Personajes de Naoko Takeuchi.


Hacía dos semanas que había regresado a Japón después de casi dos años de estar fuera. Había tomado una decisión precipitada pero la idea no dejaba de darme vueltas en la cabeza. No podía quejarme de mi vida en California, pero algo me hacía falta. Había dejado la universidad repentinamente, había hecho mis maletas sin decirle a Seiya y simplemente un día desaparecí. Seiya había estado llamándome muchísimas veces pero decidí bloquear su número para que no pudiera contactarme. La verdad era que no sabía cómo enfrentarlo ni qué decirle. Él se había portado bien conmigo y yo había desaparecido sin decir nada, ¿cómo podría explicarle que no podía dejar de pensar en el pasado y que necesitaba regresar a Japón?

Por más que había intentado dejar el pasado atrás, Darien aparecía en mi mente cada noche. Y aunque había días en que ni siquiera pensaba en él y estaba con Seiya, en el fondo de mi corazón sabía que estaba mal. Tampoco esperaba encontrarme a Darien en las calles de Tokio de la mano de otra chica. Nunca había pasado por mi mente la imagen de Darien con alguien más. Simplemente mi cerebro no lo podía procesar.

Me levanté de la cama del hotel en el que me había estado quedando estas dos semanas. Había estado llorando toda la noche y no entendía muy bien por qué, pero la imagen de Darien mirando a esa chica me perseguía. ¿Cómo era ella? ¿Era bonita? ¿Era simpática? No dejaba de pensar en ello. Me di un baño y me cambié. Tenía una cita con el hombre que se había estado encargando de los negocios de mi padre desde que él había muerto. Yo no lo conocía pero debido a que había regresado, me había pedido reunirme con él.

Tadashi Nishimura era quien me proporcionaba el dinero cada mes. También me compraba todo lo que necesitaba y me daba informes sobre la situación de los negocios. Yo no lo conocía en persona pero sabía que mi padre confiaba en él plenamente. Había estipulado en su testamento que él se quedaría a cargo de todo hasta que yo hubiera terminado mis estudios, y en caso de que yo no quisiera hacerme cargo de nada, él podría seguir haciéndolo por mí. Lo único que sabía de él era su nombre y que tenía 35 años. Era un hombre muy joven para estar a cargo de una de las corporaciones más importantes de Japón.

Después de desayunar en el restaurante del hotel, pedí un taxi para dirigirme a las oficinas del corporativo. El clima era algo agradable, el cielo estaba nublado pero no se veían indicios de que fuera a llover pronto. El aire que entraba por la ventana era fresco y dejé que golpeara mi rostro durante todo el camino. El taxi se detuvo justo frente a las puertas principales del enorme edificio y uno de los hombre del vallet parking me abrió la puerta. Salí del auto y entré al edificio. En cuanto supieran quién era comenzaron a tratarme diferente y me llevaron de inmediato a la oficina de Tadashi Nishimura. Su secretaria le avisó por el teléfono que ya me encontraba ahí y él le indicó que me dejara pasar.

Cuando entré, vi a un hombre de pie frente a la ventana. Era un hombre alto, cabello platinado y fuerte. Él se giró para mirarme y cuando nuestras miradas se encontraron él sonrió sin pensarlo. Tenía ojos oscuros y profundos, pero parecía buena persona. Definitivamente se veía bastante maduro y me di cuenta de que sí le quedaba con su edad. Se acercó a mí y extendió su mano. Nos saludamos formalmente y sentí fuerza en su mano.

-Señorita Tsukino.-dijo con una voz grave, pero suave.- Por fin tengo el gusto de conocerla.

-Igualmente.-respondí.

Tadashi me pidió que me sentara en una de las sillas frente al escritorio y él tomó su lugar en la silla principal.

-Realmente me sorprendió su llamada, ya sabe… lo de regresar a Japón. Pensé que se encontraba bien en Estados Unidos y que le gustaba su universidad.

-Es de sabios cambiar de opinión.-dije sin dejar de mirarlo.- Y la verdad es que… quería regresar.

-Me parece bien.-dijo él sonriendo.- Ahora… la razón por la que le pedí vernos es porque me gustaría saber cuáles son sus planes. Sé que yo no soy nadie pero como encargado de los negocios de su padre quisiera saber en qué puedo apoyarla.

-Bueno, a fin de cuentas eres tú quien maneja todo lo que es mío, ¿no es así?-respondí.- Es normal que quieras saber qué demonios quiero hacer ahora. Pero lamento decepcionarte, todavía no lo he decidido.

-¿No quiere buscar otra universidad?

