Disclaimer: ©Shingeki no Kyojin/進撃の巨人, sus personajes y trama son propiedad de su autor, Hajime Isayama. Yo tan solo realizo este FanFic por diversión, sin ánimos de lucro.
Advertencia: Universo Alterno (AU| Omegarverse| Uso descarado delOoC| ErenxLevi| Ereri| Omega Levi| Eren Alfa| De desconocidos a enemigos a amantes| Lemon| Basado en Orgullo&Prejuicio de Jane Austen.
Nota inicial: Mis más sinceras disculpas por haber tardado literalmente muchos meses. Sucedieron tantas cosas, que luego no pudo recobrarme muy bien y pues esto se fue quedando el tintero una y otra vez. Pero ya está aquí, y me gustaría que le siguieran dando la oportunidad que le habían confiado.
Dedicado A: roussygm, Kai Ackermanm, Noahackerman16, dawkookie, Nejiko Ka, Gatitadeluna, Gravity, Gravity, DGenesisX, al baby Guest y Frozen Marsdess por ayudarme tanto y ser mi beta. Estoy infinitamente agradecida con ustedes.
Espero les guste el capítulo, escrito con amor para ustedes.
Por favor lean las notas finales.
De orgullo, prejuicio & amor
—
.XVII.
La sensación de los riachuelos de agua fresca siendo vertidos sobre su piel todavía con los rastros de su calor, le abstrajo de su duermevela. Liberando un casi insonoro gemido de molestia se retorció entre los brazos que lo sostenían en la bañera. Ya no estaba tan desorientado como cuando había despertado un par de horas atrás, después de que su celo se había agotado completamente, pero seguía un poco aturdido. Los recuerdos de los dos días anteriores estaban un poco difusos, pero su bombardeo a cuenta gotas le sonrojaron las mejillas. El señor Jaeger había despertado y finalmente habían aclarado las cosas, reconocido sus sentimientos, y después habían hecho el amor, y Jaeger le había marcado, uniéndose como uno solo más allá de lo que cualquier palabra podía hacerlo. Se habían dormido, felices, entrelazados en una bruma dulce y agradable. Deliciosa. Deliciosa como gofres de arce con almíbar caliente y mantecoso. Deliciosa como manzanas confitadas crujientes. Deliciosa como un té vaporoso en una tarde de tormenta.
Pero su celo se había roto horas después y había despertado en medio de una neblina de necesidad dolorosa y un agónico bochorno. El señor Jaeger le había susurrado intentando tranquilizarlo, había dicho algo que no entendió, pues estaba más allá de eso, solo había querido apretarse más contra el cuerpo a su lado, moviendo sus manos para atraparlo, enterrarse bajo su piel y que lo reclamara. Ser bueno y digno para aquel hombre. Alfa, había rogado, y el señor Jaeger había dejado de susurrarle, permitiéndole finalmente que se colgará a su piel, besar sus labios, frotarse contra suyo, gimiendo e incitándolo, sentado a horcajadas en sus caderas. Él lo había dejado y luego lo había sujetado fuerte, invirtiendo sus posiciones, usando su peso para mantenerlo quieto; y lo había suavizado. Polvo de estrellas espolvoreándose en su sistema, flores de sol brotando en cada poro de piel, el dolor y la necesidad retirándose suavemente, pero manteniéndolo aún bajo su velo. Finalmente los susurros del señor Jaeger habían podido ser procesados por su mente.
La voz de Jaeger estaba entintada por la de su alfa, espesa y atrapante como chocolate y humo de un buen puro, y eso ayudo a fijar un poco más su mente.
—Tranquilo mi pequeño rayo de luna— empezó a él —. Voy a darte lo que necesitas, pero antes dime ¿estás seguro de continuar? Ya estamos vinculados, podemos tener tiempo para este último paso— acabó en un soplo sobre sus labios, y en el fondo de su mente Levi solo podía pensar en lo tonto que estaba siendo su alfa, y cuanto quería besarlo tanto como golpearlo.
Probablemente hizo lo último antes que lo primero, porque recuerda el quejido del Señor Jaeger, tan vívido y gracioso junto a su propia voz atropellada diciéndole ´oruga´ e impulsándose hacia los labios protestantes del alfa que él quería acallar, porque no había necesidad de más palabras. Le había vuelto a besar, y se había tragado la risita suave y rica del señor Jaeger previa a que le robará el aliento al presionarlo bajo su cuerpo y finalmente, deslizarse dentro de suyo, en su interior aún tierno y húmedo por su primer acoplamiento, que lo recibió más que gustoso. Abriéndose para él, apretándose alrededor de él, luchando por mantenerlo sujeto.
