— Ahg ¡Una vez más! — Pedía una Caperucita desde el suelo tras ser tumbada por Lobo más veces de las que podía contar por aquel entrenamiento que se había empeñado a hacer cuatro días atrás.
— Suficiente , dejémoslo por hoy —
— No no no , una vez más por favor —
Faltaban exactamente dos meses para la mayoría de edad de Rin, y aunque no estaba segura de si funcionaria creía tener un plan que encajaba en las recomendaciones que le había dado Zahra sobre en que momento era mejor usar la piedra lunar, y el momento no era otro que conseguir que aquella boda concertada se llevara a cabo y en medio de la ceremonia exponerlo a la luz lunar en medio de todos los invitados ; que estaba más que segura que seria toda la aldea. El único problema y por el cual estaba empeñada en entrenar era por lo que vendría después, despertaría la parte animal de un hombre lobo que con bastante seguridad atacaría y su responsabilidad seria detenerlo.
Sin embargo nada le aseguraba que las cosas serian como las planeaba, quizás al poner un pie en la aldea El Cazador intentara acabar con ella y fingiera que todo fue un accidente, que estaba maldita o que nunca había vuelto, a estas alturas ya le creía capaz de cualquier cosa.
— No estas centrada, mejor hagamos una pausa ¿Te parece bien? — Preguntaba abatido porque parecía que nada la haría cambiar de opinión, aunque a estas alturas ya no le sorprendía.
— Esta bien, pero sabes que en menos de cinco minutos estaré de nuevo en marcha, así que si no quieres conocer el sabor de la derrota más te vale estar preparado — Advertía orgullosa a pesar de que en ningún momento había conseguido ni siquiera rozar a Sesshomaru.
Y por otro lado , ahí estaban ellos , ahí estaba él, grabandose a fuego en las páginas de Caperucita. Era bastante obvio , o por lo menos para ella, el motivo de porque no estaba centrada y era nada más y nada menos que por sus recuerdos.
No había pasado ni una semana desde la primera vez que se entrego en cuerpo y alma al albino, que ya había caído dos veces más bajo sus garras y, aunque nada superaba por el momento todas las emociones y sentimientos encontrados de aquel primer encuentro, esto no le restaba importancia a los que vinieron después y su cuerpo le recordaba muy bien siendo esta la razón por la que le costaba tanto concentrarse. Notar su cercanía era lo más fácil convivían juntos desde hace casi un mes sin embargo el roce de sus dedos sobre su piel ahora era diferente, su toque le quemaba y en las distancia cortas parecía quedarse sin aliento para finalmente derretirse con una de sus miradas de aquellos ojos cómplices de sus deseos más oscuros.
Algunos de estos sentimientos no eran nuevos, algunas de estas sensaciones ya las había vivido al poco de conocerle, la única diferencia es que ahora eran más intensas.
— Sabes hay algo que quise preguntarle a Zahra aquel día — Iniciaba así una nueva conversación tras seguir de cerca a Lobo que se había sentado en el bordillo del porche, una vez que la menor acepto aquel descanso, y esta se había sentado a su lado mirando a ningún lugar en concreto.
— ¿Tienes más dudas sobre sus ideas poco racionales? —
— Noo , ya me quedaron claras vuestras diferencias — Aseguraba recordando la versión del albino cuando le conto lo que hablaron cuando perdió el conocimiento, y como le parecía una mala idea exponerla ante El Cazador — Lo que me quede con ganas de preguntarle es sobre lo que le dedico a la abuelita, lo de la última vida ¿Qué quería decir con eso? ¿Es posible volver a nacer?—
Sesshomaru solo suspiró, tenia fe en que hubiese pasado ese detalle por alto o que simplemente lo hubiese olvidado, pero no. Hay estaba ella que ahora le miraba con sus ojos negros que brillaban como las estrellas en el firmamento cada vez que la curiosidad teñían sus líneas.