-Quizá… tal vez lo haga, tengo que pensarlo detenidamente y buscar opciones, ¿puedo hacer eso?

-Usted puede hacer lo que quiera.-dijo él.

-Ya veo…

-Me tomé la libertad de buscarle un departamento aquí en Tokio… para que pueda estar más cómoda. Yo mismo me aseguré de que fuera lo mejor y espero que sea de su gusto. Ya sea que quiera quedarse aquí o regresar a su casa en Osaka, tendrá ambas opciones. Aunque si desea que busque un lugar en otra parte yo…

-Está bien.-dije sorprendida.- Me agrada la idea del departamento. Todavía no decido qué es lo que voy a hacer, y planeo quedarme en Tokio por un tiempo, no sé por cuánto tiempo, así que un departamento está perfecto. Muchas gracias.

-Puede dejar el hotel cuando usted guste, señorita Tsukino. El departamento está listo para ocuparse. Puedo llevarla hoy mismo si así lo desea.

-Bien, acepto la oferta.-dije poniéndome de pie.- ¿Tienes muchas reuniones hoy, Tadashi? Quiero ir ahora. No te molesta que te llame por tu nombre, ¿o sí?

-Claro que no.-dijo él poniéndose de pie.- Puede llamarme como quiera. Y en cuanto a lo otro… puedo cancelar un par de cosas e ir con usted.

Tadashi tomó sus cosas y salimos juntos de la oficina. Caminé junto a él hasta el estacionamiento y nos subimos a su auto. Era un auto bastante nuevo y bonito. Él se veía muy bien manejándolo. Por un momento pensé que seguramente todas las mujeres estaban detrás de él. Llegamos al hotel y recogí mis cosas. Hicimos el check out y una vez listos regresamos al auto para partir hacia el departamento. Mientras íbamos de camino, Tadashi me hablaba un poco sobre lo que había estado pasando en las empresas. Aunque no le entendí a muchas cosas, traté de portarme amable con él, ya que parecía muy entusiasmado.

Una vez que llegamos al departamento, me quedé sorprendida. Era un espléndido penthouse con una increíble vista. Estaba hermoso y tenía una decoración increíble. Todo lo que había ahí me encantaba y no pude evitar sonreír. Tadashi me seguía por todo el lugar y me explicaba algunas cosas. Él seguía hablando mucho y yo de pronto comencé a pensar en Darien. Mi pecho dolió un poco y aunque sentí un poco de ganas de llorar, me contuve para no hacer el ridículo. Seguía sin soportar la idea de pensar que él podría estar enamorado de alguien más. Mis ojos se posaron sobre Tadashi, quien hablaba sin parar, y me di cuenta de que era un hombre demasiado guapo. Ya lo había notado, pero en ese momento lucía mucho más.

Era fornido, bien vestido, una mirada penetrante y un cabello platinado precioso. La camisa se ceñía a su torso tan perfectamente que podía notar los músculos debajo de la ropa. Sabía que estaba mal y sabía que solo me sentía dolida.

-¿Señorita Tsukino?-dijo Tadashi de pronto.- ¿Se encuentra bien? Usted… no deja de mirarme y se ve un poco tensa…

-¿Puedo pedirte un favor?-dije sin dejar de mirarlo.

-Claro.

-¿Puedes dejar de llamarme así? Solo dime Serena… tengo 21 años.

-Yo… de acuerdo…-dijo sonrojándose.- Lo siento.

-Tadashi.-dije acercándome a él.- ¿Puedo preguntarte algo?

-La escucho… es decir, te escucho…-dijo nervioso.

-¿Crees que soy bonita?

Tadashi me miró sorprendido y dio un paso hacia atrás.

-Yo… eh… por supuesto, usted es… digo, tú eres muy bonita.-respondió.- Eres una chica hermosa.

-Deja de hacerte hacia atrás.-dije sonriendo.- ¿Me tienes miedo? Yo creo que tú eres un hombre muy guapo, Tadashi.

-Serena, yo… es decir… no quiero causarte problemas, ni tampoco quiero darte la impresión incorrecta.

-Ninguna de esas dos cosas está ocurriendo en este momento.-respondí.

Tadashi se topó contra la pared y ya no tenía a dónde huir. Él no dejaba de mirarme y yo me coloqué a una distancia muy corta de él. Lo miré directamente a los ojos y lo reté con la mirada.

-Hay otra cosa en la que me gustaría que me ayudaras.-dije cerca de su rostro.

Él tomó aire y luego abrió la boca lentamente.

