Las Nuevas Amenazas

Arco Inscripción, Parte Final

Capítulo 10: Bye Bye, Blanche

(N/A: Soundtrack: Rolling por Limbik Bizkit)

Dos autos rápidos entraron a un sendero boscoso y oscuro. El auto de adelante parecía un Hammer grande, blindado y con el parachoques de un tren; el otro era más delgado, un Dodge Súper Charger R/T, un auto negro, con las tomas de aire que sobresalían del cofre. El auto que esperarías del chico malo de la escuela.

En el Dodge, Aleera estaba sentada y, del otro lado, Marishka apoyaba su cabeza en la ventana. En los asientos de adelante, Verona se sentó en el asiento del copiloto y el Mensajero conducía hasta que Aleera le dio una ligera patada a su asiento. El silencio solemne se mantuvo. Y después de unos segundos, le dio otra patadita.

"Cabeza de tomate, si vuelves a hacer eso, juro que estrello el auto." El Mensajero retorció el volante.

"Ee." Verona se aclaró la garganta. "Y, Gabriel, ¿cuál es el plan para Blanche?"

"Ir a allí y atacarlos hasta dejarlos hechos mierda."

"¿Eso es todo?" Dijo Aleera.

"Que sea simple no lo hace un mal plan." Dijo Verona.

"Si, pero ese no es un plan." Marishka apartó la cabeza de la ventana. "Es más una meta. E incluso yo lo sé. "

"Oigan a la tía. ¿quieres que entre en detalles?" Dijo el Mensajero.

...

*Click Click*

Adentro del Hammer, mientras Tatsuya, Miyuki, Katsuto, Kirihara, Godo y el Germano no decían nada, la mayoría de ellos mantenían sus caras serias, talladas en piedra. El único ruido era la tapa del encendedor que se abría y se cerraba en la mano temblorosa de Toni. Él ni siquiera se dio cuenta de que Kirihara los acompañaba.

*Click Click*

"¿Puedo prender la radio, Kat-chan?"

"¿Em?"

Godo pregunto antes de asomar su cabeza entre la primera fila y agarrar la radio. Se escucho un reporte de los eventos en la Primera Escuela y música pop antes de que finalmente sintonizara una señal. Una melodía de piano se escuchó,

Godo tarareo el comienzo de A Thousand Miles de Vanessa Carton. "Making my way downtown Walking fast, faces pass and I'm homebound. Ay, esta canción siempre me llega al corazón. Es la favorita de mi hermano." Todos lo miraron con extrañeza. "¿Por qué tan tensos, chicos?" Palmeo los hombros de Katsuto y Toni. "Vamos, Jumonji, Krüeger relájense."

"Nijukyooto." Dijo Katsuto, señalando las rejas que estaban delante de ellos.

"Ya lo tengo." Godo sonrió al mismo tiempo que se podía ver por el parabrisas como su onda de vibraciones hacia añicos la reja.


[~~~]

(N/A: Revolution por Orange)

Realmente, el Mensajero y Katsuto habían hecho un plan: el primero, junto con las trillizas, atacarían el frente, mientras que Tatsuya y Miyuki cubrían la retirada, Katsuto, y los demás, atacarían la retaguardia.

Con lo único que se encontraron el Fucking Bastard y las chicas al entrar fue los pasillos grises y silenciosos del edificio casi abandonado. Cuando los cuatro doblaron un pasillo, vieron que en el final había una puerta. Verona Uso Radar para ver que del otro lado estaban varios hombres esperándolos.

"Ahí están." Dijo, por lo bajo antes que caminaran hacia la puerta.

Nada más dar unos pasos adentro, las ventanas se abrieron bruscamente para iluminar la oscuridad de la habitación y las pupilas de nuestros héroes absorbieran la luz, como una pared a una bola de demolición.

"¡Bienvenidos! Un placer conocerlo, Moreno Gabriel. Y también a las doncellas que lo rodean." Delante de una docena de hombres armados con rifles de asalto, de cabello color lavanda, que ocultaba un CAD en su mano izquierda. Su piel clara, usaba lentes redondos. Vestía una gabardina totalmente blanca y pulcra, junto con una cinta roja que colgaba en su cuello. Este hombre tenía la imagen de un niño rico crecido, alguien que nació en una familia con dinero, llena de lujo y caprichos cumplidos.

"¿Usted debe ser el líder de Blanche?" Dijo Verona.

"Ah, eso fue una grosería de mi parte." Alzo su mano altura de su pecho para presentarse. "Yo soy el líder de la rama japonesa de Blanche, Tsukasa Hajime."

"Le daré la oportunidad de rendirse ahora." Dijo Verona.

"Estas tan muerto que no lo crees." Aleera susurro.

"No me molesta que me apunten con esos pequeños rifles, tan pequeños e impotentes como sus penes, pero olvídate del cliché del enemigo amable, Hijueputa Malnacido." Dijo el Mensajero con toda la tranquilidad del mundo.

"Esa boquita tuya." Hajime hizo un gesto con su mano a sus esbirros, que estaban a punto de disparar sus rifles de asalto. "Si en verdad crees que tu magia es un poder tan absoluto, desafortunadamente, te equivocas. Sin embargo, ustedes..."

*Garras de Viento*

Cuando Hajime agarro sus lentes con su mano derecha para tirarlos arriba y hacer una distracción con el gesto exagerado, sintió que algo había salido muy mal.

"¿Emm?" Su mano izquierda cayó al suelo, seguido de la sangre que salía de su muñón que tenía ahora entre su muñeca y donde comenzaba su mano. "¡Aaaaaaa!" Retrocedió instintivamente. Cayo hacia atrás mientras intentaba poner presión en su nuevo muñón, que soltaba choros de sangre.

"Jaja, Perro Desgraciado, ¿en serio tenías tus esperanzas en ese truco?" Dijo el Mensajero. "Debería estar en el museo de las antigüedades japonesas."

"Debiste rendirte cuando te di la oportunidad." Dijo Verona con, de nueva cuenta, toda la tranquilidad del mundo.

"¡Mátenlos!"

Antes que los esbirros apretarán sus gatillos, los rifles salieron volando hacia arriba, formando una bola de armas en el techo.

El líder de Blanche miro a Marishka, que tenía su anillo a la altura de su boca mientras sus ojos verdes resplandecían.

"No, no." La rubia negó con los dedos de su mano. "Niños Traviesos."

