande con una sonrisa orgullosa en el rostro mientras recordaba a la perfección las mejillas sonrojadas de Kenma, su respiración agitada y el cabello teñido pegado a su frente.

—¿Pero un squirt? ¿De verdad? —preguntó incrédulamente Kei mientras repasaba mentalmente las reacciones tan eróticas que tenía Tadashi cuando estaban juntos.

—Sí, es algo que se logra con bastante paciencia y siendo bueno en lo que haces —de nuevo el mayor se vanaglorio.

—Haré que Hinata tenga uno —declaró orgulloso Tobio mientras en sus ojos brillaba la determinación por llegar a un nuevo pasó con su mandarina.

—No pudiste tener una primera vez decente, qué te hace pensar que podrás con una tarea así —el rubio se burló mientras hacía planes para esa misma noche llegar todavía más lejos con su novio.

Los menores comenzaron a discutir sobre quien tendría mejores aptitudes para con su pareja. Kuroo los mirara con una sonrisa en el rostro que se borró cuando notó como los otros tres chicos regresaban con las ordenes de comida.

—¡Oigan! Cállense, ahí vienen —dijo en un susurró mientras Hinata se sentaba al lado de Tobio y Yamaguchi hacia lo mismo al lado de Tsukishima.

Kenma lo miró con los ojos entrecerrados, no tenía que ser un genio para saber qué estaba hablando su novio.

No tendrían sexo en varias semanas.

oOo

Tras una sencilla comida y una nueva pelea sobre quiénes eran los favoritos para pasar la primera ronda en las nacionales, todos estuvieron de acuerdo en caminar por las calles de la ciudad. Los adornos habían sido colocados desde hace algunos días, el clima frío anunciaba pronto la llegada de las primeras nevadas y el ambiente estaba lleno de alegría.

Familias, parejas y grupos de amigos rodeaban el enorme árbol navideño que se había colocado en el centro del lugar. Kei bromeó afirmando que si Reiko lo miraba encontraría a un digno rival. Tadashi se rio.

Tsukishima pensó que no había imagen más hermosa y más pura que la curva de esa sonrisa, importándole poco donde estaban sus amigos lo tomó por el rostro. Se miraron a los ojos y sonrieron casi al mismo tiempo. Tadashi sonrió al sentir como parecía que sus pensamientos habían llegado a Kei. Se dieron un sencillo y casto beso en los labios.

—Tú eres mi mundo y parte de él al mismo tiempo —le dijo Kei con una pequeña sonrisa plasmada en los labios, había entendido hace poco que nunca le molestaría ser cariñoso con su novio porque bien valía la pena.

—Te amo Tsukki —susurró Tadashi antes de tomarlo por el cuello y besarlo con apremio. Escucharon a lo lejos los silbidos de Hinata y los vitoreo de Kuroo. Sonrieron en medio del beso.

Habían recorrido un camino de espinas, un camino doloroso, donde casi se perdían el uno del otro. Habían estado a punto de perderse ellos mismos y en ese proceso ambos se encontraron. Tadashi sabía con certeza que su vida nunca sería perfecta, pero mientras Kei estuviera con él, podría soportar el duro golpe de la realidad. Él no lo sabía, pero Tsukki había encontrado en él un amor equiparable a una droga y era adicto a tenerlo siempre.

Mientras ambos estuvieran juntos podrían superar cualquier cosa.

Incluso si donde estás ahora está debajo de un cielo sin nosotros, por favor no llores porque estamos contigo debajo de tu cielo. Sí, si crees que atravesaremos mundos, eras y paneles para estar allí para limpiar tus lágrimas


Y bueno muchas gracias por acompañarme en esta historia y en el viaje de Yams 3

Habrá alguna historia TakaEno, algun KageHina (?) si, todo es probable.

Un beso y un abrazo