¡Hola a todos! ¿Cómo están? Cuando dije que Guia para entender a Tony Stark tendría continuación, tenía toda la intención de hacerlo en serio. Aún hay cosas que tengo que refinar, pero por el momento dejo este fic super cortito que está ambientado entre la Guía y su continuación. Dicho esto, espero que les guste. Cabe aclarar que solo me pertenece la historia y mi OC. Dedicado a Veruzca Becerra, ¡muchisimas gracias por tus reviews, tanto en la Guía como en Dos palabras, te mereces el cielo!

Por cierto, los review se agradecen un montón.

Carpe noctem.


The best way to find out if you can trust somebody is to trust them.

Hermione estaba sonriendo al ver que su treta había funcionado. Tony y ella se hacían pasar por prometidos, porque ese era el único estatus que le permitiría estar junto a Tony sin levantar sospechas. Pero la irritaba que ese par, Steve y Tony, fueran tan jodidamente obtusos. ¡Y lo decía ella!

Al menos esperaba que partirle la cara a Ross hubiera servido. Un par de horas después estaba lavándose el cabello, el tinte temporal que usaba secaba mucho el pelo, cuando vio a Tony acostarse en la cama y mirar al techo.

Tony era una fuente de energía, casi como un conejito duracell. Y le encantaba moverse como si fuera un chico con TDAH y sobredosis de azúcar y cafeína. Los movimientos erráticos suyos y la profundidad de los pensamientos en los que se hallaba sumido eran inversamente proporcionales.

Parecía que era muy serio porque no se había movido en un buen rato. Se acostó a lado suyo y lo dejó cavilar un buen rato. Se había quedado dormida cuando sintió a Tony moverse y abrazarla. Tony solo abrazaba cuando habría querido que alguien lo abrazara a él. Se retorció para tenerlo de frente y luego lo abrazó.

—¿Antoshka?

Creyó que él no la había escuchado hasta que un rato después murmuró algo tan bajo que si no fuera por su super oído lo habría pasado por alto.

—Quiero confiar Mione, cada vez que veo sus ojos de bebé quiero confiar en el, ¿Pero puedo?

¿Puedo confiar en que no me volverá a romper el corazón?, era lo que decía su pregunta. Hermione sonrió con tristeza, así que se trataba de eso, ¿No? Besó su frente y pensó que era adorable que acudiera a ella por considerarla una buena juez de carácter.

—No lo sé, Antoshka, la única forma de saberlo es hacer un salto de fe.