Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen.


Lo que te diré cuando te vuelva a ver

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Harry era un veela dominante, lo cual significaba que su enfoque era más posesivo hacia su compañero, y que cuando se enojaba era más agresivo que otros veelas. Por supuesto, eso no significaba que quisiera agredir a su pareja o la amara menos, solo que era más celoso y amenazante que un veela normal cuando sentía que alguien quería alejar a su elegido de él o hacerle daño.

Y un Harry, totalmente fuera de si al escuchar a su compañero decir que se casaría con alguien más, que se había acostado con más personas, que quería hacerlo nuevamente... sentía hervir su sangre y solo podía pensar en tomar a su compañero, en marcarlo una y otra vez; desde ese día para siempre.

No estaba realmente en si. Probablemente, en otras circunstancias, Harry no estaría intentando llevarselo a la cama (o en este caso al sofá), sino intentando disculparse con Malfoy, llevarlo a una cita, salir con Orión a alguna parte, en fin, empezar de nuevo; esta vez con todo el romanticismo del mundo. Había soñado tantas veces con eso, con citas, besos dulces, abrazos en el sofá, noches cocinando para él; pero ya fuera porque había pasado casi cinco años buscando al slytherin y por fin lo había encontrado, porque aún no procesaba del todo que tenía un hijo, o porque estaba hirviendo de celos, que no le importaba en lo absoluto que no estuvieran solos. Solo podía pensar en Malfoy. Malfoy y su suave cabello rubio, Malfoy y sus preciosos ojos grises. Malfoy y esos labios en los que Harry quería ahogarse. Malfoy diciendo su nombre, con su melodiosa voz. Todo era Malfoy. Harry podría morir en este momento y aún así, Malfoy sería lo único que ocuparía su mente. Quería su amor, quería su cuerpo, quería besarlo hasta que el otro perdiera el aliento y estar dentro de él de manera que Draco pudiera sentirlo incluso cuando se separaran.

Harry deseaba, más que nada, oír su corazón descontrolado por él, saber que estaba vivo y a salvo entre sus brazos. Quería llenar sus pulmones con su perfume, su memoria de cada segundo de lo que veían sus ojos. Quería que sonriera por él, que fuera feliz.

Pero estaba tan molesto de todos los nombres que Draco mencionó, que no pudo evitar lanzarse sobre él apenas tuvo la oportunidad. Y no pudo estar más que satisfecho, cuando su pareja se derritió en sus brazos y cedió ante él.

Tocarlo, luego de años sin poder hacerlo fue maravilloso. Fue adictivo. No podía dejar de hacerlo. Oír su voz soltando gemidos que no podía controlar, solo lo hacían provocar esos sonidos una y otra vez, por lo que no fue tímido al decir lo que deseaba hacerle, en mover sus manos donde podía alcanzar. Draco parecía receptivo a cada palabra, a cada caricia. Esta vez ambos parecían necesitar esto de una manera totalmente distinta a la primera vez. Esta vez, era un consuelo para ambos, era cierto, pero también parecían anhelarse, amarse. Harry podía sentirlo, estaba ahí, ahogado en dolor, enojo y soledad. El amor de Harry, el amor de Draco.

No fue así la primera vez. Aquella vez, Draco había estado apoyado sobre sus rodillas, dandole la espalda a Harry. Sus gemidos habían sido tímidos, casi silenciosos, y el rubor invadió sus mejillas al punto de también ocupar sus orejas, lo cual fue la mayor parte de lo que Harry había visto de su rostro mientras lo hacían, ya que Draco había hundido gran parte de su rostro aquella vez con una almohada. Esa vez, Harry había sido torpe y descuidado. No sabía si había sido la primera vez de Draco, pero había sido la suya, y todo había sido nuevo para él. Tan nuevo que se sorprendió a si mismo de sus palabras finales, porque había estado asustado de sus propias acciones y deseos.

Al final, todo terminó tan estupidamente que Harry jamás se lo perdonaría.

Así que si, quería compensar a Draco por cada segundo que sufrió por su culpa, pero más que nada quería hacerlo feliz esta vez.

Solo necesitaba una oportunidad más, una.