Hajime sintió la desesperación de un ratón atrapado entre un muro y un gato juguetón. Dio media vuelta y salió corriendo despavorido, entre las filas de sus esbirros hasta perderse en la oscuridad del otro lado del cuarto, pero dejando un rastro de su propia sangre.

El Mensajero volteo su cabeza ligeramente para ver a Verona. "Vamos por él."

Cuando los dos estaban caminando en medio de los sujetos aturdidos, el Mensajero piso los lentes de Hajime, que estaban en su camino.

Uno de los miembros de Blanche corrió para intento atacarlos por la espalda. Sin embargo, fue alcanzado por un rayo, retorciéndose de pie hasta caer al piso, con vapor saliendo de él. Los miembros de Blanche hubieran jurado haber visto chispazos de rayo entre las nubes que se formaban debajo del techo de la fábrica.

"En este momento, mi coño podría estar siendo lamido por Eri-chan. Pero en vez de eso estoy aquí, sacando la basura." La luz que se reflejaba en los ojos de Aleera tenía un color rojo sangre, era como si le hubiese quitado los ojos y puesto canicas rojas en su lugar. "Realmente, debieron rendirse cuando mi hermana les dio la oportunidad."

Los voltios fueron disparados. Mientras los pobres diablos gritaban y se retorcían, el Mensajero volteo hacia atrás.

"Donde hay tantos cadáveres, va haber tantos policías."

"Solo son 40000 voltios. Se verán bien en una hora." Verona murmuro. "Pero tendrán quemaduras internas."

"Bueno, entonces continuemos."

Siguieron el rastro de sangre.


[~~~]

En otro lado de la fábrica, se había armado una pelea acalorada, una guerra a pequeña escala. Godo, Toni, Katsuto y Kirihara estaban en una batalla contra los miembros de Blanche, que cuidaban la retaguardia.

Las balas rebotaban en los hechizos Phalanx de Jumonji Katsuto; y Bayerisches Feuer de Toni Krüeger, como gotas de lluvia; A pesar de que Toni se rezago, quedándose atrás.

"Kirihara." Dijo Katsuto antes que el nombrado saltara desde de tras de él, armado con Sonic Blade en su mano.

Varias armas, desde todas las direcciones, disparaban contra Kirihara. El Joven Espadachín corría por el piso y las paredes para cortar rifles de un tajo y repartir golpes, patadas y rodillazos.

*Bala Sónica*

Un proyectil de vibraciones hizo volar a varios sujetos.

Godo, con sus manos hechas pistolas, lanzaba sus hechizos desde la seguridad de estar detrás de Katsuto. El Nijukyooto miro a un lado para ver como Toni, con su forma de esqueleto en llamas, se cubría la cara para recibir los discaros.

"¡Hey, Toni! ¡Se cavaron las vacaciones, has algo!"

Dijo Godo antes que una llamarada gigante saliera de él y se esparciera por el pasillo, chocando contra los miembros de Blanche.

Tan rápido como salieron, todas las llamas regresaron a Toni.

"¡Era eso a lo que me refería, Bro!"

Kirihara, quien apenas tuvo tiempo para sacar un escudo mágico, miró fijamente al esqueleto que exhalaba fuego. El mismo que cancelo su hechizo, Sonic Blande, en la semana de reclutamiento y, junto con Tatsuya, lo derroto fácilmente.

"Kirihara, sigamos." Dijo Katsuto con su profunda voz antes de seguir adelante.


[~~~]

El Mensajero, Verona, Aleera y Marishhka habían seguido el rastro de sangre, doblando una esquina. Del otro lado se encontraron varios hombres armados. Uno de ellos sintió como su arma se oxidaba gracias a la magia de Verona. El rifle se partió por la mitad antes que el dueño pudiera dispararlo.

La gabardina roja de Hajime se había vuelto un trapo rojo después que se la quito para hacer presión en su muñón.

Él puso una sonrisa torcida en su cara desesperada cuando activo el brazalete de Antinita que tenía en su brazo intacto, igual que varios de sus hombres en diferentes posiciones.

El Mensajero sintió las ondas antes de pensar. "De debí haberte cortado el otro brazo también y desde el hombro para bajo."

"¿¡Te gusta esto, chico malo hijo de puta!? ¡Es un bloqueador de hechizos perfecto!"

Le tiras sal a todo lo que este a tu lado.

"No me digas que no te da curiosidad saber cómo consiguieron la Antinita, Gabriel." Dijo Verona.

"Realmente, no." El Mensajero creo una pulsación que hizo pedazos la Antinita en todos los brazaletes. En realidad, no hay un material que cancele la magia en sí. Lo que hace la Antinita es liberar señales psionicas en la zona, haciendo que el aria de cálculo mágico en el cerebro se sobre cargue de variables que calcular. No obstante, si un mago tiene la potencia bruta de cálculo puede hacer magia, aun así.

*Vyklyuchit' Botton*

Cada uno de los esbirros cayeron al suelo, como un títere al que cortan los hilos o como un robot cuando presionan su botón de apagado

"¿¡C-Como demonios es posible!?" Hajime temblaba como una gelatina hasta que su visión se nublo. No caía en los brazos de Morfeo; era arrastrado con toda la violencia posible mientras su postura se relajaba y se encorvaba hasta caer al suelo.

"Ve a dormir." Dijo Aleera. "Cuando despiertes me encargaré de ti, rata sarnosa."

En cuerpo de Hajime se desvaneció con un flas azul.

"Eso debe ser todo por aquí." Dijo Verona.

En ese momento, una espada corto las paredes para hacer una puerta. De esa puerta emergió Kirihara.

"Gabriel, ¿en done está el Líder de estos tipos, el que corrompió y engaño a Mibu?" Dijo, mientras veía a los lados.

"Uso un truco sucio para huir cuando lo teníamos acorralado." Dijo el Mensajero.

Kirihara retorció su agarre sobre el mango de la espada.

"Pero no te preocupes. Una parte de él debe seguir en el cuarto de atrás."


[~~~]

Para cuando la fiesta termino, se había hecho de noche. Llegaron los policías para arrestar a los miembros de Blanche.

Mientras que Katsuto estaba dando su declaración a los policías, el resto de estudiantes era libre de irse.

"¿Realmente termino? Sobreviví a este día, lo logré." Poco a poco, el frio en las extremidades de Toni se desvanecía, así como el ardor en su estómago. Metió su temblorosa mano a su bolsillo para sacar un pedazo de uniforme gris. No era de él, pues si lo fuera, ahí estaría el parche de flor en vez de solo ser de color gris. Era el pedazo que le arranco a uno de los chicos que Hajime manipulo, cuando este intento escapar del auditorio. "Solo Hacia lo que creía que era lo correcto."

