I

El aire frio se clavaba en sus mejillas, el otoño estaba en su apogeo y se hacía notar el futuro crudo invierno cada vez más intenso, ya era tarde, las cinco llamadas perdidas de Ginny lo confirmaban, el viento sopló y no hizo más que aferrarse a su grueso abrigo, sus pasos no eran más que un ligero eco resonando en las vacías calles. El vaso de chocolate, hace unas calles aún caliente, lo sujetaba fuertemente, entonces sintió vibrar el móvil en su bolsillo.

— ¿Hola?—

— ¿Se puede saber dónde has estado?, tu madre hace más de veinte minutos que llegó y la modista nos advirtió que si no llegas en cinco minutos cancelará la cita y solo tiene libre dentro de dos semanas, dos semanas, Hermione—

—Lo sé, lo sé— apresuró el paso, aún le faltaban unas buenas cuatro cuadras para llegar.

—Entonces apresúrate— dicho esto trancó la llamada.

Desde la otra línea era visible el enojo de su amiga, sabía cuánto Ginny odiaba la impuntualidad, incluso ella misma odiaba la impuntualidad, pero no había sido su culpa haberse quedado hasta las altas hora de la madrugada corrigiendo exámenes, bebió los últimos sordos de su helado chocolate y corrió, o al menos fue lo más rápido que pudo ir por las resbaladizas calles de Londres.

Miró el viejo reloj en su muñeca, había caminado las cuatro eternas cuadras en menos de cinco minutos, lo suyo no era el atletismo, pero vaya que sus cortas piernas sabían cuando acelerar, deberían de darle una medalla, sonrió ante este último pensamiento. Giró en la última calle y distinguió una bastante bien conocida silueta pelirroja, entonces sus pasos ya no eran tan rápidos, detrás de una furiosa Ginny estaba su madre, Luna y ¿Lavender Brown y Parvati Patil?, oh, aún no había caminado lo suficiente para que la vieran, podía retroceder unos cuantos pasos y caminar hacia...

— ¡Hermione Granger!— no, ya no podía. Con caminar solemne se dirigió hasta las cuatro mujeres.

— Buenos días, cielo— su madre se acercó a ella besando suavemente su frente.

— Hola, mami—

— Bien chicas, yo me tengo que ir, dejé a tu padre en una cita con un niño que le tiene fobia a los dentistas, así que… espero que aún esté bien—

— ¿Quién?, ¿el niño?, si quiere podría darle un poco de tónico para ahuyentar a los torposoplos que seguramente se le meten por la garganta al…—

— Oh, no linda, eres muy amable, pero me refiero a mi esposo, espero que John no lo haya dejado inconsciente esta vez— esto último parecía que lo dijo para ella, caminó y se alejó.

— Hola, Herms— volvió hablar Luna son su mismo aire despistado.

— Hola a ti también Luna— miró a las demás —Lavander, Parvati— seguía sin saber por qué las dos últimas estaban ahí— ¿Ginny? — rayos, había fallado queriendo demostrarse segura ante su amiga.

— Hola, Hermione— respondió Parvati.

— Oh, Hermione, no sabes la sorpresa que nos llevamos cuando supimos que querías que fuéramos tus damas, ¿cierto, Parv? — dijo Lavander con incontrolada emoción.

— ¿Mis qué? — sabía que su cara ahora debería de ser todo un poema.

— Tus damas, ¿recuerdas que después de una ligera insistencia por parte de Luna para ayudarte con la planeación de la boda le dijiste que podía ser la dama de honor?, bueno, pues resulta que uno de los tantos deberes de la dama de honor es buscar otras damas de honor para una planeación más rápida y eficiente de la boda, así que, bueno, Luna se ha encargado de allanarte el trabajo— sí, Ginny Weasley cuando estaba furiosa era bastante sarcástica.

