5meses, 5 meses buscando, 5 meses buscando pistas, indicios, cualquier cosa que la ayudará a encontrar a Qrow, 5 tediosos y preocupantes meses de búsqueda incesante, las opciones poco a poco se le acababan, había ido a buscar en todas partes, incluso con los amigos y compañeros de su Qrow. Y aún con todo ese tiempo de búsqueda incesante no encontraba ni una pista de él.

Fue por eso que impulsada por su instinto y una fuerte intuición su primera pista en años la llevó a un hogar apartado, una pequeña granja, pero más que parecerse a una granja, era una cabaña ubicada en un punto recóndito del mundo.

Algo le decía que quizás Raven o Tai sabrían algo sobre él.

Sobre todo Raven, su semblanza podía localizar a toda persona con la que tuviera un lazo. Debía intentarlo, Ella era su último recurso para llegar a él. Así que debía hablar con sus amigos para encontrar finalmente a su Qrow.

Tocó la puesta un par de veces, esperando una respuesta casi inmediata… Aunque no se esperó escuchar el ruido de cacerolas y utensilios cayendo al suelo.

-¡Un momento, ya voy!- Gritó la voz de un hombre joven en el interior de la casa, Summer se vio extrañada completamente, por un momento creyó que Tai estaría trabajando o haciendo algo. Pero jamás creyó ser al primero que ella vería al llegar a la casa. Pasó un momento entre más ruidos y objetos que caían al suelo junto con un par de maldiciones, hasta escuchar como el hombre finalmente desbloqueaba la puerta y abría.

El aspecto de Tai era… Desalineado por decir poco, se veía cansado y triste, con una barba de semanas e incluso meses que parecía molestarle y ojeras que cubrían sus ojos con una capa oscura. Más que en una larga sesión de entrenamiento o de combate y parecía que iba a caerse dormido en cualquier instante.

-Oh… ¡Summ! Que… que gusto verte. Ha pasado tiempo. - Comentó cansado mientras acomodaba a la pequeña de cabellos rubios en sus brazos. Era extraño que Tai se viera de aquella forma, siempre se veía alegre y energético. Sin duda no era típico en el.

-Oh… Tai, ¿cómo… cómo has estado? - Preguntó la joven realmente preocupada, no sabía que había pasado, podía asumir que Tai hacia el papel de padre, mientras que Raven salía a trabajar. Aunque eso solo era una suposición.

-Ah… He estado mejor. - Respondió pasando una mano sobre su agotado rostro.

-Pero eso no es importante, Eh… No te quedes ahí afuera, pasa, pasa. - Le dijo abriendo más la puerta mientras se daba media vuelta para darle el paso a su amiga.

Summer confundida por su actitud, creía que Tai pasaba por algo completamente normal, como padre debia darle tanta atención a su esposa e hija como pudiera… Pero sus ideas se despejaron al ver el interior de su hogar, se encontraba casi en el mismo estado que él. Con trastes y cubiertos amontonados, cosas regadas por todas partes, ropa sucia con un olor extraño que combinaba con el nauseabundo aroma de pañales viejos. Y al dar un vistazo a la cocina pudo comprobar que muchos olores venían de ahí, junto con algunas botellas tiradas en el suelo.

Podía suponer que Tai ya no vivía con Raven, pues el orden en ese hogar era casi inexistente. Y si asumía bien lo que había pasado, era que Tanto Tai como ella habían sufrido el mismo destino con los hermanos Brawen.

-Disculpa el desorden… no he… podido limpiar, Yang me mantiene ocupado todo el tiempo y… casi no tengo descanso…- Mencionó bostezando larga y pesadamente, quitando un par de envases y platos de comida que estaban sobre los colchones del sillón de la sala.

-¿Solo dame un momento sí? Déjame verificar un par de cosas, si quieres puedes sentarte en el… sofá…-

Summer miró como los asientos estaban un poco manchados de grasa y comida, Tai suspiró avergonzado esta no era forma de recibir invitados y menos a una vieja amiga, pero tanto él como su hogar eran un desastre después de que Raven se había ido.

-Disculpa… He estado muy ocupado…- Comentó tratando de limpiar lo más posible los asientos con un trapo que tenía cerca.

