Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen.


Lo que te diré cuando te vuelva a ver

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Decir que Harry esperaba esto, sería mentira. En su mente, cuando encontrara información sobre Malfoy sería por Parkinson, Zabini, o algún slytherin. Una palabra de lejos que le dijera donde estaba, él corriendo a encontrar a un desprevenido Draco, susurrando disculpas repentinamente mientras lo abrazaba; o quizá un encuentro sorpresivo para ambos, un encuentro en una tienda, pasar inadvertidamente cerca del otro. No que el hijo de ambos se apareciera en su puerta, solo y entrara en su casa como si siempre hubiera vivido ahí.

Una parte de él se horrorizó del hecho de lo que el niño frente a él significaba. Por ejemplo, significaba que había enviado lejos al no solo amor de su vida, pareja destinada, compañero, etc... si no al padre de su bebé, en estado. Que no había estado para él por años, ni para su pareja. Que no sabía cuando nació, donde vivía, si sufrió mucho...si pasó hambre o tuvo miedo, si estuvo a punto de morir. No estuvo para las pequeñas patadas, las primeras sonrisas, las primeras palabras, los primeros pasos. No estuvo en cada cumpleaños o pesadilla. Y definitivamente no estuvo para Draco, para apoyarlo en el proceso de ser padre. Joder, ni siquiera sabía si estaba muerto y por eso su hijo estaba frente a él. Aún así, una parte de él, esa pequeña parte de criatura en él, se encontró feliz, reconociendo a su polluelo. Era un niño pequeño, seis años cuanto mucho. Era tan pequeño...

Y se parecía tanto a él.

Se parecía tanto a Malfoy...

Tenía el físico de Harry, pero de algún modo, se comportaba como ese niño de once años que conoció en Madam Malkin. Tenía la postura, el tono de voz, esa mirada astuta y puntiaguda que parecía juzgarte a cada paso. El niño miraba curioso los alrededores como evaluando la propiedad, y luego lo miró, y Harry pudo jurar que su respiración se detuvo cuando los ojos verdes de ambos se encontraron.

-Bueno, ¿estás solo?-preguntó como mirando hacia atrás, esperando que alguien más saliera o cruzara la puerta más cercana, y Harry detuvo los pasos que inconscientemente daba hacia él y asintió-Bien, después de todo, no queremos que nadie se entere, ¿no es así?-siseó Orión con voz fría.

El auror se congeló al recordar sus propias palabras .

Por favor, no le digas a Ginny...

El tono del niño le hizo preguntarse si Orión sabía como fue engendrado, si pensaba que Harry no lo quería. Si Malfoy le había dicho las palabras que Harry había soltado cruelmente sin pensar luego de engendrarlo. Y lo había criado para odiar a Harry por lo que le había hecho- Si, bueno, no pensé bien en qué diría si estabas acompañado. Padre dijo, bien, padre no quería que te conociera, dijo que me mantuviera alejado; pero luego apareció este papel en frente de mí, en la mesa del desayuno y él me dijo que esta propiedad probablemente sería mía en el futuro, dado que soy el hijo del heredero de la Casa, y el heredero del linaje, y que solo fuera paciente, pero de verdad quería verla. Padre me contó de muchas aventuras que tuvo aquí, él dijo, camina todo recto y ve a la izquierda y estarás en la cocina, entonces-balbuceó en voz alta como recordándose a sí mismo qué hacer y olvidara a Harry-bajo la barra de la cocina, el segundo cajón en realidad abre una puerta secreta si la giro así-exclamó moviéndola en un patrón muy rápido para Harry. Cuando lo que se suponía era una puerta de adorno se abrió y Orión se asomó introduciéndose, gritando victorioso.-¡Es verdad! Se supone que da a la habitación del heredero y por eso...

Con una sonrisa triunfante salió del pequeño túnel y sonrió hacia Harry, quien no pudo evitar sonreír enternecido. Sin embargo, dicha sonrisa pareció recordarle a Orión quién era Harry y dejó de hablar. Cerró todo cuidadosamente y se puso de pie.

-¿Qué papel?-preguntó Harry y el niño buscó en su bolsillo, cosa que hizo a Harry notar, por primera vez desde que abrió la puerta, que el niño usaba vestimenta muggle. Tomó el papel ofrecido. La dirección 12 de Grimmauld Place brillaba con letras doradas y brillantes. Devolvió el papel y miró a Orión, aliviado de saber que, al menos, Draco estaba con vida, pero entristecido de que el otro no quisiera que Harry se enterara.

Por favor, no le digas a Ginny...

La culpa y la tristeza lo invadió mucho más que en otras ocasiones.

-Orión, yo...

-Padre dijo que apareció, porque regularmente el heredero debe crecer dentro de la casa,-interrumpió Orión, como si no le importara lo que Harry diría- y yo ya he cumplido la edad de empezar el entrenamiento del heredero. Aunque probablemente ya tengas una familia con otra persona, esta casa será mía si me presento en ella al menos una vez. Así que he venido. Grimmauld Place me pertenece ahora. Cuando tenga 17, el 15 de abril de 2017, vendré por ella con padre. Por favor, cuando ese día llegue, desaloja de la vivienda a tus otros hijos y vete. Tengo la intención de vivir aquí con él.

Harry retrocedió como si lo hubiera golpeado, pero Orión miró fríamente a Harry.

-No tengo otros hijos-susurró Harry,- no los tendré.

Algo pareció cambiar en la mirada de Orión.

-¿No?-preguntó cautelosamente.

-No. Yo, solo necesito a los hijos de Draco, a ti, a tu papá... No quiero a nadie más. Te acabo de conocer pero yo...

