Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen.
Lo que te diré cuando te vuelva a ver
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Alas.
Blancas, como la de un ángel.
Draco jamás había visto alas así. Eran blancas, enormes, y se extendían por su pequeña sala de estar ocupando gran parte del espacio, pero las puntas tenían un ligero color morado que se hacía más fuerte conforme se acercaban a los bordes. Morado, el color de la elegancia, magia, sensibilidad. Draco había retrocedido ante tal invasión de espacio, sujetando a Orión, quien saltó sorprendido también, pero luego había abierto los ojos inmensamente y sonreído maravillado. Tentado a acercarse, se separó despacio de Draco y se acercó titubeante a Harry, extendiendo las manos.
Draco quiso sujetar su mano, detenerlo, pero no lo hizo, porque Orión era muy joven, y solo se guiaba en lo que podía ver. Él veía preciosas alas blancas, brotando del hombre que siempre, sin importar qué dijera, había querido conocer. Draco, en cambio, podía sentir la magia que Potter emitía y podía sentir cada vello en su cuerpo erizarse por su intensidad. Potter siempre había tenido un exceso de magia, que dejaba salir sin tacto, invadiendo todo. Demostrando sus emociones, especialmente el enojo. Eso era una de las cosas principales que lo habían atraído de Potter. Su poder mágico. Su carácter explosivo, sincero, claro como el agua, poderoso como las llamas. Malfoy siempre había sido sensible a la magia de los demás magos, de las criaturas mágicas, y el día que ambos habían terminando teniendo sexo en Malfoy Manor, Potter no sólo la había dejado salir, sino que había impulsado su magia a rodear a Draco, a invadir cada célula de su cuerpo.
Draco se sintió poseído, amado, idolatrado.
Se sintió extasiado.
Cada célula de su cuerpo vibró con la magia y energía del poderoso héroe, cada caricia, gemido, había terminado con la magia de Potter tan dentro de él que habían creado un niño.
Un niño, sin ayuda de ninguna poción.
Un niño creado por compatibilidad mágica, por sentimientos profundos hacia el otro. Por la pureza de la sangre de Draco , la cual, impulsada por la fuerza de Potter, creo un pequeño ser, tan perfecto a los ojos de Draco, que le era imposible creer todavía que el momento de su concepción hubiera terminado así.
Con Draco llorando solo en un sofá, inconsolable, abandonado.
Recordaba la manera en que apenas podía respirar y había deseado un último beso, pero en su lugar solo había recibido rechazo y palabras hirientes.
Como lo que él había sentido único y especial, para Potter fuera un error.
Y lo peor no había sido eso, sino la confesión de Potter de que aún habiendolo hecho con Draco, seguía pensando en casarse con Ginevra.
Eso le rompió el corazón a Draco.
Terminó de quebrar la última parte de él que seguía entera.
Por supuesto que no le dijo a nadie. No podía. Era humillante, vergonzoso, doloroso. Haber sido tratado como una especie de ramera, pensó. Dando alivio carnal, para luego ser desechada. Excepto que ellas al menoa cobraban, quizá Potter se había cobrado su apoyo en los juicios...
Luego habían llegado los vómitos, los mareos, la pérdida de peso y apetito. El niño anhelaba la magia poderosa que lo creó, pero solo tenía la de Draco. Draco quien se aferró a él, porque estaba solo. Porque su padre fue besado y su madre prefirió quitarse la vida a pasar años en Azkabán.
Así que solo estaba él, la Mansión y los elfos.
Y su pequeño feto en él.
Tragó saliva y retrocedió, obligándose a controlarse y miró a Potter. Obligándose a no bajar la mirada, a no gritar, no pegarle un puñetazo, a no hechizarlo como quiso hacer por años... A no llorar. Respiró profundo y se dijo a sí mismo que esos días habían quedado atrás. Que ya no importaban...
Joder, creí que lo había superado, pensó, pero ¿Cómo podías sanar una herida que recordabas cada día de tu vida cuando abrazabas a tu pequeño bebé entre tus brazos? ¿ Cómo podías olvidar un tonto enamoramiento, cuando tu corazón ahora le pertenecía a alguien con un aspecto similar y tu misma sangre?
Envidiaba tanto a Weasley, deseaba haber hecho tantas cosas diferentes... Quizá si hubiera sido más valiente, más digno, Orión tendría a su padre con él, y Draco no estaría solo educando a su hijo en el mundo muggle.
No tenía que casarse con él, aunque hubiera deseado con su alma que lo hiciera, solo estar ahí. Sostener su mano. Dar palabras de consuelo...
En retrospectiva, ahora podía comprender el por qué Potter entró en pánico y retrocedió. Era tan obvio como el hecho que Potter tuviera alas.
Significaba que era un veela, que tenía una pareja destinada...