-Eh… No te preocupes Tai. Así está bien.- Summer dijo sentándose en el sillón apartando un par de cosas para poder acomodarse mejor. Tai iba a decir algo, pero su cabeza estaba en todo y en nada en ese momento, por eso solamente se apresuró a decir:

-Ah… Ahora vuelvo, te juro que no me tardo. - Con esto corrió lo más rápido que pudo escaleras arriba.

La preocupación de Summer por Qrow había sido dirigida ahora hacia Tai y su hogar en muy mal estado. Sin duda alguna Raven no estaba presente en la casa. El lugar era un completo desorden, no era que creía que Tai era incapaz de cuidar de si mismo, pero la paternidad por su cuenta debía ser un trabajo muy exigente, más aún cuando la mujer por la que pasaste años buscando su intención y afecto te abandona de un día a otro.

Summer suspiró, este parecía otro callejón sin salida, Si Raven no estaba aquí, no hay forma de llegar a Qrow y pocas eran sus esperanzas de que Tai supiera algo al respecto.

No quería perder más el tiempo y no quería hacer que Tai perdiera su valioso tiempo… pero quizás fuera por la fuerte amistad que ambos tenían o porque realmente quería hablar con alguien en esos momentos. Summer esperó pacientemente hasta que Tai regresara de lo que sea que sea que estuviera haciendo. Después de un rato bajó finalmente, aparentemente cansado.

En sus ojos podía verse un agotamiento sin igual, Tenia una cara larga, su cuerpo parecía temblar como gelatina con cada paso que daba. Entonces sin más, se desplomó en el sillón con poca fuerza, mientras se tallaba los ojos con una sola mano y con la otra descansando sobre su vientre.

-Disculpa por haberte hecho esperar… Tenía que asegurarme de darle su biberón a Yang…- Expresó cansado dirigiendo su mirada hacia Summer. -¿Que sucede? ¿Por qué viniste a visitarme hoy? Digo… No me molesta tu presencia, es solo que no he tenido tiempo para arreglar este lugar… Y menos a mí mismo.-

-No te preocupes Tai. Tú… ¿estás bien?- Finalmente preguntó acercándose a Tai, quien parecía que iba a desfallecer en cualquier momento por el cansancio.

-¡Si! Sí… Estoy… estoy bien estoy…-Fue en ese momento que uno de los cuadros de la casa cayo al suelo rompiendo el cristal y el marco. -No estoy nada bien Summ… Estoy lejos de estar bien…-Dijo apoyando sus brazos sobre sus piernas mientras se sujetaba la cabeza.

-Estos últimos meses han sido una tortura… Desde que Raven se fue no he podido tener tiempo de nada, ni para mi hogar, ni para mí mismo. Todo me lo consume los cuidados de Yang… Quien no ha parado de llorar desde que su madre se fue, me es difícil tratar de calmarla o hacer que se duerma en las noches, lo cual me ha consumido valiosas horas de sueño y entrenamiento, no he podido ír a hacer misiones para los cazadores de Signal por tener que cuidar de Yang…. Y en un todo no he podido comprar comida por qué no tengo el Lien suficiente, todo me lo gasto en lo que yang necesita. Además, ya no me queda casi nada de Lien…

- Que… ¿Qué fue lo que pasó con Raven?- Preguntó sin ápice de hacerle daño a Tai con sus palabras, pero él solo levantó la mirada cubriéndose la boca con sus manos. No respondió, de hecho, no pudo decir ninguna palabra, el solo hecho de recordarla lo hacía entristecer aún más.

-Es lo que me gustaría saber…- Comentó Tai encogiéndose de hombros. -Pero… no hablemos de mí… ¿qué sucede Summer, necesitas algo? Si es así… no tengo mucho que ofrecerte, apenas tengo lo necesario para mantenerme a mí y a esta casa…

-Bueno…- Summer respiró profundamente para suspirar, mientras se acercaba más a Tai para verlo a los ojos. -Qrow desapareció… he… estado buscándolo por meses, he ído de reino en reino buscando cualquier indicio sobre él, incluso he preguntado a viejos compañeros que trabajan con él y también con las Operaciones Especiales, ningúno sabe nada… ni siquiera el mismo Ozpin sabe que fue de él… Y me preocupa, vine a… saber si tú sabes algo de él, o si Raven podría localizarlo… Pero veo que ella no ha estado por aquí en mucho tiempo.

