Resumen: UA. Ino se encuentra en la facultad accidentalmente con Sasuke Uchiha, un joven de oscuros cabellos y hermano menor de su pareja. Algo en él empieza a despertar interés por la joven y a infundir sospechas en Itachi. SasuIno / ItaIno. KakaSaku.
Nota de la autora: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. Está terminantemente prohibido cualquier intento de plagio de esta historia o de cualquiera de las que están bajo mi autoría. La imagen de la portada no me pertenece, reconozco los créditos al autor/a de la foto que es kb_illustration. Gracias por todos los comentarios y el apoyo recibido. Como prometí anteriormente este capítulo está dedicado a Hellacious1 de Fanfiction; y a Rias_Gremory19, Puccatauro y BlackWolf199 de Wattpad. Advertencia de leve contenido explícito, lee bajo tu responsabilidad.
Ino es mía.
Capítulo 5.
El sabor de la venganza.
Ino se había prometido que no volvería a llegar tarde a la primera clase que tenía por la mañana porque no estaba dispuesta a que el profesor de cabellos plateados le pusiera un parte o aún peor, le reprobara la asignatura. Se despertó rápidamente mientras Sakura, su compañera de piso, hacía acto de presencia en la sala de estar con un pijama rosa de flores, una taza de té en su mano, unas gafas y un despeinado moño, lo que indicaba que había estado estudiando desde muy temprano. Ino no se sorprendió ante aquella imagen ya que su amiga era una de las estudiantes más aplicadas de la facultad y con un futuro bastante prometedor. En cierto modo admiraba el tesón y la constancia que tenía Haruno. La luz matutina atravesaba los cristales de la estancia y aquello tomó por sorpresa a la pelirrosa que bostezó ruidosamente con gesto cansado. El piso de estudiantes en el que vivían estaba situado en el centro de la ciudad, era agradable y luminoso, bastante coqueto, las paredes eran de tonos pasteles a juego con la decoración, no era muy amplio pero se sentían a gusto viviendo juntas y además estaba cerca de la facultad.
Tras desayunar y mantener una charla animada con Sakura, Ino escogió cuidadosamente su uniforme como hacía cada mañana, ese día se pondría una corbata y el jersey gris a diferencia de otros días que simplemente llevaba la camisa reglamentaria. Se peinó y anudó el pelo en una coleta alta como solía hacer mientras se observaba al espejo de su habitación. Antes de maquillarse reparó en un marco de fotos y se quedó mirando la fotografía durante unos segundos, esbozó una sonrisa de medio lado, era una fotografía de ella e Itachi a los pocos días de haberse conocido. Sostuvo el marco en su mano y estuvo observándola un buen rato mientras los recuerdos iban y venían a su mente invadida por la nostalgia. La sonrisa radiante de Itachi la cautivó al instante y tocó el cristal con sus dedos, añorando ese preciso instante en que se habían fotografiado. Se reconoció a sí misma con un vestido de flores veraniego, al lado del joven que sostenía un helado de fresa en su mano derecha y no pudo evitar reír al recodar que ese helado había acabado en el suelo por accidente. Una cristalina lágrima se asomó en sus párpados pero se contuvo, al fin y al cabo hoy era un día especial para ella, aunque un sentimiento de inquietud invadió sus pensamientos.
Suspiró con pesadez sin dejar de observar la fotografía. Era consciente de que lo que había hecho no estaba bien, estaba arrepentida y con un remordimiento interno que la angustiaba. Puede que la Ino de hace años hubiera deseado fervientemente un beso de Sasuke pero la de ahora había perdido el interés en él hace tiempo, o de eso quería autoconvencerse. Sabía que no tenía excusa pero se había dejado llevar por un momento de enajenación que no volvería a repetirse. Asumía su parte de culpa así que se disculparía con Sasuke y entonces podría seguir con su vida como si nada hubiera pasado, ignorándolo como llevaba haciendo hasta ahora. Al fin y al cabo Sasuke apenas se relacionaba con nadie que no fuera Naruto o Sakura y no había cruzado más de un par de palabras con ella en todo este tiempo. Haría caso a Shikamaru porque desde luego era lo más prudente, no quería provocar un conflicto entre hermanos y mucho menos herir la sensibilidad de Itachi, quien ya de por sí tenía una tendencia habitual a ser celoso y a malinterpretar las situaciones. Sin darse cuenta soltó la fotografía y salió de su habitación con un sabor amargo en la boca.