A partir de allí su mente se perdió con su cuerpo, reconociendo únicamente las sensaciones y el olor del señor Jaeger, que le hablaban de hogar, seguridad, alivio y placer. Cosas hermosas. Cosas sencillas y agradables. Derritiéndose en un río de besos, caricias, apretones aquí y allá, mordidas, abrazos, dos orgasmos a la vez, el nudo abriéndolo más, llenándolo de calidez, sus gritos y jadeos que se elevaron hasta el techo, como pájaros suaves que volaban en círculos y aleteaban en el aire caliente y húmedo. Repitiendo su vuelo una y otra vez hasta que había acabado, dejándolo completamente satisfecho y pleno.
Se había desmayado para el final del segundo día, con el señor Jaeger todavía dentro de él, su nudo afianzado para la próxima hora, pulsando una y otra vez, casi al ritmo de su corazón.
Había soñado con sol de verano, un cielo abriéndose después del invierno, un cuerpo sosteniéndolo entre las flores y las esporas de un inmenso campo de caléndulas y girasoles.
Cuando había despertado, está vez lejos de la euforia y el hambre se su celo, aún estaba lleno de plenitud, pero junto a ella, estaba un dolor incomodo, en cada parte de su piel y su garganta se sentía en carne viva. La sed insoportable le hizo sollozar. El señor Jaeger había entrado en su campo de visión, un rostro enturbiado por las sombras del despertar, las cuales intentó aclarar a través del borde de sus pestañas, sus ojos revolotearon nerviosamente alrededor de la habitación en general y regresando una y otra vez a los ojos inconfundiblemente preciosos de su alfa.
—Eren— había graznado y Jaeger le había acunado la mejilla suave y tiernamente y le había susurrado un 'shhh' bajito antes de ponerlo entre sus brazos y empezar a pasarle vaso tras vaso de deliciosa agua helada. Una vez saciada su sed, quiso volver a dormir, pero Jaeger no lo dejó, le dijo que tenían que limpiarse, cambiarse y alimentarse, porque era algo que no habían hecho en los dos últimos días. Debían recuperarse y después podían volver a dormir.
Habían llegado casi a tropezones al baño, pues sus piernas todavía temblaban por la fatiga, y sabía que no podría caminar correctamente durante algún tiempo. Jaeger lo había dejado sentado en una pequeña butaca y se había puesto a preparar la bañera, llenándola de agua tibia y humeante, y una vez que estuvo llena, lo hizo deslizarse dentro, con él tras suyo. Se había retorcido entre los brazos del alfa cuando este había empezado a pasar la esponja enjabonada sobre su adolorida piel. Gimiendo débilmente y girando la cabeza de izquierda a derecha, levantando las manos para agarrar los brazos del alfa, en una débil señal para hacerlo parar.
—Tranquilo ahora— la voz de Eren fue un susurro tranquilizante, y el cuerpo de Levi reaccionó a ella, dejándose llevar y acurrucándose dulcemente en los brazos de alfa.
Suspirando, se había derretido contra el alfa, dejándolo hacerle a su antojo, y en algún punto había empezado a cabecear, flotando entre el sueño y la vigilia. Y debió ser el suficiente tiempo para que el agua dejará de ser vaporosa.
Jaeger paró de tararearle la nana que le estaba soplando contra el cuello y lo apretó un poquito más contra su pecho, mientras los ojos de Levi revoloteaban e inspiraba profundamente, sacando el adormeciendo. Abrazados así, su boca entreabierta quedaba justo contra ese corazón por el que por semanas rezó no dejará de latir, y ahora aquí estaba palpitando fuerte y vital, un sol fundido que abanicaba su calor hacia afuera como rayos de fuego. Lava que fluye. El núcleo de la tierra. Oro fundido. Pudo haber gemido en voz baja, hundido un poco más la nariz, aplastando la mejilla contra ese punto del pulso, maravillado por la sensación que terminó de diluir todas las telarañas de sus ojos y con ella la neblina de su mente.
Todo rastro de su celo lavado, nuevamente dueño de sí mismo.
—¿Cómo te sientes?— preguntó Jaeger masajeándole los antebrazos.
—Dolorido— gimoteo, enterrando más su nariz en el pecho del alfa, a la vez que de reojo se daba una miradilla sobre su cuerpo. Estaba plagado de moretones y marcas de mordeduras, su cuello estaba manchado de púrpura por el reclamo. Eran como caminos estelares, un cartografiado del amor de Eren. Sonrió, sus mejillas coloreadas de carmín —. Pero más feliz que nunca— soltó, y siento al alfa sonreír contra su marca, su abrazo apretándose.
—Yo también me siento más feliz que nunca— le respondió Jaeger, y se sumergieron a un silencio tranquilo y arrullador que el alfa terminó una vez que empezó a lavarle el cabello.