"Toni." Dijo Aleera. El Krüeger volteo a verla. "¿Pasa algo?"

"No, nada, es solo que pensaba." Dijo Toni. "Después de todo, nada cambiar el trato de los estudiantes del curso 2, seguirán siendo tratados como estudiantes de segunda por la escuela y por la mayoría de sus compañeros."

"¿Por qué te importa ellos? ¿Los weed?, creo que así los llamaban." Dijo Aleera. "Si son magos patéticos es problema de ellos."

"Krüeger-san." Dijo Miyuki. "¿no pensaras en consentir los actos que algunos miembros del curso 2 hicieron hoy en la escuela?"

"No, pero…"

"Claro que en la escuela hay actos de discriminación, como cuando los estudiantes del curso 1 llaman 'weed' a los estudiantes del curso 2, sin embargo; entre ellos también se llaman así, dejando que está etiqueta los defina. Y cuando actúan en base a ese sentimiento de inferioridad pasan cosas como las que pasaron hoy en la escuela."

"Es fácil decirlo desde nuestro punto de vista, pero ¿cómo esperamos que no se lo crean cuando casi todo el mundo se los repite? solo por una calificación en un examen. Y, esa es otra cosa con la que no estoy de acuerdo, los exámenes son relativos. En Alemania, yo nunca habría sido considerado un estudiante de la parte alta."

"Pero ya no estas en Alemania, Alemão.".

"¿Em?" Toni volteo para ver al Mensajero.

"Tú y yo venimos de países muy diferentes, tanto entre sí, como a Japón." El Mensajero escupió al suelo. "Mientras Alemania es un país rico, con un ejército imponente y la casa de varios de los magos más respetados y temidos del mundo, generación tras generación; Japón es un país pequeño, cruel y elitista, que está a lado de su peor enemigo, y su primera prioridad es mantenerse delante de el, por el medio que haga falta. Casi todos los estudiantes lo saben, la Primera Escuela es una institución completamente conducida al talento, severamente orientada la competencia, donde son separados desde el inicio según su potencial. Y ni un mar de lágrimas, ni ninguna caridad y compasión cambiaran eso."

"¿No crees que es una forma pesimista de verlo?" Dijo Toni.

Niño Blanco, eres igual a esa niña de cola de caballo.

El Mensajero respondió: "Para ti soy un indio con 2000 años de atraso, ¿verdad?"

"Eh, No."

"Pero el que está atrasado milenios eres tú." El Mensajero uso el mismo tono áspero que uso en el patio, con Sayaka. "Nadie escoge la mano que le dio la vida, si quieres ganar, tendrás que aprender a jugarla. ¿Qué tipo de idiota dejaría que un examen de mierda clasifique su vida?"

"Talvez tengas razón." Toni sonrió. "¿Debería agradecerte por darme aliento?"

"No fue mi intención. No crees que algo cambio entre nosotros de repente." El Mensajero se dio la vuelta para irse,

"¿Ya te vas tan rápido?, Moreno." Dijo Aleera.

"Ya usé demasiado el uniforme de la vergüenza, por un día."

La tela gris en la mano del Krüeger se prendió fuego hasta volver se una ceniza tan fina que la briza del viento se la lleva. Puso dos dedos en la flor que estaba en el parche de su uniforme antes que un hilo de humo saliera. Cuando quieto los dedos, en donde antes estaba el emblema de los Blooms, ahora solo había un hoyo redondo.

"Quiero que me juzguen por mi vida, no por un maldito parche." Toni pensó. "Después de todo, ya he vivido demasiado tiempo siendo lo que otras personas juzgan de mí, en vez de ser quien quiero."

El Mensajero seguía caminando a su auto cuando oyó una voz profunda y familiar.

"Espera, Moreno-san." Dijo Kirihara, caminando desde atrás. Los dos chicos se pararon uno frente al otro. No dijeron nada hasta que el espadachín le ofreció su mano izquierda. "Estamos a mano."

El Mensajero sonrió. Extendió su mano izquierda para jalar el antebrazo de Kirihara hacia abajo, dándole un golpe con su puño derecho. Golpeándolo entre boca y barbilla, más o menos, el mismo lugar donde el lo golpeo en el patio de la escuela.

Kirihara cayo sentado.

"Ahora estamos a mano realmente. Y si la chica quiere saldar cuentas, que lo haga ella misma."

"¿Chica? Su nombre es Mibu Sayaka." Kirihara se limpió la nueva herida en su cara, con la manga de su uniforme.

"Es igual, como sea que se llame." El Mensajero se fue por su camino.


[~~~]

Ya era plena noche. La mayoría de los estudiantes se habían ido de la escuela, pero Toni regreso, esperando encontrar a alguien en particular.

Cuando llego a las rejas, tuvo un presentimiento de que la encontraría en la cafetería de alado.

Las campanas sonaron suavemente cuando entro.

Entre las mesas desocupadas del local casi vacío, entonces vio a una chica vestida con el uniforme femenil de su escuela, con la espalda hacia él. Tenían toda la cafetería para ellos. Quizás en otro contexto, hubiera sido una reunión romántica.

Después de todo, No tenía dudas sobre a quien le pertenecía la espalda erguida y femenina. Miro como el cabello negro y corto de Mari se movió mientras volteo a verlo. Su expresión no era feliz. ¿Talvez era molesta?, ¿o triste?, ¿talvez seria?

Toni no la reconoció. "¿Estas esperando a alguien?" Ni tampoco supo por que dijo eso.

"Si. Pero puedes sentarte." Dijo Mari, mientras el Alemán tomo a siento en el mismo lado de la mesa.

Un nudo apareció en la garganta de Toni. No tenía ni idea de que decir.

"Fuiste tú quien me dijo que iba a decirme algo cuando regresara." Dijo Mari. "¿Y, que era?"

"M-Me disculpe con Katsuto por la forma en que le hable en la sala de audio. Y me disculpare por la forma en que le hable a Mayumi en el auditorio."

"Es muy maduro de tu parte. ¿Solo era eso?"

Aunque hubiera tenido todo el tiempo del mundo, pensó que jamás reuniría las palabras para decirlo así que, solo lo dijo y ya.

"Lo siento." Toni puso su banda del Comité de Moral Pública sobre la mesa. "Me gustaría quedarme en el comité, pero sé que no necesitas a un miembro como yo. Dejare mi salida o permanencia a lo que tu creas mejor. Antes que todo, gracias por darme la oportunidad, Mari."

