Personajes de Naoko Takeuchi.


Lo único que sabía de Darien era que estudiaba en la Universidad de Tokyo. No sabía más detalles, pero eso no sería un problema para mí. Recordaba que había hecho el examen para ingresar a la facultad de Comunicación y Periodismo, así que le pedí al chofer que me llevara hacia allá. Me sentía nerviosa, ni siquiera sabía muy bien cuál era mi intención. Solo quería averiguar un poco sobre su vida y sobre lo que hacía ahora. La verdad era que no quería encontrarme con él, no me sentía preparada todavía para enfrentarlo.

El chofer me dejó en la entrada de la facultad y me bajé de la camioneta. Me había puesto algo de ropa oscura, lentes oscuros y un sombrero que cubría la mayoría de mi cabello rubio. Comencé a caminar por la facultad y me dediqué a observar en silencio a la gente a mi alrededor. Los estudiantes ahí lucían contentos, amigables y tranquilos. Cada quien parecía estar en su mundo y algunos grupos de estudiantes reían en los jardines. Por un momento me dio envidia su vida. Por un momento me imaginé cómo hubiera sido mi vida si hubiera ido a la universidad con Darien. En Estados Unidos las cosas eran muy diferentes y aunque las personas también parecían felices, el ambiente en Japón era inusual.

Recorrí los jardines, los pasillos y aquellos lugares más escondidos. Ni siquiera sabía por qué estaba dando tantas vueltas. Llegué a la dirección de la facultad y comencé a hacer preguntas a las secretarias fingiendo que quería inscribirme en el siguiente semestre. Mientras ellas me hablaban sin parar, noté que en la pared de atrás había algunos fotos de algunos estudiantes. Me di cuenta de que se trataban de los estudiantes más ilustres y por supuesto, Darien era uno de ellos. Mi corazón latió con fuerza cuando vi su rostro en la pared e interrumpí a la secretaria.

-Esos chicos…-dije amablemente.- ¿Por qué están ahí en la pared?

-¡Ah!-respondió sonriendo.- Ellos son nuestros chicos estrella. Son los que tienen mejor promedio, realmente son increíbles.

-¿Quién es él?-dije apuntando al retrato de Darien.- Me parece familiar.

-Él es nuestro Darien. Darien Chiba.-sonrió.- Seguro te parece familiar porque es hijo del señor Aiko Chiba… seguro sabes quién es él.

-Por supuesto.-sonreí.

-Aunque nuestro Darien es un chico muy sencillo y amable, vivió aquí en el campus hasta hace unos días… se acaba de mudar.

-Ah, ¿de verdad?

-Sí. Parece ser que ahora tiene su propio departamento.

Escuchar eso me pareció extraño. Pensar en la idea de Darien aceptando algo de su padre me pareció alocado y poco probable, así que no me explicaba qué había sucedido.

-Ella es su novia.-dijo de pronto la otra secretaria.

Su dedo apuntaba al retrato de la única chica que había en la pared. Mi corazón se paralizó por un segundo y me detuve a observarla con cuidado. Sin duda era el rostro de una mujer hermosa. Recordé el día en que había visto a Darien y a esa chica en la calle, y aunque a ella no le presté atención, no pude olvidar su cabello tan oscuro como la noche. Sin embargo, el ver su rostro más detenidamente me hizo sentir una opresión en el pecho. Ella era muy linda de verdad y tenía unos ojos impresionantes.

-¿Ah, sí?-fingí sorpresa.

-¡Sí! Se ven tan lindos juntos, y se quieren muchísimo.

-¡Lo sé!-dijo la otra.- Y Midori es la chica más linda que he conocido.

-¿Midori?-pregunté.

-Sí, ese es su nombre. Midori Yamamoto.

-Y ella… ¿también es una de esas chicas con mucho dinero?-pregunté.

-Señorita Yukio.-dijo otra persona que había salido de una de las oficinas.- Puede venir, ¿por favor?

-Lo siento.-dijo ella.- Me gustaría quedarme a platicar, pero déjanos saber si te gustaría hacer el examen de ingreso, ¿de acuerdo?

Ella se despidió y desapareció de mi vista. Le di las gracias a la otra secretaria y salí de ahí. Seguí caminando y mientras observaba todo a mi alrededor, noté a una chica de cabello negro caminando al lado de otra chica y de inmediato me di cuenta de que se trataba de Midori. No pude evitar observarla durante un largo rato y me dediqué a estudiar cada detalle de su rostro y de sus expresiones. Sentí un dolor en el estómago mientras la veía, no podía soportar que fuera de verdad tan hermosa. Nunca antes me había sentido tan poco linda junto a alguien y ella me intimidaba. No solo tenía un cabello ondulado y de un color hermoso, tenía unos ojos grandes, brillantes y de un color que te hipnotizaba, su sonrisa era increíblemente perfecta y su cuerpo… sin duda tenía unas curvas impresionantes y unos senos que parecían salidos de una película. Me acerqué a ella lentamente y me quité los lentes de sol.

