LA LUNA Y LAS ESTRELLAS

Por: Escarlata

Sailor Moon y Precure pertenecen a Toei, el plot es mío

~ o ~ o ~ o ~

PARTE 7

[Hikari, Michiru y Kaoru rápidamente recibieron a sus amigas cuando éstas salieron expulsadas por el portal. Ninguna de ellas imaginó que esa primera incursión duraría tantos "años" y mucho menos que ellas se mimetizarían tan bien que básicamente se volvieron parte de Tokio de Cristal. Vivieron unos treinta años virtuales ahí, tuvieron familias y vidas plenas que finalizaron de manera abrupta cuando la Explosión de Luz se produjo en el momento de siempre y sin que nada aparente lo provocara.

Era algo que iba a suceder sí o sí, independientemente de si algo lo provocaba antes o no.

Sus amigas despertaron fuera de sí, asustadas, claramente desorientadas y preguntando por esas familias que existieron y no existieron, por esos hijos e hijas que lograron gracias a la tecnología de ese mundo. Sólo la Luz de Hikari les ayudó a calmar sus ansias, a darse cuenta que todo sucedió sin suceder, que todo eso pasó en un mundo al que no pertenecían.

Nagisa olvidó el nombre y el rostro de la hija que concibió con Honoka en ese mundo, Honoka desde entonces lo calló, claramente adolorida por la experiencia. Hikari no sabía si sentirse triste por la "pérdida" de sus amigas o feliz de saber que a esa hija le pusieron por nombre "Hikari" sin siquiera pensarlo, porque ella era su Luz.

Michiru y Kaoru estaban en las mismas que Hikari. Sus queridas amigas Saki y Mai tuvieron gemelas y también les pusieron sus nombres. Su razón fue porque eran los nombres perfectos para un par de lindas y perfectas hermanas.

Nozomi a duras penas recordaba haberse hecho maestra y su corazón sólo quiso a Rin, nadie más pudo entrar por completo a pesar de haber salido con más de una persona, chicos y chicas. Rin no tuvo muchas relaciones a comparación de Nozomi, pero sí se hizo futbolista profesional y de hecho su equipo era el equipo favorito de la Neo Reina Serenity y, graciosamente, su relación más larga fue con Nozomi. Sus otras citas no llegaron demasiado lejos. Urara se hizo actriz y una vez cantó acompañando el dulce violín de Lady Neptune, no tuvo relaciones amorosas porque estaba demasiado ocupada con su carrera. Por su lado, Komachi se hizo de mucha fama como escritora, no encontró un alma acorde a la suya y su corazón no aceptó a nadie más. Karen y Kurumi sí se casaron, planeaban tener familia, planearon tantas cosas en ese momento... Mientras que Karen sólo estaba nostálgica por todo lo que perdieron, Kurumi estaba verdaderamente enfadada, le costó dejar ir esos borrosos recuerdos.

Tuvieron que tomar un largo descanso con ayuda de los poderes que reinaban en al Jardín de la Luz para poder regresar a sus propios pies y saber de dónde venían, quiénes eran y cuál era su misión.

Durante esa vida en Tokio de Cristal notaron algo que en su momento no les llamó la atención por culpa de la profunda inmersión, y esperaban poder reconocer "ese" detalle en cuanto entraran de nuevo.

Tomó tiempo, pero finalmente estuvieron listas para una segunda incursión a Tokio de Cristal.]

~ o ~

Aqua y Rose ya estaban en el escondite, su Torre quedaba más cerca y la zona elegida les permitió un regreso más sencillo a comparación de sus amigas, que debían colarse en zonas más pobladas. Evadir a los guardias no era complicado, no cuando contaban con el camuflaje de los Espíritus.

Karen estaba sentada en la entrada principal con Kurumi recostada en su regazo. Para la futura doctora no era complicado saber que su chica seguía malhumorada por todo ese asunto, pero no que eso la detuviera de hacer su misión como era debido. Sonrió y siguió prodigando caricias en las mejillas de Rose y también en el contorno de su quijada. Sonrió más al escucharla suspirar.

─¿Mejor?

─Gracias, Karen ─la guerrera de la Rosa Azul recargó su frente en el estómago de Karen y se le abrazó por completo. Le gustaba su propia apariencia de guerrera, pero su abundante cabellera y el tener que cargar con ésta 24/7 en cada incursión comenzaba a ser cansado─. Luego deja que yo te mime a ti ─enseguida rió y mordió juguetonamente el estómago de Karen─. Espero que no sea verdad eso de que los doctores son los peores pacientes.

Karen respingó por culpa de la mordida. ─¡Hey! ─hizo que Kurumi se girara, se agachó aunque fuera de manera incómoda y la besó en venganza. Un corto pero profundo beso que la chica-hada quiso alargar pero Karen no se lo permitió. La sintió refunfuñar y supo que había logrado su cometido. Volvió a su posición anterior─. De acuerdo, me dejaré consentir todo lo que quieras. Ahora no tenemos mucho tiempo para relajarnos.

Aqua miró el enorme Cerezo con el que Saki y Mai se comunicaban, no se caía una sola flor. Hojas sí, el bosque tenía su manto natural de hojarasca como marcaba el ciclo normal de las estaciones, pero las flores de alguna manera permanecían, firmes, como atadas a las ramas. Frunció el ceño.

Rose no necesitó preguntar mucho, los pensamientos de Karen eran bastante claros en ese instante. Miró el Cerezo por igual. ─Lo único que me preocupa es lo que vaya a pasar cuando hagamos el corto circuito en la Red. Podría ser una explosión más grande o...

─O lo que pasa en nuestro mundo, que la Oscuridad tome una forma física.

─A decir verdad prefiero eso ─dijo Kurumi, acomodándose de nuevo contra el estómago de Karen─. Así es más fácil plantarle uno o dos buenos puñetazos a todo lo malo y regresar a casa en paz luego de moler a los malos a golpes, ¡jumn!

Aqua se echó a reír de manera divertida. A su chica le gustaba más arreglar las cosas de manera directa en lugar de estar jugando al detective, como lo habían estado haciendo durante todo ese tiempo. Debía admitir que estaba de acuerdo con su razonamiento, era más sencilla una pelea directa que un evento catastrófico de niveles cósmicos. ─Concuerdo contigo, pero ésta vez nos la pusieron más complicada, ya sabemos qué es lo que provocó todo esto, pero no sabemos lo que va a pasar luego, como bien mencionas.

─Mientras sea algo que pueda golpear con mis puños, me daré por bien servida ─y recompensada por todo ese condenado esfuerzo que les estaba haciendo añicos la cabeza.

─Si tenemos suerte, incluso las Senshi podrían pelear a nuestro lado, ¿no lo crees? Eso sería algo fantástico si me lo preguntas ─comentó Aqua, acariciando ahora la espalda y la nuca de Kurumi.

─Sí, eso sería fantástico ─murmuró Rose antes de soltar un bostezo. Se sentía hambrienta y ni todas esas patatas dulces que asaron le aplacó el apetito─. Volviendo a casa... Pidamos un banquete a Jiiya, ¿de acuerdo?

─Todo lo que tú y nuestras amigas quieran ─acarició su mejilla y la dejó dormir. Vigilaría su sueño por si tenía algún sueño extraño.

