Levi besaba a Mikasa con dulzura, con sensualidad, con la pasión de alguien que sólo deseaba ser amado, y ella no se hizo de rogar, devolviéndole con fogosidad cada uno de sus besos.
A pesar del calor del momento, Mikasa estaba completamente confundida. Por un instante, ella rompió el contacto y sus profundos ojos negros chocaron contra los de él, sus labios permanecieron entre abiertos, preguntándole en silencio qué es lo que sucedía, la razón de esa interrupción tan abrupta en su dormitorio. Pero, no fue hasta que Levi se tumbó sobre ella para volver a poseer su boca, para besarla con un sentimiento que ambos desconocían pero que al mismo tiempo por instinto comprendían, que se dio cuenta de lo que estaba sucediendo en realidad.
Su marido, aquel hombre huraño y arisco la acariciaba con ternura, con amor. El toque de sus largos dedos hacía que su piel se erizara cuando recorría su espalda, sus brazos y sus hombros. A Mikasa la cabeza le comenzó a dar vueltas, cuando los labios de Levi peregrinaron suavemente hasta su cuello y lamió de forma golosa, jugando con su lengua, regando besos, mordiendo y disfrutando del placer que esa acción le provocaba a ambos.
Lenta y tortuosamente comenzó a desabotonar su grueso camisón de dormir, desnudándola con pericia, ávido por el deseo de poseerla.
Un escalofrió la golpeó cuando la tela abandonó por completo su cuerpo. Mikasa sintió el impulso de cubrirse, pero él se lo impidió lanzando la prenda lejos de ella y tomando con fuerza sus muñecas.
- Levi- jadeó su nombre, temblando, no sabía sí por el deseo o por el miedo de tenerlo tan descontrolado ante ella.
Él la miraba intensamente, sus afilados ojos azules recorrían su cuerpo intentado aparentar una seriedad y concentración inexistentes. Levi tragó grueso y la soltó. Los besos y las caricias no se hicieron esperar, dejando atrás la rutina de aquel día, descubriéndose y ya, sin remedio dejándose llevar por el frenesí de la lujuria.
De pronto, Levi se levantó de la cama, deslizó su camiseta, empezó a desabrocharse el cinturón y quitarse los pantalones, hasta dejar su masculinidad al descubierto, frente a Mikasa, quien permanecía acostada y apartando la mirada, ruborizada. Ya que, ambos al fin, se encontraban completamente desnudos.
- Mikasa, mírame- le pidió mientras la tomaba de los hombros para levantarla, obligándola a permanecer sentada en el borde de la cama y quedando él de pie.
La joven se revolvió inquieta y cerró sus ojos ante la orden de su marido.
- Mikasa, mírame- repitió, insistente.
Las mejillas de Mikasa estaban inimaginablemente rojas, pero obedeció, abrió los ojos y quedó impactada. Ella nunca había visto a ningún hombre desnudo. ¡Nunca! ¡Jamás en la vida! Solo había visto a Levi sin camisa, con el pecho descubierto, en su noche de bodas, pero por el miedo de ese momento no lo pudo degustar a detalle. Y verlo ahí, delante de ella, como vino al mundo, la entonteció.
Levi era indudablemente guapísimo, aunque bajo de estatura, era musculoso sin caer en la exageración con un cuerpo bien trabajado. Lo que llamó instintivamente su atención fue su espalda ancha, sus fuertes brazos y su endurecido miembro latiendo, aclamando por su atención.
Ahora era el turno de Mikasa de tragar fuerte. Con timidez continúo su rápida exploración al cuerpo de su esposo.
Docenas de cicatrices adornaban su pecho, sus brazos y sus piernas. Algunas eran delgadas y finas, otras eran feas y gruesas, y otras ya estaban casi desapareciendo. Mikasa levantó su mano y rozó con la yema de su dedo una en particular, una que cruzaba verticalmente desde su clavícula derecha hasta llegar a su ombligo, al inicio de un fino camino de vello oscuro.
Ante el toque de la muchacha, Levi lanzó un potente gemido.
Ella apartó su mano, asustada, pensando que había hecho algo mal, pero en su lugar Levi le sujetó de la muñeca y la llevó hasta su miembro.
- Tócame- vuelve a hacer una petición. Casi gimoteando, casi suplicante.
