Personajes de Naoko Takeuchi.
Teníamos una semana libre en la universidad debido a que los maestros tenían capacitaciones. La mayoría de los estudiantes se habían ido a descansar a sus casas mientras que yo había decidido quedarme en el campus para avanzar con mis proyectos pendientes. La verdad era que hacía todo lo posible por evitar ir a casa y nada mejor que quedarse en la universidad vacía. Realmente era muy poca la gente que se había quedado, así que todo estaba muy tranquilo y podía hacer mis tareas sin presiones.
Me encontraba haciendo algunos diseños en la computadora cuando de pronto la electricidad de todo el lugar se apagó. El internet se fue, mi computadora se apagó y todo se volvió oscuro. No era tarde todavía, pero no podía seguir trabajando así. Me puse zapatos y salí a preguntar en la recepción qué era lo que estaba sucediendo. Bajé las escaleras hasta la planta baja y me acerqué a la recepcionista.
-Disculpe, señorita, ¿sabe por qué no hay electricidad?-pregunté al mismo tiempo que otro chico que había llegado apenas unos instantes después de mí.
Cuando me giré para ver de quién se trataba me di cuenta de que era Itadori. En cuanto nuestras miradas se cruzaron, miré hacia otro lado y me puse un poco nervioso. La recepcionista nos había informado que el apagón de electricidad era general y que ya estaban trabajando en ello, pero que seguramente tardaría un buen rato en regresar. Itadori y yo caminamos en silencio hasta las escaleras. Noté un poco de tensión en el ambiente, así que traté de disiparlo con un poco de conversación.
-Así que… tampoco te fuiste a casa.-dije rompiendo el silencio.
-Sí… tú tampoco.-respondió.
Seguimos subiendo las escaleras y una vez que llegamos al segundo piso, traté de despedirme de él.
-Yo… iré a dormir un rato, supongo…
-Oye…-dijo Itadori.- Te… ¿te gustaría salir un rato?
Me quedé sorprendido por su propuesta y sonreí sin darme cuenta.
-Sí.-respondí sin siquiera pensarlo.- La verdad es que… desde hace rato tengo ganas de ver una película, ¿te molestaría acompañarme?
-No, podemos ir ahora.
Itadori y yo tomamos nuestras cosas y salimos del campus en dirección a una plaza comercial que se encontraba cerca. Cuando llegamos, compramos café helado y nos dirigimos al cine a averiguar cuál era la siguiente función. Compramos entradas y como todavía quedaba tiempo para que iniciara, decidimos ver las tiendas.
-La verdad es que me sorprendió que propusieras este plan.-dije.- No pensé que te gustara salir y esas cosas…
-Bueno…
-Mira, entremos a esta tienda, me gusta la ropa de aquí.
Entramos a la tienda y de inmediato me di cuenta de que las chicas que trabajaban ahí se nos quedaban viendo con curiosidad, pero no le di importancia. Comencé a mirar la ropa y mostrársela a Itadori, quien me seguía por toda la tienda y miraba con curiosidad todo lo que le mostraba sin quejarse.
-¿Te gusta esta camisa?-dije emocionado.
-Sí.-respondió él en tono serio.
Seguía sintiendo la mirada de las chicas sobre nosotros y comencé a sentirme incómodo. Ellas nos seguían con la mirada y cuchicheaban entre sí. Pensé que quizá tenía algo raro y me miré en uno de los espejos para observarme, aunque me di cuenta que no tenía nada extraño. Sin embargo, me di cuenta de que Itadori y yo íbamos vestidos casi igual. Ambos llevábamos pantalones cortos y nuestras playeras eran del mismo color. Prácticamente parecía que íbamos vestidos como pareja. Observé a Itadori un momento y tuve que aceptar que se veía bastante guapo, lo cual me hizo ruborizarme. No quería que las personas pensaran que él y yo…
-Pruébate esto.-dije tomando una chaqueta de uno de los racks.
