Personajes de Naoko Takeuchi.


Me bajé del tren esa tarde con pocas esperanzas. La verdad era que no tenía nada de ganas de ir a casa y mucho menos convivir con mi padre. Mi relación con mis padres era algo difícil desde que se habían enterado de mis preferencias sexuales y desde que había ido a la universidad había aprovechado para alejarme de ellos lo más posible. Ni siquiera había aceptado que el chofer fuera por mí hasta la universidad, había preferido tomar el tren. Solo había aceptado venir porque mi madre había insistido demasiado. Una vez que bajé del tren, tomé un taxi hasta la casa y cuando llegué, me quedé un buen rato afuera sin atreverme a entrar.

-¡Andrew!-dijo alguien detrás de mí.

Cuando me giré, vi a mi madre caminando rápidamente hacia mí.

-Viniste.-dijo sonriendo.

-Sí, aquí estoy.-respondí.

-¿Qué haces aquí afuera? Debiste entrar.

-Ah, yo… olvidé mis llaves.-mentí.

-Pero ya sabes que la señora Sakura puede abrirte, o el chofer… En fin, ¿entramos?

Caminé detrás de mi madre y una vez que entramos a la casa sentí un escalofrío. Lo primero que vi fue a mi padre sentado en la enorme sala leyendo el periódico. Él bajó el periódico lentamente y clavó su mirada sobre mí.

-¡Amor! Ya llegaste.-dijo mamá.- Andrew está aquí.

-Hola, papá…-dije en voz baja.

-Es lo que veo.-dijo él volviendo la vista al periódico.

-¡Andrew!-gritó Unazuki mientras corría hacia mí.- ¡Estás aquí!

Ella se lanzó sobre mí y me abrazó fuertemente.

-Unazuki.-dije aliviado.- No sabía que estarías aquí.

-¡Te extrañaba mucho, hermano!-dijo mirándome.- Mamá me dijo que vendrías y pidió permiso en el instituto para que me dejaran venir.

-Ya veo.-sonreí.- Te ves muy bien, has crecido mucho.

-¡Tú te ves muy guapo!

-¿Cómo te ha ido en la universidad?-preguntó mi madre.

-Pues… muy bien, como siempre.-respondí.- Yo… iré a mi habitación a descansar un poco.

-Está bien.-dijo ella.- Te avisaré cuando nos vayamos, iremos a casa de tu tía Reika a cenar.

-Bien…-dije resignado.

Por supuesto que no tenía nada de ganas de ir a cenar a casa de mis tíos, pues siempre sentía que ellos y mi padre me juzgaban en cada momento. Pero no tenía de otra y ahora tenía que hacer lo que ellos decían. Solo tenía que aguantar el fin de semana y podría regresar a la universidad donde podía ser feliz tranquilamente.

Cuando entré a mi habitación me sentí extraño. Hacía mucho tiempo que no estaba ahí y me hizo recordar los malos momentos que pasé. Las noches que pasaba llorando por los comentarios de mi padre o esos fines de semana en que tenía que quedarme encerrado porque tenían miedo de que pudiera irme con algún hombre. Traté de recostarme un rato y descansar, aunque no funcionó del todo. Cuando cayó el atardecer, Unazuki tocó mi puerta y entró para avisarme que ya estábamos a punto de irnos. Cuando me dejó solo me cambié por algo más cómodo y salí de la habitación a encontrarme con los demás en la entrada.

-Estoy listo.-dije.

Mi padre me miró y se cruzó de brazos.

-¿Vas a usar eso?-dijo refiriéndose al collar y aretes que llevaba.

-Andrew…-dijo mi madre.- ¿Podrías…?

Suspiré y comencé a quitarme los accesorios.

-No entiendo por qué usa esas cosas de mujeres.-dijo mi padre en voz baja.

El chofer nos llevó hasta casa de nuestros tíos y una vez que llegamos saludamos a todos. Mis primos también estaban ahí y nos saludamos con cortesía. La cena se sirvió pronto y nos sentamos todos a comer.

-Me da mucho gusto que estén todos aquí.-dijo mi tío.- Estamos muy contentos de celebrar el nuevo puesto de nuestro Sukuna. Le está yendo muy bien ahora que se graduó de la universidad y además tiene una novia preciosa.

