Buenos días, Buenas tardes y Buenas noches gente, antes de que tireis piedras quiero disculparme por el gran Hiatus improvisto. (Creo que tenia que aclarar que las actualizaciones son algo esporádicas).
Pero tampoco es como si hubiera querida entrar en Hiatus, la verdad es que tuve muchas cosas que pasaron a finales del año pasado y a principios de este.
Entre una de las buenas cosas que me pasaron, es que ya me gradué de la secundaria. (Y se preguntaran como me estoy graduando de la secundaria si es que tengo 20 años... eso es cuento para otro día...)
Otra cosa buena que me paso, es que volvi a dibujar, YEIIII. Estoy super contenta por ello. Lo único malo es que no puedo dibujar muy seguido ya que me empieza a doler las muñecas. Lo bueno, es que puedo hacer mi propio fanart. Por lo que si notaran la foto de portada ha sido cambiada a un dibujo mío.
Pondre mi Instragram y Twitter en mi perfil por si quieren saber más sobre mis dibujos. Aunque tambien la cuenta es para subir Fanart de LMDTA.
Si que antes de que los aburra con tanta ñañara, comiencen la lectura.
Oh antes de que se me olvide (Que en realidad no se me olvide, pero no me quiten la gracia). A responder comentarios.
Ruka Jimotoraku: Ohh muchas gracias, y me encanta que te encante. Desde muy pequeña siempre me han encantado las historias de reencarnación (He leido muchas novelas y Manhwa de ese estilo, aunque las de transmigración son mas comunes) por lo que queria hacer una con mi fandom favorito del momento. Por lo que me alegra que te emocione tanto algo que me encanto escribir. La personalidad de Izuku es distinta ya que queria hacer incapie, que aunque desde pequeña ella no sabia que habia sido Lilith en la vida pasada. Eso sigue cambiando como es al Izuku original. No me extraña que el que Izuku haya llamado a Katsuki por su nombre te pareciero extraño, lo hize de esa manera, porque te sorprenderas como lo llamara cuando tenga que hablar con él de nuevo. Solo dire que lo llamo por su nombre, para dejar de llamarlo por el mote cariñoso que le puso, para dejar el pasado atras, y no lo llamo por su apellido te preguntara. Bueno, es más por el sentimiento de despedida que por otra cosa.
Y el que me guste recalcar la diferencia entre Izuku y Lilith es porque en si, son una y a la vez son distintas. pero dejare eso para capis mas adelantes. Espero que disfrutes este capi. Besitos.
staterfe: Me alegra que hayas decidido pasarte por mi joyita que un me falta pulirla un poco, hermana o hermano shipper, aqui amamos el BKDK de todas las formas y colores. Solo ten paciencia, que me gusta construir el romance. Muhahahahaha. (No, no me rio del angts... no lo hago)
Ahora si, A LEER!
La vida era injusta.
Era un repetición en la sociedad, en que la vida siempre era injusta. No siempre tenías el poder para decidir qué hacer con tu vida, y si tenías alguna idea de que ibas hacer, era muy probable que el mundo te tiraría piedras en el camino. Nunca nada era fácil.
En cierto modo, eso hacia que la vida fuera tan emocionante. Y que los logros sean más satisfactorios.
Pero la vida seguía siendo injusta.
Tan injusta que existían guerras, hambrunas, pobrezas, desastres, villanos…
La mayoría de la decisiones humanas eran basadas en la supervivencia en esta injusta vida.
Pero Izuku había ignorado la mayoría de esas decisiones para poder alcanzar su sueño y ayudar a su amigo de la infancia. La vida seguía siendo injusta, por lo que la sociedad le arrebato aquel con quien ella deseaba seguir en un futuro. Su sueño estuvo a punto de ser destruido por una milésima vez, cuando recuerdos de un pasado lejano se aclararon en su mente. Y con ello un poder dormido en su interior se despertó.
Pero de cierta forma Midoriya no podía estar del todo feliz por tener el poder para cumplir su sueño. No cuando sentía que ella había perdido contra la sociedad.
Aun en medio camino a casa, toda la conversación con Katsuki se repetía en su cabeza.
Buscaba en cada palabra, en cada gesto, algo que le dijera que no se rindiera. Pero no había nada.
La desilusiones de grandeza y victoria de Katsuki estaban muy pegada al fuego que era la personalidad del rubio. Seria imposible de separar sin dañar su abrasiva personalidad.
El pensamiento le saco una sonrisa agridulce. Era cierto que él era grosero y agresivo pero su pasión y deseo de ser un héroe era deslumbrante.
Tan deslumbrante como la convicción de Ylroy en la guerra santa. Aun con todos los obstáculos, la convicción de Ylroy nunca se tambaleo. Eso era lo que Lilith más amaba de él.
Eso la hacia reír. Eran vidas distintas, pero seguían teniendo casi los mismo gustos.
La risa le duro poco, se trago el suspiro que estaba por salir. Ella no podía evitar pensar en ello. Detuvo su caminar a unas cuantas calles de su edificio y miro el atardecer.
