NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Ningún personaje de la saga Final Fantasy me pertenece, ellos son creación exclusiva de Square-Enix (Squaresoft) y respectivos colaboradores
Sólo posibles OCs son cosa mía n_nU
Historia contada en tercera persona (como trato de hacer con oneshots)
Historia corta que quise escribir para el cumpleaños de Cid en otro año (2021) la he rescatado y añadido una escena que pensé pero originalmente no escribí...
Pre-Canon (como de costumbre)
Fanfic Final Fantasy VI
Una sorpresa para Cid
Como si fuera un día más de trabajo, incluso antes de que se activara el mecanismo interno de la alarma, replicando el aturdidor sonido de una campana, Cid ya había abierto los ojos, llenos de molestas legañas por sacar con ayuda de una toalla húmeda. Elemento que sería llevado a la mesita de noche por uno de los amables sirvientes a su cargo junto a una palanca de porcelana llena de agua momentos después de un golpe en la puerta.
-Adelante. -
El científico señaló desde adentro hacia afuera de la cama, diambulando por el amplio espacio correspondiente al dormitorio, sacando las prendas que compondrían la ropa del día. La criada se rió negando con la cabeza antes de entrar para depositar la bandeja que llevaba consigo en la superficie de madera de la mesita al lado de la cama.
-Feliz cumpleaños, Cid, no olvides desayunar antes de irte. -
Las palabras de la mujer obligaron al atareado hombre a detenerse para recibir un beso de agradecimiento y una respuesta infantil. El espeso bigote le haría cosquillas al frotarse la cara en una acción tan corta pero significativa.
Limpio y vestido, mientras cumplía con lo asegurado, Cid revisó las cartas recogidas de su buzón, una caja metálica oscurecida por los años colocada junto a la puerta de su casa. Su sonrisa se volvió sarcástica cuando reconoció el sello real en uno de los pocos sobres después de leer la dirección. Gestahl se había tomado la molestia de felicitarlo un año más o eso decía el contenido del papel que había dentro. Para Cid eso no presentaba mucha alegría porque nunca había llegado a simpatizar plenamente con el gobernante más allá de su trabajo.
-Muy amable. -Sus labios se abrieron bajo un bigote adornado con unas migajas de pan y mantequilla para murmurar, extendiendo su brazo dejando tanto el sobre como la carta en el área remota de correo desechado en la mesa frente a él.
Dando un último trago largo a su taza de café, Cid terminó el desayuno y salió apresuradamente de la cocina, acercándose a la entrada donde lo esperaban su abrigo y un sombrero del mismo color.
Sin embargo, para su sorpresa y consecuente alegría sería poco después de llegar a su oficina y abrir la puerta que lo separaba de los largos pasillos que se produciría un hecho inesperado...
-¡Sorpresa! -
Apenas abrir la puerta, el científico fue asaltado por un sonoro grito. Desconcertado, Cid atinó a distinguir varias caras conocidas, mirando a su alrededor pero sólo uno de sus asistentes fue quien avanzó hasta él sosteniendo con cuidado una tarta de tamaño suficiente para ser disfrutada por todos los presentes en la habitación. Los otros mientras tanto reían mirándose los unos a los otros, con satisfacción pues Cid había reaccionado justo como habían supuesto.
-Felicidades, de parte de todos. -La boca de Kefka, el muchacho rubio se abrió para comunicar, como representante a regañadientes del grupo al mismo tiempo que entregaba el redondeado dulce a su ahora emocionado superior.
-No teníais que haberos molestado... -Cid replicó, naturalmente con falsa modestia pues es lo que uno solía decir en esos casos.
-¡Qué modesto! -Exclamó burlón otro ayudante desde su posición, junto al escritorio situado en el centro, provocando más risas entre sus compañeros y un pequeño golpe en el brazo de la única fémina. -¡Venga, a repartir trozos! -
-Todos querían celebrarlo. -Kefka comentó, encogiéndose de hombros, sus labios curvados en una sonrisa. -Además te lo mereces, Cid. -Agregó, su voz sólo audible para el hombre a pocos centímetros de él.
MARYXULA
