Resumen: 30 días, 30 historias sobre una misma pareja… MI pareja favorita, mi OTP adorado.
Serie: Saint Seiya
Personajes: Shun de Andrómeda, Hyoga del Cisne, Ikki de Fénix, Seiya de Pegaso, Shiryu de Dragón, Sahori Kido.
Pareja: Shun-Hyoga.
Género: Amistad, Familia, Romance.
Rating: T
Advertencia:
Capítulos: 3/30
Palabras: 1580.
Notas:
Fecha: 17/06/2021
Beta Reader:
Disclaimer: Todo lo referente a Saint Seiya pertenece a Masami Kurumada y a la Toei.
Día 03: Jugando
La idea era simple, matar el tiempo.
Shun tenía ganas de ejercitarse, pero el clima estaba siendo muy cruel como para que él simplemente saliera fuera de su casa, y diera unas cuantas vueltas al barrio hasta que sus músculos dejaran de estar endurecidos.
La idea primera de Hyoga también había sido la de salir, exactamente no a hacer ejercicio, y más bien a despejarse un poco...
No llego muy lejos, incluso siendo él un Santo entrenado entre los hielos eternos de Siberia, el frio de Japón ese día lo había hecho castañetear los dientes con violencia.
—Dios, no pienso siquiera volver a intentar poner un pie fuera de aquí.
El grito llamo la atención de Shun, quien aún seguía sopesando la idea de arriesgarse a salir, incluso si no sabía si la nieve allá afuera lo dejaría correr en verdad.
—Bien, dudo que pueda hacerlo hoy… —el joven Santo suspiró con desgano al oír la seguidilla de palabras en ruso que siguieron al grito del rubio.
Si Hyoga había vuelto en menos de diez minutos a la casa, es porque el frio afuera estaba de locos.
Con un bufido, dejó su habitación con la idea de que al menos, y si estaban destinados a quedarse encerrados dentro, seria bajo sus términos...
—Hare chocolate caliente, Hyoga. ¿Quieres?
—¡Sí! En una tina para meterme dentro.
Shun no pudo evitar reír, con suerte tenían leche para un par de tazas… así que el baño de Hyoga tendría que ser como el resto de los mortales.
—¿Tanto frio hace? —Preguntó curioso y confundido. —¡Hyoga, No!
Como toda y total respuesta, el rubio Santo envolvió sus manos alrededor del cuello delgado de su compañero.
—¡Hyoga! ¿Cómo puedes tener las manos tan frías, por Dios?
—Fácil... ¡Hace un infierno de frio allí afuera, Shun!
Las noticias lo habían dicho temprano en la mañana, la nevada no había sido sorpresiva, pero sí el exceso en la caída de la temperatura.
—Yo quería salir...
—Yo pensé que podía salir. O pasé mucho tiempo en Japón, o este frio es peor al que pasé en Siberia.
Las quejas siguieron, y los comentarios a los planes truncos de cada uno de ellos, así como las ganas de no quedarse de ociosos tantas horas en un solo día parecían ideas perdidas en su totalidad.
—Tal vez no debimos dejar la Mansión… —el comentario de Shun fue bajo y casi amortiguado por su taza de chocolate, pero Hyoga lo oyó muy claramente.
—Nunca estuvimos cómodos en la mansión, Shun… aquí estamos bien, Sahori acondicionó la casa para nosotros. Mejor no podíamos estar.
Shun hiso una mueca difícil de leer.
—Lo sé, pero en la mansión hay más gente. Aquí solo nosotros dos.
Sí, eso Hyoga no lo podía negar. La casa ciertamente estaba bien acondicionada para ellos, incluso si eran más de los cinco que originalmente eran. Pero solo ellos dos estaban allí.
Nada mal, cuando Shun estaba estudiando y trabajando a medio tiempo, y él seguía intentando conseguir un trabajo que se le diera bien. Al menos olvidarse de la necesidad de pagar por un techo era un gran peso de encima que se sacaban.
