The Loud House es propiedad y creación de Nickelodeon, Chris Savino y Viacom. Calle Dálmatas 101 es propiedad de Disney. Estas series no me pertenecen. Esta historia está hecha con fines de entretenimiento.


Capítulo 13: Una cálida bienvenida

El cielo estaba medianamente estrellado, la luna se encontraba en fase creciente y, a lo lejos, Brittany podía contemplar unas luces parpadeantes que viajaban con sus pasajeros a quién sabe qué destino. Eso le traía recuerdos sobre la única vez que había tenido la oportunidad de volar, luego de decidir venir a estudiar a esta querida ciudad. Ahora estaba en viaje hacia otro nuevo lugar. Le asustaba un poco la idea de salir de su cálido hogar, pero, a la vez, sabía que le ayudaría a crecer y superar lo que siempre anheló.

Por otro lado, también se sentía tranquila de estar junto a una familia tan generosa. Nunca se imaginó que conocería una con tantos integrantes, y que se lleven tan bien. Seguro tendrían sus conflictos, que obviamente no mostrarían frente a ella, pero igualmente estaba sorprendida. Ante este pensamiento, voltea a ver a su alrededor, encontrando a todos dormidos en sus respectivos asientos, entre ronquidos y silbidos.

Sumado a esto, por su mente también pasa el hecho de que ahora podía entender a su perro Jeff. Algo que jamás se le hubiera ocurrido sucedería, ya que eso sonaba a algo digno de películas de fantasía, ciencia ficción o caricaturas. Deseaba poder entender a sus otras mascotas también, aunque Klaus, el loro, era un caso aparte.

¡Tanto había pasado en unas pocas horas! …y pensar que el día anterior, a esa misma hora, se encontraba descansando en su cálida cama, preparada para organizar todo su material de estudio, y rendir los finales que se acercaban el próximo mes. Después de pensarlo, creía que necesitaba un escape a sus tareas diarias, y qué mejor que hacerlo junto a sus queridas mascotas, incapaces de abandonarla incluso en momentos como este.

"Brit." Resuena una voz suave en su oído. Hasta el momento solo sus pensamientos hacían ruido en su mente, y también los baches que sacudían al autobús de vez en cuando.

Gira lentamente y ve a Leni sentada a su lado, ambas rebotando levemente en su lugar por la inercia provocada. "Leni, creí que dormías." Responde con la misma calma en su voz.

"Lo hice por un corto tiempo, pero realmente no puedo dormir con tanto movimiento." Suelta una risa.

"Yo tampoco." Devuelve el gesto.

"¿En qué piensas?"

Por alguna razón, cada pregunta que le hacían la hacía paralizarse de manera súbita, como si nunca esperara que alguien le consultara algo. Es algo que definitivamente quería cambiar. "¿Por qué lo…?" Se detiene. Mejor dicho, ¿por qué siempre tienes que cuestionar cada cosa que te preguntan? ¡Responde y ya!, "Bueno, este…siento algo de ansiedad por salir de Camden."

La rubia esboza una sonrisa. "Te entiendo. No sabes lo extraño que me pareció salir de Royal Woods, a tantos kilómetros de distancia."

"Por lo menos tú tienes a toda tu familia aquí contigo." Expresa algo de tristeza con su mirada.

"Oh, entonces estabas pensando en tu familia." Deduce la Loud.

"S-Sí, la verdad sí." Asiente, retrayendo de nuevo sus intenciones de mentir.

Leni recuerda lo contado por la castaña hace unas horas, camino a la guarida de Hunter. "¿No era que habías escapado de ellos porque te sentías abrumada o algo así?"

"Así es." Prosigue. "Pero de todas formas los extraño mucho."

"Imagino que tienes charlas con ellos al menos una vez a la semana." Alude sacando a luz su teléfono.

"Oh, n-no, la verdad no."

"¿De veras?" Alza sus cejas.

La chica sabía que su respuesta no demandaba solo un "sí", sino que probablemente la modista esperaba una explicación, pero su mesura retenía esa pregunta extra. "De hecho, la última vez que me comuniqué con ellos fue el año pasado. Desde ese momento, corté toda conexión posible." Cuenta.

"¿Cortaste?" Remarca la Loud.

"¿Recuerdas que les conté a ti y a tus hermanos que mis padres vivían encima de mí todo el tiempo, y que querían llamar mi atención a cada rato?"

"Lo recuerdo, pero en su momento lo habías dicho de una forma que sonaba a algo lindo…y ahora parece ser que es diferente."