-Hola…-dije en voz alta.- Disculpen que las interrumpa. Quería saber si alguna de ustedes podría ayudarme con unas preguntas.

-¡Hola!-dijo ella.- Claro, ¿en qué te podemos ayudar?

-Yo…

-Lo siento.-dijo la otra chica.- Yo tengo que irme, ¡hasta luego!

Nos dejó solas y enfrenté a Midori con la mirada.

-Yo… estoy pensando en inscribirme, y quería saber algunas cosas. Supuse que como tú estudias aquí… podrías ayudarme mejor.-sonreí.

-Claro, ¿caminamos?-dijo sonriendo.

Le hice algunas preguntas sobre la escuela y la carrera. Midori respondió todo amablemente, no dejaba de sonreír todo el tiempo y eso de cierta manera me abrumó. Cuando se terminó el tema de conversación, decidí hacerle preguntas más personales.

-Midori... -dije interrumpiéndola.- ¿Eres de por aquí?

-¡No! Yo vengo de la prefectura de Niigata. Vine a estudiar aquí porque mi sueño es ser una profesional con un buen trabajo y ayudar a mi familia.

-¿Ayudar a tu familia?

-Sí… verás… mi familia no tiene mucho dinero, ¿sabes? Así que soy la única que tiene oportunidad de hacer algo por ellos. Además… mi hermanito…

Noté que Midori cambiaba de expresión.

-¿Qué sucede con tu hermanito?

-Él está enfermo. Tiene leucemia… pero… Darien me ha ayudado tanto que apenas puedo creerlo.

Midori de pronto comenzó a sonreír de nuevo.

-¿Darien?

-Ah, él es mi novio.-dijo orgullosa.- Realmente es el mejor chico que he conocido en mi vida. Él… él me ha ayudado tanto y me ha acompañado siempre. Hizo todo para que mi hermanito ahora esté recibiendo el mejor tratamiento.

-¿De verdad?-dije sorprendida.

-Sí…-sonrió.

-Pareces estar muy enamorada.

-Lo estoy.-respondió segura de sí misma.- Y tú… ¿tienes novio?

-Yo… eh… no… no tengo novio.-respondí.- No tengo tanta suerte como tú.

-Ya conocerás a alguien que te quiera tanto como Darien a mí.-dijo ella.- Yo no creí que Darien fuera a hacerme caso… pero fue así.

Midori comenzó a contarme toda la historia sobre cómo fue que conoció a Darien y cómo terminaron siendo novios. Aunque por un lado no quería saber cómo había sido que Darien se había enamorado de nuevo, por otro lado deseaba saber cada detalle de su vida. Había muchas cosas que no entendía sobre él, como el hecho de que tuviera los medios para ayudar a Midori y su hermano o su nuevo departamento.

-Disculpa que sea tan entrometida.-dije interrumpiéndola.- Pero… ¿tu novio es rico o algo así?

-No… bueno… algo así.-respondió.- Lo que sucede es que… su padre es quien tiene dinero, pero Darien hace poco hizo las paces con él, o algo así, y fue así como pudo ayudarme.

-Ya veo.-dije sorprendida.- Entonces… digamos que gracias a Darien y su padre ahora tu hermanito está en el mejor hospital.

-Sí, así es.-sonrió.- Cuando Darien me dio la sorpresa de que a mi hermanito lo atenderían en ese hospital, fue cuando supe que me amaba de verdad…

-¿Por qué dices eso?

-Porque él fue capaz de dejar su orgullo a un lado y reconciliarse con su padre para ayudarme… y creo que eso es lo más hermoso que han hecho por mí.-dijo ella con lágrimas en los ojos.-Lo siento.-dijo limpiándose los ojos.- Es solo que pensar en ello me pone sensible.

-No te preocupes.-respondí.

-Oye… me dio gusto conocerte, pero ahora tengo que ir a clase. Si necesitas algo puedes encontrarme por aquí, ¡hasta luego!

Midori se fue corriendo y me dejó sola. No podía creer todo lo que acababa de escuchar. No podía creer que Darien había dejado su orgullo a un lado y le había pedido ayuda a su padre, y todo por esa chica. Él había hecho lo que siempre decía que no haría y todo por esa chica… El pecho me dolía y me sentía mortificada. No podía soportar la idea de Darien haciendo todas esas cosas que no quería hacer y solo por ella. ¿Eso significaba que de verdad la amaba? Me sentía enojada y molesta, me sentía desesperada. ¿Qué tenía ella de especial como para hacer que Darien cambiara así de opinión?

