El regreso de Touma a la escuela mucho antes de lo previsto fue todo un suceso, aun sin el escándalo el chico siempre había sido un imán de las miradas, sin embargo, ahora parecía que esto había aumentado, ese primer día había decidido no hablar con los amigos con los que normalmente caminaba a la escuela y llegar antes para evitar los murmullos en el camino.
Cuando sus compañeros entraban al salón se notaban sorprendidos al verlo, alguno que otro se aventuraba a saludarlo, al parecer el rumor de que había asistido a clases no tardo en extenderse, ya que pronto apareció Mami reclamándole el no haberles avisado.
- ¿Dónde está Kensuke? -pregunto Touma al ver que el chico no había llegado con sus otros dos amigos.
-Ese tonto prefiere ya no poner un pie en esta aula- suspiro Mami frustrada mientras se cruzaba de brazos.
-La última vez que estuvimos aquí tus compañeras de clase no estaban muy conformes con su presencia- explico Shingo sonriendo- Supongo que después de todo el escándalo que causo se ganó unos cuantos enemigos.
-Tendré que disculparme después con él- se encontraba pensativo- Después de todo es mi culpa que haya personas enojadas con él.
-No tienes que disculparte con ese idiota- hablo Mami con voz segura, pero sin mostrar enojo hacia Kensuke- Es su culpa por haber sido tan imprudente, debió pensar mejor las cosas antes de interrumpir nuestra conversación.
Justo cuando Shingo estaba a punto de preguntar por el repentino regreso de su amigo una voz resonó por el salón.
- ¡Touma! - sonó fuerte la voz de Taichi mientras se acercaba al grupo- Acabamos de hablar ayer y no dijiste nada sobre que vendrías.
-Lo sé, lo sé, lo siento- sonrió con algo de culpa- Pero quería darles una sorpresa a todos- miro ligeramente a los lados- ¿Dónde está Futaba?
-Nos encontramos con Itachi en la puerta y Futaba dijo que quería hablar con ella, se va a poner contenta cuando te vea.
-Pues me va a ver mucho-sonrió abiertamente- hable con los encargados de la bodega donde me contrataron, me pueden dar un poco más de permisos siempre y cuando haga unas cuantas horas extra los fines de semana.
- ¡Genial! - realmente se veía feliz con la noticia- ¿Qué es lo que piensa Seiya de esto?
-Realmente no lo admite, pero Akiko y yo pensamos que se siente más tranquilo al saber que pasare más tiempo en casa.
- Siempre ha tenido esa actitud de que no le importan las cosas, pero la verdad es que se preocupa demasiado- a su mente vino el recuerdo de Seiya intentando consolarlo dándole un helado.
-Vaya, vaya- interrumpió Shingo- Esto sí que es un gran cambio de actitud entre ustedes chicos- tenía una sonrisa burlona en su cara, pero esa mirada aguda que utilizaba cuando quería analizar perfectamente las cosas.
-No molestes Shingo- dijo Mami enojada dándole un ligero golpe a su amigo en el brazo- Sera mejor que nos vayamos, las clases iniciaran pronto. Adiós Touma- al girarse para irse los ojos de Mami se cruzaron con los de Tai, pero la chica no dijo nada y simplemente se retiró.
Al ver a los dos alumnos alejarse Taichi pensó que después de todo lo sucedido realmente no había tenido tiempo para hablar con Yagihara, tal vez era cierto que ellos realmente no eran las personas más cercanas del mundo, pero después de conocer su historia tanto él como Futaba lograron comprenderla mejor y realmente apreciaba a la chica.
Poco después apareció Futaba y apenas lograron los tres platicar unos minutos antes de las clases comenzaran. La mañana era tranquila y al menos solo con sus compañeros de clase normales las miradas indiscretas en dirección de Touma se habían detenido, apenas sonó la campana del receso Tai y Futaba se volvieron a acercar al chico más alto, sin embargo, Touma pudo notar que su amigo se encontraba extremadamente pensativo.