Los dos se quedaron en silencio. Al mismo tiempo, sintió como el nudo en su garganta se volvía un ardor en la parte de atrás. El niño llorón de Múnich se preguntó qué pensaría su compañera del sí empezaba a llorar en este momento. Sin embargo, no era el único. Cuando Mari paso un dedo por sus pestañas, por un segundo, le pareció que sus ojos estaban vidriosos.

El rostro de Toni había cambiado mucho desde que lo conoció: esa tarde que llego a la sala de duelos con la nariz sangrante y los ojos morados. En una semana y media de conocerlo el chico extranjero se vuelto tan cercano a ella, incluso sin que Mari se diera cuenta hasta este día. Se volvía más que un Kohai o un amigo cada vez que platicaban en la oficina del comité, cada vez patrullaban que juntos, cada vez que miraba sus ojos color amatista, grandes e inocentes como los de un niño, se volvió su hermanito, con todo lo tímido y torpe que pueda ser. Hubiera sido un trago amargo que pidiera su salida del Comité o, aún peor, tener que sacarlo ella misma.

Los dos seguían en un silencio, que parecía alargarse por kilómetros.

De cualquier forma, por más que apretó los parpados, sintió como sus mejillas se calentaban, las lágrimas salieron en los ojos vidriosos de Mari mientras algunos sollozos escaparon de su boca. No esperaba que esto terminara en lágrimas de su parte, aun menos en un llanto desconsolado. Después de que su primo fuera herido de gravedad y de todo lo que había reprimido desde que la escuela comenzó, sus emociones se desbordaron. Un segundo después, rechino los dientes e inclino hacia abajo su cabeza.

Toni sonrió. "Ma~ri, no bromes conmigo de esta forma… ¿Mari?" Su sonrisa se desvaneció antes de poner su mano en su hombro. "¿Estas bien?"

Mari tomo su mano y lo abraso bruscamente, escondiendo su cabeza en el pecho.

"S-Si, es que pensé que ibas dejar el comité. Yo también lo siento, no debí haberte hablado así en el auditorio, Toni."

Él no estaba ni remotamente seguro de que hacer. Lo único que se le ocurrió fue corresponder su abrazo. "Los dos lo sentimos."

Después de unos segundos se llorar más, Mari se dio cuenta de algo en la gabardina de Toni.

"¿Qué le paso a tu uniforme?"

"S-Se rompió."


[~~~]

Hace meses, cuando las trillizas llegaron al país, Verona busco una casa que cumpliera ciertos requisitos: vista completa a la calle, para ver si alguien las vigilaba; ser bonita, en el gusto de las tres hermanas; estar en un barrio seguro y tener un sótano, en caso de estar en una situación como esta.

El Mensajero fue a la casa de las hermanas junto con ellas. Una vez que llegaron, bajaron al sótano. Verona y Marishka se sentaron en las escaleras mientras que Aleera y el Mensajero se pararon al frente de la habitación oscura, con un Hajime inconsciente y encadenado, con esposas en brazos y piernas que el mismo se había puesto cuando estaba bajo el Distantsionnoye Upravleniye de Aleera. Por otro lado, su muñón ya casi no sangraba gracias a la magia de la pelirroja.

"¿Cuándo despertara?" Pregunto el Mensajero.

"Cuando yo quiera." Respondió Aleera antes de apuntar su mano al cuerpo de su rehén, para despertarlo.

Hajime abrió los ojos, su cabeza le daba vueltas, como un tornado; su visión estaba nublada y tenía un ardor horrible en su mano o, por lo menos, en donde él creía que aún estaba su mano. Cuando su visión se claro, lo primero que vio fue a los cuatro chicos enfrente.

Dijo, con una voz ronca: "¡Ustedes! ¡¿Ustedes que demonios son?! ¡¿Qué quieren?!"

"Solo abrirte la cabeza para ver adentro." Aleera respondió.

"'Que demonios', me gusta la expresión." El Mensajero se cruzó de brazos.

*Izmel'chennyy Mozg*

Cuando la Pelirroja entro en su cabeza, Hajime volvió a quedar inconsciente.

Aleera no decía nada, tenía los ojos cerrados y una expresión de concentración mientras penetraba la mente del líder de Blanche, revisando su consiente e inconsciente. Vio los recuerdos del último año: cuando estaba hipnotizando a su hermano, Kimoe, con el Ojo Malvado para que le trajera más estudiantes, hipnotizando a Sayaka, planeando el ataque, cuando le entrego los anillos con Antinita sus esbirros y cuando se encontraron en la fábrica abandonada, pero, en ningún momento, vio que tenga alguna conexión con los mensajes de Soundwave.

No puede ser que me hayan vuelto a bloquear. Aleera volvió a busca veces, cada vez más frustrada.

"¿Siempre se tarda tanto?" Pregunto el Mensajero.

"Es inútil." Dijo Aleera . "Esta rata casi no sabe nada de Gabriel; y nada de nosotras o de Soundwave."

"Que frustración." Dijo Marishka.

Verona peino su cabello. "Entonces es un callejón sin salida."

"¿Estás hablando en serio?" De nuevo, pregunto el Moreno. "¿Como sé que dices la verdad?"

"No lo sabes."

"Err…" Gruño el Mensajero antes de lanzar un hechizo: un campo insonorizado. Camino hacia adelante para dar un pisotón al muñón de Hajime.

"¡Aaaaaaaah!"

Lo jalo del cuello. "¡Responde, hijueputa, ¿Qué sabes de Soundwave?!" Retorció su pie sobre el muñón sangrante. "¡Dilo!"

El Mensajero activo Garras de Viento a lo largo del estómago de Hajime, cortando su ropa y grabando una X.

"Si sigue así, va dejar todo el piso manchado de sangre." Aleera se sentó en las escaleras junto a sus hermanas

"No te preocupes. Yo limpio cuando termine." Dijo Verona.

"Que irónico que sea lo opuesto a un policía." Dijo Marishka con una sonrisa.

La sangre brotaba de las nuevas heridas

Las lágrimas y mocos salían de los orificios de Hajime. Y lo único que pudo responder, con las manos del Moreno casi estrangulándolo fue: "¡Nada, solo lo que me dijo Mibu de ti! ¡Ella creía que serías un buen recluta! ¡Eso es todo, lo juro¡"

"Genial." El Mensajero se apartó del agonizante líder de Blanche. "¿Y hora que hacemos?"