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La tenía en frente a él, semidesnuda y tumbada de una manera muy sugerente en su cama pero todavía no daba crédito de lo que sus ojos veían. Deseaba probar la piel del cuello de Ino, aspirar el aroma que le había hecho perder la cordura, volver a besar esos carnosos labios, acariciar todo su sinuoso cuerpo, desvestirla y hacerla suya ahí mismo sin importar las consecuencias. Su voz angelical lo empezaba a llamar y estaba enloqueciendo, la veía retorcerse entre las sábanas mientras jadeaba y deslizaba peligrosamente sus manos sobre su ropa interior.
—¡Sasuke! ¡Sasuke! —pero aquella no parecía la voz de una mujer —¡Sasuke! Vamos despierta de una vez si no quieres llegar tarde a la clase —habló una voz grave con sorna mientras el joven salía abruptamente de su somnolencia. Abrió un ojo con pesadez y descubrió que se trataba ni más ni menos de la irritante voz de su hermano con el ceño fruncido, haciendo vanos intentos para que este se levantara de la cama. Gruñó con leve enfado por haber interrumpido aquella fantasía y se dio la vuelta para disimular la erección que tenía, farfullando un par de palabras incomprensibles mientras el Uchiha mayor salía de la habitación, cerrando la puerta tras de sí. Se frotó la cara con sopor y cerró los ojos otra vez mientras estiraba las piernas perezosamente. ¿Por qué Itachi tenía que haber interrumpido su sueño en ese preciso momento? ¿Por qué había soñado con Yamanaka? ¿Era un egoísta por desearla y que fuera solo para él?
Tras unos minutos de lucha mental y sin encontrar respuesta a aquellas preguntas, decidió continuar su fantasía erótica y empezó a imaginarse los gemidos de la blonda tocándose para él como en su sueño, quitándose la parte del pijama que apretaba su anatomía más sensible. Normalmente no hacía ese tipo de cosas pero tenía una necesidad por satisfacerse, no solo en lo físico sino también en lo personal. Empezó a acariciar su masculinidad mientras no pudo evitar soltar un quejido de deleite, su piel se erizó y su respiración empezaba a agitarse mientras daba rienda suelta a su imaginación. Deslizó su mano una y otra vez por la verticalidad de su miembro a la par que la intensidad de los movimientos empezaban a aumentar y volvió a gemir suavemente sin quitarse a la Yamanaka de su mente, visualizando su cuerpo desnudo y sudoroso. No le importaba que Itachi pudiera descubrirlo, tampoco le importaba volver a llegar tarde a clase y recibir una amonestación por parte de Hatake. No podía de parar de pensar en Ino, su estúpida ingenuidad y belleza lo habían cautivado hasta aquel punto enfermizo de soñar con ella. Si su hermano supiera que había tenido un sueño húmedo con Yamanaka tal vez no le volvería a dirigir la palabra en la vida pero en esos momentos no le importaba. Aquella maldita mujer tan vanidosa y exótica despertaba su curiosidad y daba rienda suelta a todas sus fantasías. Cerró los párpados con fuerza disfrutando de su ensoñación hasta culminar sus deseos.
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El sol lucía esplendoroso aquella mañana de primavera y los alumnos de tercer curso estaban en el patio del claustro como de costumbre. Itachi se encontraba totalmente hastiado porque Konan y Nagato no despegaban la vista de los libros, y no parecían tener la mínima intención de divertirse durante el descanso. El Uchiha estaba sentado en el césped con un lienzo en sus manos mientras pintaba con acuarelas la fuente situada en el centro del claustro hasta que visualizó una larga melena rubia moverse por los pasillos y acto seguido se levantó con rapidez, dejando a los demás estupefactos que se encogieron de hombros, mirándose perplejos entre sí.
Itachi caminaba con paso decidido y elegante tras la muchacha del cabello rubio, quien ingenuamente no se daba cuenta de que la estaba siguiendo muy de cerca. La túnica negra ondeaba al viento y bailaba grácilmente con los pasos del muchacho, persiguiéndola hasta el fondo del pasillo hasta que Ino sintió el inconfundible aroma de Itachi y se detuvo en su andar al darse cuenta de su presencia.
—Dime, ¿qué hace una chica como tú con tanta prisa en un sitio como este? —le susurró al oído con un tono divertido mientras Ino se reía ante las cosquillas del contacto. Itachi era muy cariñoso cuando se lo proponía y esa era una de las facetas que más le gustaban de su pareja.