"Lo es. Es cierto que siempre quisieron lo mejor para mí, es decir, ¿qué tipo de padres no lo querrían para sus hijos?, pero sinceramente no me daban mi espacio, me sentía en una nube de afecto que me asfixiaba." Respira pesadamente. "Iba para mis clases y me llamaban, iba a lo de mi abuela y me llamaban, iba a lo de una amiga y me llamaban, todos los días tenía mínimo cincuenta llamadas de ambos, y lo peor es que hasta se ofrecían ir a buscarme a donde sea que me encuentre, incluso siendo ya la adolescente mayor que soy ahora." Concluye.

Leni no sabía cómo reaccionar, es decir, ¿no era eso algo bonito?, ¿…que tus padres se preocupen tanto por ti? "Pues, supongo que todo tiene un límite." Infiere.

Brittany sonríe, contenta de saber que su nueva amiga entendía a lo que se refería. "Sabes, no eres…digo, t-tus hermanos me…" Teme decir lo que tenía en mente.

"Vamos Brit, ¿crees que no sé que mis hermanos siempre dicen que no soy la más lista de todos? Pues es cierto jiji, pero hay cosas que he aprendido gracias a ellos. Sin mi familia no sería quien soy ahora, y lo que seré más adelante, luego de seguir compartiendo momentos con ellos." Pone su brazo alrededor de su cuello, en señal de ánimo.

"Sé que una familia siempre querrá lo mejor para ti, y te ayudará a superar tus miedos, pero creo que eso no aplica para la mía."

"Pues el hecho de que los extrañes muestra realmente que en algo te han ayudado a crecer como persona, y por eso los necesitas."

"Um, no lo creo. Antes solía salir a visitar unas amigas que tenía, y acudía a clases de piano, pero, luego de tanta persecución por parte de mis padres, me acostumbré a quedarme en casa."

Realmente sonaba a algo muy contradictorio para la rubia, pero el exceso de atención parecía ser algo dañino para una persona. "Me gustaría poder ayudarte Brit." Toma una de sus manos. "Quiero saber cómo hacerlo, pero realmente estoy perdida." La mira a los ojos con real preocupación.

"Oh Leni, no te molestes. En serio, así estoy bien." Acaricia la mano que tomaba la suya. "Y, la verdad, haberlos conocido a ustedes ya es un regalo muy grande para mí."

"De acuerdo, si así es como te sientes bien, entonces así lo dejaré." Expresa ternura con sus ojos.

"Por cierto, ya son las cuatro de la mañana, en una hora estaremos entrando a la ciudad de Dartford." Informa chequeando su celular.

"Tú no has dormido aún, ¿cierto?" Consulta la diseñadora.

"No, no soy mucho de dormir en los viajes. Menos en uno que me genere tanta ansiedad. Además, amo contemplar la noche y reflexionar cosas de mi vida."

"¿Y tener largas conversaciones con amigas?" Sonríe ampliamente.

"¡Eso seguro!" Le guiña un ojo. "Sabes, ya que nos queda poco tiempo de viaje…quería preguntarte sobre esa secuestradora que aparentemente vive en Camden. No puedo entender cómo es que no la conozco, siendo que yo soy una aficionada a esa hermosa ciudad."

"Amm, pues yo tampoco sé mucho." Rasca su cabeza. "La realidad es que nosotros vinimos aquí a pasar nuestras vacaciones, y fuimos invitados por una señora amiga de Mick Swagger-"

"¡¿Ustedes son amigos de Mick Swagger?!" Interrumpe sorprendida.

"Emm…no diría que somos amigos directos, más bien mi hermana Luna es la que tiene contactos con él, ya sabes, por todo eso de la música. ¿Tú eres fan?"

"No realmente, pero tiene algún que otro buen tema." Dice entre recuerdos de haberlo escuchado por la radio. "Wow, realmente es genial que su hermana sea tan talentosa para conocer de cerca una celebridad de la música."

"Oh sí, ¡ella es muy buena!"

Con un poco de vergüenza, Brittany se anima a preguntar. "Disculpa mi escasa memoria, pero ¿cuál de ellas era Luna?" Dice señalando a sus hermanas durmientes.

"Ninguna jeje. Ella se encuentra justamente con su ídolo, en Dartford."

"Ah, ahora comprendo de lo que hablaba tu mamá por el teléfono." Recuerda. "Qué coincidencia que esa mujer malvada se encuentre justo en la misma ciudad que tu hermana."

"¡Sí! Como te contaba, vinimos porque Mick invitó a Luna a la producción y presentación de su último disco aquí en Dartford. Y como hospedaje nos propuso una casa ubicada en Camden, en la calle Dálmatas. Supongo que la conoces, como dijiste que te encanta estudiar el vecindario entero jiji."

