Capítulo 14

Alrededor de 5:00 de la mañana, una melodía inesperada irrumpió en la habitación en que ambos dormían profundamente. Al principio era una melodía dulce, casi inaudible que no tenían problema con ignorar, pero a medida que pasaban los segundos el sonido fue in crescendo hasta volverse una molestia real. En un intento raudo por querer mitigar ese sonido, ambos acercaron sus brazos al velador para poder apagar el supuesto despertador. Pero en cuanto sus manos se encontraron, sus ojos se abrieron de golpe y sus miradas se encontraron en medio de la melodía. En ese preciso instante, mientras nadie decía nada y sólo sus corazones martillaban, el celular dejó de sonar y el silencio incomodo se coló en la habitación. Justo cuando Ryoma iba a decir algo, el celular volvió a sonar y la melodía aumentó a tal magnitud que Sakuno se atrevió a tomarlo de manera rápida antes que siguiera molestando. "Es Ann-chan" susurró la castaña sorprendida, no se había percatado que no era la alarma que sonaba, sino precisamente una llamada.

—¿Hola?

—¡Sakuno! Me alegro de que respondas al fin, tengo algo importante que decirte.

—¿Qué ocurre? ¿Ya vienen en camino? —Miró la hora dudosa, era demasiado temprano.

—Sí, pero no te llamo por eso…hay un problema.

—¿Cuál es? Me estás asustando. —Miró a Ryoma nerviosa, viendo como él también la miraba dudoso.

—Verás…esta mañana se emitió un comunicado en la televisión nacional, donde se anunciaba que habían encontrado el paradero de "los novios fugitivos" en un hostal en las cercanías de Kagoshima. Las coordenadas se encontraban muy cerca del lugar en que debemos rodar la escena. Por eso, te quería preguntar si de casualidad se encuentran en ese lugar.

—¡¿Eh?! ¿Descubrieron nuestro paradero?

—Sí, salvo que ustedes no se encuentren en el hostal señalado y se trate de una difamación. Por eso, te llamé para cerciorarme de si era o no verdad.

—Pues…sí, estamos en ese lugar. Ayer tuvimos un problema con el vehículo de Ryoma y no pudimos marcharnos.

—¡Oh no! Entonces si se trataba de su verdadero paradero. —Susurró Ann alarmada. —Siendo así, deben salir de ahí cuanto antes. Pero deben tomar todas las precauciones debidas. Si salen corriendo, los descubrirán. En cambio, si lo hacen sigilosamente pueden escapar por la puerta trasera.

—Está bien, tendremos cuidado. Se lo comunicaré a Ryoma ahora.

—Bien.

—El único problema es que…no tenemos transporte.

—Verdad…su auto no está condiciones. En ese caso, se lo notificaré a la directora. —Anunció Ann. —Por ahora lo más importante que salgan de ahí, cuanto antes.

—¡Sí, lo haremos! Muchas gracias, Ann-Chan.

—Te llamaré dentro de poco, espero que todo salga bien.

Una vez que Sakuno cortó el teléfono, habló acerca de lo sucedido con su compañero. Aunque la castaña estaba más preocupada sobre quien los había delatado que de huir, Ryoma ya estaba pensando en un plan perfecto para escapar de ese lugar, lo único que le generaba conflicto era el hecho de que no tenían un auto en el que huir. Por ello, luego de realizar una llamada de Shiba, le mencionó a la castaña que se prepararan para escapar de ahí. La única alternativa que tenían era salir por la puerta trasera que conducía a un restaurant, Ryoma la había visto antes cuando subían a las escaleras. Como solía experimentar situaciones similares a esas, siempre que iba a un lugar identificaba las salidas de emergencias. Tenía experiencia en eso, a diferencia de Sakuno que lo vivía por primera vez.

—¿Salir por atrás? Pero podrían vernos de todas maneras. Se veía un pasillo bien concurrido. —Comentó Sakuno con aprehensión.

—Es posible que lo sea, pero son cerca de las 5:30. A esta hora no hay mucha gente en los pasillos. Nos encontramos en una situación similar a la que vivimos en nuestro antiguo apartamento. Por lo tanto, las probabilidades que resulte este plan son similares a ese acontecimiento.