—Iba a hacer una cosa que… —a pesar de que la dulce risa de Yamanaka era música celestial para sus oídos, la interrumpió con una sonrisa maquiavélica.
—¿Te apetece cenar hoy en mi casa? —susurró con una seductora voz ronca. La muchacha se había quedado totalmente embelesada observando la rectitud de su nariz, sus estilizadas facciones y esos profundos ojos negros como el carbón. Quiso extender la mano para tocar sus mejillas y darse cuenta de que aquella soberbia belleza que tenía en frente era real. Los fuertes brazos del muchacho la envolvieron con avidez contra su cuerpo pero Ino advirtió que el pasillo estaba desértico.
—Lo estoy deseando —respondió mientras se ponía de puntillas ya que era un poco más alto que ella para depositar un tierno beso en los labios, olvidándose de sus preocupaciones anteriores.
—Te recojo a las nueve. Te quiero —concluyó tras darle dos suaves toquecitos en la frente antes de irse porque el timbre había sonado, lo que indicaba que las clases iba a comenzar en unos minutos. El Uchiha se dio la vuelta y empezó a caminar en dirección contraria con esa elegancia natural que lo caracterizaba mientras los alumnos de tercero inundaban los pasillos de la primera planta con sus habituales conversaciones, antes de entrar en clase de historia impartida por Asuma. Ino continuó su camino para realizar el recado que tenía pendiente pero lo que no sospechaba es que Itachi pretendía darle una sorpresa en la romántica velada.
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El día transcurrió con aparente normalidad y cuando se quiso dar cuenta ya estaba en la última clase. Ino estaba deseando terminar la jornada lectiva para poder irse a casa y quitarse los zapatos de sus adoloridos pies. Se imaginó suspirando de placer al hacerlo, pero en esos momentos no podía flaquear porque el viejo Jiraiya estaba contando patrañas absurdas en vez de dar clase. Suspirando con pesadez, miró a su derecha y vio a Tenten igual de aburrida que ella, estaba segura de que también pensaba que aguantar a ese viejo era insoportable. Se dijo para sí misma que lo mejor era pensar en otra cosa pero cuando estaba empezando a perder la paciencia al escuchar lo mismo por enésima vez, alguien llamó a la puerta para asombro de todos, lo que provocó que el profesor concluyera su monólogo. Tras varios segundos de incertidumbre, la puerta se abrió revelando a la persona que había interrumpido la clase.
Era la señorita Shizune, la secretaria de Tsunade, la correcta mujer que normalmente se ocupaba de todo el abundante papeleo y tramitación que la directora le encargaba. Aquella mujer de férreos principios que trabaja sin descanso elaboraba presupuestos, elegía a los representantes directivos, contrataba a los docentes y se encargaba de que todo estuviera perfecto. Iba vestida impecablemente con un elegante conjunto negro de dos piezas, una blazer que le sentaba como un guante y una estilizada falda que se ceñía con un cinturón blanco a su cintura y terminaba un poco más abajo de sus rodillas. Su esbelto cuello estaba adornado con un elegante collar de perlas blancas y caminaba estilosa con unos zapatos de diseñador que Ino reconoció inmediatamente. Aquello captó su atención ya que tenía tanta curiosidad como el resto por saber el motivo de la fortuita interrupción.
—Disculpe profesor —habló con voz firme sosteniendo una carpeta sobre su pecho, ignorando las miradas llenas de curiosidad de los alumnos —¿Puede venir Haruno un momento a mi despacho? —la mujer era imponente y Jiraiya solo se limitó a asentir con notable enfado por haber interrumpido sus anécdotas. Todos los alumnos del aula se quedaron boquiabiertos buscando la mejor explicación posible para aquello e incluso Naruto enarcó una ceja. ¿Sakura Haruno, la alumna con el mejor expediente académico de toda la clase, al despacho de la secretaria? ¿Qué había pasado? Aquello era imposible, definitivamente algo iba mal.
