Busquen sus palomitas y refrescos~

Disclaimer: Pokemon no me pertenece.

Capitulo XXIX

Aún era jueves, si, la noche parecía eterna. Y aunque algunos se preparaban para descansar luego de un cansado día, para otros parecía que no les afectaba la hora.

Tampoco es que lo planearan, pero Green y Blue se disponía a cenar en el restaurante del Hotel.

Era simple

Ir a comer, luego, regresar a la penthouse, luego, dormir placidamente en su cama.

O al menos de momento ese era la idea, así que luego de un silencio entre ambos dentro del ascensor y llegar al lobby el buen humor que se cargaba Green se fue en picada tras visualizar en el lugar a Yudai.

Estaba de pie como si esperara algo, y aunque quiso dar pie a ignorarlo y seguir su marcha, su amiga no pensó lo mismo pues caminó a donde el organizador sin dudarlo.

—hola preciosura —habló Blue, agazapándose a hablarle al Growlithe de Yudai que esa noche le acompañaba, el Pokemon movió la cabeza feliz de las caricias de la chica que estaba ajena a las miradas penetrantes que se daban los chicos a su lado.

—¿Que tal Oak? —saludó Yudai quitando su ceño fruncido, no odiaba al chico -al contrario, conocía por qué le miraba con recelo-, tan solo hacia lo mismo que él: poner cada seria y reflejar un humor de mierda.

Green movió levemente la cabeza en respuesta mirando luego a otro lado.

—te pasaste con traer a Scarlet y Himiko-san —dijo Blue levantándose y viendo a Yudai.

—¡ah! Eso fue idea del profesor Oak —contestó el chico orgulloso, claro, quien más daba esas ideas. —pero ¿qué hacen aquí?

—vamos a cenar —contestó la chica rápidamente.

Alec Seiyuda aka Yud descompuso el rostro como si le hubieran salido 3 ojos a Blue—¿qué? ¿Y las pizzas? Les llevé 7 cajas...

—¿si ubicas qué hay un agujero negro en nuestro grupo? —contestó Blue, y si, se refería a Diamond.

Yudai chasqueo la lengua, se le había pasado ese importantísimo detalle. —aún sigue abierto así que no debería tener problemas en conseguir una mesa —dijo, mirando en dirección a los restaurantes con preocupación.

Estaban a punto de despedirse, pero a lo lejos apareció Samuel Oak llamando a Green, este sin dudar fue en su encuentro dejando a Blue y Yudai solos y ella se quedaría a esperarle pues no iría sola a cenar.

Alec aprovecharía esto para entablar una pequeña charla con la castaña —¿y cómo te va con el Oak? Cuando llegaste casi me perfora el cráneo con su mirada —bromeó

—oh, me va muy bien de hecho —respondió con una sonrisa enigmática mordiéndose el labio mientras asentía teniendo muy presente el pequeño gesto que tuvieron ambos en la habitación hace pocas horas.

Yudai sonrió —¿ah sí? —preguntó para rectificar, ella asintió devolviéndole la sonrisa —¿entonces ya dejarás de usarme para darle celos? Creo que eso me está dando menos puntos con Emy

Blue fingió una sonrisa golpeando levemente al chico —¡que gracioso eres, Alec! Ajajaj —dijo por lo alto, el mencionado sonrió por igual, sabiendo que aquella escena la hacía tan solo para hacer enojar a Green que inmerso en su conversación con Samuel a lo lejos no dejaba de ver a la castaña de vez en cuando. Blue volvió a hablar en susurros —Yo me encargaré de Emy ¿al menos sabes si tienes oportunidad con ella?

—las veces que he hablado con ella me ha parecido que sí, fue un flechazo, Blue ¡ya te digo yo!

—entonces yo... ¡vaya vaya! no voltees, pero tú Julieta acaba de salir del ascensor

Y típico, le dijeron no voltees y fue lo primero que hizo, Blue se dio un golpe en la frente levemente pensando seriamente si Yudai era hermano de Red porque el campeón solía ser igual de torpe.

Alec recobró la compostura viendo de nuevo a Blue —Y aún tengo el factor Eibran en mi contra

—Mira hombre, si fuese todo fácil sería aburrido —

—ya, pero si mi vida está seriamente en riesgo no me parece divertido.

—Eres un miedoso

—solo un poquito —dijo, imitando con su mano la última palabra.

