Personajes de Naoko Takeuchi.


-¿Qué demonios haces aquí y por qué estás pegando esas cosas en la pared?-dije muy molesto y sorprendido.

-¿A...Andrew? ¿Qué…?

-Aquí estudio y estás pegando estos carteles ridículos de mi mejor amiga.-dije acercándome a la pared y arrancando los carteles que acababa de pegar.

-¿Conoces a Midori?-dijo sorprendida.

-Por supuesto que la conozco.-respondí mirándola.

Me di cuenta de que estaba muy nerviosa y tenía algunas lágrimas en los ojos.

-Ven. Hablemos en otro lado.

La jalé del brazo y caminamos juntos a un lugar alejado de la multitud. No quería que nadie nos viera ni nos interrumpiera. Le pregunté a Serena cuál era el problema y de pronto se soltó llorando. Me contó cuándo había regresado a Japón y por qué. Me quedé totalmente sorprendido por lo que me acababa de decir.

-No puedo creerlo.-dije consternado.- Serena… tú no eres esta persona. Tú… tú tienes que aceptar que Darien ya no te quiere.

-¡Sí me quiere!

-No… no es así.-le dije.- Él… está enamorado.

-¿Tú ya lo aceptaste?-dijo mirándome.

Me quedé en silencio mirándola y sentí una punzada en el corazón.

-Lo mío es diferente.-logré responder.

-Además… dijiste que ella era tu mejor amiga. ¿Acaso no te importa que el chico del que siempre has estado enamorado ahora esté con alguien más?

-¡No!-dije en voz alta.- De cualquier forma… nunca va a estar conmigo, Serena. Si tú no te hubieras ido, él se hubiera quedado contigo. Hubieras sido tú, Midori o cualquier otra chica porque Darien no es gay. Y yo… no crucé todo el mundo para venir a molestar a Darien. Midori debe de estarse sintiendo fatal por tu culpa. Y además… ¿qué hay de Seiya? ¿Simplemente lo dejaste?

-Eso no es asunto tuyo.-respondió agachando la mirada.

-No puedo creer que simplemente lo hayas dejado así… Será mejor que vayas a donde sea que estés viviendo y te quedes ahí… y por favor, no vuelvas a meterte con Midori. Ella nos tiene a Darien y a mí.

La dejé sola y me alejé de ella tan rápido como pude. Intenté comunicarme con Midori y Darien pero ninguno de los dos respondía. Iba tan apurado que ni siquiera me percaté de la presencia de Itadori. En cuanto lo vi a lo lejos mi corazón se aceleró y me sentí avergonzado. No pude evitar recordar lo del otro día y mi rostro se tornó rojo. Rogué porque él no me viera pero era demasiado tarde y nuestros caminos se cruzaron. Inmediatamente me di cuenta de que él se veía bastante preocupado por algo. Olvidé por completo lo de Serena y cuando nuestras miradas se cruzaron, me puse nervioso.

-Eh… hola…-dije nervioso.- ¿Qué… qué te sucede?

-Mi padre… está enfermo.-respondió agachando la mirada.

-¿Es… es muy grave?

-Yo… iré a verlo, me ausentaré por unos días.

-Claro…-dije.- Entonces yo iré contigo.

Itadori me miró sorprendido.

-Quiero decir… estás solo con tu padre y quizá necesites ayuda y… esto es muy tonto, pero es mejor más gente, ¿no? Aunque si no necesitas ayuda, solo olvídalo y…

Pero no pude terminar de hablar porque Itadori me abrazó de repente y por sorpresa. Me apretó con fuerza y no tuve más remedio que rodearlo con mis brazos también. En ese momento me di cuenta de que aunque me sentía muy confundido en cuanto a mis sentimientos, tampoco quería verlo triste o preocupado.

-No te preocupes.-dijo cuando nos separamos.- Te agradezco mucho, pero creo que puedo solo.

-Bien, pero… si necesitas algo no dudes en llamarme.

-Gracias.-dijo sonriendo.

-Bien.-dije alejándome para seguir con mis asuntos.

De pronto Itadori me jaló del brazo y volvió a abrazarme.

-Me voy ahora. Cuídate.-dijo en mi oído.

-Tú… también…-respondí.

Itadori se alejó y me le quedé viendo mientras lo hacía. ¿Qué era esta sensación?


Cuando desperté al día siguiente, Midori se encontraba en mis brazos aún dormida. Me quedé observándola un largo rato. Observé su rostro minuciosamente, le puse atención a su respiración tranquila y apacible. La apreté fuerte contra mí y ella abrió los ojos con sorpresa. Al verme sonrió y me dio un beso en los labios.

-Oye…-dijo con su voz aún adormilada.- Eso no se hace.

-Lo siento.-dije besándola en la mejilla.- No pude evitarlo. ¿Cómo te sientes hoy?

-Me siento mucho mejor ahora.-respondió estirando su cuerpo.- Muchas gracias…

Midori me miró y acarició mi rostro.