-Estoy muy feliz por Sukuna.-dijo mi madre.- Lo han criado muy bien y ha seguido por muy buen camino.

-¡Sí!-contestó mi tía Reika.- Aunque Andrew no se queda atrás, le está yendo muy bien en la universidad, ¿no es así? Seguro que cuando se gradúe le irá igual de bien que a Sukuna. De hecho, el pequeño Ryuk quiere seguir los pasos de Andrew, ¿verdad? Le está empezando a gustar mucho el dibujo.

-¿De verdad?-dijo mi madre sorprendida.

-¿Me enseñarías?-dijo el pequeño Ryuk mientras me miraba.

-¡Claro!-dije sonriendo.

-¿Puedo ir contigo esta noche para que me enseñes?-dijo emocionado.

-Lo que tú quieras, pequeño.-respondí revolviendo su cabello.

-Bueno, bueno, ya basta.-dijo mi tío llamando la atención de Ryuk.- Termina tu comida y déjate de tonterías.

-Creo que es una lástima…-dijo mi tía.- Con lo buen chico que es Andrew creo que es lamentable que no le gusten las mujeres.

Le lancé una mirada asesina y le di un largo trago a mi copa de vino. Sabía que tarde o temprano terminaría sacando el tema a colación. Siempre lo hacían.

-No me mires así.-dijo ella.- No tiene nada de malo decir las cosas como son, y por eso te digo que si no corriges eso, bueno… seguramente no te va a ir tan bien como todos quisiéramos. Habiendo tantas chicas lindas en la universidad, no deberías darle esos dolores de cabeza a tus padres.

-¿No te gustan las chicas?-preguntó el pequeño Ryuk.

-Estamos aquí para cenar en familia, no hace falta hablar de este tema.-intervino mi padre.

-Pero, ¡hermano!-dijo la tía Reika.- De verdad me preocupa lo que vaya a ocurrir con Andrew y…

-Tía.-dije poniéndome de pie.- Agradezco tu preocupación, pero ya va siendo hora de que acepten que no me gustan las mujeres y nunca me van a gustar. Si me caso o no, si tengo hijos o no, eso no debería preocuparte porque no es tu asunto. Gracias por la cena, pero yo me iré.

-¡No seas maleducado!-dijo mi tía.

Le di la espalda y salí de la casa para ir a sentarme afuera en el jardín. Estuve buen rato ahí sentado solo pensando en todo lo que acababa de pasar.

-¿No te habías ido?-dijo mi primo Sukuna sentándose junto a mí.

Negué con la cabeza y sonreí.

-¿Quieres un cigarro?-preguntó.

-No, gracias. Fumar hace que se te encoja el pene.

-¿Sigues enojado por lo que dijo mi madre?

-No…

-No te molestes. Lo dice porque te quiere y se preocupa por ti, ¿no crees que tenga algo de razón? Tan solo mírame a mí. Me acaban de dar un excelente puesto, tengo una novia increíble. Creo que ya va siendo hora que te dejes de juegos, Andrew. Pronto saldrás de la universidad y debes pensar en tu futuro. ¿Quién se hará cargo de los negocios de tu padre? Tienes esa responsabilidad…

-No te metas en mis asuntos, ya lo dije antes.-respondí sonriendo.

Mis padres y Unazuki salieron de la casa y nos despedimos de los demás. El camino de regreso a casa fue algo silencioso hasta que mi padre decidió abrir la boca.

-¿Quién te crees que eres para hablarle así a tus tíos?-dijo mirándome con los brazos cruzados. Yo no te eduqué así.

-¿Esperabas que me quedara callado mientras se burlaban de mí? Tal vez tú puedas soportarlo, pero yo no.

-¡Todo esto es por tu bien!-dijo alzando la voz.

-¿Por mi bien?-respondí molesto.- ¡Yo estoy perfectamente bien! ¿Acaso se pusieron de acuerdo todos para molestarme con sus comentarios y que así decidiera "hacerme normal"? ¿Eso dices que es por mi bien?

-Andrew…-dijo mi madre.