—pues quédate aquí que iré a hablar con ella

—¿que? ¿Y qué le dirás? —algo le decía que no era buena idea, pero era tarde, sentía que ya no podía detenerla.

—ya te contaré —y dándole un guiño marchó en dirección a la Hidenoku, la chica en cuestión había salido del ascensor, saludado con la mano a los presentes y caminado directamente hasta la recepción del hotel donde se encontraba esperando que la recepcionista dejara de teclear en su computador. Fue entonces que Blue aprovechó a entablar conversación con la azabache.

Aquello no se le escapó a Yudai, el castaño se alejó un poco del lugar sin dejar de sentir curiosidad por lo que sea que estuviese hablando su 2do flechazo con su 1r flechazo(?)

—Yud... yudai... ¡Alec! ¡que te hablo!

Este último aviso acompañado de un pequeño zarandeo le trajo devuelta a la tierra, el organizador parpadeó encontrándose a su lado a Ronald con cara de enojado

—¿Ron?

—joder contigo —bufó el chico entregándole dos folios al organizador, este los agarró por inercia. —uno es el informe de mis chicos en los últimos 3 días, y el otro es la copia del plan detallado de seguridad para el sábado.

—vaya horitas para darme esto —farfulló el chico mientras hojeaba los papeles confirmando el contenido.

—el deber no descansa, amigo —comentó Ronald. Su trabajo como jefe de seguridad era algo que se tomaba muy enserio.

Como recordaran, Ronald es el encargado de la seguridad de los Holders y del domo, su agencia supervisaba cada detalle minucioso y trabajaban de la mano con Yudai que hacía de Manager de los DexHolder.

—Todo está asegurado, para mañana tendré a mis chicos vigilando cada centímetro del hotel y de la región, lo que Eibran-san pidió fue muy grande pero mis chicos harán lo que puedan.

—perfecto, el viejo estará feliz… Oh Oak, ¿ocurre algo? —aquella conversación fue interrumpida por el líder de gimnasio que, luego de terminar de conversar con su abuelo se acercó al organizador, sin importarle si interrumpía algo importante o no.

—Seiyuda, necesito que hagas algo por mi —declaró Green sin dejar de ver donde Blue, parecía que esperaba que ella estuviera lejos para hablarle a Yudai.

Yudai se sorprendió —¿algo más? —pronunció con perspicacia.

Green cerró levemente sus ojos entendiendo a donde quería ir, al chico pelinegro con smoking, si, lo reconocía cuando fue a presentarse frente a ellos como el jefe de seguridad. Suspiró resignado —…no tiene que ver con el salvavidas…—respondió con calma pues no buscaba conflictos.

Yudai lo miró suspicaz, suspirando al final recordar que tenía que atender todo lo que los Holders le pidieran. —Te escucho entonces —

Los 3 comenzaron a susurrarse cosas que nadie más pudo escuchar.

Volviendo con Blue, había tenido una interesante charla con Emy en donde la chica se desahogaba con ella sobre el asunto de su padre y Yudai, y era gracioso porque la chica solo había bajado a denunciar que el teléfono de su habitación no funcionaba y quedó llorando en el hombro de Blue. Hablaron brevemente y ella prometió que mañana como tenía el día libre podrían charlar más a gusto, Emy aceptó y para cuando Blue se disponía a volver donde Yudai se lo encontró junto a Green y a otro chico que recordaba verlo en algún lugar.

—veo que ya se llevan bien —comenta Blue llegando al lugar, luego miró al chico de saco y corbata —oh Hola, ¿tú eres?

El chico se sonrojó levemente, extendiéndole la mano bajo la intensa mirada de los dos presentes que le miraban con recelo —soy Ronald, el jefe de seguridad —

—oh si, ya te recuerdo ¡qué lindo eres! —comenta Blue, haciendo sonrojar al chico dándole la mano por igual.

—devuélvele su reloj —le dice Green poniendo los ojos en blanco, ya conocía esa rutina de ella

—¡¿qué?! ¿En qué momento?

—perdón es la costumbre. —respondió Blue devolviéndole el reloj de plata a Ronald, el pelinegro tomó su reloj apenado por la situación.

—¿Qué clase de jefe de seguridad eres? —le preguntó Yudai para molestarle

—silencio, Alec, ella me agarró con la guardia baja, es todo. —farfulló entre dientes cruzándose de brazos

—como sea, tengo cosas que hacer —y esto lo dijo viendo seriamente a Green —Si me disculpan, chicos. Vamos Ron, también necesito tu ayuda.