Brittany se ve algo desconcertada por esto. "Sí…escuché hablar de esa calle, pero siempre pensé que era un chiste..." Mantiene una ceja arqueada, sin poder creer que eso sea cierto.

"¡Pues es totalmente real!" Dice casi en gritos la modista, sin despertar a nadie afortunadamente. "Debe ser que la gente decidió llamarla así por la familia de dálmatas que vive allí en el número 101."

"Aquí es donde no me cierra todo lo que han estado haciendo durante este tiempo…es decir, ¿la secuestradora se robó a los cachorros y la dueña no hizo nada al respecto?"

"No, no, la dueña no vive allí. Solo encontramos a los pequeños, y tienen unos aparatos inteligentes que les dan la comida y los asean."

A la castaña le costaba creerse todo eso. Si bien había estado presente mientras sucedía todo lo que…sucedía, y escuchaba las extrañas conversaciones entre humanos y perros, no podía entender cómo es que todo eso pasaba desapercibido en la ciudad y nadie hablaba sobre ello. Y, lo que es más, ¿cómo ella no sabía nada? "Creo que he estado encerrada más de lo que imaginé."

"¡Deberías conocer todos esos lugares que te has aprendido por internet, la ciudad es mucho más linda en persona!" A Brittany le causa gracia que la rubia trate a Camden como una "persona", expresado en una carcajada. "Ya tendrás tiempo de quedarte en casa estudiando para tus exámenes, descansando, jugando a algo o -"

"¿Por una pandemia? Lo dudo je."

Leni se queda sin palabras. "Um, yo iba a decir viendo series, pero un ataque de panes alienígenas también me haría quedar en casa."

"Jajaja Leni, eres tan graciosa. Bueno, la verdad tendré que hacer salidas más seguidas, y definitivamente quiero ir a visitarlos a la calle Dálmatas."

"Sería genial, pero primero debemos solucionar todo esto."

"Claro. Oye, y entonces, ¿cómo fue que ocurrió lo del secuestro de los cachorros?"

"Bueno, primero desaparecieron los padres, luego un chico extraño vino a casa invitado por papá y mamá, y después una nota apareció en el cuarto de Dylan diciendo dónde se encontraban Doug y Delilah. Con mis hermanos y los dálmatas mayores decidimos ir en su búsqueda, luego de distraer a nuestros padres para que no nos regañen o algo. Pero, lamentablemente, todo salió muy mal, y fue cerca de tu casa donde unos malhechores nos rodearon y se llevaron a los dálmatas que estaban con nosotros. Después de contactar a papá y mamá fue cuando nos enteramos que el resto de los pequeños también habían sido secuestrados, y allí fue donde nos conocimos, y aquí estamos ahora. No sé si todo esto tiene sentido, pero hice lo mejor que pude para relatártelo." Rasca detrás de su cuello, intentando ser lo más clara posible.

"Oh bueno, parece algo que llevó días, pero en realidad solo fue ayer que comenzó todo esto, ¿verdad?"

"Sip."

"De igual forma, aún no me sé los nombres de los dálmatas, por lo que no sé quiénes son Dylan, Doug y Delilah jeje."

"Oh bueno, será mejor que los conozcas cuando lleguemos, aunque Doug y Delilah son los padres, y son los mismos que vienen aquí con nosotros." Señala hacia donde se encontraban, ambos acurrucados y en estado somnoliento sobre uno de los asientos. "Me agrada que los autobuses de Camden permitan llevar animales." Recalca la Loud.

"Ah, sí. Es común aquí ya que los animales domésticos abundan."

"Si pudiera viajar con Charles, Cliff, Geo y Walt, los llevaría a clases todos los días jiji."

Esto enciende el interés de Brittany una vez más. "Supongo que son sus mascotas allá en Royal Woods."

"¡Sí!"

"Veo que tenemos mucho en común." Sonríe la londinense.

"¡Pues, antes que lo olvide, intercambiemos contactos ya mismo!" Exclama emocionada, ahora sí generando molestia en su hermana deportista, quien la calla lanzándole uno de sus zapatos por la cabeza. "Ups, es mejor no ponerla de malas." Aclara.

- o -

Luego de unos cuantos cuentos entretenidos sobre perros superhéroes salvando damiselas perrunas, de las manos de malvados gatos hechiceros, Hunter consigue serenar el ambiente frío de la prisión de metal, donde la gran mayoría de los cachorros, especialmente los menores, se encontraban adormecidos entre sí para no perder su calor corporal. Algunos de los mayores, como Dante, DJ y Da Vinci, aunque no tan inocentes para creerse esos cuentos infantiles, también habían sido tentados por Morfeo para caer en sus brazos.