Recordó que Luna se había ofrecido ayudarle con la planeación y ella, inocentemente, le dijo que podía ser una dama de honor, un papel muy importante, había dicho; era eso o dejar que escogiera el banquete y conociendo los exóticos gustos y contactos que tiene Luna sabía que lo más probable alguien terminaría intoxicado, también no podría dejar que escogiera la música, sería algo desastroso y ni hablar que ella buscara el salón para la recepción, eso sería condenar su propia boda. ¿Qué daño podía ocasionar Luna siendo la dama de honor?, bien, ahí están, Lavander Brown y Parvati Patil.

— Oh, ya lo recuerdo— y ahora malditamente lo recordaría por siempre — Y, ¿por qué no entramos? — en cuanto terminó de hablar se arrepintió.

— ¿Por qué?, bueno, es por los más de 46 minutos de retraso, por eso, Hermione— Ginny era escalofriante cuando se enojaba, más le valía no volver hablar.

Segundos después aún seguían en plena calle sólo que ahora nadie se atrevía hablar, incluso Lavander-hablo- hasta-por-los-codos- Brown y Parvati-risitas-Patil estaban calladas, nunca creyó que eso sería posible. El ambiente debía ser bastante incómodo para que incluso ellas se dieran cuenta.

— ¿Podemos ir a desayunar? Me estoy poniendo hambrienta— pero al parecer no lo suficiente como para que Luna lo notara.

— Claro, vamos, en la siguiente calle vimos una cafetería, ¿no es cierto, Lav? — secundó Parvati.

— Sí, vamos que me estoy congelando— y las tres chicas comenzaron a caminar dejando atrás a Hermione y Ginny.

— Lo siento— dijo sin mirarla.

— Herms, te casas en dos meses y aun no te has probado tu vestido—

— Lo sé, lo sé, pero se me hizo tarde revisando algo del trabajo y bueno…—

— De acuerdo, pero ya no podemos seguir perdiendo el tiempo, aun no has revisado la floristería, ni el banquete y la recepción, lo único que tienes listo es el novio—

Era cierto, su boda la había previsto para dentro de dos meses y no tenía nada listo, por primera vez Hermione Granger no había hecho un riguroso y obsesivo cronograma de actividades.

— Lo sé, pero te prometo que arreglaré eso lo más pronto posible, ahora por favor, podemos ir ese lugar antes de que me congele—

Ginny resopló dejando escapar una sonrisa— Claro, no queremos hacer esperar a las damas de honor, ¿cierto? — ambas rieron.

— Ugh, no me lo recuerdes, nunca creí que Lavander y Parvati fueran mis damas de honor, ni siquiera pensaba en invitarlas a la boda—

Ginny rio, entrelazo su brazo con el de Hermione y juntas caminaron hacia donde habían visto entrar a Luna.

— De acuerdo, no te lo recordaré más, pero, sí te puedo recordar no encargarle nada a Luna—

— Sí, por favor—

Al entrar pudieron encontrar fácilmente a las demás en una mesa al rincón del cálido local, una vez sentadas alrededor de la mesa una mesera se acercó para darles un menú.

— Creo que pediré una pie de limón y una ¿Coca-Cola?, ¿qué es esto? — preguntó Parvati.

— Según Ginny es el elixir de la vida— contestó Luna con total seriedad.

— ¿Enserio? — preguntaron Lavander y Parvati al mismo tiempo.

— Sí, eso dice Ginny— volvió a responder — ¿no es así Ginny? —

Ginny que hasta el momento solo había escuchado y se había abstenido de responder con algún comentario sarcástico solo se limitó a asentir con la cabeza.

— Entonces que sea un pie de limón y una Coca-Cola— resolvió dejando la carta sobre la mesa.

— Yo también pediré eso pero con torta de chocolate— dijo Lavander.

— Yo pediré un té con unos huevos de grorky escalfados— fue Luna la siguiente en elegir, las demás la miraron con cara de extrañeza. Ginny fue la primera en salir de ese estupor leyó rápidamente la carta.

— Cariño, aquí no venden eso— dijo con la voz más calmada que pudo, estaba a un comentario más de decir algo groseramente sarcástico.

— Oh, entonces creo que pediré una tortilla de patatas— dijo con su eterno tono de calma.

