Oscuridad, la oscuridad rodeaba todo a su alrededor no podía ver pero al mismo tiempo podía identificar sin ninguna duda que algo , o más bien, alguien se encontraba en medio de aquella espesa niebla que casi podría tocar con sus dedos.

Así comenzó a buscar con ambas manos, empezó a buscar alguna salida o aquello que se encontraba oculto en la penumbra sin embargo cuando al fin sus manos tocaron algo un escalofrío recorrió su espalda.

Sus dedos se hundieron en un áspero pelaje que se camuflaba a la perfección sin poderse ni siquiera distinguir donde empezaba o terminaba aquella criatura.

Al apenas hacer contacto con el ser todo su cuerpo vibro con un sonoro gruñido para después desaparecer dejandola nuevamente en medio de la nada, pero aún había algo que la intimidaba y le hacia tener los pelos de punta y cada vez este sentimiento era más intenso hasta que finalmente lo escuchó.

Era el sonido de gotas de algún líquido cayendo en el suelo, cada vez era más cercano más intenso, hasta que sintió que el aire le faltaba a la vez que sus pies se movieron solos girando sobre si misma para así ver el origen de aquello que la atemorizaba, un par de ojos rojos grandes como dos lunas la miraban apenas a unos centímetros de ella a unas dos cabezas de altura.

No sabía de que se trataba ni que quería , solo que la acechaba en la oscuridad y conseguía infligirle verdadero terror solo con su presencia.

*Actualidad*

Caperucita despertó de un sobresalto una vez más había tenido aquel sueño, no era la primera vez que sus páginas eran teñidas con aquel par de ojos rojos que la miraban expectantes.

Esta era la segunda vez, en el primer sueño apenas se había acercado y había más claridad aunque aquella vez tampoco fue capaz de identificar su forma.

Tras varios minutos dandole vueltas a sus sueños centró su vista a la ventana de la habitación, los primeros rayos del sol bañaban cada rincón e iluminaban su rostro con una calidez tan acogedora que casi le hacia olvidar cualquier mal momento.

Aún era invierno pero el sol comenzaba a ganar terreno consiguiendo días más cálidos en aquel inmenso bosque que rodeaba la casa de la abuelita.

Desde que llegaron aquella noche Lobo y Caperucita habían compartido la misma habitación, aunque al principio fue por la preocupación de la menor por sus heridas, una vez que se curo no se atrevieron a separarse. No hicieron falta palabras ni siquiera una mirada, compartían el mismo sentimiento de estar uno junto al otro.

Por lo que aquella mañana, Rin pensaba que sería como las anteriores, que al girarse se encontraría con aquel gran lobo durmiendo plácidamente como si ninguna preocupación tuviera pero aquella mañana al girarse no encontró aquel par de orejas caninas, ni aquel pelaje blanco a su lado se encontraba aquel hombre de largos cabellos plateados de cuya piel casi tan blanca como la nieve, durmiendo ajeno a todo.

Caperucita al ver al fin después de tanto tiempo al hombre detrás de la bestia, no pudo contener una amplia sonrisa y una de sus manos casi al instante viajo por el mar de sus cabellos apenas sin creer que realmente lo que sus ojos veían. Aquella mano viajo desde sus sedosos cabellos hasta su fino rostro llegando a contener al respiración por la propia emoción de sentir el tacto de su piel , notando también a medida que deslizaba sus dedos con la mayor delicadeza. la existencia de una capa casi imperceptible de vello que cubrían la mayor de su rostro excepto en sus marcas, aquel par de marcas rojas que adornaban sus mejillas, aquellas marcas que solo había visto aquel día que se prometieron confiar el uno del otro, una promesa que sellaron con un beso que parecía ya tan lejano hasta el punto de sentir nostalgia por aquellos tiempos.

Sin embargo por otra parte, aquel recuerdo hizo que instintivamente sus ojos se centraran en sus labios guiados por un impulso

"besale"

Pidió aquella voz en su cabeza y casi lo hace hasta que una duda pronunciada por aquella misma voz le hizo detenerse a escasos centímetros de su rostro.

"¿Qué sentirá él al besarme?"

y con esa pregunta su mente se lleno de dudas, no sabia mucho acerca de sus creencias, de lo que le parecía bien o mal y lo más importante, no sabia lo que sentía por ella simplemente se mantenía a su lado apoyándola y dejándole un hombro sobre el que llorar en sus peores momentos pero la verdad es que sobre él apenas sabia nada y aquella realidad le pesaba en el corazón.