-Sí… Disculpa si te decepciono… pero no he sabido nada de Qrow desde hace tiempo tampoco… y bueno… Raven se fue hace mucho tiempo también. - Le dijo apenado desviando su mirada a una esquina de la sala.

-¿Cuánto tiempo lleva que ella se fue?- Volvió a preguntar la mujer de ojos plateadas, obligando al hombre a cubrirse los ojos por la tristeza y el cansancio.

-Casi 6 meses… lo siento Summ… llegaste hasta aquí solo para que te de otra negativa…- respondió desanimado bajando la cabeza. Summer nuevamente suspiró de decepción, lo sabía, otro callejón sin salida… Tanto Qrow como Raven habían desaparecido y los habían abandonado a los dos.

Summer no podía creerlo… no quería creerlo, el hombre que amaba la había abandonado y no le había dicho a donde había ido, necesitaba respuestas a las preguntas que por mucho tiempo se hizo, porqué Qrow se había ido… y porqué Raven se había ido y había dejado solo a Tai con su hija recién nacida.

Nada de esto tenía sentido, ambos hermanos Brawen los habían abandonado casi en las mismas fechas, y ningún dio explicación del porqué, ambos habían sido abandonados por las personas que consideraban como su familia y eso era algo que les dolía por igual… Mientras Summer miraba a su alrededor viendo el desorden de platos y cosas desacomodadas, le dio una idea… Miró a Tai y sonrió.

-Oye… ¿Necesitas ayuda en la casa Tai?- Summer preguntó alegre, pese al pasado de ambos Summer ya había superado su romance adolescente con su antiguo compañero de equipo, esto no lo hacía por eso, esto lo hacía más que nada porque Tai necesitaba de toda la ayuda posible.

-No… no Summ yo no podría aceptar eso… tengo que… hacerme responsable de mi hogar y…- En medio de la frase comenzó a quedarse dormido, recuperando la conciencia por momentos. -¡Eh! No Summ… Gracias por querer ofrecerte… Pero necesito hacer esto por mi cuenta… por mi hija, ¿entiendes?-

-Sí, claro que lo entiendo Tai… Pero ese humo negro que está saliendo de la cocina me dice otra cosa.- Comentó obligando al hombre de cabellos rubios mirar a sus espaldas, él se alteró al ver eso mismo.

-¡Maldición, los frijoles!- Exclamó alterado corriendo directo a la cocina para apagar el fuego, la cocina era todo un desastre, la cacerola estaba en llamas y el extintor estaba a unos centímetros, trató de apagar lo más rápido que pudo el pequeño incendio en la cocina, solo para ver su estufa manchada de caldo oscuro y los frijoles ahora eran versiones chamuscadas y extrañas de una pasa.

-Ah… no puede ser… Eso era lo que tenía para comer hoy…- Dijo tirando el extintor con frustración en su mirada.

-Tai… Creo que deberías sentarte…- Le dijo tranquilamente llevándolo a una de las sillas de la cocina, mientras apartaba un par de latas y más botellas de la mesa.

-Por los dioses Summ… Soy un maldito desastre… No puedo cuidar de mí, no puedo cuidar de mi casa… maldición apenas puedo cuidar de Yang… desde que Raven se fue… no he podido… Tener un orden en mi vida…- Le decía apoyando sus codos en la mesa y su cabeza en sus manos. -Simplemente no sé qué hacer…- Mencionó apretando sus parpados, para que acto siguiente, la pequeña Yang comenzara a llorar escaleras arriba por el humo que había llegado hasta su habitación. -Ay no… justo lo que faltaba, supongo que… ya debes retirarte Summ yo intentaré tranquilizar a Yang yo…- Iba a levantarse cuando la misma Summer lo detuvo.

-Tranquilo Tai, trata de descansar. – Summer se levanto suavemente avanzando hacia las escaleras pero volvió sobre sus pasos al notar la insistencia de su amigo.

-No… no, yo… yo debo…- Tai quería volver a ponerse de pie, pero sentía su cuerpo tan pesado que incluso con el más leve empujon de Summer basto para volverlo a poner en su sitio.

