DICLAIMER: Idilios Nocturnos es un proyecto conformado por dos autoras del fandom; Domina Mortem y Lenore's Tears. Los personajes de la caricatura no son nuestros pero su descendencia como otros personajes originales que vayan saliendo en los escritos, sí que nos pertenecen. Hacemos esto por diversión, creamos por deleite y publicamos por gusto. Cualquier ganancia que podamos recibir por ello es solo por medio de las vistas, favoritos, alertas y comentarios (si es que aún existe gente que los deje xD). Fuera de eso no hay lucro en esto.

ACLARACIONES IMPORTANTES

*Este one-shot fue escrito por: Domina Mortem.

*Los capítulos publicados en este fanfic no siguen una secuencia cronológica.

*Caleb tiene 12 años, Boomer tiene 44.

*Disculpen los errores que puedan encontrar.

.


.

Aislamiento voluntario

.


"¡Miren!, ¡ahí va ese científico loco cuatro ojos!"

"¡Shh!, ¡qué te va a oír su papá y nos va a matar!"

"¡¿Y qué?! ¡Se cree intocable sólo porque sus padres no son humanos pero ni siquiera tiene amigos!"

"¿Hay alguien con sentido común que quiera ser su amigo? ¡Es demasiado extraño y antisocial!"

"¡Es un psicópata!, ¡seguro experimenta con seres vivos como el trastornado que es!"

"¡Es un perdedor, un nerd tenía que ser!"

.

.

.

—Caleb… ¡Caleb!

Silencio. Esperé un par de segundos más antes de volver a llamarlo una tercera vez, pero al no recibir respuesta nuevamente decidí que subiría hasta su habitación para cerciorarme de que todo estuviera en orden. No era inusual que se quedara encerrado, entretenido en algún estudio o investigación del momento y cuando eso ocurría, la casa estaba en una total calma. Podía saber a la perfección cuando mi hijo se entretenía en algún experimento, en esos casos el ruido era inevitable al escuchar el manejo de algunas pesadas herramientas y el giro de las tuercas. Con los años fue puliendo su método de trabajo, perfeccionando antiguos planos que mostraban infinidad de inventos que, en sus palabras, nos facilitarían las cosas a mí y a su madre.

Cuando Anette se fue al extranjero, pareciera que fue ese el detonante para que enfocara la mayor parte de su atención en los libros y dejara de lado sus proyectos con tintes más infantiles; de aspirar a crear una máquina de helados, pasó a querer hacer una máquina transportadora que redujera tiempo y dinero en viajes. Su premisa era cautivante y su motivación era su hermana: "Así Anette no tendría que comprar un boleto de avión hasta acá y si no quiere despeinarse por venir volando como super, solo entraría a la máquina transportadora y estaría aquí en minutos. Sería como si jamás se hubiera ido, ¿a que no suena mal, eh, padre?"

¿Cómo arruinar las ilusiones de mi hijo pequeño, un niño en aquel entonces? No me atrevía pero tampoco es como si dudara de las cualidades de mi hombrecito. Han pasado cuatro años y aunque no dejó de idear nuevos artefactos que se acoplaron a sus necesidades, lo cierto es que no se ha desempeñado como él quisiera.

Muchas veces nos pidió tener su propio laboratorio. Recuerdo con nostalgia las cartas que le escribía a ese viejo gordo en las navidades y lo insistente que era con nosotros luego de hacer una maqueta a escala de su lugar de trabajo soñado. Por supuesto, era demasiado para contemplarlo en los gastos porque en su momento, mucho lo invertimos en los estudios de Anette en Florencia. Además, estaba completamente seguro que tener un laboratorio en el sótano me haría pagar muchísimos impuestos extras sin contar los servicios de luz, gas o agua. Si a Dexter le había funcionado en su infancia, es porque nunca contempló la deuda que le generaría en su adultez y hasta el día de hoy, sigue pagando su gracia. Por eso coopera secreta y activamente con la AIRI como una especie de servicio comunitario para solventar su capricho infantil, digamos entonces, que mi trabajo siendo un mercenario del gobierno no dista mucho de la labor que hace este reconocido científico a nivel mundial, cuando es él quien diseña nuestros trajes, armamento, y algunos otros artefactos con los que Butch disfruta jugar cuando se ofrece como sujeto de prueba.

Desde que ese hombre tuvo contacto con nosotros y eventualmente con nuestras familias, Caleb se sentía maravillado por el ingenio y porte de aquel que, curiosamente, se volvería un colega con los años. Pero, por más amena que se haya vuelto la relación entre nosotros, es por su culpa que mi hijo siga queriendo su propio laboratorio… Maldito pelirrojo bastardo.

