Resumen: UA. Ino se encuentra en la facultad accidentalmente con Sasuke Uchiha, un joven de oscuros cabellos y hermano menor de su pareja. Algo en él empieza a despertar interés por la joven y a infundir sospechas en Itachi. SasuIno / ItaIno. KakaSaku.
Nota de la autora: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto pero sí reconozco a esta historia como mi propia creación. Está prohibido cualquier intento de plagio. Gracias a todos por leer y por comentar el capítulo anterior. Lee bajo tu responsabilidad, este capítulo contiene lemon explícito.
Ino es mía.
Capítulo 3.
El dibujo de Sasuke.
Ino gemía mientras era penetrada furiosamente por su amante quien no paraba de embestirla con fuerza una y otra vez. Una sinfonía de gemidos femeninos y jadeos del hombre inundaban la habitación donde dos cuerpos juveniles se entregaban al placer de la carne y al deleite corporal. Sus musculosos pectorales tonificados rozaban los pechos desnudos de Ino que bailaban libres al vaivén de las acometidas de su amante. Ino clavaba sus largas uñas violetas de gel en la hercúlea espalda del joven mientras la besaba con una pasión desbordada. Su melena oscura la acariciaba levemente mientras ella entreabría los labios para dejar escapar un pequeño gemido ahogado ante el furioso beso dado por su amante.
Ino se estaba volviendo loca a cada estocada, cerrando los ojos mientras lo sentía dentro de ella, haciéndole el amor salvajemente, olvidándose de todo lo que había ocurrido aquella mañana. El olor de su amante la inundaba por completo haciéndole perder el resto de cordura que tenía en aquel momento.
—Ino… eres preciosa —jadeó el hombre acariciando su melena rubia con delicadeza, ella no podía hacer otra cosa en aquel momento que no fuera gemir al oír su sensual voz tan cerca de su oído.
—Hmmmm —fue lo único que ella fue capaz de decir mientras miraba a los ojos de su amante que le acariciaba el rostro deformado por el éxtasis.
—Amor, no aguanto más, córrete conmigo —murmuró el hombre con una voz tan grave como lujuriosa mientras unos segundos más tarde eyaculaba en la joven Yamanaka al compás de su respiración agitada.
—¡I-Itachi-i! —jadeó mientras él enterraba su cabeza entre sus pezones erectos y se los llevaba a la boca. Sin embargo, Itachi continuó embistiéndola lentamente mientras sus uñas se aferraban a su espalda a la par que sus piernas temblaban por el espasmo.
—¿Te gusta así? —le preguntó al cambiar el ritmo, volviéndose tortuosamente placentero y observando a Ino quien tenía los párpados cerrados —Umm, ¿Ino? —volvió a preguntar al no obtener respuesta inmediata de ella y paró de penetrarla.
Tomando la iniciativa sin decir nada, Ino se puso encima de él traviesamente buscando sus labios desesperada, mientras Itachi probaba la piel de su cuello y con la otra mano apretaba sus glúteos con fuerza. Sus caderas cabalgaron en las piernas de Itachi y sus cuerpos se pegaban sudorosos ante el placer carnal, Itachi sonrió maliciosamente mientras Ino lo cogía de las muñecas poniéndolas en la pared y tomando el control a la par que los pechos de Ino se movían nuevamente al compás del grotesco sonido del sexo.
En un momento de inconsciencia, Ino se acordó de Sasuke mientras una vanidosa sonrisa se dibujaba en sus labios imaginando cómo sería el Uchiha menor en la cama y si sería tan bueno como Itachi. Trató de eliminar ese pensamiento de su mente, totalmente extasiada de placer al estar con Itachi pero no fue capaz, este empezó a descender de su boca a sus pectorales y de ahí a sus definidos abdominales, finalmente llegó hasta su erecto miembro donde Ino se remitió a darle placer. Ino se excitó todavía oyendo los jadeos del Itachi y no pudo evitar imaginar cómo gemiría el pueril Sasuke, imaginando esa malévola sinfonía en su mente, porque estaba segura de que Sasuke nunca había visto a una mujer desnuda. El Uchiha no aguantó más y la penetró una vez más encima de ella, mientras aguantaba el peso de su musculoso cuerpo con sus manos. Olvidándose de Sasuke contempló a Itachi, este era un Adonis del sexo, una auténtica deidad griega bajado del Olimpo para complacerla, haciéndola sentir que estaba acostándose con un dios del sexo.
