La temperatura había caído a niveles alarmantes, las calles estaban desierta ni una sola persona que tuviera un lugar donde quedarse elegiría estar a la intemperie, solo animales abandonados y personas sin hogar rondaban aun los callejones más peligrosos de la ciudad, por eso si alguien hubiese visto al hombre que corría por las estrechas calles llenas de nieve se hubiera alarmado, y más al ver su rostro pálido que incluso rivalizaba con la nieve acumulada en cada esquina de la carretera.

El humo brotaba de él, y no precisamente de frio, parte de su ropa estaba quemada y tenía un corte que rodeaba toda su mejilla, su forma de caminar parecía indicar que había sido golpeado brutalmente, pero aun así seguía intentando correr de donde sea que viniese. El cansancio o el dolor parecían obligarlo a detenerse cada tantos pasos, al final se rindió y se dejó caer detrás de unos contenedores de basura para descansar y poder controlar su respiración.

Lo cual supo que fue mala idea en el momento que escuchó una pequeña risa que provenía del fondo del callejón, como si se tratase de un aviso entendió que esa risa solo podía ser de una persona, una que probablemente lo llevaría al fin a su tan esperada muerte.

"¡Esa herida en tu mejilla aun no es lo suficientemente hermosa y aun así corriste antes de que pudiera hacerla perfecta! ¿Acaso no te gusta? ¡Puedo mejorarla para ti! "

Una chica vestida de uniforme y con moños rubios se sentaba encima de un contenedor a unos cuantos pasos de él mientras jugueteaba con un par de cuchillas en sus manos como si fueran de juguetes y tendrías que vivir debajo de una roca para no saber quién era luego de que su rostro apareciera en todos los noticieros del país e incluso a nivel internacional.

Himiko Toga, uno de los miembros más peligrosos y buscados de la liga de villanos, acusada de múltiples asesinatos tanto a héroes como a civiles, sus habilidades de camuflaje y lucha la convertían en una asesina sumamente peligrosa.

Dicha a asesina lo había perseguido toda la noche, cuando él en un golpe de suerte había logrado escapar de su cautiverio, sinceramente no tenía idea de cómo había logrado escapar de ella por tanto tiempo, el no sabía nada de peleas, tácticas o cualquier cosa útil en esta situación. Su única utilidad a lo largos de los años había sido su particularidad, la cual arruino su vida y la de sus padres.

Estaba maldito.

"¡Sabes fue muy divertido jugar contigo toda la noche! Dabi ya no lo hace desde que Tomura-chan lo puso a cargo de uno feos villanos, por eso estaba taaaan aburrida" la diversión infantil en su voz era casi palpable, pero los cuchillos en sus manos impedían confundirla con una niña "¡Por eso estuve tan feliz cuando escapaste!"

Ah, por eso no lo había atrapado. Él solo era un juguete, el tonto ratón perseguido por el astuto gato.

"¿Me vas a asesinar?" para su sorpresa su voz no tembló.

"¡Aun no! Así que no te preocupes, All For One nos pidió llevarte con vida y eso es lo que haremos"

"¿Haremos?" su corazón dio un vuelco al pensar que no eran los únicos en el callejón, él aun necesitaba salir de allí y otro más solo le dificultaría las cosas. De repente recordó su ropa chamuscada (si a lo que llevaba puesto se le podía llamar así, claro)

Dabi, uno de los villanos más poderosos después de Shigaraki, y un asesino a sangre fría, el cual no duraría en matarlo si volvía a intentar escapar.

Estaba jodido y con casi los dos pies en la tumba.

Al momento siguiente sintió una ola de calor en la espalda, lo suficiente caliente para hacerlo estremecer y tener la necesidad de apartarse de una vez, pero una mano en su hombro lo inmovilizó en el sitio.

"si vuelve a moverte, voy a incinerarte lentamente hast5a que desees y supliques morir" la voz sonó rasposa, y tan cerca a su oído que le hizo sentir escalofríos.

