Disclaimer: Ao no flag no me pertenece, ni sus maravillosos personajes, si me pertenecieran le hubiera dado toda la felicidad del mundo a Touma.

NOTA: Este manga en simplemente maravilloso desde principio a fin, sinceramente había pasado mucho tiempo desde que me enganche así con una historia, es realmente fascinante.

Los tres corrían por la playa sin nada realmente en sus mentes, simplemente sabían que después de lo intensos que habían sido los últimos días tenían mucha energía que debían quemar de alguna manera, el sol era intenso, lo único que les permitía seguir corriendo a pesar del calor eran las pequeñas gotas que la brisa llevaba hasta sus rostros y junto a esas gotas el aroma salado que inundaba su olfato.

Tal vez aún no eran completamente libres; pues en sus mente y corazones todavía existían dudas, confusiones y sentimientos contradictorios, definitivamente tardarían un tiempo en estar en paz con ellos mismos y con los eventos pasados, pero mientras corrían con la mente en blanco podían sentir que tarde o temprano lograrán dejar todo atrás y encontrarán por fin su libertad.

No sabían cuánto tiempo había estado corriendo pero la primera en cansarse había sido Kuze, posiblemente aún fatigada por la carrera que había dado antes cuando quería alejarse de los chicos, apenas detuvo su andar Taichi también lo hizo, preocupado por el estado de su novia y consciente de que su condición física tampoco era la mejor, por otro lado Touma aún tenía tanta energía acumulada que sentía que podía seguir corriendo hasta el día siguiente, pero decidió no hacerlo, no tenía sentido continuar aquella carrera si no era con sus amigos, así que regreso lo que había corrido de más y se sentó junto a ellos en la arena.

Ninguno dijo nada, a este punto no había nada que pudieran decir, dos de ellos aún respiraban profundamente intentando recuperar el aliento mientras el tercero simplemente se dedicaba a sonreír viendo hacia el cielo. Tai giró la cabeza y pudo observar a Futaba con las mejillas sonrojadas y los ojos cerrados fuertemente, inmediatamente después su mirada viajó a Touma; el chico aun sonreía con la mirada perdida en la inmensidad del cielo, su sonrisa era muy similar a las que Tai había visto desde que comenzaron a hablarse de nuevo a comienzos del ciclo escolar, sin embargo, el pelinegro podía notar ahora que no era una sonrisa completamente feliz. Su pecho dolió un poco ya que ahora podía darse cuenta que aún había pesares en el interior de su amigo de la infancia, "Tal vez algún día…" pero ni siquiera en su mente pudo terminar la frase, simplemente dejo que esta se quedara a la deriva en un mar de pensamientos.

Después de un tiempo de estar acostados en la playa Taichi y Futaba decidieron que era el momento de emprender el camino de regreso a casa, ya que los padres de la chica realmente no sabían dónde se encontraba su hija, el camino a la estación fue tranquilo, con silencios cómodos y pláticas amenas donde ya no tocaron el tema de los sentimientos, silenciosamente los tres estuvieron de acuerdo en que habían sido demasiadas emociones para un solo día.

Esperaron en la estación y justo cuando la hora de que el tren llegara estaba cerca; Tai decidió que el día todavía podía tener una última emoción.

-Oye Touma- intentó mantener su voz lo más firme posible.

-Dime Tai- la seriedad que había tenido cuando se encontraron había desaparecido y en su lugar aquella sonrisa inocente tan característica del exjugador volvió a adornar su rostro.

- Yo sé que ya tienes un trabajo y un lugar donde vivir aquí, además Seiya y Akiko dijeron que solo pensabas asistir para tener la asistencia mínima requerida pero… - dudo por un momento pero sabía que si ya había comenzado no debía detenerse- realmente me gustaría que fueras a la escuela cada vez que pudieras, sé que es egoísta pedirlo pero en verdad quiero terminar este curso junto a ti- había sostenido la mirada de su amigo lo más que pudo pero para la última frase no resistió y había dirigido sus ojos al piso.

-Exacto Touma- hablo Kuze en esa extraña combinación que ella tenía de tartamudear y hablar con seguridad- Las clases no son las misma si no estas ahí, estos días todos te hemos extrañado mucho.

Para cuando Kuze terminó de hablar los tres amigos estaban muy sonrojados.

-Volveré- dijo Touma sobándose la nuca y con una sonrisa apenada- Iré de nuevo a clases cada vez que mis horarios me lo permitan.

Entre despedidas y promesas de mostrarles el pueblo la próxima vez que lo visitaran Taichi y Futaba abordaron el tren que los llevaría de regreso a su ciudad.

CAPÍTULO 1. Efímera libertad.