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El silencio no es la mejor compañía. Al menos no aquel día, las nubes tormentosas cubrían el cielo, por lo tanto: los pajaros no cantaban, no se podía admirar el bello paisaje, ni escuchar el sonido de las risas infantiles. Es más: la desesperanza se sentía en el ambiente, todo presagiaba que algo no iba bien, que algo sucedería y dolería.

- Señor, su esposa no lo logrará. Está muy débil, el parto se complicó y ella perdió mucha sangre...

La voz de la enfermera lo sacó de sus pensamientos. Pero al oír sus palabras, tan sólo unas palabras fueron suficientes para reducir al gran salvador de Mobius a nada. Pero, ¿quién podría culparle o burlarse de su situación? hace muchos años que había logrado establecerse en el mundo Humano, convivió con ellos, aprendió de ellos e incluso aceptó de buena gana tener una apariencia humana, las cosas iban bastante bien para alguien que acababa de integrarse a un nuevo estilo de vida. Las cosas mejoraron cuando la encontró, mejoraron aún más cuando recibió la gran noticia:

"Ser padre"

Pero ahora, la noticia de que su esposa estaba perdiendo la lucha por la vida le destrozaba.

"Qué haría ahora?"

Iba sumergiendose en la miseria al imaginar un futuro sin ella, si las cosas iban mal, cuando la voz de la enfermera lo trajo nuevamente a la realidad.

- Eh?- preguntaba confundido. - Podría repetirlo?

La enfermera comprendiendo la situación, repitió pacientemente la situación de su esposa y los cuidados que mantienen intentando no perderla. - Ella despertó hace poco y pide verlo, no olvide usar la bata.- sin esperar alguna otra orden velozmente hizo todo lo indicado para estar junto a su esposa.

- Hola - susurró con suavidad al entrar en aquella habitación. Respiró muy profundo antes de acercarse a la camilla, debía de mantenerse firme, por ella. - ¿Cómo estas? - preguntó sosteniendo su mano. - Eh estado mejor querido. - respondió ella con una débil sonrisa. - sabes? Tengo una sorpresa para tí. -

Estaba a punto de preguntar cuando la puerta se abrió, la enfermera entraba cargando en brazos un pequeño paquete color rosa. - Una personita quiere conocerlos - dijo animada antes de entregarlo a la madre.

Una pequeña bebé dormía tranquilamente, era tan bella, única y frágil que Sonic no pudo contener la felicidad inundando su ser. - Es hermosa, muy preciosa, gracias por hacerme la persona más felíz de este planeta - miró con cariño a la madre de su hija antes de besarla en la frente. - Nuestra pequeña A...-

- Rose -

Sonic la miraba confundido. Por qué? Rose? Ese no era el nombre que habían elegido para su futura hija. ¿Qué estába pasando? Trataba de entender a su esposa, los motivos que la llevaron a decir aquello, aunque por otro lado... su mente comenzaba a perderse en recuerdo de antaño. -Por cierto... ¿Qué será de ella? Hace mucho tiempo que no...-

-Sonic?

Parpadeó al darse cuenta de la gran diferencia del hilo de sus pensamientos.

- Acaso no te gusta? - la voz de su esposa reflejaba un poco de tristeza, entre otras emociones. - No, me encanta - sonrió tiernamente - Mi pequeña Rose -

De repente las máquinas de la habitación comenzaron a sonar de una manera alarmante. Las enfermeras entraron a toda prisa, la paciente estaba en riesgo, intentaron estabilizarla, Sonic no pudo alejarse de ella, su corazón era estrujado por el dolor por segunda vez en la vida. Buscó su mirada para suplicarle que luche por quedarse junto a ellos, pero los labios de ella se movieron dejando claro un doloroso mensaje:

- "Perdóname Sonic"

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Continuará...

Un saludo!

Volví otra vez, espero continuar hasta el final con esta historia.

Meta de año nuevo: Terminar las otras TnT

dMariElizabeth