Resumen: UA. Ino se encuentra en la facultad accidentalmente con Sasuke Uchiha, un joven de oscuros cabellos y hermano menor de su pareja. Algo en él empieza a despertar interés por la joven y a infundir sospechas en Itachi. SasuIno / ItaIno. KakaSaku.
Nota de la autora: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto pero sí reconozco esta historia como mi propia creación. Está prohibido cualquier intento de plagio. He decidido crearme un cuenta en Wattpad y también subir la historia ahí, podéis buscarme con el nombre de LadyVonC. Quiero agradecer a A. quien me animó incansablemente en todo momento para que continuara y aportó muchas ideas a la historia. Gracias a todos por leer y por comentar el capítulo anterior, aquí está el cuarto capítulo de la historia, espero que lo disfrutéis.
Ino es mía.
Capítulo 4.
Infiel.
Ino era incapaz de reaccionar en esa situación, estaba totalmente embriagada del deseo que sentía de rozar sus labios contra los de él, de probarlos, sintiendo que perdía la cordura que tenía en aquel momento. Sasuke dejó el dibujo sobre el taburete mientras ambos estaban tan cerca que podía sentir la respiración el uno del otro, reduciendo la distancia entre ambos e Ino soltó un suspiro cerca de la oreja del joven que hizo que se le erizara la piel. En ese momento Sasuke tampoco era consciente de sus propios actos, simplemente se estaba dejando llevar sin pensar en las consecuencias, atrapado en su la imagen de su boca y el olor a flores se colaba por sus fosas nasales. Sus narices se acariciaron tímidamente mientras el Uchiha tanteaba el mentón de la joven, dispuesto a fundir sus labios de una vez por todas. Era la primera vez que Sasuke besaba a una mujer, mejor dicho, era la primera vez que besaba a alguien en toda su vida (aquel beso a traición con el estúpido de Naruto no contaba). Yamanaka simplemente cerró los ojos, totalmente entregada al Uchiha mientras su mente divagaba en un cosmos frenético mientras el inexperto saboreaba aquellos suaves labios que anhelaba. La boca de Ino sabía dulce y fresca a la vez, a hierbabuena y miel, y al saborearla lentamente el resto del mundo parecía haber desaparecido para ellos dos, solo importaban sus lenguas entrelazadas jugando traviesamente. Deseaba tanto besarla y recorrer su boca con la lengua que se había dejado llevar y nuevamente, una erección asomaba sus pantalones de manera inevitable que le hizo enardecer.
Sasuke disfrutó cada segundo de aquel beso, cada sensación era nueva para él, dejándose llevar mientras ella estaba probando el mayor de los manjares prohibidos, los labios del hermano menor de su pareja. A pesar de la inexperiencia el muchacho tenía una manera de besarla que la hacía estremecerse, que desencadenaba en una mirada de ruego desmedido hacia el Uchiha para que continuara. Ino había besado en su vida a varios chicos pero era la primera vez que era besada de aquella manera indescriptible, un beso lento y prolongado que se volvía voraz y hambriento, los labios levemente hinchados de la muchacha no se despegaban de los suyos ni un segundo, convirtiéndose en una batalla en la que ninguno de los dos quería una tregua. Sasuke no era capaz de conservar el raciocinio que le quedaba y su parte más primaria se estaba adueñando de él mientras su molesta erección aumentaba. "Maldita sea" pensó.
El muchacho empezó a saborear sus labios con un poco más de salvajismo, incapaz de controlarse, sediento de su boca mientras el beso se intensificaba y las sensaciones se distorsionaban en un delirio, con rudeza, agarró la nuca de la rubia con sus manos para profundizar el beso. Si los besos de Itachi la excitaban, el beso de Sasuke la estaba humedeciendo demasiado. Finalmente se despegó de ella con una estúpida sonrisa de satisfacción en los labios, ahora que por fin se había librado de la tentación ya no tendría a Ino en la cabeza por más tiempo y podría dormir tranquilo sin que le quitara el sueño por las noches. Pero nada sería más lejos de la realidad. Cuando se separaron miraron a sus compañeros de clase, parecía que nadie se había percatado de lo sucedido porque todos estaban tan ensimismados realizando sus proyectos. Entonces el Uchiha se dispuso a terminar el dibujo después de haber cometido el criminal delito de saborear los labios prohibidos.