-Serena Tsukino.-dijo mirándome intensamente.- Sin duda alguna me estás intimidando demasiado, pero… debes saber algo. Si me pides eso… si realmente quieres que yo haga eso… no voy a detenerme. Tengo 35 años, soy 14 años mayor que tú. No te tengo miedo y sin duda alguna voy a llegar hasta el final.

-¿Qué estás esperando?-dije contenta después de haber despertado lo que deseaba en él.

Me tomó fuertemente de la cintura y me atrajo hacia él. Comenzó a besarme desenfrenadamente y sentí el deseo recorrer todo mi cuerpo. Sus manos recorrían mi cuerpo con tanta habilidad que ni siquiera podía descifrar sus movimientos. Su lengua se movía dentro de mi boca con tanto ardor y sentí cómo su entrepierna se endurecía. Ni siquiera pude pensar en nada más.


Midori y yo nos encontrábamos en uno de los pasillos de la facultad, ocultos detrás de una de las paredes. Había muy poca gente circulando por ahí, así que nadie nos estaba prestando atención. Los labios de Midori se movían al ritmo de los míos, había perdido la noción del tiempo y ya no tenía idea de cuánto tiempo habíamos estado ahí besándonos. Nuestros cuerpos estaban entrelazados y no podía dejar de saborear sus labios. Era como si me tuviera completamente hechizado y como si sus besos fueran una fuerte adicción de la cual no deseaba escapar.

-Darien…-logró decir Midori entre besos.- De...beríamos ir… a comer algo…

Atrapé sus labios nuevamente con los míos y no la dejé seguir hablando.

-Luego…-dije sin despegar mis labios de los de ella.

Nos seguimos besando y cuando nos separamos por un momento para tomar aire, sonreí.

-No puedo creer que seas mi novio.-dijo ella de pronto.

-¿Por qué dices eso?-dije sorprendido.

-Porque… eres el chico más guapo de toda la universidad, el chico más lindo y amable… y me quieres a mí.

-Oye.-dije dándole un beso en la mejilla.- Nunca digas eso. El afortunado aquí soy yo. No creo que pueda encontrar a nadie más increíble y hermosa que tú.

Y ahí estábamos los dos, besándonos sin control en un pasillo de la facultad. Apenas podía controlarme estando cerca de ella y no quería dejarla escapar.

-Joven Chiba.-dijo una voz detrás de mí.

Midori y yo nos detuvimos y nos miramos a los ojos durante unos segundos. Luego nos separamos y vimos a Yochiro, el asistente de mi padre, mirándonos fijamente.

-Lamento la interrupción.-sonrió.- ¿Podemos hablar un momento?

-Te espero en la cafetería.-dijo Midori.

Ella se alejó de nosotros y desapareció por el pasillo. Yochiro y yo caminamos un rato hacia el exterior y encontramos una mesa en el jardín que estaba vacía.

-Lamento haberlo molestado.-dijo Yochiro.- Su padre me envió para que le entregue esto. Son unos papeles que debe firmar para su nuevo departamento.

-¿Nuevo departamento?-dije confundido.- No entiendo.

-Su padre quiere que deje de vivir en el campus y vaya a un lugar mejor. El departamento está muy cerca de aquí, por lo que no tendrá problema en venir a clases con tiempo.

-Pero yo no… yo no quiero dejar de vivir aquí. Estoy cómodo aquí, Yochiro, y yo ya acepté varias cosas de mi padre y…

-Lo entiendo, joven.-dijo Yochiro.- Pero… si yo fuera usted, aceptaría irme al departamento. Quizá no soy nadie para meterme en sus asuntos, pero conozco a su padre muy bien, desde hace muchos años. Él accedió a ayudar a la señorita Midori y a usted porque quiere acercarse más a usted, y haría lo que fuera, pero si usted comienza a rechazarlo ahora él podría sentirse mal y… no quisiera que dejara de ayudarlo.

-¿Crees que lo haría?-pregunté.- ¿Crees que si no acepto sus condiciones dejará de ayudar a Taku?

-No puedo asegurarlo, pero… mi consejo es que lo mantenga contento con este tipo de cosas. Un departamento no le hará daño a nadie… Yo mismo lo elegí y me aseguré de que no fuera nada muy impresionante. Sé muy bien que eso a usted no le gusta, es solamente para que pueda vivir más cómodo.

-Yo… no sé si…

-Aquí están las llaves.-dijo extendiendo su mano.- Puedes mudarte cuando quieras, todo está listo.

