Resumen: 30 días, 30 historias sobre una misma pareja… MI pareja favorita, mi OTP adorado.
Serie: Saint Seiya
Personajes: Shun de Andrómeda, Hyoga del Cisne, Ikki de Fénix, Seiya de Pegaso, Shiryu de Dragón, Sahori Kido.
Pareja: Shun-Hyoga.
Género: Amistad, Familia, Romance.
Rating: T
Advertencia:
Capítulos: 5/30
Palabras: 1880.
Notas:
Fecha: 04/08/2021
Beta Reader:
Disclaimer: Todo lo referente a Saint Seiya pertenece a Masami Kurumada y a la Toei.
Día 05: Besándose.
El día era excelente, caluroso sin ser pesado, soleado sin ser una amenaza a su piel pálida, y sin nada en su agenda que debiera ser atendido de inmediato.
Vacaciones... algo que nunca antes había disfrutado de esa manera.
Obviamente, él seguía estudiando, había cosas que era mejor que no se fueran de su memoria, pero no era como la vorágine de semestres pasados. Shun solo tenía una queja a este periodo de tranquilidad y paz que estaba atravesando. Y era que Hyoga no estaba compartiéndolo con él.
El rubio se sintió feliz cuando por fin consiguió un trabajo que hacer y que le gustaba, y Shun no tuvo corazón de recriminarle que empezara a trabajar cuando sus vacaciones daban inicio. Además, Hyoga estaría atendiendo mesas en un restaurant concurrido, así que tendría mucho trabajo, solo por las vacaciones... lo que significaba dinero que podía ahorrar para lo que sea que quisiera.
No importa lo que sintiera, Shun definitivamente no iba a decir nada para cambiar las cosas de cómo estaban. Aun cuando Shun se sentía terriblemente aburrido y solo.
Lo único bueno –y no tanto– es que, en esos días, él había practicado más juegos de los que originalmente conocía... lo que llevaría a su compañero, y muy recientemente novio, a no querer volver a jugar con él nunca jamás.
El resto del tiempo, se lo pasaba cocinando, o viendo la televisión... por lo que en verdad estaba disfrutando de sus vacaciones con todas las letras.
Hyoga llegaba tarde, y en condiciones normales, con sus horarios de clases y trabajos a medio turno, Shun jamás hubiera podido esperarlo para una cena tan tardía, ni gastar horas nocturnas en quedarse junto al rubio a ver una serie que a ambos les gustaba.
—Llegué. —Hyoga murmuró apenas traspasó la puerta de entrada, ya quitándose los zapatos.
—Bienvenido.
Shun no tardó en estar frente a él, estirando sus manos para tomar chaqueta y el bolso de Hyoga.
—¿Cómo estuvo tu día?
—Horrible... estoy contento de que haya terminado. —Hyoga gruñó, no lo pensó dos veces antes de comenzar a desnudarse de camino al baño. —Lo único bueno, es que tengo un día libre... ¿Quieres salir mañana?
Shun no contestó, la espalda del Cisne frente a sus ojos se removía, tratando de sacar la tención de sus músculos.
—Quizás sería mejor que descanses. —Acabó por contestar, luego de pensarlo no mucho tiempo.
El agua comenzó a correr, por lo que Shun continuó con la comida. Vio el reloj en la pared de la cocina que marcaba las 11 y media de la noche. Hyoga había llegado más temprano que otros días, extraño.
—Pensé que estarías aburrido de estar encerrado todas estas semanas... Creí que salir un poco te caería bien.
La voz de Hyoga se coló por su costado derecho de repente. O se había quedado viendo el reloj durante mucho tiempo, o Hyoga había batido algún récord a la hora de bañarse esta noche.
—Me gustaría salir, no voy a mentir, pero al mismo tiempo... —Shun dejó escapar un suspiro, la frente de Hyoga apoyada en su hombro era un peso reconfortante en todos los sentidos. —Me basta con que estés aquí conmigo... quizás ver películas toda la tarde sería un plan tan genial como salir a comer afuera. Creo yo.
El Santo de Andrómeda oyó el suspiro de su compañero como algo que no estaba bien, y sin meditarlo más de una fracción, se giró para enfrentar al rubio.
—¿Qué sucede? ¿Hyoga?
