Ambos Yokais se miraban con esa temible frialdad que los caracterizaba a ambos, lo único que se oian eran las olas del mar ir y venir sin lograr acercarse a ambos seres que habian tenido una tensa conversacion en las orillas de una desolada playa.

Kirinmaru fue el primero en romper el silencio soltando una corta risa de arrogancia.

— Entonces, el gran Sesshomaru me está pidiendo que cuide a una humana ¿Entendi bien?

Sesshomaru no le quito la mirada de encima transmitiendo frialdad y firmeza ante su peticion estaba consciente de las consecuencias y sabia que Kirinmaru lo tomaria como una broma de mal gusto ya que él no conoce y ni aprecia la vida humana; A Sesshomaru le tomo mucho tiempo en valorar la vida de Rin, tuvieron que pasar muchos años para considerarla alguien especial e importante en su vida y no una "simple humana" como Kirinmaru insinua, pero esos comentarios no le sorprendia, era normal que un Demonio puro como Kirinmaru, el cual no ha tenido contacto con ningún ser humano en toda su vida considere a Rin de la misma forma que Sesshomaru lo hace.

Un demonio como Kirinmaru jamás seria capaz de ver lo especial y única que podia llegar a ser Rin.

Aun asi no iba a retractarse, detestaba recurrir por ayuda y en especial recurrir a un sujeto tan arrogante y orgulloso como Kirinmaru, pero por ahora era la única opción viable para tener a Rin a salvo ya que no queria ponerla en riesgo ahora que finalmente decidió irse con Sesshomaru y finalmente dejar la aldea de Kaede.

Y es por eso que muchos demonios que ansiaban adueñarse de las tierras de Oeste rumoreaban que Rin, su acompañante humana, podria ser una forma de sobornar al gran Sesshomaru, lo cual era un intento patético; otros incluso decian que ahora el Lord del Oeste se habia ablandado y ya no era tan fuerte y temible como antes, asi que optaban por enfrentarlo, claro que nadie vivia para contarlo.

— Hazlo por el respeto que le tuviste a mi padre. —añadió el peliblanco, sabiendo que Kirinmaru, a pesar de los años, al único quien respetaba era a Inu no Taisho.

—Entrecerro los ojos con molestia— Ese es tu deber como único heredero, Sesshomaru. Toga no tiene nada que ver en tu absurda petición.

—No movere ni un dedo por sus tierras si no me aseguro que Rin esté a salvo.— Añadio.

—Sesshomaru...—murmuro a regañadientes con una mezcla de sorpresa e indignación por el desinterés con el que se referia a la herencia que su padre le dejó, para él, Sesshomaru no era más que un malagradecido— ¿A caso serias capaz de arruinar el legado de tu padre?

—Ya debes saber que a mi no me interesan esos titulos.

Kirinmaru cerro los ojos para conservar la poca paciencia que le quedaba.

—No me sorprende, Toga e Irasue te consintieron mal, pero lastimosamente eres una mejor opción que tu hermano mitad bestia. — Se dio media vuelta con la intención de volver a su barco— Bien, llevare a tu humana a mi palacio, considero que es demasiada amabilidad de mi parte.

—Es un trato, Kirinmaru.

*

1 Semana después...

Debido a que Rin todavia no podia irse con Sesshomaru, ya que él todavía debia solucionar las constantes guerras e invasiones que estaban surgiendo en las tierras del Oeste ademas de enfrentar varios demonios y ejercitos enteros que lo habian desafiado, ella se quedó en la aldea de Kaede por un corto tiempo hasta su próxima visita.

Lo último que Sesshomaru le dijo fue que volveria para llevarla a un lugar mucho más seguro, ya que el rumor de que ella era su debilidad seguia expandiendose por todas las tierras y dejarla en la aldea de Inuyasha empezaba a atraer ataques constantes y muerte de aldeanos inocentes.

y Sesshomaru estaba consciente de lo mal que ponia eso a Rin.

Pero ahora el tan aclamado día llegó, era de noche la hora perfecta para que cualquier demonio pasara desapercibido a la vista humana, Sesshomaru y Kirinmaru bajaban las escaleras del antiguo templo de Kaede en completo silencio hasta llegar al último escalón donde se suponía que se encontrarian con dicha humana.

Kirinmaru miró los alrededores sin quitar su mirada de seriedad y desagrado.

— Una aldea humana, jamás pensé que llegarias a estos extremos, Sesshomaru. —Suspiró— Heredaste la curiosidad de tu padre por los humanos, lastima que ya sabemos como terminó eso.