-Todo lo que hago te molesta.-seguí diciendo.- La ropa que uso, mis amigos, mis expresiones, mi forma de pensar… ¡todo! Nunca te he oído quejarte por todos esos comentarios hirientes que me hacen los demás, ¿por qué no te quejas de eso también? Por supuesto que solo están avergonzados de mí y prefieren ignorar lo que siento. No hace falta que lo acepten porque me queda muy claro. Ya soy un adulto y no hace falta que se metan en mi vida. No les causaré más problemas ni los avergonzaré más para que puedan seguir con sus vidas… ¿Por qué mejor no tienen otro hijo al que sí puedan querer?

Mi padre alzó la mano y me dio una cachetada. Mi madre y Unazuki miraron todo asustadas y todo se quedó en completo silencio.

-Andrew.-dijo mi madre.- No digas eso…

-Era por esto por lo que no quería venir a casa.-dije mirando hacia el otro lado.- Mishiro, ¡deten el auto!-grité.- Ahora.

El chofer se detuvo abruptamente y me bajé rápidamente. No soportaba estar un minuto más dentro de ese auto junto a mi padre. Escuché que Unazuki gritaba mi nombre y caminé lo más lejos que pude de ahí. Media hora después me encontraba en un parque completamente vacío por ser de noche y me senté en la primera banca que encontré. No podía contenerme más. Las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos y no hubo manera de controlarme. De pronto sentí que mi teléfono celular comenzaba a sonar y cuando lo saqué de mi bolsillo para ver de quién se trataba me di cuenta de que el nombre de Itadori aparecía en la pantalla. Me sentí confundido por un momento y de cualquier forma no tenía intenciones de contestar su llamada ni de hablar con él.


Me encontraba jugando baloncesto con mi padre en una de las canchas cercanas a nuestro departamento. Ya teníamos buen rato jugando y había olvidado por completo lo divertido que era jugar con él. Nos estábamos divirtiendo bastante, pero noté que mi padre ya estaba algo cansado.

-Desde que te fuiste a la universidad no hay nadie que juegue conmigo.-dijo él tomando aire.- Estoy oxidado.

-No te preocupes, yo tampoco he jugado.-respondí.

-¿No? Pensé que ya tendrías algunos amigos con los que jugar baloncesto. No viniste la última vez que tuviste días libres, ¿no fue porque habías quedado de salir con un amigo?

-Sí… algo así. Me peleé con unos tipos y no quise preocuparte.

-¿Por qué? Tú no eres así.

-Bueno, ellos se estaban metiendo con un amigo mío.

Mi padre sonrió.

-¿Sabes? Al comienzo de las clases te veías bastante deprimida y tenía mucho miedo de que fueras a dejar la universidad. Pero ahora te ves mucho más alegre, ¿cómo es ese amigo tuyo?

-Él es… alguien muy especial.-respondí.- Pero… últimamente cuando estoy con él me siento algo raro.

-¿A qué te refieres?-dijo confundido.

-Bueno, yo… resulta que… besé a esa persona…

Mi padre se quedó en silencio mirándome.

-Y ahora… me paso todo el día pensando en esa persona, y en que quiero abrazarla y besarla y cosas así…

-¿Es esa la persona con la que se estaban metiendo los tipos que mencionaste?

-Sí.

-Bueno, y… cuando la besaste, ¿cómo reaccionó?

-Creo que no lo recuerda porque había tomado…

-Itadori.-dijo mi padre sonriendo.- ¿Estás enamorado de esa persona?

-No lo sé… yo… nunca me había sentido así antes.

-Bueno, bueno…-dijo mi padre.- Déjame decirte que si ya piensas en esas cosas con esa persona, es porque sin duda sientes algo. Y seguro también tienes ganas de decirle cómo te sientes, y querrás conocer más de esa persona y hacerla feliz. Querrás estar siempre con ella todos los días de tu vida. ¡Pero no te preocupes! Lo irás entendiendo poco a poco. Si de verdad la quieres, solo hazle caso a tu corazón.

Mi padre me dio la espalda para lanzar la pelota.

-La verdad lamento mucho que tu madre se haya perdido de esto. Siempre estaba preocupada porque no fueras a conseguir esposa.

-En realidad, esa persona es…

-¿Cómo se conocieron?-dijo interrumpiéndome.

Jugamos durante un rato más y cuando finalmente mi padre se cansó, dijo que se iría primero al departamento. Yo me quedé un rato más en la cancha tratando de distraerme pero Andrew seguía viniendo a mi cabeza. Me senté en una de las bancas y me pregunté qué estaría haciendo en ese momento. Saqué mi celular y sin pensarlo demasiado, decidí marcarle.