Ronald se despidió con una sonrisa y siguió a su amigo comenzando otra conversación —Yud, ¿Cuándo crees que saldremos de nuevo de fiesta con Nardo?

—hay que llamarlo, desde la última vez que tuvo el problema con la chica de ciudad olivo ya no le apetece... —

—Green, por acá está el restaurante —Blue se hallaba jalando levemente de la mano al castaño, pero el Oak parecía absorto en la conversación de los recién marchados —Greenyyy~

—tsk, que ruidosa eres. —de forma rápida la tomó firme de la mano entrelazándola con la suya comenzando a marchar hacia el restaurant.

Más tarde, en el penthouse entraría de la mano Crys y Gold, se estrellarían con Red que había vuelto a la cocina a ver con sus propios ojos que el criador cumpliese su palabra.

El Campeón no se había equivocado y el chico sorprendentemente responsable estaba a la hora pactada despidiéndose con una sonrisa de Crystal que por igual levantaba la mano y se dirigía a su habitación.

—¡Gold! dijo Red queriendo hacerse notar

El criador levantó la mirada, saliendo de su ensoñación y volviendo a la tierra, giró a ver a todos lados visualizando al mayor. —¡Aquí estoy! —

—¿lo lograste? —le preguntó levantando su diestra en saludo, el menor imitó el acto y asintió a la pregunta. —Felicidades ¿y no destrozaste nada, cierto?

Gold rió levemente, negando —todo está en orden, senpai.

Red suspiró en alto, totalmente aliviado. Entraron a la habitación de chicos hallándola vacía pues la mayoría estaban preparándose para dormir o de plano yacían en los brazos de Morfeo; entonces Red volvió a hablar aunque más para si no creo que Green llegue

pero Gold le escuchó y no dudó en sorprenderse. —¿que? —

Red levantó los hombros —él salió a cenar con Blue hace rato—

Un silencio se formó en la habitación

—...sabe que significa eso, senpai? —

Red giró a verle robóticamente —...¿qué significa? —preguntó en un susurro con temor, tenía una idea vaga pero le daba grima de tan solo pensarlo. Y si, es lo que ustedes piensan.

Gold aguantó la respiración y luego gritó en alto —...¡Que podré ver televisión hasta tarde sin que G-senpai me obligue a apagarla por el ruido! —corrió a sentarse en los sillones buscando el control remoto —vamos Red-Senpai, ya vendrán... oh tal vez no, da igual. —claramente el chico estaba feliz, y puede que su recién relación con Crystal tuviese mucho que ver.

Luego de tantas emociones y enlaces cayó la noche con sus estrellas, y con él comenzó el día junto a un radiante sol...

Aquella mañana tenían prácticamente una cita con Eibran y la mayoría de los Holders estaban reuniéndose en el lobby del hotel ya que la hora pactada sería pronto.

Red y Gold bajaron del elevador caminando hacia sus amigos a paso calmado.

—No llegó —susurró Red al menor.

Gold asintió lentamente pestañeando varias veces sin dejar de caminar — okay —dijo, arrastrando las ultimas letras, no pensó que la situación llegase a ese punto. —Como Green siempre se ducha de ultimo los chicos no han dicho nada pero no ver a Blue-senpai llama la atencion.—

Red asintió. Había hablado con Yellow más temprano y algo por igual le dijo y que hizo marchar a todas las chicas fuera de la habitacion a desayunar diciendoles que Blue luego les alcanzaría —Yellow y yo quedamos en decirles que están desayunando—

—¿y crees que funcione? —

—No lo creo… ¡Hola a todos! Bonita mañana —su charla fue cortada abruptamente tras llegar al círculo de conversación que habían creado alrededor de los sillones del lobby. A Gold no le gustaba el asunto, es decir, ¿para qué ocultar algo tan obvio? No dijo nada más siguiéndole el juego a Red pensando en que talvez todo era idea de Green.

Todos se saludaron mutuamente, habían desayunado con anticipación y relajación para estar dispuestos a lo que sea que Eibran se traía entre manos.

La comidilla del día era 4 personitas, que se habían hecho pareja oficialmente. Y claro, Emerald no perdería el tiempo para tomarle el pelo a Gold que abrazaba a Crys por los hombros con el brazo izquierdo mientras la capturadora agarraba su mano.

