Personajes de Naoko Takeuchi.


Salí del elevador y me sentía nerviosa por tocar la puerta de Darien. Sabía que sería difícil acercarme a él pero no podía darme por vencida ni dejarle el camino fácil a Midori. Ella no podía quedarse con él. Me dirigí decidida hasta su departamento y toqué la puerta. Era sábado, así que Darien debía estar ahí y era mi oportunidad de hablar con él o pasar algo de tiempo juntos. Cuando se abrió la puerta, vi a Midori de pie frente a mí. Ella me miró sorprendida y dibujó una suave sonrisa en su rostro.

-¿Serena?-dijo tranquilamente.

-Hola…-respondí seriamente.- ¿Está Darien?

-Lo siento, él no está ahora.

La miré por unos instantes y me di cuenta de que llevaba ese tipo de ropa cómoda que solo usas en tu casa. Algo dentro de mí se encendió y me crucé de brazos.

-¿Y tú?-pregunté.- ¿Qué haces por aquí tan temprano?

-Oh.-sonrió.- Me desperté algo tarde y estoy haciendo desayuno, ¿ya comiste? Luego tengo que ir al hospital.

-¿Te quedaste a dormir?-dije sarcásticamente.- ¿No te agrada mucho la cama de tu dormitorio en la universidad?

-A decir verdad…-dijo elevando la voz.- Mi cama en la universidad era bastante cómoda, nunca tuve quejas.

-¿Era?-dije confundida.- ¿A qué te refieres?

-Ah, bueno, lo que sucede es que yo...

-¿Vives aquí ahora?-dije interrumpiéndola.

-Sí.-sonrió.- Y la verdad tengo que aceptar que la cama de aquí es mucho más cómoda.

-Ya veo.-respondí.- Debo irme.

-¿Segura que no quieres algo de comer?

-Estoy bien.

Le di la espalda a Midori y caminé rápidamente hacia el elevador. No podía creer que Darien le hubiera pedido a Midori que viviera con él justo después de nuestra charla. No podía creer que esa maldita ahora estuviera cerca de él todo el tiempo. ¿Lo había hecho para evitarme? ¿Lo había hecho para hacerme daño? Cuando por fin lo tenía cerca y podía hacer un intento por acercarme a él, llegaba Midori a arruinarlo todo. Entré a mi departamento y le llamé a Tadashi para que viniera pronto.


-Joven Darien.-dijo Yochiro cuando entré a la oficina de mi padre.- Qué gusto tenerlo por aquí.

-Hola, Yochiro.-sonreí.- Gusto de verte.

-Darien.-dijo mi padre poniéndose de pie.- Bienvenido.

-Regresaré en un momento.-dijo Yochiro.- Están en su casa.

Él salió de la oficina y todo se quedó en silencio por unos momentos. Mi padre se sirvió un trago y luego me sirvió otro a mí. Podía sentir su mirada sobre mí y levanté la vista para poder verlo. Era la primera vez que nos mirábamos tanto tiempo a los ojos y me sorprendió darme cuenta de que éramos más parecidos de lo que creía. Fue casi como verme reflejado en un espejo y sentí un escalofrío recorrer mi espalda.

-¿Estás bien?-dijo él rompiendo el silencio.- Te siento un poco extraño.

-Yo… estoy bien.-respondí antes de darle un trago a mi vaso.- Es solo que estoy tratando de adaptarme a todos los nuevos cambios en mi vida.

-Entiendo.-sonrió.- Puedo entender que sea difícil para ti, pero me da gusto que lo estés aceptando y estés trabajando en ello. ¿Cómo te has sentido en tu departamento nuevo?

-Bien… es decir… la verdad me gusta mucho vivir ahí y no esperaba que fuera así.

-¿Cómo está tu novia y su familia?

-Ellos están muy bien. Taku está recibiendo muy bien el tratamiento… ahora mismo están en Niigata descansando del tratamiento.