—Eso también fue arriesgado. —Lo acusó.

—Sí, definitivamente. Pero no nos queda otra alternativa. —Le puso su gorra. —Debes ocultar tu cabello por hoy.

—Tienes razón. —Acomodó su cabello dentro de la gorra, pareciendo casi que estuviera corto.

—Yo usaré el gorro de mi chaqueta. ¿Estás lista?

—Sí.

—Por cierto, silencia tu celular. No vaya a ser que Tachibana nos llame justo en el peor momento. —Le señaló. —Además, ya no soporto esa canción.

—Está bien, lo haré. Yo también me cansé de esa canción. —Repuso, aunque de cierta manera se sentía aliviada que Ann los interrumpiera antes, considerando que estaba tan nerviosa que no sabía bien que decir en esa situación. —Ya está, no nos molestará el sonido.

—Ya, vamos.

Cuando abrieron la puerta al pasillo, este estaba completamente vacío, así que aprovecharon la oportunidad de caminar por él. Aunque no había nadie en los alrededores, el corazón de la castaña latía a mil, temía que alguien escuchara sus pasos y los detuviera en el acto, pero debía pensar positivo. Esa situación le recordaba a la anterior que habían tenido en el estacionamiento, donde también había tenido que confiar a ojos cerrados en el ambarino. Suspiró, no quería volver a exponerse a una situación como esa otra vez, pero lamentablemente eran los riesgos de la fama.

Cuando iban llegando al final del pasillo, Ryoma se detuvo abruptamente, provocando que la castaña chocara con él por accidente. "¿Qué ocurre?" Le susurró Sakuno confusa, pero guardó silencio de inmediato, al percatarse que unas personas caminaban por el pasillo continuo en esos instantes.

Por unos segundos que se hicieron eternos, ambos permanecieron ahí en silencio esperando que las personas avanzaran. Para su suerte, no se trataba de periodistas, sino que eran nuevos huéspedes. Por lo tanto, tras haber verificado su seguridad, ambos se aventuraron por el pasillo y caminaron a zancadas a la salida de emergencias.

Una vez que resguardaron el perímetro, comenzaron a bajar las escaleras a gran velocidad, aunque Sakuno temía que alguien los descubriera de ese modo, no podían ir más lento, debido a la situación. Luego de bajar cerca de 5 pisos, Ryoma se atrevió a abrir la puerta del pasillo estimado para inspeccionarlo antes de dirigirse al restaurante. "Tengo una idea" le susurra el ambarino y la tomó de la mano para ayudarla a subir a un carrito que transportaba el equipaje de los huéspedes y esconderse en él. El carrito llevaba una especie de cortina que no permitía ver el interior, por lo que podían pasar desapercibidos sin problema alguno.

Una vez que ambos se introducen en él, Ryoma le explica su nuevo plan de viajar en el carrito hasta el piso correspondiente. Antes de que la castaña se atreviera a dar su punto de vista con respecto a la decisión elegida, escucharon como el conserje volvía a maniobrar el carrito y le anunciaba a otra persona que debía hacer una parada en el restaurante antes de dirigirse a la recepción, ya que tenía hambre a esas horas.

Durante el trayecto, ambos se mantuvieron en silencio, si bien Sakuno estaba nerviosa internamente y pensaba en los peores escenarios, al mismo tiempo, confiaba plenamente en el chico que tenía frente a ella, el cual no sólo la había salvado en la situación anterior, sino que en muchas cosas. Otra persona en su lugar habría huido de ese incidente, pero Ryoma no era ese tipo de persona.

Recordaba una instancia en particular, en que él tuvo que defenderla de un gran perro cuando jugaban cerca de su antigua casa, en ese entonces eran sólo unos niños. La castaña se encontraba recolectando flores, cuando inesperadamente apareció un gran perro en su camino y comenzó a gruñirle. Cuando Ryoma intentó intervenir, ella le dijo que fuera a buscar ayuda, considerando que se encontraba más lejano al canino, pero él se negó a abandonarla y buscó otra alternativa para alejarlo de ella. Si bien se salvaron en esa oportunidad, ya que el ambarino logró distraer al perro y rescatar a Sakuno, aun así, ambos corrieron un gran peligro. Al igual que en ese momento, nuevamente Ryoma había tomado una decisión osada, pero ella creía en sus palabras.

