—¿Estás loco?¿Esa es tu mejor idea?¿Entregarle a los terrícolas y decirle que es un obsequio?—contestó el soldado perplejo.
—Solo matémoslo a todos lo antes posible.—sugirió otro.
—No. Todos ya se percataron de la nave. El rey está viniendo justo hasta aquí. La única opción es decir que los consideramos como esclavos eficientes.
Los tres soldados gritaban entre sí sin llegar a un acuerdo. Unas de sus tareas principales era corroborar que ningún humano huya de la tierra mientras se la atacaba. Creyeron hacer bien su labor pero solo hace unos minutos una nave terrícola pasó justo por sus narices. Intentaron atraparla sin levantar sospechas pero los terrícolas se resistieron y provocaron un escándalo tal que el propio rey estaba yendo a revisar la situación.
—¿No habías dicho que los terrícolas eran demasiado estúpidos para tener esta tecnología?
—Lo son. Su tecnología es muy inferior para permitirles el lujo de escapar. Incluso aunque hubieran escapado con sus naves, son tan lentas que nos hubiéramos percatado de ello. No sé cómo demonios obtuvieron esta nave y están ahora aquí.
—Apuesto que fue la gritona de cabello azul.
—¿Como dices?
—¿No la observaste como hablaba con los demás y su vestimentas? Parecía que mandaba allí. Además miren la nave.—Señalo.—Tiene una extraña insignia y la palabra Capsule Corp. La misma que estaba en su chaqueta.
—Tráela de inmediato y apartarla de los demás. Esa nos la quedamos, hay que interrogarla y averiguar si escaparon más terrícolas.
Bulma intentó calmar a todos en la nave, pero ella sabía cuál iba ser su destino ahora. Lo más probable era que mataran a todos. De la misma forma que lo hicieron en la tierra.
Cerca de seis naves lograron escapar, junto con su padre habían trabajado día y noche sin descanso para diseñar el modelo idóneo que los sacara del planeta antes que cayeran en las manos de los saiyajin. Pero todo ello fue en vano. Habían hecho todo tan rápido que dejaron de lado otros asuntos sin atender como por ejemplo el lugar o la ruta que debían tomar una vez escaparan. A causa de ello decidieron tomar rutas separadas buscando un lugar seguro, pero el maldito universo parecía estar plagado por la presencia de los saiyajin y los descubrieron.
Maldita sea. Pensó Bulma mientras buscaba algún arma que le sirviera. Aunque en el fondo sabía que eran inmortales o algo así, no existió arma en la tierra que les hiciera ni un rasguño.
—¿¡Qué va pasar con nosotros ahora!?—gritaba una mujer.
—Escaparemos, solo hay que salir por… ¡Ah!—Bulma no pudo terminar su frase, fue bruscamente callada por un solado saiyajin que la tomó del brazo lastimándola.
—Tu vendrás con nosotros terrícola.
Bulma pataleó y golpeó al saiyajin pero no hubo nada que lo detuviera. La sacó de la nave arrastrándola.
Su pesar fue enorme cuando observó como comenzaron a despojar a todos de la nave y los hicieron colocarse arrodillados uno al lado del otro en filas.
Dios mío es nuestro fin. No, no. Soy demasiado joven para morir.
El soldado que la sostenía del brazo la lanzó al suelo con brusquedad, sacando todo el aire de sus pulmones y colocó un pie encima suyo con crueldad.—Ahora vas a hablar muñeca. ¿Quién es el responsable del escape? ¿Fuiste tú? ¿Más terrícolas escaparon? ¡Habla!
Bulma no respondió en su lugar grito y se sacudió intentando sacar la bota del soldado de su cuerpo. Estaba haciéndole un daño horrible, jamás había sentido algo parecido.
—¿Con qué eso quieres?—respondió preparando una de sus armas.
Bulma apretó los ojos temblando. Realmente no le importaba lo que hicieran, no iba decir una palabra. Ella puede que estuviera acabada pero aún su padre y los otros grupos tenían esperanzas.
—¿Qué demonios está pasando aquí?—exclamó una voz imponente.
Bulma observó como el soldado se puso de piedra y además se tornó azul. Se percató de un temblor en él mientras se giraba para enfrentar al sujeto que acababa de entrar a la habitación. No podía creer que hubiera algo que hiciera temblar de miedo a esas bestias, eso solo significaba que aquel tipo debía ser mucho peor para que le tuviera miedo.
El soldado se arrodilló y agachó su cabeza con respeto. Pero antes se encargó de decirle—Tú cierra la boca o te vuelo los sesos.
Me puse a escribir cuando tengo un examen en unos días. No me podía concentrar che y no quería seguir viendo memes. Mejor es escribir. Espero disfruten este capi y enseguida viene otro