Justo en aquel momento Sasuke entraba en la casa malhumorado después de quedarse toda la tarde intentando estudiar con Naruto en la biblioteca de la facultad, o más bien que el rubio hiperactivo tratara de contarle lo que había explicado el señor Hatake por la mañana. El Uzumaki era un completo inútil, incapaz de memorizar unas simples flechas o unos nombres de cuadros y pintores, y Sasuke realmente se preguntaba como el rubio era capaz de pasar de curso. Fue un absoluto fracaso y este es el motivo que explica el malhumor del Uchiha menor. Lo único para que le había servido la clase del Hatake a Naruto fue para echarse una siesta productiva para que sus pocas neuronas descansaran unos minutos, compadecía a Sakura por tener que aguantarlo pero también se compadecía a sí mismo. Aunque gracias a aquello, se había olvidado de Ino ya que la rubia no había aparecido por su mente en ningún momento, agradeciendo a sus propios pensamientos que no lo atormentaban. Al fin y al cabo, tendría que darle las gracias al estúpido de Naruto por hacer algo productivo aquel día.
Sasuke cruzó todo el pasillo y de repente escuchó ciertos ruidos, que procedían del cuarto de su hermano quien se había dejado la puerta entreabierta en un descuido (¿o a propósito?). Al instante pudo identificar los gemidos de una mujer, cuya voz le resultaba familiar y la ronca voz de su hermano entrecortada. En esos momentos no se le ocurría que podrían estar haciendo para llegar a emitir esos sonidos, así que totalmente instigado por la curiosidad que le despertaba y desterrando al descerebrado Naruto de su mente, se acercó al lugar de donde procedían los ruidos con mucha cautela para no ser descubierto, ignorando lo que podía ser. Se asomó a la puerta ligeramente y entonces vio a su hermano Itachi penetrando a Ino quien se retorcía de placer bajo él entre las sábanas. Se quedó paralizado pero no pudo evitar otear a su hermano con cierta envidia y vergüenza a la vez, el escultórico cuerpo del Uchiha era igual al que Ino había dibujado en su trabajo de la universidad. Los sonoros y escandalosos gemidos de Ino siendo penetrada llegaban a sus oídos empezando a despertar una sensación nueva para él, como una especie de cosquilleo que iba desde la parte baja de su vientre a sus zonas más pudorosas. Estaba totalmente desconcertado y confundido, era la primera vez que veía a alguien practicando sexo, nunca antes había tenido en interés en ello ni en las mujeres, ni si quiera había tenido la ocasión de hacerlo y desde luego no era algo que le preocupara ni le quitara el sueño por las noches. Le parecía una pérdida de tiempo y energía importante además de parecerle poco higiénico.
Pero sus ojos curiosos se dirigieron inevitablemente hacia Ino desnuda, cuyos pechos se movían al ritmo de las embestidas salvajes de su hermano. Su bonito rostro estaba deformado por el placer mientras sus párpados continuaban cerrados, sus manos se aferraban desesperadamente a la espalda de su hermano quien no paraba ante las súplicas de la mujer. Por un instante y de manera inconsciente, Sasuke deseó ser él quien ahí en el lugar de su hermano. Continuó observando fijamente a Ino siendo besada por Itachi, incapaz de despegar su mirada de ella mientras las gotas de sudor los empapaban por completo. Los gemidos de ambos se habían intensificado mientras culminaban nuevamente en un intenso orgasmo, Ino a la par que Itachi. Sasuke sintió algo duro en sus pantalones al oír a la rubia gemir así, ¿estaba excitado? No estaba seguro, pero tenía una notable erección que abultaba incontrolablemente en sus pantalones. ¿Qué se suponía que debía hacer? Desde luego lo más prudente era salir corriendo de ahí pero no dejaba de mirar la escena sigilosamente para no ser descubierto, desde luego, Ino era una mujer verdaderamente preciosa y disfrutaba viendo como las sábanas cubrían vanamente la desnudez de su cuerpo.