-Muchas gracias por estar a mi lado. Sé que no he hecho nada malo, pero sin duda estar contigo hizo que me sintiera mejor. No voy a dejar que nadie me haga sentir mal por quien soy.

-Yo voy a averiguar quién lo hizo y...

-No.-dijo ella sonriendo.- Honestamente no me importa quién lo haya hecho. Yo seguiré mi vida como siempre y no le daré el gusto a esa persona.

-Sé que así será.-dije abrazándola de nuevo.- Tú eres la chica más valiente y determinada de todas.

-Te amo.-dijo mirándome.

-Y yo a ti.

Nos besamos durante un largo rato y luego nos cambiamos para irnos del hotel. Mientras íbamos de camino al departamento, nos detuvimos a comer algo y me di cuenta de que tenía varias llamadas perdidas de Andrew. Seguro que ya se había enterado de todo y por eso nos estaba buscando. Mientras Midori pedía una mesa para nosotros, decidí regresarle la llamada a Andrew.

-¿Andrew?-dije cuando escuché su voz del otro lado.

-¡Darien! ¿Dónde están? ¿Están bien?

-Sí, estamos bien. Pasamos la noche en un hotel, ella está bien.

-Me alegro mucho. Deduje que se había sentido mal, pero afortunadamente estabas con ella.

-Voy a atrapar al idiota que hizo eso y…

-Fue ella.-dijo Andrew seriamente.

-¿Ella? ¿A quién te refieres?

-Yo… encontré a Serena Tsukino pegando los carteles. Ni siquiera sabía que ella estaba en Japón, pero ahora lo sé todo y también sé que se han encontrado algunas veces.

-¿Se...Serena?-dije sorprendido.- Ella no…

-Lo sé. Yo tampoco podía creerlo.

-Gracias.-dije nervioso.- Gracias por decírmelo.

-¿Darien?-dijo Midori acercándose.- Nuestra mesa está lista.

-Te llamo después.-dije despidiéndome de Andrew.

Cuando nos sentamos en la mesa, Midori tomó mi mano.

-Era Andrew… estaba preocupado por ti.

-Cierto.-respondió.- Le llamaré más tarde.

-Midori…-dije mirándola.- Yo de verdad quiero que estés bien. Lo único que deseo es verte feliz.

-Mi amor.-dijo mirándome.- Yo estoy muy bien, porque estoy contigo. Ahora no me siento sola.

-¿Cómo me llamaste?-dije emocionado.

-Mi amor…

-Dilo de nuevo.-dije acercando mi rostro al de ella.

-Estamos en un restaurante, señor Chiba.

Acerqué mis labios a los de ella lo más posible y la miré a los ojos.

-Dilo de nuevo.

Ella sonrió y se sonrojó.

-Mi amor…

La besé suavemente en los labios y solo interrumpimos nuestro beso cuando llegó el mesero con nuestras bebidas. Comimos tranquilamente y al terminar, caminamos durante un largo rato antes de tomar un taxi al departamento. Tenía miedo de encontrar a Serena en el elevador o en algún otro lado del edificio, realmente me sentía muy enojado con ella pero en ese momento solo quería estar con Midori. Afortunadamente no sucedió y llegamos al departamento sin contratiempos. Las horas pasaron tranquilamente y Midori no quiso ir a la escuela ese día. Una vez que nos acostamos en la cama para dormir, decidí decirle lo que pensaba.

-Midori…-dije rompiendo el silencio.- Yo sé que solo soy tu novio y que no tengo derecho a meterme en tus decisiones, pero yo… a mí… es decir… me gustaría que tú dejaras…

-Darien.-dijo ella interrumpiéndome.- Sé lo que vas a decir.

-¿En serio?

-Y yo… estoy de acuerdo. Es decir… yo tampoco quiero hacer transmisiones más. De hecho, ya ha pasado bastante tiempo desde que hice la última. Yo… ahora te tengo a ti y me sentiría más cómoda si dejo de hacerlo. Yo voy a conseguir otro trabajo de medio tiempo y…

-No.-dije de inmediato.- No lo hagas.

-Pero yo…

-Por favor, déjame ayudarte.

-Darien.-dijo colocando una de sus manos en mi mejilla.- Yo sé que me amas y que por eso me quieres ayudar, y ya has hecho bastante por mí… Nunca voy a terminar de pagarte todo lo que me has ayudado. Con lo de Taku me quitaste un gran peso de encima, pero aún necesito ayudar a mi familia y eso no es tu responsabilidad. Mientras no termine la universidad, debo seguir teniendo estos trabajos. Creo que la única forma en que dejaría que me ayudaras sería siendo tu esposa.-dijo soltando una carcajada.

Me le quedé mirando seriamente mientras ella reía y luego tomé su rostro entre mis manos. Ella dejó de reírse y me miró con curiosidad.

-Entonces cásate conmigo.-dije sin siquiera pensarlo.

-¿Qué?-respondió.

-Yo… quiero que te cases conmigo.-volví a decir.

-Darien… no bromees con algo así.-respondió seriamente.