Abrí la puerta de su habitación para encontrarme con él dormido sobre su cama sin tapar, cosa que sí me extrañó porque no solía dormir siestas y cuidaba mucho sus horarios nocturnos. Con sigilo me acerqué hasta descubrir los apuntes de lo que parecía ser su tarea, la cual estaba esparcida por todo el espacio libre del colchón. Es ordenado, pero cuando se encuentra en plena sesión de estudio, puede llegar a ser desorganizado con sus notas en un caótico orden que sólo él conocía, un rasgo que aprendió de mí, probablemente desde que era más pequeño, cuando observaba mis partituras regadas por el suelo en mis momentos más intensos de inspiración.

Con la misma dedicación en la que él juntaba las hojas de mis canciones, hice una pila de sus papeles para ponerlas sobre su mueble de noche, no sin antes revisar con evidente curiosidad lo que escribía.

"Las aves como la verdadera evolución de los dinosaurios"

Al leer el título supe que no era precisamente tarea, de hecho, fue suficiente para alertarme sobre algo más importante. Así, dejé los papeles y me senté enseguida de mi hijo a quien le quité sus gafas para que no le lastimara el puente de la nariz o bien, las rompiera en algún punto de su repentino sueño. Con cuidado lo arropé como Bubbles hacía conmigo, él y Anette al encontrarnos dormidos y en lo que lo hacía, me detuve en sus apacibles facciones.

Nunca fue un niño comunicativo fuera de su círculo social familiar, de hecho, ni yo o mi esposa le conocíamos algún amigo de su edad y aunque eso, en lo personal, no me molestaba, no podía asegurar que eso era lo que en realidad deseaba Caleb. En apariencia puede creerse que era alguien demasiado apartado y serio, pero como su padre que soy, confirmo cuando digo que no es una completa roca al ser testigo de su expresividad en un ambiente de confianza.

Pasados unos veinte minutos que no sentí por estar sumido en mis pensamientos, abrió sus ojos azules para encontrarse conmigo aunque no pudiera verme sin sus lentes.

—¿Papá?—Preguntó una vez le pasé sus gafas.

—¿No has descansado bien estos días?—Respondí con otra pregunta al notar sus ojeras.

—No me di cuenta en qué momento me quedé dormido—admitió con cierta pena por lo que él consideraba una irresponsabilidad con sus horarios.

—Aves—llamé su atención refiriéndome a sus apuntes del buró—, ¿todo bien?

—Sí…—contestó queriendo disimular—, es… una tarea.

—¿Oh sí?, ¿para cuál clase?

—Ciencias.

—¿De qué es tu tarea?

—Mmm, una investigación, estamos viendo el tema de los orígenes prehistóricos…

—¿Con tu profesor renegado?—Seguí mi cuestionamiento, él asintió sin querer mirarme a los ojos—, vaya, qué extraño, puedo jurar que ese hombre es muy rígido con su temario y no recuerdo haber visto eso en el suyo cuando tu madre me obligó a ir a esa junta con ella al inicio de este periodo.

Acorralado, podrá ser todo un genio, pero a veces se le olvidaba la memoria fotográfica de la cual gozaba cuando estaba en extremo aburrido y muchas veces llegué a memorizar las hojas que nos daban a los padres de familia referente al desempeño de los alumnos. Por eso Bubbles seguía insistiendo en que la acompañara.

—Es para créditos extra…—susurró aunque él hubiera querido que su voz saliera más firme. Arqueé una ceja.

—¿Por qué tú, precisamente, necesitarías créditos extra?

—... Pues, yo… él… Me atrapó pasándole la tarea a Carter y me ha bajado puntos para mi nota final, los quiero recuperar de alguna manera—se excusó mintiendo.

Obvio aquello no era cierto, ¿el que Caleb le ayudara a hacer trampa a su primo? No, eso sí es posible, pero sólo cuando le cobraba la mesada que mi hermano y Buttercup le daban a mi sobrino. Más bien, la mentira aquí se derrumbaba cuando metía al anciano que impartía la materia de ciencias en su grado. Lo que ese sujeto daría por atrapar a mi hijo haciendo trampa… Bajarle la nota sería poco a lo que ya fantaseaba desde que Caleb se adelantó un año por su buen rendimiento académico y desde entonces éste lo ha dejado en ridículo por ser un alumno que sabe más que su maestro. La meta de aquel viejo era expulsarlo y cualquier razón que le diera mi hijo la aprovecharía al máximo.

—No creas que me engañas, Caleb—mencioné con un tono de lo más tranquilo para que de una vez por todas dejara de evadirme—, ¿qué te ocurre?

—Nada.

Oh-oh… dejá vú. Ya he pasado por esto con su hermana mayor, ¿él también ya estaba entrando a la pubertad? Bueno, tiene doce, así que podía olvidarme de su tendencia a contarme todos sus secretos. Sin embargo, no era eso lo preocupante cuando comprendo lo que es la privacidad para alguien de su edad, sino lo que pasaba cuando se aislaba y evadía sus problemas tratando de enfocarse en sus investigaciones sobre aves.