Y mientras los días de semana apenas se veían las caras, los fines de semana... el encontrarse completamente solos podía por momentos golpearlos anímicamente un poco.
—Debe haber algo que podamos hacer en un día como este... estoy seguro de que vi juegos de mesa por alguna parte.
—Bueno, no sería una mala idea. Quizás después de un par de horas de ocio podamos ver una película.
—Y pedir pizza...
Shun mordió sus labios.
—Hyoga, dudo que algún repartidor salga con esta nieve.
—Oh, sí... tienes razón. —Hyoga bufó, molesto. —Bueno, apeguémonos a la idea principal entonces... juegos.
El Santo de Andrómeda asintió a la vez que dejaba su taza. Él no había visto ningún juego en el tiempo que llevaban en la casa, pero tampoco era que había abierto muchas de las puertas de los muebles.
La sala era relativamente grande, lo suficiente como para tener un sillón amplio y dos butacas a cada lado, y aun así poder colocar una tele enorme del otro lado de la pared.
Shun estaba por buscar en el closet del vestíbulo cuando el silbido de Hyoga lo hizo voltear.
—¿Qué encontraste?
—Las ultimas consolas del mercado... ni siquiera sabía que estaban aquí.
Shun se acercó, viendo por sobre el hombro del ruso que era exactamente de lo que hablaba su compañero.
—Vaya, no sabía que estaban esas... creo que a la última que yo jugué fue a la play 1.
—¿La grande?
—¿Hay otra?
Hyoga no pudo evitar reír... el rostro de Shun era muy gracioso cuando no entendía del todo lo que se le decía.
—Si, la 'slim'...
El Santo de Andrómeda asintió, como pensando o recordando, antes de negar rotundamente.
—¿Peleas? ¿Auto? o... ¿futbol?
—Creo que tengo suficiente de peleas, y no sé conducir... ¡Voy con el futbol!
Hyoga se encogió de hombros, la verdad que no era bueno jugando a nada, aunque le gustaba mucho el básquet, y el tenis en la vida real. Shun era más de vóley y maratones, así como de ciclismo y senderismo. Juegos en 2 dimensiones era algo que ellos simplemente no hacían con asiduidad.
Para luego de una hora de intentar, ambos estaban sentados en el suelo de la sala, sobre varios de los almohadones de los sillones e intentando golpearse mutuamente para hacerse perder el tiro final, o un pase sumamente importante. Shun no sabía qué clase de equipo había elegido, solo que le había gustado su camiseta. Hyoga en cambio había elegido un equipo reconocido de Europa, como si eso le ayudara a ganar el juego de alguna manera.
—¡Estas haciendo trampa!
—Ah, ¿sí?, ¿y como haría eso? ¡Es la primera vez que juego!
—No lo sé... pero no puede ser que vengas ganando, ¡Shun!
—Eres un muy mal perdedor, Hyoga.
La risa de ambos inundó el salón, mientras una hinchada pixelada vitoreaba al campeón del juego.
Shun levanto sus brazos, en la televisión una repetición de cada gol que había anotado al equipo del rubio acompañaba su festejo.
—Has hecho trampa desde el principio. ¡Me niego a que esto termine así, quiero una revancha!
Hyoga masticó su mal humor fingido, sacando el replay de jugadas que, precisamente no eran pocas, en las que Shun había demostrado cierta maestría al jugar.
—¡Eh! —Shun se quejó, pero la diversión en sus labios era innegable. —Cuando quieras, Cisne.
—Voy a quitarte esa sonrisa de los labios, Andrómeda.
El reto estaba en el aire, ambos se acomodaron mejor en su asiento improvisado, Shun incluso se adueñó de un almohadón más grande para mantener su espalda recta.
Hyoga gruñó, y maldijo sin disimulo -aunque en ruso-, cuando en menos de tres minutos de empezado el partido, Shun anotaba su primer gol. Incluso con el primer plano del jugador haciendo un festejo extremadamente efusivo.