-Me alegro. Dame su dirección cuando puedas para enviarles algunos regalos.

-Oh, no es necesario…

-Insisto.-dijo él encendiendo un cigarrillo.- Pero dime, te veo algo… preocupado. ¿Hay algo que te esté molestando? Puedes decírmelo.

-A decir verdad… sí hay algo que quisiera pedirte, pero… honestamente me está costando mucho trabajo decirlo. No estoy acostumbrado a pedir cosas y… no sé cómo comenzar.

-Por mí no te preocupes.-dijo él.- Solo dilo.

-Es que… es decir… me gusta mucho mi departamento, pero… yo…

-¿Necesitas algo? ¿Quieres otro?

-Bueno… lo que pasa es que… es decir, me gusta mucho vivir ahí, pero quisiera mudarme de nuevo.

-¿Hay algún problema?

Le traté de contar a mi padre brevemente el asunto con Serena y por qué quería mudarme. Él me escuchó con atención sin decir nada esperando a que yo terminara de hablar. También le dije que le había pedido a Midori que viviera conmigo y él sonrió.

-Ya veo.-dijo después de un rato.- Creo que entiendo la situación y lo que menos quiero es que te sientas incómodo en tu propia casa. Me sorprende lo de Midori, pero me alegra también. Y en cuanto al departamento, no te preocupes. Esta vez puedes elegir el que a ti te guste más y yo me encargo de todo. Le diré a Yochiro que te ayude, ¿bien?

-Gracias.-dije avergonzado.- Y lo siento si esto puede ser incómodo… no quiero que…

-No te preocupes.-me interrumpió.- Te dejé muy claro que todo lo mío es tuyo y tú puedes hacer con eso lo que quieras. Por favor, déjame ayudarte. Honestamente me da mucho gusto que por fin aceptes lo que quiero darte. Sé que eso no borra mis errores ni cambia nada del pasado, pero estoy intentando hacerlo bien esta vez.

-Gracias.-dije agachando la mirada.- Esto también es nuevo para mí.


Darien todavía no regresaba al departamento, así que decidí salir a comprar algo de víveres para preparar algo de comer. Tomé mis cosas y salí hacia el elevador. La verdad era que me sentía muy feliz de vivir con Darien, pero tenía miedo de que él hubiera tomado esa decisión por Serena. No había tenido el valor de preguntarle, pero me daba la sensación de que ella tenía algo que ver en todo esto. Tampoco quería dudar de él ni sentirme mal, yo era mucho más fuerte que eso. Mientras esperaba el elevador, me puse a revisar mi teléfono y cuando las puertas se abrieron me quedé sorprendida. Dentro del elevador estaba Serena con un hombre bastante guapo, pero eso no fue lo que me sorprendió. Ellos se besaban apasionadamente y me quedé mirándolos sorprendida por unos instantes hasta que ambos se dieron cuenta de mi presencia y me miraron. Serena se separó de él inmediatamente y se cruzó de brazos. Noté algo de molestia en su rostro y preferí no subirme.

-Creo que yo… tomaré las escaleras.-dije tratando de lucir tranquila.

Las puertas se cerraron y me quedé un momento procesando lo que acababa de ver. Serena parecía estar molesta porque la había visto con ese hombre, pero no entendía por qué. De cualquier forma, también me hizo sentir un poco mejor saber que ella no estaba intentando buscar a Darien de nuevo.


Me encontraba platicando con uno de mis compañeros en el pasillo antes de ir a la siguiente clase cuando de pronto Itadori apareció detrás de nosotros. Él se nos quedó mirando y me puse nervioso. Mi compañero se sintió extraño y se despidió de mí. Miré a Itadori y me crucé de brazos.

-¿Qué haces aquí?-pregunté.

-Yo… te traje esto…-dijo sacando un ramo de flores que estaba escondiendo.

Me sonrojé de inmediato y luego lo empujé hacia detrás de la pared para que nadie más lo viera.