Dylan permanecía más tranquilo, ahora que había sido testigo del buen trabajo realizado por el muchacho, sucumbiendo finalmente al lado de su hermana. Ella solo llevaba una gran sonrisa en su rostro, sintiendo extrañamente algo de orgullo por el chico. Sin embargo, un dálmata con una mirada más negativa rompe este agradable momento.

"No me parece una buena idea tomar a los gatos como villanos, es decir, muchos de ellos conviven en la ciudad con nosotros, por lo que la mera presencia de alguno podría provocar comportamientos adversos en nuestros hermanos menores." Expresa el perro científico a los presentes.

"Hermano, ¿podrías ser un poco más pesimista?" Recrimina el amante del espacio.

"Claro, si Deepak estuviera aquí, hubiera generado un dilema mucho mayor del que está atravesando en la búsqueda de su identidad animal." Replica Dawkins. "Y sí, sé que era una pregunta retórica, pero ya estoy muy aburrido como para hacer caso omiso a lo que sea que manifiesten aquí."

Hunter queda algo atónito ante esa contestación. "Nunca pensé oír una respuesta tan sofisticada y grosera a la vez." Permanece levemente boquiabierto por unos segundos, pero agita su cabeza rápidamente para olvidar ese pensamiento, volviendo a lo importante. "No sé cuál es el plan a seguir ahora, pero estoy seguro que mi tía nos liberará pronto para continuar con esta locura."

"¡Por todas las croquetas!, por un momento creí haberme calmado, pero, ahora que lo recuerdo, ¡esta situación me pone los nervios de punta!" Exclama Dylan a punto de perder las riendas.

"Hermano, por favor, ya viste que Dawkins no es capaz de mantener la calma con su actitud, y ahora tú haces lo mismo, pero comportándote como un chiquillo." Su hermana lo zamarrea para calmarlo.

"Está bien, está bien…pe-pero, ¿qué podemos hacer ahora? Si nada surge ahora mismo, ¡perderé el control total!"

Mientras ambos hermanos intentaban apaciguarse el uno al otro, Hunter recordaba sus últimos momentos con Cruella. Había algo que sabía que iba a suceder, pero que, si lo contaba, ahora que veía al pobre Dylan actuar de esa forma, probablemente lo mataría. Seis meses. Seis eran los meses que su tía le había declarado estarían los dálmatas en período de estación. Lo que no le había aclarado fue si, durante todo ese tiempo, los animales recibirían agua y comida, o los dejaría salir de vez en cuando. Una noticia así pararía por completo el corazón del frágil dálmata, aunque, en realidad, de cualquiera de los otros allí. ¿Cómo comunicarles semejante cosa? Y otra cosa más, ¿él también pasaría ese plazo sin ningún tipo de alimento?, ¿sería capaz su tía de ser tan cruel como para dejar a su propio sobrino morir allí?

Tenía que pensar en algo lo antes posible, pero, antes, calmar al nerd del espacio. "Dylan, escúchame, antes de que mi tía pueda capturarnos, le di al padre de los Loud un dispositivo que rastrea todas las aeronaves que posee." Esto, en cierta forma, capta la atención del alborotado dálmata. "Y…recién he comprobado que efectivamente están en camino." Mentía con temor a ser descubierto.

"¿E-en serio?" Ambos hermanos alzan sus orejas con algo de esperanza en sus rostros. "¿Y cómo lo sabes?"

"Espero que esto funcione. Pues aquí en mi teléfono tengo una aplicación que está vinculada con aquel aparato, y ahora mismo…" Decía esto a medida que reproducía pitidos y fijaba alarmas para hacerlo más creíble. "…están saliendo de Camden." Finge presionar más botones.

Dylan y Dolly se vieron convencidos por esta jugada, lo que le daría más tiempo al muchacho de pensar en cómo salir de allí y, eventualmente, contarles sobre la intención de la empresaria con ellos. Todo parecía ir sobre ruedas, hasta que cierto genio interroga sus acciones.

"Interesante." Expresa con ironía. "Me gustaría saber más sobre esta "aplicación" rastreadora de rastreadores." Remarca las comillas con sus patas.

Lo que más temía estaba sucediendo, ese perro realmente necesitaba una buena lección. "¿A qué te refieres?"

"Sí, Dawkins, deja de cuestionar todo. Nosotros ni siquiera usamos esas cajitas electrónicas." Lo regaña su hermana mayor.

"Huh, por favor hermanos mayores, saben bien que los humanos son constantemente manipulados por esas "cajitas"," Repite burlonamente. "…y es lo que intentan hacer con el resto de nosotros."