Era como los atardeceres de hace 2 mil años, el cielo era el mismo pero la circunstancias eran distintas. En un mundo cambiante, era reconfortante ver el cielo.
Ella lo sabía.
Ella no podía cambiarlo, no cuando ya había tomado una decisión. Pero la mayor parte de su corazón sangraba por esa elección.
Era más difícil, cuando Izuku Midoriya nunca se rendía. Nunca.
¿Entonces porque se rindió? ¿En serio era así de sencillo?
No, claro que no. Ella no quería rendirse, pero no mentía cuando dijo que estaba cansada. Porque si ella seguía así, el poco cariño que le tenía a Katsuki iba a desaparecer por completo.
― …Mi señorita ― La voz de Morgan la despertó de sus pensamientos, la agridulce sonrisa que Izuku le mando a la pelinegra le hizo preocupar. ― ¿Mi señorita, sucedió algo…?
La mirada vacía de Izuku la hizo estremecerse por un momento, la preocupación solo aumentaba y más al ver que su coletilla había desaparecido.
Izuku lo pensó mucho antes de preguntar, quería estar segura.
― Dime, Morgan… ¿Es él? ¿Aquel que me mira con tanto odio?
El estrujón en el corazón de Morgan no se podía comparar con el sufrimiento de su maestra, no cuando le había preguntado con una débil voz. Sabia lo que su respuesta podía causar, y aunque su maestra podía ya saberlo. Era su deber como su subordinada responderle.
― … Me temo que sí, Mi señora…
Ella ya lo sabía, se había dado cuenta en el exacto momento que sus memorias comenzaron a aclararse cuando estaba atrapada en aquel villano. Aun así, ella no pudo evitar sentir como su alma lloraba y como su corazón se estremecía.
― Ya veo… ― Ella volvió a dirigir su mirada hacia el cielo. Recuerdos de una vida pasada pasaba por sus ojos. Si, era el mismo cielo, pero no eran las mismas vidas. Sus ojos volvieron a derramar lágrimas, no había una razón para detenerlas.
En su mente, Izuku solo podía disculparse con Lilith.
"Lo siento… Lo siento, no pude darte el reencuentro que tanto anhelabas… Lo siento, Lilith…"
― Mi señorita…
Respirando hondo, Izuku se calmo lentamente. Cuando estaba lista, miro a Morgan y sonrió de nuevo.
― Esta bien, Morgan. No tienes que sentirte mal. Ella siempre supo que había una alta posibilidad de que él y las circunstancias fueran diferentes.
― Pero señorita, ahora mismo usted…
― Lo sé… aun me es difícil, pero tengo que seguir hacia adelante ― Los ojos esmeraldas de Izuku volvieron a brillar.
Ella tenia que hacerlo. Por ella misma y por una promesa que no pudo ser cumplida.
Puede que una pequeña parte de ella aún no se haya rendido con Katsuki. Pero tal vez una separación seria lo mejor. Tal vez eso sería lo único que la daría el empuje que él necesitaba. Pero por ahora, esto era una despedida.
Aunque probablemente era más parecido a un "Hasta luego".
Todo dependía de sus decisiones.
―
Llegando a la puerta de su departamento, Morgan le pregunto que había sucedido con la coletilla, a lo que Izuku le conto lo que había sucedido al final del día.
― Pero señorita ¿Por qué su cabello esta húmedo?
La pregunta la hizo pararse al abrir la puerta. Pero antes de que pudiera responderle a la morena, la voz de su madre le llamo su atención.
― ¿Izuku…?
Izuku entro totalmente en pánico, no tenia la coletilla y su cola negra se movía de un lado al otro de manera errática por los nervios.
Para cuando la madre pudo ver a su hija. Lo primero que le llamo su atención fue que su hija estaba con el cabello y uniforme húmedos. Lo siguiente fue la larga cola negra que se balanceaba a la espalda de su hija. Y por último se dio cuenta de la joven mujer que estaba parada detrás de Izuku de una manera recta. Pero antes de que pudiera empezar a preguntar, Izuku se le adelanto.
― M-mamá esto no es lo que parece, espera esto e-es… ¡Oh si! ¡Es mi don! ¡M-mamá obtuve una particularidad! ― Ella intento convencer, mientras que su cola no dejaba de balancearse por los nervios. ― E-es extraño, yo aun no lo termino por entender. Pero al parecer esta cola es la concentración de energía que había en mi interior, energía que al parecer estoy cultivando desde que tengo los 4 años. Es energía pura concentrada que me permite lanzar llamaradas… ― La charla se convirtió en murmullos hasta que llego en un punto en el que era incomprensible.
― Izuku… ― Inko Midoriya intento detener los murmullos de su hija sin ningún éxito. Morgan solo podía mirar desde el fondo la peculiar escena frente a ella. Izuku aun intentaba darle una explicación a su madre, de algo que ella no terminaba por entender.