Por su lado, Mint y Lemonade andaban por las orillas de la ciudad. Su Torre fue la más lejana pero pudieron escapar sin ser vistas hasta las orillas boscosas de la ciudad y moverse con menos prisas entre parques de acampada y las zonas naturales designadas de la ciudad. Sólo personal de mantenimiento y guardabosques vigilaban la zona, pero era sencillo evadirlos.

─Oye, Mint...

─¿Uh?

─¿Recuerdas los detalles de esa obra? A veces sueño que actué algo sobre un chico que cargaba una maldición y tenía que moverse constantemente, pero no tengo más detalles ─todos sus recuerdos estaban hechos un lío dentro de su cabeza, saber qué pasó primero y qué pasó después era complicado para la más joven del equipo.

─Sí, los recuerdo. De hecho escribiré la novela apenas volvamos a casa ─dijo Komachi con una sonrisa dulce, amplia pero reservada como solía ser─. Recuerdo los detalles y los personajes y... Recuerdo lo bien que lo hiciste en escena. La obra fue tan famosa que una vez tuvimos a la Realeza del castillo y a las Senshi en el palco de honor viendo la obra. Les encantó ─y no agregó que una de las Senshi les contó que la Reina no solía leer mucho pero que amaba tanto sus historias que prácticamente era lo único que leía además de los documentos de su labor diaria.

─Me encantará leerla, aún no he podido actuar una de tus historias en casa ─porque Komachi tuvo que dejar en pausa su novela en turno para estudiar para sus exámenes de la universidad. La escritora estudiaría literatura clásica y con esos estudios pensaba ayudarse a sí misma a ser mejor escritora: estudiando, analizando, leyendo y conociendo a otros autores, sus obras y sus circunstancias. Sería divertido.

Además, Komachi aún no encontraba una obra que fuera digna de la hermosa actuación de Urara, seguía esperando por esa elusiva creación... Al menos en su mundo. Agradecía la claridad de su cabeza y su capacidad de no olvidar lo que había pasado hasta ese momento. Podría volver a escribir esa historia y ésta vez Urara podría ser la protagonista.

─Cambiaré algunas cosas llegando a casa, pero te contaré lo principal ─dijo Mint con una sonrisa, Lemonade se emocionó bastante al saber que ella le contaría la historia─. Y también cambiaré a los protagonistas un poco ─justo en ese momento su cabeza estaba pensando por adelantado en los cambios que le haría a la novela─. Ésta vez será una protagonista, una chica descendiente de un clan de hechiceras que carga con una maldición. La maldición le impide estar más de tres días con sus noches en el mismo lugar, de hacerlo, entonces atraería desastres, mala suerte o algo catastrófico a la zona. Un temblor, una tormenta, un incendio ─todo dependía de la zona.

Urara estaba familiarizada con esos detalles, sí, le sonaban bastante familiares, asintió para animarla a seguir.

─Fue un clan rival quien les lanzó la maldición y ella la recibió por mero azar. La joven desde entonces viaja sola. Sólo su guitarra y las buenas obras que hace con su magia le acompañan ─continuó Komachi─. Durante sus viajes conoce a una persona con la que hace una conexión casi instantánea, se hace amiga de ésta persona, que casualmente está de viaje por otros asuntos y... Poco a poco, se da cuenta de la maldición de la hechicera.

Lemonade sonrió mucho. ─No recuerdo que hubiera romance en la original.

─Y no lo había ─enseguida pensó─. Sería algo obvio meter romance, que la hechicera y éste nuevo amigo que haga se enamoren. Digo, puedo trabajar en el romance, pero es algo que se esperaría.

Urara pensó también. ─¿Y si ésta amiga fuera una chica?

Komachi consideró la idea, no podía poner pose pensativa porque estaban en carrera camino a su escondite, pero su gesto sí se notaba concentrado. ─Un romance entre chicas, sí, no sería mala idea... Digo ─sonrió─... Karen y Kurumi están juntas, Saki y Mai están prácticamente casadas y no me hagas hablar de Nagisa y Honoka.

Lemonade se echó a reír. ─Tienes muchos buenos ejemplos de parejas, no sería un mal cambio. Ya hiciste la historia del chico en el barco y la tormenta, y también esa historia del chico que debe irse y la chica que lo ama debe despedirse. Y esos cuentos cortos, pero no recuerdo un romance más... Umm... Más...

─Más directo, lo sé. Y no es mala idea ─la escritora sonrió─. ¿Te gustaría encarnar a la hechicera o a la amiga? Besarías a una chica.

─No tengo problema con eso, las chicas no me molestan ─dijo alegremente.

Mint sonrió, para nadie era secreto lo mucho, MUCHO, que Urara admiraba a Nozomi, prácticamente la idolatraba desde que la conocía. Es decir, todas querían muchísimo a Nozomi, Komachi recordaba muy bien que incluso Rin salió con Nozomi en una incursión y estaba consciente de lo mucho que todas querían a Nozomi, ella misma incluida, pero el cariño de Urara era más... Más puro, por decirlo de alguna manera.

─Entonces trabajaré en esa volviendo a casa, lo haría ahora mismo, pero no tenemos mucho tiempo ─sólo para descansar, planear cosas, tratar de estar cuerdas y no pensar mucho en el vacío de sus estómagos luego de un festín de frutos silvestres. No sería mala idea conseguir nueces o algo que ayudara a llenar un poco más ese hueco.

Y al ver a Urara sabía que eso sería complicado, necesitarían una cantidad absurda de nueces y otras semillas para satisfacer a esas glotonas.

─¿Crees que podamos volver pronto a casa? ─preguntó Lemonade y miró a la mayor con un gesto sonriente y triste a la vez─. Ya me cansé de esos sueños.

─Yo también ─respondió Mint, dándole un cariño a Urara en la cabeza. Ya todas estaban de regreso en el escondite. Tenían más cosas por hacer apenas descansaran un poco, sobretodo Saki y Mai.

~ o ~

[Caminar por Tokio de Cristal ahora era raro. Curioso de alguna manera.

Las calles eran las mismas, las Torres eran las mismas y tenían ese cálido brillo que era la paz y la calma de la ciudad completa, del mundo entero.

Tokio de Cristal, la ciudad de ensueño, la capital del planeta, la utopía perfecta.

Pero las utopías nunca eran perfectas, eso lo sabían las Pretty Cure. Esa siguiente incursión fue un poco más sencilla que la anterior, de nuevo tuvieron una vida pacífica, distinta de la anterior y con sus respectivos logros, pero ésta vez tenían sus memorias originales bien despiertas. Ésta vez trataron de no estar cerca de las Senshi ni por accidente. Honoka descubrió que, de alguna forma, aunque ella hubiera desaparecido de las memorias de la ciudad y de las Senshi, el trabajo que ayudó a hacer en las torres se conservó. Sus diseños, la programación, incluso la exacta altura de cada construcción, todo en lo que participó se mantuvo.

Lo único distinto era que su nombre ya no estaba en la placa conmemorativa de la Torre 00.

Las chicas no eran del todo ajenas a ese tipo de experiencias, cuando Hikari desapareció y fue borrada de las memorias de quienes la conocieron, de alguna manera se quedó como la pieza faltante en las memorias de todos, pero sin borrar su influencia en otras personas. Lo mismo pasó con Michiru y Kaoru cuando su creador las "destruyó", se quedó su hueco ahí, se borraron de las memorias de todos pero lo que hicieron de alguna manera se quedó.