—¿Listo para tu segunda derrota, Hyoga?
—¡Jamás!
Obviamente, JAMAS había sido mucho para decir por parte del rubio Santo. Este partido pareció correr más rápido que el primero, y aunque pudo anotar dos goles, fue casi irrelevante cuando la cuenta final era de 8 a 2.
—Ya lo he dicho, has hecho trampa… ¡Ya sabias jugar! —Hyoga bufó viendo de cerca su mando, tal vez no estaba funcionando bien, y esa era la verdadera razón de sus derrotas.
—¿Quieres jugar a otra cosa? —Shun no dejó de sonar divertido, incluso cuando le saco el joystick de la mano y se lo cambio por el suyo. —¿O vas por un nuevo intento?
—¿Estas burlándote de mí?
Andrómeda negó con vehemencia, pero no podía ocultar la sonrisa de oreja a oreja que tenía.
—Talvez... la tercera sea la vencida.
—Definitivamente, estas burlándote de mí.
A pesar de las burlas, y de las quejas, se quedaron jugando una y otra vez, hasta que casi acabaron uno pegado al otro y casi escondidos debajo del kotatsu. Hyoga aprovechó un tiro libre para pausar el juego y ver por la ventana.
—¿Ya es de noche? —Preguntó, haciendo girar sus hombros y cuello.
—Con razón está haciendo más frio... O solo soy yo que siente que la temperatura bajo más aún.
Hyoga revisó el termostato de la casa, ajustándolo un poco más alto y encendió el kotatsu, viendo como Shun se acurrucaba aún más debajo.
—¿Crees que nos traigan una pizza si la pedimos?
—Pizzas o lo que sea, mientras que no tengamos que ir a buscarla.
—¡Apoyo la moción! Terminamos este partido antes de que llegue.
Shun se encogió de hombros por un instante.
—Claro, esta podría bien ser tu oportunidad... ¿decima?
—Muy gracioso. Por eso tú pagas la cena.
El Santo de Andrómeda rompió a reír
—No hay problema, después de todo ya has sufrido mucho este día. —La broma tuvo aún más sentido cuando después del tiro libre, el gol resonó en todo el estadio. Shun no lo festejo, solo se acurruco un poco más cerca de Hyoga.
—La próxima vez, yo elijo el juego.
—¡Sí señor!
Afortunadamente, para Hyoga, la pizza no tardó en llegar, y un pequeño error de cálculo al maniobrar la televisión hizo que perdieran ese último juego en pausa.
—¿Quién es el tramposo?
—Tú, gracias por reconocerlo, ahora a comer antes de que se congele.
Shun no pudo contener su risa, mucho menos cuando Hyoga lo insto a salir de su cálido escondite, al dicho de que 'los tramposos no pueden estar cómodos y calentitos'.
Continuará.
Notas Finales: Contenta es poco, hacía mucho que no escribía tanto, como en los últimos tiempos. Esto de pasar tanto tiempo fuera de mi casa por el trabajo es claramente un terrible episodio que espero que termine pronto, pero dadas las condiciones económicas de mi país (nulas totalmente), es mejor esto que nada.
Pero, pasando a mejores cosas a las cuales remitirme. ¡Estoy escribiendo nuevamente! No puedo aun volver a leer... lo cual también me tiene preocupada porque soy alguien que ama mucho leer, espero que solo sea por el hecho de que casi no tengo tiempo. (lo cual es verdad), y pueda volver a leer con asiduidad pronto.
Ya saben... sí les gusta lo que escribo, o si no... me lo dejan saber con un comentario, también me pueden mandar un mensaje privado.
Espero que mis desvaríos a la hora de escribir le lleguen a alguien y les sirva al menos para hacerlos sonreír, incluso si solo están diciendo '¡Que mal escribe esta tipa, por Dios!'
Nos vemos.