"¡No es así!" Por primera vez en todo ese tiempo, Hunter alza su voz.

"Deberías estar agradecido que al menos tenemos una salvación en todo este problema." Se suma Dylan. "No entiendo por qué últimamente estás tan amargado y gruñón. Antes solías ser más comprensivo, tratabas de encontrar una solución, o al menos te quedabas callado."

El rubio nota la intensidad en las palabras del dálmata, por lo que decide detenerlo. "Dylan, Dawkins, nos encontramos en una situación en la que es normal perder la compostura, así que por favor es mejor no subir tanto la temperatura, ¿de acuerdo?"

Pero como si sus palabras hubiesen sido llevadas por el viento, el científico responde. "Ah, ¿sí? ¿Y tú qué sabes sobre lo que yo necesite para sentirme más calmado?, ¿realmente me conoces lo suficiente como para recordar eso?" Al no obtener respuesta, pasados unos pocos segundos, continúa. "¿Lo ves? Solo te importan tus intereses, ni te molestas en preocuparte por el resto de nosotros."

"Claro que no, me la paso protegiéndolos y viendo que todo salga bien en casa."

"Sí, pero lo haces solo para quedar bien frente a mamá y Doug. Tu objetivo es ser el dálmata más responsable de la casa, dejando en segundo plano lo que los demás hagan para ayudarte. Mírate, ni siquiera le das crédito a Dolly en lo que estás diciendo. Ella también ayuda a cuidar a todos. Ah, ¿y qué pasa cuando los dos salen a hacer sus travesuras? ¿a quién dejan a cargo de todos? Oh, claro, al dálmata amargado y gruñón. Y jamás me han dado crédito por ello."

"¡Chicos, es suficiente!" Dolly se acerca rápidamente a su hermano y lo toma en sus patas. "No hagan esto más complicado de lo que está. Discutir no nos ayudará en nada."

Éste voltea a verla con ojos furiosos. "¡Pues quedarnos callados tampoco lo hará!"

"Tú." Dawkins señala al humano de forma amenazadora. "Deja de escondernos información y cuenta todo lo que sabes." El chico retrocede algo intimidado. "No me creo ese cuento de que tienes un rastreador para saber si vienen por nosotros o no, así que dinos la verdad. ¿Cuánto tiempo estaremos aquí?"

El amante de las ciencias era un animal demasiado listo. No podía mentirle mucho más, estaba seguro. Pero existía un pequeño dato del que tendría que hacer uso para apaciguarlo, antes de decirle la verdad. "Dawkins, ¿te gustaría reencontrarte con tu Princesa Positron?"

La garra amenazante del dálmata cae súbitamente. "¿Q-qué…qué has dicho?" Sus ojos y su boca se abren lentamente.

"Te prometo que, pase lo que pase, y lo que sea que tengamos que atravesar desde esta prisión, al final volverás a abrazar a tu querida muñeca." Esas pocas palabras habían borrado por completo el enojo y la tensión en el rostro del científico. Lo único que necesitaba, después de todo lo vivido recientemente, era un momento con su posesión más preciada, incluso más que todas las computadoras y descubrimientos científicos que lo esperaban en casa. Hunter tenía la llave a su dilema.

Dylan y Dolly se sentían muy avergonzados de no haber recordado el motivo por el que su hermano menor se sentía tan fastidiado. Tal vez era cierto que a veces no les prestaban tanta atención a todos sus hermanos, por estar más inmersos en sus cosas y en sus deberes como hermanos mayores.

Finalmente, el perro científico expresa sus sentimientos luego de un suspiro. "Hunter, sé que lo hiciste con la intención de sosegar mi ira, pero la verdad me siento totalmente agradecido por recordarme a ella." Con algo de dificultad, esboza una sonrisa. "Ella es mi escape en este mundo alocado, y la necesito más que nunca. Prometo que desde ahora cooperaré mejor para ayudarnos a salir de aquí, pero tú también tienes que prometernos algo." Hace una pausa. "Dinos finalmente todo lo que sabes, esta vez sin dejar nada fuera del relato. Nos ayudará a crear un mejor plan o al menos saber qué nos deparará en el futuro cercano."

El chico asiente. "Lo haré, pero, por favor, no generemos más estrés en el ambiente. Hará que todos enloquezcamos y terminaremos mal."

"Tienes mi palabra." Inclina levemente la cabeza.

Hunter mira a los dálmatas mayores. "De acuerdo." Responden ellos con el mismo gesto.