—Nada... creo. No he estado aquí prácticamente desde que comenzamos a salir... se hizo peor desde que las vacaciones dieron inicio.
—Bueno, no es como si mis clases me dejaran mucho tiempo en días normales... —Shun se acercó más aun hacia Hyoga, sus labios tensos en una sonrisa reflexiva. —Además, a ninguno de los dos nos gusta mucho las aglomeraciones de personas. No veo porque salir, si aquí podemos estar cómodos y tranquilos.
Hyoga asintió, pero el Santo de Andrómeda ya se había girado para controlar los últimos aspectos de su cena. No dijo mucho durante la cena, y tampoco lo necesitó, Shun estaba dispuesto a llenar los silencios con comentarios animados acerca de lo que había visto o investigado en su día.
—¡Shun! ¡No cosas medicas en la mesa, por favor!
—Lo siento... lo siento. Olvida lo que dije.
—Será difícil, mientras sigamos comiendo Udon. —Hyoga se quejó, pero la queja era pura farsa. De todos modos, Shun cambio de tema, al menos hasta que acabaron con la cena.
—¿Helado y película? —El joven Santo de Bronce, preguntó con un bostezo que no pudo disimular del todo.
—Mejor si descansamos ahora y mañana vemos algo.
Shun se removió en su asiento, mientras sus hombros se elevaban con diversión.
—Está bien, pero que no te engañe mi apariencia... dormí hasta las dos de la tarde hoy. Dudo que vaya a tener sueño real aún.
Hyoga rio con ganas, ya buscando en la heladera los diferentes tarros de helado que sabía que Shun había comprado especialmente para esos momentos.
—Estas arruinando tu precioso ciclo de sueño estas vacaciones, ¿no?
—Y me voy a arrepentir profundamente cuando vuelva a tener clases... pero, que no digan que no sé aprovechar el tiempo de descanso.
—Muy bien, al parecer.
Para cuando Hyoga llego a la sala, con dos grandes tazones de helado y algunas galletas dulces en una bandeja, Shun aún estaba buscando algo que pudieran ver.
—Ese se ve interesante.
—Dura más de tres horas...
—Ok. Algo que nos deje acostarnos a una hora más adecuada entonces. —El tazón pasó de manos, por lo que el rubio acabo con el control para acabar tomando la última decisión. —¿En idioma original, o con subtítulos?
—Sabes francés, sé francés... —no hubo más argumento que ese, la mente de Shun ya completamente puesta en su helado, lo que vieran ya no era su primordial preocupación.
Ninguno de los dos dijo mucho durante el primer capítulo de la serie, enfrascados en no perderse en el idioma, al mismo tiempo que llevaban cucharadas de helado hacia sus bocas. Shun fue el primero en detener la reproducción al final del primer capítulo, evidentemente ambos estaban a bordo de comenzar un segundo capítulo, pero necesitaba al menos llevar las cosas a la cocina y lavarse las manos.
—¿Quieres agua? —preguntó una vez en la cocina.
—Por favor.
Shun dejó el vaso en la mesa de centro de la sala, volviendo a sentarse en el sillón de manera cómoda. Su mano acarició el cabello rubio de Hyoga con una sonrisa suave.
—¿Qué sucede? —El Cisne no dudó en preguntar, dejando el vaso nuevamente en la mesa, luego de beber casi todo su contenido. —¿Tengo algo en la cara?
Shun negó divertido.
—No, pero estabas más apagado... casi triste cuando llegaste, ahora estas como siempre.
El rubio bufó, pero acabó por asentir sin mucha dilación.
—Pensé que estarías más enojado porque no estoy aquí... solo salimos un par de veces antes de que comenzara a trabajar. Difícilmente sería una cantidad normal para un noviazgo.
Shun asintió, su mano aun jugando entre el cabello.
—Difícilmente podamos comparar esto que tenemos con ningún estándar de normalidad habitual... las parejas normales no tienen que estar atentos a la orden de una Diosa Griega reencarnada. Ni a misiones esporádicas para el Santuario.
—Sí, la normalidad no se ajusta del todo a nuestro estilo de vida... pero, ¿esto está bien para ti?
Shun parpadeó, casi sin entender a que se refería Hyoga. Pero suspiró con algo de desanimo cuando lo entendió.
