Frio, aquello era lo que sentía su cuerpo desnudo que se encontraba en su mayor parte dentro de una bañera de madera donde ahora se encontraba. Su piel pálida parecía brillar bajo las aguas perfumadas con pétalos de diferentes flores de aquel baño apenas iluminado por una ventana, casi a la altura del techo, que dejaba entrar la luz de un nuevo día, uno muy importante.
La luz no solo la reflejaba a ella ,sino también a todo su entorno, todo era fino y delicado, velas aromáticas en cada rincón, aún más flores rodeando la estancia y largas cortinas blancas que caían alrededor de la bañera, que separaban el baño del lavabo y el aseo . Su cabello había sido lavado con los mejores geles y recogido para que aquella mujer ,que había sido su sombra durante los últimos días , pudiese lavar su cuerpo. A esto último se negó varias veces sin éxito acabando donde se encontraba actualmente.
No muy lejos de ellas estaba el motivo de tantos cuidados, aquel vestido que Caperucita tendría que llevar el día de su boda que era aquel mismo día, el mismo día de su cumpleaños.
— Vamos querida alegra esa cara, vas a tu boda no a un funeral. Sabes que esta es la mejor opción que podías tomar — Insistía Kanna por enésima vez mirando los ánimos de Rin que se limitaba a abrazar sus piernas mientras apoyaba su cabeza en sus rodillas con la mirada perdida en ninguna parte e ignoraba cada palabra que le dirigía.
Desde que había vuelto y decidieron continuar con la boda, El Cazador le había encargado a Rin casi como si fuese su niñera personal tanto para cuidarla hasta el día del enlace, como para vigilarla si intentaba hacer cualquier tontearía pero la paciencia de Kanna ya comenzaba a agotarse.
— Esta bien, te lo explicare de otra forma a ver si así reaccionas — Esta vez tu tono de voz era diferente llegando a alertar a Caperucita pero antes de poder esquivarla, Kanna la agarro de su cabello con fuerza, obligándola a mirarla y desarmado parte del recogido — Escucha bien mocosa si fuera por mi te hubiese entregado en la anterior luna llena para que te despedazara como lo hizo con madre — Hizo una pausa para regodearse de la cara entre sorpresa y odio de la menor.
—¿Cómo... —
— ¿Cómo lo se? ¿Cómo puedo ser así? ¿Cómo puedo estar con él? Querida ¿Te crees especial? ¿Crees que eres la única? Yo también se distinguir una bestia cuando la veo no soy una aldeana ignorante, él siempre tuvo ese algo que nos atraía a todas aunque no todas sabían lo que era ¡PERO YO SI! ... y aun así nunca tuvo ojos para mi, no en ese momento ya que estaba demasiado ocupado detrás de alguien que ni siquiera le miraba, seguro adivinas quien era esa maldita engreída — Mientras hablaba aflojaba el agarre de su cabello al ver que ahora tenia toda su atención.
— P-pero ¿y Hakudoshi? —
— Oh por favor haznos un favor y no menciones a ese ser tan mediocre — Le volvía a interrumpir — Realmente le hicimos un favor pero lo que estaba contando fue mucho antes, eres igual que la repelente de tu madre viviendo en una realidad diferente, metida en sus libros e ignorando todo a su alrededor menos a los extranjeros ¿Qué? ¿Te sorprende?— Se burlaba al ver como con cada palabra Caperucita abría aún más sus ojos.
Por lo que veía Rin, aquella mujer sabia más de su madre que ella misma y tenia tantas preguntas de las que probablemente ella tendría la respuesta. Pero no, no le hacia falta intentarlo sabia que todo lo que le estaba contando era para torturarla y aunque al principio sus palabras le dolieron por la imagen que Caperucita tenia de aquella mujer, cada mala palabra e insulto a aquellas personas que deberían estar disfrutando en el valhalla le hacia enfurecer y a la historia de Kanna no le convenía ver a Rin enfadada.