"Te lo dije." Aleera sonrió maliciosamente. "Aunque no tenga nada que ver con Soundwave, esta rata ataco la escuela a la que asisten mis hermanas y mi amada."

Desde que las Hermanas se fueron de La Nueva Unión Soviética, no habían tenido sujetos de prueba para sus nuevos hechizos. La pelirroja se le ocurrió castigar a quien sea que sea Soundwave y arreglar este problema al mismo tiempo. Lamentablemente, Hajime tendría que ocupar su lugar.

Aleera se acercó y lo jalo de su cabello color lavanda.

Hajime vio el resplandor de los ojos rojos. "¡U-Ustedes son demonios surgidos del infierno para atormentarme!"

El Mensajero tuvo que reprimir el impulso de bostezar antes de decir: "No seas idiota. Solo somos chicos de preparatoria."

"Vas a necesitar esto. Ya me duelen lo suficiente los oídos por este día." Verona apareció una mordaza en la otra mano de su hermana, para que ella se lo pusiera al prisionero.

Aleera apunto a la cabeza,

*Absolyutnyy Koshmar*

Hajime oyó un zumbido, como el de un mosquito, en sus oídos. La cara de la linda chicas se deformo, sus ojos se inflaron sobresaliendo de su cabeza, pereciéndose al de una mantis. Su mandíbula se abrió por los lados, rebelando varias filas de dientes de tiburón. Se había vuelto un monstro. Clavo sus colmillos en la cara. Se podía sentir cada diente que se enterraba y cortaba su rostro.

"Si la traducimos, su nombre sería 'Pesadilla Absoluta', Magia de Interferencia Mental." Aleera miro al Moreno, que a su vez veía como Hajime se retorcía frenéticamente en el piso. Si no tuviera la mordaza puesta, gritaría hasta perder la voz. "Básicamente, hace que el cerebro reproduzca las pesadillas más horrendas una y otra vez, en bucle, y que las puedas sentir como si de verdad pasaran. Es mil veces peor que la parálisis de sueño. ¿Te gusta?"

"Es un lindo hechizo. ¿Puedes volver a ver en sus recuerdos?"

"Ya te dije que…"

"Hay otra información que necesito." Respondió el Mensajero.

Aleera arqueo una ceja.


[~~~]

En la mañana del día siguiente.

Debajo de un mar de sábanas arrugadas, había dos cuerpos dormidos en una cama. Obviamente una era femenina, por sus pronunciadas y prominentes curvas; y el otro masculino.

Yosuke se despertó por el tono de llamada de su Teléfono. Cuando vio quien llamaba, tuvo ganas de mandar a la mierda a su jefe, como muchos empleados. Pero, de cualquier forma, se puso el pantalón y apretó el botón de aceptar para una llamada holográfica.

"Buenos días." Dijo el Mensajero. "¿Mañana pesada?"

"Siempre después de una buena noche." Yosuke volteo para ver la espalda de una mujer de piel negra y pelo largo, que se volteaba. "¿quieres que te la preste? ¿O te enseño hablar con mujeres, de una vez?, Chico"

"Ponte el teléfono en llamada normal, Chico."

Puso el teléfono en su oreja.

"Necesito que reúnas a la jauría esta noche." Dijo el Mensajero. "Hay muchos cavos sueltos que debemos atar."

"¿Eh?" Yosuke pregunto. "¿De quienes estás hablando?"


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La mansión del Clan Nijukyooto era más grande que muchos hoteles. Recordaría más aun castillo que a una casa.

Nada más el jardín que la rodeaba era tan grande que parecía un campo entero, pero con un césped bien atendido, con varias estatuas y fuentes, de estética antigua, puestas alrededor, así como un establo y campo de un críquet.

Godo se despertó en una de las muchas habitaciones, se bañó en uno de los tantos baños. Después de ponerse el uniforma de la escuela, fue a desayunar en el comedor principal, el más usado por sus hermanos y por él, junto con su hermano menor.

Debido a que sus hermanos mayores por lo general estaban fuera de la ciudad, en el departamento de alguna chica que conocieron a noche o estaban en el trabajo a esta ahora; Godo tenia la costumbre de comer solo, con su hermano menor

Genki Niyukiooto: un chico de cabello castaño y desordenado hacia todos lados, media poco más de metro y medio; se veía como un chico frágil y delgado de once o doce años, pero tenía catorce. Estaba vestido con su uniforme de la secundaria.

Se veía aún más pequeño sentado en la gran silla. A pesar de la mesa alargada, la habitación grande, como una sala de cine, estaba tan vacía que el eco rebotaba. Genki podía oír cada vez que su hermano masticaba una cucharada de serial con leche.

Por otro lado, Godo volteo para ver entrar a un hombre vestido con un traje formal y un sombrero de fedora. De ojos color ámbar.

"Buenos días, Onii-chan."

"Buenos días." Cabeza hueca. Borushi dijo. "Pero creo que ayer fue mejor."

"¿Ya lo sabes?" Godo sonrió de forma tonta.

"¿Cómo no lo voy a saber?"

"invitar a salir a la chica que le gusta y pelear contra terroristas después de clases." Genki rio entre dientes. "Un día normal para Godo."

"Lo peor es que aún no he invitado a salir a Kitayama." Godo murmuro entre dientes "Pero lamento si les causé alguna molestia."

"Soy yo el que lo lamenta. Convocaron a una reunión de los Once Clanes Maestros. Y a voy tener que participar en otro evento social con Kouichi Saegusa, Foxy." Borushi apoyo su espalda contra la mesa y subió las palmas. "Godo, no soy papá, y mucho menos soy tu jefe; pero cuando hagas una cosa como esta avísame de antemano."

"Está bien. Lo haré."

"Gracias." Borushi se fue hacia la salida.

"¿No te vas a quedar a desayunar?"

"Comeré en el camino. Se me hace tarde."

"Que malo es Onii-chan. Genki, creo que Borushi nos quiere evitar." Godo volteo para descubrir que su hermano no le estaba escuchando, si no que se había parado para llevar su plato al fregadero. "¿Em, Genki?"

"Salúdame a Mayumi de mi parte." Salió del comedor.

Godo bajo la cabeza y continúo comiendo solo.


[~~~]

Como dije antes, Blanche nunca fue rival para TUAC; mucho menos ahora que el Mensajero ha comenzado una purga en todo Japón. Fue fácil, una vez que consiguió nombres, lugares y cuentas gracias a la magia de interferencia mental de Aleera. Por supuesto, ella ayudo con gusto a la destrucción de sus enemigos en común.