—La respuesta esperada seria 'no', ¿verdad? —Hyoga asintió aun a contra gusto, era claro que esa era la respuesta que él había estado esperando. —Pero lo cierto es que sí, esto... —hizo un movimiento con sus manos para abarcar a ellos y su sala al completo. —Esto está perfectamente bien para mí.
La negación de la cabeza rubia no se hizo esperar.
—No puede ser.
—Hyoga, tú sabes tan bien como yo, que jamás creímos llegar tan lejos. En edad y en la vida en general. ¿Alguna vez habrías creído que tendrías un empleo 'normal'? ¿Una pareja a la que no tuvieras que ocultarle o mentirle por el Santuario o Sahori?
Claramente, Hyoga se negaba a reconocer los puntos de Shun, pero sus ojos claros eran fáciles de leer para el Santo de Andrómeda.
—Yo tampoco. Esto es tan increíble, como pensar que Sahori nos haya dejado fuera del Santuario, todo lo que podía. Ese es su regalo para nosotros y lo acepto... Este es nuestra forma de vivir una vida tranquila, Hyoga. Lo que para cualquiera seria aburrido y monótono, para nosotros es...
—Genial.
—Así es.
—Aun así... ¿No quisieras algo más?
Shun entendió, de repente que las inseguridades de Hyoga estaban una vez más a flor de piel, y que la falta de 'citas' era solo una forma de exteriorizarlo.
—Hyoga, yo podría estar toda la semana aquí, apostado en este sillón, simplemente besándonos y estaría completamente bien.
La frase su efusiva sacó de Hyoga una risa sincera, y un carraspeo nervioso que no pudo ocultar del todo.
—Simplemente, ¿besándonos?
Shun elevó sus hombros como meditándolo un instante antes de sonreír pícaramente.
—Sería un buen inicio, la verdad.
No hubo más palabras, Hyoga no volvió a preguntar si la falta de un noviazgo 'normal' estaba bien con Shun. Repentinamente, la idea de Shun de estar solos en su sala, sin más que hacer que compartir su tiempo juntos se le hacía ideal para ellos.
No supo quién de los dos cerró la distancia entre ellos, pero antes de que se diera cuenta los labios de Shun estaban sobre los suyos, suaves y algo fríos después de un tazón completo de helado. También estaban dulces, por la misma razón, y Hyoga no pudo evitar profundizar el beso. Fue sutil, en verdad, un poco más de presión por su parte, y sus labios dibujando el contorno de los de Shun bastó para hacer que su novio abriera su boca para él.
No podía recordad si ya habían compartido un beso así de intenso, o al menos que comenzara a construirse como este que estaban compartiendo ahora. Pero se sentía como si no fuera la primera vez que lo hacían... intenso y sensual, al mismo tiempo que era cómodo y perezoso. Como si hubieran llevado mucho tiempo besándose así.
Se separaron un tiempo después, respirando más pesadamente, pero ligeros en sentimientos.
—Entonces... ¿tarde de besos en mi día libre?
Shun sonrió divertido.
—Siempre podemos salir si eso es lo que quieres.
Hyoga no llego a quejarse, o al menos ofenderse, que Shun ya tenía sus labios capturados con los suyos.
—Mañana te cansaras de mi antes de que llegue la tarde, Hyoga.
—Jamás.
—Pero si te cansaras de mis besos.
—Eso sería imposible.
Limpiaron más rápido, apagando la tele luego de renunciar a un segundo capítulo de la serie. Tenían una razón para despertar a una hora adecuada, y disfrutar del día lo mejor que podían.
Compartieron una habitación, como lo habían estado haciendo casi desde el día en que comenzaron a salir. Por más que su relación no haya escalado a un plano físico, ellos estaban bien compartiendo una cama como tantas otras veces como amigos lo habían hecho.
—Hasta mañana, Shun.
—Hasta mañana, Hyoga.
Continuará.
Notas Finales: Acá no había nada escrito, hoy tengo que poner un GRACIAS gigante a mi señora esposa. Que la inteligencia suprema (se supone que debo ser yo) borró este capítulo por error de la tablet.
Ya estaba casi desahuciada, y renegando de los siguientes capítulos del reto… cuando la Tablet, mi amada Pleasy y el Drive alinearon todo para que yo pudiera tener este capítulo.
Después de esa horrible sensación, ya no tengo ganas de hablar más de este fic.
Nos vemos en el siguiente.