"Bueno, no se alarmen por lo que les contaré, el único dato adicional que les puedo dar, además de todo lo que sabemos que está sucediendo, es que mi tía tiene pensado dejarlos aquí por…seis meses." Alza sus brazos en señal de calma. "No sé hasta qué punto esto sea real, ni qué pretende que hagan en ese tiempo, pero viendo que yo también me encuentro en su misma situación, me da algo de esperanza que en algún momento decidirá abrir esa condenada puerta." Continúa. "Por otro lado, es cierto que le dejé a los Loud un dispositivo para rastrear prácticamente todo lo que ella posee, pero de que están en camino para salvarnos, no estoy seguro. Siendo optimista yo creo que ya deben haber descubierto esto, por lo que deberían estar en camino. Confío en que realizarán bien el trabajo. Por lo pronto, lo único que podemos hacer es esperar a que alguna de esas dos opciones ocurra." Finaliza.

Dylan se frota con fuerza la cabeza. "Está bien, está bien…no me pondré…p-paranoico." Comienza a respirar con pesadez y su lengua se seca levemente. "No, t-tranquilo, está to-todo…todo bien." Ríe nervioso. "Sí, n-no hay de qué…preocuparse."

Dolly lo mira asustada, parecía que estallaría de locura en cualquier momento. Con su mirada, invita a Hunter y a Dawkins a retirarse, para darle espacio al dálmata. Sin embargo, el humano permanece quieto y, con un gesto de su mano, la invita a ella a irse. Pedido al que la skater asiente y se aparta.

El amante del espacio seguía convenciéndose a sí mismo de que todo estaría bien, ya en un tono algo espeluznante. El joven De Vil apoya una mano sobre su cabeza, y lo acaricia lentamente. "Ya, ya. Calma amigo." El can comienza a tiritar. "¿Sabes? No puedo entender cómo es que con esa actitud tan miedosa que tienes, fuiste capaz de superar tantas cosas locas que le ocurrieron a tu familia."

Finalmente, el perro voltea y lo regaña. "¿Qué me dijiste?"

"Vamos Dylan, es la realidad." El joven entrecierra sus ojos, deteniendo las caricias. "Tanto tiempo los he estado observando que, la verdad, siento que son una familia de oro. Cada uno de ustedes ha aportado algo significativo en la vida de todos." Aclara. "¿Recuerdas cuando Dorothy escapó de casa en la noche de Navidad?"

El perro inclina su cabeza hacia un costado. "¿Qué es eso?"

"Oh, claro, debí imaginar que ese no es el término que utilizan para esa celebración." Ríe. "Ya sabes, la noche en la que nosotros, los humanos, hacemos un festín en nuestros hogares, reunidos en familia, y que, llegada la medianoche, los fuegos artificiales revientan llenando el cielo de colores." Expresa con alegría.

El joven dálmata se paraliza. "Ah, t-te refieres a la noche explosiva." Dice con temor. "Es el peor día del calendario perruno." Vuelve a temblar de tan solo pensar en ello.

"Claro, en realidad…a mí tampoco me agrada tanto la parte de los fuegos artificiales." Se retrae, rascando su nuca y con una sonrisa irónica. "Pero bueno, te lo recuerdo porque, ese día, tú fuiste el encargado de encontrar a la pequeña y traerla de vuelta a casa." Remarca. "¿O me equivoco?"

El dálmata queda observándolo por un tiempo. "Espera. ¡¿Nos has estado espiando desde ese día?!"

"¡Ese no es el punto! Aunque…de hecho, ya lo venía haciendo desde antes." Recuerda. "Pero lo importante de esa anécdota es que tú fuiste un verdadero héroe para tu familia."

El can se sonroja un poco por el halago. "Oh, bueno, sí, jeje. No fue la única vez que tuve que rescatar a alguien de algún peligro."

"Justamente, por eso es que tienes que recordar esos momentos de valentía, y superar lo que sea que esté abrumándote en este instante."

Ambos sienten una presencia cercana. "Oigan, Dylan no fue el único en hacer algo por nuestra familia." Gruñe Dolly.

"Claro que no, no fue el único." Voltea Hunter. "¿Recuerdan cuando la casa se congeló por completo, y no tenían como salir de allí?"

Los dos hermanos mayores se miran entre sí, algo incómodos. "Ya me está empezando a asustar todo lo que sabe de nuestras vidas." Le susurra Dylan a su hermana, sin quitar los ojos del muchacho.

"Lo sé, lo siento, pero les aseguro que estos recuerdos les demostrará qué tan buenos hermanos mayores fueron siempre." Gira a observar a Dawkins, quien seguía oyendo, pero desde lejos. "Tú también Dawkins. Aquella noche de fiesta entre el hielo no terminó en un mayor desastre gracias a tus geniales inventos."