Orión pareció confundido, pero la hostilidad hacia Harry disminuyó considerablemente, convirtiéndose a algo parecido a la curiosidad.

-Pero tienes a otra persona. Padre dijo que te casaste con una chica pelirroja y probablemente tenías muchos niños de horrible cabello pelirrojo. Que por eso no podíamos visitarte. Que por eso no estabas con nosotros. Padre dijo que siempre estás muy ocupando salvando al mundo. Además escuché como le dijo a tía Astoria que probablemente no querrías que supieran que tuviste un hijo con alguien como él-exclamó amargamente.-No sé qué crees que tiene de malo padre, pero él es grandioso. ¡Y no tienes derecho a decir lo contrario!

Harry se preguntó si Draco pensaba que Harry se avergonzaría de ellos y por eso nunca le dijo nada de Orión, o si pensaba de verdad que estaba muy ocupado salvando al mundo, o simplemente había tomado a pecho las palabras de Harry y pensaba que él efectivamente estaba casado con Ginny y ella no debía enterarse.

O tal vez solo odiaba a Harry, por dejarlo así.

O nunca dejó de odiarlo.

Todo era tan confuso...

-Estoy muy feliz de conocerte-exclamó rápidamente Harry y caminó hacia él y lo abrazó. Orión se tensó. -Sé que él es grandioso, de hecho lo he estado buscando a por todas partes, todo este tiempo; porque lo extraño mucho. ¿Puedes... puedes llevarme con él?

-No sé qué le hiciste a padre, pero él no es feliz cuando escucha tu nombre- exclamó Orión.-Además, me escapé un momento, mientras él dormía, no puedo llevarte. Tengo que volver, pronto anochecerá.-Se separó como si no supiera qué hacer ahora.

-¿Cómo llegaste?

-Vivimos cerca, en el lado muggle. A unas cuadras. Solo caminé un poco de hecho quizá-titubeó y miró la hoja con la dirección. No parecía encontrar lo que buscaba. Buscó en su otro bolsillo.

El corazón de Harry se esperanzó.

-La hoja me dijo como llegar, dibujó un mapa y todo, pero tengo que volver. Es en... Islington, también. Lo anoté por si acaso y el teléfono de papá... ¡aquí está!

-Deja que te acompañe.

-Oh, no sé si sea buena idea, después de todo me escapé y si se da cuenta que lo hice me castigará. Mucho más si llego contigo.

-Eso es correcto-exclamó otra voz y ambos voltearon a la voz del nuevo integrante en la cocina. Orión palideció. Harry, sin embargo, pareció por fin poder respirar después de años de no hacerlo. Porque ahí estaba Draco. Draco, con las orejas rojas de enojo y el ceño fruncido. Vivo, solo, después de tanto tiempo. El veela en Harry ronroneó disfrutando la vista, deleitándose del aroma del otro... sus manos se morían por tocarlo.

-¿Papá, como entraste?

-Como dije, soy el heredero del linaje, puedo aparecer libremente por la casa si quiero. Querer es la palabra clave. ¿Qué haces Orión? Te prohibí venir... Te dije que no vinieras.

-Yo... ¡No hay nadie más!-casi gritó, perdiendo todo el poder en su comportamiento. Poder que ahora estaba en manos de Draco, quien entrecerró los ojos y miró a su hijo reprobadoramente.

Para sorpresa de Harry, el moreno se escondió detrás de él.

-Vámonos-exclamó Draco estirando la mano hacia Orión.

-¿Estás muy enojado?-preguntó débilmente el más pequeño.

Entonces los ojos de Draco y Harry se cruzaron.

-Te lo dijo-expresó el rubio, y miró al niño que tragó saliva y lo miró culpable.

-No ibas a decírmelo-declaró Harry en respuesta.

-No.

-Nunca me lo ibas a decir-repitió Harry, y de pronto el amor y la tristeza tomaron otro rumbo, enojo.

Draco rió amargamente.

-Perdóname, pero estoy seguro que recuerdas tus últimas palabras. Orión, ven.

Orión se acercó temblorosamente, pero Harry lo detuvo, tomando su mano.

-¡No! ¿Cómo pudiste?

-¡Yo no te hice nada!-respondió Draco sacando su varita y Harry sacó la suya por instinto. Sin embargo, Draco no la usó para atacar, solo parecía listo para aparecerse. Orión miró a sus padres, uno tras otro. Parecía notar que lo que decían era más serio de lo que parecía, porque se separó de Harry bruscamente y abrazó a Draco con fuerza.

-Debiste decirme de Orión,-insistió el auror-pero en cambio te fuiste.

Draco parecía listo para proteger a Orión. Puso una mano en su cabeza y sostuvo firmemente su varita con la otra mano. Orión escondió su cara en la pierna de Draco.

Fue una escena hermosa, lo hubiera sido más si Harry no fuera el enemigo.

-Tu me pediste que ella no se enterara. No querías que ella lo supiera, bien, la única manera era que tú no lo supieras. Es una viva imagen de ti, todos sabrían que era tuyo si me quedaba.

-Te estuve esperando que regresaras a Hogwarts para...

-Bien, por ti- respondió Draco, y movió su varita, apareciéndose.

No, pensó Harry. Si se van los perderé.

Se lanzó sobre ellos.

Pequeños ojos verdes se abrieron sorprendidos y lo miraron cuando se sostuvo de la mano del menor, y apareció con ellos en una pequeña casa blanca.

-¿Qué diablos, Potter?-escuchó el grito de Draco.

Se separó de ambos y los miró.

Solo entonces notó que sus alas habían aparecido.