Al oír su nombre la susodicha no pudo evitar sonrojarse ante las miradas estupefactas de sus compañeros, sin entender la situación se levantó de inmediato de su asiento y fue tras la señorita Shizune con la cabeza agachada, intentando ocultar su vergüenza. ¿Es que tal vez había hecho algo mal? ¿Sus calificaciones habían descendido? Era verdad que últimamente estaba ayudando al Uzumaki con los ejercicios de clase pero siempre temió que pudiera repercutirle negativamente, y deseaba con todas sus fuerzas que sus sospechas no fueran confirmadas. Pero, ¿por qué tendría que ir al despacho de la secretaria? ¿Alguien se habría quejado de ella? Desde luego aquello eran palabras mayores. Al observar como su amiga se marchaba, Ino sonrió con disimulo mientras aquel gesto despertaba las sospechas de Shikamaru. "¿Qué estará tramando? Seguro que esto es cosa suya. Que fastidio… no hace más que meter en problemas los demás". Inmediatamente Jiraiya retomó su monólogo mientras Yamanaka contaba deseosa los minutos que faltaban para terminar la clase e irse a su casa.
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Por segunda vez en el día Ino se encontraba frente al espejo de su habitación arreglándose para la cena con Itachi. Se estaba aplicando un poco de colorete tras haberse delineado los ojos, llevaba un maquillaje bastante natural que resaltaba sus bonitas facciones. La gran cascada de sedoso cabello caía sobre su espalda desnuda, y en vez de recogerlo decidió dejarlo suelto porque sabía que el Uchiha adoraba jugar con él. Se había puesto un vestido blanco de tirantes de satén, con la espalda descubierta cuyos lazos se anudaban delicadamente en la parte baja, y tenía una apertura lateral en la pierna izquierda. Aquel vestido se adaptaba perfectamente a su figura realzando todas y cada una de sus curvas, y con un escote que dejaba poco a la imaginación. Había guardado aquel vestido durante mucho tiempo para una ocasión especial y aquella velada era perfecta para lucirlo, estaba segura de que Itachi se derretiría al verla así.
Sonrió al observarse al espejo, cogió el bolso que había elegido a juego con el vestido y zapatos plateados. No había tardado más de dos horas en arreglarse, algo sobre lo que Tenten previamente había bromeado con ella por teléfono. Un ruido de motor en la calle llamó su atención, se asomó a la ventana y entonces lo vio apoyado sobre el capó de su coche deportivo. Allí estaba el impecable Itachi Uchiha siempre puntual, con un traje azul ceñido a su atlético cuerpo y con la corbata perfectamente anudada a su cuello. Tenía las manos en los bolsillos que dejaban entrever un costoso reloj de en su muñeca izquierda, llevaba unos lustrosos zapatos y el sedoso cabello recogido en una cola baja mientras que el flequillo acariciaba sus facciones. "Irresistible" pensó, realmente era un hombre atractivo y seductor. Salió del apartamento para no hacerle esperar más tiempo mientras su corazón latía desenfrenado.
Todo lo que Ino había soñado innumerables veces de pequeña se había hecho realidad. Cuando eran niñas Sakura y ella a menudo fantaseaban con encontrar al príncipe azul, jugando a ser princesas atrapadas en una gran torre y que solo bastaría un beso de amor verdadero para alcanzar la mayor dicha y felicidad. En esos momentos tenía en frente a su príncipe con su espléndida carroza, Itachi era todo lo que Ino siempre quiso y en esos momentos no pudo evitar sentirse como una princesa de cuento. La tomó de la mano, mirándola a los ojos como si adivinara sus pensamientos.
—Señorita, su carruaje le espera —dijo con tono bromista mientras abría la puerta del lujoso coche como todo un caballero, lo que provocó una risita infantil en Ino. Se acomodó y se subió al auto esperando que su acompañante hiciera lo mismo —Estás espectacular —susurró una vez dentro, mientras rodeaba los hombros de la muchacha con su musculoso brazo y la atraía hacia su cuerpo para besarla con desesperación.
—No pienso permitir que arruines mi maquillaje esta vez, Uchiha —le amenazó divertida con el dedo. Desde luego que no iba a dejar que echara a perder toda la cantidad de horas invertidas en preparase.
—¿Ah, sí? ¿Es que acaso piensas hacer algo para impedírmelo? —añadió travieso mientras se rozaba casi con violencia contra los labios de la mujer. Empezó a gruñir deseando más de ella, sin estar satisfecho ni saciado con la calidez y la humedad de su boca, empezando a descender por sus clavículas para mordisquearlas.