Mikasa asintió, complaciente y sumisa, envolviendo su mano alrededor de la base de su erección. Lentamente, pasó la palma de su mano por la longitud de su falo, explorando, insegura de sí esa era la manera correcta de tocarlo. Y poco a poco, con movimientos suaves, de arriba a abajo, logró que el miembro de Levi se volviera más y más duro. Al sentirle así y verle disfrutar por su accionar, su propia excitación se elevó y la humedad presente en su entrepierna, incrementó.
Ella no pudo evitar sentirlo temblar. Al parecer, Mikasa no era la única vulnerable.
Levi gemía pesadamente, respirando con dificultad. Él se removió, colocándose nuevamente encima de ella con facilidad. La excitación de la joven aumentó exponencialmente cuando la lengua áspera del militar atacó sus pechos y sus pezones con ferocidad, cuando sus manos se deslizaron por su abdomen y los escalofríos fueron inevitables cuando él introdujo dos dedos dentro de ella, curvándolos perfectamente, advirtiéndole que era lo que venía. Mikasa en vez de empujarlo y rechazarlo como hacía tantas noches, ella abrió las piernas un poco más, permitiéndole hacer lo que él quisiera con su cuerpo.
Ella balanceaba sus caderas al compás del ritmo que los dedos de Levi le imponían. Lanzó su cabeza hacia atrás y enterró sus manos en el cabello desordenado y sedoso de él.
Mikasa estaba perdida por las sensaciones que Levi le producía. Su cuerpo estaba en llamas, crepitante y ardiendo. De la nada, Levi introduce un tercer dedo y ella estalla, colapsando por un imparable y poderoso orgasmo. Dejándola abrumada e incapaz de pensar.
Levi, aprovechó el caos que era Mikasa, sus dedos abandonaron su interior y en cambio, acunándose en el espacio entre sus piernas, sujetó su pene y se frotó de forma maliciosa contra su entrada.
- Por favor no llores - murmuró bajito, muy bajito - Te lo pido, no llores. Prometo ser gentil, pero por favor no llores - Rogó, rozando sus labios contra los de ella.
Ella asintió, mirándolo. Sus ojos brillaban lujuriosos, pero llenos de amor. Mikasa sabía que podía confiar en él. Levi no la lastimaría.
Él respondió con una sonrisa torcida y se relamió, agradecido.
Levi tomó una mano de su esposa, entrelazando sus dedos, creando una conexión entre ellos y con la otra mano, se guio hasta su abertura y empujó, fuerte, dolorosamente fuerte. Luego, la besó con cariño, moviéndose y enterrándose por completo en lo más profundo en ella, pero su rostro indicaba que se estaba conteniendo, evitando lastimarla innecesariamente.
- Discúlpame, sí lo hacía despacio te iba a doler más- dijo él, dominando su respiración.
Duele. A Mikasa le duele, pero no es un dolor de otro mundo, probablemente no duele tanto porque está demasiado mojada y excitada. Estaba seguro que podría aguantar en el caso que Levi perdiera el control.
- Esta bien, Levi. Estoy bien. - Respondió, besándolo, dándole permiso para continuar.
Sus cuerpos empezaron a moverse como si fueran uno, acoplándose, fundiéndose en un mismo deseo. El tiempo parecía detenerse entre cada embiste de Levi y entre cada gemido de placer de Mikasa. Dejando que sus miedos y sus dudas desaparezcan en cada beso, en cada caricia. Siendo solamente ellos, sin acuerdos o tratos de por medio.
La manera en que Levi le hacia el amor superaba cualquier expectativa que ella habría tenido, anulando cualquier incertidumbre sobre entregarle su corazón y lamentándose el tiempo perdido.
- ¡Mikasa! ¡Mikasa! ¡Mikasa! - gemía su nombre. Su pelvis golpeaba contra la suya con vigor una y otra vez. Sus movimientos se volvieron torpes e irregulares, erráticos.
Mikasa estaba cerca, muy cerca, un latigazo de electricidad la recorre y llega a la cúspide de su segundo orgasmo, cuando Levi tensa sus músculos y en una última estocada siente su calidez llenar su vientre, apretando su generoso glande enterrado en lo profundo de su ser.
Sentirlo venirse dentro de ella fue tan gratificante que pensó que nunca se cansaría de él y no puedo evitar sonreír ante los pequeños y tiernos besos que Levi esparcía en medio de sus senos.
Despertó cinco días después, solo para ver todo blanco a su alrededor. Estaba en una habitación blanca, en una cama estrecha e incómoda y el olor a medicina era tan fuerte que le producía picor en la nariz y en la garganta. Un hombre maduro con el uniforme de la Policía Militar, pero con una bata blanca encima, estaba con ella en la habitación, aparentemente controlando sus signos vitales.