-Draco-susurró y sintió al slytherin temblar. Tenía a Draco bajo él, semi desnudo. Sus ojos estaban cerrados, sus mejillas estaban tan rojas que el rubor invadía sus orejas y respiraba tan bruscamente que su pecho subía y bajaba con rapidez. Harry, feliz de poder ver esta vez la cara del otro, separó un poco más sus piernas y se frotó contra él descaradamente, haciendolo gemir nuevamente. Lo había hecho llegar una vez, pero necesitaba más que un trabajo manual, que frotarse contra él. Necesitaba estar dentro de nuevo.

Pero no lo haría si Draco no queria.

Esta vez, Harry iba a esforzarse por escuchar, por ver, por no dejar escapar nada. No se permitiría ser un cobarde de nuevo.

-Draco-exclamó-di que eres mío. Dilo.

-Yo... yo...

-Por favor. Di que no irás con nadie más. Di que te quedarás conmigo.

-Soy... soy ...

-mío-completo Harry, empezando a prepararlo para entrar y Draco dio un pequeño salto, que Harry detuvo con una mano en las caderas del otro.

-Quedate quieto.

-Ahh

-Y dilo...

Draco sollozó ocultando su rostro tras un brazo.

-No.

-Dilo, o voy a hacer esto tan lento que rogarás. ¿Quieres rogar, amor?

Tal vez fueron las palabras de Harry, tal vez fue la necesidad en el cuerpo de Draco, pero el escuchar su titubeo, y cuando Harry creyó que por fin oiría lo que quería oír, Malfoy lo sorprendió, diciendo algo más.

-Soy mío. Y de Orión.

Una pequeña risa surgió de Harry ante la respuesta. Oir el nombre de su hijo llenó su pecho de calidez. Él, ambos, habían creado una vida. Una pequeña parte de Draco y Harry se había transformado en un ser vivo. Ojalá lo hubiera sabido antes.

-Por supuesto-exclamó divertido-pero también eres mío. Me amas.

-En tus sueños voy a decir eso-refutó Draco, gimiendo largamente cuando Harry movió sus dedos dentro de él.

-Estás muy sensible-susurró.-Probablemente llegarás de nuevo pronto.

Tal vez Draco solo estuviera caliente, pero Harry tomaría todo lo que pudiera. Y no permitiría que nadie más pudiera verlo despeinado, sonrojado y desecho.

Podia sentir al veela ofendido de la negativa de su pareja a aceptar su situación, pero Harry estaba tan acostumbrado a que Malfoy le lleve la contraria, que el hecho que él dijera aquello en lugar de separarse, prendió una leve esperanza en él. Porque su voz era similar a sus años escolares y el otro no lo estaba hechizando lejos, ni negando ese hecho. Solo había dicho que no lo diría. Estaba actuando tercamente, y cuando el otro hacía eso, activaba en Harry un profundo deseo de ganar contra él.

Sin embargo, estaba consciente que esto más que ser sobre Harry, era sobre Draco. Sobre lo que él deseaba. Sobre lo que él necesitaba.

-Lo sueles decir todo el tiempo, en mis sueños. -Confesó, sorprendiendo al otro y pausando sus movimientos para tomar su mano, sin perder el contacto visual- Entonces yo respondo que también te amo. Te ruego que me perdones y te pido que no te vayas, que te quedes a mi lado. Después te hago el amor, una y otra vez. Beso cada centimetro de piel a la vista, y te hago gemir hasta que quedes ronco.

-Potter-empezó a fruncir el ceño el slytherin, pero tenía el rostro sonrojado. Harry se arrodilló entre sus piernas y besó su muslo, antes de continuar.

-Haré todo lo que desees, Draco-prometió, y su voz se rompió. Dejó de ser ese veela creído y se volvió lo que era, un veela con el corazón roto. Harry podía ser más fuerte que otros veelas, nada importaba si no tenía a quien amaba.-Solo tienes que pedirlo.-Exclamó sin dejar de mirarlo y sacó el anillo de su mano para colocarlo en la mano del otro.-Es un simple anillo por ahora, pero si me lo permites pronto será un anillo de compromiso y luego de matrimonio.