—I-Itachi… —jadeó Ino echando la cabeza hacia atrás y cerrando los ojos. Eso era juego sucio, sabía que eso la volvía loca y el muy maldito se estaba aprovechando de esa debilidad. Tuvo la feliz idea de seguir descendiendo hacia los redondos y turgentes pechos de su mujer mientras un bulto empezaba a asomar en sus pantalones —Aquí-í no… alguien pue-ede vernos —no le hacía gracia que alguien pasara por la calle y los viera en aquel estado. La imagen de su querido padre horrorizado contemplando la escena le vino a la mente.
Itachi inmediatamente se detuvo con una notable mueca de disgusto en el rostro, no le gustaba que le interrumpieran en sus juegos pero sabía que Ino tenía razón, el coche no era el lugar más indicado para tener intimidad y su impaciencia siempre le llevaba a desearle hacer el amor en cualquier lugar. Se llevó las manos al cuello de la camisa para comprobar que la corbata seguía en su sitio con un notable rubor por sus mejillas mientras arrancaba el motor e Ino se recolocaba el vestido como podía.
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El trayecto fue breve pues la casa de Uchiha no estaba muy lejos de la de Yamanaka, a solo a unos quince minutos, ya que el joven vivía a las afueras de la ciudad con su hermano en un lujoso dúplex con jardín. Aparcó lentamente el automóvil cerca de un estanque del jardín japonés, Ino sabía que Itachi adoraba aquel jardín por el que tantas veces correteó de pequeño ya que le traía muchos recuerdos felices de épocas pasadas. Se bajaron del coche y llegaron a la puerta mientras Ino estaba impaciente por ver lo que Itachi había planeado con tanta meticulosidad. Este introdujo las llaves en la cerradura e inmediatamente lo primero que vieron fue a Sasuke en pijama con el cabello despeinado comiendo unos cereales en el sofá y con cara de pocos amigos, para disgusto de Ino quien se horrorizó al instante. No esperaba verlo allí, pensaba que no estaría en la casa y no pudo evitar echarle una ojeada escéptica mientras Itachi la agarraba de la cintura para estamparle un beso, quien ignoraba todo lo sucedido entre ellos. Aunque los hermanos vivían juntos Ino había estado más veces allí y no había coincidido con él porque raras veces Sasuke salía de su habitación.
El menor de los Uchiha se sorprendió al verlos y trató de convencerse mentalmente de que le daba igual pero no pudo evitar reparar en la exuberante figura de Ino, con aquel vestido perfectamente ajustado a cada una de sus curvas. ¿Cómo no iba a desearla en secreto? ¿Cómo no iba a sentirse atraído por una mujer tan fascinante como ella a pesar de que fuese la mujer de su hermano? También reparó en Itachi, ¿por qué ambos estaban vestidos tan elegantes como si fueran a un evento? Arrugó el ceño con severidad y se fue silenciosamente hacia su habitación con el bol de cereales porque Itachi le hizo un ademán indicándole que quería intimidad. No soportaba ver como su hermano besaba a aquella misma mujer que él había besado y como ella fingía indiferencia con él como si no hubiera pasado nada. Reconocía que era una buena actriz pero no soportaba verla actuar como si lo de ayer no hubiera significado nada, no soportaba esa situación pero a la vez le satisfacía el hecho de haber obtenido lo que deseaba y mantenerlo en secreto.
—No te preocupes por Sasuke —habló Itachi con voz despreocupada sin darle importancia una vez que se había marchado —Vamos a cenar. De primer plato he preparado gambas gratinadas y de segundo carne a la parrilla con su guarnición y cebolla caramelizada—los ojos de Ino se encendieron como dos chispas al instante. Itachi era un excelente cocinero, hacía unos platos muy elaborados cuyo sabor siempre la hacía subir al cielo y sabía que esta noche no la iba a defraudar. La condujo a la mesa que él mismo había decorado esmeradamente para impresionarla con los platos ya servidos, mientras la rubia soltaba un sollozo emocionada.
—¿Todo esto es para mí? Oh, Itachi.
Entonces el Uchiha cogió una botella de champagne Moët & Chandon rosado que estaba en el centro de la mesa y la descorchó. Ino se había quedado anonadada, Itachi había preparado todo aquello para ella y ni si quiera sabía cómo agradecérselo. Alzó su copa para que la llenara del burbujeante líquido rosado y brindaron alegremente mientras las copas al chocar emitían un agudo sonido. Aquel momento era perfecto como Ino siempre había soñado. Cenaron tranquilamente y cuando la muchacha creía que Itachi la asombraría con un delicioso postre, la cogió de la mano y la miró fijamente a los ojos cristalinos.