Era lo mismo ésta vez y por un momento temieron que los cambios que hicieron de alguna manera causara alguna reacción a las Senshi, pero no... Y se lo debían precisamente a sus queridas Hikari, Michiru y Kaoru, que podían cubrir esos "huecos" sin que las alarmas de un Dvu se dispararan en las Senshi y en los Soberanos de la ciudad.

Tomó tiempo, pero gracias a sus consciencias más despiertas y menos inmersas en ese mundo, finalmente vieron una importante pieza del rompecabezas.

Saki y Mai iban de regreso a casa. Ésta vez no estudiaron en la universidad, Saki se dedicó enteramente a la panadería y Mai simplemente vivía de su arte de manera bastante modesta, entre menos resaltaran mejor. Saki salía del trabajo en la panadería, llevaba pan a casa para cenar. Mai estaba en un parque cercano pintando el paisaje a la "vieja usanza" de pinturas de acuarela. Le pedían ese tipo de cuadros bastante seguido, con las técnicas digitales inundando el mercado, siempre era bienvenido algo más clásico y con más sustancia física real.

Podían andar a la hora que fuera, los índices de delincuencia eran literalmente de cero. No había violencia, no había robos, ni siquiera conflictos armados en las otras regiones del mundo. Hacía años que nadie hacía daño, ni a otra persona ni a sí mismos.

Esperaban el bus que las dejaba a un par de calles de su apartamento, platicaban de su día, del trabajo y lo contentas que estaban que el día fuera con tranquilidad. Que tuvieran sus mentes bien despiertas no quería decir que no tuvieran derecho a disfrutar de esa pacífica existencia.

¿Entonces quieren un retrato familiar? ─preguntó Saki con genuino interés.

Sí, vieron mi cuadro del parque y los padres platicaron un rato conmigo, quieren un lindo cuadro familiar, puedo hacerlo ─no era complicado, no para su habilidad con el pincel y su gran memoria para los colores, la luz y esos detalles que hacían que sus cuadros dieran la impresión de estar con vida.

¡Genial! Entonces me encargaré de que descanses bien, sé que puedas estar horas sin moverte cuando pintas, no quiero que te pase nada malo ─y mientras decía eso, otra pareja se detuvo cerca de ellas, un chico y una chica más o menos de la misma edad que ellas. La chica parecía molesta por algo, se notaba por el tono de su voz y por sus tensos movimientos.

Saki y Mai pusieron discreta atención.

Ya te dije que no me gusta que tomes mis cosas así ─alegó la chica. No había más contexto pero tampoco parecía algo complicado de comprender, al menos para las oyentes.

Se me hizo fácil tomar tu móvil, es todo. Si no tienes nada qué ocultar ─respondía el chico─, no tienes porqué preocuparte que tome tu teléfono para mandar un mensaje.

No se trata de eso y lo sabes, yo nunca tomo tus cosas sin permiso y...

La chica estaba por subir la voz mientras continuaba sus alegatos pero simplemente no pudo, él también estaba por gritar otra cosa y le pasó lo mismo que a su novia. Se notó que apretaron los dientes, que sus quijadas se tensaron. Algo sucedió dentro de sus cuerpos que los hizo estremecerse menos de un segundo por fuera. Y luego de eso, todo el ambiente cambió, la tensión que su pelea estaba provocando simplemente se esfumó en el aire. Ambos balbucearon un poco y se miraron el uno al otro.

Lamento haber tomado tus cosas, amor, se me hizo fácil usar tu teléfono y olvidé que te molesta.

Yo no debí enfadarme tanto, discúlpame.

Se tomaron las manos y, para cuando llegó el bus, ya estaban en paz.

Pequeñas escenas como esa eran más que normales en la ciudad, Saki y Mai lo estaban atestiguando, sus amigas por igual. Y lo que ellas veían, Michiru, Kaoru y Hikari lo veían también. La ira, el enojo, la tristeza y todo sentimiento negativo se veía reducido a nada en cuestión de segundos. Literales.

Las disputas, los desacuerdos, los malentendidos, los enojos y todo lo que enfrentara a dos o más personas era de lo más normal, no todos pensaban igual, no todos actuaban igual y eran sus diferencias lo que hacía al ser humano tan especial. Pero desde hacía unos cinco o seis años que todo estaba en paz en la ciudades. No había agresores, no había mentiras ni peleas, no había nadie que hiciera algo malo contra otra persona.

No necesitaban investigar mucho para saber qué era lo que controlaba, expulsaba, encerraba o lo que fuera que hiciera con esos sentimientos, la respuesta saltaba a la vista: Las Torres de Cristal.

Por historia y por lo que Honoka aprendió durante la construcción de las Torres, el Cristal de Plata tenía el poder de expulsar la Oscuridad y las energías negativas de ese mundo. Tenía habilidades curativas y energizantes, desde luego, que era lo que permitía que la gente actualmente mantuviera una apariencia joven, que fueran más longevos y gozaran de mucha vitalidad. Ese era lo primero que saltaba a la vista y nadie lo cuestionaba, nadie se quejaba.

Pero por dentro también estaba teniendo otros efectos.

Esos pequeños fragmentos del poder del Cristal de Plata estaban haciendo algo con los pequeños fragmentos de Oscuridad de cada persona. Estaba haciendo algo con la maldad dentro de los corazones. Eso explicaba la falta de agresores, de los comportamientos con malas intenciones, ni siquiera había abusones de escuela ni gente que maltratara psicológicamente a otras. No había cárceles, no había policías, sólo guardias que estaban ahí porque básicamente eran la presencia y la muestra de las fuerzas del Orden de parte de los Reyes de Tokio de Cristal.

Podía parecer algo bueno, podía parecer algo que no causaba daño alguno, pero...

Esa Oscuridad se estaba yendo a algún lado, las chicas debían averiguar a dónde y qué efecto estaba teniendo, y pronto. El día de la Gran Explosión estaba cerca. Ese asunto de morir de nuevo cada vez era más cansino que temible. Ya ni siquiera era miedo, era una especie de hastío por no encontrar la pieza que hacía falta.

Aún no encontraban la pieza pero sí tenían una pista de dónde estaba comenzando todo.

Esa vida se la tomaron con un poco más de calma, era lo mejor a esas alturas.

~ o ~

De los contados lujos que se podía dar como la gran soberana de Tokio de Cristal, estaba aquel baño enorme y equipado con todas las comodidades que de joven sólo podía imaginar. Fantasías en forma de fotos de revista o programas de televisión. Y ahora estaba ahí, relajándose en privado luego de un largo día de trabajo. Su esposo junto con su hija comían una tercera ración de la cena preparada por Makoto y precisamente su esposo le dijo que lo mejor era que se tomara un tiempo extra para sí misma.

Su Mamoru la conocía tan bien que simplemente no se negó. Su hija y amigas presentes al momento apoyaron la moción y ahora estaba ahí, con el agua caliente hasta el mentón mientras un fresco aroma herbal le llenaba los pulmones. No podía pedir nada mejor luego de un largo día de trabajo. Y todo estaría a pedir de boca de no ser por ese asunto con esas chicas. No podía sacarse de la cabeza esos gestos, esa prisa, esa desesperación enmascarada con una sonrisa que parecía más bien triste.