Se había quedado perdía entre sus dudas que Rin no dió cuenta que Sesshomaru se había despertado, aunque ciertamente llevaba despierto un rato solo que simplemente decidió disfrutar de sus caricias hasta que estas se detuvieron.

No tuvo que pensar mucho para comprender que era lo que pasaba, y decidió aprovechar la sorpresa como su ventaja.

— ¿Por qué dudas? — Preguntó tomando la iniciativa y con un rápido movimiento quedo encima de Caperucita dándose cuenta en este momento que había vuelto a aquella forma.

A Rin por su parte le faltaba el aire al verle sobre ella aunque encorvándose como siempre para quedar a su altura, aunque en aquella apariencia solo empeoraba las cosas porque podía ver con demasiada claridad como se tensaban los músculos de sus hombros sin olvidar a aquellos fuertes brazos que apoyaban a ambos lados de su cuerpo.

Si alguna vez se sintió pequeña a su lado ahora lo sentía más que nunca , antes no había llegado a percatarse sin embargo con una de sus manos Lobo podría cubrir su rostro sin esfuerzo y aquello solo era un pequeño detalle de tantos que podía apreciar en aquel momento.

Podía ver como las marcas de sus mejillas se repetían en sus muñecas, aunque sus ojos no se detuvieron ahí , estos ascendieron por sus brazos y les traicionaron en su torso desnudo en el que su conciencia hizo un llamamiento que le hizo sonrojarse hasta el punto en el que sus mejillas parecían arder.

"¿Esta totalmente desnudo?"

Mentiría si se digiera que por un segundo no pensó en bajar su mirada y buscar con la vista más allá de lo que eran capaces de cubrir las sábanas pero inmediatamente decidió centrar mejor sus ojos en la mirada dorada que hace unos segundos le había hecho una pregunta y esperaba paciente su respuesta.

— ¿D-dudar sobre qué?— Respondía con otra pregunta dejando aún más claro su nerviosismo si su pequeño tartamudeo no había sido evidente.

Como respuesta solo obtuvo una sonrisa de lado al mismo tiempo que giraba su rostro y acortaba más las distancias, Sesshomaru ya lo había notado anteriormente y ahora solo seguía confirmando la seguridad y comodidad en aquella forma para ser más cercano con su pajarillo que realmente le gustaba, aunque ahora en su mente había miles de preguntas y dudas de como había cambiado de forma , él solo trataba de ignorarlas por el momento ya que lo que tenia debajo era mucho más importante.

— Hay algo de mi que querías pero empezaste a dudar, sabes que te daré cuanto anheles así que ¿Por que dudas? — Volvía a preguntar con sus ojos fijos en los de ella lo suficientemente cerca como para casi rozar su nariz con la suya

Lobo quizás no era consciente pero Caperucita podía sentir su respiración chocar contra su rostro, que acompañado con la seriedad de su voz al pronunciar tales palabras, le hacían derretirse mientras buscaba las palabras para responder sus preguntas.

— Es complicado si es cierto que quería algo y también que dude pero ahora me hago preguntas que antes no, antes solo me lanzaba guiándome por mi instinto y ahora me preocupa lo que signifiquen mis acciones para los demás , quiero decir , para ti en este caso — No sabia si se había expresado con claridad , a los nervios por tenerle tan cerca se unieron los nervios sobre lo que pudiera estar pensando sobre ella y a modo de escudo colocó ambas manos en cada hombro del albino para alejarle un poco, retirando la mirada bajando su vista a su lado izquierdo — ¿Qué soy para ti?—

Sesshomaru abrió sus ojos sorprendido una vez más aquella pregunta hacia acto de presencia y esta vez no podía permanecer en silencio, se dijo a si mismo que le preguntaría pero en todo este tiempo no fue capaz por el simple hecho de que, por su parte , solo había un sentimiento de los pocos que creía comprender era el hambre , o así llamaba él a aquella voz interior que le pedía que la devorara.

— No puedo ofrecerte sentimientos humanos, solo tengo los mios y a veces hasta a mi me asustan, por lo que no puedo darte la respuesta que buscas. Sabes que me tendrás aquí siempre y eso lo sabes , para mi eres la persona que quiero conservar a mi lado y solo deseo que esto sea suficiente para ti —

— Sesshomaru — Fue lo único que fue capaz de pronunciar Rin. Aquella respuesta no solo hizo desaparecer sus nervios, también endulzó su corazón grabando en sus páginas cada palabra del mayor.