-¿Qué sucede contigo?-dije avergonzado.- Alguien puede verte.

-¿No te gustan?-dijo él preocupado.

-¿A quién no le gustaría?-respondí enojado.- ¿No tienes vergüenza?

-Entonces dime qué te gusta.

-Me gusta Darien.-dije de pronto para molestarlo.

-Pero ya tiene novia… es no es gay.

-¿A quién le importa? Los sentimientos no se pueden cambiar.

-¿Qué te gusta de él?-preguntó de pronto.

-Todo.-respondí.

-Yo soy mejor que él.

-Itadori… ya te lo dije muchas veces. Solo estás confundido y…

De pronto Itadori me tapó la boca con una de sus manos para que dejara de hablar.

-¿Por qué no me crees?-dijo mirándome a los ojos.

Él se separó de mí y nos quedamos en silencio durante un momento.

-Quédatelas.-dijo refiriéndose a las flores.

Él me dio la espalda y comenzó a alejarse.

-Oye…-dije en voz alta.- Eh… gra.. gracias…. son muy bonitas. Pero no vuelvas a hacerlo, ¿de acuerdo? O me enojaré contigo.

-Bien.-dijo él esbozando ligeramente una sonrisa.

Caminé hasta mi dormitorio esperando que nadie me viera con esas flores y por un momento pensé en tirarlas, pero algo no se sentía bien. Las acomodé en un florero y me quedé mirándolas un rato. Recordé el día de la carrera cuando él me dijo al oído "quiero que me mires solo a mí" y me sonrojé. No sabía qué pensar y mucho menos qué sentir. ¿Y si yo era quien estaba confundido y no él? Todo daba vueltas en mi cabeza y cada vez era más difícil huir de él. Nunca antes me había sucedido nada parecido así que no tenía idea de cómo tomar las cosas que Itadori hacía por mí.

Era viernes por la noche, así que decidí que necesitaba un trago urgentemente. Sabía que Darien no podía acompañarme así que tuve que ir solo, aunque eso no me importó. Me cambié de ropa por algo mejor y me dirigí hacia mi bar favorito. En cuanto llegué, Araki, el barman, me sirvió un trago y lo tomé en un par de segundos. Me sirvió otro y se me quedó mirando.

-Hace tiempo que no te veía por aquí.-dijo Araki.- ¿Hoy no trajiste a ese chico?

-No lo invité.-confesé.

-¿Acaso le gustas o algo así?

-¿Es tan obvio?-pregunté sorprendido.

-Pues debo decirte que te conozco hace mucho tiempo, además de que es mi bar y siempre observo a las personas, y cuando trajiste a ese chico pude darme cuenta inmediatamente de que le gustas. Se me quedó mirando fijamente a mí y a todos los chicos que se te quedaban viendo como si estuviera protegiéndote.

-Supongo que puedes tener razón.

-¿Y cómo te enteraste? ¿Se te confesó?

-Sí, pero… lo rechacé obviamente. Pero… aunque lo rechacé, ahora me persigue a todos lados, me regala cosas y siempre está tratando de animarme.

-Se escucha lindo.-dijo Araki.- ¿Y es buena persona?

-Bueno, él… la verdad es que al principio creía que era bastante malo y grosero. Ni siquiera tenía amigos ni hablaba con nadie. Pero la verdad es que… solo fue una mala impresión. Es un buen chico, es directo y sincero con los demás, puede que sea muy serio pero tiene lindos sentimientos…

-Por lo que me dices parece muy buen chico, ¿por qué lo rechazaste?

-Yo… yo pienso que solo somos amigos y no estoy seguro de que sus sentimientos sean reales, pienso que está confundido porque lo traté muy bien y…

-Piensas demasiado las cosas.-dijo Araki.

-Yo no quiero ser la persona que lo saque del clóset, ¿y si se arrepiente?

A este punto de la conversación, yo ya me sentía bastante borracho.

-Además, no creo que seamos el uno para el otro.