—¿Dónde quieres que sea?— preguntó, y Levi medio atontado por los dedos del alfa haciéndole remolinos de piojito no captó de que iba y soltó un leve 'uhmmm'
—¿Derbyshire, Hertfordshire o Londres?— continuo Jaeger, aplicando un poco más de loción espumosa.
—¿Para qué?— Le regresó la pregunta, un poco más concentrado ahora.
—Nuestra boda— respondió Jaeger con una sonrisa que se hizo más ancha al ver las mejillas de Levi tornarse carmín.
—¿De verdad iba en serio su propuesta?— Susurró Levi, sus dedos de los pies haciendo chapoteos contra la superficie de la bañera.
—Por supuesto. Contigo siempre voy en serio— respondió Jaeger, acomodándoles mejor para poderle enjuagarle el cabello a Levi.
—Y yo ya había aceptado ¿verdad?— Levi soltó junto a una risita que se apagó muy rápido, llamando la atención de Jaeger que paró sus movimientos.
—¿Qué sucede?
—Ahora que usted ha despertado, es muy seguro que mis tíos regresen a Londres, pues mi tío Kenny ha abusado un poco de su permiso, y no creo que le den autorización en lo próximo. Y Mikasa se casará con el Señor Kirschtein la semana entrante, por lo que en los próximos meses estarán un poco abstraídos uno para él otro— nuevamente soltó una risita pero esta vez no tenía humor ni nada.
—Hertfordshire entonces será.
Levi negó, recogiéndose sobre sí mismo, sus rodillas pegadas a su pecho. Una bolita silenciosa atrapada entre los brazos y piernas del alfa.
—No. No quise decir eso. Solo que...me gustaría que estuvieran ellos, sabe. Pero supongo que solo es cuestión de esperar. Un año o dos ¿verdad? Londres o Derbyshire, no tengo objeción hacia ninguno. Cualquiera de los dos estaría bien para mí.
—¿Por qué no Hertfordshire?— no hubo repuesta vocal, pero el hecho de que Levi se retrajera más en sí le hizo saber a Jaeger que algo había ocurrido —. Levi ¿qué sucedió?
Y Levi no puedo contenerlo más. El primer sollozo se mezcló con el hipido que le salió por voz.
—No puedo regresar allá— una lágrima brotó y se deslizó por su mejilla en el mismo instante que Jaeger lo hacía girar para encontrar sus ojos.
—¿Por qué no puede regresar?
Los ojos de Levi estaban anegados de lágrimas.
—Porque ella me echó.
—¿Ella? ¿Tu madre?
Levi asintió, los sollozos se intensificaron.
—La confronté después de que usted se fue. Por su carta. Estaba tan dolido porque pensé que por su culpa había perdido toda oportunidad con usted. Exploté y le achaqué lo del divorcio. Jesús misericordioso ¡La expresión en su cara! y sus ojos. Sin pizca de compasión o compresión. Ella... ella me vio como jamás lo había hecho. Como si yo fuera una cosa inútil, basura nada más.
Levi hipo, temblando contra él. —No entendía por qué actuaba así. ¿Por qué no me quiere me pregunté ?— lloró, grandes sollozos devastadores que sacudieron su delgada figura. —. ¿Qué le hice? Además de nacer como un hombre pero ser Omega ¿Cómo es eso mi culpa, Eren? ¿Cómo? He estado bien. Soy un buen hijo. No soy un problema para ella. ¡Estoy bien! ¿Entonces porque no soy suficiente para ella, lograr siquiera un mísero abrazo de consuelo?
Jaeger lo abrazó, acariciando sus cabellos empapados, los labios en sus mejillas húmedas y enrojecidas.
—Por favor, no llores, rayo de luna— murmuró Jeager, su voz manchada de impotencia —. Estoy seguro que ella solo actuó así por el calor del momento. Fueron palabras vacías.
—No. Ella lo dijo, que no podía querer a la piedra en su zapato. Que estaba harta de soportarme— su voz era una cosa atragantada y el rasguño en su panza solo estaba contenido por las manos grandes que repartían caricias sobre sus hombros y la piel que alcanzaban. Represas de rocas marinas contra olas de un océano amargo.
—Levi no...
—Ella no es mi madre. Soy el resultado de un engaño de mi padre. Un error que ella no pudo perdonar.
Alrededor de él el señor Jaeger se quedó quieto por un par de segundos, luego se echó hacia atrás y lo hizo levantar el rostro y mirarlo a los ojos.
—No llores más, Levi. Que no vale la pena. Ella no merece ni tu dolor ni tus lágrimas. Es una mujer tonta que no sabe a qué estaba renunciando en ti. Tú, quien eres el joven más bondadoso que he conocido. El más dulce. Eres tan hermoso, perfecto en tu naturaleza y tu ser. Mi flor. Mi ángel. Mi precioso rayo de luna ¿No te he hablado de mi corazón? ¿Y todo lo que siente por ti? Lo llenas hasta el borde. Me has hechizado en cuerpo y alma, amado.