—Ino, estás preciosa cuando te hago mía —comentó el Uchiha mayor mientras jugueteaba con los mechones rubios entre sus manos, recostando a su lado, admirando cada facción de su rostro sin imaginarse que su hermano estaba observando lo mismo.
—Itachi… debería irme. Yo-o se me ha hecho tarde y luego Sakura…
—Por favor, no te vayas —le rogó interrumpiéndola, mirándola detenidamente a los ojos azulados y perdiéndose en ellos, era la primera vez que Sasuke veía a su hermano rogándole a alguien y aquello le dejó atónito. Ante la sinceridad de sus palabras la rubia decidió quedarse con él mientras la pesadez se iba adueñando de su cuerpo cada vez más, envuelta en sus brazos masculinos. Sin darse cuenta acabó cayendo en un sueño profundo junto a él, quien se había aferrado posesivamente a su cuerpo.
Sasuke decidió marcharse a su habitación después de presenciar aquello. Ya había tenido suficiente aquel día, parecía que el universo se había puesto en su contra y que se estaba riendo de él, o peor aún, que alguien estaba conspirando contra él. Se desvistió maldiciendo al estúpido de Naruto, a Kakashi (y a su maldito libro, por supuesto), a Sakura, a Itachi y a Ino en sus pensamientos, hastiado de todo lo que le había sucedido aquel día porque la situación lo había sobrepasado. Cogió la prenda superior del pijama que consistía en una camiseta de color azul y un pantalón corto de tonos grisáceos. Se dejó caer en la cama con cansancio mientras sus manos tocaban un pequeño peluche verde similar a un dinosaurio que había conservado desde que era niño y que sus padres le habían regalado. Incapaz de conciliar el sueño por el silencio sepulcral que había cerró los ojos, al cabo de unos minutos resopló porque Ino no salía de sus pensamientos y se dio la vuelta. Miró al techo intentando concentrarse mentalmente para que la erección se bajara, y volvió a abrir los ojos con hartura. Sentía pesadez en los párpados y dirigió la mirada a su maletín. ¡Esa estúpida Yamanaka no lo dejaba en paz ni en sus propios pensamientos! Estaba horrorizado consigo mismo porque no era capaz de quitarse a la rubia de su cabeza, con irritación sacó el dibujo recordando el trabajo de Sai y continuó esbozando el dibujo de la chica. Sin darse cuenta, una pequeña sonrisa de medio rostro se formó al ver lo que había hecho.
Sasuke acariciaba el papel con el lápiz con suma delicadeza, totalmente absorto en ese momento, recordando cada parte de Ino como si estuviera grabada en su mente como una fotografía, memorizando cada facción de su rostro y de su piel para plasmarla en una bonita obra de arte con destreza. Sasuke frunció los labios con satisfacción mientras terminaba de esbozar el cuerpo de la joven con una sonrisa deseoso de darle color su boceto. En ese momento, recordaba las palabras de Jiraiya, el pervertido profesor de arte moderno y su tan característico: "hagamos Historia del Arte". Las horas pasaban y el joven Uchiha seguía ensimismado en el trabajo al que solo le faltaban unos pocos detalles que solo podría realizar con Ino posando en vivo en el aula de Sai, pero poco a poco, el sueño le fue venciendo y se dejó caer en los brazos de Morfeo.
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Al día siguiente por la mañana el Uchiha mayor estaba en la puerta con una toalla ceñida a su musculoso cuerpo dejando visible su anatomía trabajada en el gimnasio, observando en silencio como su hermano fue vencido por el cansancio del día a día. A pesar de que tenían una relación difícil y complicada, él seguía siendo su hermano menor y lo seguía queriendo como tal, era su única familia viva tras el terrible accidente de sus padres hace años y se había prometido cuidarlo. Lo protegía pero no por ello dejaba de ser estricto, aunque por supuesto albergaba sentimiento profundos por él aunque no solía demostrarlos en público. Se aproximó a su cama y lo tapó con una manta mientras sus ojos se dirigieron hacia el dibujo que sostenía entre sus manos, observándolo durante unos instantes y fijándose en que en la esquina superior derecha ponía "Fecha de entrega: viernes Sai". Itachi observaba la viva expresión sonriente de Ino totalmente embelesado al pensar en ella y al recordar sus caricias. Finalmente esbozo una sonrisa, pensando mentalmente en el buen trabajo que había hecho su hermano y arrepintiéndose de lo ocurrido esa mañana con él pero sabía que era lo mejor para intentarlo alejarlo de ella. Todo había sido un fortuito malentendido y los celos a veces no le permitían discernir.