— Son solo creencias que nunca se han podido demostrar, pero de igual forma que los humes al final de sus cuentos esperan el valhalla, dicen que cualquier ser sobrenatural antes de pisar el salón de Odín reencarnara múltiples veces. No tiene que ser lo mismo que en su vida anterior, quizás en tu próxima vida eres una flor, una bruja o un ser rencoroso del bosque — Hacia una pausa al ver como Rin le reñía con la mirada al entender a quien se refería con aquel ultimo ejemplo, limitándose a sonreír conteniendo una pequeña risilla antes de seguir — Lo único seguro, es que tu última vida es siendo hume y entonces es ahí cuando te reúnes con todos tus conocidos , familiares y con Odín —
— ¿Por qué a pesar de pertenecer a un mudo maravilloso, con seres de todos tipos, parece que no crees en todas estas historias? No creías en los yule lads , aunque no dijiste nada estoy segura que tampoco crees en que Hati y Sköll pudiesen caminar entre nosotros y cuentas como una simple creencia la posibilidad de que exista algo antes del gran salón de Odín ¿En serio no te emociona lo más mínimo pensar en la pequeña posibilidad de que puedan ser ciertas cualquiera de esas historias? —
— Creo en lo que veo —
Aquella fue su única respuesta, podía parecer simple pero la profundad de sus palabras le hacia saber a Caperucita que aquella reflexión solo eran la conclusión final tras largos capítulos de su vida, aquellos que aún desconocía y que cada vez deseaba más escuchar.
*Dos meses después*
Como si con el encuentro con Kanna no hubiese sido suficiente para Rin, la segunda parte de su preparación pre - nupcial había dado comienzo.
Se encontraba una vez más en aquella habitación que meses atrás fue su celda pero esta vez no estaba sola, tres inquietas mujeres iban de un lado a otro ultimando detalles en su traje de novia que aunque ella no lo había elegido no le disgustaba.
Era simple y de pocos detalles por lo que en su opinión no había mucho donde entretenerse, ni por qué estar tan ansiosa como aquellas mujeres para que todo estuviese perfecto, siendo sus pasos y murmullos lo único que se escuchaba en aquellas cuatro paredes.
Nada llamaba la atención de Rin, solo se tenia a ella y a su reflejo en un espejo de pie justo enfrente de ella, hasta que dos golpes secos en la puerca del cuarto sobresalto a todas las presentes y acto seguido una de ellas fue a abrir encontrándose a alguien que por lo visto no estaba en los planes.
Las caras de sorpresa de las mujeres despertó la curiosidad de Rin, que se encontraba de espaldas a la puerta y era la única que no sabia quien se encontraba al otro lado, hasta que una desagradable voz para la morena ordeno a todas retirarse y dejadles a solas.
— ¿Tenias miedo de que volviera a escaparme y vienes a ver que sigo aquí? — Se adelantaba Caperucita tras escuchar la puerta cerrarse y los pesados pasos de El Cazador acercarse a ella.
— ¿Acaso no puedes dejar de ser impertinente ni en un día tan señalado?— Le respondía con otra pregunta de la que no esperaba respuesta — Solo quería verte antes que nadie , en unas horas serás oficialmente parte de nuestra familia —
Caperucita sintió escalofríos de solo escuchar y ver su reflejo detrás de ella mirándola con su típica superioridad y como si nada le importara. Para ella no había ser más repulsivo, su estómago se encogía de solo verle cerca de ella y su rostro no pudo disimular el asco que le dio al sentir sus robustas manos sobre sus hombros ejerciendo presión.
— Yo ya tengo una familia , esto no significa nada para mi hagas lo que hagas ya no puedes atarme, soy libre — Declaraba con la cabeza bien alta y desafiándole con la mirada.
— Hablas igual que tu madre , y mira a donde le llevo su libertad — Sonreía con arrogancia a la vez que apretó los hombros de la menor con más fuerza para así inmovilizarla sabiendo que se le tiraría encima por su comentario, ya que era consciente de lo ocurrido antes con Kanna.