En la oscuridad de la noche, adentro de un edificio, los miembros restantes de Blanche descargaban sus rifles a ciegas. Alguien había cortado la electricidad. Poco después de que fueran acorralados en una esquina, la sangre mancho el piso gris y polvoriento. Por supuesto, nadie oiría sus disparos y gritos de auxilio; había un campo insonorizado alrededor del edificio

...

A unas cuadras de distancia, estacionados en una camioneta negra de cuatro plazas, estaban el Mensajero, Yosuke, Carlos y, en el asiento del conductor, Yancy, el guardaespaldas del Boogeyman.

"¿Porque tardan tanto?" Dijo el Mensajero. "Yo habría terminado con todos en 5 minutos."

"Yo hubiera acabado en la mitad del tiempo." Dijo Yosuke.

"Si dices la verdad, siento lastima por tus chicas, Galán."

"Miren el lado bueno." Dijo Carlos, "Hacemos el trabajo de las Yotsuba mejor que ellos."

¿Y ese es el lado bueno?

Cuando su audífono capto un comunicado, Yancy encendió el motor. "Ya terminaron con los cabos sueltos, jefe."

Después que llegaron, un hombre negro les abrió la puerta para que los cuatro pasaran adentro.

El Mensajero veía como cuatro de sus empleados, Sam, Hoel, Irving y Tulio, ponían los cadáveres mutilados y retorcidos en una esquina del edificio. Los cuatro asesinos eran altos, de piel morena y gruesos; Sin embargo, era obvio que no eran ni tan oscuros ni tan musculosos como el hombre que les recibió en la puerta.

"¿Qué te parece?" Dijo LeShawn. "Tal como me ensenaste."

"No te enseñe a tardar tanto, Sucker." El Carnicero miro a los cuerpos sin vida, con una sonrisa. "Pero los resultados no se discuten."

LeShawn Moukandjo, apodado "Sucker", es un hombre negro, extremadamente musculoso, de cabeza afeitada, que trabaja para TUAC. Era originario de Camerún, donde conoció a Yosuke mientras este manejaba negocios en África. Sucker es volvió empleado y amigo del Carnicero. En la actualidad, era el padrino de su única hija. Su trabajo oficial como era jefe de seguridad de club Vanilla Unicorn, en donde nadie, ni el cliente más borracho, se atrevía buscar problemas con él.

Carlos termino de hacer las cuentas. "Muy bien, con esto sería un total de 4000 rifles de asalto, 2000 subfusiles, 90000 municiones, 50 RPG, 200 proyectiles, 35 millones de dólares de USNA, 5 propiedades, 20 en efectivo, 10 en cuantas bancarias, además de dos docenas de almacenes como este."

El Mensajero silbo, "Parece que estos tipos querían ir a la guerra."

"Eh, cosas más raras he visto." Dijo Yosuke, "El jefe dijo que dejemos los almacenes. De todos modos, tenemos muchos; pero nos llevamos todo lo demás.

"Hey, Yosuke." Dijo Carlos. "¿quien diría que desmantelar a Blanche sería un negocio tan redituable?"

Yancy llamo a los demás chicos.

Poco después, los camiones de la TUAC llegaron para llevarse las armas y el dinero; igual que las furgonetas negras que iban a llevarse los restos de los seguidores de Blanche.

Algunos cuerpos serían encontrados en la calle, en callejones o en sus casas; eran los miembros de alto rango de Blanche, que TUAC ordeno ejecutar como represalias por haberse metido en territorio. El cuerpo cortado en seis partes de Hajime Tsukasa, el líder de la rama japonesa de Blanche, seria encontrado en una zanja cerca de la ciudad de Tokio, adentro de una bolsa de basura.

Los noticieros cubrirían el obituario y lo presentarían como que sus superiores lo asesinaron por revelarse contra la rama principal. De cualquier modo, hubo algo que ellos no descubrirían hasta comienzos del año siguiente. En invierno, a las afueras de Kioto, se encontraría una fosa comunal, donde estaban enterados cuatro docenas de cuerpos, varios estando en tan mal estado que no se pudieron identificar.

Solo la primera fosa.


[~~~]

Un día de mayo, se había dado luz verde sobre la cabeza de alguien, pero el sicario electo de TUAC solo lo hirió gravemente.

El Mensajero, fiel a la filosofía de "si quieres que se haga bien, has lo tú mismo"; fue en persona al hospital regional de Kanto para desconectar el soporte vital.

Cuando termino, se premió por un trabajo bien hecho, comprando una lata de su gaseosa favorita en un pequeño puesto de golosinas y flores.

"¿Moreno-san?" Dijo una voz sin emociones ni personalidad. Solo había una persona que podía tener una voz tan seca, Tatsuya. Y detrás de él estaban Miyuki y Kirihara, que agarraba un ramo de flores mediano.

El mundo están pequeño que parece que todos vivimos en la misma calle… otra vez.

Con su lata de Coca-Cola en la mano, el Mensajero volteo para verlos. "¿Qué hacen aquí?"

"Vinimos para ver a Mibu-senpai, hoy es el día que la dan de alta." Dijo Miyuki. "¿Tú también viniste a verla?"

"Em. Si." El Mensajero acento su lata en el mostrador y se dirigió hacia la despachadora de la tienda, una mujer de cabello negro y corte de tazón. "También comprare esa."

Dijo, señalando las primeras flores que vio y las más costosas. Mejor dicho, era una canasta de mimbre, un poco más grande que su cintura, que estaba repleta de rosas, tan rosas y vivas como los ojos de Mayumi. Era más escandalosa que cualquier otro ramo de la tienda.

Cuando Kirihara vio las flores que apuntaba, escondió su ramo de tras de su espalda.

"Son 1000 yenes." La despachadora le dio la canasta de rosas y tomo el dinero. "Me alegra que alguien lo haya comprado, pensé que se iba a marchitar adentro del mostrador. La mayoría de chicos no compran cosas como esta por el precio. Debe ser para alguien especial."

Fue difícil cargar las flores, la canasta era tan grande que bloqueaba su vista. Pero la movió hacia un lado, para ver la cara malhumorada del joven espadachín.

"Kirihara, siempre que te veo me siento más guapo."

"No sabía que eras tan cercano con Midu-san, Moreno." Dijo Kirihara.

"El mundo está lleno de sorpresas." El Mensajero paso a lado.