-Tranquilo, déjame esto a mí Tai…- Con delicadeza se alejo de su amigo mientras el solo podía ver como la joven de ojos plateados se alejaba poco a poco, era inevitable, el toque de sus manos lo habían relajado tanto que sus parpados se cerraban y caía profundamente dormido.

Summer subió las escaleras siguiendo los llantos de Yang, para entrar al cuarto donde la pequeña lloraba enérgicamente, a diferencia de la sala y prácticamente toda la casa ese era el único lugar donde todo permanecía con un orden, una pequeña habitación con juguetes, peluches y lo necesario para la pequeña, quien en su cuna lloraba por el molesto humo que había salido de la cocina.

Summer en un instinto casi maternal se acercó para cargarla, la pequeña al sentir el contacto de las manos de la joven la miró, aún con ojos llorosos y un tanto molesta pudo sentir la tranquilidad que emanaba de aquella persona que jamás había visto, a pesar de que era la primera vez que se veían por alguna razón su presencia la tranquilizaba y la hacía sentir bien.

Summer se sorprendió al verla, pues parecía que veía a una versión más pequeña de Raven o Tai, los ojos de la pequeña eran de un rojo penetrante y su cabello era completamente rubio, justo como el de Tai.

-Shushhh tranquila, tranquila. - Decía meciéndola tranquilamente en sus brazos. -Ya está, ya está, no pasó nada pequeña, solo fue un susto. – Se acerco a una de las ventanas, para dejar que los restos del humo salieran por ahí sintiendo una brisa de aire fresco.

-Eso está mejor, ¿lo ves? No hay nada que temer Yang. - Comentaba tiernamente mientras la arrullaba poco a poco. A medida que escuchaba las palabras de la mujer de ojos plateados comenzó a tranquilizarse poco a poco, aferrando sus pequeñas manos a la capa blanca de Summer, quien le sonreía con calma.

-Eres muy linda, te pareces a tu papá, tienes su cabello… y esos ojos son totalmente de Raven. - Comentaba mirando con detenimiento y a medida que más se tranquilizaba sus ojos volvían a ser de un color lila, algo que sorprendió a Summer, pero la hizo enternecerse aún más por la vista de aquella pequeña en sus brazos.

Después de un rato, Tai finalmente despertó, su cabeza dolía y sentía que había dormido durante años, aunque solo habían sido un par de horas, al mirar a una de las ventanillas de la cocina se dio cuenta que ya era de noche. Y al fijarse mejor en el lugar todo estaba limpio, los trastes, la estufa, el piso, todo estaba en orden, como si… Nada malo hubiera pasado jamás en la casa.

Al levantarse pudo sentir que una manta caía al suelo, alguien lo había cubierto con ella, y aunque sus extremidades aún seguían pesadas se agachó para recogerla, avanzando lenta y torpemente hacia la sala, donde para su sorpresa toda la basura y restos de comida habían desaparecido. Y en el sillón estaba Summer, quien había logrado limpiar las manchas, se veía un poco agotada. Pero ella sostenía algo entre sus manos, y solo se dedicaba a mirarlo.

-¿Summ?- Preguntó confundido por la presencia de la mujer que aún seguía en su hogar. Ella volteó su mirada y sonrió.

-Oh, Tai… Al fin que despiertas. Tienes el sueño pesado ¿eh? - Comentó la joven permaneciendo inmóvil en su sitio.

-Que… ¿tú qué hiciste? - Preguntó mirando su hogar casi sin poder creerse que ella en un par de horas hubiera logrado limpiar todo el desastre acumulado.

-Bueno… Solo limpié un poco, ya sabes para ayudarte a tener un poco de orden en tu hogar. – Respondio arqueando una sonrisa en su dulce rostro.

-Sí, pero… no tenías qué hacerlo Summ…- Respondió apenado, rascándose la nuca apartando su mirada.

-Sí que tenía, aunque ya no estudiemos en Beacon, seguimos siendo un equipo… Y todos nos apoyamos entre todos, ¿recuerdas? – Ella se aparto un poco de su asiento, haciendo un ademan para que el se sentara a su lado.