- ¿No estoy muerta? - murmuró, atrayendo la atención del hombre.
- No, pero estuviste muy cerca - respondió el extraño.
- ¿Dónde estoy? ¿Estoy en el cuartel de la Legión? - se sentó con esfuerzo en la cama, observando con desagrado las vendas que cubrían su muñeca y antebrazo izquierdo. En el dorso de su mano derecha una aguja estaba injertada, una aguja que la conectaba con una bolsa llena de un líquido amarillento que colgaba en todo lo alto.
- No estás en el cuartel de la Legión. Estás en el Hospital Militar de la ciudad.
- ¿En el Hospital Militar? - repitió confusa.
- Sí - confirmó el hombre- Tuviste mucha suerte que tus compañeros te encontraran a tiempo, sí se hubieran demorado en traerte, de seguro no tendríamos esta conversación.
Historia recordó lo sucedido. Recordó que se había cortado las venas con uno de los cuchillos de Marco. Recordó el filo de la navaja, la sangre, el adormecimiento, el dolor… la paz. ¡Carajo! ¡Todo había salido tan mal! ¡Lo había jodido todo! Sólo había querido dejar de pensar por un rato, dejar de sufrir por un momento, desconectarse de la realidad. Acarició inconscientemente el vendaje de su muñeca y bajó la cabeza, avergonzada por sus acciones.
- No te aflijas, lo importante es que ya despertaste - él hombre de bata blanca la miró curioso, con compasión, y luego apuntó algo en la tableta que llevaba en la mano - He sido doctor por más de quince años y en todos estos años, he visto a grandes soldados sacarse los intestinos con sus espadas debido a algún trastorno mental producido por el estrés que les dejó la guerra, he visto a mujeres desesperadas preferir colgarse de una viga que aguantar los golpes de sus abusivos maridos, he visto a fallidos comerciantes morir ahogados entre alcohol y fármacos a causa de deudas impagables, ya no hay nada que pueda sorprenderme, ya he visto de todo - Admitió con suavidad. Se retiró los lentes, se frotó el puente de la nariz y continuó - No te juzgo, muchacha. Yo no puedo decirte si tus motivos fueron válidos o no para llevarte a tan drástica decisión. Pero, si te puedo decir que, no estás sola. Tienes muchas personas que te quieren y aprecian. Ese es un motivo poderoso por el que merece la pena vivir. Tus compañeros, tú capitán y tú comandante no dejan de preguntar constantemente por tu condición ¡Son un fastidio!
- ¿Ellos están aquí? - preguntó en un hilo de voz.
Él hombre asentó con la cabeza
- ¿Están molestos?
Él hombre movió la mano, dando una respuesta negativa a la pregunta de la rubia - Más que molestos, están preocupados, muy preocupados diría yo.
- Yo… lo siento - vaciló Historia y los ojos se le llenaron de lágrimas - Yo pensé que era lo mejor… Que ellos estaban avergonzados de mí… Yo lo siento, en verdad. No sé qué me pasó. No sé en qué estaba pensando.
- Tranquilízate. No llores y concéntrate en recuperarte.
Historia decidió que lo mejor era seguir su consejo. Se limpió las lágrimas con su mano libre, se recostó en la cama y cerró los ojos. Necesitaba ordenar sus ideas, su mente aún era un revuelto de pensamientos incoherentes y confusos.
- Aún permanecerás un par de semanas más en cuidados intensivos - agregó el hombre - Por ahora, procura descansar, debes de alimentarte correctamente y tomar todos tus medicamentos. Afortunadamente el feto se encuentra bien a pesar de la gran pérdida de sangre.
Sus grandes ojos color aguamarina se abrieron a su máxima expresión y su aturdida mente explotó a causa de la última frase.
- ¿Feto? ¿Qué feto? ¿Cuál feto?
- No sabías. Estás embarazada
Sus manos se cerraron en su boca con un resuello. Ella no podía estar embarazada. ¡No! ¡Definitivamente no! Ese doctor le debía de estar jugando una broma de pésimo gusto.
- ¿Embarazada? ¡No! ¡Es imposible!
- Los análisis no mienten- La voz de Hanji se escuchó imponente desde la puerta– Ya escuchaste al doctor ¡Estas embarazada! - Historia levantó la mirada en el momento en que su superior apareció en su campo visual - ¡Mira! ¡Compruébalo tu misma! - Dijo, entrando en la habitación y entregándole una hoja.