-Potter...

-Amame, por favor. Draco. Dijiste que te destruí. Dejame recomponerte, déjame amarte. Te daré todo lo que me pidas, haré todo lo que desees. Me tienes entre tus manos. Siempre me tuviste. Solo no lo sabiamos hasta ahora.

Draco parecía a punto de llorar.

Harry también.

-¿Quieres placer? Puedo dartelo, no vayas con nadie más. No me rompas así el corazón. Sé que yo te lo rompí, pero siempre dijiste que era estúpido, y tenias razón. Por favor, tan solo necesito... te necesito.

El sonido que Draco dejó salir cuando Harry empezó a chuparlo antes de que siquiera pudiera comprender todo lo que pasaba fue ruidoso y agudo, pero no detuvo a Harry. Ni siquiera cuando el otro tomó con fuerza sus cabellos y empezó a moverse contra él, casi ahogandolo para que continúe. Parecía tan necesitado como el veela,

-¿Estás usando el encanto, Potter?-exclamó a duras penas Draco, pero Harry negó y siguió mirandolo, sin detenerse.-Entonces, ¿por qué yo...

Lo que fuera que iba a preguntar, no lo hizo. En cambio cerró los ojos y se dejó llevar por el placer que sentía. Harry, tan emocionado como él, se aseguró de mirarlo todo el tiempo, de manera que, cada vez que Draco abría los ojos por pequeños momentos, su mirada se cruzaran. Antes que el rubio llegara nuevamente, se separó y lo besó.

-Por favor, Draco, dejame amarte, déjame redimirme. Haré todo lo que sea necesario. Solo no te vayas. No te alejes de nuevo.

Draco parecía no poder decir nada, pero a Harry no le preocupó. Sus emociones se nivelaron al ver esos ojos grises abrirse sorprendidos y sus besos dejaron de ser rudos, hasta volverse más suaves; los dedos que estaban apretando y dejando moretones en las caderas del slytherin dejaron de apretar y solo se apoyaron suavemente.

-Draco, mírame-pidió y cuando el rubio lo hizo, Harry lo puso habilmente en su regazo.

-¿Qué estás haciendo?-preguntó el rubio sorprendido, pero el moreno no respondió, en cambio esperó en silencio.

-Muero por hacerte mío, pero solo lo haré si tu estás de acuerdo. Si quieres que lo haga.

Si era posible, Malfoy se sonrojó aún más.

-¿Quieres esto, Draco? ¿Me quieres dentro?-preguntó besando su cuello y mordiendo suavemente.

Draco, que estaba sentado sobre él, podía sentir lo excitado que el otro estaba. Draco había llegado antes, pero Potter parecía estar esperando algo.

Y Draco sabía que era.

Se sentía desecho y soñoliento, pero también cálido. Sin pensarlo mucho, empezó a moverse contra él y cuando Harry gimió, dejó salir un sonido satisfecho.

-Dime lo que quieres, amor. Te lo daré.

-Yo... necesito...

Las palabras no salieron de su boca.

-Necesitas...

-Joder. Se siente tan bien. Toda mi cabeza está nublada. No puedo pensar.

-¿No puedes pensar?-preguntó Harry preocupado.

-Siento, Potter. Siento tu magia invadiendome. Tu lengua, tu maravillosa lengua. Mételo ya, Potter-exclamó el rubio escondiendo el rostro en el hombro del otro.-¿Es lo que necesitas, no? Quieres entrar en mi, por eso no te has corrido.

-Solo quiero tu placer, Draco.

-Lo quiero.

Harry sonrió.

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Cuando Draco abrió los ojos, Harry estaba ahí, acariciando sus cabellos. Tenía una sonrisa y mirada suave, y pasaba sus dedos por su cabello, como si Draco fuera algo que se rompería si apretaba muy fuerte. Cuando notó que despertaba, no se detuvo, en cambio, saludó suavemente.

-Hola.