—¡Disculpe, señor! —Le había hablado una mujer al hombre que conducía el carrito. —Soy Periodista del Ohayo Osaka, la recepcionista me ha mencionado que en este hostal estaban hospedados "Los novios fugitivos" y he venido a hacer una nota sobre eso.

—¿Ah sí? No estaba enterado de que los novios esos, estaban hospedados aquí.

—Los novios fugitivos. —Lo corrigió otro hombre que acompañaba a la reportera.

—Sí, esos.

—¿De verdad? ¿Usted no los ha visto por aquí? Sus nombres son Ryoma Echizen y Sakuno Ryuzaki.

—Los conozco, pero no estaba enterado de que se encontraban en este hostal. —Se encogió de hombros.

—Ah ya veo, nos mencionaron que estaban en la habitación 204.

—Esa se encuentra unos pisos más arriba. Pueden ir por el ascensor, si lo prefieren para no dañar sus cámaras.

—Sí, tiene razón eso haremos. —Habló el camarógrafo. —Vamos chicos arriba. Gracias por la información.

—Por nada, ahora si me disculpan, debo dirigirme al Restaurant.

—Sí, por supuesto. Puede irse.

Ambos desearon suspirar de alivio en esos momentos, pero no podían hacerlo para evitar hacer el menor ruido posible. Si no hubiera sido por la cortina que los escondía, los podrían haber descubierto fácilmente. Por ello, ambos podían controlar la tensión que sentían en esos instantes y sentirse tan ligeros como una pluma de no ser vistos por esos reporteros.

Justo cuando habían doblado en el lugar asignado, hubo una nueva interrupción, ya que esta vez el hombre de las maletas no había entrado al Restaurant con su carrito, sino que lo había dejado estacionado en la entrada de este. Por ello, antes de que alguien más lo tomara en su poder, Ryoma le hizo una señal a Sakuno de que bajaran de él. La salida de emergencia estaba solo a unos pasos de ellos, y si todo salía bien podrían escapar por ahí sin problemas. No obstante, no contaban con que una muchedumbre de reporteros recorriera el pasillo en ese preciso momento, por lo que se vieron en la obligación de esconderse tras el carrito mientras ellos avanzaban. Los reporteros parecían tan ensimismados en encontrar a los "novios fugitivos" que no se habían siquiera percatado que un chico que ni siquiera vestía el uniforme del hostal, llevaba un carrito a la salida de emergencias. El corazón de Sakuno latía a mil, aunque ella se encontraba protegida tras la cortina, el hecho de que estuvieran tan cerca de ellos, le generaba una gran tensión. Justo cuando habían llegado a la salida de emergencias, el dueño del carro los descubrió inesperadamente y les gritó que se detuvieran. Esto no sólo ocasionó que medio pasillo les prestara atención, sino también el hecho de que cuando Sakuno descendió del carrito, había botado la gorra de Ryoma sin querer y su cabello quedó expuesto. "¡Son ellos! ¡Son los novios fugitivos" Gritó un hombre que llevaba una cámara! En ese instante, Ryoma la tomó de la mano y la hizo correr por el pasillo de emergencias a toda velocidad, mientras un gran grupo de personas los seguía con sus cámaras. "¡No lo lograremos!" Le gritó Sakuno nerviosa, "Descuida, Shiba nos está esperando al final del pasillo, vamos a lograrlo" le dijo el ambarino, transmitiéndole tanta esperanza que Sakuno confió en él.

Una vez que llegaron al final del pasillo, tal como había mencionado, Shiba los esperaba con las puertas abiertas. Por ello, una vez que subieron al vehículo, los reporteros no fueron capaces de alcanzarlos, teniendo en cuenta que el pasillo era demasiado estrecho para personas que tantas personas que luchaban por salir primero del lugar. Cuando el auto se perdió en el hostal, Ryoma se sacudió el pelo, estaba agotado después de esa gran maratón.

