LA LUNA Y LAS ESTRELLAS

Por: Escarlata

Sailor Moon y Precure pertenecen a Toei, el plot es mío

~ o ~ o ~ o ~

PARTE 8

[La habitación a su alrededor era totalmente cristalina, casi blanca, no había ventanas, podía ver su propio reflejo distorsionado en los muros, el techo era altísimo y no había nada más que dos sillas. Estaba sentada en una de ellas y la segunda se ubicaba enfrente a una distancia prudente, obviamente para quien le interrogara. Y otra cosa a mencionar... Hacía frío, mucho frío, era como estar dentro de una nevera. Sentía el cuerpo entumecido, no podía hacer fuerza para tratar de romper los grilletes de cristal y metal que la tenían sujeta a los brazos y a las patas de la silla, incluso la tenían asegurada por la cintura.

Suspiró, era la primera vez que la capturaban. Varias de sus amigas fueron capturadas en anteriores misiones y de alguna manera se las arreglaron para no hablar. Ninguna logró escapar, por cierto, pero al quedar con menos elementos, sus planes no salieron como esperaban y la explosión sucedió cada vez.

Era su turno y sabía que iba a ser un desastre.

Una vez Honoka fue atrapada. Les contó que no la torturaron en el estricto sentido de la palabra, pero tenían sus maneras de saber las cosas y sacar información con uso de sus poderes, sobretodo con las habilidades de tres personas en especial: Mars, Neptune y Venus. Hacía falta mucha, mucha fuerza mental para poder resistir esos ataques. Y fuerza mental era la que todas tenían por default, pero entre tanto viaje en el tiempo y muchos golpes a su psique, se estaban debilitando y Honoka se los hizo saber.

La misma Nozomi se sabía testaruda. Un poco cabeza dura, terca a su modo y decidida, vaya, que su lema siempre ha sido "¡Está decidido!" y no había poder humano que la bajara del caballo apenas se montaba en él. Estaba segura de tener la fortaleza mental y física para resistir sus ataques. De lo que no estaba segura era si podría seguir mintiendo, seguir callando.

Y eso todas sus amigas lo sabían.

Cuando Mint fue atrapada mantuvo cerrada la boca cual monje tibetano con voto de silencio, el Espejo de Neptuno sólo mostró escenas de sus novelas como si de una película se tratase. Cuando Lemonade fue atrapada, estaba tan asustada que se puso a cantar todo el tiempo, su concentración fue suficiente para que no pudieran sacar ninguna información útil de su cabeza, sólo recuerdos revueltos de sus vidas en Tokio de Cristal y en su propio mundo. Cuando la misma White fue atrapada sólo vieron un blanco perfecto, aunque sí les confesó haber sido partícipe en la construcción de las Torres pero sin dar detalles. Graciosamente, cuando Black fue atrapada, sólo pudieron ver imágenes de takoyaki, de parfaits de chocolate y de Honoka.

Rezaba a todos los dioses por lo menos tener la cabeza llena de comida como Nagisa.

Nozomi respingó cuando la puerta se abrió de golpe, quien entró con una presencia agresiva fue Sailor Uranus. Así era siempre, ya se lo habían contado, que ella entraba primero para amedrentar y lo importante era mantener la calma. Comentaron que quizá ella se portaría físicamente agresiva, pero era la prioridad de tenerlas vivas y la poca capacidad de Uranus (y Neptune) de hacer las cosas a medias lo que la retenía de hacer un daño mortal. Eso pasó, un poderoso puñetazo de Uranus le dio en el rostro e hizo un sonido seco. Dolió.

Tuvo que tragarse su propia sangre, al menos la que se le quedó dentro de la boca. Tomó aire de manera profunda y volvió su vista al frente, calmada. Para Cure Dream bastaba tener de frente a su oponente para adoptar su modo de batalla decidido y directo. Se sintió calmada de repente... Porque básicamente no tenía nada qué perder ya. Caer en las manos de las Senshi era una sentencia segura y no precisamente de una muerte simple.

Dame una buena razón para no matarte ahora mismo, Cure Dream ─amenazó Uranus mientras la sujetaba bruscamente por el rostro. Le hacía daño a propósito y sabía que su prisionera se dolía por cómo tensaba su rostro. La Senshi del Viento no tenía tiempo qué perder, era a la primera que lograban atrapar desde que comenzaron los ataques.