Si lograban atrapar a una quizá podrían hacerla hablar y saber cuál era el problema, pero eso quizá podría poner en alerta a sus compañeras y éstas podrían hacer algo más peligroso que simplemente llevarse Núcleos de Plata de zonas con poca gente. Seguía apegada a su plan de hacer que ellas mismas descubrieran su escondite, pero una pequeña voz en su cabeza le decía que quizá no sería tan fácil. Tenía que pensar en algo más, todas estaban trabajando duro, todas trabajaron mucho para lograr el proyecto de las torres.

Y una idea cruzó su cabeza, algo veloz, una idea fugaz que la hizo sentarse recta e incluso perturbó la calma del agua de la enorme tina. Frunció el ceño.

─Y si... ¿Y si hay algo malo en las Torres? ─se preguntó a sí misma.

No estaban atacando la ciudad, no estaban atacando a nadie, evitaban los enfrentamientos de todas las maneras posibles Y una de ellas estuvo involucrada (de alguna manera) en su construcción. ¿Qué tal si ellas sabían algo que en el castillo no?

¿Qué tal si...?

Serenity quedó en blanco un momento, muda. No se movía, sus ojos parecían mirar a la nada mientras su boca se había quedado abierta con alguna palabra atorada. Su lengua se movió un poco como si tratara de articular algo, pero no pudo. De nuevo esa pequeña voz en su cabeza, esa voz interna que le decía que no debía perder la esperanza o que siempre podría confiar en sus seres amados, esa voz que le decía que todo estaría bien, esa voz que una buena noche de verano le dijo que lo mejor era repartir el poder del Cristal a todo el planeta de manera uniforme era lo mejor, así todos serían felices y a nadie le faltaría nada.

Esa voz en su pecho, en su cabeza, en sus entrañas, esa voz pareció salir de su propia boca luego de formar una sonrisa.

Sintió su mirada nublarse un momento. No se veía a sí misma, pero sus hermosos y brillantes ojos parecieron llenarse de una bruma blanca.

─No, no pueden ser las Torres, son perfectas en su diseño, están ayudando a todos, no pueden ser las Torres, son ellas... Son ellas.

Debían ser ellas.

No supo cuánto tiempo pasó, sólo que se sobresaltó al punto del susto cuando las puertas del baño se abrieron sin aviso. La bruma en sus ojos desapareció. Incluso dejó salir un gracioso grito y por fin percató que se quedó mirando a la nada durante todo ese tiempo. En serio debía estar muy tensa como para quedarse en ese estado ausente. Quien entró era su esposo envuelto en una bata de baño. Su sonrisa fue automática al verlo.

─Mamochan ─murmuró con una sonrisa.

Mamoru se retiró la bata y entró con ella al agua. Amorosamente la abrazó por la espalda y la hizo descansar en su pecho, Usagi no se negó a los mimos, incluso se le escapó un suspiro.

─Gracias.

─Necesitas descansar, Usako, has trabajado mucho ─dijo el Rey de manera dulce. Su conducta severa se fue aplacando con los años y gracias a todo ese trabajo que hicieron en conjunto. Se volvieron un gran equipo y estaba al tanto que su esposa se llevaba mucha carga siendo ella la portadora del Cristal de Plata. Él, como su esposo y protector, tenía el deber de velar por su bienestar, un deber que hacía con gusto.

─Tú también, Mamochan, has trabajado demasiado estos días cubriéndome mientras veo éste asunto con las chicas ─respondió Usagi sin moverse de su cómodo y cálido sitio, prodigaba dulces caricias en los hombros y el cuello de su amado esposo. Podía escuchar los latidos de su corazón.

─Oh, pero yo tengo la vitalidad extra que me da el mismo planeta Tierra, no lo olvides, tengo toda la energía que necesites y que me pidas, sigo siendo tu atractivo Tuxedo Kamen ─dijo con gracioso tono presumido, tan mal fingido que hizo reír a su esposa. Sonrió.

─¡Eres tan dulce, Mamochan! ─dijo la Reina entre risas. Se acomodó apropiadamente en el regazo de su esposo y lo abrazó por cuello─. Sí, dame tu energía, por favor. La necesito para que sigamos siendo felices en nuestro reino.

─Todo lo que tu pidas, Usako.

Y se besaron.

~ o ~

Tal cual como se lo pidieron, Setsuna estaba de regreso en la Habitación del Tiempo. Le habían pedido investigar un poco por si se habían colado por su territorio, cosa imposible desde luego, pero nunca estaba de más revisar.

Fue al pasillo con las puertas del pasado. No estaba muy segura de dónde comenzar a buscar, cada una de ellas daba a un momento distinto del tiempo, de hecho podía llegar a pura memoria a la puerta que daba al Tokio del siglo XX y XXI. Obviamente no podía ser desde esa época. Por la edad aparente de esas chicas, no más de 20 años, y por el tiempo que llevaban las Torres funcionando, no era mala idea comenzar a rastrear de unos veinte años atrás y hasta la actualidad. No que tuviera información suficiente pero por algo debía empezar.

─Cronos, Padre del Tiempo, guíame con tu mano al Tiempo de donde vienen esas chicas. Déjame saber qué es lo que amenaza a mi Reino y a mi gente ─fue la firme petición y el Granate de su Orbe brilló por un momento, pero sólo eso.

Confundida, repitió su palabras con un murmuro y de nuevo no hubo respuesta, al menos no la que esperaba. El Granate apuntó con un rayo de luz rojiza hacia un punto de la zona que no era el pasillo del Pasado. Iba a otro lado, así que lo siguió. Su territorio tenía zonas nuevas cada vez, cada una de ellas producto de lo se hacía y no se hacía en cada instante del tiempo. Que pudiera orientarse de manera instintiva en ese caótico sitio no quería decir que lo conociera en su totalidad, simplemente podía pasar y regresar a la Habitación del Tiempo sin perderse.

Su Orbe la llevó a un pasillo que no conocía, un pasillo con una única puerta que brillaba con una luz blanca, cómoda y casi familiar. Estuvo a punto de abrirla, pero una inscripción resaltó en la superficie de la puerta a milímetros de tocar la perilla.

Abrió los ojos con sorpresa.

Las palabras en la superficie de la puerta parecían estar escritas por su propio puño y letra. Sí, esa era su propia letra. Incluso tenía su firma y su sello con la forma del símbolo de Plutón de su frente.

No te he visto, no he de abrirte, olvidaré lo que pasa, pasó y pasará por ésta puerta. Es de vida o muerte, lo he de tener en cuenta. No he encontrado nada, eso sabré; no he sentido nada, eso diré ─se dio cuenta cuando el símbolo en su frente brilló, y lo hizo con tal fuerza que sintió su piel caliente, tuvo que quitarse la tiara mientras terminaba de leer en silencio─. Padre Cronos, Dios del Tiempo, regresa mis pasos hasta antes de dar con ésta puerta.

Sólo tuvo un segundo para abrir más los ojos y darse cuenta que era un sello hecho por ella misma para ella misma. Había algo más ahí, ella sabía algo y se bloqueó a sí misma por alguna razón que claramente no iba a descubrir. Al menos no en ese momento.

Su Orbe brilló, deslumbrándola unos instantes.

Vio blanco por un momento, parpadeó un par de veces y miró a su alrededor, desorientada. Estaba en la sala de control de su pequeño hogar. En un espacio libre del tablero de control estaba la comida que Makoto le puso para llevar, también tenía un libro que estuvo leyendo antes de que se presentara en el Castillo. Sacudió la cabeza y no notó un pálido brillo en su Orbe. De pronto pareció despertar por completo.