Yochiro se despidió de mí y luego me dirigí a la cafetería a buscar a Midori. Era evidente que no me sentía cómodo con todos estos cambios que estaban llegando a mi vida, pero desafortunadamente mi padre era la única opción que tenía de ayudar a Taku y Midori de una manera rápida. Siempre quise valerme por mí mismo y dejar de depender de él, siempre quise borrar toda evidencia de que era su hijo bastardo, pero por alguna razón él no quería dejarme ir. A fin de cuentas fui yo quien terminó buscándolo y ahora no podía decirle que no.

Encontré a Midori en una de las mesas de la cafetería y me senté junto a ella. Le platiqué todo lo que había sucedido y también le conté cómo me sentía. Ella tomó mi mano y sonrió.

-No te sientas culpable.-dijo mirándome.- Yo sé que es difícil para ti perdonarlo, y que el dolor que le causó a tu madre o a ti no se va a borrar. Sin embargo, creo que tampoco está mal tomar lo que te corresponde. Yo no soy nadie para decírtelo, pero no me gusta ver que te sientas culpable por eso. Como una persona que nunca ha recibido nada en su vida, hasta que te conocí, debo decir que es muy gratificante aceptarlo. Yo entiendo perfectamente cómo te sientes en cuanto a que quieres salir adelante solo, yo no tuve de otro igual que tú, pero… no todos tienen la oportunidad que tú tienes. Aún así, el que aceptes cosas de tu padre no borra el hecho de que eres una gran persona por tu cuenta, y de que has logrado mucho por ti mismo, y que seguramente lo vas a seguir haciendo. Tu padre no define quién eres ni lo que vas a hacer… que no te gane tu orgullo.

-No lo había pensado así.-dije después de pensar en sus palabras durante un momento.- Creo que toda mi vida he creído que es mejor estar solo… que es mejor no tener nada ni a nadie, pero…

Tomé su otra mano y la miré.

-Desde que te conocí ya no me siento solo…

-¿Lo dices en serio?-dijo ella.

-No te mentiría con algo así…-respondí.- De verdad, es la primera vez que siento que quiero continuar mi camino con alguien.

Ella me besó en la mejilla con suavidad y luego acarició mi mejilla.

-Si me voy a ese departamento… no vamos a estar tan cerca...

-¿Qué te parece si vamos a conocer tu nuevo departamento después de visitar a Taku?

-Bien.-sonreí.

Después de comer, nos separamos para ir a nuestras clases correspondientes y una vez que terminó el día en la universidad fuimos a trabajar. Al terminar el trabajo caminamos juntos hasta la estación del metro y nos dirigimos al hospital a ver a Taku. El doctor nos informó que todo iba muy bien con Taku y que pronto nos tomaríamos un receso del tratamiento para darle tiempo al cuerpo de recuperarse. Midori estaba muy contenta con la noticia y al anochecer, nos despedimos de él y salimos del hospital.

Tomamos el tren de regreso y buscamos la dirección que me había dado Yochiro. La zona donde estaba el departamento era muy bonita. Había muchos árboles y la vista era linda. El edificio donde estaba el lugar parecía en buen estado, aunque como había dicho Yochiro, no era nada exagerado. El departamento era muy bonito y grande para lo que yo estaba acostumbrado. Los muebles parecían caros y todo estaba perfectamente acomodado. Midori parecía sorprendida y no dejaba de merodear por todos lados. Había una cocina, un baño, una sala, un balcón y una habitación que se encontraba en un segundo nivel. La cama era bastante grande y el clóset igual. Nunca había dormido en una cama tan grande y no sabía cómo manejar eso. Cuando abrí el closet, me di cuenta de que estaba lleno de ropa nueva. Había distintos estilos y colores, lo cual me sorprendió. El refrigerador también estaba lleno de comida, en ese lugar no hacía falta nada.

Midori tomó una manzana del frutero y le dio una mordida. Luego se acercó a mí y me dio un suave beso en los labios.

-¿Segura que debería aceptar mudarme?-dije abrazándola por la cintura.- No voy estar tan cerca de ti…

-Lo sé, pero…

Midori volvió a morder la manzana y luego la dejó sobre la barra de la cocina. Después de eso llevó sus manos hasta mi camisa y comenzó a desabrocharla con cuidado. No dejó de mirarme todo el tiempo y comencé a ponerme nervioso.

-La ventaja de que tengas tu propio departamento... -dijo dándome un beso en el pecho.- Es que… podremos estar juntos tanto como queramos…

Midori acarició mi pecho y de inmediato sentí que todo mi cuerpo comenzaba a arder. La tomé de la cintura y comencé a besar su cuello.

-Entonces… ¿deberíamos estrenar esa enorme cama?-dije en su oído.