Princesa y principe.

"Eres la razón por la cual me hice más fuerte... pero sigues siendo mi debilidad."

Los sirvientes del Palacio Silva estaban agitados, moviéndose de un sitio a otro para intentar preparar todo para la llegada de su nuevo heredero, las parteras ordenaban los preparativos necesarios mientras que la doncella principal permanecía al lado de la mujer, Acier sentía que el tiempo paso mas rápido de lo que esperaba y pronto tendría a su primer hijo en brazos, a pesar de su juventud se encontraba emocionada.

- Lo esta haciendo muy bien, Alteza. – Animo la mujer mayor manteniendo su mano entre las suyas.

- ¿Cuánto falta?

- Unas horas seguramente ¿Quiere caminar? Puede ayudarla, le puedo decir al maestro que venga.

- No, no lo llames. Quiero hacer esto por mí. – Respondió levantándose para deambular un rato, sentía al bebé presionar la parte baja de su abdomen, después de algunas horas más pudo por fin escuchar a su primogénito llorar con fuerza, estaba aliviada.

- ¿Qué nombre deberíamos ponerle al bebé, querida? – Pregunto un joven de ojos azules – Tal vez tu madre podría sugerirnos un nombre.

- El nombre de mi hijo lo elegiré yo. – Respondió de forma amable si bien no aceptaría replicas, observó el delicado rostro de su primer hijo en brazos, su regordeta carita, su cabello escaso plateado, y por un breve momento pudo ver sus ojos purpura, era un niño saludable para su felicidad – Es un precioso niño.

- Absolutamente hermoso. – Concordó de inmediato – Espero que herede el atributo de tu magia, esposa.

Acier levanto la mirada para encontrarse con la celeste del hombre, su esposo de solo veinte años, su sonrisa orgullosa le recordaba a la de su madre cuando supo que estaba embarazada por primera vez, pronto la Casa Silva tendría un nuevo heredero, a pesar de que Danna tenia dos hijos varones, ella renuncio a su derecho a su derecho de sucesión, por lo que sus hijos heredarían el título de su padre.

- Su nombre es Nozel, Nozel Silva. – Anunció besando la frente del niño, esperaba que se volviera fuerte y adaptable como el acero, para que pudiera soportar el peso de la familia sobre sus hombros.

- Es un nombre interesante. – Sahir no parecía muy convencido sin embargo prefirió no ir en contra de su joven esposa, en cambio se giró hacia los sirvientes para parlotear del parecido que tenia con el niño, no cargo a Nozel ni una vez durante esa noche.

- Es un niño hermoso, Alteza, pero su cabello parece haber heredado el mismo tipo de su padre. – Felicitó la niñera, una mujer de edad avanzada, una sonrisa orgullosa mientras abrazaba con afecto al pequeño.

- Gracias, nana ¿Me ayudaras a cuidar de él?

- Seria un gran honor, Alteza. Daría mi vida por ustedes.

Acier y su hijo permanecieron en relativa soledad los primeros tres días después del parto, solo la niñera, el padre y algunos sirvientes podían entrar, esto se realizaba para que madre e hijo pudieran fortalecer su vinculo afectivo, a pesar de la tradición, su madre: Suri, estaba intentando convencerla de que desistiera y regresar atender los asuntos del Palacio, sin embargo, ella se negó rotundamente este era el momento mas precioso de su vida.

- Afuera de esta habitación nos espera un mundo de dificultades, cariño. Haré todo lo posible para aplanar el camino para ti.

- ¿Vas a estar atendiendo al niño todo el tiempo? – Cuestionó su madre con descontento cuando supo que había ordenado que colocaran una segunda cuna en su oficina.

- Por supuesto, este es mi amado hijo y seré yo quien cuide de él. – Contestó con firmeza, debido a la enfermedad que adquirió su padre en los últimos meses ella tuvo que tomar mayor porcentaje del trabajo administrativo lo que no impediría que pasara tiempo con el niño, incluso deseaba poder llevarlo a la habitación de su padre.

- Querida.

- Sahir si vienes por orden de mi madre te pido que te reitres, si en cambio vas a sostener a tu hijo en brazos por primera vez luego de dos días puedes pasar.

- Claro, cariño. – Dijo titubeando mientras se acercaba a la cuna para sostener al niño, la postura era torpe e incómoda, pero al menos no lo dejo caer, se sentó en la mecedora – Hola, bebé.

- Nozel, su nombre es Nozel. – Le recordó la joven madre.

- Por supuesto. – Sahir miro al niño con tranquilidad – Es lindo.

Acier cerró los ojos para hundirse en sus memorias mientras dejaba que su esposa creara algún tipo de apego con su hijo, con la enfermedad de su padre paso los últimos meses de su embarazo bajo toneladas de papeles, las responsabilidades familiares cayeron sobre ella debido a que su madre no le gustaba demasiado el trabajo administrativo, Danna no ayudaba ocupada con su matrimonio y Antoneitte era demasiado se alegraba solo con estar con su prometido, un valeroso adolescente de los Vermillion, bostezo con sueño diciéndole a su esposo que acostara al niño en su cuna.