"Admito que mis huellas quedaron marcadas en ese hecho, pero ellos también fueron un gran apoyo para evitar los problemas con mamá y Doug." De patas cruzadas, señala a sus hermanos con su garra.

"No tomen estas anécdotas que les traigo como algo inapropiado de mi parte, sino como algo que les sirva para notar, como les dije anteriormente, qué tan gran y afectuosa familia tienen." Luego de esto, su mirada cae en signo de tristeza. "En cambio, yo jamás tuve algo así. Haberlos observado por todo este tiempo me hizo sentir como si fuera parte de ustedes, aunque siempre desde lejos." Finaliza.

Las palabras del joven hacen reflexionar a los tres mayores sobre todas sus vivencias, y los aprendizajes que tuvieron de esas experiencias. Realmente hubo un cambio muy grande desde los primeros días en que sus padres decidieron cederles la responsabilidad a Dylan y Dolly.

Dawkins era más bien un tercero en mando, aunque elegido solo por sus hermanos mayores, y no por los adultos. De todos modos, sentía orgullo por haber sido parte de ese equipo imparable.

"Hunter." Dylan se aproxima hacia él. "Siéndote sincero, la primera vez que te vimos, allí encerrados en las jaulas de tu mansión, te teníamos mucho temor, pero ahora vemos que solo fuiste impulsado por tu malvada tía." Piensa sus palabras. "Tú no perteneces a esa familia que te abandonó, ni a tu tía que tan solo te utilizó." Esboza una sonrisa. "En el fondo, aunque solo lo hayas hecho desde una distancia, creo que eres más parte de nuestra familia que de la de los De Vil." Recuerda inesperadamente su apellido.

"Y algo que todavía nos sorprende," Se suma Dolly. "…es cómo es que nos entiendes, sin necesidad de uno de esos aparatos."

El muchacho nota ese pequeño detalle. Algo que había olvidado mencionar por completo, tal vez porque sea algo tan natural que ya ni se percata de ello. Sonríe ampliamente, y los acompaña hacia el fondo del contenedor, donde los demás dormían plácidamente.

- o –

Al día siguiente, Hunter despierta cuando los rayos del sol recién comenzaban a asomarse. Se pone de patas y larga un gran bostezo. Rasca sus largas orejas y estira sus patas traseras, luego de una larga siesta en su cojín favorito.

Baja las escaleras hacia el comedor, donde encuentra a su mamá colocando los tazones para el desayuno. Algunos de sus hermanos ya se encontraban saltando y correteando por allí. Sin querer, pisa uno de los juguetes de los cachorros. Lo levanta y lo mira con ternura. Era la muñeca preferida de su hermano menor, Dawkins. "Pobre Princesa Positron, ¿qué haces aquí? Dawkins te debe estar buscando como loco." Acaricia su afro azulado.

Se acerca una de sus hermanas menores. "Hunter, ¿qué haces con la muñeca de Dawkins? Sabes como se pone cuando la tiene otro dálmata que no sea él." Le advierte Dee Dee.

"Lo sé, hermanita. Se lo llevaré ahora mismo." Emprende la subida hacia los cuartos. En el camino saluda a algunos de sus otros pequeños hermanos: como Diesel, Deepak, Da Vinci, Dolly, Dylan. Estos dos últimos eran sus mejores compinches, y con ellos es con quienes se encarga del cuidado del resto de su familia, cuando sus padres no están en casa.

Llega a la puerta del laboratorio de su hermano científico y toca. "Abre, cerebrito, ya es hora de desayunar."

"Espera Hunter, primero necesito encontrar a mi muñeca." Se oye una voz desesperada desde adentro.

"Ugh, ¿otra vez se te perdió? No parece que sea tu muñeca favorita si la pierdes de vista tan seguido." Bromea un poco para hacerlo salir.

Repentinamente, la puerta se abre de golpe. "¡No vuelvas a decir eso, Hunter!" Lo señala amenazador. "No es mi culpa que los otros cachorros entren a mi cuarto sin mi permiso."

"Pues deberías guardarla en un lugar donde no la alcancen." Escondía la muñeca detrás de él.

"No me hagas perder el tiempo, ¿quieres?" Ingresa nuevamente. "Ve a desayunar, dile a mamá que iré en un rato."

"Hermanito, hermanito, no sería de capaz de retirarme sin decirte que yo, tu hermano mayor favorito, siempre cuido de tus pertenencias." Revela el tesoro perdido.

"¡Princesa Positron!" El can salta de alegría a tomarla en patas. "Prometo que te guardaré en un mejor lugar." Comienza a llenarla de besos.