Historia no podía decir nada. Estaba absolutamente aterrorizada por la sonrisa escalofriante que Hanji le dedicaba y su atención se fijó en las gráficas de la página que había alcanzado. La palabra POSITIVO estaba colocada a un lado de sus valores de la hormona beta-hCG. No existía error alguno ¡Estaba embarazada!
El doctor volteó a mirar a la joven, ya no con curiosidad ni con compasión, sino con pena. Era bien sabido por todos en el ejército que Hanji Zoe, a pesar de ser mujer, era una de las mejores médicos de la milicia y no era alguien a quien debías de hacer enojar. Incluso muchos de los doctores más veteranos la consideraban su igual y la respetaban. Silenciosamente el hombre terminó de realizar los apuntes en la ficha médica, acomodó un poco la intravenosa y salió por la puerta, dándole privacidad a la castaña y a la rubia.
Para una mujer que aparentemente había pasado la noche en angustia, se veía remarcablemente serena y apacible.
Historia, por el contrario, se sentía rígida a causa de los nervios. Era como ser sonreída por un asesino serial, por un ente demoniaco, esa sonrisa era terrorífica. Sí antes, Historia había estado asustada de enfrentar a sus compañeros, ahora, con la sorpresiva noticia de un embarazo, el pánico regresó a ella como una vieja amiga.
La mayor arrastró una silla junto a su cama, pero manteniendo una distancia prudente, se sentó y la miró de una manera inquietante.
- El tiempo de la concepción coincide con el tiempo que llevabas apresada en el sótano del cuartel ¿Alguien abusó de ti estando encerrada? ¿Te diste cuenta que estabas embarazada y por eso cometiste esa estupidez?
Un vistazo a la sonrisa falsa de Hanji bastó para descubrir que estaba haciendo un pésimo trabajo para esconder su pesar, su quebranto, su decepción e Historia supo que no existía una explicación en todo el universo lo suficientemente creíble que pudiera eximirla ante los ojos de su mentora por su fallido intento de suicidio y por el descubrimiento de un embarazo no deseado. Su corazón se atascó en su garganta y sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas.
- Nadie abuso de mí... No sabía que estaba embarazada.
- ¿Entonces, no intentaste suicidarte porque te enteraste que estabas gestando?
Historia negó en un gesto con la cabeza.
- ¿Acaso fue porque tú escuadrón ya sabe tu secreto ? - Hanji volvió a preguntar en voz baja, espeluznantemente calmada y razonable.
- Sí
- Ya veo. Sí eso era lo que tenía tan deprimida ¿Por qué no me pediste que regresara? Yo hubiera dejado Stohess y hubiera vuelto de inmediato a apoyarte. Un darte valor. A ayudarte a explicarle la verdad a tus compañeros. Realmente no pensé que tu estado mental estaba tan mal.
- No quería preocuparte - Respondió.
- ¡Claro! No querías preocuparme. No querías que me preocupara cuando recibí un telegrama de emergencia de Erwin diciéndome que te habían encontrado bañada en un mar de sangre. No querías que me preocupara cuando llegue a la ciudad, después de cabalgar durante tres días enteros y encontré a Marco al borde del colapso porque te habías abierto las venas con una de sus navajas. No querías que me preocupara cuando Sasha me contó entre lágrimas que te debatías entre la vida y la muerte, y definitivamente no querías preocuparme cuando tus análisis arrojaron que estas embarazada. Obviamente eres muy amable con mis nervios. - El penetrante sarcasmo en las palabras de Hanji lastimó a Historia.
- Lo siento, Hanji - susurró.
- No tienes que pedir perdón - suspiró la mujer - Sé que no debió ser sencillo confrontar a tus amigos, pero ellos están sufriendo a causa de tus acciones. Tú eres importante para ellos, tú eres importante para mí. Ni a ellos ni a mi nos interesa si eres una hija bastarda del Rey o si eres mitad marleyense. Nos interesa que estés bien y a salvo y que seas feliz. ¿Sabes que Levi, Bertolt y Annie tienen retenidos a todos los hombres que han visitado el cuartel en los últimos dos meses y medio, porque piensan que has sido violada? Esos tres están como locos. Incluso, tienen apresados a un grupo de la Policía Militar y de las Tropas de Guarnición –lanzó un bufido con molestia - Nile y Dot han enviado amenazas a Erwin para que suelten a sus hombres. El cuartel se ha convertido en un verdadero circo – Su voz se hizo repentinamente más compresiva y más tierna.