— ¿y cómo fue su confesión? —preguntó Rald sonriendo gatunamente.

Crystal sonrió inmediatamente pues un recuerdo de Gold cruzó su mente, algunos le refutaron al rubio por preguntar algo tan personal y aunque la peliazul conocía la intención del no-tan-pequeño Emerald decidió contestar —oh, él fue realmente lindo, se esforzó y eso lo valoré.

Emerald hizo mueca de asco —¿Gold siendo lindo? Creo que te equivocas de persona —

—deja de joder —le advirtió el ojidorado, no le daba un coscorrón tan solo porque estar abrazando a Crystal le encantaba, además, había que resaltar el leve rubor que tenía en estos momentos y que Ruby señalaba haciendo notar el rubor a todos.

—¿estás segura que se te confesó Gold y no un fan? —insistió el rubio llevando su mirada a ambos de forma repetitiva.

—enano... —advirtió por segunda vez el criador separándose de Crystal para acercarse al rubio.

—Pobre Crys… —dijo Silver viendo su oportunidad de molestarle, aunque sea un poco, sus felicitaciones ya se las había dado, y con una gran sonrisa, le alegraba verdaderamente la buena nueva pues ya tenia una gran excusa para golpear a Gold si hacía llorar a Crys¿

Emerald cerró sus ojos diciendo un "dorimeeee" lo más elocuente y afinado que su voz pudo dar.

Algunos rieron conociendo la jugarreta en las palabras del pelirrojo y el rubio.

—¿se pusieron de acuerdo? —preguntó Diamond a Ruby y Gold, estos negaron mirándose con recelo, dejando en otro plano la conversación de chicas que se llevaba a un lado de la de ellos.

Fue una total coincidencia que ambas parejas se oficializaran el mismo día. A Yellow no le importaba la concomitancia, prácticamente flotaba en una nube de felicidad por las noticias, les deseaba lo mejor a ambas parejas ocultando con llave en lo más profundo de su corazón su conflicto personal en un cofre.

—Gold-senpai me copió —refutó Ruby, mientras arrugaba la nariz

—¿yo? —se señaló el mencionado con su mano libre —Estás loco

—da igual, no discutan por eso —Silver puso orden y Pearl agradeció, viendo de soslayo a su amigo que había comenzado el tema y creado la discusión, que ajeno a lo que habia provocado comía de su 2do onigiri muy feliz.

—¡Esperen! ¿Qué hora es? —dijo Sapphire alarmada mirando a todos lados

—cinco minutos para las once —respondió Platinum enseñándole su pokereloj a la castaña.

Entonces en conjunto caminaron hacia la salida del Hotel donde tenían que encontrarse con Eibran.

Tal vez sea por la seguridad, por la hora, o incluso por las palabras que Red había dicho días atrás pero ahora la salida estaba vacía.

No había gente esperando a verlos, no había, flashes, cámaras, reporteros. De nuevo, era relajante poder salir del hotel y no sentir presión social.

E inmediatamente cuando salieron encontraron afuera a Eibran Hidenoku, con su cara de pocos amigos y unos folios en la mano.

—Tarde — les dijo apenas los vio

—Puntual, diría yo —respondió Gold, a pesar de que retaba mucho al instructor, todos tenían la sensación de que en verdad el señor le caía bien, pero no quería aceptarlo.

Eibran torció los labios —¿están todos?

—estamos todos —respondieron a lo unisonó

—¿Que hay con Fred? —preguntó Eibran luego de pasar su lista de asistencia mental.

—no existe alguien llamado Fred aquí, sensei —explicó Pearl con confusión

Eibran torció los labios —el que nunca se quita la gorra —explicó

Entonces todos se miraron entre si dándose cuenta que el campeón no estaba entre ellos

—estaba con nosotros hace poco —recalcó Ruby igual de confundido que los demás.

—tal vez fue a buscar a Blue-senpai y Green-senpai —sugirió Pearl con los brazos cruzados.

Eso era admisible, incluso Eibran asintió. Y para ese momento aun la fuga del dueto no había sido descubierta.

—ya vendrá —dijo Yellow al sensei

Este torció los labios por tercera vez, no le gustaba esperar, pero haría una excepción —bien, entonces siéntense y esperémoslo —

—pero no hay donde sentarse aquí, sensei— se quejó Platinum viendo a su alrededor, después de todo estaban fuera del Hotel, a un lado, casi en el parking frontal.