Levi asintió pero sus ojos se cerraron con nuevas lágrimas desbordándose de ellos.
—Pero es que ... — su labio inferior temblando, un sollozo más ahogado brotando —...es la única madre que he conocido, y todo lo que quería es que ella también me quisiera.
—Escucha, por favor, no llores. Yo comprendo pero mereces más que esto. Tú mereces amor y felicidad— le secó una lágrima con el pulgar, grande, gruesa y reluciente a la luz de las velas en la habitación —. Y, Levi, sé que lo sabes. Te lo dije antes, pero quiero repetirlo. Yo me ocuparé de ti. Te amo. Y estoy agradecido todos los días de que hayas decidido venir a mí, quedarte a mi lado, darme tu amor. Por ello déjame darte lo que te han negado. A partir de ahora seré yo quien se encargará de que estés a salvo, sano y feliz. Porque soy tu compañero y tú eres mi compañero. Estamos unido, Levi; y ese es un vínculo más profundo que el que existe entre padres e hijos. Especialmente una madre que no merece a su hijo, que jamás valoró y valorará el regalo que los Cielos le hicieron al ponerte en sus brazos.
Las palabras de Jaeger cayeron en el pecho de Levi como una suave lluvia de primavera que hizo brotar enredaderas que envolvieron su adolorido corazón. Deslizándose entre sus venas hasta que había florecido por completo en él. Casi la misma sensación de la gentileza pero esta vez más allá del instinto, a la total consciencia. Fue como un lento despertar en su mente, Levi se dio cuenta lentamente, de esta libertad que nunca antes había probado y que ahora se le entregaba, y sus lágrimas fueron aún más repentinas por ello. Sus rasgos colapsaron y comenzó a temblar mientras lloraba, ahuecando sus pálidas manos sobre su rostro. Jaeger lo abrazó y lo meció lentamente, dejando que Levi sollozara en su pecho, su cuerpo tembloroso por el esfuerzo de luchar contra los demonios que lo atormentaban, hipando a través de años de miedo, vergüenza e incertidumbre.
—Tú me salvaste, Levi. Así que yo te salvaré a ti. Seré tu héroe. No volverán sus desprecios a lastimarte. Ni los de ella ni los de nadie. Yo te protegeré. Confía en mí, rayo de luna. Te amo.
—Yo también te amo— le devolvió en un susurró Levi, acurrucándose un poco más contra el cálido y húmedo cuerpo que lo sostenía. Un beso cayó sobre su coronilla mientras una última lágrima se deslizaba por su mejilla.
Permanecieron unos minutos más dentro de la bañera, hasta que el agua les sacó escalofríos, entonces el señor Jeager los enjuagó a ambos, le sacó de la bañera y le secó el cabello con una toalla. Luego los llevó a la cama. Donde bajo las sábanas aún desnudos se envolvieron en un nuevo abrazo.
—Está bien. Todo estará bien— susurró Jaeger, apretando los brazos. Empujándolo al ras contra su cuerpo, los brazos lo sujetaban y dos manos gigantes frotaban sus hombros y espalda, provocando calor en su sangre. De la nariz al hueco de su garganta, Levi sólo conocía una piel suave y un aroma como el recuerdo de un bosque profundo y en verdor. Finalmente, cayó en un sueño intermitente, murmurando incoherentemente, los ojos rodando bajo sus párpados. Las emociones de la noche lo habían dejado exhausto, y se aferró a Jaeger débilmente, despertándose sobresaltado si Jaeger se movía un centímetro, con los ojos muy abiertos en la habitación que los rodeaba, como si sus sueños fueran cosas realmente terribles. Jaeger lo hizo callar suavemente cada vez, metiéndolo bajo su brazo de nuevo hasta que Levi se desplomó contra él, dormido por las feromonas, caricias y susurros del alfa.
Sí, murmuró su omega interno, ya no soportaremos más este peso solo. Estaremos bien. Alfa está aquí, él nos cuidará bien, el débil murmullo de su instinto resonó en su interior cuando la oscuridad de la inconsciencia lo arrastró.
...
Notas finales:
Pensaba terminar el fic en este capítulo, pero luego de escribirlo me di cuenta que esta parte es un momento especial para los dos, y pues decidí dejarlo en solitario. Por lo que, mis muy queridas lectoras, se nos avecina (ahora sí) el capítulo final que estará sumado a un pequeño epilogo. Estoy emocionado por él. Prometo no demorar tanto como la última vez.
Espero que les haya gustado este capítulo, y por favor regálenme un review dejándome su opinión.
Las quiero mucho.