Frente a esto Inko solo podía ver los movimientos nerviosos de su hija y como cada movimiento hacia que su uniforme empapado se haga más evidente. Como la larga cola pareciera que tenia mente propia al moverse de un lado a lado por los nervios de la joven peliverde. Era imposible para la mujer mayor no darse cuenta del elefante de la habitación.
― ¡IZUKU! ― Ya extremadamente preocupada por los rodeos de su hija la tomo de los hombros y la llamo con fuerza.
Los murmullos de Izuku se detuvieron al instante, su madre había alzado la voz. Solo una vez en la vida la joven había visto a su madre alzar la voz. Y eso había ocurrido en aquel entonces cuando aun su padre vivía con ellas.
Otra lata de gusanos que no quería abrir en este momento.
Aun con los nervios en la boca de su garganta Izuku se armo de valor y vio directamente a los ojos de su madre y lo que vio la dejo dislocada. Lo que vio en ellos fue una profunda comprensión, como si su madre entendiera exactamente por lo que ella estaba pasando. Como si supiera mucho antes que ella, que este día llegaría.
Pero eso era imposible. Al menos que…
― Mama… ― Intento decir la joven peliverde pero la dulce sonrisa de su madre la dejo callada. Las cálidas manos de Inko acariciaron con extremo cariño los cachetes de su hija, trazando con sus dedos las pecas en ellas.
― Sigues siendo mi bebe sin importar que, Izuku… ― Las cálidas palabras de su madre son bálsamo para el corazón roto de Midoriya. Los grandes ojos esmeraldas brillaron en ámbar antes de llenarse de lagrimas. Izuku ya no podía más, ya no podía comerse sus sollozos y sus gritos de dolor.
Inko sonrió de forma agridulce y acerco a su hija para envolverla entre sus brazos. Apretándola con fuerza dejo que Izuku llorara sus penas.
Izuku Midoriya se permitió llorar con total libertad por primera vez en mucho tiempo.
Tiempo después cuando los sollozos habían menguado. Inko tomo entre sus manos la cara de Izuku y le habló de un tiempo en el cual aun ella no había nacido. En el como en sus sueños se le aparecía una mujer. Esta era pequeña, de ojos verdes esmeraldas y de una largo cabello platinado. Su posición era elegante y regia, aun cuando su sonrisa estaba llena de melancolía.
Aquella mujer era Lilith.
― La ultima vez que la vi en mis sueños, ella se disculpaba. Me decía "Tu hija en algún punto de su vida estará desolada, en un mundo cambiante tu serás la único que la atará a la tierra. La tierra es cruel pero el amor de una madre es infinito. Por eso me disculpo, por los deseos egoístas del mundo y por el futuro de tu hija". Al día siguiente nacistes y supe que aquellos sueños no habían sido simples sueños. Sabia que eras diferente mucho antes de que te diagnosticaran.
Lilith le había dado un aviso a su madre mucho antes de que Izuku descubriera la verdad. El porqué de ello, tal vez nunca lo sabría. ¿O tal vez sí?
Izuku miro directamente a Morgan, quien había estado callada desde el principio.
― Morgan ¿Por qué Lilith, le dio ese aviso a mi mamá?
― Mi señora siempre amo a su madre y siempre tuvo la creencia que el amor de una madre es unos de los más sinceros en el mundo. Solo puedo suponer que lo hizo al creer que tu madre tenia ese derecho el saber en lo que se convertiría su hija.
― ¿Esto lo sabias, Morgan?
― No, mi señorita.
Izuku solo miro de nuevo a su madre directamente a los ojos, y en ellos solo encontró la comprensión en la situación en la que estaban. No por primera se pregunto si todo esto en su vida ¿Había algo en lo que fuera decisión suya?
Quería creer que si.
― Entonces ¿Sabes que soy, mamá?
― No, solo sé que eres diferente a los demás.
Aun seria su propia decisión el decirle a su madre quien o que era en realidad. Lilith solo le había dado una preparación a Inko por si en algún futuro ella decidía contarle toda la verdad.
Todavía las decisiones eran suyas. Era como si Lilith supiera la clase de preocupación que tendría en un futuro. Era su decisión el decirle la verdad a su madre.
Viendo los ojos llenos de amor de su madre, la decisión ya estaba hecha.
― Mamá… si, no soy como los demás ― Lo que siguió después de eso fue una historia con más de dos mil años de antigüedad.
Para cuando Izuku termino de contarle a Inko la verdad. La mujer tenia una sonrisa llena de melancolía. Esta tomo las manos temblorosas de su hija que reposaban en su regazo. La sonrisa melancólica se lleno de calidez.
― Izuku, no me importa si no eres humana. Para mi siempre serás mi hija. ― Las lagrimas no pudieron evitar salir libremente. Inko solo pudo abrazar a su hija con fuerza. Sabia que su aceptación le quitaba un peso de encima.
Podía ser que el alma de su niña fuera de más de 2 mil años de antigüedad, ella seguía siendo su bebé. Aun necesitaba de ella, y hasta que así fuera, Inko siempre estaría para Izuku.
― Ahora jovencita, me podrías explicar porque estas totalmente empapada ― La pregunta la dejo totalmente muda.