Dream apretó los labios y mantuvo su mirada firme en los fieros ojos de la Senshi del Viento. ¿Y qué hizo después?

Sonrió de manera suave. Sólo eso.

Uranus no cambió mucho su gesto, frunció más el ceño. ─Oh, vaya, te haces la dura. Bien, veamos si sigues sonriendo luego de esto ─la soltó y dejó espacio para sus acompañantes.

La Cure rosa sintió un escalofrío de cuerpo completo y no por la baja temperatura de su celda. La presencia de las Senshi y los Reyes era inmensa. ¡Todo mundo estaba ahí! ¿Cómo se supone que lidie con eso? ¿Cómo pudieron sus amigas mantener la calma? Dudaba que Nagisa estuviera calmada y seguro que entró en pánico al igual que Urara. Suspiró hondo, regresando a su gesto sereno con dos respiros más.

La siguiente en acercarse fue Venus. La Senshi del Amor, sin más, tomó a su prisionera por el mentón y pegó su rostro al ajeno, sus narices casi se tocaban. Miró ese par de ojos por al menos diez segundos, sin parpadear; frunció el ceño apenas terminó su revisión. La chica en ningún momento bajó ni alejó su mirada. ─Oh, ya veo...

¿Y bien? ─preguntó la Reina con tono expectante.

Cansancio, mucho cansancio ─respondió Venus─. Está nerviosa, estresada, noto una profunda tristeza y mucho apuro ─la tomó por las mejillas.

Nozomi respingó una vez más, no alejó su rostro de las manos de la Senshi del Amor, fue como si de repente le faltaran las fuerzas del cuerpo y la voluntad de pelear. Era cálida. ─Tenemos prisa, es todo.

¿Porqué? ─insistió Venus. Sus acompañantes permanecían en silencio y atentas.

Porque queremos volver a casa, pero... No podemos ─esas abrumadoras presencias y que Venus le dijera todos sus síntomas, le hizo recordar el porqué los tenía. Por culpa de esos hermosos recuerdos en Tokio de Cristal, por culpa de saber que siempre va a amar a Rin y de saber que sus amigas ahí pudieron tener familias y ser madres, por tantas cosas era que se sentía triste y no sabía por dónde comenzar.

Estás a punto de llorar ─dijo Venus con firmeza─, pero no por miedo si no por algo que te hace sentir muy triste. Eres valiente, debo decirlo ─la soltó y asintió a las siguientes en la fila: Mars y Neptune.

Dream tomó aire de nueva cuenta. Sí, casi lloraba de sólo pensar en todo eso que estaba revuelto en su interior y que era capaz de sentir, de rememorar al menos en sueños, de escuchar en las conversaciones de sus amigas. Era demasiado. No tuvo más tiempo de pensar en ese dolor, lo otro que le dolió fue la ardiente mano de Mars en su frente. No estaba al rojo vivo pero sí se dejaba sentir. Podía sentir algo caliente entrar por sus poros, era la inmensa energía de fuego de Sailor Mars. Nozomi estaba consciente de que podrían asarla viva de sólo desearlo, pero lo que ellas buscaban era información, no matarla. De querer hacer eso, ya estaría hecha puré en el suelo en esos momentos.

Listo, estoy enlazada ─informó Mars apenas su energía se conectó con el núcleo de energía de Dream. Levantó una ceja al confirmar que era una amable y potente energía de luz y vitalidad.

Neptune asintió ante la silenciosa atención de los demás. Puso su mano en el hombro de Mars y se concentró en su espejo. Dream supo que así fue como vieron lo que sus amigas le contaron, era como encender un televisor y ver un programa. Nozomi tragó saliva, ¿cómo se supone que no las deje ver sus pensamientos?

Cure Dream, ¿cuál es su intención al destruir nuestras Torres de Cristal? ─fue la simple pregunta de Mars.

La prisionera tragó saliva y apretó los ojos. Por supuesto que no habló, pero su confundida mente sí.

Las Senshi y los Monarcas miraron con confusión lo que mostraba el espejo. Esa chica estaba en la universidad de Cristal con una pelirroja, la escena pronto fue sustituida por una de ella misma corriendo detrás de una mariposa y chocando con un chico castaño, lo siguiente fue ella paseando por Tokio de Cristal con un grupo de chicas cuyas identidades eran obvias. La imagen más extraña de todas fue ver ahí a Uranus y a Neptune escoltando a Dream y a sus compañeras hacia el Palacio.