— Eres un maldito psicópata ¿Crees que no se que fuiste tú? No deberías de ser capaz de nombrarla ni siquiera de recordarla — Gruñía entre dientes sin poder girarse por el agarre de sus manos causando una vez más un desagradable sentimiento de impotencia por no poder hacer nada, aún.
— Kikyo siempre estará en mi mente , y en mi corazón Ella pudo estar donde tu estas ahora, podría haber sido mi mujer y nada le hubiese faltado, ni a ti tampoco. La amaba tanto que incluso después de haberse dejado manipular por ese don nadie y estropear la historia que hubiésemos podido haber formado juntos, yo siempre estuve ahí para las dos , como si fueras mi propia hija —
— Estas enfermo —
— Tal vez, pero tú y mi Kohaku cumpliréis con el camino que nos correspondía y todo volverá a estar en orden — Sentenciaba para finalmente soltarla pero sin separarse aun de ella.
— Si esta boda es solo un capricho de tus deseos frustrados me das lastima, a mis ojos y a ojos de los dioses esta boda no tiene ningún tipo de valor, o ¿Acaso habéis encontrado a mi padre para pagar el mundr*? o a parte de venir a contarme tus fantasías con la mujer que mataste, ¿Venias a darme mi morgen - Gifu*? porque si es así será mejor que te lo ahorres aceptarlo seria igual que robarte —
El desprecio de Caperucita era reflejado en cada palabra y mirada cínica que le dedicaba al reflejo de El Cazador por el espejo,sin embargo ,el mayor no reacciono a ninguna de sus provocaciones su rostro permaneció duro y sin emociones y manteniendo aquella aparente tranquilidad rodeo a la morena hasta quedar a su lado izquierdo, y así inclinarse lo suficiente hasta quedar cerca de su oído.
— Cuando pusiste un pie en esta aldea supe que era por algo que no decías, al igual que al estar a esta distancia puedo oler que falle y ese lobo sigue vivo — Hace una pequeña pausa mientras buscaba algo en los bolsillos de su pantalón alertando aún más a Rin de lo que ya estaba desde que comenzó a hablar tan cerca de ella — ¿¡Creías que podías ir por delante de mi!? ¿¡Con esto!? —
Y en ese momento el cuento de Caperucita se desmorono ofreciéndole a aquel hombre un rostro de miedo y asombro al ver que lo que había sacado de su bolsillo era la piedra lunar que habría usado en su contra en solo unos minutos. Sin embargo hay estaba él, sujetándola como si nada sonriendo victorioso mientras que con solo una mano destruía sus esperanzas junto a aquella piedra que estrujo hasta que solo quedaron añicos que dejo caer a su lado.
No hicieron falta más palabras , Rin solo miraba los resto de la piedra lunar con miles de preguntas bombardeando su mente en lo que El Cazador se marchara triunfante. De todas aquellas preguntas dos se repetían constantemente hasta el punto de aturdirla, quería pensar que solo era un mal sueño pero ahí estaba su reflejo en aquel espejo que le recordaba que aquello era real, aquel reflejo ahora pálido y tembloroso también le hacia las mismas preguntas.
"¿Cómo la había descubierto? y ¿Por qué la piedra no funcionó?"*Dos semana antes*
Rin había regresado a la aldea, todos los habitantes habían sido testigos de su regreso menos uno, había una persona que desde que ella se fue la oscuridad había sido su guía y el dolor su fiel compañero.
Muy pocos saben del cuento que se convirtió en una pesadilla aquel día que Caperucita prometió volver pronto y que nunca hizo, el cuento que no pertenecía a otro que a Kohaku.