-Hace mucho calor.-dijo él intentando quitársela.
Le impedí hacerlo y lo miré.
-Yo creo que se te ve muy bien. Te la regalo, pero no te la quites, ¿de acuerdo?
-Bien…-dijo él.
Luego tomó uno de los sombreros que se encontraban en el estante más cercano y me lo puso en la cabeza.
-Este es para ti.
-Gracias.-dije sonriendo.
Pagamos las cosas y luego salimos rápidamente de la tienda para alcanzar a llegar a la película. Itadori compró palomitas y refrescos y nos dirigimos a nuestra sala. Durante la película, Itadori parecía bastante serio, aunque me di cuenta que también estaba disfrutando la historia. Yo no dejé de reírme y comer. La verdad era que aunque él era muy serio, me sentía cómodo a su alrededor, aunque de pronto me pusiera algo nervioso. Al salir de la película, tomamos el elevador para llegar al primer paso y se llenó de gente. Itadori prácticamente me protegió de que alguien me empujara o me tocara y me sonrojé. Lo miré de reojo y volví a pensar que era bastante alto, mucho más que Darien. "¿Por qué no tiene novia aún?", pensé.
-Se me antoja un helado.-dije una vez que salimos del elevador.- ¿Quieres uno?
-Sí.
Esta vez fui yo quien pagó los helados y caminamos un rato mientras los comíamos.
-Oye, Itadori…-dije curioso.- Nos conocemos hace apenas un tiempo, pero no hemos hablado mucho.
-¿Lo crees así?
-¿Cómo es que no tienes amigos?-dije sin pensar.- Eres… un gran chico y creo que deberías tener muchos amigos.
-Ah… lo que sucede es que… siempre dicen que parezco una mala persona, y les da miedo acercarse a mí.
Me reí por su respuesta y lo miré.
-Solo debes decirles que eso no es verdad.
-¿No me crees?-dijo seriamente.
-Entonces… todos siempre piensan que eres alguien difícil, ¿no te molesta?
-Ya estoy acostumbrado.
Itadori me miró a los ojos.
-Tú… eres la primera persona que se acerca a mí sin miedo.
Me quedé en silencio por unos instantes y luego tomé su rostro entre mis manos para acercarlo a mí.
-Déjame ver... -dije observándolo detenidamente.- Yo creo que esas personas están totalmente ciegas, con esta cara tan linda que tienes seguro que te tienen envidia. Claro que… si sonrieras un poco más todo mejoraría bastante.
Lo solté y me hice a un lado.
-Pero no dejes que eso te afecte.
-De acuerdo.-dijo avergonzado.
De pronto me puse a pensar que Itadori era como un niño pequeño que no sabía cómo relacionarse con otros. Me di cuenta de que no tenía la menor idea por lo que había pasado Itadori y que incluso yo mismo había llegado a juzgarlo. Él debió haberse sentido muy mal y aún así nunca me reclamó ni se enojó conmigo.
-Oye.-dije rompiendo el silencio.- ¿Por qué no vamos a cenar? Yo invito.
Comenzamos a caminar y de pronto noté que alguien me llamaba.
-¿Andrew?
Cuando me giré, Darien se encontraba junto a nosotros.
-¿Darien?-dije sorprendido.
Itadori fulminó a Darien con la mirada y tragué saliva. De pronto noté que al lado de Darien estaba… ¿Midori?
-¿Midori?-dije confundido.
-¡Andrew!-dijo ella feliz.
Noté que iban tomados de la mano y mi corazón se aceleró. Todo hizo clic en mi cabeza y até cabos.
-Un momento, ¿ustedes se conocen?-dijo Darien.
-Sí, estamos juntos en el club.-dijo Midori.- ¿Y ustedes?
-Darien es… mi mejor amigo.-sonreí.- Así que… era él el chico del que siempre hablabas.-reí nerviosamente.