"Por favor, no…" dejo que su voz saliera derrotada y cansada antes de rematar con "te detengas si es que puedes claro, pero hasta donde sé si muero ustedes lo hacen igual"

La respuesta de su carcelero llego en forma de una patada en las rodillas y otra en sus costillas, las cuales lo hicieron jadear por aire; trato de estirar sus manos para alejarse, pero un pesada bota cayó encima de ellas aplastándolas si contemplación alguna y tuvo que poner toda la fuerza de si para no gritar.

"Que no te pueda incinerar no es igual a que no te pueda usar como saco de boxeo" la voz de Dabi sonó en algún lugar por encima de él.

A veces se maldecía a si mismo por no poder controlar sus malditas palabras y la mayoría de la veces terminaba igual que ahora, en el suelo y luchando por respirar, esa había sido su maldita vida por seis años, luego de conocer a aquel hombre en ese callejón, era casi gracioso como un simple encuentro había resultado en este desastre a lo que llamaba vida.

Antes de que tuviera la oportunidad de respirar correctamente fue tomado por el cuello de la camisa y arrastrado por todo el callejón, interiormente agradeció que la nieve suavizara el viaje o terminaría con más golpes y raspaduras de las que ya tenía. Fue arrojado a la parte trasera de un auto que olía a humo y humedad, y si no se equivocaba podía jurar ver manchas de sangre en los cojines. Deseo con todas su fuerzas que fuera su imaginación, pero dado los dueños del carro dudaba que fuera así.

No tenía ni idea de cuánto había durado el viaje, el dolor de sus heridas había pasado de ser camuflado por la adrenalina y el miedo, a hacerse cada vez más presente haciéndolo desear quedar inconciente en el acto, lo cual sabía que era imposible ya que aún le faltaba enfrentarse a la última persona que quería volver a ver en la vida.

Mientras era arrastrado por un pasillo demasiado iluminado para sus ojos más acostumbrados a la oscuridad se preguntaba cuál sería el castigo por intentar escapar, pero no se arrepentía de hacerlo, había estado tan cerca del hospital, tan cerca del chico al que le arruino la vida o bueno una de las muchas personas que sufrieron a casusa de su particularidad, ciertamente debió morir esa vez ahogado o hoy a manos de Dabi o Toga, su muerte solucionaría casi todo, hoy había desactivado su peculiaridad y los hilos del destino de diferentes persona había comenzado a unirse, como siempre debió de ser.

Pero ahora, parecía que la oportunidad de solucionar todo se escurría entre sus huesudos dedos.

Antes de que se diera cuenta estaba de rodillas frente a un silla vacía, y deseaba con todas sus fuerzas que siguiera así, pero sus deseos nunca antes se habían cumplido y no empezarían a hacerlo ahora, por lo que unos segundos después una de las puertas se abrió con un chirrido espeluznante y pasos angustiosamente lentos la atravesaron y llegaron justo delante del antes de que la persona tomara asiento.

"Nacarina Yuri, escapaste" las voz parecía salir nivelada, pero Yuri sabia como la ira estaba oculta bajo una fina línea y también sabia el dolor que causaría si esa línea se desvanecía. "¿¡Cómo te atreves a poner los planes del maestro en riesgo!?"

Una patada en el rostro lo hizo caerse a un lado, y se quedó allí, sabia por experiencias dolorosas la molestia que le causaba a Shigaraki que alguien débil lo enfrentara, así que solo esperó.

"¡Tú te atreves a traicionarme y al maestro! "Otra patada en las cortillas y ya comenzaba a jadear por aire. "¡Conoce tu lugar, que es aquí en una celda y usando tu particularidad para mí!" otro golpe y los puntos inundaban su visión y el dolor se extendía a través de él, ese era el método favorito de su atacante.

Tomura Shigaraki o el nuevo All For One, aunque nadie sabía que poseía la peculiaridad de dar y quitar dones, ese era el secreto mejor guardado de la liga que solo los miembros más cercanos conocían, y por supuesto el también al ser la fuente del poder que habían ganado.

