A menos de tres semanas del cumpleaños de Maka, los equipajes cayeron en la puerta, siendo pateados con algo de desánimo y mucho agotamiento. Ninguno de los cuatro quería otra cosa que dormir, realmente el peor vuelo intercontinental que tuvieran registro.
-No me hablen hasta mañana si no es una urgencia, por favor -Dijo Blackstar antes de cerrar su puerta.
-Creo que apelaré a lo mismo -sonrió Tsubaki, agregando -demasiada convivencia.
-Soul… -Maka abrió juguetonamente la puerta -¿Me creerás que no me molesta ni un poquito que estemos solos?
-Absolutamente. -Se desabrochó el cinturón -Me cobraré de cada momento -le mordió el cuello -cada noche perdida.
-Hay que recuperar el tiempo -ella lo agarró de la camisa y lo arrojó dentro.
Exactamente 24 horas después, Tsubaki conversaba con Liz en el comedor.
-Sí, el viaje fue agotador, me desperté hace media hora. Esperaba que hubiera un desastre, pero hay porciones de comida fresca con mi nombre y todo. Realmente es un alivio.
-Quería saber cómo están Soul y Maka…
-No hablamos nada de eso en el vuelo, pero… ¿Acaso te atreves a tocar esa puerta e interrumpir?
Ambas rieron a carcajadas un par de minutos.
-¿Tan mal está la cosa? -preguntó la rubia al final.
-Al contrario, se llevan mejor que nunca, súper ubicados con no incomodarnos con carantoñas, sin insultos ni gritos de por medio.
-¿Entonces? ¿Qué te preocupa?
-Eso justamente. Maka allá actuó altiva cuando le preguntaban algo, caminando con orgullo al lado de Blackstar, moviendo la cabeza para lucir abalorios. Nada que decir… pero es justamente eso Liz, que creo que no es esa Maka de siempre, intensamente verdadera…
-¿Honesta?
-Claro, temo que oculte sus verdaderas emociones para no incomodarnos.
-La gente cambia y madura también… hay que mostrarnos fuertes- le tomó la mano-cosa que ella sepa que no nos derrumbaremos si llora.
Tsubaki mantuvo la vista baja unos segundos, dejando que la mano cálida de Liz la entibiara un poco más. Cuando miró en esos ojos azules que la veian ansiosamente, los suyos, tan negros, pudieron por fin llenarse de lágrimas y soltar la angustia. Liz la abrazó mientras sollozaba un buen rato, para arrastrarla luego a la cama.
Un par de horas después, y varias bromas de diverso calibre, Liz golpeó la puerta del cuarto de Soul y Maka, preguntando si estaban ahí.
-Adelante, abre. -Le respondió Soul. Extrañada, la pistola demoníaca empujó la puerta hacia dentro, donde un Soul estaba practicando guitarra, con unas partituras delante, y Maka estaba leyendo.
-Chicos, quería saber si les molesta si los demás vienen, queríamos hacer una fiesta de bienvenida.
-Oh, -Maka sonrió abiertamente- ¡a mi me encantaría! Les trajimos regalos y souvernirs a todos ¿Cierto Soul?
-Sí, será bueno ver a los chicos, habría que ir a comprar algo de cerveza, y unas hamburguesas…
-Kid dijo que traerán Pizza y Kilik con Harvar bebidas, está todo listo.
-Genial, saldremos enseguida. ¿Verdad Maka?
-Dentro de todas las aventuras y las fotos que nos mandaron -dijo Liz en otro momento, luego que hubieran contado varios detalles del viaje -El mas tierno es esta foto -Mostró la imagen en su celular -Quiero que me cuenten cómo fue eso…
Maka y Soul se rieron a carcajada limpia, sonrojados. Era una imagen de ellos dos, dormidos en ropa muy mínima, camiseta y boxers, pero completamente rallados. Ese día habían recorrido muchos lugares y hacía mucho calor, la última parada había sido para tatuar la estrella rota a Maka en su hombro. No le había dolido tanto, sobre todo por el par de cervezas que Blackstar y Soul compartían con ella a ratos, llegando medianamente embriagada al cuarto compartido. En ese momento no se durmió enseguida, sino se propuso tatuar a un Soul con unas notas musicales, forcejearon un rato y para cuando Tsubaki terminó la cena roncaban sonoramente.
Cuando los chicos se fueron, y Maka ayudaba de limpiar los cubiertos, finalmente le preguntó a Tsubaki. -¿Qué es eso tan malo que pueden hacer?
Cuando Tsubaki terminó de explicarle algunos ejemplos, Blackstar les preguntó de qué hablaban.