-¡No puedo creerlo!-dijo Midori.- Esto es… increíble.
Ella me abrazó y soltó a Darien por un momento.
-Así que ustedes…
-Somos novios.-dijo Darien.- Y creo que ahora ya no tendré que presentarlos.
-Me da mucho gusto.-sonreí.
La verdad era que sí me daba mucho gusto que Darien y Midori fueran novios. Eran las dos personas que más quería y con las que más confianza tenía. Los conocía muy bien a ambos y sabía perfectamente que se merecían el uno al otro.
-¿Y quién es este chico tan guapo?-dijo Midori mirando a Itadori.
-Ah… yo… ¡lo siento!-dije avergonzado.- Me tomó por sorpresa la noticia y lo olvidé. Él es Itadori, es de primer ingreso y también estudia diseño.
-¡Mucho gusto!-dijo Midori.
-Igualmente.-dijo él.
-¿Iban a cenar?-preguntó Darien.- ¿Por qué no vamos todos juntos?
-Ah… es que…-dije nervioso.
-Sí.-respondió Itadori.- Vamos.
Me tomó por sorpresa su respuesta y de pronto ya nos encontrábamos los cuatro sentados en un restaurante cercano. Todos estaban tratando de decidir qué ordenar y yo no podía dejar de pensar en Darien y Midori. Estaba feliz pero al mismo tiempo me sentía terrible. Tenía la misma sensación que había sentido un par de años atrás cuando Darien había estado un tiempo con Serena. La misma sensación que tuve cuando los vi juntos por primera vez.
-¿Cuánto mides?-dijo Midori de pronto.- Creo que eres la primera persona que conozco que es más alto que Darien.
Ella sonreía e Itadori no dejaba de observar a Darien, lo cual me puso incluso más nervioso.
-Mido 1.96.-respondió.
-¡Wow!-dijo ella.- Creo que Darien mide 1.92…
-Disculpen, yo… tengo que ir al baño…-dije poniéndome de pie y alejándome de la mesa.
Salí rápidamente de ahí y en lugar de ir al baño me dirigí a la parte trasera del restaurante para tomar aire fresco. Todo estaba sucediendo tan rápido que no sabía qué pensar. Me sentía tan confundido y nervioso que apenas podía soportar estar cerca de mis amigos. De pronto noté que Itadori aparecía por el pasillo y me sorprendí.
-Eh… yo… había mucha fila en el baño y…
-No necesitas darme excusas.-dijo él interrumpiéndome.- Yo sé que él… te gusta…
-¿Qué?-dije sorprendido.- ¿Cómo es que tú…?
-Lo dijiste por teléfono el día que me llamaste borracho… te equivocaste de número, ¿recuerdas? Y me llamaste Darien…
-Mierda.-respondí.- Por favor, no digas nada… No quisiera que Darien se sienta incómodo cerca de mí, él… no sabe que yo soy… gay…
-No lo haré.
-Debes estarte riendo de mí.-dije avergonzado.- Él solo me ve como su mejor amigo. Hemos sido mejores amigos durante años, incluso siempre escucho cuando se enamora. Siempre le he dado los mejores consejos para salir adelante en sus relaciones, he estado ahí cuando le han roto el corazón…
-¿Por qué te gusta?-dijo Itadori de pronto.
-Porque él… es realmente diferente a los demás.
-¿Qué tiene de diferente?-insistió.
-No lo entenderías…
-No creo que ustedes vayan juntos.-dijo cruzándose de brazos.
-¡No seas tan cruel!-respondí.- He estado bien viéndolo existir desde la distancia, sabiendo que está bien. Creo que necesito tiempo para sacarlo de mi sistema.
-No me refería a eso…
-Está bien.-lo miré.- Ahora me siento mejor.
Miré a Itadori y le sonreí.
-Regresemos o van a pensar que los dejamos plantados. Pero… este será nuestro secreto, ¿bien?