— Hasta donde puedo leer solo te puedo decir que paso de ser repelente a la Kikyo vulgar que conociste cuando aquel hombre la embarazo y abandono como con los animales, pero bueno ¿A que venia todo esto? Ah ya me acuerdo — resaltaba en un tono más grave aquellas palabras para volver a jalar con más fuerza que la vez anterior el cabello de la morena que no llego a soltar, consiguiendo un quejido de parte de la menor que casi podría confundirse con un gruñido — A pesar de arruinar su vida y tenerte nuestro generoso cazador nunca dejo de tener ojos para ella y una noche Kikyo vino de rodillas suplicando la ayuda de aquel hombre que rechazo en cada verso de su patético cuento, le suplicaba por su hija, por ti ¿Aun no lo entiendes? no quería que acabaras como ella y tu solo sabias seguir su historia letra por letra — Hace una pequeña pausa para aclarar su garganta — "Por favor ayúdame, tienes que cuidar a mi estúpida hija para que tenga un futuro, aléjala de ese hombre haz lo que sea y te daré lo que quieras " — Terminaba tras una carcajada tras imitar a Kikyo sin perder detalle del rostro de Rin.
Durante todo aquel mes pensó que nada podía ser peor de lo que ya había vivido y seria fácil mantener la calma, pero a Caperucita le ardía la sangre y apretaba sus puños debajo del agua con tanta fuerza que no sabia como aún no se había clavado sus propias uñas en su piel con tal de no tirarse encima de la mayor. Pero la ira era lo de menos, un fuerte sentimiento de impotencia invadió su cuerpo con sus últimas palabras "¿Realmente su madre habría llegado a aquel extremo?"
Si todo era cierto tendría sentido aquel compromiso sin ni siquiera pedir su opinión, por qué quería alejarla de Sesshomaru e insistía tanto en que se quedara en la aldea, tenia miedo de que siguiera su historia y todos lo sabían menos ella.Caperucita junto a la impotencia se apelotonaran sentimientos de rencor y odio que quería ignorar, pero su voz interior no era tan fácil de silenciar.
"Era mi madre al fin y al cabo , lo hizo para protegerme"
" pero ¿Por qué nunca me dijo la verdad?""
¿Por qué nadie lo hizo?""
¿Por qué?"
— ¿No quieres saber como termina el cuento? ¿No quieres saber el precio que cobro El Cazador? — Volvía a pronunciarse Kanna para darle el golpe final a la menor que ya veía bastante abatida, aunque para ella aún no era suficiente y sin esperar respuesta se acerco al oído de Rin y así responderse a si misma en un leve susurro — La vida de una zorra —
Y aquella fue la gota que colmo la paciencia de Caperucita y sin que nadie se lo esperara , ni siquiera ella misma, de sus líneas saco la fuerza para agarrar del brazo que sujetaba su cabello y lanzarla lejos de ella causando que Kanna chocara su espalda contra el lavabo siendo ahora ella la sorprendida.
— ¡No te permito una sola palabra más contra mi madre! Ha sido su vida , sacrifico su historia por lo que creía correcto, por mi y tú nunca entenderás lo que significa porque no eres madre y dudo que algún día lo seas antes lamentaba que una pareja tan perfecta como la tuya con Hakudoshi no hubiese podido tener hijos pero en realidad ha sido lo mejor — Sentencio de pie sin importarle su desnudez mirándola fijamente.
Aquel había sido un golpe duro para Kanna, quizás no amaba al zapatero y su matrimonio fue uno más de los que pactaban en aquella aldea entre familias, sin embargo su anhelo de añadir un hijo a su historia por más que le suplicaba a Freyja o a cualquier Dios que la escuchara.
Le hubiese respondido y estaba segura que hasta le hubiese levantado la mano pero el ambiente había cambiado, Kanna no sabia explicarlo pero sus piernas no le respondían solo podía quedarse quedarse allí mirando, viendo como aquellas cortinas movidas por la suave brisa de la primera dejaban ver dos pares de ojos negros fríos como la noche, y aunque no quisiera admitirlo solo había una palabra para definir lo que le estaba pasando, o más bien lo que sentía y aquella era ; miedo.