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Ino y Sasuke no podían dejar de mirarse furtivamente durante la clase de modelado y esculpido de esculturas que impartía el joven Deidara, quien hablaba totalmente entusiasmado con un brillo especial en sus ojos. Era muy extrovertido y alegre, tratando siempre hacer que sus alumnos se entusiasmaran por la asignatura. Naruto estaba durmiendo alegremente encima de la mesa con una sonrisa zorruna en la cara mientras Shikamaru, que estaba sentando a su lado se quejaba en voz baja del extravagante profesor y de los ronquidos de su compañero, tratando de evadirse mirando el cielo azul de la mañana desde la ventana. Las agujas del reloj no parecían tener prisa y avanzaban tímidas con una lentitud pasmosa. Sin embargo Sakura, tomaba nota de cada palabra y frase ilustre que decía su profesor y gracias a ello tenía un expediente intachable, a diferencia de la rubia que estaba totalmente distraída de la clase sin quitarle ojo al Uchiha. De vez en cuando miraba al profesor con cara de aburrimiento, mientras este no paraba de parlotear sobre las técnicas de escultóricas.
Yamanaka no podía parar de pensar en él y en los besos que se habían dado hace tan solo unos minutos, incapaz de asumir sus propios hechos y de obviar lo sucedido, enrojeciéndose levemente al recordarlo. Jugaba con su larga melena con nerviosismo sin dejar de pensar en los labios del Uchiha menor rozándose sin control contra los suyos con tanta suavidad y sin olvidar la intensidad del momento cuando las lenguas entraron en juego. Sin darse cuenta cruzó sus delgadas piernas, apretando sus muslos para sentir fricción en su zona más sensible, tenía que admitir que la había excitado un poco.
Por el contrario Sasuke no podía dejar de mirarla con como si esperara una respuesta inmediata. ¡Estúpida Yamanaka! Ahora no podía dejar de mirar sus labios o su cuello, la observó con el ceño fruncido mientras se mecía en la silla acalorada. ¿Qué estaba haciendo? ¿Lo estaba incitando? ¿Debería hablar con ella? ¿Obviar lo sucedido? ¿Seguirle el juego? ¿Ignorarla? Todos esos interrogantes aparecieron en la mente del joven, en su mente recordó a su hermano mientras un sentimiento de culpa lo asoló, permaneciendo la imagen de Itachi en su memoria con angustia. "Nada de esto tenía que haber pasado" se maldijo mentalmente a sí mismo, entonces sus miradas se entrecruzaron nuevamente varios segundos. Shikamaru observó de reojo a Ino sin que ella se diera cuenta y notó un brillo diferente en sus pupilas, inmediatamente el timbre sonó, y los alumnos salieron apresurados de la clase antes de que Deidara pudiera acabar la frase.
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Ino estaba en el aseo de chicas retocándose el cabello y el maquillaje ante la atenta mirada de sus amigas. Era una mujer muy presumida y coqueta, en todo momento tenía que sentirse bella y parte de culpa de que siguiera siendo caprichosa la tenía su padre Inoichi, que no era capaz de asimilar que su pequeña niña se había vuelto una mujer madura y la seguía tratando como tal. No era tan superficial como muchos creían, por supuesto que apreciaba el físico pero valoraba otras cosas, especialmente la sinceridad y la amistad. Tenía muchos amigos porque era muy sociable y cariñosa, sobre todo con Shikamaru (a disgusto de Itachi) y era apreciada por toda su clase, además de ser tan inteligente como Sakura. Ino adoraba ir impecable, siempre con un bonito maquillaje ligero y sus largas uñas arregladas, a las que le dedicaba gran parte de su tiempo y le gustaba aconsejar a sus amigas sobre el aspecto físico.
—Sakura, como sigas echándote más bronceador en la cara va a parecer que te has quemado. Trae, yo te ayudo, no tienes que echar tanto producto, sino que tienes que trabajarlo con la brocha a toquecitos, así, ¿lo ves? —Ino dejó de rizarse las pestañas para ayudar a Sakura. Yamanaka era una artista con el maquillaje eso lo sabía toda la facultad —Un poquito de colorete, ahora lo sellas con los polvos traslúcidos y listo. ¡Mira qué guapa! —en esos momentos sintió ganas de sincerarse y confesarle a Sakura todo lo que había pasado con Sasuke en la clase de Sai pero no fue capaz porque las palabras no salían de su garganta. Bajó la mirada y sus cejas se curvaron hacia abajo, Haruno notó en su cara que algo no iba a bien, la conocía desde hace demasiados años como para no darse cuenta de que a su amiga le pasaba algo. Pero decidió no darle más importancia, aunque Hinata también pareció notar que algo pasaba.