—En el asiento hay unas gaseosas, por si están sedientos. —Les mencionó Shiba, quien estaba concentrado en el camino.

—Sí, gracias. —Agradeció Sakuno y Ryoma ya estaba bebiendo sin piedad. —Y gracias también por rescatarnos, Shiba-san. Si no hubiera sido por usted, no lo habríamos logrado.

—Es verdad, te lo agradecemos. —Suspiró Ryoma.

—No lo agradezcan, es mi deber. Me alegro haber llegado a tiempo.

—Bueno, ahora que escuchamos el discurso de esa reportera, queda claro quien nos delató. —Gruñó Ryoma.

—Sí, la recepcionista. Se veía tan amable, no pensé que sería ella. —Susurró la castaña triste.

—Las apariencias engañan, hay que tener siempre cuidado en nuestra profesión. Por cierto, Shiba ¿a dónde te diriges en este momento?

—A la mansión Echizen.

—¿Eh? ¿Por qué?

—Fue recomendación de los señores, considerando que hay muchos reporteros en Kagoshima, no pueden exponerse de ir a la casa. Es mejor estar en un lugar seguro que nadie sospeche de su presencia.

—Entiendo eso, pero Karupin está en ella. Sería mejor ir a buscar provisiones y luego…seguir el plan de mis padres.

—Comprendo lo que menciona, pero fueron ordenes estrictas de sus padres. Y con respecto a su gata, la señorita Nanako ya se encargó de ello. En cuanto nos enteramos de lo que sucedía, fue ella misma en persona a buscarlo, sabiendo que podrían localizar su casa.

—¡Qué bueno! Nanako-chan siempre pareciera estar un paso delante de todos. —Sonrió Sakuno con gusto.

—Así es, la señorita siempre piensa en el bienestar de los demás. —Sonrió Shiba.

—No siempre es así, en otras ocasiones no considera los sentimientos de los demás. —Susurró Ryoma enfadado, recordando lo de la carta de su hermano. —Precisamente por eso, es que no quería volver allá. Pero dado que sucedió esto, no tenemos más remedio que ir.

—Sí, es verdad. Lamento que tengas que hacer esto. —Habló la castaña. —Pero quizás es el momento para que también hables con ellos de como te sentiste en lo de tu hermano.

—Tienes razón, quizás es el momento. —Señaló pensativo. —Por cierto, hablando de comunicarnos con otros, deberías decirle a Tachibana que ya nos encontramos a salvo.

—¡Oh es verdad! Le escribiré ahora. —Respondió Sakuno nerviosa, esperaba que ella no se hubiera expuesto a esa situación.

—Es posible que se cancele lo de rodar la escena, teniendo en cuenta que ya estamos saliendo en todas partes de que nos encontramos en Kagoshima.

—También pienso lo mismo. —Susurró triste Sakuno. —Pese a que ahora si estábamos preparados para ella.

—Sí, pero no nos queda otra alternativa.

—Hablando de ella, la directora me está llamando. —Anunció el ambarino mostrando su teléfono. —Contestó y activó la alta voz.

—Ryoma, al fin contestas. Acabo de recibir el mensaje de Ann de que han podido escapar del lugar sin problemas.

—Sí, ha sido una gran maratón. No corría tanto desde los entrenamientos en la Preparatoria. —Se burló, provocando que Sakuno deseara reír en esos momentos.

—No es momento para chistes. —Lo regañó la directora. —Considerando que trabajan en esto, no pueden exponerse a este tipo de situaciones de nuevo, más si están "fugitivos".

—Lo sé, fue descuido mío. Pensé que en Kagoshima no pasarían este tipo de situaciones, pero me equivoqué.

—También fue culpa mía. —Intervino Sakuno, Ryoma estaba asumiendo toda la culpa, pero ella también había pensado quedarse.

—Bueno, no es culpa de nadie. Realmente no deberían estarse ocultando de manera permanente de la prensa, considerando que muchos otros actores pueden hacer su vida. Además, no puedo pedirles que permanezcan encerrados por siempre, esto debe parar algún día. Debemos pensar en alguna otra estrategia, considerando que la que teníamos Ryoma se rehusó a hacerlo.