Aquello hizo sentir a Historia más miserable, increíblemente peor.
Antes que la menor volviera a hundirse en desagradables pensamientos, Hanji se levantó de la silla, se recostó a su lado en la camilla y la jaló en un fuerte abrazo contra su pecho, dejando de lado esa actitud seria y casi psicótica, y volviendo a ser la Hanji hiperactiva, amorosa y sobreprotectora con sus seres queridos. Historia permaneció en silencio dentro de los brazos de la mujer, recibiendo el afecto de su maestra - Es mi culpa - susurró la jefa de escuadrón- Yo debería de pedirte perdón a ti. No me di cuenta que estabas tan mal, que te sentías tan desdichada. No debí de haberte dejado sola. Me concentré demasiado en mi misión y te dejé de lado ¡Perdóname Historia! ¡Perdóname mi niña! ¡Mi pequeña!... y ahora… ahora mi pequeña Historia tendrá un bebé ¡Un bebé! ¡Mi pequeña tendrá un bebé! - gimoteó exageradamente.
Historia se acurrucó con más intensidad y se aferró a Hanji como si fuera una niña asustada en busca del consuelo de su madre.
- ¿Cuándo dejaste las pastillas anticonceptivas? - Preguntó con curiosidad, alejando unos mechones rubios de su rostro.
- Hace varios meses. Me provocaba demasiadas migrañas.
- ¡Ayy Historia! - suspiró cansadamente - Una de las razones de por qué las mujeres del ejercito podemos consumir anticonceptivos, es porque la milicia es peligrosa, potencialmente peligrosa para nosotras y nunca sabemos cuándo caeremos en manos enemigas, con las pastillas podemos evitar consecuencias si somos violadas para conseguir información y la otra es, porque la Corona da inmediatamente de baja a las soldados que salen embarazadas. Pierden automáticamente su rango y su posición - detuvo su regaño y volvió a suspirar - Ya no importa, tampoco eres la primera chica en el reino que comete una incidencia y sale embarazada. Tampoco es como si yo no supiera como se siente.
Historia saltó ante la repentina confesión de su instructora y Hanji regresó a su silla, exhalando ruidosamente.
- ¡Hanji! - exclamó la menor - ¿Acaso tú…?
- Fue hace muchos años. La primera guerra estaba en todo su apogeo y yo me enamore de un compañero. Su nombre era Moblit y era un cadete como yo, pero perdió la vida en una emboscada. Así que, sin opciones, me escape con Levi hasta la ciudad subterránea y el enano me llevó hasta una conocida de su madre para someterme a un aborto clandestino. En esos años los anticonceptivos no existían, sin embargo, convertirse en madre sin estar casada te convertía en una paria de la sociedad… Aunque eso todavía no ha cambiado ¿verdad?
Historia no sabía que decir y solo bajó la mirada, desconcertada por la reciente declaración. Se sintió estúpida. Hanji había pasado por una situación horrible y no por eso intentó suicidarse rajándose las venas.
- Eso ya pasó. Es el pasado y lo hecho, hecho está- Hanji apuntó secamente - Ni tú, ni yo podemos retroceder el tiempo y cambiar nuestras decisiones o nuestras acciones. - Historia asintió con pesadez, mientras la castaña permanecía mirando una de incoloras paredes de la habitación, colgada en sus recuerdos. - Por otra parte, una decisión si puede cambiar nuestro futuro, Historia. Sí no quieres tener al bebé, yo te puedo ayudar. Estas por cumplir el primer trimestre, pero aún hay tiempo de corregir tu error.
Error. Hanji había llamado error a su bebé. Su ceño se frunció. Bueno… de acuerdo, tenía que reconocer que, últimamente no había tomado decisiones acertadas, pero no estaba segura de llamar error a la criatura que crecía en su vientre.
- Es una decisión importante. Tranquila, piensa en tu respuesta. Decidas lo que decidas, yo voy a permanecer a tu lado y te voy a apoyar con lo que necesites, siempre puedes contar conmigo- Hizo una pausa, torció el gesto y continuó - En cambio, si te voy a exigir que me digas ¿Quién es el padre? ¿Es de la legión o de alguna fuerza armada? ¿De dónde es? - La mayor le preguntó con rapidez apabullante.
Historia palideció y un inalterable silenció reinó en el cuarto. Ella tarde o temprano debería de revelar la identidad del padre de su bebé, eventualmente todos se enterarían que estaba embarazada de Reiner.