— Bien, entonces yo pediré un emparedado de atún y un café— pidió Ginny.

— Yo quiero una tarta de chocolate e igual un té—

Una vez que todas decidieron y pidieron quedaron nuevamente en un silencio incomodo del que Luna no se había dado cuenta. Minutos después sus pedidos llegaron y no hubo necesidad de hablar, cada quien se avocó a su platillo.

— Y bien, ¿qué es lo que has planeado hasta ahora? — pregunto Lavander bastante interesada.

— Bueno… aun no tengo nada asegurado pero ya tengo previsto que es lo que quiero— dijo Hermione para después tomar un sorbo de su bebida.

— ¿Te casas en dos meses y aun no tienes nada confirmado?, cualquiera pensaría que no te quieres casar— respondió Lavander con un obvio tonó bromista.

Ginny, que hasta el momento se había mantenido al margen, estaba tomando un sorbo de su café sintió como el líquido subía hasta su nariz y comenzó a toser llamando la atención de todos en el lugar. Parvati junto a ella se apresuró a ofrecerle una servilleta y Hermione le dio ligeras palmadas en la espalda, Ginny minutos después se encontraba bien.

— ¿Hermione no queriendo casarse?, ay, por Merlín y todos los fundadores, es lo que más quiere en el mundo, pero también le gusta más la etapa del compromiso, ¿no es cierto, Herms?, por eso llevas dos años prometida con Oliver— el sarcasmo de Ginny había sido vomitado pero al parecer nadie se había dado cuenta excepto, claro, Hermione.

— Bueno, hoy en día la gente es más extraña, entonces, ¿no creen que si pido unos huevos escalfados de grorky con licor de grumma me lo dieran? — preguntó Luna sin notar las caras de desconcierto de las demás.

— Sí, bueno, cada loco con su tema, ¿no? — fue Lavander la que habló, después cada quien siguió comiendo volviendo a sumirse la mesa en un incómodo silencio. Después de todo, ya nada puede hacer la mañana más incómoda, ¿o, sí?

No, definitivamente algo más incómodo que estar junto a una Lavander que le gusta tanto encaje y rosa, una Luna de gustos extravagantes y una Ginny lanzando comentarios sarcásticos cada vez que Lavander dice algo, definitivamente no puede haber. Ya eran las 5 de la tarde y todas las llamadas que habían hecho a floristerías, banquetes y salones de recepciones de todo Londres habían sido infructuosas, no había fechas disponibles hasta primavera. Al parecer su boda estaba destinada al fracaso. En la revista que había comprado en el quiosco semanas antes lo hacía ver demasiado fácil, En 12 pasos al altar, rezaba el título del artículo, ¡pamplinas! Ella ya había hecho más de 12 pasos, sentía como si estuviera en un maratón que no tenía fin. Cásate, decían, no están complicado, decían, lo único que lo consolaba era que la señora Wood no estaba respirando sobre su cuello o como ella decía tratando de ayudar.

— A este paso seguirás prometida otros dos años más— ya habían pasado tres minutos de que Ginny había hablado por última vez, ya se estaba tardando.

— Bueno, me gustan las cosas bien planificadas— respondió Hermione mientras seguía mirando la guía telefónica de Londres.

Ginny que estaba sentada junto a Lavander resopló. Las miró brevemente y sonrió, quién iba a pensar que ellas dos pudieran llevar toda una mañana juntas y no arrancarse los ojos, definitivamente ella no. Había sido todo un logro llegar a su departamento, había sido todo un logro que aún todas estuvieran vivas, después de salir de la cafetería había pasado por un quiosco para comprar directorios y revistas suficientes para que todas se pusieran a investigar, con el extremo frio habría sido una misión suicida ir a todas las pastelerías y hoteles de Londres, así que no tuvo de otra que invitarlas a su departamento para que desde la calidez y comodidad del sofá hicieran todas las llamadas.

— ¿Sí?, ¿enserio?, claro, el 21 de diciembre suena bien— la voz aguda de Lavander resonó en la diminuta sala, después de enseñarle a Luna, Parvati y Lavander a usar el teléfono habían decidido turnarse el turno para llamar.