—¡Chicas! Por fin… os… encuentro —inesperadamente Tenten apareció por la puerta y parecía que se había dado una buen carrera hasta encontrarlas porque no paraba de jadear e intentaba recomponerse para hablar.
—Di-inos, Tenten, ¿qué-é ocurre? —preguntó Hinata preocupada ante la súbdita interrupción de la castaña, Ino y Sakura asintieron con la cabeza esperando una respuesta, olvidándose de sus propios pensamientos.
—Asuma… y… K-urenai —tras recobrar el aliento durante varios segundos dijo palabras inconexas —Me acabo de enterar que el profesor Asuma Sarutobi está saliendo con Kurenai Yuhi, la profesora de artes dramáticas y poéticas. Acabo de verlos yo misma juntos en la biblioteca en una posición muy comprometedora, ¿os lo podéis creer? —a las tres chicas casi se les desencaja la mandíbula mientras empezaron a chillar alegremente sobre el cotilleo. Tenten siempre les ofrecía jugosa información de primera mano porque estaba dentro del club de periodismo y siempre tenía una exclusiva que dar a sus amigas.
—Ya me parecía a mí desde hace tiempo que entre esos dos había algo. ¿Os acordáis de la cena del año pasado? Se reían demasiado y de una manera muy sospechosa —añadió Sakura con énfasis, mientras terminaba de mirarse al espejo después de probarse un pintalabios color melocotón.
—De todos modos es de los pocos docentes que tienen pareja. Para mí, el profesor más guapo es Deidara —añadió Tenten sonrojándose —lo que daría por una tutoría en su despacho —las demás se rieron y Hinata se sonrojó.
—El más atractivo de todos los profesores es Hatake, siempre va tan impecable, pero él es tan serio y además que seguro que ya está casado —comentó Sakura ante el asombro de Ino y Tenten, ya que normalmente la pelirrosa estaba más interesada en los libros que en los hombres —¿Qué? No me miréis así, tengo ojos en la cara como todo el mundo —replicó ceñuda.
—Sakura, ya va siendo hora de que saques un poco más tus encantos a relucir —bromeó Ino mientras le abría la camisa blanca del uniforme a lo que la pelirrosa protestó —además dicen que está soltero —añadió guiñándole un ojo a Haruno.
—Ino, estás loca —murmuró sin esperar que su amiga la escuchara.
—¡No! Empollona.
—Presumida.
—Frentona —la vena de la frente de la Yamanaka había empezado a hincharse.
—Rubia de bote.
—¿Ah, sí? Te vas a enter… "Esta te la pienso guardar, Sakura" —pensó Ino para sus adentros.
—Venga chicas, parad ya —interrumpió Tenten entre risas —Además todos sabemos que Naruto está loco por Sakura.
La joven asintió a esa afirmación ligeramente con una sonrisa triste. Conocía a Naruto desde que era pequeña, al igual que a Ino y a Sasuke, solían jugar juntos cuando eran niños en el parque de la escuela. Admiraba el espíritu y la determinación de Naruto pero nunca fue capaz de corresponder a los sentimientos del rubio, solo lo veía como un amigo, y ello le causaba una infinita tristeza porque sabía que el Uzumaki no era una persona que se rindiera fácilmente, sino que perseveraba siempre ante las circunstancias. Por otra parte había dejado atrás aquel enamoramiento infantil hacia Sasuke, había madurado y recuperado su amistad con Ino y no iba a permitir que un chico estropeara aquello otra vez. Sonrió nuevamente, para ella lo más importante era estudiar y sacar buenas notas para poder labrarse un buen futuro como profesional.
Las cuatro chicas salieron del baño entre risas, todavía tenían una hora y media libre para almorzar antes de tener la última clase del día. La cafetería estaba adosaba al edificio de la facultad, era amplia, soleada y moderna, y hacía un peculiar contraste con la vieja arquitectura adintelada de piedra. Solía tener bullicio porque estaba llena de alumnos y aquel día no era la excepción, vieron a Asuma y a Kurenai sentados en una mesa soltando risitas tontas y acarameladas, en la mesa de al lado estaba la directora Tsunade con Jiraiya jugando a las cartas acaloradamente con un par de copas de vino de más, mientras el hombre le decía al camarero "traiga más botellas, mancebo", refiriéndose a Yamato. En la mesa del fondo, un solitario Iruka Umino debía estar leyendo muy interesante porque estaba totalmente ensimismado, y por supuesto, también estaban allí algunos alumnos de segundo y tercero pero todavía quedaban sitios libres.
