El día D era un sábado. Maka no había fluctuado emocionalmente después que Tsubaki le explicó sus posibles futuros si se iba con su familia, Soul tampoco les informó que hubiera tenido pesadillas o mas sueños de lo normal. Lo cierto es que en su estancia en futones le había sorprendido la habilidad de Soul para despertar apenas Maka empezaba a soñar, le tomaba la mano, ella se calmaba y devuelta a roncar. La rubia había seguido con sus rutinas de lectura, estudio, dormirse temprano, entrenar, como si nada hubiera cambiado. Le preguntaron cuales eran los planes para su cumpleaños el día miércoles.

-Pensaba que Soul podía hacer hamburguesas en la terraza, una torta de chocolate frutilla y esta vez beberé cerveza.

-Maka -Blackstar puso un cara seria -Es probable que tu mamá o tu clan venga ese día.

-Con mayor razón necesitaremos a todo spartoi, Blackstar. -La rubia tomó un sorbo de té, dejó la taza con un suave clank, sabiendo que tres pares de ojos la miraban. -Y con mayor razón debemos actuar con tranquilidad, mostrándoles que hagan lo que hagan ya no nos afecta. Es una declaración que no tiene cabida en este mundo de Shinigami, ni el de la mafia.

-Tienes razón, pero…

-Ellos no pueden llevarme, tampoco matarme. La única cosa que pueden hacer es esperar a ver si cometemos un error. Y nosotros estamos acostumbrados a sobrevivir a nuestra propia estupidez.

Meses después, Blackstar y Soul recordarían con amargura estas palabras predictoras. Pero en ese momento, les dio seguridad sobre su proceder, y finalmente tampoco podían pensar o hacer otra cosa. Desprovistos de experiencia, de historias con las cuales seres como Tsubaki, o Soul eran criados, los dos meister sólo daban lo mejor de sí mismos bajo las circunstancias que se encontraban.

Así que el día anterior al cumpleaños de Maka, faltaron a la escuela para comprar con calma las cosas. Luego, a mediodía estaban en la oficina del juez, el mismo del contrato anterior, para complementarlo. Según la ley, pasado el mediodía ya se contemplaba como mayor de edad, así que cuando estuvo todo el ceremonial listo, se cambió de vestido, dejó que Liz y Tsubaki la peinaran y maquillaran para finalmente firmar un contrato de matrimonio con Soul.

Entre bromas, tomaron algunas fotos y comieron algo rico, riéndose de que Maka se mareó con un poco de champagne. Ella dormía cuando llegaron a casa esa noche, y Soul en realidad estaba agotado esa noche para tocar guitarra o piano, como esperaba. A mitad de la noche se despertó con su abrazo, sus piernas desnudas rozando las suyas, para luego sentir su boca mordisqueando el lóbulo de su oreja. Él ronroneó bajo la caricia, acariciando las nalgas y acomodandola suavemente para sentirla mejor en todo su cuerpo. Cuando lo liberó, besó desde el hombro de la rubia hacia su cuello, tocando, refregando sus manos en sus pechos, su espalda, conforme los besos avanzaban a todas partes, haciendose chupetones y mascadas, ella correspondiendo y moviéndose hacia él.

La mañana los atrapó tarde. Cuando el sol estaba bien risueño ya. Normalmente, el retorno de Blackstar y Tsubaki de su entrenamiento matutino sacaba a ambos de su abrazo nocturno, pero esta vez no había funcionado. Desayunaron tarde, los ninjas cada uno en su cuarto, aunque la presencia del alma de Kilik en el cuarto de Blackstar le dio una pista a ambos sobre el motivo de la falta de ruido. Se aprovecharon de hacer tocino con café, comida que ambos extrañaban desde que Tsubaki asumió el cuidado de ambos.

-Debería haberlo hecho yo y llevarlo a la cama -le mordió suavemente el pelo. -Después de todo, estás de cumpleaños.

-Me conformo con que hagas las hamburguesas. -se rió ella, con esa risita suya.

-Pero cara mia, sabes que me encanta hacer hamburguesas. Ese no es regalo… mhhh gracias. TO-CI-NO -dijo mientras metía los trozos de carne en su boca.

-Igual has hecho demasiado por mi. Como casarme conmigo.

-Ahh, esa es otra cosa que me acomoda demasiado. -continuó en cuanto terminó de tragarse el desayuno -definitivamente me hizo pensar ese daimyo cuando me preguntó qué haría si te casabas con alguien mas. Eso es algo que no podría soportar.

-¿Eh?