La mejor manera de lidiar con su soledad, era manteniendo su mente ocupada con las cosas que más paz o deleite le traían. Lo que unos podían llamar como instinto paternal, yo lo estaba experimentando con las señales que mi hijo menor me mandaba. Tan retraído y manteniendo una fachada de indiferencia, ¿por cuánto tiempo se habrá acostumbrado a esa imagen? Podía apostar que la culpa la tenían sus compañeros de clase.

—¿Te están molestando?—Confiando en mis habilidades a la hora de escudriñarlo, no temí dar por hecho algunas cosas ya muy obvias para mí. Caleb no supo cómo abordar ese tema, creo que le era difícil aceptar que era el objeto de burlas para muchos en la escuela, no porque eso le afectara pues su temple era más fuerte que los comentarios mal intencionados, sino por esa presión de no pasar desapercibido.

Pero, ¿cómo ser alguien con un perfil bajo cuando eres el mejor promedio de todo el colegio y provienes de una familia reconocida para bien o para mal? La atención que no pedía lo agobiaba, y los pequeños hijos de puta de sus compañeros se aprovechaban de su personalidad reservada.

No quise indagar más por su postura silenciosa. Si bien era sencillo para mí hacerlo hablar, no lo iba a presionar cuando ya de por sí se sentía así por el peso de no ser un niño normal.

Miré las hojas y tomé una para cambiar el rumbo de la conversación.

—Entonces, ¿los dinosaurios son los ancestros de las aves?

El brillo de su mirada reflejado a través de sus lentes fue abrupto. Su entusiasmo lo llevaba a olvidar todo rápidamente, no me parecía raro que por ese motivo buscara refugiarse en la ciencia.

—Se ha revelado que tenían plumas—dijo para proseguir con una extensa explicación del porqué afirmaban tal hecho. En todo momento lo escuché atento, aprendiendo de la manera en la que daba una cátedra como si fuera un profesional y no un niño de doce años.

Había ocasiones en las que no lograba entenderlo por los términos científicos que usaba, pero yo era excelente disimulando y fingiendo que no me estaba perdiendo ni un enunciado. Tantos años casado con la parlanchina de su madre… ¿cómo no iba a tomar experiencia en ese arte? De todos modos, al momento de la réplica, no podía ser lo mismo como si hablara con alguien experto en la materia. Normal que le gustara pasar tiempo con sus abuelos en las salidas familiares y no con sus primos que ocupados estaban armando lío cuando no habían logrado arrastrarlo hasta su desastres.

—Me siento mejor ahora. La verdad es que creí sentirme… solitario.

—¿Solitario?

—No necesito de otros cuando los tengo a ustedes; a ti y a mamá. No me importa decir que eres mi único amigo, aunque seas mi papá y aunque a veces finjas entenderme cuando sé que no es así… Sé que lo haces para que no me sienta mal y por eso no me cabe duda que eres mi mejor amigo, papá—al verlo más relajado y tener la oportunidad de bromear con él cuando podía, no dudó en emitir la sentencia que me provocó tanto ternura como inquietud.

¿Cómo?, ¿cómo dejar de sentirme intranquilo y cautivado por este niño, si con el paso del tiempo me lo hacía más complicado? Nadie te prepara para estas cosas, sólo sabes lo que quieres para tu hijo... Y por mi parte, sólo deseo que él sea feliz.

.

.

.


Y con esto termino mi ronda. Trabajar a Caleb fue una experiencia interesante, más que nada por haber abordado esta etapa suya, donde los niños ya empiezan a hacer sus grupos y excluyen a otros, a veces de modos muy... crueles. Aunque a nuestro pequeño rubio no parezca afectarle tanto por ensimismarse mucho en sus cosas, lo cierto es que en el fondo no le desagradaría tener un amigo de su edad. De todas maneras, el desarrollo que tenemos preparado para Caleb promete mucho, espero que llegado el momento lo puedan disfrutar con nosotras.

Ahora, como ya leyeron, notaron que me tomé la libertad de mencionarles a Dexter. Sí, no es extraño que este hombre ya anduviera por este fandom desde hace tiempo, siendo utilizado, en su mayoría, para los triángulos amorosos de los fics blossick. Aquí Lenore y yo quisimos darle otro uso, pues ambas nos hemos cansado de ese rol impuesto. De una vez les digo: Dexter NO será el tercero en discordia en las parejas principales. NO será un personaje menospreciado, al contrario, queremos reivindicar su imagen, y para salirnos más de la fórmula, Dexter llega en primera instancia a esta familia de villanos y heroínas por medio de los Rowdys, y no por tener un contacto inicial con las Puff. A ver qué les parece su participación...

Y pues nada, espero que les haya gustado el one-shot. Recuerden seguirnos en Instagram donde estamos más pendientes y subiremos material adicional. ¡Nos leemos!

Mortem