Su voz fue casi un susurro, como si levantar la voz haría a Draco saltar como un pequeño conejo tembloroso. Draco no respondió, solo lo miró. Potter seguía manteniendo las alas extendidas pero estaban ligeramente caidas, como una suave manta sobre Draco, quien, con vergüenza, recordó que ninguno tenía ropa. Eran tan grandes que por un momento Draco se preguntó cómo Potter las había mantenido apartadas. Cuando notó que su mirada se habían quedado fijas en ellas, Potter sonrió timidamente y las acercó más a él.

-Puedes tocarlas. Fueron hechas para ti.

Draco quería hacerlo, pero también quería alejarse. El nudo en su garganta había vuelto, y con él, esa incredulidad de haber hecho lo que hizo.

¿Cuánto tiempo durmió?

¿Potter había dormido o miró todo el tiempo el cuerpo expuesto de Draco?

¿Qué diablos pasaba con él? Su hijo estaba arriba, esperando que hablaran y Draco le dijo al hombre que una vez lo abandonó que lo quería dentro... Estaba tan avergonzado...

Retirando la mano de Harry, se enderezó hasta sentarse y apartó la mirada. Harry lo dejó, incorporándose también. Intento mirarlo a la cara, pero Draco podía recordar el verde brillante vivo, mirándolo directamente, en todo momento que los ojos de Draco estuvieron abiertos y no podía evitar sentir la sangre cubrir su rostro. Quería tener una sábana para ocultar su rostro, pero no había nada y eso lo hacía aún peor.

Mírame, Draco. Te amo, Draco. Soy tuyo, Draco. Te pertenezco.

Potter había hablado durante la mayoría del tiempo, alabando a Draco, idolatrándolo. Amándolo.

Y su magia, Merlín. Su magia.

Había sido arrasadora, dominante. Posesiva.

Draco había estado intoxicado de ella. No le sorprendería si tuviera otro bebé dentro de él en este momento.

Pero Merlín, ¿Cómo diablos se le ocurría acostarse nuevamente con Potter?

¿Es que era estúpido?

Se había sentido muy bien. Se había sentido increíble, era solo...

-¿Cuánto dormí?-susurró.

-Apenas media hora.

-Orión...

-No ha bajado.

-Debe tener hambre-murmuró Draco antes de empezar a vestirse, seguían bajo un escudo pero eso no lo hacía sentirse menos vulnerable o culpable.

-Draco...

-No, Potter, solo, déjalo-exclamó sin mirarlo. Cuando terminó de vestirse, le pidió que quitara el escudo, Harry lo hizo y Draco se dirigió a la cocina, donde empezó a preparar pasta en silencio.

-Draco...

-Potter, solo, solo, necesito pensar qué le voy a decir a Orión. Qué estoy haciendo.

-Quiero quedarme contigo-exclamó el otro.

-Y siempre se trata de lo que quieres, ¿no es así?

Harry parecía menos fuerte y más vulnerable que hacía unas horas. Miró a Draco perdido, y Draco ignoró el sentido de culpa que le decía que él había alejado a su hijo del otro, que él también había participado activamente en lo que hacían, tan activamente que le había dado permiso al otro de hacerlo. Era notorio que Potter estaba tan asustado como él.

-Yo hablaré con él-dijo Harry.

-No.

-Pero...

-¿Qué le vas a decir, Potter?

Harry dudó y Draco suspiró.

-Esto es una mierda, como todo lo que hay entre nosotros. Solo nos lastimamos el uno al otro.

-No todo es horrible.

-Si dices que acostarnos juntos es lo único bueno...

-¡No!-Harry enrojeció-No, buen Merlín, es fantástico, eres increíble, -Draco lo miró con incredulidad-pero no es todo, nosotros hemos hecho cosas buenas por el otro, ¿recuerdas? Testifiqué por ti en los juicios, te salvé en la Sala de Menesteres, tú me salvaste en la Mansión, y gracias a ti me convertí en el jugador más joven, cuando me molestaste para ir tras la recordadora, nosotros podemos ser buenos con el otro, solo tenemos que, intentarlo...

Draco no respondió, miró hacia las escaleras y luego miró al hombre frente a él.

-Entonces lo pensaré mientras hago la cena.

-Pero no...

-Lo haré-insistió Harry.

Draco suspiró y miró hacia las escaleras.