― Mamá yo…
― Izuku, no evadas el problema ― Le advirtió Inko a la pequeña peliverde.
― Mi señorita no necesita manejar sus problemas sola, nosotras estamos con usted.
Inko giro su mirada a la mujer morena con quien había entrado su niña. Hasta ese momento solo sabia su nombre y que era una persona del pasado de Lilith. Sabia que al lado de Izuku, Morgan será una gran aliada. Tenían la ayuda que necesitaban.
Izuku miro a las dos mujeres frente a ella y recordó, que no, ella no estaba sola. Que eran tiempos distintos, pero aún seguía existiendo la malicia humana. La secundaria Orudera era un claro ejemplo de que aun cuando eran miles de años en el futuro, aun te seguían discriminando si eras diferente. Izuku vivía esa vida y Lilith también la vivió.
Entonces ¿Qué podía hacer para generar un cambio?
¿Acaso lo lograría evadiendo el tema?
No
Con eso nunca lograría nada. Tenia que enfrentarlo y ganar.
Decidida a crear un cambio y salir victoriosa en ello, miro a Morgan y a Inko con un nuevo fulgor en sus ojos.
― Mamá, voy a demandar mi escuela.
―
Bakugou Katsuki no era alguien quien tuviera dudas, él siempre estaba en lo correcto y ese era el fin de la discusiones. Siempre había sido así y siempre lo seria.
Pero porque ahora después de ver a la persona que más despreciaba alejarse de él, se llenó de dudas.
¿Acaso habían sido sus palabras? No podía ser, Izuku Midoriya siempre estaba llena de delirios. Te equivocas
¿Acaso había sido sus lágrimas? Estas le habían dejado de importar hace mucho. Es mentira
¿Acaso había sido… por cómo se había despedido? Eso no podía ser cierto, ella nunca cambiaria. Lo hizo
Pero no importaba lo que hiciera, no se le sacaba esa imagen de la cabeza.
La pequeña figura de Izuku Midoriya con una expresión agridulce, los últimos rayos del sol del atardecer que la abrazaban su solitaria existencia. Pero lo que más Katsuki recordaba eran sus palabras.
"Adiós, Katsuki"
Lo había llamado por su nombre, no Kachaan… ella nunca lo había llamado por su nombre. No sabia porque, pero cada vez que recordaba esas palabras se sentía vacío.
Y cada que sentía esa sensación, no quería más que enojarse. Pero siempre lo recordaba y terminaba vacío.
Como si él hubiera cometido un grave error. ¿Cómo si… él hubiera rompido una promesa?
Pero eso no podía ser verdad, Katsuki nunca le había prometido nada a Izuku.
Él no estaba equivocado, no podía estarlo. Él era perfecto y sería el siguiente numero uno del mundo. Katsuki solo tenia que ignorar lo que esa basura de Deku se inventara.
Pero al día siguiente y al ver que Deku estaba ausente. Muchas cosas que ella había dicho aquel día lo seguían llenándolo de dudas. Veía cosas que solo podían ser su imaginación, porque ella no tenía la razón, Katsuki si lo tenía.
"Las palabras de los adultos y de los demás a nuestro alrededor hizo que no te importara que clase de victoria obtuvieras, con tal de que fuera una."
Pero después observaba como un profesor regañaba a un estudiante quien lo había cabreado en el receso al mencionar a Deku y su comentario de la azotea. El como aquel comentario que, en otra lugar u ocasión seria tomado como una incitación al suicidio, aquí era completamente ignorado porque quien lo había recibido era alguien quien no era "nada". Lo que el profesor le importaba era que Katsuki estuviera satisfecho. Como si lo que hubiera dicho no había estado mal. La situación lo había dejado con un mal sabor de boca.
Intento ignorarlo, pero la palabras de Izuku no lo dejaban en paz.
"Dime, si ahora mismo, vieras a una persona siendo tratado como yo lo he sido ¿qué harías? Viendo como lo humillan, como lo acorralan, como lo pisotean como si su vida no tuviera nada de valor. Dime ¿Qué harías tú, que eres un héroe?"
En aquel momento no pudo responderle, pero sabía que cualquiera que fuera su decisión seria la correcta, porque Bakugou Katsuki nunca se equivocaba.
Pero seguían pasando lo días y Deku seguía ausente. No había ninguna clase de noticia sobre ella. A los profesores no les importaba y sus compañeros discutían si debían celebrar la desaparición de la peste. Los comentarios lo llenaban de repugnancia.
¿Acaso esto no era lo que quería? ¿Que Deku desapareciera de su vida?
"¡Tú, pedazo de mierda que nunca se calla! ¡Tú, basura insignificante que siempre me ha perseguido! ¡Desaparece de una buena maldita vez!"
Katsuki estaba seguro en lo que deseaba. Él decidió que era su destino el superar a All Might, se convertiría en el numero uno. Pero entonces ¿Por qué? ¿Por qué seguía recordándola? Ella ya no era importante. La piedrita en su camino había desaparecido, ahora podía concentrarse totalmente en su meta.
