Autor Original: BakemonoShoujo
ID: 1635356
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En el desayuno, Rin se dio cuenta de que Yukio estaba actuando con normalidad hacia Yurin y él, parecía cumplir su palabra de actuar como padre durante dos días. Los dos no han estado en buenos términos entre ellos, solo las conversaciones de siempre y nada más, todavía estando bastante molestos el uno con el otro.
Antes de irse, Rin fue a la habitación de ambos, viendo a Yurin dibujando en su cama.
"Hey"
"¿Sí, mamá?"
"Mmm… solo me preguntaba… ¿si hay algo que extrañes hacer?" preguntó, intentando elegir las palabras correctas.
Alzó la vista, pensando.
"Nada, la verdad. He hecho todo lo que quería"
"¿Hay algo que quieras tener?"
"Nada, papá ya me ha dado una muñeca" sonrió, alzando el peluche rosa que Yukio consiguió para ella.
"Oh… de acuerdo, entonces. Supongo que me iré. Adiós"
Rin estaba decepcionado, no tenía la más mínima idea de lo que Yurin quiere para poder descansar. Una parte de él quiere rendirse y simplemente dejar que Yukio se encargue, pero ignora esa parte de él, joder, no va a rendirse frente a su hermano pequeño.
El día pasó con normalidad pero no con tanta normalidad como debería para los gemelos pero, a fin de cuentas, normal. Rin llegó a casa a la hora de siempre por la tarde, aunque Yukio no sería capaz de hacer lo mismo, ya que fue arrastrado a una misión de urgencia, según escuchó se trataba de un demonio rebelde que fue capaz de colarse en la escuela… otra vez. El medio demonio estaba preocupado de que pudiese estar tras él… de nuevo.
Maldijo el hecho de que mañana era ya el último día para ayudar a Yurin, y no había hecho nada hoy. Todo lo que Rin pudo hacer fue suspirar y mirar a la pequeña dormida con una mirada de disculpa.
'Desearía poder dejar de ser un idiota y encontrar la manera de ayudarla…'
"Rin" se giró y vio a su hermano entrar dentro de la habitación, pasándole de largo mientras se dirigía a sus escritorios "Deberías tener cuidado estos días, hay un demonio suelto por el campus"
"¿Estás detrás de mí?" Rin se acostó en la cama.
"No estoy seguro, pero si lo estaba, entonces debería haberte atacado en el momento en que llegó aquí" dijo Yukio con calma mientras se cambiaba de su ropa de exorcista a la normal.
"Tal vez es lo suficientemente inteligente como para pensar un plan antes de atacarme" se encogió de hombros.
Yukio le miró durante un momento "Espero que no, si acabas en una pelea con un demonio inteligente… quizás lo tengas difícil…" sonrió de lado a su hermano mayor.
"Sé que no soy la persona más brillante del mundo, ¡no me lo restriegues en la cara!" su ceño se frunció más cuando el otro se rio entre dientes.
"Creo que estás en el top 5 en esa escala" Yukio caminó hacia la cama que Rin y él compartían, el más pequeño estaba ligeramente sorprendido de que se fuese ya a dormir.
"Si, si…"Rin se puso una almohada en la cara, queriendo dormirse. Sintió la cama hundirse a sus costados y miró por debajo de la almohada, sonrojándose cuando vio a Yukio encima de él.
"No te preocupes, es por eso que me tienes a mí para hacer la parte de pensar" Yukio estaba a punto de besar a Rin pero el otro usó la almohada como escudo. El más alto gruñó.
"Y no me gusta lo que estás pensando en este momento" declaró Rin, aun protegiéndose de su hermano.
Yukio se rio "Vale, vale" rodó a su costado, tumbándose de lado a Rin.
Rin se quedó en silencio, sabía que Yukio le amaba y haría lo que hiciese falta para protegerle, quizás si le preguntaba amablemente…
"Hey, Yukio…"
"¿Si?"
"¿Puedes hacerlo suavemente?" Rin encaró a Yukio con una expresión tímida, escondiendo la mitad de su rostro con su escudo, la almohada.
"Lo siento, ¿he estado siendo rudo últimamente?" Yukio abrazó a Rin con fuerza.
Se sonrojó al saber lo que su hermano quería decir "¡No, joder! ¡No es eso!"
"¿Oh?" sin embargo, no movió sus brazos, incluso si este último le empujaba y luchaba contra el agarre, Rin de repente se relajó.
"Estoy hablando de Yurin. Mañana es el último día… no creo que pueda ayudarla para entonces… así que si vas a exorcizarla… por favor, sé amable al hacerlo…" dijo suavemente.