Ino se iba a sentar con sus amigas hasta que una mano la agarró por el brazo y la detuvo, notando como se le paralizaba el corazón. Esperaba que no fuera Sasuke porque aquel no era el mejor momento para pedir explicaciones o hablar sobre lo sucedido, por suerte para ella, resultó ser Shikamaru y no el Uchiha, suspirando aliviada pero no fue capaz de disimular su cara de susto, algo que no pasó desapercibido por el joven.
—Hola Shika, me has asustado, ¿qué tal? —dijo Ino, mostrando sus dientes blancos en una sonrisa que parecía más de pánico que de otra cosa.
—Ino, ¿podemos hablar? —aquella pregunta tan directo preocupó a la rubia, cuyo semblante cambió radicalmente.
—¿Qué pasa? ¿Es sobre Chōji? ¿Es que Naruto ha vuelto a esconderle las patatas? —intentó bromear mientras el Nara negó con la cabeza. La llevó del brazo a una mesa alejada de oídos indiscretos mientras le hacía a Sakura un gesto, quien hablaba entretenida con Hinata y Tenten sobre la clase de Sai.
—Ino, mujer… No sé cómo decirte esto, es tan… problemático —a Shikamaru le estaba costando encontrar las palabras adecuadas para expresarle su preocupación —Hoy en clase de Deidara, te vi… estás rara, ¿te pasa algo?
—¡Shika, te he dicho miles de veces que no me observes! —exclamó Ino con ligero enfado en su voz, cruzando los brazos bajo su pecho como solía hacer cuando se disgustaba.
"Esto va a ser un fastidio" pensó el chico para sus adentros. Shikamaru era muy observador e inteligente y conocía a Ino a la perfección, sabía que si le preguntaba algo directamente le evadiría o no le diría la verdad, así que empezó a pensar en una estrategia para hacerla hablar. Al Nara no se le escapaba ningún detalle, frunció los labios, dispuesto a mover la primera pieza del tablero, sabía que si movía bien las piezas se alzaría con las respuestas que necesitaba.
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Se maldijo a sí mismo una y mil veces. ¿Cómo había llegado a ocurrir aquello? No se trataba de buscar culpables pero sí alguien aquí era culpable era la tonta Yamanaka. Suspiró con pesadumbre, sabía que las mujeres solo traían problemas y que Ino lleva la palabra "problema" escrita en la frente (tal y como solía decía el Nara). Durante el resto del día estuvo en soledad porque en ella era capaz de hallar la paz que necesitaba para encontrarse a sí mismo y para estar a solas con sus pensamientos. ¿Había besado a Ino Yamanaka? No. ¿No? En verdad, sí y no le había desagradado. Simplemente había sucumbido y se había dejado llevar por la situación, en dos días le había pasado más cosas desagradables que en todo un año, sin contar las innumerables veces que Naruto lo metía en problemas por no mantener la bocaza cerrada. Debía ser que los rubios que conocía tenían un talento innato para los problemas.
El problema no era que había besado a una mujer, sino que había besado concretamente a la única mujer que no debía besar. Se sentía tremendamente estúpido y eso que el orgullo Uchiha era muy fuerte, pero por otra parte se sentía triste, defraudado y decepcionado. Había sido infiel y desleal a su hermano, la persona más importante para él pero no solo le había fallado a él, sino que se había fallado a sí mismo. Suspiró una vez más, conocía muy bien la palabra lealtad, era una de las enseñanzas que su madre y su padre se habían preocupado por inculcarle desde niño, el ser siempre leal a su familia.
La imagen de Itachi apareció en su mente nuevamente como una mancha negra, pensando que él nunca lo traicionaría porque era su hermano, su única familia viva y porque a pesar de todo Sasuke siempre quería serle leal. A Itachi jamás se le ocurriría involucrarse con Ino si estuvieran los papeles intercambiados. Su mente se llenó de imágenes, miles de recuerdos se agolparon raudos en su memoria de cuando eran niños y todavía vivían sus padres, parpadeó y se sintió aún más culpable, porque al fin y al cabo se trataba de la mujer de su hermano, y aunque no se llevaran bien, su hermano era la persona que más quería.