Lo primero que pensé fue en rechazar su llamada, pero mis ojos estaban tan llenos de lágrimas que presioné el botón incorrecto por accidente y terminé contestando la llamada. Para mi mala suerte, era una videollamada y pude ver el rostro de Itadori en el teléfono. Él se sorprendió en cuanto me vio llorando y me sentí tan avergonzado que colgué inmediatamente. Lo único que me faltaba, que ese chico me viera en ese estado. Suspiré profundamente y luego me di cuenta de que Itadori estaba llamando de nuevo. Creí que no podía salvarme de esa, así que le contesté para no preocuparlo.

-¿Sí?

-¿Qué te ocurrió?-dijo Itadori del otro lado del teléfono.

-¿Por qué me estás llamando tan tarde?-dije.

-¿Qué es lo que ha pasado?-insistió.

-No pasó nada…-respondí.

-¿Estás en la universidad?-preguntó.

-¿Por? ¿Acaso si te digo dónde estoy vas a venir corriendo a buscarme?

-Sí.-dijo él.

-No estoy en la universidad. Estoy en casa.

-¿Y dónde está tu casa?

-Estoy en Yokohama. No creo que puedas tomar el tren hasta aquí ahora.

Itadori suspiró del otro lado del teléfono.

-Estoy bien… Solamente tuve una discusión con mis padres.

-¿Por qué?

-Lo mismo de siempre. Están enojados porque soy gay… Se enteraron hace mucho tiempo ya, y desde entonces no nos hemos llevado bien. Y aunque se supone que son buenas personas, la realidad es que están asustados de lo que la gente pueda decir de mí, o de ellos… Se avergüenzan de mí. Todos en mi familia lo saben y se la pasan haciendo comentarios hirientes en las reuniones para tratar de convencerme de que me haga "normal". Yo nunca los escucho ni tomo en serio esos comentarios…

-No te avergüences de ser quien eres.-dijo Itadori.

-¡Claro que no lo hago! Yo soy increíble.-dije tratando de sonreír.- Aunque… en el fondo sé que nadie lo entiende. Ni siquiera tú. Somos amigos, pero somos muy distintos. Para los demás es muy difícil entenderme, tú mismo lo has visto en la universidad. Ya estoy acostumbrado… De hecho tengo muy mala suerte… Incluso cuando me gusta alguien, nunca le gusto de regreso.

-Me gustas…-dijo Itadori de pronto del otro lado del teléfono.

Me quedé impactado durante un largo rato.

-De todas las personas que he conocido en mi vida… tú eres sin duda la más increíble de todas… Y me gustas mucho…

-Eh… yo… creo que me lo tomaré como un cumplido.-dije sin saber qué responder.

-Tú… ¿recuerdas aquel beso?-preguntó Itadori.

Me puse completamente nervioso y el celular se me cayó de las manos. Lo recogí rápidamente y verifiqué que la llamada siguiera corriendo.

-Eh… yo… es muy tarde y me tengo que ir.-dije terminando la llamada.

Me quedé paralizado durante un momento y suspiré. Entonces no había sido un sueño mío ni me lo había imaginado. Ese beso sí había pasado. Regresé a casa y me encontré con mi madre en la sala, pues estaba esperando que regresra.

-Andrew…-dijo poniéndose de pie.- Yo quería hablar contigo…

-No te preocupes.-dije.- Sé que dije cosas malas, y me disculpo. Mañana me iré temprano de regreso a la universidad.

-Pero… apenas llegaste hoy.-dijo ella triste.- Bien, yo… te prepararé algo rico para desayunar, entonces.

Le di las buenas noches y me fui a mi habitación. Habían sucedido demasiadas cosas esa noche. Me puse la pijama y me recosté. Noté que tenía un mensaje de Itadori preguntándome si ya había llegado a casa y sentí un dolor en el estómago. Algo me decía que si no le respondía el mensaje me iba a llamar otra vez, así que le respondí que ya estaba en casa y apagué el celular. Me quedé un buen rato pensando en las palabras que me había dicho y me sonrojé sin darme cuenta.