* Casi 3 meses antes *
Había pasado un día desde el encuentro nocturno entre Lobo y Caperucita y esta ultima no podía estar más nerviosa, sus páginas se agitaban con cada toque o mirada más intensa de lo habitual. Aunque hacia su mayor esfuerzo por disimular a unos ojos expertos como los de la abuelita no se le escapaba el extraño comportamiento de su nieta, el cual le causaba mucha nostalgia casi podía verse reflejada en ella.
Aquel lunes a pesar de las insistencias de ambos por acompañarla , la abuelita insistió en ir sola por provisiones, el invierno empezaba a flaquear y los caminos comenzaban a ser de nuevo transitables por lo que no seria más que un viaje más de tantos de todos aquellos años que llevaba viviendo en el bosque, dejando a la pareja sola por primera vez después de tanto tiempo.
— Entonces ¿Estas segura que quieres aprender a pelear?—
— Eh ¿Qué?— Devolvía la pregunta una distraída Caperucita que recién había terminado de comer.
El almuerzo había transcurrido con normalidad, con demasiada normalidad , una a la que Rin ya no estaba acostumbrada. Cada medio día en las comidas la abuelita tenia una anécdota o historia que contaba ilusionada por tener a alguien que la escuchara , y la menor ponía sus cinco sentidos en sus cuentos ya que en ellos no solo se encontraban los sentimientos de la abuelita, también parte de su historia , de donde procedía, quienes son y fueron sus antepasados, pero sobre todo aprendía de la raza de su abuelo y de la que podría decirse que era la de querido protector.
— Ayer durante la comida dijiste que también querías pelear, defenderte , que estabas segura de que tu fuerza podría ser superior a lo normal ahora que sabes lo que eres — Le recordaba el albino sin darle importancia a la recientes distracciones de su pajarillo, sabia a que se debía y ante todo que era culpa suya.
— ¡Es verdad! y si estoy muy segura a ver es cierto que por un segundo se me había olvidado estaba en otra parte , lo siento lo siento pero enserio quiero aprender a pelear — Imploraba juntando ambas manos maldiciéndose a si misma de como pudo olvidar su propio discurso de como tenia que aprender a valerse por si misma, y que las runas de defensa que había aprendido hasta ahora no podrían protegerla de todo.
Sin embargo más que una respuesta solo recibió un pesado suspiro mientras que Lobo dejaba caer su cabeza, sobre la mano del brazo que había clavado sobre la mesa,y así contemplarla como si de su pasatiempo favorito se tratara.
Aquellas eran esas miradas con las que Caperucita sentía un escalofrió recorrer toda su columna y aquella especies de mariposas alborotar sus entrañas, acompañadas de aquel intenso calor que abrasaba su cuerpo desde dentro. Eran demasiadas sensaciones con solo mirarla con detenimiento, pero Rin ere victima de sus recuerdos de hace dos noches siendo los causantes tanto de sus distracciones como de su inestabilidad. Aun así luchaba por dejarlas a un lado y actuar con normalidad solo escuchando al sentimiento más fuerte de todos, el de querer tenerle cerca , y con este tomó su mano libre para abrazarla entre las suyas.
— Entonces ¿Qué me dices? ¿Me enseñaras? Si te tranquiliza aunque de la noche a la mañana aprenda a defenderme a la perfección siempre contare contigo y con tu ayuda, no veo un momento en el que no vaya a necesitarte cerca de mi , como este por ejemplo , aunque solo sea para almorzar juntos, en silencio si así procede pero juntos — Insistía una vez más pero esta vez su tono era dulce y cálido, a la vez que jugaba nerviosamente con la mano del albino para al final subirla hasta su mejilla y así sentirlo, acompañando aquel gesto con una de las miradas y sonrisa más tiernas que Sesshomaru nunca había visto.
"Así ¿Cómo podría negarme?"