-Pues, hablando del rey de Roma…

Itadori apareció nuevamente detrás de mí y me miró con intensidad.

-¿Estás bien?-dijo él.- Ya estás borracho, regresemos a la facultad.

-Vete tú.-respondí.- Yo me quedaré aquí tomando con Akari.

-Bien.-dijo Itadori.- Haré lo mismo entonces.

Itadori tomó la botella de vino que estaba a su alcance y comenzó a beberla hasta el fondo. Akari y yo lo miramos sorprendidos y traté de detenerlo. Itadori se terminó la botella y pude notar el momento exacto en que ya no podía consigo mismo.

-¿Qué crees que haces?-dije asustado.- Deja eso.

Le arrebaté la botella pero ya no había nada ahí. Itadori me tomó del brazo y me obligó a salir del bar, pero me di cuenta de que él no podía caminar bien. Lo vi tropezarse un par de veces hasta que chocó contra una pared y traté de sostenerlo. Tomé su rostro entre mis manos y me di cuenta de que estaba rojo como un tomate por lo borracho.

-Itadori… estás borracho ahora mismo.

Ni siquiera podía sostenerse por sí mismo, así que tuve que tomarlo de los hombros a pesar de que era más alto que yo e intentamos caminar juntos.

-¿Por qué tomaste esa botella entera si sabes que no puedes aguantar el alcohol?-dije molesto.

-No quería que tú la bebieras…-dijo entre dientes.- ¿Te sentías triste por algo?

Lo miré confundido.

-Dime, ¿estabas deprimido?

-No, yo…

-Cuando te sientas deprimido… búscame a mí… yo te ayudaré a sentirte mejor, y estaré ahí para ti… Así no tendrás que ir al bar a beber tú solo…

Me sonrojé y me giré para evitar su mirada.

-No tienes por qué hacer eso.-respondí.

-Me gustas.-dijo él.

-Deja de decir eso.-respondí.- Ni siquiera me conoces tanto. No soy tan genial como crees que soy.

-Claro que sí.-dijo.- Sé lo increíble que eres. Quiero gustarte…

-¿Cómo quieres que me guste alguien tan ingenuo?-dije molesto.

Él se detuvo de pronto y se me quedó mirando.

-No soy ingenuo.

Era obvio que estaba bastante borracho, así que me paré de frente a él.

-Bien… tienes razón, no eres ingenuo, lo siento.

-No entiendo… no entiendo por qué no ha funcionado nada de lo que dice en internet…

-¿De qué hablas?

-Te he dado flores, te he comprado cosas, te he animado… he tratado de cuidarte y… nada funciona. Eso decía en internet…

-Un momento.-dije tratando de contener la risa.- ¿Viste todas esas cosas en internet y por eso las hiciste? Oye… Itadori… deberías parar con esto. Pensarlo mejor y conocer a más personas. Puede ser que incluso te guste una chica y…

-Basta.-dijo abrazándome de pronto.- Ya te dije que eres tú. No hay un solo día que no piense en ti. Solo pienso en verte feliz, en estar contigo, en cuidarte y en verte sonreír. No quiero verte triste, no quiero que me odies. No quiero que te guste ese tal Darien… eso me hace sentir mal y no sé qué hacer con este sentimiento.

Itadori tomó mi rostro entre sus manos y me miró.

-Quiero gustarte, ¿es eso tan imposible?

Los ojos de Itadori… cada vez que me quedaba mirándolos podía sentir que él veía muy dentro de mí. Como si pudiera ver realmente quien soy. Su rostro fue acercándose al mío y justo antes de que pudiéramos besarnos, unos tipos que iban caminando por ahí se nos quedaron viendo y comenzaron a decirnos cosas. Me separé inmediatamente de él y vi cómo Itadori corría a los tipos y les pedía que no molestaran. Me sorprendió su capacidad de afrontar a un par de desconocidos pero me sentí mal.