¿De verdad ese chico se me había confesado así nada más? Me puse a recordar todos nuestros momentos juntos y me di cuenta de que Itadori llevaba un tiempo actuando extraño conmigo. ¿Y si era por esa razón? Ahora no sabía qué debía hacer y mucho menos qué debía decirle cuando lo viera. Traté de dormir pero pasé una noche terrible.


Midori y yo regresamos a Tokio el domingo por la tarde. Cuando bajamos del tren, el cielo comenzaba a oscurecerse y tomamos un taxi hasta el departamento. Le había pedido que se quedara conmigo esa noche y podíamos ir juntos a la universidad por la mañana. Nos bajamos del taxi y caminamos hasta el interior del edificio. Esperamos pacientemente a que llegara el elevador y una vez que se abrieron las puertas, nos metimos. Midori se me quedó viendo y acercó su rostro al mío para besarme. La tomé de la cintura y la acerqué más a mí. Mientras las puertas del elevador se cerraban, escuchamos que alguien gritaba "¡esperen!".

Cuando Midori y yo nos separamos para ver de quién se trataba, me quedé paralizado. Por un momento creí que estaba soñando o que me encontraba en una realidad alternativa. Serena Tsukino se encontraba en la puerta del elevador y nuestras miradas se cruzaron causando que el tiempo se detuviera. Comencé a temblar de pies a cabeza y noté que Midori se ponía tensa, pero también lucía sorprendida.

-¿Se...Serena?-dije completamente nervioso.

-Darien…-dijo ella.

Ella también lucía completamente sorprendida.

-¡Eres tú!-dijo Midori.- La chica que quiere entrar a la universidad, ¿acaso ustedes…?

-Nos conocemos.-dijo Serena sin dejar de mirarme.- No pensé que el novio perfecto del que tanto me hablaste aquél día se tratara de Darien. ¿A qué piso van?-preguntó.

-Trece.-respondió Midori.- Por favor.

Serena apretó el botón número 13 y el 20, que era el último. Comencé a sudar sin razón aparente y podía sentir la mirada de Serena sobre mí. Midori no dejaba de observar la situación y sabía que algo le parecía extraño.

-¿Cómo has estado, Darien? Es una sorpresa encontrarte aquí… ¿ahora tienes tu propio departamento? Yo vivo aquí también.-sonrió.

-Yo diría que la sorpresa es mía.-respondí tajantemente.- Creí que estabas en Estados Unidos.

-Bueno, ahora estoy aquí.-dijo con calma.

El elevador se detuvo en el piso 13 y en cuanto las puertas se abrieron, jalé a Midori del brazo y salimos de ahí.

-¡Nos vemos después!-dijo Serena detrás de nosotros.

-¡Adiós!-respondió Midori.

Yo no fui capaz de responder. Saqué las llaves de mi bolsillo e intenté abrir la puerta, pero me sentía tan nervioso que no podía lograr que la llave entrara en la ranura. Midori me quitó las llaves con cuidado y abrió la puerta. Corrí al baño y me eché agua en el rostro. Me sentía completamente abrumado.

-Darien…-dijo Midori detrás de mí.- ¿Qué está sucediendo? ¿Quién es ella?

Miré a Midori y no supe qué responder. Caminé a la sala y me dejé caer en el sillón. Midori fue a la cocina y sacó un par de cervezas del refrigerador. Me ofreció una y la otra la abrió ella. Le di un trago largo a la bebida y luego la miré sin decir nada.

-Oye… ¿recuerdas ese día que enfermaste muy feo?

-Sí…

-Bueno… tenías mucha fiebre y yo te estaba cuidando, ¿cierto? Y cuando estabas delirando mencionaste su nombre… Mencionaste el nombre de esa chica…

-Es una larga historia.-dije agachando la mirada.

-¿No confías en mí?-dijo ella tomando mi rostro entre sus manos y obligándome a mirarla.

Ella parecía calmada pero también preocupada. Suspiré y comencé a hablar. Le conté todo desde el principio, cada cosa que sucedió entre Serena y yo hasta el día en que nos despedimos en el instituto. Ella me escuchó atentamente sin decir una sola palabra, solo dejó que me desahogara y que le contara todo. Cuando terminé mi historia, la miré y ella me abrazó fuertemente por sorpresa. Nos quedamos abrazados un buen rato en silencio y cuando nos separamos ella me dio un beso en la mejilla.