Cuando regresamos a la mesa, la comida ya estaba ahí. Todos comimos mientras charlábamos y reíamos. Era cierto que me sentía mejor después de haberle confesado a Itadori sobre Darien. La cena transcurrió con tranquilidad y al final Darien fue quien pagó todo, lo cual me pareció extraño. En ese momento me di cuenta de que tenía mucho tiempo sin hablar con Darien y no sabía lo que estaba sucediendo en su vida. Salimos todos juntos del lugar y al despedirnos, Darien y Midori me abrazaron.
-Andrew.-dijo Midori.- ¿Podemos ir a tomar un café mañana?
-Por supuesto.-sonreí.
-Yo… también quiero hablar contigo.-dijo Darien.- ¿Podemos ir a cenar?
-Bien, bien.-reí.
Nos despedimos de ellos e Itadori y yo nos dirigimos hacia el campus. Mientras íbamos de camino, nos encontramos con un par de conocidos del bar al que siempre iba. No me sentía muy bien en ese momento y no quería saludar a nadie, pero fue imposible no hacerlo.
-¡Querido Andrew!-dijo uno de ellos.- Hace mucho no te veíamos.
-¿Dónde te has metido?-dijo el otro.- ¿Quién es este chico guapo? ¿Acaso por fin alguien se fijó en ti?
Ambos se rieron y yo me quedé en silencio. Traté de fingir que estaba bien pero estaba tqan confundido que no supe qué responder.
-Pensamos que te ibas a quedar soltero para siempre.
-Así es.-dijo Itadori.- Andrew y yo somos novios, ¿algún problema?
Ellos lo miraron sorprendidos y se quedaron en silencio. Itadori pasó uno de sus brazos por mis hombros y me atrajo hacia él.
-Y la verdad se nos está haciendo tarde, nos tenemos que ir. Hasta luego.
Itadori me obligó a caminar y dejamos atrás a los chicos. Me quedé totalmente pasmado y no supe cómo reaccionar. Él prácticamente me había salvado de una situación incómoda y me había defendido. Miré a Itadori de reojo y me di cuenta de que estaba rojo como tomate. A pesar de que ya habíamos dejado bastante atrás a los chicos, él seguía sosteniendo mis hombros. Nuestros ojos se encontraron y él me soltó rápidamente.
-Lo siento.-dijo avergonzado.
-Me salvaste.-logré decir.- Muchas gracias… de verdad. Después de lo de Darien no creí que encontrarme con esos dos… es decir… ya sabes…
-No es nada.
-¿Qué sucede?-dije mirándolo.- Ahora mismo te has puesto pálido.
-No me siento muy bien…
-¿Algo de la comida te hizo daño? ¿Deberíamos ir al doctor?-dije preocupado.
-No… no…-respondió.- Solo… caminemos…
Itadori me sostuvo del brazo y por alguna razón sentí que lo único que deseaba era que alguien lo sostuviera por un momento. Él lo había hecho por mí, así que hice lo mismo. Dejé que se apoyara en mí y caminamos abrazados durante un largo tramo hasta la universidad. Lo ayudé a llegar a su dormitorio y nos despedimos. Le pedí que me escribiera si se seguía sintiendo mal y que vendría de inmediato a ayudarlo. Él parecía extraño, como si estuviera avergonzado y como si estuviera ocultándome algo. Me quedé un tanto preocupado pero también inquieto por todo lo que había sucedido ese día.
A decir verdad, no había sido un mal día del todo. Me había divertido con Itadori y aunque la cena fue algo incómoda, de no haber sido por él no hubiera llegado vivo a mi dormitorio. Sin darme cuenta él había sido mi apoyo del día y me había ayudado demasiado. Aunque seguía sin tener la menor idea de lo que pasaba por su cabeza, ya no me sentía tan incómodo a su lado. Solo tenía curiosidad de saber qué era lo que estaba pensando, porque simplemente no lo entendía.