─Ah ─miró a los costados, incluso miró al techo. Antes de que pudiera articular palabra alguna, su estómago rugió de hambre, culpa del delicioso aroma de la comida de Makoto. Rió un poco y dejó su Orbe a un lado para poder cenar. Llevaba unos bocados cuando una luz en el panel le indicó que querían comunicarse con ella. A quienes vio en el monitor era a todas sus amigas, pero no a Sus Majestades, cenando. Era lo bueno de tener enlazada toda la comunicación dentro del castillo─. Gracias por la cena, Makoto, está deliciosa ─dijo Setsuna entre bocados.

─No tienes nada qué agradecer. Debes comer bien, Setsuna, has trabajado mucho también ─respondió la castaña a sabiendas de lo entregada que era Setsuna a su deber.

─¿Encontraste alguna pista en la Sala del Tiempo? ─preguntó Michiru mientras comía un bocado de carne del ramen casero de Makoto, con toda la propiedad y modales del mundo desde luego.

La Guardiana del Tiempo respondió en automático. ─Me temo que no, no hay ninguna señal que algo o alguien pasara por aquí ─negó con la cabeza para enfatizar su respuesta─. No he sentido nada ni encontrado nada. Cualquiera sea el origen de esas chicas, es complicado de rastrear.

A ojos de Haruka, Michiru, Hotaru y Chibiusa, sus más cercanas, Setsuna era sincera. A ojos de la perceptiva Minako, Setsuna decía toda la verdad. Todas suspiraron.

─De acuerdo, no vienen del pasado ni del futuro, sólo nos queda capturar a alguna si tenemos oportunidad y hacerla confesar ─comentó casualmente Minako.

─Mañana le diré a mis padres que no pasaron por tu zona ─dijo la princesa a su querida Pluto, ésta sonrió─. Ahora mismo están descansando.

Las más adultas presentes sospechaban que quizá no, pero no dijeron nada al respecto. Rei aclaró su garganta. ─Tendremos que mantenernos alertas y seguir el plan de Usagi, y si tenemos oportunidad de capturar al menos a una, sería de gran ayuda.

─Podemos concentrarnos en esto entonces ─dijo Ami con una sonrisa─. Terminemos de cenar y vamos a descansar. Y antes de que a alguien se le ocurra arrastrarme, puedo ir a mi cama por mi propio pie, gracias ─eso hizo reír a todas las presentes.

Por lo menos el buen humor se mantenía, era lo único que no debían permitirse perder o podían perder el piso, valga la redundancia.

~ o ~

[Una Torre más había caído, presa de un poderoso ataque a puño limpio que literalmente la dejó en el suelo cual lata aplastada, como si un pie gigante la hubiera pisado. El Núcleo en su interior fue destruido también desde luego, quedó hecho añicos. Lo bueno era que la energía del dispositivo volvía a su punto de origen, el Cristal de Plata; lo malo era que la ciudad estaba dividida y en pleno caos por culpa de los ataques de esas desconocidas fuerzas que parecieron llegar de la nada.

¡Voy a volarte esa linda cabeza tuya! ─fue el grito de batalla de Sailor Uranus a la vez que lanzaba un poderoso ataque con su espada a la primer oponente que se le cruzó, una guerrera de uniforme blanco y morado. Y para sorpresa suya, la guerrera resistió el poderoso impacto y detuvo su espada con las manos desnudas. La presión de sus poderes combinados crearon un cráter bajo sus pies. La súbita falta de una superficie firme las hizo saltar, cosa que aprovechó su oponente para componerse.

Milky Rose sacudió sus manos, ¡detestaba la potencia de esa espada! No por ello perdió el deseo de sonreír, y eso hizo. ─Siempre son ustedes ─murmuró para sí misma. Apenas si tuvo un momento para tomar aire, la Senshi del Viento se le volvió a ir encima con ayuda de esa ridícula velocidad suya.

Sailor Neptune lanzó un poderoso torrente de agua con ayuda de su espejo hacia la guerrera que peleaba con Uranus, pero una serie de tres flechas de agua detuvieron e hicieron que su ataque perdiera potencia hasta tener la misma fuerza que agua lanzada por un balde. Frente a la Senshi de los Mares estaba Cure Aqua. Karen pensaba lo mismo que Kurumi, simplemente se topaban con ellas en cada encuentro y habían llegado a un punto donde conocían bien sus ataques y la fuerza de sus puños.

¿Temes que algo malo le pase a tu amiguita? ─preguntó Neptune con tono burlón mientras atacaba cuerpo a cuerpo a su oponente de azul.

No, ella puede sola ─Aqua sonrió por lo bajo─. Simplemente tenemos trabajo qué hacer, no puedo dejarle todo el paquete a las demás.

Neptune frunció el ceño un segundo, claro que sabía de qué hablaba. Ese "las demás" era lo que tenía a sus compañeras alerta y peleando con todo.

Una pareja de guerreras de negro y blanco eran las que derribaban las Torres de Cristal a golpe limpio, todo mientras eran protegidas por una guerrera de rosa y otra de blanco que usaban escudos y ataques elementales y que, además, tenían casi tanta fuerza física como el otro par.

¡Jupiter! ─gritó Venus a su compañera y lanzó su cadena de luz a la guerrera rosa con un uniforme que personalmente encontró extravagante. Si alguien la tomara por las piernas y la pusiera de cabeza, tendría la forma de una flor. Muy adecuado que la llamaran Bloom, eso pensó, y se habría tomado su tiempo de admirarla más, ¡pero esa chica era dura! Su cadena y un fuerte tirón bastó para romper su escudo y atraparla.

La Senshi del Trueno dio un salto lo suficientemente alto para alejarse de la otra guerrera de blanco, cuyo uniforme asemejaba a un plumaje y que escudaba a Black y White con viento y escudos, y lanzó uno de sus ataques eléctricos a la guerrera de rosa a la señal de Venus. ─¡Supreme Thunder!

Su potente ataque fue directo contra Cure Bloom, pero para sorpresa suya, notó que conforme avanzaba, su ataque perdía fuerza y solidez, podía notar a la guerrera murmurar algo entre labios. Su ataque dio en el blanco, pero con mucho menos daño del esperado.

Haciendo uso de su fuerza física, Bloom rompió la cadena que la sujetaba y volvió al lado de su compañera Egret a reforzar el escudo. ─¿Ya casi? ─preguntó a Black y White.

Y por respuesta, una patada combinaba y potenciada por un movimiento en espiral en conjunto, terminó de aplastar la torre. Ésta hizo corto circuito, algo en su interior estalló y un destello de luz abandonó el Núcleo destruido para ir directo al castillo.

¡Terminamos! ─respondió Black y sus amigas bajaron el escudo.

¡Vamos con las demás! ─indicó White y, en respuesta, Egret soltó un poderoso ataque de viento, suficiente para hacer volar unos escombros.

Afortunadamente los alrededores estaban despejados de civiles, así que no hubo más daño que unos vidrios rotos. La distracción dada por el viento fue suficiente para que Jupiter y Venus no pudieran dar caza a sus oponentes antes de que literalmente las vieran volar. Eran las guerreras de la flor y el plumaje las que volaban con ayuda de algún poder mientras sujetaban a las guerreras de negro y de blanco.