—Ino, hoy es un día muy especial para mí. ¿Recuerdas cuándo nos conocimos? Fue hace tres años y fue el mismo día en que mis padres fallecieron en aquel accidente de coche. Un maldito alcohólico se los llevó por delante mientras conducía, arrebatando injustamente la vida a las dos personas que yo más quería. Siempre me hace pensar en cómo te puede cambiar la vida de un minuto para otro. Me tuve que hacer cargo de mi hermano menor, yo nunca he sido un padre para él, sé que a Sasuke le ha costado mucho aceptarlo y creo que aún no ha sido capaz de superarlo. Me ha guardado rencor durante mucho tiempo y sospecho que para él soy yo el responsable de la muerte de nuestros padres. Aquella fue una época muy dura para mí, estaba destrozado pero entonces apareciste tú en mi vida y supe que había esperanza. El día en que nos conocimos fue cuando entré por primera vez en la floristería de tu padre y me aconsejaste una corona de flores para el funeral. Aquel día no fui capaz de derramar ni una maldita lágrimas mientras no podía dejar de ver a Sasuke, a mis tíos derrumbados y a un montón de conocidos lamentar sus pérdidas. Todavía no hay un maldito día de mi vida en que no me acuerde de ellos.
Ino lo miraba desalentada mientras las lágrimas de emoción se formaban bajo sus párpados. Normalmente Itachi era un hombre reservado y raras veces abría su corazón de manera tan sincera porque era un tema del que no solía hablar. Podía apreciar el dolor aun latente en su voz y el esfuerzo que le suponía hablar sobre aquello pero Ino apretaba su mano dándole ánimos.
—Pero tú, Ino, eres lo único que me da fuerzas para continuar. Eres la alegría que necesito, lo que me hace que seguir vivo y eres el motivo por el cual agradezco despertarme cada día. Eres la mujer a la que amo, sé que quiero estar contigo para siempre y me gustaría que algún día formarás parte de mi familia —mientras hablaba Itachi sacó una pequeña cajita negra e Ino simplemente se quedaba estupefacta ante lo que estaba pasando —Me gustaría darte este obsequio como prueba de mi amor por ti —la joven casi se desmaya de la emoción al ver un anillo de oro rosado de 18 quilates con diamante que Itachi ponía en su mano derecha.
—¡O-oh, Itachi! Yo… yo… T-te quiero —balbuceó con nerviosismo temblando mientras finalmente fundieron sus labios en un suave beso.
A pesar de la intimidad que estaban teniendo en la velada Sasuke había escuchado toda la conversación desde el piso de arriba. Escuchar a su hermano decir esas palabras lo habían tocado profundamente porque era un tema del que no hablaba con nadie, ni tan siquiera con él. Era consciente que su relación de hermanos se había deteriorado los años posteriores a la pérdida de sus padres ya que no se entendía con él. En cierto modo sentía que la culpa del accidente había sido de Itachi y consideraba que nunca les guardó luto de manera respetuosa a porque en esa época había empezado a salir con Ino y sus amigos.
Tras terminar la cena la pareja subió al piso de arriba porque Itachi no aguantaba más tiempo ver a Ino con aquel vestido puesto, deseoso de hacerla suya como nunca. Aquello irritó a Sasuke, quien bajó las escaleras hacia el piso de abajo porque no le apetecía tener que escuchar nuevamente ruidos sexuales otra vez. Se tiró en el sofá molestó con Itachi, con Ino y con la situación. ¿Por qué ella tenía que irrumpir en su casa cuándo estaba tranquilo? ¿Por qué se colaba en sus pensamientos cuando no tenía ningún derecho a hacerlo? Tenía que ser él el que estuviera con ella en ese momento. ¿Por qué Itachi? Sasuke Uchiha era un hombre codiciado que podía tener a cualquier mujer, no le interesaban las demás, la quería solo a ella y la haría caer en la tentación. Estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario. Una sonrisa malévola se dibujó en su rostro cuando empezó a escuchar los gimoteos de la joven en el piso de arriba.