—pues en el suelo, que quejones son — exclamó el mayor con enojo.

Todos se mentalizaron a "relajarse" lo más que pudieran en esos minutos. Los que quisieron se sentaron y algunos otros se mantuvieron de pie.

Ruby decidió en primeras instancias que claramente no se sentaría en el suelo; y amenamente cada uno volvió a hablar en su pequeño circulo quemando el tiempo de espera entre risas y bromas.

Y minutos después llegó Red corriendo, pidiendo que le disculparan, que había ido a verificar la asistencia de sus amigos y que definitivamente Blue y Green no llegarían.

Era difícil ocultar el elefante grande de la habitación pero para ese momento a todos ya les olía mal el asunto, es decir ¿Qué harían los senpais que no podía asistir? sabiendo solo 3 personas que de hecho ni siquiera habían llegado a dormir al penthouse.

—¿por qué sonríes? —le preguntó Crystal a Gold.

El criador bajó la mirada para verle, negando levemente —luego te cuento — le dijo en un susurro

Eibran golpeó con el folio a Red por su tardanza

—lo siento, lo siento —decía el chico, con una sonrisa.

—Ahora que estamos todos podemos comenzar —explicó Eibran con voz neutra, los Holders estaban rodeándole escuchando atento sus instrucciones pero el señor solo se dedicó a mirar a la entrada principal, como si esperase que alguien llegara.

Entonces Gold -que estaba a las afueras del circulo- comenzó a calentar, saltando y dando golpes al aire, Silver a su lado le miró extraño —bien, ¿con quién tenemos que pelear? —preguntó el criador, que a esas alturas ni siquiera recordaba que ayer dijo que no asistiría al juego.

—con nadie —respondió Eibran mirándolo con aburrimiento por unos segundos para volver a mirar la puerta. —¿Dónde está ese chico? Le dije que fuera puntual.

—¿esperamos a alguien? —preguntó Sapphire, colgándose del cuello de Ruby, que se quejaba a la vez de la calor a causa del sol.

Diamond iba por su 6to onigiri, el ultimo de su almuerzo de emergencia.

—caray, Dia, ¿ahora que comerás hasta el almuerzo? —preguntó Pearl rascándose la cabeza con preocupación.

—no lo pensé —mencionó el azabache haciendo un puchero mientras veía su desolada lonchera vacía.

—¿Qué miran? ¿saldrá alguien por la puerta? —preguntó alguien tras el grupo

Red giró a ver a Yudai, que llegaba con un carrito de carga —No lo sé, Eibran espera a alguien. —respondió el campeón con calma

—oh —fue todo lo que dijo Yudai, sacándose su gorra y limpiándose el sudor de su cabeza, se sentía exhausto de cargar aquel carrito. —Hola Eibran

—Hola Yud —saludó el mencionado, sin moverse pues seguía como un águila vigilando la entrada

Crystal pestañeó varias veces, sintiendo que algo estaba mal.

Y bastó unos segundos más para que Eibran se diera cuenta de su desliz —¡¿Yudai?! —vociferó, frunciendo el ceño y caminando hacia él enojado.

Alec se hizo pequeño, sintiéndose culpable de lo que sea que hizo —Lo siento —dijo inmediatamente, esperando que eso remediera la situación.

—¿asi que esperaba a Yudai? —preguntó Ruby, que como todos no entendía la situación al cien por ciento.

—Tuve que usar el elevador del personal para traer el carrito, aunque lo lleve empujando pesa un montón —siguió excusándose

—¿y que traes aquí? —preguntó Gold rodeando el pequeño transporte que oscilaba el tamaño promedio de un carretilla de carga de equipaje, con la diferencia que esta traía 4 compartimientos que eran ocupados por unas capsulas cerradas.

—Son sus pokemons —anuncio el castaño organizador con animo.

Una pequeña frase que hizo sonreir a todos y que se lanzasen presurosos hacia Yudai.

Luego de la pequeña conmocion -que Eibran tuvo que controlar- en orden y abriendo los compartimientos, cada uno obtuvo devuelta sus 6 pokemons.

Se veían frescos y alegres de ver devuelta a sus respectivos entrenadores, formando un lindo encuentro de abrazos, lagrimas y mimos.