"¡El maestro confió en ti y en tu poder! ¿Así le pagas? ¡Bastardo!" otro golpe y su conciencia comenzó a vacilar. "¡No puedes irte, no puedes! ¡No te dejare!"

All For One había muerto en su batalla con All Might y claramente eso había terminado de romper casi en su totalidad la cordura de Shigaraki, pero considerando que era el poseedor de una de las peculiaridades más fuertes, claramente era el líder ahora.

Yuri no por primera vez se arrepintió de hacer aquel trato con aquel hombre en ese callejón hace tantos años, su necesidad de sobresalir de alguna manera y con una particularidad que él consideraba inútil para un héroe lo llevaron a aceptar la solicitud de aquel hombre.

Solo desvía a un chico de su camino a casa y serás importante, él dijo.

Y bueno no había nada de malo en ello considero.

Pero su peculiaridad, Predestinación, le mostraba los cambios hechos al futuro una vez que el mismo los hubiera empujado en esa dirección y los mantenía allí a menos de que la desactivara y entonces el destino como hilos rotos volvería a unirse tejiendo el patrón que se debió seguir desde un principio.

Luego de desviar al chico con cabello verde de su dirección destinada, su cabeza se llenó de imágenes que no comprendía, sucesos futuros que jamás ocurrirían porque él lo modifico, jamás su peculiaridad se había comportado tan agresivamente, jamás había dolido tanto, pero ahora estaba de rodillas en el suelo mientras sujetaba su cabeza y la figura del chico de verde se repetía un diferentes escenarios en ella, el arrepentimiento inundo cada pedazo de su ser al notar lo que había hecho, porque no solo modifico el futuro de una persona, modifico el futuro de un país y si no se equivocaba del mundo también.

Trato de apagarla, o de alguna manera de perseguir al chico y devolverlo a su ruta original, pero una mano se cernió sobre su cuello y un dispositivo se envolvió como un collar.

"Supongo que funciono a juzgar por tu respuesta"

El mismo hombre de antes estaba a su lado y una sonrisa maniática se dibujaba en su rostro, el miedo comenzó a instalarse en sus entrañas y estuvo tentado a vomitar.

"No te preocupes no te lastimare, el collar es solo para que tu peculiaridad no se apague jamás"

Todavía se preguntaba, como supo lo que pasaría, como sabia de su peculiaridad más que el mismo, y no tener respuestas para esa preguntas era lo que más le perturbaba, luego se enteró que se llamaba All For One, también recordó haberlo visto como su asesino en sus recuerdos del futuro.

Luego de eso, solo recuerda celdas, y confinamientos, y si no se comportaba tortura, también recuerda escuchar el intento de asesinato del contra el chico, que termino por llevarse a su madre Inko, la cual aparentemente murió tratando de protegerlo, ahora ese chico era un tema prácticamente tabú ya que no habían logrado dar con su paradero hasta ahora, cuando el doctor de la liga y director de un hospital había anunciado que un Izuku Midoriya había sido internado.

Él había hecho hasta lo imposible por ser libre, para escaparse, para ir hasta allá y disculparse, arrodillarse de ser necesario, para liberar algo de la culpa que lo había destruido desde ese día, explicar los planes de la liga, tratar de salvar a alguien.

Se arriesgó a poner la vida de sus padres en riesgo al ir en contra de la liga cuando lo habían amenazado claramente con matarlos si desobedecía, pero lo intento, uso cada gota de ingenio y valentía y lo intento, pero solo era eso un inútil intento, estaba de nuevo en el suelo, lleno de su propia sangre y un loco encima del golpeándolo hasta que quedara inconciente.

No nació para ser un héroe, no nació para salvar a alguien, nació para destruir y quitar.

Estaba maldito.

Alguien que jamás debió poner un pie sobre la faz de la tierra.

Un villano de nacimiento.