Cuando los demás fueron a ver a Sayaka, Kirihara se quedó atrás, miro su propio ramo, con molestia antes de tirarlo a un basurero cercano y seguir caminando.

(N/A: Amante Bandido 1999 por Miguel Bosé)

Sayaka y su familia estaban en la salida del pabellón de internos.

La chica castaña vestía una falda negra, una blusa blanca de mangas largas, debajo de un chaleco rojo.

Mientras sus padres estaban teniendo la última charla con las médicos, ella volteo para ver a Kirihara, Miyuki, Tatsuya y una canasta de rosas ambulantes.

"Mibu-senpai." Saludo Miyuki. "Felicidades por su recuperación."

Cuando ella veía la cara del Mensajero asomándose desde tras de las rosas, dio un chillido de emoción en su interno.

"Lo que no te mata te, te hace más fuerte, ¿O no es así?, Niña de la Espada."

"¡Gabriel-kun!" Dijo Sayaka, con una sonrisa ferviente.

Su padre volteo para ver brevemente al llamado.

Mientras los hermanos Shiba se quedaron atrás, el Mensajero y Kirihara se pararon enfrente de Sayaka, en forma de triangulo.

"¿Viniste a verme?"

"Si."

"¿En serio?"

"No, solo paseaba por aquí de casualidad."

En realidad, vine para matar a alguien cuando me topé con tus amigos.

"¿Vas a poder cargar esto? ¿o tengo que dárselo a Kirihara?" El Mensajero le paso las flores a Sayaka.

"Muchas gracias. Son hermosas."

"Me alegra que te gusten. Y felicidades por tu recuperación." El Mensajero alzo su mano para despedirse. "Nos vemos luego."

"¿Luego?, pero acabas de llegar." Sayaka sonrió. "Quiero ver un poco más a mi amigo."

"Tengo que irme, salí del trabajo para verte."

"Entiendo." Dijo, con destellos tristes en los ojos.

El Mensajero se dio la vuelta para irse.

Cuando estaba cerca de la salida, oyó una voz seca y grabe.

"Gabriel-san."

Se volteo para ver a un hombre. Sin duda, aún tenía un aura firme y de autoridad como un veterano de la milicia o de la infantería, aunque estaba retirado. Entre finales de sus cuarentas y comienzos de sus cincuentas, su mandíbula era cuadrada, su cabello era castaño y llevaba el corte militar. Vestía un traje café oscuro.

"¿Nos conocemos?"

"Me llamo Yuuzou Mibu. Soy el padre de Sayaka." Extendió su mano.

El Mensajero estrecho su mano. "Es un gusto conocerlo."

"Mi hija ha hablado mucho de ti."

"Cosas buenas espero."

"Tengo una deuda contigo. Sayaka no me conto exactamente cuál es la relación entre ustedes, pero me dijo que fueron sus palabras las que le dieron la fuerza para aceptar sus limitaciones y pulir sus habilidades."

"Ja, y cuando lo vi pensé que era serio. No bromé conmigo." El Mensajero sonrió con ironía. No había oído una cosa tan absurda y surrealista desde que sus compañeras de escuela fueron hechas por un proyecto de modificación genética. "¿En serio? ¿Yo? Yo no hice nada, solo me tropecé con ella."

"Em, el mundo está lleno de sorpresas. Sin esperarlo, nuestras palabras pueden ser una gran influencia para las personas que nos rodean."

"Bueno, si no hay nada más en lo que puede ayudarlo, adiós" El Mensajero doblo para irse.

"¡Gabriel!" Cuando oyó a Sayaka gritando, volteo para verla con el puño derecha levantado. "¡Vencer o Morir!"

Al principio, Yuuzou no les encontró sentido a esas palabras; igual que Kirihara y todos los demás que estaban presentes en el lobby del hospital cuando Sayaka las grito.

El Mensajero sonrió antes de darle la espalda.

Alzo su mano mientras se iba. Si vencer o morir... o algo así.

De nueva cuenta, sonrió con ironía; pero ahora había algo de diversión autentica, o talvez simpatía.


[~~~]

Regresando a la vida de un estudiante normal de secundaria, o que por lo menos fingía que lo era, el Mensajero fue otra vez a la escuela,

En la mañana, caminaba en la acera de la escuela, perdido en sus propios lamentos. Cuando un par de estudiantes, que caminaban delante de él, se detuvieron bruscamente. Choco su cabeza con la espalda robusta y dura de uno de ellos.

"Ouch." Subió su mano a su frente.

"¡Hey, mira por! …" El estudiante alto y de cabello castaño iba a reclamar hasta que miro quien lo había chocado. Su piel se puso blanca y sus ojos se abrieron todo lo que podía. Pronuncio con terror. "¡E-El Boogeyman!"

El Mensajero bajo la mano de su frente.

Los estudiantes bajan la cabeza, sacos sus billeteras y los pusieron en la mano del Moreno.

"Lo sentimos." Los dos hicieron una reverencia antes de arrancar a correr lo más lejos que pudieran.

No esperaba eso, pero igual reviso las billeteras, tomo el dinero y las tiro a un lado antes de reanudar su camino a clases. Sin ataques terroristas, sin sangrientas peleas escolares, ni siquiera con el Alemão o con las trillizas, este día seria aburrido, como el inferno.

No había nada interesante.

Vio que lejos de él, algunos estudiantes, que no se habían percatado de su presencia, estaban hablando y sonriendo entre ellos. Si, incluso en la ceremonia de ingreso, vio estudiantes del curso 2 sonriendo por haber ingresado a la escuela, a pesar de la discriminación hacia los Weeds. La expresión "Buenos días" era común de escuchar por las mañanas en esta escuela. El Mensajero no entendía nada.

¿Cómo es que a estés tipos les puede gustar esto?

Para los animales que tienen la violencia en su naturaleza, la paz es un concepto antinatural. Lo que otros llamarian atros o aberrante era inherente a su naturaleza, como la oscuridad para un ciego. Más allá de considerarlo una blasfemia contra su naturaleza, orgullo y soberbia; esto era el castigo de Thiago por su derrota en New York, obligándolo a actuar como algo que bajo ninguna condición era y a hacer algo para lo que no había sido hecho.

"Hola, Gabriel." Dijo Verona.

Volteo para ver paradas detrás de el a Verona, Aleera y Marishka que iban a entrar a la escuela.

"¿Pasa algo?"

"Dime algo, ¿cómo haces para fingir que te gusta ser un estudiante?"

