Resumen: 30 días, 30 historias sobre una misma pareja… MI pareja favorita, mi OTP adorado.

Serie: Saint Seiya

Personajes: Shun de Andrómeda, Hyoga del Cisne, Ikki de Fénix, Seiya de Pegaso, Shiryu de Dragón, Sahori Kido.

Pareja: Shun-Hyoga.

Género: Amistad, Familia, Romance.

Rating: T

Advertencia:

Capítulos: 4/30

Palabras: 1649.

Notas:

Fecha: 20/07/2021

Beta Reader:

Disclaimer: Todo lo referente a Saint Seiya pertenece a Masami Kurumada y a la Toei.


Día 04: En una cita.

Decir que Hyoga estaba nervioso era decir absolutamente poco. Incluso estaba seguro que el estado en que se encontraba era suficiente como para que Shun se arrepintiera de haberle dicho que sí a esa salida. Algo que había pedido en un rapto de valentía, que claramente, Hyoga no sabía de donde había salido.

"¿Quieres salir conmigo?"

Una simple pregunta, a la que Shun había dicho que sí sin dudarlo ni un segundo, y además, muy contento con la invitación ofrecida. Y Hyoga estaba preguntándose en esos momentos, si su joven compañero entendía que se lo había pedido como una cita... y no solo como una salida de amigos, de esas que tenían cada cierto tiempo.

También estaba la incertidumbre de que hacer para esa cita. Porque Hyoga había sucumbido a esa valentía extraña que se había acumulado en su pecho, y que lo llevo a pedir la tan anhelada cita, pero después de eso... no había pensado en más nada.

¿Qué hacer? ¿Dónde ir?

¿Podría llevarlo a los mismos sitios a los que siempre iban, siendo esta una cita romántica?

Porque si había algo que Hyoga sabia a la perfección, eran todas las cosas que a Shun le gustaban. Los lugares que más lo hacían sentirse cómodo, e incluso, la tranquilidad que disfrutaba en un café poco frecuentado al que siempre le gustaba ir.

Pero esto era una cita... ¿ellos debían hacer algo totalmente diferente?

—¡Hyoga! —Shun llegó exactamente media hora antes... tal y como siempre lo hacía. Saludo con una sonrisa afable mientras veía al rubio con diversión. Claramente haber llegado antes le había valido a Hyoga de algo.

—Shun... —Estuvo a punto de agradecerle por haber aceptado salir con él, pero esa no era una frase que quisiera que saliera de su boca en esos momentos, además, pensó que se oiría patético.

—¡Gracias por invitarme a salir, Hyoga! —Shun se adelantó a cualquier cosa que Hyoga buscara en su mente para decir, casi diciendo lo mismo, pero con las palabras adecuadas.

—No, gracias a ti por acompañarme.

¡Gracias por decir que sí!

Hyoga devolvió la sonrisa con más entusiasmo y menos nerviosismo. Como si ahora que Shun estaba ahí, junto a él, supiera exactamente lo que tenía que hacer. Observó su reloj e hiso una cuenta mental rápida, si tomaban el tren podían ir al lugar de siempre a divertirse un rato, y luego a comer a algún lugar que Shun prefiera.

Shun asintió a ese plan, después de todo, era una tarde agradable para hacer el viaje hacia un lugar más abierto y lleno de vegetación. Y la idea de un almuerzo tardío, era más que agradable. Había estado un poco nervioso esa misma mañana, tanto que casi no había podido pasar bocado de su desayuno, pensando en todo lo que podría pasar ese día.

Pero una vez más, toda esa sensación extraña, todo ese nerviosismo por cosas que no sabía, y de las cuales no tenía ningún tipo de control, se aplacaron cuando vio al rubio Santo, esperándolo en el lugar acordado. Como si todo su cuerpo reconociera que ahora todo estaría bien, porque él confiaba en Hyoga hasta con su propia vida, y nada malo le podría pasar si ambos estaban juntos.

Habían acordado ese lugar y ese horario, porque Shun había tenido clases muy temprano, así que prácticamente no se habían visto en la mañana como siempre lo hacían.

Seguían viviendo juntos, en la misma casa que Sahori les había comprado a los cinco... pero siendo solo ellos dos. Shiryu había venido unos días a Japón, hacia algunos meses ya, junto a Sunrey, pero prefirió estar en un hotel antes que, con ellos, en la casa que según sabían también le correspondía a él. Y esa había sido la última vez que lo vieron.

Hyoga estuvo enojado, con Shiryu y con su amistad... con Athena, y el Santuario completo. Tanto que Shun pensó que, de tanto enojo, Hyoga haría una estupidez muy grande.

Bueno, la estupidez quizás no lo había sido, en sí... si pensaba que ese enojo había derivado en esa invitación a salir. Claramente, no como simples amigos.

—Si quieres podemos hacer otra cosa... —Hyoga murmuró, parado a su lado en el tren de las 11:47, casi inclinado sobre su cuerpo, y muy cerca de su oído.

—No, está bien... lo que quieras hacer estará bien. —Shun lo observó curioso, se supone que estaban acostumbrados a estar juntos, a estar cerca... pero esa nueva cercanía parecía infinitamente distinta.

Bajaron tan solo unos minutos después, y a tan solo un par de cuadras de caminata tranquila encontraron el parque que siempre frecuentaban.

A Shun le gustaba estar allí, el parque tenía un templo Shinto, y una variedad de flora japonesa muy variada. Incluso, tenía una casa de té que preparaba unos dulces espectaculares.