Entonces porque no se siente satisfecho.
Él no podía sentirse así, porque Katsuki nunca se equivocaba.
Para cuando se había dado cuenta habían pasado una semana desde que Izuku había dejado de ir a clases. Muchas ya creían que se había transferido de secundaria otros decían que había tomado el consejo de Bakugou y se termino de tirar de un edificio. Muchos negaban que podía ser cierto ya que no había salido en las noticias, mientras que otros refutaban que nadie querría ver las noticias de una mocosa sin don.
Las conversaciones a su alrededor le daban asco a Katsuki, tenia el consuelo de saber que los rumores no eran del todo ciertos. Deku no se había tirado de un edificio, porque de ser así, la tía Inko estaría con su vieja llorando desconsoladamente. Por lo que estaba seguro que ella estaba bien. Pero eso no quería decir que ella dejara de estar desaparecida.
La sensación de vacío no desaparecía y la imagen de Deku con esa sonrisa agridulce no dejaba de aparecer en su mente. Este día en el especial estaba persistente.
Katsuki sentía que este día no seria tranquilo.
― ¡Katsuki-kun! ― Dicho y hecho. Quien lo acababa de llamar era la misma estudiante que había buscado pleito con Deku el mismo día que tuvieron la discusión.
Katsuki intento pasar de largo de su llamado, pero la chica era persistente. Lo llamo de nuevo hasta que puedo llegar hasta él.
― Katsuki-kun si caminas rápido, lo que se esperaría de nuestra estrella ― La chica le sonrió con lo que se suponía tenía que ser una sonrisa radiante y encantadora, pero lo único que logro era que el rubio frunciera más el ceño por el horrendo espectáculo.
Al ver que su sonrisa no daba el efecto deseado, lo disminuyo lo suficiente para que dejara de brillar tanto pero que todavía fuera lo suficiente "encantadora", sin que no insinuara sus verdaderos deseos. Los ojos rubíes de Katsuki brillaron en disgusto. Esta extra era demasiado molesta.
― Katsuki-kun, escuchaste la noticia. Al parecer la inútil se ha transferido de colegio. ― Bakugou siguió caminando intentando ignorarla, pero la extra le seguía el paso. ― Escuche que la nueva escuela a la que fue transferida esta llena de delincuentes y futuros villanos, muchos dicen que en esa escuela venden a sus estudiantes a prostíbulos. Me pregunto quién querrá tocar algo defectuoso como ella. De seguro serán los asquerosos con mutaciones, esas bestias podrán chuparle la normalidad.
La chica ni había terminado de hablar cuando fue agarrada por la cinta de su uniforme por un enfurecido rubio, quien con brillantes ojos carmesís la hizo callar totalmente. Sus ojos la quemaban de manera agobiante, la chica sentía que no podía respirar. Katsuki gruño enrabiado y apretó su agarre.
― Extra de mierda, es mejor que calles esa sucia boca tuya o la cerrare por ti. Ahora, lárgate. ― Escupió el rubio antes de soltarla con un empujón. Esta termino por tropezarse hasta quedar sentada en el piso. Katsuki la miro con extremo asco antes de darse la vuelta.
Pero antes de que pudiera largarse, una figura al final del pasillo le hizo pararse en seco. Esta no era muy alta, pero se notaba que llevaba tacones, quien usaba una ropa peculiar. Era como si hubiera sacado su ropa de una era distinta, la camisa de botones beige tiene olanes en las muñecas, la falda café en olanes le llegaba por encima de las rodillas, las piernas estaban cubiertas con unas pantimedias, los tacones negros con un pequeño moño en las correas le daban un aire coqueto.
Pero no era la extraña vestimenta lo que había dejado a Katsuki en seco. Si no, quien era la que estaba frente a él.
Por muy distinta que se viera con esa ropa tan extraña. El rubio no podía confundir ese profundo cabello verde y esos brillantes ojos esmeraldas. Quien estaba en el fondo del pasillo no era nadie más que Izuku Midoriya.
― ¡Tú! ¡Qué haces aquí! ― El chirrido de la chica que estaba en el piso resonó por todo el pasillo, el sonido molesto hizo a Katsuki e Izuku encogerse del disgusto.
― Vaya, veo que aun no tienes ninguna clase educación ― La dulce voz de Izuku retumbo con extremo filo en el espacio vacío del pasillo hasta llegar a la enrabiada chica que se paro en un apuro para enfrentarse a la peliverde.
― ¡Como te atreves! ― Pero los ojos llenos de aburrimiento de Izuku dejo a la chica muda. Es como si el significado de su existencia fuera nulo para Midoriya.
Con un lento caminar se iba acercando a ellos, cada paso retumbaba en el pasillo. Se paro por un solo un momento frente a la chica que intentaba desafiar a Izuku, la mofa llena de disgusto era totalmente clara. Por lo que ignorando completamente al rubio siguió con su camino.