Yukio le soltó y se levantó de la cama para apagar las luces, volviendo luego a tumbarse de costado, con la espalda hacia Rin. Tomó el silencio de su joven hermano como un signo de que no habría garantía, cerró sus ojos, decidiendo hacer todo lo posible para ayudar a Yurin mañana.
"¿Ya te estás rindiendo, Rin?" dicho chico abrió sus ojos y alzó la mirada a su joven hermano.
"N-No lo sé…"
"Todavía tienes tiempo de ayudarla"
"Lo intenté, pero es difícil, ¿sabes?... Como dijiste… soy un idiota… No puedo pensar en soluciones rápidas como podrías tú…" dijo Rin en voz baja, se sentía patético diciéndolo, admitiendo que era un tonto.
"… No necesitas ser inteligente para hacer las cosas bien, Rin…"
Rin miró a su hermano con una expresión incrédula, no podía creerlo que estaba diciendo. ¿De verdad lo estaba animando? A pesar de que la otra noche Yukio lo estaba asustando bastante, muy enfadado por ser estúpido, ¿y ahora está diciéndole que no se rinda? Sinceramente, Yukio es un enigma. En un momento da tanto miedo como el mismísimo Satán, y al siguiente es dulce y afectuoso. Rin no estaba seguro de nada cuando se trataba de lo que su gemelo estaba sintiendo o diciendo, pero una cosa es evidente… Yukio lo ama mucho. Quizás no le gusta la forma en que mostraba desesperanza.
"…Si…" Rin se acurrucó contra la espalda de Yukio, sintiendo la calidez.
"¿Rin?"
"¿Mmm?"
"Lo siento por gritarte la otra noche y decirte que eres un ignorante" los ojos del mayor se abrió de par en par, iluminándose su rostro con una sonrisa tonta.
"¡Yuuuuukiiiiooooo~!" se lanzó hacia su hermano, ahora recuerda porqué le ama tanto.
"Pero sigues siendo un idiota a veces"
"…de acuerdo…"
Los rayos de la mañana golpearon los ojos de Rin. Gruñó frustrado, sintiéndose presionado porque este era su último día. Se dio cuenta de que Yukio ya se había levantado, Yurin también estaba fuera de la cama. Con un suspiro, hizo lo mismo, sin perder ni un poquito de tiempo para descubrir cómo ayudar a Yurin. Por otra parte, tiene que perder mucho tiempo en la escuela, tal vez podría saltársela ese día.
"Hey, Yukio, ¿puedo-?"
"No. No te las saltarás hoy"
Rin se desplomó mientras salía a regañadientes del dormitorio con una sonrisa niña y les decía adiós. Estaba triste de que quizás fuese su última despedida para ella.
El día transcurrió terriblemente lento, más que nunca antes para Rin, realmente queriendo ir a casa y empezar a pensar en cómo ayudar a Yurin, pensando en las cosas que los niños querrían repetir.
'Mmm… ya fuimos al parque de atracciones.
Yo, la mamá, cociné para ella…
Yukio, el papá, ha pasado tiempo con ella y le dio una muñeca…
Juega con Kuro…
Le cocino comida maravillosa…
¿A qué más podría estar esperando?'
Siguió pensando para sí mismo mientras caminaba hacia su casa. Todo estaba tranquilo, no había mucha gente caminando fuera, aunque aún era por la noche temprano, seguramente debido al demonio rebelde. Rin no tenía mucho miedo, confiaba en poder vencer lo que fuese.
"¡Hey, Rin-chan!" giró la cabeza hacia la voz conocida.
"Bon, Shima, ¿qué están haciendo aquí?"
Shima le sonrió "Nada, íbamos de vuelta a nuestro dormitorio. Ya sabes, es peligroso caminar solo por la noche, Rin-chan, sobre todo con un demonio suelto"
Rin sonrió "Tsk, cierto, no le tengo miedo a eso"
"¿Por qué lo harías? Dicen que el demonio solamente ataca a espíritus" dijo Bon aun frunciendo el ceño, los ojos de Rin se abrieron ampliamente.
"… ¿espíritus?" preguntó.
Shima asintió "Escuchamos a los otros exorcistas decir que el demonio estaba cazando espíritus y se los comía para ser más fuerte"
Bon se bufó, cruzándose de brazos "Creo que el demonio está haciéndonos un favor, ahora la molesta mujer fantasma del baño de nuestro dormitorio se ha ido"
"Jaja, si, es solo cuestión de tiempo que se coma a todos los fantasmas del campus… ¿eh? Rin, ¿a dónde vas?"
¿Un demonio? ¿Comiendo fantasmas? Rin entró en pánico extremo y corrió rápidamente hacia su dormitorio, con solo una persona en mente.
'¡YURIN!'