-Hazlo. Cásate conmigo.

De pronto sus ojos se llenaron de lágrimas y se separó de mí. Se levantó de la comida y salió corriendo. Me levanté tras ella pero Midori salió del departamento. Por un momento me quedé impactado por lo que acababa de pasar y no entendía la reacción de Midori. Había sido un estúpido. ¿Cómo pude pedirle algo así de esta forma? La hice llorar y la hice sentir mal. ¿Debería ir a buscarla o debería darle su tiempo? Me di cuenta de que tampoco se había llevado su teléfono y pensé que lo mejor sería darle su espacio. Me tumbé sobre la cama y de pronto yo también sentí muchas ganas de llorar.


Me encontraba recostado en mi cama a punto de dormir mientras veía mi celular. Ya habían pasado dos días desde que Itadori se había ido a ver a su padre y por más que revisaba mi teléfono, no llegaba ningún mensaje de él. No podía dejar de pensar en cómo estaría su padre y en cómo estaba él. Pensé en enviarle un mensaje para preguntarle pero me resistí. ¿De verdad solo estaba preocupado por su padre? Sí… eso era… No era nada malo, solo era su amigo y estaba preocupado por su padre. Decidí que lo mejor sería sí enviarle el mensaje.

"¿Cómo está tu padre? ¿Todo bien?", escribí.

A los pocos minutos, Itadori respondió.

"Sí. Ya salió del hospital y estamos en casa."

Sentí un gran alivio y comencé a escribir de nuevo.

"Entonces cuándo vas a regre…"

Me arrepentí mientras escribía y borré el mensaje. ¿Por qué demonios quería saber yo cuándo regresaba? Decidí preguntar otra cosa.

"Entonces deberías descansar. No te sobreesfuerces, ¿de acuerdo?"

"Ok", respondió él.

No cabía duda de que Itadori era igual de serio por mensajes que en persona. Ya no debía molestarlo más por mensajes. Decidí terminar la conversación así y luego me quedé viendo la foto de perfil que tenía en el chat. Era una linda foto de un paisaje y me pregunté si él había sido quien la tomó. Luego me di cuenta de que sus redes sociales estaban ligadas a su chat y entré a verlas. Solo tenía fotografías de paisajes y en ocasiones compartía música. Me di cuenta de que era música que no conocía y decidí reproducirla para ver de qué se trataba. Después de un par de canciones noté que su música no estaba nada mal y estuve a punto de quedarme dormido cuando me di cuenta de que tenía un mensaje nuevo de él. Era un audio y de pronto me sentí aturdido. ¿Un audio? Lo reproduje con algo de duda y era la voz de Itadori diciéndome "buenas noches". Me quedé completamente helado y decidí dejar el celular a un lado para dormir cuanto antes.

Pronto me quedé dormido y comencé a soñar en cuanto mis ojos se cerraron. En el sueño aparecía Itadori. Él se encontraba completamente desnudo frente a mí y yo no entendía lo que sucedía. Itadori me miraba de una forma extraña y se acercaba a mí lentamente. Me di cuenta de que yo también estaba desnudo sobre una cama y él se colocó sobre mí sin dejar de mirarme fijamente. Su mirada era intensa y sentí un escalofrío en todo mi cuerpo. Itadori acarició mi cuerpo con una de sus manos mientras que con la otra acariciaba mi rostro. Abrí los ojos abruptamente y me encontraba totalmente desconcertado. ¿Qué carajos había estado soñando? Me sentía sumamente confundido y lo peor fue darme cuenta de que tenía una erección en ese momento.


Me encontraba fuera del edificio porque estaba esperando a Darien. Tenía días sin verlo ni hablar con él y comenzaba a sospechar que me estaba evitando, pero no podía soportarlo más. La noche estaba fresca y había olvidado usar una chaqueta. Afortunadamente mi plan funcionó y lo vi acercarse a la entrada del edificio. Cuando nuestras miradas se cruzaron pude notar que Darien agachaba la mirada.

-No quiero hablar contigo.-dijo en cuanto estuvimos cerca.

-¿Por qué?-dije molesta.

-¿En serio me preguntas por qué?-dijo molesto.- Después de lo que le hiciste a Midori…

-Te lo dijo Andrew…

-¿Quién eres ahora, Serena? Ya no te reconozco.

-¡Darien!-dije tratando de detenerlo.

-¿Serena?

Una voz detrás de mí hizo que mi cuerpo se estremeciera. Tanto Darien como yo nos giramos y vimos a Seiya de pie frente a nosotros.

-Con que viniste tras él…-dijo Seiya mirándonos.

-Yo…

-Yo creo que ustedes tienen mucho de qué hablar.-dijo Darien dándonos la espalda y entrando al edificio.

-Serena Tsukino.-dijo Seiya con una mirada penetrante.- No puedo creer lo que estás haciendo.

De pronto me sentí aprisionada, como si no pudiera respirar. Todo me daba vueltas y lo último que vi fue el rostro de Seiya cerca del mío.