Katsuki solo podía quedarse completamente congelado en su lugar. Entre todo el intercambio, nunca unos ojos esmeraldas se posaron en su persona, en ningún momento lo hicieron. Había sido totalmente ignorado por Izuku Midoriya. Pero en vez del siempre fuego rabioso que se encendía dentro de él, solo se sintió congelado en su lugar.
― ¡Tu, no puedes irte e ignorarme! ― la chica volvió a intentar llamar de nuevo, pero para ese entonces Izuku ya había desaparecido.
Katsuki Bakugou nunca se había equivocado en la vida, esa era su naturaleza. Pero por primera en su vida la sensación de perdida se sentía tan real.
Como un juego cruel del destino, una sonrisa radiante y llena de admiración le apareció al frente de su mente.
Por primera vez en su vida, se sentía como un perdedor. Y solo podía sentir un gran vacío.
―
Izuku Midoriya en compañía de su madre y Morgan fueron directo al ministerio de educación a presentar su denuncia.
La escuela secundaria Orudera era juzgada por negligencia, discriminación, abuso infantil y de poder.
Después de que Izuku terminara de explicar porque quería denunciar a su escuela, Inko termino con una fría rabia. La sonrisa helada de Inko le dieron escalofríos a Izuku. cuando quería su madre podía ser aterradora. Si que totalmente decididas, con ayuda de Morgan consiguieron la evidencia necesaria para presentar su denuncia.
El cómo Morgan consiguió la evidencia sigue siendo un misterio para Izuku. Morgan solo pudo prometer que nadie había salido lastimado al conseguirlo, eso era suficiente para las Midoriya.
La suerte les sonrió de manera agradable cuando el agente asignado a su caso era alguien quien está en contra de la discriminación. Hiroshi Yamamoto era un hombre de más de 40 quien era tío de una preciosa niña quien era discriminada por su particularidad con una mutación de serpiente.
Hiroshi sabia de primera mano lo que la discriminación ocasionaba a edades muy tempranas. Si que, si tenia la oportunidad de cambiar las cosas, lo hace con extremo gusto.
Después de un semana con entrevista privadas con la junta de padres entre comentarios de estudiantes y profesores. El agente Yamamoto estaba listo para la visita sorpresa.
La escuela secundaria Orudera no estaba preparada para la tormenta que le avecinaba.
Ahora en el presente y después del desagradable encuentro de la chica, quien Izuku no recordaba su nombre, las personas involucradas en el caso estabas presente en la oficina del director de Orudera.
El silencio reinaba en la oficina desde que se le había dado la noticia al director de la denuncia por parte del agente Yamamoto. Hiroshi solo podía sonreír en su interior al ver como la palidez se hacia presente en la cara del director al leer los documentos y los permisos.
Permisos firmados por la dirección directa del ministro de educación, por razones que seguían siendo desconocidas, pero que, por la mirada de Morgan, solo habían sido un favor recompensado.
Los permisos estipulaban total control de las cámaras y archivos que estuvieran en el poder del personal y del director.
El director intento refutar que había sido un permiso dado sin su consentimiento. Pero al ver la firma del ministro solo pudo callarse.
Si que con las piezas puestas en el tablero y con la colaboración reacia del personal. La ultima pieza de evidencia fue obtenida.
Nunca en toda la carrera de Hiroshi había presenciado esta clase de desagradable acciones humanas, como las que fueron mostradas por las cámaras de seguridad o por los "reportes" hechos por quienes debían ser profesores.
Eran una abominación para todo lo que representaban la doctrina.
Izuku Midoriya solo podía ver con un desapego emocional como los videos de vigilancia mostraban el abuso y discriminación que había vivido hasta ahora. En todos los videos desde el primer día que había llegado en esta escuela mostraban como la insultaban, como la acosaban, como era regañada injustamente y por sobre todas las cosas, como Katsuki Bakugou la insultaba.
Inko quedo horrorizada al darse cuenta de las falacias que había sufrido su niña. En otra vida, si Izuku no tuviera en su interior el poder que ella llevaba en su interior, cual hubiera su destino. Inko no quería pensar en ello. El de solo pensarlo la llenaba de un miedo escalofriante.
El director seguía intentando justificarse, pero la evidencia era clara. Su escuela no tenia ninguna clase de salvación en sus manos.
La decisión estaba tomada.
El director junto a su personal docente fueron despojados de su licencia educativa de manera definitiva. Y la escuela Orudera estaba en un proceso de cambio de personal, mientras que se daban notificaciones a los padres de los acosadores por los incentivos y la razón por qué nunca hubo un castigo disciplinario.
Entre todas esas familias la familia que fue llamada de manera privada fueron los Bakugous, quien por petición de la demandante fueron dados una oportunidad de redención.
Pero por parte de Hiroshi, esta sería su única oportunidad.
Si que con un gracias y una despedida satisfecha Inko, Izuku y Morgan se retiraron. Aun tenían muchas cosas que hacer.
Se habían ido en el momento justo, ya que Mitsuki y Masaru habían llegado. Se pusieron cómodos en el sillón que estaba al frente al agente Yamamoto.