Ahora más confiada Caperucita volvió a cruzar su mirada con la de Lobo pero esta vez encontró algo distinto en ellos, antes era observada por un par de ojos curiosos sin embargo ahora podía encontrar un destello diferente que le hacia vibrar y liberarse de todas sus inseguridades de tal manera que aquel agarre que antes lo alejaba, ahora lo usaba para atraerlo aún más.

— Acepto sin problema todos tus sentimientos, desde que decidí no renunciar a ti supe que no iba a ser fácil se que últimamente no te lo he demostrado pero sigo siendo yo y al verte así no pude evitar recordar y en mis recuerdos vi que extrañaba besarte pero ¿Qué sientes cuando me besas? ¿Qué significa para ti?—

— Para mi es todo — Respondió por ultima vez tajante con una sonrisa divertida al saber finalmente el origen de sus dudas y aquellas preguntas, y antes que la cabecita de su pajarillo hiciera de nuevo de las suyas terminó con aquella tortuosa distancia que separaba su boca de la suya para demostrarle sus sentimientos con algo más que palabras.

Caperucita mentiría si en este momento digiera que no lo esperaba porque lo esperaba y deseaba como nunca haciendo de aquel beso demandante una lucha donde contra Lobo por ver quien lo había echado más en falta.

De manera automática al iniciar con aquel beso desesperado las manos de la morena subieron hasta su cuello al cual se aferraron con fuerza mientras que la lengua de su compañero invadía su boca sin encontrarse resistencia alguna.

A medida que le beso se profundizaba, Rin podía sentir el roce de sus colmillos en sus labios con mayor frecuencia creando extrañas sensaciones por todo su cuerpo como de pequeñas corrientes eléctricas que le hacían retorcerse levemente debajo de Sesshomaru.

Lobo notaba cada movimiento, el roce inocente de las piernas de Caperucita alrededor de su cintura que amenazaban que en cualquier momento le acabaría rodeando con ellas , las pequeñas vibraciones de su cuerpo con solo sentir el roce de sus colmillos y aquellas caricias con sus pequeñas manos sobre su nuca que se intercambiaban por pequeños tirones en su cabello. Todas estas sensaciones le hacían actuar por mero instinto y sin dejarle tregua a su pajarillo, dejo de sujetarse con una de sus manos y con la mayor de las delicadezas acariciar la pierna más cercana de atras hacia delante por encima de su ropa para finalizar el viaje agarrando con fuerza su muslo , aunque tratando de no clavar sus garras en su piel, para así buscar aún más su cercanía queriendo pegar ambas cinturas.

Caperucita suspiro sobre sus labios ante la presión en su pierna antes de tener que romper el beso para respirar, sus labios estaban hinchados y con varios y pequeños cortes que notaba por el pequeño ardor de su propia saliva aunque aquello era lo de menos, en el mismo instante que sus bocas se separaron , Lobo se hundió en su cuello entre besos y lamidas que la dejaban aún más vulnerable para después volver a sus labios para callar cada jadeo y suspiro.

Nunca había sentido algo parecido, sus caricias eran distintas y sus besos más profundos en definitiva estaba respondiendo a su pregunta , el calor que recorría por todo su cuerpo era el mismo que sentía Lobo , compartían la misma necesidad , el mismo deseo y aquello terminó de quedar claro cuando el albino cumplió su objetivo de pegar su cintura con la contraría resolviendo así una de las dudas que asaltó a Caperucita al principió de tenerle encima.

Sesshomaru estaba completamente desnudo y no le importaba, y al quedar entre las piernas de la morena le hacía sentir como el principió de una erección se hacia presente, haciendo latir freneticamente el pequeño corazón de Caperucita

Estaban tan centrados el uno del otro que la noción del tiempo y lo que pasaba a su alrededor quedó en el olvido hasta que la realidad llamó a su puerta.

— Rin cariño ¿Estas despierta? —Llamó desde el otro lado de la puerta una voz familiar.

Al escuchar a la abuelita automaticamente ambos saltaron de la cama, para en el caso de la morena ir hacia la puerta intentando actuar con normalidad para abrir esta solo lo necesario.

— Si abuelita recién me estaba levantando solo que ... Ha habido un imprevisto — Puntualizó aquella ultima palabra mirando de reojo a Sesshomaru que se encontraba de espaldas mirando por la ventana como si nada hubiese pasado — ¿Tienes ropa para Sesshomaru? —


Notas de autora :

En esta ocasión solo quería y agradecer a toda la gente que sigue esta historia, realmente me hace muy feliz

PD : tambien me gustan las teorias que vais comentando xD