Hunter suelta una risa burlona. "Bueno, no quería entrometerme en su relación."

"¡Hermano, hermano!" Se oyen unas vocecitas desde el fondo del pasillo. Hunter voltea. "¡Destiny y Dallas están discutiendo de nuevo!" Era la pequeña Déjà Vu, integrante del trío de dálmatas mas a la moda de la familia.

El can sonríe, ansioso por resolver otro de los pequeños dilemas que las trillizas le brindaban. Marcha hacia la escena del problema. "¿Qué tipo de ayuda necesitan estas chiquillas lindas hoy?"

"¿Linda? Já. Con ese estropajo no demuestra ni una pizca de belleza." Se burla Dallas del vestido de su hermana.

Ella gruñe y responde. "¡Te digo que es el atuendo perfecto para usar en la grabación de hoy!"

"¿Grabación de qué, niñas?"

"Es para el adelanto de una película sobre una princesa aventurera y osada que, en vez de ser rescatada por el príncipe, decide salir del castillo por su cuenta y enfrentar al dragón." Cuenta Déjà Vu.

El dálmata se queda pensando. "Oh, es una buena premisa para un nuevo género cinematográfico." Luego, sacude sus pensamientos y vuelve a la discusión. "Dallas, ¿no crees que a un personaje al que le gusta la aventura y la adrenalina, este atuendo le vendría más que bien?"

"Bueno, eso creo, pero…¡se supone que las princesas deben vestir atuendos brillantes, suaves y limpios! No esa cochinada." Saca la lengua en señal de disgusto.

"De acuerdo, entiendo a lo que te refieres, ¿y qué papel te tocará a ti?"

"Oh, en la película habrá una bruja malvada que le lanzará un hechizo a la princesa para que no pueda usar sus habilidades de-"

"Está bien, está bien, no es necesario que me cuentes toda la trama. ¿Ese es tu personaje?"

"Sí, y obviamente la representaré con un traje color dorado, reluciente e incrustado de perlas. Junto con un sombrero alto que lleva una gema en el medio y-"

"¡Eso es genial! Así como Destiny está rompiendo con el estereotipo de una princesa vestida con ropas hermosas, tú romperás el estereotipo de las brujas con vestidos viejos y de colores sombríos. ¿Ven que ambas hacen un buen equipo?"

Las pequeñas se quedan mirando entre sí y asienten la una a la otra. "Umm, preferimos no pelear más y que dejes de hablar tonterías…en serio."

"¡Ok, fue un placer ayudarlas!"

En fin, sea cual fuese el problema en la casa Dálmata, Hunter siempre está allí para solucionarlos. Y es que no hay ningún otro can como él en la familia, que conozca a fondo a cada una de todas esas manchitas vivientes.

Pasada la mañana, era hora de que los padres vayan a sus respectivos trabajos. Por lo que dejan la casa a cargo de Hunter. "Muy bien, hijo. Ya sabes que si algún humano intenta ingresar-"

"Lo sé, papá. No hace falta que siempre me cuentes esa vieja anécdota de la abuela." Rueda los ojos.

"Oh bueno, pero ya sabes que tú eres el único que puedes comunicarte con las mascotas."

"Ajá."

"Y que gracias a ese gen humano que la abuela te dio cuando eras muy chiquito-"

"Sí, papá." Hace un gesto irónico con su pata para que continúe.

"…es que podemos evitar grandes problemas en-"

"Vamos cariño, se nos hace tarde." Refunfuña la madre, tomando a su esposo de la pata.

"De acuerdo, ¡adiós hijos, los amamos!" La puerta se cierra fuertemente.

El can se queda observando la entrada, pensativo. "Hmm, a veces me pregunto, ¿por qué mi tía abuela quiso que uno de nosotros tenga el poder de comunicarse con esos seres de dos patas?" Se levanta y acelera el paso hacia el jardín, para pasar la tarde junto a sus queridos hermanos.

N/A: Referencié un par de episodios de la serie Calle Dálmatas 101, la parte en la que Hunter les recuerda a los dálmatas sobre sus experiencias pasadas. Quienes nunca los hayan visto probablemente no entiendan a qué me he referido en esa parte.


¿Cómo andan? Nuevamente, pido mil disculpas por mi desaparición. Aunque no haya prometido nada la última vez, siento que no es un buen gesto dejar las historias así abandonadas. Pero bueno, son cosas por las que uno atraviesa en la vida. Igualmente, estoy contento de poder actualizar de nuevo. Espero que en los próximos días o semanas me haga un espacio para mis fics, que la verdad, tanto que tengo en mente, sería una pena que sea desechado.

¡Saludos a mis lectores, y cuídense mucho!