—Listo, Eibran —dijo Yudai, tras darle sus pokemons a Pearl —mi trabajo está hecho.—

Eibran asintió, viendo a los chicos en su encuentro efusivo con sus pokemons —un poco tarde, pero si… gracias, Alec.—

Yudai tragó en seco y asintió, mostrando una sonrisa al mayor. Aun era algo difícil pero, podía decir que al igual que los Holders con sus pokemons, definitivamente también se sentía feliz de llevarse bien con Eibran nuevamente. Eso, hasta que vio al Pikachu de Red y robó su atencion

—¡ah, Un pikachu! ¿El tuyo también baila como el de la película? —pregunta Yudai mientras se agazapaba para tocar al pokemon

—¿qué? —Red no entendía la pregunta ¿pikachus que bailan, eso existía? —

—no baila, pero sabe Surf —aclaró Yellow, con Kitty revoloteando a su alrededor.

—¿bromeas? ¡Eso es aun más genial que bailar! —El castaño organizador estaba extrañamente muy feliz, al tocar a Pika este lo electrocuto al sentir cerca a alguien que no conocía, pero al contrario de alejarlo, Yudai ignoró la descarga y comenzó a rascarle en la oreja derecha de Pikachu.

—bueno ya, muchas sonrisas y lagrimas —Eibran se hizo notar, y luego de algunos minutos ya todos habían guardado a sus pokemons, Yudai se fue llevando consigo el carrito de carga, excusándose de que tenía mucho trabajo que hacer y nuevamente quedaron solo los once Pokedex Holder y Eibran —Volvamos a lo que nos compete. —comentó con calma —Tan solo escuchen, estuve planeando esto toda la semana y quiero que no haya confusiones — todos se sorprendieron pues no pensaron que el sensei se hubiera tomado grandes molestias al crear la actividad. Y si se lo preguntan, nah, este juego se le ocurrió a Eibran ayer en la mañana.

—Haremos nuestro mejor esfuerzo, Sensei —Dijo Yellow motivada, los demás asintieron a la par queriendo que el esfuerzo del Hidenoku no se desperdiciara.

—¿enserio? Entonces les pido que completen el juego hasta el final, se los agradeceré —dijo con una leve sonrisa. Una mentira blanca que resultaría a su favor, los chicos se esforzarían por más absurdo que fuese lo que viniese.

—¡Claro que sí! ¿verdad chicos? —preguntó Sapphire con ánimos. De nuevo todos respondieron positivamente de diferentes maneras, pero Silver y Ruby ya se olían algo extraño en todo eso.

—Perfecto, entonces necesito que tomen un papel al azar, se dividirán en cuatro equipos de dos y 1 de 3 —ordenó Eibran, caminando ahora hacia Red, le extendió unos papeles e hizo que el campeón escogiera uno, así hizo y repitió la acción con Yellow, Silver, Ruby y Crystal, saltándose a Gold que se enojó por ser salteado.

—Viejo ¿No dijo algo sobre qué iríamos con los del teamPudin? —preguntó el ojidorado con los brazos cruzados.

—pues las cosas cambian, John — Respondió Eibran sin verle.

Y ahora todos tenían un sentimiento extraño, era rutinario, pero luego de días se sentían bien con su compañero de equipo, aquello desalentó un poco a algunos que ya se habían hecho la idea de ir con su compinche de todos los días.

Eibran terminó de repartir los papeles, pero volvió en sus pasos recordando que debía de haber un grupo conformado de 3 individuos —Yellow por favor, toma otro papel. —la rubia se sorprendió, pero no dudo en acatar la orden. Ya cumplido la labor era momento de explicar todo —Aun no vean los papeles, escúchenme… —

Todos apretaron su papel con fuerza sintiendo más que nunca un mal presagio.

—Esto es simple, irán por todo Johto trayendo objetos de una lista que les daré. Cada objeto tiene un valor y el equipo que recolecte más puntos entre todos ganará un premio sorpresa que el dueño del Hotel les regalará —finalizó, con una extraña mueca en su rostro que jurarían era un intento de sonrisa.

Silencio.

Silencio.

Luego un millar de quejas disparadas de todos los flancos, proveniente incluso de los más callados

—¡¿Eeeeeeeeeh?!

—¿Cómo?

—¿qué rayos?

—aaaah

—…sensei, disculpe...

—¿Qué dijo?

—espero estar alucinando…

—Esto es un sueño, esto es un sueño, esto es un sueño…

Como había predicho Eibran, las dudas y critica no dudaron en lloverle, optó por levantar la mano a la altura de su rostro logrando callar a todos con el gesto. —No escucharé quejas, me prometieron que darían lo mejor de sí ¿acaso miento?