—Podríamos comprar dulces y sentarnos bajo un árbol. —Ofreció el ruso luego de un tiempo de caminata. No habían estado precisamente callados, ni incomodos, menos cuando Hyoga le pregunto a Shun por su clase, y este comenzó un rápido resumen de su semana.

—Claro, y quizás un café...

—¿Helado?

—¡Té helado! Eso suena mejor, sí.

El clima estaba siendo benévolo, al menos con la temperatura que había estado ostentando en esos últimos días. Y tampoco había ningún indicio de lluvia de aquí a unas semanas, con suerte. Pero ninguno de ellos dos le diría jamás que no a una bebida bien helada.

Lo malo de no estar en movimiento y sentados uno al lado de otro, es que los dejaba con un tema que debían tratar antes de que todo eso siguiera adelante.

—Entiendes que esto es una cita, ¿no? —Hyoga no pudo evitar sonar más rudo de lo que quería, y se maldijo por dentro por su falta de tacto.

Shun abrió sus ojos, como si no hubiese entendido en un principio... o como si esa pregunta hubiera sido la última que esperaba de parte del Santo del Cisne.

—Sí, ¿Por qué no lo entendería?

Hyoga ciertamente no supo que responder a eso...

—Solo quería saber que ambos estábamos en la misma página.

Shun lo meditó por unos instantes, y acabó por asentir. Si lo pensaba en esos términos era completamente lógica la pregunta. Después de todo, él también había tenido dudas en algún momento. Mas de las que tal vez debió tener, evidentemente.

El silencio cayó sobre ellos más rápido de lo que cualquiera de los dos hubiera querido, pero sus tés y sus dulces parecían de golpe más importantes que seguir con la charla. Shun veía a las personas que como ellos disfrutaban de la naturaleza del parque y de algo rico para comer, mientras paseaban bajo los árboles, para escapar del sol fuerte de Japón.

—Ciertamente, esta no es la mejor cita que podría haberte dado... —Hyoga murmuró, aunque su voz fue baja, no fue lo suficiente como para que Shun no lo escuchara.

—No es como si no podamos tener otras... —El Santo de Andrómeda sonrió al rostro sorprendido del rubio, su labio inferior un poco sucio por el azúcar del duce que había terminado de probar.

—Tienes... sí, allí.

El Cisne señaló el lugar con su dedo, y Shun lo limpio rápidamente, apenas un atisbo de la punta de su lengua pasando por sobre ese sector del labio. Nada más y nada menos, para que la boca de Shun se viera levemente brillante, tan atrayente, como para que Hyoga se perdiera en ella por más tiempo del que era normal.

—Quizás, ¿Podamos ir a otro lugar? Digo, antes de comer.

La voz de Shun lo saco de su ensoñación, trayéndolo rápidamente a la realidad.

—Sí, ¡Claro!

El Santo del Cisne se pudo de pie, tratando de pensar rápido en algo que pudieran hacer para que esto realmente no sea la peor cita a la que pudiera llevara Shun.

—Estaba pensando en una sala de Juego de aquí cerca... —Shun le cortó el pensamiento con una sugerencia atractiva. —También tienen karaoke... si quieres intentarlo.

No era exactamente lo que más le hubiera gustado hacer, pero el karaoke le gustaba más que el centro de juegos, después de todo aún tenía una revancha que jugarle a Shun, pero eso claramente podía esperar a otro tipo de salida.

—Y después de comer, podemos solo volver a casa y ver una película... Antes pasamos por el combini, por unos pochoclos y golosinas.

Sí, definitivamente, ¡Shun estaba tomando las riendas de esta salida!

¡Gracias a Dios por eso!

—Me parece una maravillosa manera de seguir la cita, sí.

Shun asintió con una sonrisa. Estiró su mano hacia el rubio, esperando que este la tomara, y solo allí comenzó a ponerse en movimiento. El centro de Karaoke no estaba a más de tres manzanas, y en el camino tenían tiendas muy diversas con las que entretenerse, así que no había problema si no estaban apurados.

—Entonces, ¿estamos saliendo? —Hyoga no pudo evitar preguntar, llevaban más de una hora en la cabina de Karaoke, y los dos lo estaban haciendo pésimo, pero se estaban divirtiendo mucho en igual medida.

Habían hecho una pausa para que Shun fuera a buscar bebidas al bar del local, y apenas abrió la puerta con dos grandes vasos en sus manos, y una bolsa de patatas fritas colgando de su boca, la pregunta de Hyoga lo dejó un poco descolocado.

Se aseguró de dejar los vasos en la mesa, y de quitarse la bolsa de la boca antes de sentarse al lado del rubio con toda calma. Uno de sus brazos pasando sobre los hombros de Hyoga, y su cabeza apoyada en la suya.

—A menos que quieras algo distinto de todo esto... sí, la respuesta es que sí, estamos saliendo, Hyoga.

Permanecieron así por un tiempo, Hyoga cantando su décima canción mal entonada, y Shun abrazado a sus hombros, riéndose de lo que para él era la mejor cita que jamás habría creído tener.

Continuará.


Notas Finales: Jajajaja... Sé que a veces me paso con el pobre Hyoga, pero bueno, tengo en mi mente una forma de él que es difícil de sacármela. Además, seamos sinceros, Hyoga con Shun no es ni parecido al Santo frio que dice ser. Shun lo derrite sin siquiera decirle una sola palabra.

Así que, estamos todos de novios... ¡YEY! Pasamos por la primera cita, y viene el capítulo que tanto estaba esperando.

Ya que termine este antes de lo que esperaba, me voy a poner a escribir el siguiente.

Nos vemos, la actualización no va a tardar tanto esta vez.