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Itachi estaba extasiado, con la respiración agitada después de hacer el amor con Ino repetidas veces y de diferentes maneras. Las sábanas apenas cubrían vanamente su desnudez, el sudor empapaba su frente y se revolvió los oscuros cabellos con una mano mientras su respiración continuaba alterada. El impoluto vestido de Ino estaba tirado en el suelo junto con sus pantalones y camisa, ese pecaminoso vestido no le había aguantado mucho tiempo puesto. Ino se había puesto un diminuto pijama violeta para ir a la cocina a por refrigerio pero en cuanto se quiso dar cuenta el Uchiha había caído en un profundo sueño, observándolo dormir placenteramente.
Cerró la puerta con suavidad para no despertarlo y caminó a tientas por la casa. Bajó las escaleras al primer piso y allí estaba nuevamente Sasuke con gesto impasible viendo la tele sin inmutarse. Se acercó a la cocina tipo loft en busca de agua o algún refresco en la nevera para saciar su sed pero cuando se quiso dar cuenta una sombra negra la había acorralado peligrosamente y notaba el aliento cerca de su rostro.
—S-Sasuke, ¿q-qué estás haciendo? —se alarmó al darse cuenta de que estaba demasiado cerca de ella.
—¿Por qué me evitas desde ayer? —su voz sonó amenazante pero Ino no se iba a dejar amedrentar tan fácilmente. Era evidente que Sasuke no era un hombre paciente, quería una respuesta y la quería ya. Ino desvió la mirada incómoda pero respondió sin titubear.
—Simplemente fue un error que no tuvo que suceder.
—¿Un error? —inquirió Sasuke que se fue acercando más y más a la joven blonda, reduciendo la distancia que tenían hasta quedar a escasos milímetros de su rostro.
—Yo quiero a Itachi —el joven levantó una ceja escéptico al escuchar aquellas palabras.
—¿Cómo estás tan segura? —aquella pregunta desarmó totalmente a Yamanaka. ¿Cómo no iba a estar segura de amar a Itachi?
—S-simplemente lo sé —trató de mostrar seguridad en sus palabras y mantenerse firme pero Sasuke estaba logrando el objetivo de incomodarla.
—¿Te pongo nerviosa? —preguntó con una maldad innata. Los iris de sus ojos brillaban mientras una sonrisa maliciosa se empezaba a dibujar en su rostro, por supuesto que la estaba poniendo nerviosa.
—Yo… Sasu…—Ino intentó plantarle cara pero no fue capaz de terminar la frase porque Sasuke se había abalanzado sobre sus labios como un cazador acechando a su presa e Ino intentó escapar pero la había agarrado por la cintura con fuerza, casi haciéndole daño.
—Puedo hacerte cambiar de opinión, Yamanaka —susurró seductoramente a su oído, lo que causó un estremecimiento en la joven que no fue capaz de oponer resistencia. Siguió saboreando los labios prohibidos de la muchacha mientras se rendía a él, Ino soltó un gemido ahogado, sin ser muy consciente de que había vuelto a sucumbir una vez más. Sasuke quería venganza, estaba dispuesto a ir hasta el final, disfrutar cada minuto y alzarse con la victoria. Por fin tenía aquella tersa piel otra vez para él, por fin volvía a saborear aquellos labios que tanto anhelaba y recorrer su cuerpo con sus manos. Aquella mujer pertenecía a su hermano pero iba a ser suya e iba a disfrutar del dulce sabor de la venganza.
Continuará…
Notas de la autora: Mil gracias por la paciencia, he estado muy ocupada en la universidad estos meses y me hubiera gustado subir antes el capítulo pero apenas tenía tiempo para escribir. ¿Te ha gustado? ¿Qué pasará con Sakura y Shizune? ¿Volverá Ino a caer en la tentación? ¿Qué dinámica de pareja os gusta más? ¿SasuIno o ItaIno? Contádmelo abajo en los comentarios. En este capítulo quería centrarme un poco más en la relación de Ino con Itachi y a partir de aquí las cosas empezarán a ponerse más interesantes. Desde luego ya tenemos a nuestro bad boy cruzando la línea de inflexión y tentando a Ino una vez más. Por cierto me he inspirado un poco en el vestido que llevó Ester Expósito en el Festival de Venecia de 2021 y realmente estaba espectacular. No olvides activar el botón Follow Story para enterarte de las notificaciones en Fanfiction o votar este capítulo en Wattpad (y si lo añades a tu lista de lecturas favoritas tendrá más difusión). Si dejas un review Itachi irá a tu casa a prepararte la cena (el poste lo pones tú). Aunque tarde en actualizar prometo que no abandonaré esta historia y le daré un final. Nos vemos en el próximo capítulo, queridos.