—Incluso si soy un obstáculo para ti, siempre estaré ahí, incluso si me odias, para eso estamos los hermanos mayores —murmuró en tono paternal de espaldas a él, antes de salir de su habitación para no perturbar el sueño de su hermano, pero se detuvo en su camino.
Itachi intuía que Sasuke estaba empezando a despertar interés por la rubia, sabía que la anhelaba, incluso si eso implicaba tener que quitársela y ser un hermano desleal. Suspiró con pesadumbre, la culpable de todo esto era Ino, aquella hermosa mujer capaz de hacerle perder la cordura. Ino, la rubia en la que no podía dejar de pensar cada día y por la que tarareaba alegres canciones todas las mañanas. Ino, aquella mujer de piernas torneadas y curvas perfectas. Ino, que siempre sonreía con dulzura tratando de estar alegre. Ino. Ino, Ino, Ino. Una vez más, lo miró con ternura antes de salir de la habitación, mientras este seguía profundamente dormido con una respiración relajada. Los cabellos desordenados de Itachi caían por su cara y cuello, aun así estaba tan atractivo como siempre. Decidió ir al baño para tomarse una ducha rápida mientras se llevaba una mano al rostro con cierto cansancio por haber practicado sexo durante buena parte de la tarde del día anterior al notar la pesadez en su cuerpo. Se deshizo rápidamente de la parte de abajo del pijama, dejando la parte más sensible de su anatomía al aire mientras se preparaba para entrar en la ducha. Aquel era su momento preferido del día donde podía relajarse antes de afrontar el estrés diario.
Le encantaba sentir el agua cayendo por su espalda y empapando su cabello mientras el vapor acariciaba sus músculos todas las mañanas. De repente, sintió unas manos abrazando su espalda y supo que era Ino. Se quedó así unos segundos, sintiendo como el contacto le quemaba la piel y acarició sus manos antes de darse la vuelta y abrazarla. En ese momento, se olvidó de Sasuke y se concentró en besar sus labios rosados.
—Ino, sabes que te amo y que eres lo más importante para mí —susurró después de un rato mientras sonreía tímidamente con sus mejillas sonrosadas.
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—Vamos, Sasuke, cuéntame que te pasa, hoy está más callado de lo normal —insistió Naruto por enésima vez mientras caminaban por los llenos pasillos de la facultad mientras Sasuke evitaba mirarlo.
—Hmp… idiota —le espetó, estaba malhumorado y francamente, no le apetecía en absoluto tener que darle explicaciones.
Inmediatamente dejaron de insultarse y matarse con la mirada cuando vieron a Ino y a Itachi caminando juntos en actitud muy cariñosa por el pasillo. Sasuke miró para otro lado intentando evitarlos mientras Naruto se sentaba en un banco alzando una ceja ante el comportamiento extraño de su amigo. El Uzumaki estaba tan absorto pensando en alguna de sus ridículas teorías sobre la razón del comportamiento de su amigo que Sakura se sentó a su lado y no se percató. Por un momento agradeció al destino y a la buena suerte por tenerla cerca a la par que se sonrojaba, dejando de prestarle atención a su malhumorado mejor amigo. Los cortos cabellos rosados de la joven Haruno parecían alborotados aquella mañana y sus bonitos ojos jade parecían estar distraídos, pero tenían un brillo diferente, algo impropio de la aplicada y sacrificada estudiante.
—Naruto, ¿has continuado con el trabajo de Sai? —preguntó al cabo de un rato con timidez, tratando de iniciar la conversación con ellos.
