Autor Original: otakuphiar

ID: 5716813

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Parte 3: Paciente 621946

Alfred P.O.V.

Ha pasado una semana desde la última vez que vi a Arthur, espero que esté bien… Al firmar en el trabajo, pensé en el momento anterior.

Arthur y yo salimos fuera, quería alejarse de los gritos de los pacientes y simplemente respirar. Realmente no entendí lo que quería decir con eso, ya estaba respirando.

Nos quedamos afuera un rato, cuando noté que estaba muy tranquilo. Miré a Arthur, cuyos ojos estaban vidriosos y se estaban llenando rápidamente de lágrimas. Me quedé quieto, nunca fui bueno consolando a alguien que lloraba. Pero antes de que pudiera decir algo, su cuerpo comenzó a temblar. Se agarró el pecho, clavándose las uñas. Sentía dolor, me apresuré en agarrarlo, antes de que cayese.

"¿Arthur? ¡Arthur!"

Antes de perder el conocimiento, susurró suavemente.

"Fran-cis… ¿Por qué no estás aquí–" sus ojos se entrecerraron "Ayúdame… ¿Respirar?"

Mi corazón se hundió, ¿quién era este Francis? Quizás, vendría a visitarlo en algún momento y puedo hablar con él sobre estar aquí más a menudo para el hombre… Quiero decir, es su primer día, ¡y no vi ni una visita en el horario en toda la semana!

Inmediatamente, me comuniqué con los médicos en mi busca, y vinieron rápidamente a recoger al hombre entre mis brazos… Era extraño, acababa de conocer a este hombre hoy, pero no quería dejarlo ir.

Caminando hacia el escritorio, escuché a dos de mis colegas una vez más chismorrear.

"Su hermano ha venido hoy"

"Son como, completamente opuestos… Desearía un poco que tuviéramos al más amable"

"¡Amy!"

"¡Tú también lo estabas pensando, Jess!" y se fueron, riendo.

Caminando hacia el escritorio, le pregunté a la mujer por mi paciente de hoy.

"Tienes al paciente 621946 hoy, está en–"

"Sí, sé en qué habitación está" interrumpí.

Mientras caminaba hacia la habitación, dejé que mi mente divagara. ¿De nuevo no me ponían con Arthur? Ni siquiera lo veo en la cafetería, cada vez que le pregunto a un médico me dicen que no es asunto mío saberlo. Suspirando, abrí la puerta.

"Hola Lo-"

"¡Ugh! Justo tenía que ser el maldito bastardo de las hamburguesas. Ahora mi día es aún más-BLAHBLAHBLAHBLAH-"

Esto es todo lo que pude oír saliendo de la boca del ruidoso italiano, incluidas algunas palabrotas. Me pellizqué el puente de la nariz, mientras me pateaban repetidamente la pierna… Lovino puede ser violento y tener problemas importantes de ira, pero es – creo – el humano más débil de todo el planeta.

"Incluso mi estúpido fratello viene hoy, sin duda con ese maldito bastardo de las patatas. ¡Realmente me cabrea, con esa actitud altiva y poderosa!"

Eso me llamó la atención, así que de eso estaban hablando esas mujeres… Feliciano Vargas, el hermano gemelo de Lovino… Los Vargas son una familia italiana, rica por su empresa que lleva el mismo nombre de Vargas, comprando y vendiendo dulces. Una vez, Feliciano me contó una historia.

Lovino salió furioso por el pasillo. Me levanté de mi asiento, suspirando.

"Lo siento mucho, Sr. Vargas, me temo que tendrá que–"

Feliciano bajó las manos de Ludwig, que estaban traduciendo mis palabras al lenguaje de signos.

"No siempre fue así, ¿escucharías nuestra historia? Ve~" el habitual tono alegre y animado de su voz se había ido. Lentamente, me volví a sentar en mi asiento, antes de asentir.

"Cuando yo y mi fratello éramos más jóvenes, ambos teníamos una personalidad similar… felices y despreocupados" hizo una pausa, supuse que esperaba que sus palabras no fueran desatendidas y que no solo estuviera moviendo los labios.

"Verás, nuestro abuelo nos cuidó… Fue nuestro tutor después de que nuestros padres fallecieron. Pero como yo era sordo, recibí una atención especial. Si nuestro juego había ido demasiado lejos, fratello tendría la culpa. Si estaba solo, fratello tendría la culpa. Muy lentamente, Lovi puso distancia entre nosotros. Eso fue hasta que el abuelo lo mandó a vivir a España con algunos parientes lejanos. Tenía el corazón roto, pero no podía imaginarme lo alterado que estaría mi fratello. No volvimos a hablar hasta que cumplimos catorce años, cuando vino de visita. Había cambiado muchísimo. ¡N-No quiero perder a mi fratello!" el joven se echó a llorar, el alemán lo consoló. Despidiéndome, caminé por el pasillo. Podría haber jurado que vi a un italiano espiando, intentando esconderse detrás de una pared, pero seguí moviéndome.

"¡Oye, bastardo! ¿Has estado escuchando?" asentí con la cabeza, temiendo más quejas y problemas.

"Vamos a la cafetería, Lovino" respondí, intentando sonar alegre, lo que se estaba volviendo considerablemente más difícil durante el tiempo que pasaba con el más grosero.

Mientras caminábamos hacia la cafetería, mi mente volvió a pensar en Arthur; su forma esbelta y sus delicados rasgos se incrustaron en mi mente. Quería que sonriese, quería verle sonreír.

"¿En quién estás pensando, idiota? Parece que estás fantaseando con una princesa"

Sonreí gentilmente y respondí:

"Un príncipe, en realidad"

Arthur P.O.V.

Me acosté en el futón; mis ojos doloridos y llenos de lágrimas. Muchas huellas de lágrimas estaban pegajosas en mis mejillas.

Las lágrimas amenazaban con caer, ¿por qué ese idiota llegaba tan tarde, joder?

Sentado en el banco del parque, envolví mis piernas con mis brazos; enterrando mi rostro entre ellas.

Fue entonces cuando escuché pasos apresurados. Al alzar la vista, vi al hombre al que había estado esperando con tanta paciencia.

"Francis… ¿Por qué me hiciste esperar?" me quejé, las lágrimas derramándose sobre la barricada de mis párpados.

Me miró con tristeza en el rostro, antes de darme un fuerte abrazo y sentarse, me acunó en su regazo.

"Lo siento muchísimo…" susurró "Lo siento tanto"

Tiré de mi pelo. Francis, ¿por qué no pudiste haber sido mío y solo mío?