-Iré a comprar algo a la máquina-Tai se levantó y simplemente se alejó, los otros dos estudiantes se quedaron extrañados por un momento, pero ambos conocían bien a Taichi, sabían que lo que sea que estuviera pasando por su cabeza necesitaría tiempo para pensarlo a solas.
Tai realmente no sabía qué hacer, quería ir y buscar a la chica, pero a la vez no estaba seguro que estuviera bien que se acercara tan simplemente a Yagihara, caminaba aun sumido en sus pensamientos mirando hacia el piso, sin embargo, cuando levanto la mirada pudo ver como ella venia en dirección contraria a él, no se había dado cuenta en qué momento había dejado de caminar, pero la chica había hecho lo mismo. Tomo aire profundamente para armarse de valor y decidió acercarse.
- ¿Podemos hablar un momento? - expreso una vez estando cerca y en voz baja.
-Está bien- respondió después de meditarlo un segundo y de suspirar con cansancio- Sígueme.
Taichi siguió silenciosamente a Yagihara por las escaleras del edificio, así que supuso que la chica se dirigía a la azotea, recordaba que Touma había mencionado que usualmente ellos iban a ese lugar para comer el almuerzo.
- ¿No estarán allá tus amigos? - pregunto Taichi dudoso y en voz baja.
-No, hoy han decidido quedarse en el aula- justo termino de decir eso cuando abrió la puerta.
Ambos entraron a la azotea sin decir nada más, Yagihara se tomó un par de minutos antes de girarse y quedar frente a Tai, sus brazos estaban cruzados frente a su pecho y tenía una mirada dura mientras analizaba al chico que se encontraba claramente incómodo. El valor que el pelinegro había reunido para acercarse a la chica en primer lugar parecía haber tomado la dirección contraria en las escaleras.
- ¿Qué era lo que querías decirme? - su voz era fría y ni siquiera ella entendía el motivo.
-Yo…yo solo… quería decirte que… lo …lo …- Taichi pensaba que era ridículo que se sintiera tan nervioso al pronunciar aquella frase, pero a su vez realmente no sabía por qué se estaba disculpando, sin embargo, algo dentro de él deseaba decir esas palabras- Por favor perdo….
-No- se escuchó la voz seria-No te atrevas a disculparte- en medio de su disculpa Tai había bajado la mirada-No sería justo que te disculpes- al decir esta última frase su voz ya no se oía seria y más bien se notaba afectada, tal vez incluso un poco entrecortada.
Rápidamente Tai dirigió su mirada a Yagihara, la cual ya no estaba de brazos cruzados, estos más bien descansaban a sus costados en una actitud casi derrotada y su miraba se notaba brillosa donde intentaba retener las lágrimas.
-No tienes que disculparte Ichinose- en su rostro se notaba la resolución de haber llegado a una decisión como le había sucedido otras veces en su vida, sin importar el dolor o las lágrimas ella ya había decidido algo-Tú no eres culpable de nada-susurro-No le pediste a Touma que se enamorara de ti ni hiciste nada con el propósito de que pasara, así como Touma no hizo nada para que yo lo amara-logro hablar con normalidad- No puedo culparte a ti de la misma forma que me han culpado a mí en el pasado. ¡Me niego a cometer un acto tan egoísta como ese! - para ese punto había pequeñas lagrimas deslizándose por sus mejillas.
-Yagihara…- Tai no sabía qué hacer para ayudar a la chica.
- ¡Lo amo! - grito- Aun lo amo- su voz ahora casi sonaba como un lamento- Sin embargo, puedo entender porque él siente que eres tú quien lo complementa, puedo entender porque te ama- sus hombros empezaron a temblar y las lágrimas comenzaron a salir incontrolablemente.