¡Ah, no puedo creer esto! ¡Vamos, Makoto!

¡Vamos! ─apretó los dientes─. Cuando ataco con mi poder eléctrico, algo sucede que pierde potencia antes de atacarlas específicamente a ellas dos.

Las demás me han contado lo mismo, incluso los ataques de Uranus y Neptune se ven afectados, cualquiera sea su técnica, funciona con los elementos naturales.

Y usar el poder de Hotaru, que de por sí le costaba mucha energía, estaba fuera de lugar. Ella debía proteger a sus Reyes y Princesa con esos poderes como última opción, pero esas chicas no iban por sus soberanos si no por las torres, sólo por las Torres de Cristal.

Aún no sabían cuál era su objetivo.

El inesperado surgimiento de un grupo denominado a sí mismo como "Pretty Cures" despertó más reacciones de las que nadie pudo imaginar. Por un lado, ciudadanos que desde el principio estuvieron en contra de los chips y del sistema "controlador" de los Reyes, ahora apoyaban a las Cures y las veían como un símbolo de resistencia.

Por otro lado, los que amaban esa vida tranquila y sin complicaciones, las veían como una amenaza y debían ser controladas, sometidas y castigadas a la brevedad posible. Viejas rencillas revivieron y la ciudad era un Caos que las fuerzas de Tokio de Cristal apenas lograban contener.

Por iniciativa propia, la joven princesa Serenity ahora convertida en la nueva Sailor Moon, estaba lista para pelear. Y ésta vez no iba sola. Sailor Saturn, cansada de sólo ver a sus amigas pelear contra oponentes que no buscaban pelear si no destruir, pidió permiso para entrar en acción y combatir al lado de la princesa. Se le concedió el permiso y Pluto cubrió su lugar como la última guardiana a pasar para poder ponerle un dedo encima a la Reyes.

Mientras Saturn y Moon se ponían en camino, Mercury y Mars peleaban contra un par de guerreras de verde y amarillo, Mint y Lemonade respectivamente. Aunque sus habilidades de demolición eran menos potentes que las de Black y White, los cortantes discos de Mint hacían una gran combinación con la fuerza constrictora de las cadenas de luz de Lemonade. El par ya había destruido la parte importante de la Torre, la zona que contenía el Núcleo. No pudieron escapar tan rápido como tenían planeado, una neblina fría se levantó en los alrededores, tapándoles la visión a las Cures.

Era una suerte que los soldados mantuvieran a raya a los civiles, tanto a los curiosos como los que apoyaban o detestaban a las Cures, o a las Senshi en todo caso. Mars y Mercury tuvieron que pasar por la multitud y tratar de ignorar los comentarios despectivos en su contra que alcanzaron a escuchar. Se quedaron con los ánimos.

Apenas la visión quedó cubierta, Mars se preparó.

Mint está justo en frente de ti a quince metros, Mars ─indicó Mercury por medio del comunicador.

La tengo, gracias ─la Senshi del Fuego sonrió y corrió con confianza hacia la guerrera de verde. Notó que ésta no le había percatado y a escasos dos metros de distancia lanzó su ataque─. ¡Burning Mandala! ─una serie de esferas de fuego salieron disparadas hacia su oponente.

¡Ngh! ─Mint fue golpeada por las primeras dos antes de levantar su escudo por mero instinto. Justo a tiempo para protegerla de las siguientes esferas. El ataque la empujó lo suficiente para casi hacerla perder el equilibrio. Ya a esa distancia podía ver los puños ardientes de Mars y la pelea comenzó. Mint bloqueaba con sus escudos mientras Mars atacaba con un calor tan fuerte que comenzó a elevarse la temperatura de la zona.

Mientras la Senshi y la Cure se atacaban, Mercury notó algo. Lemonade corría a toda velocidad entre la niebla para escapar. Y por lo que sabía, no iba a dejar a su compañera. Esto último lo confirmó cuando notó que tenía funcionando su cadena y estaba unida a Mint. Pronto supo lo que estaba a por hacer. ─¡Mars, atrapa a Mint o va a escapar!

Mars frunció el ceño, no tuvo tiempo de responder, sólo de actuar. ─¡Burning Mandala! ─atacó el escudo de Mint al momento de tocarlo y su ataque fue suficiente para hacerlo estallar en pedazos. A escasos centímetros de envolverla en un abrazo para poder someterla, vio a la guerrera de verde sonreír un instante.

Y luego ya no la vio.

Lemonade jaló a su compañera quizá con no mucha delicadeza, no tenían tiempo para eso, pero sí se la llevó justo a tiempo y ambas salieron corriendo como almas que lleva el diablo. Ya habían logrado su cometido, ya no tenían nada qué hacer ahí.

Mars y Mercury de inmediato les dieron caza, pero temían que fueran a desaparecer de los radares y los drones de vigilancia como siempre lo hacían.

Por su lado, entre abucheos y gritos de apoyo, la nueva Sailor Moon y su acompañante Sailor Saturn llegaron a la Torre en la zona más poblada que ellas estaban atacando en ese momento, una de las Torres ubicadas en un parque público donde la torre hacía de centro. Había un poco más de público presente y ésta vez la batalla era presenciada por varios centenares de personas, éstas estaban detrás de una barrera de energía de fijación rápida que nunca pensaron tener que volver a usar. La energía no dañaba pero sí repelía a los que quisieran cruzar, siempre y cuando fuese personas comunes, las Cures eran inmunes a esas barreras, las derribaban como si de maderos sueltos se tratasen.

No quería ceder, pero la princesa comenzó a sentir la presión aplastándola. Era duro escuchar los abucheos y más de una vez tuvo que aferrarse a los gritos de ánimo que se colaban entre la multitud. Y también a la mano de Hotaru, quién le dio un par de firmes apretones para poder pasar entre todos con toda la dignidad posible. La princesa lo logró y cruzaron la multitud para ir directo a la Torre, que era atacada por una Cure de rosa con una espada y una Cure de rojo que literalmente ardía, Cure Dream y Cure Rouge según los registros.

Para cuando las Senshi llegaron, la Torre estaba a dos golpes de caer y esos golpes los estaba despachando Dream con su espada floral. Un par de cortes más y la torre junto con su núcleo serían derribados. Rouge se encargaba de vigilar mientras Dream hacía el trabajo y fue ella la que recibió al par de Senshis. La Cure de Fuego apretó los dientes al ver a la mismísima princesa ahí. De sobra conocían su poder y sabían que era digna sucesora de su madre. Y encima estaba con Sailor Saturn, la cosa se podía poner fea.

¡Dream, apresúrate! ─apenas su pudo decir eso, ni bien llegaron, el par atacó.

¡Moon Tiara Action! ─fue el primer ataque de la joven princesa. No tenía tiempo de pensar cuando debía proteger el trabajo de su familia y la estabilidad del planeta. Al igual que todos no comprendía los motivos de esas chicas y sólo había una manera de saberlo.

¡Fire Strike! ─fue el ataque con el que recibió el ataque de la princesa. Tanto la tiara energizada como la esfera de fuego chocaron y crearon una pequeña explosión, la potencia de ésta empujó a la Cure de rojo varios pasos. Apretó los puños, la joven princesa no era ninguna broma.

Y mucho menos Saturn.