-¿Tú… todavía sientes algo por ella?-preguntó Midori con calma.

-No… no… es decir… admito que fue un shock encontrarla precisamente aquí… pero yo no… yo hace mucho tiempo decidí que debía seguir con mi vida. Ella me lastimó de muchas formas, y no podía seguir toda mi vida esperando algo que nunca iba a llegar. Yo no la culpo tampoco, no le guardo ningún rencor. No puedo juzgar a los demás por sus problemas e inseguridades, ¿cierto? Siempre la dejé decidir su propio futuro. Y además… yo te conocí, Midori, y me enamoré completamente de ti, ¿me crees? Yo me enamoré de ti como un loco… como no lo había hecho antes, ni siquiera con ella…

-Darien.-dijo sonriendo.- Yo te creo.

Midori me dio un beso en los labios y luego en la frente.

-¿Crees que vas a estar bien? Es decir… ahora sabemos que ella vive aquí y no me gustaría que te sintieras incómodo…

-Trataré de no pensar en ello.-dije tomando su mano.- La verdad es que… no tengo idea de por qué ella regresó a Japón, pero no es asunto mío y la verdad es que tampoco es mi amiga. Yo seguiré con mi vida normal así Serena esté aquí o en cualquier otro lugar del mundo.

-Bien.-dijo Midori.- Yo te ayudaré a que te sientas mejor, y no te dejaré solo.

-Tú… ¿no estás enojada o incómoda? Es decir… ella…

-No te preocupes por mí.-dijo interrumpiéndome.- Yo estoy segura de tus sentimientos, y estoy segura de los míos. No le tengo miedo a nadie, tampoco a ella. Además… quiero suponer que ella también decidió seguir con su vida, ¿cierto? No tenemos por qué preocuparnos. Además, yo te amo.

De pronto me quedé estupefacto. Midori se me quedó mirando y luego se dio cuenta de lo que acababa de decir.

-Espera…-dije acercando mi cuerpo al de ella y colocándome encima.- ¿Qué es lo que acabas de decir?

-Yo… yo…

-Midori Yamamoto.-dije sonriendo.- ¿Acaso estás nerviosa? Es la primera vez que te veo así.

Midori se encontraba debajo de mí y se encontraba completamente avergonzada. Su rostro ruborizado hizo que el corazón me latiera.

-Dímelo de nuevo.-dije en su oído.- Quiero oírlo otra vez.

-Te amo…-dijo ella mirándome por fin.- Te amo, Darien…

No pude evitar sonreír de oreja a oreja y acerqué mis labios a los de ella. Pude sentir su respiración golpear mi rostro.

-Y yo te amo a ti, Midori Yamamoto.

Pegué mis labios a los de ella y comenzamos a besarnos sin control. Mientras eso sucedía, sentí una de sus manos desabrochar mi pantalón con agilidad. Me separé de ella para quitarme la camisa que llevaba puesta y luego levanté su vestido hasta la cintura para dejar al descubierto su entrepierna. Con cuidado me deshice de su ropa interior y ella rodeó mi cuello con sus brazos mientras me introducía en ella poco a poco.

-¿Puedes decirlo una vez más?-dijo ella mientras gemía.

-Te amo…-respondí al tiempo que me movía más rápida y profundamente en ella.


En cuanto entré al departamento abrí la primera botella que encontré. No podía creer que por casualidad me había encontrado a Darien y mucho menos podía creer que estuviéramos viviendo en el mismo edificio. Esa no era la forma en que me hubiera gustado encontrarme con él y además estaba con ella. Verlos besándose había hecho que mi estómago se revolviera. Sin duda él estaba completamente nervioso por verme, ¿eso significaba que seguía sintiendo algo por mí? ¿Darien le había contado sobre nosotros a Midori? Me sentía sumamente confundida y molesta, pero no me iba a dar por vencida. Darien parecía un chico muy diferente ahora, pero eso solo me hacía pensar que quizá no todo estaba perdido. Tenía que buscarlo y hablar con él. Explicarle lo que había sucedido en ese entonces...


¡Hola! Hoy le quiero enviar saludos a irazoqui007 que siempre está pendiente de la historia y deja comentarios:) ¡Muchas gracias por leer!