—¿Eh? ¿Qué estrategia? —Preguntó dudosa Sakuno.

—Pues…

—¡No es nada! —Repuso Ryoma, no quería usar esa estrategia, considerando que no estaban juntos, ni tampoco sabía lo que ella sentía por él.

—¿Eh? ¿Por qué?

—Porque no es importante. En fin, ya pensaremos en un plan b. —Se aclaró la garganta el ambarino, estaba tratando de disimular no sentirse incomodo por esa situación. —En fin, imagino que, dada la situación, no podremos grabar la escena ¿verdad?

—Sí, estás en lo correcto. Los llamaba también para informarles de eso. Como hemos dado un largo viaje desde Tokio, hemos decidido que nos quedaremos por unos días, veremos que pasa y si todo se calma, lo haremos de igual manera. Sólo no debemos llamar mucho la atención.

—Para empezar, no deberías estar viajando con un camión que hace propaganda a nuestra historia, eso llamaría más la atención. —Opinó Ryoma.

—Es verdad, tienes razón. No había pensado en eso, veremos que podemos hacer con esto. Con respecto a tu casa, no considero que sea buena idea que regreses ahí, podrían dar con su destino.

—Sí, lo sabemos. De hecho, ahora mismo nos dirigimos a otro destino.

—Ya veo, bien pensado entonces. Si tienes tan buenas ideas, podrías pensar en otra estrategia quizás para poder salir de este problema. —Sugirió la directora.

—Sí, ya pensaré en algo.

—Bueno, estamos conversando entonces. Espero que se cuiden.

—Sí, lo haremos esta vez. Gracias, directora. —Habló la castaña, Ryoma parecía no querer responder a esa despedida.

Cuando cortaron la llamada, Ryoma no mencionó una palabra del plan A que se refería la directora, así que la castaña se dio por vencida. Después de todo, las cosas no habían salido como esperaban en cuanto al rodaje, pero si había sido un éxito el plan escape. Ahora sólo debían ver que es lo que pasaría los siguientes días. Estaba tan cansada por haber madrugado que sólo esperaba poder dormir un poco más.

Después de algunas horas de viaje, llegaron a la mansión Echizen para reunirse con los otros integrantes de la casa. Sakuno se sentía un zombi, teniendo en cuenta que se sentía tan cansada que apenas se podía mantener despierta. A diferencia de Ryoma, quien se veía tan enfadado por ver a sus padres que se mostraba hiperalerta a su llegada.

Al abrir la puerta principal, Nanako los recibió en la entrada para conducirlos al comedor, donde se encontraban comiendo Nanjiro y Rinko. Al verlos pasar, ambos se levantaron para saludarlos, pero Ryoma no mencionó ni una palabra al verlos. Sakuno se sintió incomoda en ese momento, pero ellos hicieron caso omiso a eso, pareciendo estar acostumbrados a no ser muy afectuoso en sus saludos en general.

Tras haber desayunado y conversado de lo sucedido en el hostal, todos se levantaron de la mesa para dirigirse a sus respectivas actividades. Aunque los padres de Ryoma solían levantarse a esas horas a hacer otras cosas, Sakuno se sentía muy agotada para salir a pasear, por ello Nanako le mencionó que podría usar la habitación de huéspedes para descansar un rato, ya que era consciente de lo temprano que se levantaron. Al principio se sentía dudosa de esa alternativa, pero después de que Rinko le recordó que era prácticamente de la casa, como amiga de la infancia del ambarino, en ese momento accedió a hacerlo. Tenían razón, realmente no es como que estuviera en la casa de un desconocido, al contrario, conocía muy bien esa casa que a ratos le parecía nueva, sólo que no recordaba a la perfección en que lugar estaba todo. Pero Nanako se ofreció a guiarla a la habitación señalada, de ese modo podía estar segura de que no se perdería. Además, de ese modo Ryoma podría resolver sus asuntos con sus padres a solas.