― ¿De qué se trata todo esto? ¿Qué hizo Katsuki? ― Hiroshi al ver la mujer frente a él, solo podía pensar que su hijo era una copia exacta de ella. Solo esperaba que la madre no tuviera el mismo temperamento que su hijo. El padre parecía ser el tranquilo de los dos.
Hiroshi solo pudo respirar hondo y aclararse la garganta, sabia que esta seria una delicada conversación.
― Muy buenas tardes señor y señora Bakugou, mi nombre es Hiroshi Yamamoto y soy un agente del ministerio de educación, estoy presente en este momento ya que una de las estudiantes presento una denuncia en contra de Orudera por discriminación entre otro cargos más ― Para cuando termino de hablar la caras llenas de confusión de Masaru y Mitsuki eran evidentes. Se miraron entre si antes de dar su opinión.
― Puedo entender porque tal vez esta aquí, esta escuela nunca me termino de convencer, pero Katsuki quería entrar a una escuela sin renombre. Pero la denuncia, que tiene que ver con Katsuki. ― Termino de hablar Masaru frunciendo las cejas.
― Lo que me temo es que, por incentivo y negligencia del personal docente, hubo muchos casos de bullying sin castigo a lo largo del año escolar. Se revisaron las cámaras de vigilancia y los reportes escritos por los profesores y los que encontramos fue inaceptable. Y entre mucho de los acosadores en contra de la demandante, el más activo era su hijo, Katsuki Bakugou.
Hiroshi estaba listo, pero la explosión que era Mitsuki Bakugou era estremecedor.
― ¡QUÉ! ― Grito Mitsuki llena incredulidad, ella no podía creerlo, si que golpeando la mesa de té que tenia al frente con las dos manos, fulmino con su mirada a Hiroshi. ― ¡Como se atreve! ¡Katsuki es un mocoso grosero y agresivo! ¡Pero mi hijo no es un bullí! ¡Yo no lo crie de esa manera! ¡Y si usted que me creeré sus acusaciones está en todo lo contrario!
Mientas que Mitsuki le seguía gritando al agente Yamamoto. Masaru se dio cuenta entre todo el griterío de su esposa, Hiroshi ni se habían inmutado en contestarle ni de refutarla. Solo estaba callado, mirando a Mitsuki sin titubear. Con una mirada en sus ojos impasible. Esos ojos lo llenaron con un mal presentimiento en la boca de su estómago.
― Mitsuki ― Masaru llamo la atención de su esposa con una mano amable en la espalda de la rubia. Con sus ojos pedía paciencia. Mitsuki solo puedo gruñir en desacuerdo antes de sentarse a regañadientes. ― Ahora si pudiera explicarnos como llego a esa conclusión seria de mucha ayuda.
Aunque habían sido palabras entonadas con calma y amabilidad, la advertencia estaba clara. Hiroshi tenía que ser claro y sin rodeos.
El agente Yamamoto solo podía suspirar en su interior. De tal palo tal astilla.
― Como seguía diciendo, su hijo es uno de los bullí de la demandante. Si no fuera por relaciones anteriores y por el pedido de mi contratista, su hijo seria acusado de acoso e incitación al suicidio, cargos que no son perdonados fácilmente, aunque al ser menor la sentencia hubiera sido menor. ― Entre más hablaba Hiroshi más se enfurecía Mitsuki, pero Masaru la mantenía en calma. Pero entre más escuchaba Masaru el terror se arraigaba en la boca de su estómago.
― Y quien es la demandante si se puede saber ― Mitsuki pregunto con acusación.
Los ojos de Hiroshi se transformaron en acero y la seriedad en ellos le dio un mal presentimiento a Masaru. ― Izuku Midoriya.
El solo mención del nombre solo podían confirmar lo terrores de Masaru. Mientras que Mitsuki solo pudo quedarse muda. Hubo un silencio helado que se calaba hasta los huesos. No querían creerlo, pero si era Izu-chan, era posible. Masaru solo pudo cerrar sus ojos con extrema decepción, mientras que Mitsuki seguía negando con incredulidad. No podía ser verdad.
Hiroshi solo podía bajar su mirada con lo que sabia eran padres quienes no querían aceptar lo que había hecho su hijo pero que no tenían más opción que hacerlo. Si que, abriendo la laptop que había estado en la mesa de té todo este tiempo, le dio play a los videos de las cámaras de la vigilancia. Por lo que Masaru y Mitsuki solo podían abrir bien los ojos y darse cuenta que habían fallado.
Para cuando terminaron de revisar todos los videos y los reportes por parte de los profesores, la decepción les cayo encima a los padres de Katsuki. Los ojos rubíes tan iguales a los de su hijo no pudieron evitar llorar por los errores que había cometido.
La cara de Masaru estaba agria de la decepción mientras que Mitsuki no podía dejar de llorar sus errores como madre. Así fue como Katsuki Bakugou encontró a sus padres.
― Katsuki, tenemos que hablar ― Las palabras frías y sin emoción de su padre lo dejaron frio, aun escuchando los llantos de su vieja en el fondo. Los ojos llenos de decepción de su padre lo tenia pegado donde estaba.