-Bueno… Es muy lindo de tu parte que tú… ¿Qué es eso? - Preguntó al sentarse en el sillón y ver lo que Summer sostenía en sus manos, era la misma foto que les habían tomado el día de su graduación como cazadores, la misma que él tenía en aquel marco que se había caído y roto.

-Oh… Solo es nuestra foto, ¿te acuerdas de ese día? - Respondió entregándole la foto, la cual Tai tomó en sus manos para apreciarla y sonreír.

-Oh sí… ¿Como olvidarlo? Casi tuvimos que traer a rastras a Qrow para que se tomara la foto con nosotros. - Comentó divertido al verse en la imagen. -Y Bueno… Tú aún seguías siendo un poco tímida en esos tiempos.

-Aunque no lo creas lo sigo siendo un poco…- Summer comentó con una sonrisa.

–Algunas veces siento que puedo ser más extrovertida gracias a… Qrow.- Dijo en un susurro triste. Tono que Tai escucho claramente sintiendo como un pensamiento venia a su mente.

-Sí… Y sin Raven… yo jamás habría construido este hogar…- Mencionó colocando la foto en la mesa de noche frente a ellos.

-Qué tiempos aquellos…-

-Sí… Eran buenos tiempos…- Se paso una mano por la cara relajándose en viejos recuerdos hasta que recordó algo importante. No la había escuchado llorar en horas, cosa que lo alarmo enormemente.

-Oye, tú, ¿atendiste a Yang mientras dormía? - Preguntó consternado tratando de levantarse de su asiento. Pero la chica de ojos plateados lo detuvo de hacerlo.

-Sí, yo la atendí bien, no te preocupes Tai. - Le dijo tranquilamente mientras lo ayudaba a sentarse.

-Disculpa si te causó muchos problemas… Yo…

-Oh, no te preocupes Tai, Yang no fue ningún problema en realidad, es una niña muy dulce. – Comento alegre ante la situación extrañando de sobre manera a Tai, quien no podía entender como Summer podía estar tan tranquila, a él le costaba mucho tranquilizar por su cuenta a Yang, ¿cómo era que ella pudo lograrlo?

-Digo, por un momento me sentí asustada de… No saber cómo cuidar de ella, pero… No fue tan difícil como esperaba, solo traté de ser dulce con ella y tratar de calmarla hablándole suavemente.

Al escuchar esas palabras, Tai no supo cómo sentirse, era su primera vez siendo padre… y siendo padre soltero en un todo. Realmente no entendía cómo era que ella pudo haberlo logrado en solo unas pocas horas. Pero por ese pensamiento fue que se desplomó sobre su asiento sintiéndose como un completo inútil.

-No sé cómo hacer esto solo, ¿sabes? Yo… creía que con Raven a mi lado esto sería más fácil… más… llevadero, pero ahora me doy cuenta de que sí necesito ayuda…

Summer lo miró en silencio por unos instantes. No quería mentir tampoco, haber ayudado a Tai con su hogar y con Yang, la había hecho olvidar temporalmente que Qrow había desaparecido. No quería abandonar a su amigo Tai de esta manera, él necesitaba ayuda… Ambos necesitaban ayuda. No se dio cuenta antes, pero cuando vio la hora se pudo percatar que ya era más tarde de lo que ella esperaba.

-Di… Disculpa que diga esto Tai… pero debo volver a mi departamento, y Beacon no queda exactamente cerca. - Summer dijo en un tono apenado.

-Oh… Sí supongo que lo es… y tú… aún debes seguir tu pista sobre Qrow…- Menciono cansado mientras ambos se levantaban.

Se dirigían a la puerta mientras Tai pensaba en lo que había hecho Summer por él. Y ella aún sumergida en miles de preguntas sin una aparente respuesta… Él miró hacia la calle viendo la basura acumulada de esos 5 meses finalmente fuera de su hogar, realmente necesitaba ayuda. Puede que no fuera el mejor aceptando cuando necesitaba ayuda de otros… Pero cuando sí la necesitaba lo mejor que podía hacer era tragarse el orgullo y simplemente pedirlo.

-Summ… muchas gracias por ayudarme hoy, hablo en serio, fue… un lindo detalle de tu parte.- Dijo sonriendo mientras que la misma Summer asentía con la cabeza.