No. Y era lo peor.

"Estamos arruinados" pensaron los Holders

—esperen ¿No son ustedes los Pokedex Holder? Pensé que una pequeñez como buscar cosas por una región no era la gran cosa —ahora abrió el folio que llevaba en la mano y repartió un mapa solo a los que le había dado papelito. —incluso creí que tenían espíritu competitivo, seria genial verlos disputar quien gana.

¿Estaba provocando una guerra o qué? La actitud deplorable de los más impetuosos cambió al instante mostrando sus ojos el ardor de la competencia.

—regresen antes del atardecer, no me interesa que hagan con tal de regresen a salvo y en una pieza —con aquellas palabras volvió a tener la atención de todos —deben buscarme, de seguro estaré en algún lugar del hotel… ya pueden abrir los papelitos y ver con quien les tocó —diciendo eso último se alejó de los Holders dejándolos con más preguntas que respuestas y un meollo de ansiedad y duda en el estómago a cada uno.

Esperaron que se fuera y segundos después comenzó el caos por ver quien iba con quien.

—¿con quien voyyyy? —preguntó Pearl exaltado saltando por todos lados.

—¡todo menos con Gold, todo menos con Gold. —susurraba Emerald ansioso como mantra cruzándose de dedos.

—¡Emerald, iremos juntos! —gritó Crystal animada agitando el papel

El rubio se sorprendió y luego miró al cielo susurrando: —…me has mirado a los ojos… —

—¡Silv-senpai! De seguro ganaremos —Sapphire estaba animada, pero Silver aun veía absorto el papel que tenía el nombre de la Birch pensando en que su día sería largo.

Red leyó el papel de inmediato, por un momento se le pasó por la mente que le tocase con Yellow pero eso era imposible —ooh, Plati, somos equipo —mencionó viendo a la chica mientras enseñaba el papelito con una sonrisa.

La heredera sonrió —hagamos un buen trabajo, Red-senpai —le dijo tras llegar a su lado, el azabache le sonrió de vuelta.

—Senpai~ divirtámonos~ —por igual Diamond hablaba con Ruby luego de ver su nombre en las manos del coordinador.

A Ruby le había sorprendido que cada uno fuese con alguien disonante de su región. Aun así, no tenía problemas con el chico de Sinnoh —Si, podemos ganar. Esto no es nada.

Solo quedaba ver el dichoso grupo de 3, y aunque ya no era sorpresa, Gold y Pearl se miraron entre si

Yellow al fin leyó y mostró los papeles confirmando el grupo.

—¡Significa que me toca con Gold-Senpai... —comenzó a gritar Pearl con pánico, Gold giró a verle inmediatamente muy serio —...lo cual me alegra! ¡Hurraaaaa! —sonrió automáticamente, sin pizca de credibilidad mientras elevaba sus manos victorioso.

—esto es un asco, y no lo digo por ustedes —dijo Gold aun con los brazos cruzados y su mirada seria, diciéndole lo ultimo a su equipo. —¿por qué rayos tenemos que hacer esto?

—solo estas enojado porque no te tocó con Crys-senpai. —mencionó Ruby a lo lejos.

—claro que no, chico cursi —se defendió inmediatamente el criador. —pero si haremos esto lo haremos bien, apostemos algo para hacerlo más divertido. —propuso, mostrando ahora una sonrisa que todos intuyeron traería problemas.

—¿y que se te ocurre? —preguntó Silver, mostrando interés, a su lado Sapphire sonreía pues tenía pensada decirle si a cualquier reto.

—si se trata de comida estoy dentro —declamó Dia sin pensarlo, Ruby le miró con el ceño fruncido.

—Red-senpai y yo también —dijo Platinum sin pizca de duda, el de ojos rojos a su lado se sorprendió, pero ya estaba hecho.

—¿Cómo es que aceptan algo sin escuchar la propuesta? —preguntó Emerald viendo a todos como bichos raros.

Crystal dudó en aceptar o no, pero recordó la conversación que tuvo ayer con Gold sobre dejarse llevar a veces por la marea. —no-nosotros también.

—¡¿qué?! —exclamó Rald viendo a la peliazul.

Gold sonrió levemente, lo importante aquí es que todos habían mordido el anzuelo.