Y la había traicionado con Draco.
Que maldita suerte, pensó amargamente. Por supuesto, entre todas la cosas estúpidas que había hecho, como enamorarse de Harry Potter, estaba enamorarse de un veela.
Eso agregó una nueva perspectiva al dolor. Porque al menos ahora sabía que había sido un milagro que se acostaran. Los veelas eran monógamos. Aunque Draco estaba cien por ciento seguro que Potter había sido humano en ese momento, quizá su herencia se había activado tardíamente para castigarlo por lo que hizo, y probablemente su pareja fuera la pelirroja, porque había tenido a Ginevra como novia casi un año y nunca manifestó serlo. O quizá lo era antes y Draco nunca lo supo.
Como fuera, no tenía nada que ver con Draco. Se dijo, pero en su interior no dejaba de absorber la nueva información y hacer conjeturas. Quizá una poción, un hechizo.
No importaba. Lo importante era que ahora Potter sabía de Orión y se había dado cuenta de lo que había perdido, lo que Draco le había ocultado y arrebatado, y no tenía idea de qué haría con ello.
¿Y si quería quedarse con Orión?
Draco estaba aterrorizado.
Potter era un veela, tenía una pareja mágica, podría tener más niños.
Pero Draco vivía en el mundo muggle, era gay, solo tendría a Orión porque nadie en su sano juicio se relacionaría a un ex mortífago.
-¡Son alas, papá!-gritó Orión a Draco, enfocándolo en lo que pasaba ahora, su carácter adulto totalmente olvidado, y ahora reflejado en un niño maravillado y alegre. Su sonrisa era tan similar a Potter cuando era pequeño que el corazón de Draco dolió por las sonrisas de ese tipo que jamás recibió, y el parecido de Orión con su padre. Anheló por costumbre que Potter estuviera con ellos, y pronto se dijo a sí mismo que lo estaba. Esta vez estaba ahí, pero Draco no estaba feliz con ello - ¡Alas! ¿Por qué tienes alas?-le preguntó el niño a Harry y Harry lo miró casi sorprendido de no haber notado su cercanía. Orión estaba tan pegado a él que ya estaba tocando sus alas. Una parte de su cerebro alertó a Draco, quien se preparó para saltar y atrapar a su hijo, porque, hijo o no, a menos que milagrosamente Draco fuera pareja del elegido, cosa que jamás pasaría, Orión era entonces una prueba de la traición de Potter a su pareja. Y los veelas eran temperamentales, indecisos, nerviosos. Potter podía decidir que no quería que existiera niño alguno que no fuera suyo y de su elegido, aún si tenía su sangre, para no tener problemas con este.
Se preparó para lidiar con un veela fuera de control, en cambio, Potter saltó ligeramente y luego sonrió.
Dulcemente.
Draco frunció el ceño, preguntándose si no le desagradaba a Potter que Orión tocara sus alas. Las alas estaban hechas para la pareja, la familia, los amigos más cercanos quizá... Orión era un niño pequeño, tenía su sangre, quizá su veela no sentía amenaza alguna de alguien como él y Draco sólo se preocupaba de más.
Potter extendió involuntariamente su ala derecha y cubrió a Orión con suavidad. Orión dio un pequeño chillido, arropándose en su nueva manta.
-¡Es muy suave!-gritó alegremente y el corazón de Draco dolió como solía hacerlo cuando veía a Orión ser así. Cuando dejaba de imitar a Draco y se volvía un poco más como Potter, más libre, más inocente...
-¿Por qué las has sacado hasta ahora?-exigió Orión-Cuando te vi no las tenías. ¿Las sacas cuando quieres?¿Salen solas?
Una sonrisa se escapó de Draco involuntariamente. Orión sería un excelente Ravenclaw cuando creciera. Quería saber el por qué de todo y no dudaba en exigir respuestas de quien pudiera. En esta ocasión, gracias a Salazar, no era Draco.
-No sabía que tenía alas, el medimago dijo que no era suficiente herencia para despertarlas. Que la única razón por la que la herencia se activó... -se detuvo a mirar a Draco, quien seguía sonriendo, pero cuando notó que el otro lo veía, dejó de sonreír.
-Creí que eras humano-fue lo único que pudo decir el rubio.
Harry suspiró. Todo su mal humor retrocediendo.
-Evidentemente soy un veela-respondió.
Pudo ver la cautela en el rubio hacia él y la manera en que parecía listo para saltar sobre Orión.
-No lo voy a lastimar, Malfoy ¿por qué habría de hacerlo? Es mi hijo.
Draco no respondió.
-¿Desde cuando eres un veela?-preguntó en cambio.
-Lo descubrí luego de regresar a Hogwarts.
Después de que nos acostaramos, estaba implícito.