Taichi no sabe que fuerza fue la que lo movió, posiblemente en el pasado simplemente se hubiera quedando observando a Yagihara mientras lloraba, pero incluso si esto no era saltar a la calle para salvar a un gato; también requería valor, así que sin meditarlo demasiado se acercó a la chica y la abrazo, esta al sentir su presencia se aferró a él y apoyo su cabeza en el hombro del chico. El pelinegro solo pudo pensar en si no era una posición demasiado incómoda para ella debido a la diferencia de estaturas, pero al ver que la chica no retiraba; supuso que no importaba.
-Lo lamento Yagihara-dijo suavemente- Lamento que estés sufriendo de esta forma.
Pasaron varios minutos en la misma posición, Tai sentía su hombro húmedo, pero no podría importarle menos, solo deseaba, aunque sea un poco sanar el corazón de Yagihara, el llanto que había sido intenso comenzó lentamente a disminuir de volumen hasta volverse pequeños gimoteos donde la chica buscaba recuperar el aliento, una vez que se hizo el completo silencio en la azotea Yagihara se separó lentamente.
-Soy todo un caso-dijo sacando un pañuelo para limpiar sus lágrimas- Me dije a mi misma que no volvería a llorar por esto después de mi plática con Masumi.
-No tienes nada de qué avergonzarte- dijo Taichi sonriéndole amablemente- Poder expresar tus sentimientos de la forma que lo haces es algo que realmente requiere valor.
-Gracias-sonrió ante las palabras del chico- Pero definitivamente esta es la última vez que llorare por esto.
-No es bueno que te guardes nada- sabía que sonaba un poco hipócrita tomando en cuenta que era él quien siempre se guardaba todo.
-No lo hare- hablo segura- Realmente que estuvieras aquí y que fueras tu quien me consolará me ayudó mucho, creo que ya puedo seguir adelante, sé que tardare un tiempo, definitivamente no será de un día a otro, pero estaré bien.
-Me alegra haber estado aquí, aunque no pudiera hacer mucho.
-Hiciste más de lo que crees-sonrió- Este último año sentí que la sonrisa de Touma era más hermosa, sin darme cuenta me había enamorado aún mas de ella, cuando me dijo que te amaba me di cuenta que esa sonrisa es gracias a ti y después de hoy comprendo cómo es que puedes causarla.
-Yo…- Tai se sonrojo sin saber que responder a eso.
- ¿Kuze aún se siente mal por mi cercanía contigo? - pregunto evitando que Tai pensara demasiado en lo que acababa de decirle.
-No…no… -dijo saliendo del pequeño trance en que había entrado-Creo que después de lo que nos platicaste ambos logramos entenderte mejor.
-Entonces me gustaría que fuéramos oficialmente amigos- sus ojos aún se notaban rojos por lo que había llorado pero su sonrisa era brillante.
-Me encantaría Yagihara- sintió como un peso que no sabía que existía se quitaba del pecho.
-Muy bien pero ya somos amigos así que dejemos los apellidos de lado y llamémonos por nuestros nombres, ¿Bien?
-Por supuesto…Mami-sus mejillas se tiñeron.
-Excelente Taichi-sabía que había perdido un amor platónico, pero había ganado un verdadero amigo y la niña en su interior que aun sufría por su pasado se lo agradeció- Sera mejor que nos vayamos, seguramente te están esperando y yo tengo que pasar al baño a arreglar mi maquillaje, no quiero que Kensuke empiece a molestar otra vez.
Los ahora amigos entraron de nuevo al edificio, ahora platicando de algún juego al que la chica se había hecho aficionada, ninguno de los dos noto a la persona que había estado en la azotea desde antes que ellos llegaran.
-Las palabras pueden causar incendios- susurro al viento sabiendo que nadie escucharía.
CAPITÚLO 2.- El ultimo lamento.
Mami me parece un personaje fantástico, aunque al principio fácilmente podíamos pensar que era la típica maldita egoísta que no le importa aplastar a los demás, su arco es uno de los que más me gustaron, para mi ella es el mejor personaje después de Touma