El día que todo empezó su padre tampoco regreso hasta la mañana siguiente, esto realmente lo mantuvo muy preocupado no sabia que había ocurrido y se moría de ganas por salir a buscarle solo para saber que había ocurrido, pero tampoco podía irse por si Rin regresa aunque a esas alturas ya dudaba que lo hiciera. Esta realidad le aterraba, aún si su padre volvía con ella como si no sabia que habría represalias por su desobediencia, encontrando así los primeros deseos oscuros de no querer ver volver a su padre.
Tal y como sospecho con la vuelta de El Cazador, la vida tal y como Kohaku la conocía terminó y tras descargar toda su ira en sus paginas lo encerró en el sótano sin saber cuando volvería a sentir la luz del sol. En la oscuridad perdió la noción del tiempo a pesar de que su padre se aseguraba de mantenerle vivo, aparte de alimentarle, nunca faltaban las charlas sobre la rectitud, la educación que creía haberle dado y lo agradecido que tendría que estar con la vida que le había dado. Pero para Kohaku solo había palabras vacías en aquellos versos , le oía pero no le escuchaba , le veía pero no le miraba , se sentía preso en una especie de ilusión que se negaba a ver como la realidad que estaba viviendo y a la que tendría de afrontar si quería salir de allí hasta que, desde las sombras , alguien le hablo y aunque era lo más surrealista que había vivido en ese momento aquella voz fue su salvación.
Hablaban muy seguido , no sabia como era o desde donde le hablaba pero no le importaba , era una voz que le escuchaba y se interesaba por él, que quería ayudarle. Kohaku le hablo de todos, de El Cazador, Caperucita, sobre aquel extranjero misterioso que no sabia si seguiría por la aldea , de su madre que murió al darle a luz y como le hubiese gustado conocerla. Aquella voz le escuchaba al detalle hasta sus más oscuros pensamientos sin saber que hoy seria su ultimo día de encierro.
El Cazador abrió la puerta de una patada, Kohaku estaba acostumbrado a los ruidos fuertes cuando él estaba cerca así que poco le sorprendió simplemente se limito a esperar a ver que es lo que su padre tenia preparado hoy para él.
— Hijo mío, hoy es un día para agradecer a los Dioses, espero que no te hayas olvidado de Rin porque ha vuelto — Hacia una pausa para ver a su hijo que por primera vez en semanas parecía reaccionar a algo — y eso no es todo , la boda seguirá en pie así que tienes que ir lo más presentable posible por lo que he decidido perdonarte, a partir de ahora eres libre de nuevo y con una excelente oportunidad para compensar tus errores — y sin esperar respuesta se marcho dejando la puerta del sótano abierta para que , cuando Kohaku quisiera pudiese levantarse y salir de allí.
Sin embargo aquello no era tan fácil como parecía , es solo unos segundos había soltado una bomba en su cuento acostumbrado a la soledad y aquellos oscuros rincones, ahora no solo había vuelta Caperucita sino que también tendrían que seguir con aquella boda que tampoco era de su gusto. Era más que obvio que no quería salir , si aquella era la historia que los Dioses habían preparado para él prefería seguir en el sótano y dejar de comer para morir de hambre, o de la paliza que le daría su padre al saber que se negaría a seguir sus ordenes hasta que la voz le volvió a hablar.
"Ve""No tengas miedo Kohaku, yo cuidare tus líneas"
— ¿P-pero cómo? ¿Cómo podrás cuidarme si me voy?—
"Estoy muy cerca"
"Nos veremos pronto, es una promesa"
— ¿Lo dices enserio? De acuerdo confió en ti , hare lo que me diga hasta entonces pero ¿Cómo sabré que eres tú? ¿Cuál es tu nombre? —
"Yo iré a tu encuentro para darte tu libertad""Mi nombre es Naraku"
Notas de autora :
*Mundr ; dinero que tiene que ofrecer el novio al padre de la novia como derecho de proteccion , sino tiene para pagarlo no hay boda
*Morgen - gifu ; regalo del novio a la novia por su virginidad / disposicion sexual