"¿Qué quieres decir?" Dijo Aleera.

"El uniforme me gusta, son bonitos." Dijo Marishka, dando una vuelta. "¿Quieres uno también?"

"¿A ti no te gusta?" Verona aguanto el impulso de reír entre dientes. "Bueno, supongo que somos especies muy diferentes. A mí me gusta la tranquilidad."

"El aburrimiento queras decir."

A unos metros, se oyó una voz

"¡Buenos días, Gaby!" Godo alzo su mano mientras, caminaba junto con Toni.

Se formó el grupo de los seis estudiantes frente a la escuela.

"Buenos días, Alemão." Dijo el Mensajero.

"Siempre quise preguntarte." Dijo Toni. "¿Que significa 'Alemão'?"

"Es una forma de decir alemán en portugués," Respondió, "Eres Alemán, ¿no?"

En ese momento, se oyó la voz de otro estudiante que acababa de llegar.

"Hola, Gabriel-kun"

Los demás voltearon a un lado para ver a una sonriente Sayaka.

"Hola, Sayaka." Saludo Marishka.

Toni noto que la chica lo estaba mirando.

"Hola, soy Toni."

"Si, el chico del unicornio de papel."

"Si, algo así…" Sonrió, con un poco de nervios.

De repente, sonó el timbre de la escuela.

"Al parecer termino la reunión de las super amigos." Dijo Godo. "Es hora de entrar a clases."

Los estudiantes voltearon el frente para ver, entre la entrada adornado de árboles de cerezo, los edificios blancos grandes y de varios pisos, que los hacían sentir pequeños de algún modo.

"Está bien…" Dijo Marishka.

"¿Estamos esperando algo? Entremos de una vez. Eri-chan debe estarnos esperando." Aleera agarro a sus dos hermanas de la mano para arrastrarlas hace adelante.

"Espera, Aleera…" Dijo Verona, con una sonrisa incomoda.

Toni y Godo sonrieron antes de caminar también.

Por su lado, el Mensajero alzo la mirada para ver, una vez más, la escuela que no había cambiado nada desde la primera vez que entro.

Sayaka se adelantó unos pasos antes de voltear a verlo. "¿Estas nervioso?"

"No, solo estaba pensando." Dijo el Mensajero. "¿Crees en el destino?"

"Ahora que lo recuerdo, creo que nunca lo he pensado. ¿Porque lo preguntas?"

"Nací y crecí del otro lado del mundo. Sin embargo, ahora soy un estudiante de la Primera Escuela, compañero de todos los demás estudiantes y estoy aquí, hablando contigo, una persona que no nació en el mundo que yo conozco. Talvez si hubiera tomado una sola decisión diferente nunca nos hubiéramos tropezado en la ceremonia de inscripciones."

"El timbre ya sonó." Sayaka le dio una dulce sonrisa. "Vamos juntos, Gabriel-kun."


[~~~]

Epílogo.

En la ciudad Ishikawa se situaba la Tercera Escuela afiliada a la Universidad Mágica. Un chico, vestido con el uniforme carmesí, salió del baño para caminar por los pasillos de la escuela, acompañado de otro estudiante, más pequeño en estatura.

En la biblioteca, no se encontraron con muchos compañeros después del fin de las horas de clases. Los chicos abrieron la puerta de una habitación individual. Estaba oscuro, la única iluminación era la luz azul de la computadora delante del chico que reservo este lugar.

"Oye, Catedral. ¿Aun sigues aquí? ¿No te cansas de andar estudiando todo el día?" Dijo Masaki Ichijou, el Príncipe Carmesí, como la llamaban las chicas, era un chico lindo de piel blanca y ojos verdes; primogénito y heredero del Clan Ichijou. Su cabello rojo seguía húmedo por haberse bañado hace poco. "¿Qué nunca te diviertes?"

"Esta es mi forma de divertirme." Respondió sin dejar de mirar el computador.

"NI yo me divierto tanto." Respondió Kichijouji Shinkurou, el Cardenal George, otro brillante investigador mágico y estudiante de primer año. Por su complexión, que rosaba lo amanerado, con facilidad podría ser confundido con una chica, de cabello corto y negro, un cuerpo pequeño, piel blanca y una cabeza redonda, con ojos rojos y grandes.

"De todas formas, ya oíste lo rumores de la Primera Escuela." Dijo Masaki.

Quito los dedos del teclado. "¿Y hora que paso?"

"Ayer, cuando un movimiento Anti-Magos intentaron atacar, fueron masacrados por un par de demonios." Kichijouji se cruzó de brazos.

"Los llaman Luzifer y Eolo. Por lo visto, Monolith Code será una guerra mitológica, Tal vez no ganemos ni con la ayuda del Maestro de la Catedral." Masaki se apoyó contra el marco de la puerta. Sonrió mientras que se podían ver destellos de expectativa en sus ojos esmeralda. "Amigo, ¿acaso eras un robot? No me digas que no te emociona ni un poco."

"Dijiste Lucifer y Eolo. Fuego y Viento." Volteo sobre su hombro para ver a sus compañeros de equipo. Sus ojos color ámbar reflejaron la luz mientras hacia un cálculo frio. "No debe ser nada que no hayamos visto antes."


[~~~]

Dentro del edificio más alto de Tokio, había una habitación oscura, con una mesa redonda, cuatro hologramas y una persona de carne envuelta entre las sombras.

"Tengo que reconocerlo, nuestro camarada hizo lo que dijo." Dijo un hombre que usaba un bastón, con empuñadura de un león dorado. "Las tres niñas malcriadas y el chico moreno dan demasiados problemas."

"El Mensajero tiene la costumbre de causar desastres hasta el cansancio. Manejarlo no debió haber sido fácil." Thiago se peinó los bigotes de diablo. "Pero al final del día, es un buen negocio."

"Somos afortunados."

"Somos muy afortunados." Dijo un hombre con una chaqueta China. "Pero que TUAC desmantelara a Blanche no era parte del negocio."

"Lo dejaste en manos del patético Hajime Tsukasa, cuando aún tenía dos manos, y su miserable bola de esbirros, ¿Que esperabas? Es el riesgo de financiar a un grupo de terroristas de segunda. No llores, Herr Zhang. Cuando esto termine, tendrás mucho más de lo que perdiste."

"Herr André, tiene razón, ¿o es que el mundo repartido entre nosotros cinco te parece poco?" Los ojos color amarillo de Soundwave resplandecieron entre las sombras.

Fin del arco: Intrusiones

Parte 10/¿?