Aun no tenían nada confirmado pero con Oliver habían decidido programar su matrimonio para finales de año, parecía una fecha bastante lejana hace unas semanas, ahora, la sentía a la vuelta de la esquina. No le hacía mucha gracia casarse un día entre semana pero si el hotel con el que se estaba comunicando Lavander solo tenía esa fecha, ella no pondría pegas.

—¿Qué?, ¿del próximo año?, no señor, yo quiero este año, 2003, señor, éste año— hizo una pausa, Luna y Parvati que estaban en la cocina haciendo té se fueron acercaron ante el escándalo que estaba haciendo —¿Qué?, oh, vuelve a decir eso— volvió a pausar dramáticamente, sea lo que sea que en la otra línea le hubieran dicho tendría que ser muy malo— ¿a quién llamas desesperada?, ¿que yo soy una desesperada que no puede esperar para amarrar a alguien?— para éste punto todas estaban al pendiente de la conversación.

— ¡Oh!— su cara era todo un poema, talvez tendría que colgar la llamada pero había que admitirlo, era divertido escuchar a Lavander aunque con su voz excesivamente alta y aguda las dejara sorda a todas —Yo no soy la que se casará, es mi amiga, grandísimo imbe…— era divertido hasta eso, entonces Hermione colgó.

Torpemente trancó el teléfono, sólo se escuchaban los resoplidos furiosos de Lavander y risas que Ginny y Parvati trataban de ocultar, ella misma se habría reído si no fuera ella a la que un completo desconocido llamó desesperada.

— ¿Quieren más té?— preguntó Luna ignorando los ánimos caldeados de todas. Solo se limitaron a negar.

— Bueno, ese era nuestra última salvación— fue Ginny la que habló — gracias Lavander por insultar a la última oportunidad que teníamos—

— Al menos yo— respondió mirándola —he tratado de ayudar, ¿qué has hecho tú?, solo te has sentado a tomar té como adicta, lanzar comentarios sarcásticos y no has buscado solucionar nada—

Oh, no, Lavander le había contestado. Hermione sólo se esperaba lo peor, aunque a su parecer ella tenía un punto a su favor, desde que se instalaron en el mullido sillón Ginny había rellenado su taza innumerables veces.

— ¿Qué no he ayudado a nada?, ¿quién llamó a las 37 pastelerías de todo el jodido Londres, mientras que alguien tardaba horas en el maldito baño?, ya íbamos a entrar para ver si tu raquítico trasero no se había ido por el retrete— Era cierto, pensó Hermione, Lavander había tardado media hora en el baño.

— ¿Entonces quién…?— la pelea parecía interminable.

— ¡Basta! — y se hizo el silencio. Era Parvati, por un momento olvidó que estaba ahí, después de que hubiera terminado su tiempo de llamadas había hecho una larga lista de todos los posibles lugares para llamar ahorrándoles muchísimo trabajo, en el colegio no era que le cayera mal, solo que evitaba pasar mucho tiempo con ella porque si hablabas con Parvati, también hablarías con su otra extremidad, Lavander.

— Con esa actitud sólo le estamos causando más problemas a Hermione en vez de facilitarle las cosas — se paró en medio de la habitación— sí, todos los lugares están ocupados, también todas las flores han sido vendidas, y sí, nadie quiere cocinar para 500 personas con dos meses de anticipación—

500 personas, vaya, nunca pensó que su boda fuera a ser un gran evento, 500 personas era un número imponente, no sabía lo que estaba pensando cuando le dijo que sí a Oliver, lo más seguro es que la estuviera besando, ese hombre tenía una habilidad para atontarla.

— Pero, somos brujas, podemos hacerlo, Londres no es el único lugar en el mundo para hacer una boda, aún hay otros 190 países con sus respectivos mundos mágicos—

— Sí pero, no puede ser en otro lugar porque la abuela de Oliver no puede viajar en avión por edad— Hermione intervino necesariamente.