Pero por otra parte, había disfrutado de su boca, de su calidez, de la suavidad de sus labios, de la belleza de su rostro, de su tersa piel y de aquel momento. Porque, seamos sinceros, Ino Yamanaka era una mujer hecha para el pecado y para despertar los instintos más básicos de cualquier hombre. Sí, Sasuke Uchiha había sido infiel una vez, pero no se arrepentía.
Un mueca de arrogancia apreció en su rostro. Itachi siempre era el mejor en todo lo que hacía y nada de lo que él hacía era suficiente, Itachi siempre había sido el orgullo de su familia y de su padre, mientras que Sasuke siempre había quedado en un segundo plano y odiaba que lo compararan todo el rato con él o que le recordaran que nunca podría llegar a ser como él. Pero por primera vez Sasuke sintió que le había ganado a su hermano y que podía superarlo, mientras una sonrisa malvada surcó su rostro, estaba dispuesto a volver a hacerlo.
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—Ino, te conozco y sé que cuando estás nerviosa tratas de disimularlo. Cuando mientes desvías la mirada hacia otro lado y cuando sonríes demasiado es que algo no va bien. Te conozco porque te he observado todos estos años y aunque me digas que estás bien, sé que no es así. Ino… ¿me vas a decir que ha pasado? —suspiró con pesadumbre.
—Oh, Shika —la estrategia del Nara la había desarmado totalmente y sabía que había usado sus artimañas para conseguirlo pero siempre de manera honesta porque Shikamaru odiaba el juego sucio. Se notaba que le profesaba mucho cariño a Ino desde hacía tiempo, desde luego se preocupaba mucho por ella y era como la hermana que nunca había tenido. Ino empezó a contarle todo lo ocurrido desde el momento en que tuvo el accidente encuentro en la clase de Kakashi hasta lo ocurrido en las clases de hoy sin omitir ningún detalle. Fue totalmente sincera mientras Shikamaru escuchaba atentamente todo lo que ella le contaba, el joven tenía muchas cualidades pero una de ellas era escuchar a su amiga, quien le encantaba hablar y parlotear incansablemente durante horas —Ay, Shika, no sé qué hacer, ¿debo decírselo a Itachi? —concluyó indecisa mientras se mordía el labio inferior.
—Que… problemático todo —cerró los ojos mientras sacaba una caja de cigarrillos y se dispuso a llevarse uno a la boca —¿Quieres a Itachi? —frunció el ceño y la rubia asintió sin dudarlo —Pues no te preocupes más, boba, fue una tontería pero no lo vuelvas a hacer —Ino miró a su amigo, totalmente agradecida con él
—Oh, ¿Shikamaru que haría sin ti? —sollozó compasiva mientras lo abrazaba.
—Pues meterte en más problemas, mujer —respondió sin pensar notando como los ágiles brazos de su amiga lo envolvían.
—Gracias por todo lo que haces por mí, Shika.
—Pero si el estúpido ese vuelve a hacerte algo, dímelo —farfulló apretando la mandíbula.
Shikamaru Nara era un tipo sencillo, sin grandes ambiciones en la vida y con una vida tranquila, nunca le cayeron especialmente bien los Uchiha, admiraba el talento de Sasuke pero no tenía ningún tipo de simpatía por él. No le hacía mucha gracia que Ino se viera involucrada con un tipo desde su punto de vista tan despreciable, estaba totalmente al corriente de su relación con el Uchiha mayor y sabía de sobras que no permitía que prácticamente nadie más se acercara a la rubia. Shikamaru, el prodigio de los Nara, tenía una cosa clara y es siempre sería un amigo fiel, siempre estaría con Ino, pasará lo que pasará.
Continuará…
Nota de la autora: Gracias por llegar hasta aquí. ¿Qué te ha parecido? ¿Qué piensas que va a suceder? Las primeras tres personas que dejen un comentario tendrán una mención especial en el próximo capítulo "El sabor de la venganza". No olvides activar el botón Follow Story para enterarte de las notificaciones en Fanfiction o votar este capítulo en Wattpad. Si me dejas un comentario Shikamaru te hará los deberes (o lo que tú quieras que haga). Hasta pronto, queridos.