Despertó algo confundida con los rayos del sol en su rostro, no asimilaba muy bien donde se encontraba, ya que había dormido tan profundo que sentía que no recordaba todo con exactitud. Entonces reconoció las cortinas de color verde y pensó en otras situaciones en que se había quedado en esa misma habitación, o quizás en otra similar, cuando su abuela la dejaba en esa casa. Bostezó, aunque había dormido varias horas, aun se sentía cansada.

Al salir al pasillo, se percató que la casa parecía estar prácticamente vacía, ya que ninguno de los integrantes de la familia estaba presentes aparentemente. Imaginaba que posiblemente aún se encontraban charlando acerca de lo sucedido con el hermano mayor de Ryoma. Por ello, en lugar de corroborar en que parte de la casa se encontraban, prefirió dirigirse al jardín trasero que tanto anhelaba, aprovechando su estancia ahí.

Recorrió el jardín de girasoles en silencio, observando cada detalle que había en él y atreviéndose a caminar mucho más allá de lo que acostumbraba a avanzar. El sol resplandecía de tal manera, que hacía brillar cada una de las flores que estaban a su alrededor. Parecía que, tras una gran tormenta, el campo se había rejuvenecido, ya que se veía más colorido que antes. Aunque todavía quedaban rastros de la lluvia en el piso y podía oler la tierra húmeda cerca de ella, el sol entregaba más vitalidad. Incluso ella misma se sentía pequeña ante ese majestuoso lugar, el cual le hacía olvidar por un momento que todos sus problemas desaparecían.

De cierta forma, la vida era tan inestable como el clima. Un día, podía ser todo como un radiante sol, el cual entregaba calidez y felicidad. Mientras que otro día, todo se volvía tormentoso. Pero al final, dependía de ella como deseaba ese clima, si estaba dispuesta a usar un paraguas para los días lluviosos y protegerse de ello, o si prefería caminar sin protección alguna bajo la tormenta.

Cuando era niña, no le agradaban los días de tormenta, solía refugiarse en su casa cuando comenzaba a llover, porque no toleraba el sonido que emitía la naturaleza en esos momentos. Su abuela solía decirle que las tormentas eran como los desafíos que debía enfrentar. Por ello, no podía quedarse resguardada siempre, sino que también debía reunir fuerzas algún día para luchar contra ese tipo de obstáculos.

En ese tiempo, esa metáfora no le hacía sentido, porque se la había dicho un día en que ella no quería ir a la escuela por una tormenta eléctrica. Pero ahora que era adulta, podía ver mucho más allá de eso, en relación a lo que vivía. Actualmente, se encontraba luchando sus propias batallas y se sentía aterrada con eso, no podía negarlo. Sin embargo, no se rendiría esta vez.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de su celular, no esperaba recibir una llamada en ese momento, después de haberle avisado a Tachibana sobre lo sucedido. Pero entonces cuando vio la llamada, todo tuvo sentido. Faltaba alguien más a quien avisarle sobre su paradero.

—Hola, Tomo-chan.

—¿Cómo estás? No estaba viendo las noticias, pero Horio me avisó que descubrieron su localización, pero alcanzaron a huir. —Habló preocupada la castaña de coletas.

—Sí, estamos bien. Mi maquilladora me llamó a tiempo y pudimos escapar.

—Es un alivio que lo haya hecho. Pero tengo una duda de todo esto ¿Qué hacían precisamente en un hostal?

—N-No es lo que crees…estábamos preparando un lugar para rodar una escena, ya que la agencia vendría a vernos. Pero tuvimos un problema en el camino y tuvimos que quedarnos ahí.

—Ah ya veo, ahora todo tiene sentido. Tranquila, no estaba pensando en otra cosa. —Se burló. —No creo que ustedes harían ese tipo de cosas, considerando que ya tienen un espacio para ello.

—¡Tomo-chan!

—Es broma. —Se burló. —Hablando de eso ¿Cómo van las cosas? ¿Ya son novios?

—¡No! De ninguna manera. —Se sonrojó, Tomoka solía ser tan directa en sus preguntas. —No tenemos ese tipo de relación.

—¿Y qué tipo de relación tienen? —Preguntó curiosa.

—Pues…no lo sé. Anoche hablamos sobre eso y…

—¿Y?