Odiaba recordar esa desagradable historia, pero ahora ver que el hijo mayor de su mejor amigo parece seguir sus pasos lo llenaba de curiosidad y quería presenciar cómo terminaria; Kirinmaru conocía perfectamente al Sesshomaru sanguinario y con ansias de poder por superar a su padre, matando a cualquiera que se le atraviese en su camino, le era imposible imaginar que alguien como él cambiara tan radicalmente, quería conocer al o la responsable de dicho cambio.

El daiyokai del Este buscaba alguna escencia humana acercarse a ellos hasta que la localizo, aunque a su vez, tambien presencio algo inusual.

El alma de aquella humana que parecia acercarse a ellos lentamente transmitía mucha paz, y nada de esa maldad y egoismo que caracterizaban a todos los humanos.

—No tiene explicación— se apresuro a aclarar Sesshomaru al notar la confusión en el rostro del pelirojo — Ella es así.

Sesshomaru sonrio para si mismo, la reacción de Kirinmaru le recordó a él en sus inicios.

— Señor Sesshomaru—Saludo ella dando una pequeña reverencia con total educación.— Aliste mi ropa y todo lo necesario justo a tiempo, queria saber si era necesario comida o si el viaje seria largo... — ladeo su cabeza para ver detrás de Sesshomaru a otro sujeto el cual llamo su atención por su extraño atuendo púrpura y su llamativa máscara.

—¡Lo siento!, ¿donde estan mis modales?—Le dedico una pequeña reverencia, luego de ello alzo su cabeza y le sonrió— Mi nombre es Rin mucho gusto.

Kirinmaru parpadeo varias veces volviendo a la realidad, asintió correspondiendo el saludo de la humana, estuvo a punto de presentarse, pero fue interrumpido.

—Rin, te quedaras con él por unos dias.—Interrumpió Sesshomaru sin perder el tiempo.

— ¿Eh?— Se sobresaltó con confusión— Pensé que iríamos usted, el señor Jaken y yo.

—Es arriesgado en estos momentos.— se dio la vuelta preparandose para volar—Me tengo que encargar de esos asuntos yo mismo, mientras tanto te quedarás con él.

Rin lo miró con timidez, no desconfiaba del juicio de su amo en confiarle a uno de sus amigos para su protección, es solo que ese sujeto... Tenía una figura muy majestuosa e imponente que la hacian sentir torpe ,no sabia como comportarse y jamás le había pasado algo asi. Ni siquiera con Sesshomaru quien desde el primer momento sintio confianza a su lado.

—No te ocurrira nada, yo me enterare de todo.— Sesshomaru añadio eso ultimo dirigiéndole una mirada amenazante al pelirrojo, él estaba cruzado de brazos solo rodó los ojos con fastidio ante su comentario tan desatinado, nisiquiera estaba interesado en cruzar palabras con ella.

—Por quien me tomas, Sesshomaru.— exclamó con indiferencia.

Eso avergonzó más a Rin y se apresuro a sonreir con nerviosismo.

—N-No se preocupe, no pretendo ser una molestia. —Aclaró ella, Kirinmaru la miro de reojo y volvio a su camino.

—Sigueme, la mascota de Sesshomaru nos espera.

Eso calmó más a Rin sintiéndose con más confianza.

—¿Ah-Uhn vendran con nosotros? Ya los extrañaba. — Cargó sus pertenencias en su espalda y se apresuró a seguirlo.

—¿Ah-Uhn?— pensó en voz alta.

—Es el nombre que les puse hace mucho tiempo, tambien puede llamarlo así si gusta. —Kirinmaru no respondio, solo pasaron unos segundos y ya tenia la ligera sensacion de que esa humana era una habladora.

Sesshomaru, quien ya había volado lejos del lugar dió una última mirada a ese par, esperando haber tomado la decisión correcta, aun asi ¿qué era ese desagradable sentimiento que crecía en su pecho?, no sabia si era un mal presentimiento... Pero ya no podia hacer nada, solo terminar sus aburridos deberes cuanto antes para volver a verla.

*

Ya llevaban una hora volando, la brisa fresca impactaba el rostro de la pelinegra quien miraba todo con maravilla desde el lomo de Ah - Uhn.

Kirinmaru volaba a su lado y la miraba de rato en rato sin comprender que era lo divertido, ella se percato de esa mirada de confusion en el demonio y se apresuró a explicarle el motivo de su entusiasmo.

—Ya había olvidado lo que se sentia viajar por los cielos, usted debe estar acostumbrado, pero para un humano como yo sucede pocas veces ¿Recuerda la primera vez que aprendió a volar? Imagino que tambien sintió lo mismo,¿verdad?

Aunque él ni se molestó en responderle no podía ignorar el hecho de que le causó gracia una pregunta tan ocurrente. Habían pasado tantos años que ya ni se acordaba de ese hábito tan común como volar.

—Que extraña. — Pensó él con su vista al frente.

Rin lo miro con curiosidad, quizas este viaje no puede salir tan mal...