-Eres la mejor técnico que podría tener, la mejor roomate, la mejor novia.

ella mordisqueó un pan dulce antes de decirle en voz baja, sonrojada

-Tampoco soportaría verte casado con otra. Ni sostenido por alguien mas. Ni tampoco… ya sabes.

Ambos reían suavemente cuando Tsubaki salió de su cuarto, despeinada, oliendo a alcohol y con rostro de enojo.

-Me quedé dormida -se quejó.

Maka bailaba con la música a todo volumen, feliz de la vida y ajena a si les molestaba o no al grupo de roomate su juego. La verdad es que Soul y Black Star podía jugar a veces y ser molesto, pero ninguno había imaginado que el regalo podía ser tan… fuerte.

-Al menos le gustó -Los consoló Tsubaki -Sobre todo el set de juegos de baile con música trans fusión, creo que tiene entretención para días y días.

-Debí pensar en audífonos inalámbricos a juego -Se tapó las orejas Soul.

Igual Maka hizo aseo profundo en el departamento después de almorzar, para luego decorar con globos y festones. Normalmente no hacían tanto drama con los cumpleaños, pero este era especial. Cuando se fue a duchar, empezaron a llegar los invitados. Traían regalos de boda y de cumpleaños que fueron dejando a un costado, todo parte del decorado. También agregaron festones y flores de felicidades, mezclando ambas celebraciones. Para cuando Maka apareció, ya estaba el escenario listo.

Fue durante el reparto de las hamburguesas que tocaron el timbre. Fue Harvar quien abrió la puerta y los dejó pasar. Una señora vestida con kimono, igual a Maka pero con el cabello negro, una media docena de tipos con traje la acompañaban. sólo entró ella con unos tres tipos detrás.

-¡Mamá! La saludó Maka sin acercarse a abrazarla, poniéndose de pie y sujetando sus manos por detrás de la espalda.

-¿Qué haces, niña? Te dije que debías estar lista con tu maleta. Nos vamos ahora.

-¿De qué hablas? ¡Te tienes que quedar a comer pastel! Justo íbamos a cantar ahora.

-¡Deja el juego! Te lo dije en la carta.

-¿La carta? No sé leer japonés, madre.

-Entonces te lo digo ahora. Logré que el clan te aceptara a cambio de tu matrimonio.

-Oh, pero es demasiado tarde, vieja. -Interrumpió Blackstar, cerveza en mano.

-Esa no es forma de interrumpir, niño. -Le dijo uno de los trajeados.

-Esa no es forma de entrar a la casa de un Daimyo, aun si estás en el extranjero -le respondió Blackstar. -Maka pertenece a mi clan ahora. No te la vas a llevar a ningún lado.

-¿Te mostró la carta? -Siseó entre dientes la señora.

-Da la suerte que Tsubaki, mi hermosa arma, sabe leer japonés. No sabía si hacerme cargo de mi familia, pero tomé la oportunidad y la recluté. -Miró hacia la técnico, que sonrió y mostró el tatuaje de estrella rota que adornaba su hombro.

-Así es. No iba a rogar ser aceptada por nadie cuando ahora soy madre de familia. No merezco nada más que lo mejor, no piedad de un clan moribundo.

-No sabes lo que has hecho, cría. -Le habló el viejo que acompañaba a la madre.

-Sé lo que hice, viejo. -Maka tomó la mano de Blackstar, Kid se acercó por otro lado. -Sé muy bien lo que hice, tengo el apoyo de cinco Daimyos además de Blackstar, estamos del lado de la justicia de Shinigami.

-Hola. Soy el nuevo Lord Muerte y bendije esta unión.

-Aún podemos mostrarte nuestra lástima y permitirte casarte, para que retomes en algo tu honor.

-Oh, es muy tarde para eso también. -Blackstar habló fuerte -¿No ven todas las enhorabuenas que adornan el lugar? Siguiendo la costumbre, otorgué su mano a mi mejor amigo y mano derecha -Lo indicó, el mentado saludó con la paleta tras dar vuelta una hamburguesa.

-Hola, diganme si quieren la suya con queso o vegetariana. -Sonrió con todos sus dientes -están todas cocinadas.

Los rostros furiosos del grupo mantuvieron el silencio. No había nada que pudieran objetar, después de todo.

-¿Ya se cumplió el rito de la sangre? -La señora pareció aferrarse al último girón de esperanza.

-Tiempo atrás. Antes de recibir la carta -respondió la rubia. Con eso, sus rostros expresaron asco, dieron media vuelta y se fueron sin despedirse.

-Ahora… ¿Podemos comer pastel? -Maka preguntó expectante a Blackstar.