—Yo… e-eeesto sí, Sakura —respondió con una gran sonrisa en la cara mientras que la muchacha lo miraba con una sonrisa de agradecimiento interior —Estoy madurando, en serio, me he vuelto más responsable.
—Más quisieras —añadió Sasuke con burla. El timbre sonó y los tres estudiantes entraron a la clase de Sai donde poco a poco fueron llegando el resto de los alumnos.
Sasuke se sentó en un taburete al final de la clase, en el mismo sitio que se habían sentado el día anterior, con el boceto casi a punto de terminar en sus manos, totalmente frustrado consigo mismo por todo lo ocurrido, deseando poder acabar el maldito dibujo y resignarse a olvidarse de Ino para siempre. Esa maldita rubia le había traído problemas desde el momento en que se accidentó con él y estaba tan enfurruñado que no se dio cuenta cuando se aproximó a él.
—Oye Sasuke, ¿estás bien? —preguntó ingenuamente al verlo tan malhumorado mientras se sentaba en su taburete preparándose para posar.
—Hmp, sí —mintió porque no quería hablar con ella, ni si quiera le apetecía verla ni mirarle a la cara, sin embargo no tuvo que decirle nada más, cosa que agradeció internamente porque la Yamanaka se había preparado en silencio para seguir siendo retratada. Ino ya se había acostumbrado a sus silencios a pesar de que a ella le encantaba hablar y apenas habían intercambiado un par de palabras, pero sabía que él Uchiha era reservado. Se limitó a seguir posando con naturalidad mientras una fina sonrisa adornaba sus labios, sin dejar de quitarle la mirada de encima pero intentando averiguar el motivo por el que se comportaba así.
Sasuke tenía una lucha interna en aquel momento mientras finalizaba el dibujo al recordar el salvaje cuerpo de Ino desnudo y los agudos gemidos que salían de su boca. Estaba ajeno a todo lo que le rodeaba, a las alegres risas de Uzumaki y Haruno, a las constantes quejas de Nara y a las extravagantes frases de Rock Lee sobre la juventud que empleaba para motivarse (aquel muchacho al que Naruto siempre llamaba "cejotas"), con la imagen de su hermano grabada en su cerebro, en una lucha entre lo correcto y su deseo.
Accidentalmente la mirada dulce de Ino se cruzó con la del Uchiha y entonces la complicidad de las tímidas miradas empezaba a tornarse en una peligrosa dinámica. Por un momento Sasuke sintió deseos de parar de dibujar y saborear sus aterciopelados labios mientras degustaba la suave fragancia floral de jazmines que desprendía el pelo de la joven, totalmente ensimismado pero incapaz de hacerlo por falta de atrevimiento, a veces Uchiha era un cobarde. Pero se decía a sí mismo que no era lo correcto y que no lo iba a hacer, no quería ser desleal con Itachi. Sus miradas no podían despegarse el uno del otro, tratando de expresar sus deseos más profundos mediante los cruces de miradas que a Ino la estaban volviendo loca, perdiéndose en el deseo infinito de acariciar sus mechones oscuros y de algo más. Sasuke se había acercado, atraído por ella para probar sus labios sin poder dejar de mirarlos, sin imaginarse la cascada de intensas sensaciones que la joven Yamanaka estaba pasando en aquellos momentos. Pero recordaba que ella era la mujer de su hermano y estaba prohibida para él.
Continuará…
Nota de autora: Hola de nuevo a todos. Finalmente me volví a animar retomando este fic que tenía abandonado después de llevar años desaparecida. Me encanta escribir sobre la frustración interna de Sasuke con Ino y sobre su relación de amor-odio con Itachi, me parece tan divertido jajaja. Quiero agradecer a todos los que seguís y comentáis la historia, pues no tengo palabras de agradecimiento suficientes para todos vosotros. ¿Te gustó? ¿No? ¿Qué opinas? ¿Qué pasará en el siguiente capítulo? Espero que os haya gustado, dejadme vuestras opiniones o teorías en comentarios. Si dejas un review Itachi irá a tu casa a ducharse contigo. Hasta el próximo capítulo, queridos lectores.