-¿Lo ves?-le dije.- Estas son la clase de cosas a la que estás expuesto cuando eres… como yo…-dije molesto.- La gente te mira diferente, te molestan en la calle…

-No me importa.-respondió.

-¿Es que no lo entiendes? Tú no tienes idea de lo que se siente ser discriminado. Que toda la gente piense que tienes un problema o que estás enfermo. Se burlan de ti, te insultan… No tienes ni la más mínima idea de qué se siente.

-¿Tienes miedo?-dijo él.

-¿Miedo? Yo ya estoy acostumbrado, pero tú…

-Dime la verdad.-insistió.

-Pues sí.-admití.- La verdad es que me jode mucho todo esto. Aunque hace mucho acepté quién soy, esto nunca se termina. Nunca me termino de acostumbrar a esta mierda y me sigue haciendo sentir mal… solo quisiera que pudieran aceptarme como soy…

Itadori me abrazó con fuerza de repente y me habló al oído.

-Pero ahora me tienes a mí. Ya no tienes por qué tener miedo.

-No es eso…-dije separándome de él.- Es solo que…

De pronto Itadori acercó su rostro al mío y me besó en los labios. Me separé de él rápidamente.

-¡Qué haces!-dije asustado.

-Quiero besarte.-respondió.

Me tomó con fuerza y volvió a besarme. Nuestros labios se movieron con suavidad y sentí cómo todo mi cuerpo se quedaba paralizado. De pronto todo se volvía borroso y me olvidé de todo por unos instantes. Cuando nuestros rostros se separaron nos quedamos viendo un largo rato en silencio. Por primera vez no tuve valor de decir nada y pude notar lo avergonzado que él estaba, pero no apartaba su mirada de mí. Yo también estaba sumamente nervioso y no supe qué hacer.


Lo primero que hice fue esconderme en el baño. Había fotos mías por toda la facultad. Todos me miraban hablándose entre ellos y sabía que me estaban juzgando. No tenía idea de quién había esparcido el rumor pero ahora todos sabían que yo era Star Girl. Los chicos me miraban con deseo y las mujeres me juzgaban en silencio. Nunca me había sentido mal conmigo misma pero en esta ocasión no pude controlarlo más y me solté llorando. Yo no tenía la culpa de nada de todo aquello que estaba sucediendo, pero me hacía sentir mal que las personas no entendieran las razones por las que había tenido que hacer Star Girl. Necesitaba a Darien conmigo pero me daba miedo que me viera así. Yo quería ser fuerte con él y quería que pudiera confiar en mí.

De pronto alguien golpeó la puerta del cubículo en el que me encontraba y se abrió de golpe. Era Darien quien estaba ahí. Me miró con preocupación y luego me tomó entre sus brazos. Estuvimos buen rato abrazados hasta que logré calmarme y dejar de llorar.

-Te prometo que encontraré a quien haya hecho esto y lo acabaré.

-No tienes que hacer eso.-dije limpiando mis lágrimas.- Ya terminó todo.

-De cualquier forma esto no se quedará así, esos imbéciles no saben que…

-Darien.-dije.- Vámonos de aquí. Llévame a algún lugar lejos.


Midori y yo tomamos un taxi y decidí llevarla a un hotel lejos de la universidad. Pedimos algo de comer y después de tranquilizarnos, nos quedamos abrazados en la cama un largo rato.

-Yo no quería que me vieras así.-dijo Midori.- Ni siquiera me siento mal porque la gente se haya enterado, es solo la forma en que sucedió… Me duele que ellos me conocen y saben cómo soy, pero decidieron portarse así.

-No tienes por qué preocuparte por mí.-dije mirándola.- Yo te conozco y sé que eres una chica fuerte y admirable. Sé todo lo que eres capaz de hacer y sé lo increíble que eres. Si alguna vez lloras o te sientes mal, es completamente normal. Eres un ser humano y tienes sentimientos. Pero… yo voy a estar contigo cuando eso pase. Está bien tener días malos o no sentirse tan fuerte a veces, es parte de ser alguien. Y para mí no eres nada débil, créeme. Eres la persona más increíble que conozco.