-¿Entonces, quieres a matarme o algo así?
-¿Qué?
-Los veelas son criaturas que aman, sobre todo, a una persona. Le son fieles. Supongo no quieres que se entere de tu pequeño error. ¿Has estado buscando corregirlo?
Harry frunció el ceño.
-No voy a intentar matarte.
-Ya lo int...-Malfoy se interrumpió, pero Harry sabía que estaba pensando en el baño de niñas y como casi lo había matado antes, y solo se había retenido por la presencia de Orión
-Realmente creo que deberíamos hablar, Malfoy. A solas.
-Veelas-exclamó Orión como recitando un libro-Criaturas hermosas, que atraen a la gente para quererlas y pueden usar el encanto para lograr que otros hagan su voluntad. Tienen una pareja destinada. ¿Ese es papá? ¿Por eso dijiste que solo querías hijos de padre?
-¿Qué?-preguntó Draco y Harry enrojeció ligeramente.
-Él es-respondió con seguridad y Draco retrocedió impactado.
-No lo entiendo, si él es tu pareja, ¿por qué no estabas aquí con nosotros? ¿Por qué padre dijo que estabas con alguien más?
-¿Orión, podrías ir a tu habitación o algo? Necesito hablar con tu padre-fue la respuesta de Harry.
Orión miró a Malfoy pidiendo su aprobación.
Él asintió.
-Papá, ¿Me lo dirás? ¿Verdad?
-Hablaremos más tarde, lo prometo-exclamó con suavidad y Orión pareció creerle y obedeció.
Apenas salió, Harry lanzó un hechizo alrededor de ellos. Draco se dejó caer en el sofá.
-¿Qué haces? ¿Acaso no sabes que es de mala educación lanzar hechizos de privacidad en una casa ajena?
-Evito que escuche o vea lo que hacemos. No creo que quieras que lo sepa. ¿Le has dicho cómo fue que...?
-¿Fue engendrado?-rió amargamente Draco- Por supuesto, Potter. Le dije que me jodiste y luego dijiste que fui un error y no querías que nadie se enterara. Le dije como me tomaste y luego me botaste como si tocarme fuera asqueroso. Se lo recordé cada día de su vida. -Cuando vio la mirada horrorizada de Potter suspiró-Por supuesto que no, Potter. Es mi hijo, lo amo.
-No era asqueroso-respondió Harry con el corazón adolorido por la manera en que Malfoy había descrito que lo hizo sentir. -Yo solo...
-Ahorrate tus palabras. Nada cambiará con ellas.
Potter tragó saliva y lo miró.
-¿Entonces que le dijiste?
-Le dije que lo intentamos, no funcionó. Esas cosas pasan.
-¿Le dijiste que estábamos enamorados?
-Le dije que lo estabamos, un amor fugaz y adolescente, pero amor al fin y al cabo. Que como eras un héroe no querías que la gente se enterara para que tuviera una vida normal como la que tu no pudiste tener. Que estabas ocupado y por eso no tenías oportunidad de vernos. No sé que estaba pensando. Sabía que eventualmente podría descubrir la verdad y lo sabría, por eso insistí en que se aleje de esa casa. Pero es tan necio como tú, su sentido de la justicia le dijo que era su herencia y él nació primero y fue deseado en cierto punto. Si él hubiera sabido... aunque al final se lo dije ¿no? Estaba tan enojado contigo que dije que no querías que ella se enterara. Él estará arriba, probablemente analizando cada parte de la conversación. Y se dará cuenta de ello, es bastante listo.
-Como tú.
Draco lo miró en silencio sin responder al elogio.
-Malfoy.
-No puedes quitármelo-exclamó.-Es mío. Yo estuve con él cuando su magia era tan debil por solo tener mi magia que casi moría. Cuando le salieron los dientes y no dejaba de babear. Cambié cada maldito pañal.
-Merlín, no te lo voy a quitar. No podría lastimarte así. No mentía cuando lo dije. Eres mi pareja. Aquel día...
Draco lo miró fijamente, y luego rió.
-Esto está jodido. Dices que no podías lastimarme, pero fue lo que hiciste. Me derrumbaste, Potter. Y ahora dices que soy tu pareja-rió con amargura-soy tan horrible que ni un veela, que debe amar a su pareja, lo hace.
Harry intentó acercarse.
Draco se puso de pie.
-Aléjate-escupió, -quiero que te vayas, necesito que te vayas.
Luchando contra los deseos de su veela de complacer, Harry negó. Podía ver el dolor de Draco, sentir su desesperación. Caminó hacia él y lo forzó a mirarlo.
-No puedo, Malfoy. No puedo. Te he buscado por tanto tiempo... necesito, necesito tenerte-exclamó.
Y sin pensar en nada, lo besó.