Al frente de sus padres un extra que se presentó como un agente del ministerio de educación, y todo cobro sentido.
Deku.
Deku había demandado la escuela.
Lo había demandado a él.
La furia lo lleno de lleno.
― ¡Como se atreve ese pedazo de basura! ¡Qué! ¡Ahora le haces caso porque ahora tiene una particularidad! ¡No seas hipócrita! ¡Si ella se hubiera tirado del edificio cuando no tenía un don, todos se hubieran olvidado de ella en una semana!
Pero antes de que Katsuki pudiera condenarse más, una abofeteada en la cara lo callo por completo. No había sido la primera vez que su madre le había dado un golpe, pero era la primera vez que veía a su madre llorar. La cachetada llena de decepción y tristeza, con la expresión contraída de su madre es lo que lo había dejado totalmente mudo. Las lágrimas seguían cayendo de la cara de Mitsuki, pero ella solo podía observar con dolor como su hijo se enojaba por algo que él mismo había provocado.
Masaru se paro al lado de su esposa y la alejo de su hijo antes de que le diera otro golpe. Entre todo el intercambio Hiroshi se mantuvo en silencio.
― Si no fuera por el pedido de Izuku Midoriya, tu registro tendría una marca que te impediría aplicar a una a escuela de héroes, especialmente la UA. Pero ella tiene la creencia que lo único que necesitas es que alguien te de un paro. Aunque con lo que me acabas de enseñar me da dudas de si eso es cierto.
Las palabras del agente frente a él solo lo hacían ver el problema en el que estaba metido.
Su madre, un poco más tranquila junto a su padre comenzaron a discutir los pasos que tomarían para evitar que las cosas siguieran como estaban.
― Lo primero lo primero es que Katsuki se atienda con un psicólogo para que entienda que las cosas que le han enseñado el sistema esta erróneo.
― ¡Yo no necesito un psicólogo! ¡No estoy loco! ― Se negó rotundamente el rubio.
― ¡Katsuki! ― Pero el llamado de atención lo hizo callarse de nuevo, su padre nunca le había alzado la voz. ― No sé en que piensas Katsuki. Pero lo que diga el agente Yamamoto se hará, porque si tengo que decidir que no entraras a ninguna escuela para héroes si te niegas, lo hare. Tu actitud ya no es aceptable.
― ¡No puedes hacer eso! ¡Es mi destino superar a All Might!
― ¡All Might nunca le diría a una niña de 12 años que se tire de un edificio! ― El grito de su padre le callo de nuevo, sin darle una oportunidad de que Katsuki le conteste de nuevo. ― Por el amor de Dios Katsuki, cuando pensaste que eso estaba bien. Quien te dijo que decirle a alguien que si estuviera muerto nadie lo recordaría. Tu madre y yo no te criamos de esa manera. Nunca nos había molestado que fueras agresivo o algo grosero, pero Katsuki, nunca a este punto.
― ¡Ella se lo merecía! ¡Deku siempre cuestiono mi valía! ¡Ella no tenía ni un derecho en hacerlo!
― ¡Katsuki Bakugou! ― Le llamo la atención Masaru por ultima vez a su hijo. ― Katsuki… estoy totalmente decepcionado de ti. Nunca pensé que con la carrera que habías elegido desde que eras un niño te convertirías en esto. Estoy totalmente decepcionado. Katsuki, querías ser un héroe, pero no lo has sido desde hace mucho tiempo.
Esto no podía ser verdad, Katsuki Bakugou nunca se equivocaba. Pero porque ahora mismo se sentía como si así fuera. No podía ser verdad.
No se aceptaban errores.
Pero se sentía como si hubiera cometido cientos.
Las discusiones siguieron sin interrupciones, hasta que ya era hora que se retiraran.
Decidieron que lo mejor era que Katsuki siguiera en Orudera, y presenciara los cambios que sucederían en la escuela. Y también para evitar la posibilidad de que en otro colegio se cometieran los mismo errores. El nuevo personal de Orudera evitarían esos sucesos.
Para evitar que su registro tuviera una marca por acoso e incitación al suicido, se acordó que Katsuki se atendería con un psicólogo y que atendería 500 horas en un centro social en contra del abuso de menores. En donde tenían las esperanza que se diera cuenta de los errores que había cometido.
― ¿Y Izu-chan? ― No pudo evitar preguntar Mitsuki, sentía que no solo le había fallado a su hijo, sino que también a su mejor amiga.
― Izuku Midoriya ha sido transferida a otra escuela en la prefectura de Saitama, eso es lo único que puedo informarles.
― Muchas gracias, ha sido de mucha ayuda ― Se termino por despedir Masaru.
La prefectura de Saitama…
Era como lo había dicho…
"¿Quieres que desaparezca? Bien, lo hare… Significa exactamente lo que dije, desapareceré de tu vida"
Lo ha hecho, cumplió su cometido.
Si era tanto lo que él deseaba… no sentía la satisfacción que pensó que sentiría.
Solo seguía sintiendo el vacío…