Hotaru fue directo a atacar a la chica de rosa con su guadaña. Rin no tuvo tiempo de cubrir a su compañera, la princesa soltó un grito tan fuerte que las esferas de adorno de su cabello reaccionaron y aumentaron la potencia de su grito, convirtiendo éste en un ataque sónico que únicamente distinguía enemigos. Dream apenas si pudo contener el instinto de cubrirse las orejas, sólo pudo protegerse con su espada de un golpe de la guadaña de Saturn.

Nozomi era consciente de que Saturn en especial era altamente destructiva, un ataque suyo y ambas quedarían a merced de las Senshi.

Dream y Saturn comenzaron un veloz intercambio de golpes. La Senshi de la Muerte y la Resurrección admitía sin pena que la Cure de rosa era muy hábil con su espada y también increíblemente fuerte, nadie lo diría con esa apariencia, pero ella más que nadie sabía que nunca había que dejarse llevar por las apariencias.

Mientras Saturn y Dream se enfrentaban con sus armas, Rouge hacía lo propio contra Sailor Moon. La joven princesa, mejor entrenada y preparada gracias a todo lo sucedido desde que viajó al pasado, era capaz de mantener una batalla física aunque ella directamente no diera golpes demoledores. Su poder trabajaba de otra manera. Detenía los golpes ardientes de la Cure con su cetro y concentraba su energía para repeler a su oponente en el preciso momento.

Justo eso pasó, Rouge estaba por asestar un puñetazo a la princesa, por mucho que le doliera en el corazón hacerlo, pero le dolió más en el cuerpo cuando sintió su energía golpearla.

¡Diablos! ─incluso escupió algo de sangre. La princesa Serenity y su poder inmenso no eran ninguna broma.

Ríndete, habla y escucharemos lo que tengan qué decir, no tenemos que seguir con ésta pelea y con ésta destrucción ─fueron las palabras de Usagi.

Saturn por poco y desarmaba a Dream, pero no lo logró, la chica era veloz, era testaruda porque no sabía quedarse ni medio segundo en el suelo antes de ponerse en pie. No dejaba de sonreír y eso siempre la aturdía. Necesitaban saber el porqué de esa situación.

Me temo que no puedo decirlo, su Alteza ─dijo Rouge con una sonrisa que no era burlona, más bien tenía un claro dejo de cansancio.

Entonces no me dejas más opción ─tomó aire─. ¡Saturn!

¡A la orden! ─dejó a Dream cortando el aire y atendió el llamado de su princesa con un veloz salto. En ese justo momento la princesa hizo otro ataque sónico para tratar de aturdir a la Cure de rojo.

Rouge no tuvo tiempo de hacer mucho. Por instinto buscó cubrirse las orejas y lo siguiente que sintió fue un fuerte golpe con el lado no filoso de la guadaña de Saturn. Rin apretó los dientes, el golpe fue fuerte y vio cuando la mano de la Senshi de la Destrucción estaba por alcanzarla. Iban a atraparla, ya se estaba viendo a merced de las Senshi. No pudo moverse.

Algo más la movió.

Una mano la tomó por el cuello de la ropa. Sintió la calidez de Nozomi sujetándola y luego su dulce voz hablándole al oído.

Corre, Rin, que no te atrapen.

¿No-Nozomi?

¡Shooting Star! ─usó su poder en su mejor amiga pero no para dañarla, si no para dispararla lejos de la zona y pudiera escapar.

¡NOZOMI...!

Rouge ya no pudo verlo, pero un ataque combinado de la princesa y su compañera fueron suficientes para someter a Cure Dream.]

~ o ~

Hikari, Michiru y Kaoru veían todo por el monitor de cristal. Podían ver a todos en el Castillo en tensa calma, podían ver a sus amigas apuradas cambiando su estrategia cuando las fuerzas locales ajustaron la suya. Era un juego del gato y el ratón que tenía a las tres tensas y nerviosas. Estando al tanto de que la salud mental de sus amigas estaba en juego, sólo podían ver y rezar porque ésta vez ellas lograran su objetivo. Un fuerte suspiro de Hikari hizo que las mellizas dejaran de mirar lo que pasaba en la pantalla y centraran su atención en el Avatar de la Reina de la Luz.

─¿Te sientes bien? ─preguntó Michiru.

─Estás gastando más energía que nosotras dos juntas, debes descansar otro poco ─siendo Kaoru más maternal, alcanzó una manta para ponerla en los hombros de la rubia.

Una apenada Hikari aceptó el gesto. No le gustaba dar molestias a sus amigas, pero a momentos se dejaba llevar por la preocupación y bajaba los brazos. Según palabras de Nagisa y Honoka, debía dejarse querer, no tenía porqué cargar todo sola. Recordar eso la hizo sonreír y tomar dulcemente la mano de Kaoru antes de soltarla. Miró al par.

─Estoy tan preocupada como ustedes, hemos visto que no pueden dormir y han tenido que estar más en movimiento. Siento que ésta vez está sucediendo todo de manera más acelerada y me es un poco difícil seguir el ritmo de lo que pasa ─sobretodo porque no podían "adelantar" para ver algo que aún no pasaba─. Lamento si no lo estoy explicando bien, es una sensación que tengo desde que salieron ésta última vez.

Michiru y Kaoru sonrieron a las palabras de Hikari. A decir verdad tenían la misma sensación, una señal más de que, aunque en niveles totalmente distintos, seguían teniendo el mismo origen y la misma naturaleza.

─Luego de todo lo que ha pasado, era de esperarse que ésta vez pierdan menos el tiempo ─dijo Michiru, percatando al instante que quizá fue muy brusca en sus palabras, de inmediato buscó corregirse─. Saben a qué me refiero, ya no tienen qué buscar nada, ya tienen un y un objetivo plan fijo.

Hikari sonrió. ─Es cierto, todo lo que tenían que aprender de Tokio de Cristal, ya lo aprendieron, así que pueden hacer todo más rápido ─y era obvio que sus amigas ya no querían vivir más vidas fantasma ahí.

─En el castillo aún no se dan cuenta que ellas están plantando los núcleos robados en las torres ─Kaoru se llevó una mano al mentón─. Si logran ese corto circuito, entonces quizá puedan pelear todas juntas contra un enemigo común y ─le sonrió a su hermana y a su amiga─... Ésta vez podremos unirnos, estoy segura. Me frustra no poder pelear a su lado.

─A mi también ─respondió Michiru con un resoplo.

─Y a mi ─dijo Hikari con un suspiro.

Y estaban por agregar algo más, pero una sensación de alerta las atacó. Como si algo o alguien tratara de aplastar el espacio donde se encontraban. Ese cuarto dentro del castillo de la Reina de la Luz era el punto de unión entre la Habitación del Tiempo y el Jardín de la Luz. Las tres se pusieron alerta.

Esa sensación no era como cuando Sailor Pluto se topaba con su propio sello de auto-retroceso de tiempo. Cuando eso sucedía, su monitor especial encendía una señal y recién se había encendido, dándole a saber a las tres chicas que de nuevo se le pidió a Pluto que revisara en las Puertas del Tiempo. A sabiendas que sus amigas sabrían que les ocultaba algo, Sailor Pluto les contó que tomaría esa precaución adicional. Estaban muy agradecidas con ella por colaborar con el plan.

Pero eso que percibían definitivamente no era Sailor Pluto.

Hikari abrió más los ojos cuando sintió por anticipado un estado de alarma en la Reina de la Luz. Su voz omnipresente no tardó en escucharse.