-Gracias.-dijo ella.- Muchas gracias por amarme y estar conmigo. Soy muy feliz de haberte conocido.

Ella me besó en los labios y sonrió.

-Darien…-dijo de pronto.- Hay algo de lo que he querido hablarte también. Tú sabes que yo estoy muy contenta de estar viviendo contigo ahora, pero hay algo que me preocupa.

-¿De qué se trata?

-Es sobre Serena…

-Yo… yo no siento nada por Serena y…

-Yo sé eso.-dijo Midori.- Es solo que puedo darme de lo mucho que te incomoda tenerla cerca. Tú me contaste todo lo que sucedió con ella, y estoy segura de que ya no la quieres, pero… me preocupa que te sientas mal a su alrededor, y quisiera ayudarte con eso.

-A ti no puedo mentirte.-confesé.- La verdad es que sí me siento incómodo porque hay algo que no me termina de gustar de su regreso, pero no puedo dejar que eso me afecte. Y créeme que no te pedí que vivieras conmigo por eso, por favor no pienses eso… Si te lo pedí fue porque de verdad quiero estar contigo todo el tiempo. Sé que no fue el mejor momento para hacerlo, y admito que el tener a Serena cerca hizo que esta decisión se acelerara, pero no es porque quiera tenerla lejos o porque quiera marcar un límite. Simplemente me hizo darme cuenta de que estar contigo es lo que quiero, ¿me crees?

-Te creo.-respondió acariciando mi rostro.- Y estoy muy feliz de que lo hayas hecho. ¿Sabes? A veces siento que nuestra relación avanza demasiado rápido, pero al mismo tiempo siento que es así como debe ser… Todo se siente natural… como si así debieran pasar las cosas. Cuando te vi por primera vez pensé que eras el chico más guapo del mundo, pero sin duda nunca imaginé que también serías el chico más lindo y amable. Desde el primer momento quise estar cerca de ti y besarte. No podía dejar de pensar en ello y hasta me inscribí en esa clase para estar contigo.

Tomé a Midori entre mis brazos y besé una de sus mejillas.

-Y me alegra que lo hayas hecho.-dije en su oído.- Y sabes… me gusta todo de ti y me gusta lo mucho que te esfuerzas por todo. Haces que me den ganas de hacerte la vida más fácil. Quiero darte todo lo que mereces.

-El hecho de que me quieras es más que suficiente.-respondió.- Eso es todo lo que merezco. Y Darien… yo sé que muchas veces el pasado es difícil de soltar, y que muchas otras veces los cambios son difíciles, pero lo estás haciendo muy bien y me siento feliz de estar a tu lado mientras eso pasa.

-¿Me perdonas?-dije mirándola a los ojos.- No fue mi intención hacerte sentir incómoda por lo de Serena y mucho menos que pensaras que yo…

-No te preocupes.-dijo interrumpiéndome con un beso.- Siempre podemos resolver esto hablando, ¿lo ves? Yo confío en ti con los ojos cerrados.

-Gracias.-dije abrazándola.- Realmente no sé lo que haría sin ti.

-En este momento es cuando puedes desnudarme y hacerme el amor.-dijo en mi oído.


Me encontraba de camino hacia mi siguiente clase cuando vi a una chica muy parecida a Serena Tsukino pegando algunos carteles en la pared. Me sorprendió el parecido, así que me acerqué a ella solo para ver qué era lo que estaba haciendo. Me di cuenta de que la chica estaba pegando fotos de Midori como Star Girl y me quedé pasmado.

-¿Andrew?-dijo la chica cuando me miró.

-¿Serena?-respondí sorprendido.

Realmente era ella y no entendía por qué estaba pegando carteles sobre Midori en las paredes. Los carteles revelaban que Midori era Star Girl y de pronto sentí una especie de escalofrío recorrer mi cuerpo.