-De nada en especial -Maka despejó su frente de la chasquilla que se le había ido a los ojos y volteó a mirar el ninja, que se veía un poco tomado -creo que ya me voy a dormir. -vio en ese momento que Soul roncaba furiosamente en el sofá. -¿Me ayudas o lo dejo ahí?
-Blackstar… susurró Tsubaki mientras caminaban hacia Shibusen. él alzó la cabeza para que ella siguiera hablando bajo. -ella…
-No te preocupes, ahora que comprende la verdad está mas segura de luchar y quedarse. ¿No ves su determinación? Además… -Se detuvo un momento -Tienes razón, puede estar fingiendo calma.
-Soul… -El ninja le habló mientras ellas jugaban una partida de basquet con las hermanas, unas tardes después. -¿Notas algo raro en Maka?
-Bueno, ha cambiado mucho el último tiempo. Entonces es difícil decir si algo es raro -Lo miró de frente -pero sí te puedo decir que está nerviosa por lo de su mamá, tiene miedo que nos pase algo por intentar ayudarla. Cuando dijiste lo de ver las almas allá en japón le dio mas fuerzas para resistirse y quedarse aquí.
-¿Crees que… ella pueda fingir estar bien?
-Es demasiado tonta para eso, afortunadamente. -se rió Soul - allá sentía que estaba haciendo un personaje, pero acá se siente libre de nuevo. Sobre todo en casa. Te iba a preguntar una cosa, igual… Maka nota más cosas que sólo ver almas, sabes.
-¿Más cosas? A Blackstar se le escapó una risita- ¿Cómo qué?
-Como… manos que se buscan, almas que toman cierto color y avanza hacia otra, como que se suspende o vibra cuando cierta persona habla.
El ninja ocultó su rostro entre las manos, sonrojado al fin.
-¿Te dijo quien?
-Cuando la toco, puedo ver lo mismo que ella, o más. Y tampoco hace falta eso.
-¿Crees que… debería decirle? -Dijo después de un rato. -A Tsubaki, digo.
-¿No lo han hablado?
-Ya sabes… ella con quién…
-Sí, se notó mucho allá en Japón, y se delató en la bienvenida. Baki duerme con Liz hace tiempo, ¿No? Dijiste que podías oler…
Pasaron semanas después de esa conversación, donde ir a la escuela y tomar algunas clases extra o ir a cazar kishin se volvieron nuevamente rutinas, así como las salidas de fiesta de Blackstar y Tsubaki, junto con las quedadas de Liz. A veces, Soul olvidaba los acuerdos de convivencia y se arrastraba a desayunar sin camiseta, pero Maka salía tras él. Al parecer, olvidaba dónde estaba cuando despertaba bruscamente.
Una de esas noches de parranda, Blackstar volvió solo, antes de lo esperado. Maka despertó a Soul, bueno, no había alcanzado a dormirse, diciéndole que fuera a hablarle, que estaba llorando. En realidad Soul lo agarró de atrás del cuello, y lo tiró a la cama, al lado de Maka. Volvió a acomodarse y roncó.
-Parece que sí estaba dormido. -comentó la rubia, y abrazó a Blackstar. Al principio el ninja se extrañó, luego se dejó llevar y cuando sintió la tibieza acostumbrada del alma de ella, se relajó. Sollozó un rato mas, mientras ella acariciaba su pelo, al ritmo de los sonoros ronquidos del arma.
-Lo siento, es que… -inspiró para calmarse -Discutí con Kilik.
-¿Fue muy grave?
-No sé. Creo que soy un inconsciente por no darme cuenta que le sale incómodo a veces pedir niñera o no apreciar el tiempo con él. Entonces le afectó que me fuera y nunca le preguntaba cómo se sentía con respecto a estar casado contigo…
-No sabía que fuera tan en serio la relación...
-No lo era antes de irnos. Igual estaba preocupado por ti y no le escribí nada, en cambio Tsubaki siempre compartió fotos con Liz…
-Auch, ¿le dieron celos?
-No sé… es como que estábamos molestos, nos gritamos cosas que no quería decirle… y tengo pena, la verdad a lo mejor mañana me dice que no quiere nada más, ¿Crees que si me disculpo…?
-Es que si no sabes lo que hiciste mal… bueno, por mientras duerme aquí con nosotros, eso te calmará.
A la mañana siguiente, Tsubaki entró a preparar el desayuno en la casa, y encontró abierta la puerta del cuarto de Soul y Maka. Los tres parecían niños pequeños, manos enlazadas, cuerpos desordenados totalmente en una cama deshecha. Kilik llegó unos segundos mas tarde preguntando por Blackstar. Se sentó en la silla de Soul a mirarlos, sobre todo al ninja que roncaba en puros boxers, como si ni tiempo de ponerse el pijama hubiera tenido.
"Peor ninja de la vida" pensó, recorriendo sus mejillas y abdominales con la mano.