— Entonces que le den a la abuela de Oliver— respondió Parvati.

— ¡Parvati! — gritaron todas escandalizadas.

— Que le den un translador— dijo encogiéndose de hombros.

— Tú lo que quieres es que seamos 499 invitado ¿verdad?, si la abuela no resiste a un viaje de avión mucho menos lo haría en un translador— respondió Hermione recordando a la pequeña ancianita.

— No es mala idea— esta vez fue Luna, ella solo se había mantenido al margen y descontando su turno de llamadas donde más de una vez le habían colgado porque había desvariado en la conversación se podía decir que había sido la segunda persona más tranquila del lugar.

— ¿Qué?, ¿mandar en translador a la abuela para ser menos? — dijo Ginny sin una nota de sarcasmo.

— No, aunque eso sería un efecto colateral nada deseado, me refiero a extender nuestros horizontes, llamar a otros países para lo necesario de la boda— siguió hablando con su voz soñadora.

— Es una buena idea pero sería el doble de presupuesto— habló Hermione.

— Como si Oliver con lo que gana jugando no tuviera lo suficiente— respondió Ginny rodando los ojos. Era cierto, el contrato de Oliver era bastante jugoso, pero ella, por otro lado, su sueldo como profesora de primaria no le alcanzaba para mucho. Además, él le había dado carta blanca para todo, también le había dicho que no había problema con que él pagara todo, nunca había querido ser una novia que paga con la chequera del novio pero situaciones extremas, medidas extremas.

— De acuerdo— dijo resignada y todas soltaron un grito de júbilo — podríamos hacer algunas llamadas ya sea en el mundo mágico o muggle y hacer cotizaciones.

— ¿Y el lugar? — Peguntó Parvati— No podemos hacer traer un salón—

— La casa de los padres de Oliver— dijo Ginny, girándose a Hermione siguió — su madre te había ofrecido su casa, ¿no? —

— Es muy pequeña—

— La casa sí pero el jardín es gigantesco, carpas, hechizos calefactores y listo— respondió satisfecha.

Con nuevos ánimos y después de que Hermione les enseñara a utilizar su computador, se dispusieron a buscar por la internet banquetes, música y todo lo demás, luego de otras tantas horas lo encontraron.

— Miren esto— las llamó Parvati quien era su turno para buscar.

— Es una empresa que se dedica a eventos— dijo Luna.

— Eventos muggles y mágicos— siguió Ginny.

— Con gran disponibilidad de precios y también a nivel internacional— fue Lavander.

— Señoritas, lo hemos encontrado, parece cosa del destino— sentenció Parvati.

— Claro, solo que aún falta llamar, cotizar y agendar— tan cerca y tan lejos pensó Hermione.

— Aquí dice que las cotizaciones se hacen en… ¿Las Vegas?, suena un lugar interesante, ¿dónde es eso? — preguntó.

— Al otro lado del mundo— era demasiado perfecto para ser verdad, cosa del destino, sí, claro, pensó Hermione.

— El que no arriesga no gana, además, no podemos pedirlo todo y parece una apuesta segura, los comentarios sólo alaban la empresa— trató de tranquilizar Parvati.

Suspirando sonoramente Hermione suspiró — De acuerdo, haz la cita, ya no hay tiempo que perder—

— Listo— su sonrisa de satisfacción no cabía en su rostro.

— Además, son Las Vegas, no creo que sea un viaje infructuoso, podemos hacer tu despedida de soltera ahí, Hermione— dijo Ginny en verdad emocionada. Y solo la mención de esto último acrecentó la desbordante emoción de Lavander y Parvati.

— Las Vegas, allá vamos— celebro Lavander.

— Y ¿cómo se llama la empresa? — habló Luna que parecía indiferente ante la celebración.

— Los encantos de la serpiente— respondió Parvati que hasta el momento había ignorado eso.

— ¿Y no menciona los nombres de los dueños o algo así? — preguntó Hermione.

Después de presionar unos cuantos botones Parvati habló con voz de sorpresa.

— ¿Blaise Zabini?—