—Me dijo algo confuso. Ayer le dije que no sabía qué relación teníamos. Y me mencionó que me seguía considerando una amiga, pese a que habíamos perdido el contacto. Pero, después cambió su respuesta. Me mencionó que, en otro punto, nuestra relación había cambiado.

—¿Y cómo estaba cuando te lo dijo?

—Se veía serio, pero también nervioso.

—¡Ahí está la señal! Ryoma-sama no es de los chicos que se ponen nerviosos para hablar. —Habló Tomoka con gran emoción. —Quiere decir que, en otro punto, se siente atraído hacia ti.

—No lo creo, quizás se refería a otra cosa.

—¿Cómo qué?

—Tal vez ¿compañeros cercanos?

—No creo que se pondría nervioso por semejante explicación. Debe haber otra cosa, estoy segura. Pero si estás tan dudosa sobre ello, deberías preguntarle.

—No lo sé…me incomoda hablar sobre ello. Además, ya lo intenté antes.

—Sí, pero quizás más que determinar que relación tienen, es saber sus sentimientos por ti.

—No le preguntaré eso…no podría.

—¿Y qué hay de ti?

—¿De qué hablas?

—Estás enamorada de él ¿verdad?

—N-No es así.

—Sakuno, te conozco hace años. Sé cuando estás perdiendo la cabeza por un chico y sé que en este momento es así. He visto como lo miras en persona, así como también la relación que hay entre ustedes dos. Noto que hay algo, no me pueden engañar.

—Puede que tengas razón de mi parte, pero de su lado, no lo sé. —Suspiró. —Pero no quiero saberlo, me da miedo que esto nos separe otra vez.

—¿Qué? ¿Crees que se separaran por esa pregunta? Sakuno, dudo mucho que se aleje por eso.

—Si no sentimos lo mismo, nuestra amistad no podrá seguir siendo como antes. Ya me pasó con alguien una vez y…

—Pero esto no es lo mismo, su relación es mucho más estrecha. Deberías hablar con él sobre esto, no vayas a sabotearte por pensar de ese modo. Antes que me digas que no, piénsalo. Es importante aclarar esto.

—Lo sé, debería hablar con Ryoma-kun sobre esto. Pero no sé cómo empezar.

—Sigue a tu corazón, yo te estaré apoyando a la distancia.

—Está bien, lo intentaré. Gracias, Tomo-Chan.

—No es nada, cuéntame cómo te va con eso y también estaré viendo las noticias en caso de cualquier cosa. Espero que todo salga bien, nos vemos pronto.

—Sí, espero que nos veamos pronto. Te extraño mucho, Tomo-chan.

—Yo también, Sakuno. Tranquila, pronto nos volveremos a reunir. Nunca te desharás de mí tan rápido.

—Lo sé, me alegro de no hacerlo. —Río.

Cuando Sakuno cortó la llamada, siguió su camino por el sendero pensativa sobre lo que había hablado, aunque estaba dudosa de hablar sobre ello, al mismo tiempo sentía que su amiga tenía razón, si quería aclarar bien lo que sucedía, tenía que hacerlo lo antes posible. Pero consideraba que, aunque era importante saberlo, al mismo tiempo Ryoma no se encontraba en una buena situación para hablar de ello. Suspiró, había una alternativa para tomar una decisión sobre ello y era con el juego de los girasoles. Por ello, se detuvo en la mitad del camino para tomar uno pequeño y comenzó a pensar en esa pregunta antes de desnudarlo. "Debo hacerlo, no debo hacerlo, debo hacerlo, no debo hacerlo" Susurró, mientras quitaba los pétalos. Pero entonces, cuando iba a quitar el último, unas gotas inesperadas comenzaron a caer en su cabello. Al mirar el cielo, se percató que nuevamente comenzaba a llover y no estaba preparada para recibir la lluvia, además estaba demasiado lejos de la casa. Por ello, escondió el girasol bajo su brazo y comenzó a caminar a zancadas de regreso. Pero las gotas iban aumentando a medida que apresuraba más su paso, lo que aceleraba su corazón. No era la lluvia lo que la asustaba, sino que los poderosos truenos.