-Sí… fue… lindo poder ocupar mi mente en algo que no fuera Qrow, al menos por un día…- Respondió ella devolviéndole la sonrisa.

-Sí… yo…- Tai la miró por unos instantes, queriendo decir esas palabras, pedirle ayuda, pero quizás ella no aceptaría, buscar a Qrow era mucho más importante que su estúpida vida de padre soltero y abandonado, ella debía seguir su propio camino y él debía hacerse un hombre de una vez por todas.

-Gracias por venir hoy Summ… Fue un gusto verte de nuevo-

-Hum… no hay problema Tai.- Respondió, aun sabiendo que su búsqueda seguiría sin llevarla a nada, el solo hecho de haber podido pasar tiempo con un viejo amigo la hizo prácticamente olvidar que al volver a casa no habría nadie esperándola, ninguna persona quien le dijera que la extraño en su ausencia… o que le preocupó no saber nada de ella durante horas… Ella no quería volver a ese departamento oscuro y solitario, pero no tenía otra opción, con o sin él… Aún seguía siendo su hogar…

-Yo… Supongo que te veré en otra ocasión. Suerte buscando a Qrow-

-Sí… Cuídate y cuida de Yang por favor, es una buena niña solo tenle paciencia, nos veremos luego… Espero. - Dijo finalmente alejándose lentamente haciendo un gesto son su mano en señal de despedida.

Mientras los segundos pasaban y Summer se marchaba, ambo podían sentir… Como si despedirse en ese momento fuera un error, como sí el solo hecho de dejar ír al otro fuera solo aceptar la soledad y volver al estatus quo. Summer buscaría y buscaría sin ningún lugar realmente el cual buscar…

Y Tai seguiría aguantando una vida mediocre vacía y sin otro propósito que ser un lastre para él y su hija.

-Summer.

-Tai…

Los dos hablaron al mismo tiempo, sorprendiendo al otro al instante, solo por un momento se sintieron raros, pero después comenzaron a reír.

-Je jeh, disculpa, no quería interrumpirte. - Comentó el hombre de cabello rubio rascándose el cabeza avergonzado.

-No, no discúlpame a mí… No sabía que ibas a decirme algo. - Decía también apenada mientras desviaba su miraba de plata con vergüenza. -Bueno… Dime ¿qué querías decirme?

-No, no, dime tú yo… Fui quien te interrumpió. - Trató de decir él, mientras se trababa entre cada palabra y silaba.

-Yo… Yo solo… Quería saber si me dejarías venir mañana, ya sabes… Para ayudarte en lo que necesites. Y bueno… Para hacerte compañía. - Respondió tímidamente la chica de cabello oscuro y puntas rojas, mientras sus mejillas comenzaban a tornarse de un color parecido.

Tai simplemente al escuchar eso sonrió, ambos… estaban en la misma página y compartían el mismo pensamiento. Lo cual por unos instantes lo hizo sentir dichoso.

-Por supuesto, yo… No tengo como pagarte… Pero en cuanto tenga con qué no dudes que te lo compensaré.

Summer se sintió sorprendida de aquellas palabras de Tai, pero la sorpresa rápidamente pasó a ser algo cómico lo cual la hizo reír ante las palabras de Tai, confundiéndolo y haciéndolo sentir nervioso por tal respuesta.

-Tai, no tienes porqué compensarme nada, somos equipo, ¿recuerdas? Y todos…

-Nos apoyamos entre todos…- Dijo complementando las palabras de Summer a la perfección, haciéndola sonreír tranquilamente. -Entonces... ¿te veo mañana?

Esa pregunta el hiso sonreír aún más, acompañada de un suspiro tranquilo y calmado.

-Sí… nos vemos Mañana Tai.- Respondió finalmente, para darle un cierre a la conversación.

Y fue así, que finalmente ambos tomaron sus caminos, con la promesa dorada de hacer esto algo más habitual, no solo por el lazo que compartían como amigos, sino para cerrar las heridas dejadas por las personas que amaban, ayudarse mutuamente y quizás salir adelante algún día.

Pero por el momento ellos necesitaban esto, acercarse el uno al otro para aprender, sanar… Y quizás reforzar aún más los lazos que se habían establecido en el pasado.