Mientras estuve platicando con Midori, había estado notando que unos chicos nos observaban de lejos. Los chicos seguían cerca y cuando Midori me dejó sola, decidí acercarme a ellos para intentar averiguar algo más.

-Disculpa.-dije dirigiéndome a uno de ellos.

-Eh…, ¿sí?-dijo nervioso.

-No pude evitar darme cuenta de que nos estabas observando hace rato, y quería preguntarte si conoces a esa chica con la que estaba hablando.

-Sí… claro… todos por aquí la conocen. Es Midori.

-También noté que no dejaban de hablar sobre ella.

-¿Fuimos tan obvios?-dijo el otro chico.

-¿Podrían hablarme un poco más sobre ella?

-¿Por qué deberíamos? ¿Quién eres?

-Por favor.-dije sonriendo.- Les daré dinero si quieren… tengo mucho.

-Bien…

Esos chicos me contaron lo que ya sabía, que Midori era una de las chicas más inteligentes y populares de la facultad, que era muy amable y muy buena chica, que era novia de Darien, pero también me contaron algo que me sorprendió demasiado. Midori guardaba un secreto… y ese secreto era que aparte de su trabajo de medio tiempo, tenía una página de camgirl donde salía en ropa interior y la gente que la veía le donaba dinero. Fue entonces cuando me di cuenta de que no era tan perfecta como aparentaba y no podía creer que Darien anduviera con ella. Les di las gracias, algo de dinero y llamé al chofer para que me recogiera. Aún estaba tratando de procesar todo lo que había averiguado y todavía no me cabía en la cabeza todo lo que estaba pasando. Ella no se merecía a Darien… nadie se lo merecía…


Me encontré con Midori afuera de su salón de clases y cuando se acercó a mí me dio un beso en los labios. Nos tomamos de la mano y caminamos juntos hasta los jardínes. Ella no paraba de hablar sobre su clase y de pronto se detuvo para mirarme.

-Darien, ¿podemos ir a tu departamento?-dijo sonriendo.

-Sí.-respondí acariciando su mejilla.- ¿Quieres dormir conmigo hoy?

-Es que… hace algunos días que no estamos juntos y además… tu cama es muy cómoda.-dijo guiñando el ojo.

-Así que solo me quieres por cama.-bromee.

-¡No! También te quiero por tu comida.

-¡Oye!

-No es cierto.-dijo rodeándome con sus brazos.- Solo quiero estar contigo esta noche.

-Entonces vámonos de aquí.

Le di un beso en la boca y nos fuimos.

-¿Cómo te fue hoy?-pregunté mientras caminábamos por la calle.

-Muy bien, incluso conocí a una chica que parece ser que quiere inscribirse a la facultad.

-¿Ah, sí?

-¡Sí! Era una chica muy linda, aunque olvidé preguntarle su nombre… Era una chica muy guapa, de ojos azules, rubia, ¡muy bonita!

La descripción de esa chica inmediatamente me recordó a Serena y me puse nervioso, aunque supuse que era prácticamente imposible.

-Ya veo…-respondí.- Es que nadie puede resistirse a ti.

-Pero solo me importa que tú no lo hagas.-dijo mirándome.- Estuve hablando mucho sobre ti hoy y me di cuenta de que no puedo vivir sin ti.

Me sonrojé y desvié la mirada.

-La verdad yo tampoco…

Llegamos al departamento y preparamos la cena juntos. Era cierto lo que le había dicho. Mientras la observaba cortar algunas verduras, no podía dejar de pensar en que no quería separarme de ella ni por un momento.


Me encontraba haciendo un proyecto en la biblioteca y de pronto Andrew vino a mi cabeza. No podía dejar de pensar en el día que habíamos pasado juntos y comencé a ponerme nervioso. Por un momento me imaginé cómo sería estar a su lado y cómo sería tomar su mano para caminar juntos por la calle. Me sonrojé y me sentí confundido. ¿Cuáles eran mis sentimientos reales? ¿Me gustaba Andrew? ¿Por qué no podía dejar de pensar en él? Imaginé sus ojos azules observándome y recordé su pequeño cuerpo. No estaba seguro de qué era lo que sucedía dentro de mí pero Andrew sin duda ocupaba todos mis pensamientos. Andrew era la única persona que me había tratado bien en mucho tiempo. No pude evitar recordar cómo solían tratarme en la escuela y cómo la gente solía huir de mí. Recordé también a mi madre y en cómo siempre me decía que no le diera importancia a esas personas. Ella siempre decía que algún día iba a conocer a alguien que me quisiera tal y como soy... ¿Andrew acaso me aceptaba así como era? Me moría por averiguarlo...