Entonces se detuvo un momento a pensar de si realmente valía la pena esforzarse por llegar a la mansión, o si mejor buscaba un lugar más cercano para que pasara la lluvia. Fue cuando recordó haber visto el granero no muy lejos de ahí. Si bien solía desorientarse con frecuencia en un nuevo lugar, tenía el presentimiento de que podía estar por allí.

Sus ojos detectaron una pequeña casa de madera a los lejos y sus pasos se sincronizaron con ello, debía llegar a él. A pesar de que los antiguos charcos de lodo se habían hecho más grandes con la nueva llovizna, aún así, se atrevió a saltarlos para llegar más rápido al otro lado. Se sentía tan ligera que no le importaba correr para resguardarse, en esos momentos no le quedaba otra alternativa.

Una vez que llegó al lugar, encendió la pequeña luz que iluminaba el granero y cerró la puerta para encontrarse con algunas gallinas que estaban empollando en sus respectivas casas. "Las acompañaré esta tarde" Les susurró y trató de secarse con unas mantas que había cerca, aunque no eran suficientes, sabía que podrían quitarle el frío mientras tanto. Al hacer eso, se percató que el girasol que había dejado sobre un mesón parecía haber desaparecido inesperadamente. "¿Buscabas esto?" Dijo una voz masculina, generando diera un respingo y gritara.

—No grites, asustarás a los animales. —Se quejó Ryoma, quien estaba acostado sobre el heno.

—¡Me asustaste! —Gritó enfadada.

—Y sigues gritando.

—Tienes razón. —Suspiró. —Podrías haberme avisado que estabas aquí.

—Iba a hacerlo, pero parecías muy concentrada en tus pensamientos. Además ¿Qué estabas haciendo? ¿Sigues jugando con los girasoles para tomar decisiones?

—Dame eso. —Se lo quitó de las manos, sus mejillas estaban sonrojadas. —No lo hacía hace años, pero ahora creí que era una buena idea.

—¿Y? ¿Qué te aconsejan los girasoles esta vez? —Se burló.

—Qué si lo haga.

—¿Y lo harás?

—Tal vez. —Se sentó a su lado. —Por cierto ¿Qué hacías aquí?

—Solía venir aquí cuando estaba enfadado con mis padres. Aunque llevo años haciendo esto, ellos nunca logran encontrarme.

—Ya veo, entonces también sigues las tradiciones de la niñez. —Se burló.

—Sí, pero al menos mi escondite funciona. Está estadísticamente comprobado, a diferencia de tus girasoles.

—Mis girasoles también son buenos tomando decisiones. —Bufó.

—¿Y qué le preguntaste esta vez?

—No tiene importancia.

—Entonces no tiene gracia que hayas sacrificado sus pétalos por nada.

Antes que Sakuno respondiera a sus palabras, el sonido inesperado de un trueno generó que la castaña se asustara, obligándola a desviar su atención de la conversación y concentrarse en el miedo que sentía. "¿Estás bien?" le preguntó el ambarino, viendo que temblaba. Ella asintió haciendo una mueca, pero apenas iba a responder, otro apareció de manera inmediata, provocando más angustia.

Sakuno trató de controlar su temor pensando en otra cosa, pero apenas aparecía otro, sus manos se cerraban y no podía evitarlo. Se sentía una cobarde por no superar ese temor y estar tan asustada. De súbito, una mano cálida tomó la suya, generando una sensación electrizante recorrer su estómago. Ryoma la miró a los ojos y le ofreció presionar su mano en esos momentos, aunque estaba dudosa de ello, accedió finalmente a hacerlo. Por unos minutos, la reflexión que había hecho del clima comenzaba a hacer sentido, porque, aunque estaba aterrada por los truenos, aún había luz en esa oscuridad que lograba desvanecer lo malo.

Continuará…

Hola! Lamento la demora, esta semana que recién pasó quería subirlo. Pero me faltaban algunas cosas todavía y no había tenido tiempo. Recién hace unas horas me decidí a hacerlo.

¡Espero que les guste la continuación y comenten!

Mi página de Facebook es Hinata-sakuno fanfiction

Qué estén bien, saludos :D