Hola chic s
Acá les traigo otro capítulo.
¿Qué tal les pareció? ¿Les gustó? ¿Les gusta el rumbo de los acontecimientos? Les tengo una pregunta: A nivel de narración y de argumento cuál parte hot les gustó más ¿ Noche de bodas, La noche de Historia y Reiner o la primera vez de Levi y Mikasa? Espero sus respuesta.
Este capítulo esta dedicado a mi querida amiga SakurA-VioletA que espero por mucho tiempo más acción entre el pequeñin sabroso y la mocosa.
Veamos:
¡Por fin! Levi y Mikasa consumaron el matrimonio. Soy tan feliz por eso.
Por otro lado, Historia sobrevivió y se ha enterado que la noche de pasión con Reiner tuvo frutos. Un bebé, esta embarazada ¿Se lo imaginaron? ¿Dónde estás Reiner?
Agradecimientos:
megumisakura: ¡Gracias por tu comentario! No estaba segura si es que les iba a gustar lo sucedido con la pequeña Historia. Cuéntame ¿Te gustó este capitulo?
SakurA-VioletA: ¿Alguna vez te he dicho que tus comentarios me encantan? Pues, sí, me encantan. Jejejeje. ¿Qué te puedo decir? Es la verdad, muchas veces cuando una persona esta mal emocional o psicológicamente, prefieren ignorarla pensando que es algo pasajero y no le toman importancia, o como una vez escuche decir a un familiar cercano "Estás así porque no haces nada. Entretente en algo y ya verás como se te pasa". En nuestro caso, la misma Hanji no pensaba que la pequeña Historia estaba mal y mira como casi termino todo. Y sobre Levi y Mikasa, se ven tan lindos juntos ¿verdad?. Al parecer Mikasa se arrepintió de haber perdido tanto tiempo. Espero tu opinión de este capítulo. Te leo pronto.
AZULMITLA: ¡Holaaaa! Tienes razón, si hay luz siempre hay escapatoria, siempre hay esperanza. Adivinaste Historia no logró su cometido, esperemos que las cosas mejoren para ella, al igual que esperemos que la relación entre Mikasa y Levi se consolidé y sean un matrimonio de verdad. Los dos están haciendo su mejor esfuerzo. Se lo merecen. Te tengo que pedir perdón, no he podido leer tu fic. He estado ocupada con los exámenes de una especialización en tributación que estoy llevando, pero te prometo, que apenas tenga tiempo voy a correr a leerlo y te dejaré muchos comentarios. Seguro esta buenísimo. Aunque, yo espero tu opinión de este capitulo. Besos...Verdad, no te pregunte ¿Te imaginaste lo de Hanji?...
Kirana Retsu: Adoro leerte. ¿Qué tal te pareció la acción entre Levi y Mikasa? ¿Era lo que esperabas? y sí, las cosas no serán fáciles. Tengo que confesarte que la historia se creó en mi mente a base de varias preguntas que me hacía: ¿Qué pasaría sí Levi se viera obligado a casarse? ¿Cómo sería? ¿Qué pasaría si Reiner se acuesta con Historia? Y sí Historia sale embaraza ¿La abandonaría o se quedaría a su lado? ¡¿Historia en depresión?! ¿Haría alguna locura? ... y así... Ya tengo planteada varias situaciones, pero a veces según voy escribiendo el personaje se apodera de mí y yo no puedo hacer nada. Espero ansiosa tus comentarios.
MairaIvette: Me encanta que te encanten las locuras que escribo. Mikasa y Levi son tan bellos juntos. Los adoro. Y Historia se salvó por muy poco la pobre, por los pelos y la perdíamos. Te mando muchos besos. ¿Te gusto este capitulo? Espero tu comentario.
PinkyWinkySquisy: Gracias por tu comentario, espero leerlos siempre...siempre...siempre... Soy una pobre pseudo-escritora chiflada que le encanta que siempre le regalen amor en forma de comentarios y opiniones. Como te dije, tu pronóstico estaba en lo correcto, la noche entre Historia y Reiner trajo una pequeña sorpresa. Ahora Historia tendrá que decidir que hacer, a que lado se inclinará la balanza ¿Aceptará la ayuda de Hanji para corregir su error? y mientras tanto Reiner sigue perdido...No olvidemos que la guerra esta cerca y traer a un niño al mundo en ese panorama no es la mejor opción. Espero con impaciencia tu comentario del capitulo...¿Qué te pareció?...