─Algo viene en ésta dirección desde el otro lado ─avisó la Reina con notorio apuro. Y con "otro lado" se refería a Tokio de Cristal─. ¡No hay que dejar que llegue!

La puerta de entrada y de salida entre ambos mundos era precisamente esa pantalla que tenían al frente. No podían apagarla o se rompería la conexión energética que tenían con sus amigas y eso las podría en peligro. Serían expulsadas de ese mundo en cuestión de segundos, si es que no eran destruidas en el proceso. Cerrar la puerta NO era una opción.

Cada vez sentían más cerca esa pesada sensación, como si algo tratara de aplastarlas contra el suelo. Sus alrededores comenzaron a temblar. Algo del otro lado las sintió, las rastreó, ¡era demasiado como para repelerlo!

Las mellizas se miraron entre sí y se tomaron de las manos, con sus manos libres apuntaron hacia la puerta y comenzaron a concentrar su poder espiritual. Era de esperarse que llegaran a la misma conclusión y con el mismo plan. Sólo esperaban que funcionara.

─Hikari, necesitamos que nos potencies y uses tu escudo a la vez ─indicó Michiru con apuro.

Hikari agradeció la rápida cabeza de las mellizas y tomó a cada una por un hombro. Cerró los ojos, concentró su energía e hizo lo que le indicaron. La energía combinada de las tres, la luz potenciadora y creadora de Hikari y el poder espiritual de las mellizas lograron mimetizar la entrada con el híper-espacio a su alrededor. Básicamente camuflaron todo y borraron su rastro.

Los cuerpos de las tres brillaba, comenzaron a sudar, se notaba que sentían de cerca esa inmensa y amenazadora presencia que, pese a todo, no era Oscura. Era una energía de luz. Era un poderoso ente del Luz el que intentó alcanzarlas. Esa era la misma sensación que les daba la Gran Explosión a segundos previos de suceder.

Conforme pasaban los minutos, la sensación de pesadez desapareció. Estaban a salvo... Pero no sabían qué intentó alcanzarlas y no era loco pensar que era "eso" a lo que debían enfrentarse sus amigas y las Sailor Senshi.

Se miraron entre sí, indecisas de si decirles o no, ellas tenían que encargarse de otras cosas.

~ o ~

[No lo entendía.

Definitivamente no podía comprenderlo por mucho que lo intentara. No la ayudaban ni sus incontables años de existencia y el ver el nacimiento, desarrollo y hasta la caída de su propia civilización. Vio a toda su gente, a su descendencia, a la descendencia de las que en vida fueron sus mejores amigas. Vio tantas cosas y aún así los habitantes del planeta Tierra tenían la capacidad de sorprenderla.

No siempre de buenas maneras.

En los tiempos previos a la Era de Hielo moderna era de esperarse que la humanidad siguiera con sus guerras, con sus rencillas, con sus abusos contra su propia raza porque todo estaba mal repartido, riquezas y recursos eran controlados por unos pocos, la suerte de muchos era decidida por un puñado de personas ambiciosas. No le sorprendían, no del todo, incluso con su capacidad de pensar cómo dañarse más entre sí.

Era una civilización salvaje todavía, razón por la cuál fue la última en ser considerada como parte del Milenio de Plata en aquel entonces. Y no estaba de más mencionar lo que sucedió luego de entrar en contacto con ellos.

Podía entenderlo, era la forma natural en que éstas cosas sucedían.

La parte que le sorprendía, la parte que la descolocaba y que la haría jalarse los cabellos de tener forma física sólida, era que el corazón de los terrestres era complicado, difícil de llenar, difícil de complacer.

Quizá no todos, pero en su mayoría buscaban más sin importar cuánto tuvieran ni cuándo se les diera. Una cosa era buscar mejores condiciones de vida y mejorar uno mismo a base de trabajos y ambiciones, eso lo comprendía y lo respetaba, ella misma fue así. Lo que no entendía era esa hambre sin control.

A pesar de que su pequeña Serenity, ahora la Reina, les estaba dando la abundancia suficiente para no morir de hambre, de sed ni de frío, todo para darles la oportunidad de crecer como seres humanos... Querían más, no estaban satisfechos. Unos querían todo porque no veían justo que se dieran las cosas gratis a quienes "no lo merecían ni habían trabajado por ello", otros no querían nada porque sospechaban que eso no era gratis y tarde o temprano les iban a cobrar de alguna manera, los pocos que lo aceptaban eran opacados por los enfadados.

Serenity hacía lo que podía. Estando conectadas en su corazón podía sentir su pesar, su tristeza, su confusión porque ella quería darles todo para que pudieran vivir mejor y simplemente no lo aceptaban. Y no sólo NO aceptaban, la criticaban, la atacaban, la mal miraban, sospechaban de sus intenciones porque, a ojos de éstas personas, no podía existir nadie con verdaderas buenas intenciones.

Nadie podía darles tanto sin esperar algo a cambio, eso pensaban.

Le dolía el dolor de su pequeña Reina, le dolía verla mirar al techo por las noches sin poder conciliar el sueño mientras muchas preguntas le pasaban por la cabeza, le dolía que mantuviera por la fuerza su sonrisa y su firmeza ante idiotas que la recriminaban las cosas más inverosímiles jamás esperadas. Y le dolía su confusión ante las reacciones de los demás. Admiraba su fe en las personas, por cierto, pero aún así dolía. Le dolía.

Les dolía a ambas.

La inauguración oficial de las Torres de Cristal fue un evento histórico. Aplaudido por muchos, detestado por otros, inaceptable para unos pocos.

¡Incluso las reencarnaciones de los habitantes del Milenio de Plata se vieron afectados! La Oscuridad en el corazón de la Humanidad estaba por encima de lo "aceptable", muy por encima de lo que vio en su propia gente. ¡Por cosas como esas era que civilizaciones enteras morían antes de alcanzar su máxima plenitud! Su pequeña Serenity les estaba dando la oportunidad de ir mucho más lejos como un todo y simplemente la rechazaban. Les estaba dando todo y a cambio le daban la espalda.

No podía permitir eso.

No pensaba pasar por alto que durante la inauguración planearan un golpe de estado para derrocarla. Por eso le dio la idea a las Senshi de proteger ciertas zonas por medio de visiones del futuro a Mars y a Neptune. No pensaba dejar que su pequeña Serenity cayera de nuevo por culpa de la Oscuridad en los corazones de los demás.

Por eso le dio la inspiración de las Torres a su Serenity.

Al estar atada a su descendiente, poco podía hacer más que observar y quizá lanzar dos o tres destellos de energía, pero gracias a las Torres tendría la oportunidad de esparcir su propio poder junto con el del Cristal de Plata. Les estaba haciendo un favor a los humanos al hacerlo. Alejar esa Oscuridad era lo mejor. Tomarla, encerrarla y "depositarla" en otro lado era lo mejor. Se evitarían problemas, disputas, tristezas, miedo, ¡todo! Podrían vivir plenamente y alcanzar su máximo potencial sin ningún obstáculo.

Eso hizo.

Y eso pasó.

No podía sentirse más satisfecha consigo misma luego de eso, sobretodo al ver a su pequeña Serenity dormir y descansar de verdad luego de largas noches en vela.

Duerme bien, mi pequeña, estás haciendo un gran trabajo. Me siento orgullosa de ti...]

Continuará...