Pero qué ─Neptune no podía enfocar bien, esas escenas se repetían mucho, pero era obvio que ella y su grupo estuvieron en paz en Tokio de Cristal. Que no las tuvieran en los registros era ridículo─. Somos nosotras.

¡Oye, explica esto! ¿Cómo es posible que estuvieran antes en Tokio de Cristal? ¿Y qué hacíamos nosotras con ustedes? ¡Habla! ─exigió Uranus, tan sorprendida como los demás.

No puedo, a veces ni yo lo entiendo ─murmuró Dream con la quijada tensa y los ojos apretados, pero tuvo que abrirlos de nuevo cuando percibió que alguien más se colocaba al frente suyo. Miró al frente. La Neo Reina Serenity tomó asiento en la silla vacía y le miró directo a los ojos. En serio se sintió a punto de llorar. La energía de la Reina era... Hermosa. Toda ella era hermosa, su energía la abrazaba, la hacía sentir a salvo, la hacía feliz de muchas maneras. Suspiró hondo.

Trata de decirlo. Si lo que ellas dicen de ti y lo que nos muestra el espejo de tus pensamientos es cierto, entonces puedo afirmar que estás cargando con mucho ─dijo con una dulzura única.

Nozomi soltó unas lágrimas. ─Lo siento, no puedo...

¿Porqué? ─insistió amablemente la Reina.

Dream abrió la boca de nuevo y de inmediato la cerró. No podía hablar, no debía hablar, ni siquiera debía pensar en ello o todos verían sus pensamientos en el espejo. Éste, por cierto, transmitía otras escenas, mostrando que ella había estado en la inauguración de las Torres de Cristal.

¿Todas ustedes han estado aquí, verdad? ─preguntó el Rey y vio a la chica asentir levemente─. En estos recuerdos pareces feliz, ¿qué sucedió?

Yo... No ─apretó los puños y levantó la mirada de nuevo, vio a la Reina a los ojos y sintió de nuevo ese gentil golpe en su corazón. Podía sentir su energía, podía sentir su calidez, podía sentir que podía confiarle su vida entera o darla por ella si se lo pidiera. Podía sentir algo que...

Podía sentir algo raro en el ambiente.

Un momento.

El gesto de Cure Dream cambió. Algo más estaba ahí. Alguien más estaba ahí.

Abrió más grande los ojos al notar que otro par de ojos plateados que no eran los de la Reina le miraban, algo desde detrás de la Reina, como si se asomara al frente por su hombro. No podía verlo completamente pero podía sentirlo, podía sentir en su piel ese escalofrío similar al que la atacaba antes de cada explosión. Ella no podía verlo y nadie le dijo, pero los presentes se sorprendieron al ver un blanco perfecto en el espejo.

¿Quién eres? ─preguntó Dream apenas pudo enfocar mejor al ente que estaba a espaldas de la Reina. Y aparentemente sólo ella podía verla porque los demás parecieron confundidos por su reacción─. ¿Qué estás haciendo ahí? ─frunció el ceño al darse cuenta de algo. No podía equivocarse─. ¡Eres tú!

Al ver que todo su modo había cambiado a uno agresivo, las Senshi se alertaron, más al percatar que miraba hacia su Reina y trataba de soltarse por la fuerza, sin lograrlo. De todos modos Jupiter y Uranus la mantuvieron quieta como precaución adicional.

¡Tú eres quien provocaste todo! ¡Eres tú lo que ha causado todo éste problema! ─reclamó Dream, tratando de abalanzarse contra el ser que veía.

Pero a ojos ajenos ella acusaba y amenazaba a su Reina. Serenity estaba confundida, esos ojos parecían mirarla a ella. ¿O no?

¡Tú eres la culpable de todo! ─exclamó al distinguir fugazmente la fantasmal figura femenina que sólo ella podía ver─. No son las Torres... Eres tú... Eres tú quien usa las Torres... Siempre has sido tú ─murmuró Dream y de pronto se quedo tiesa, congelada en su sitio cuando escuchó una voz en su cabeza a la vez que la figura femenina movía la boca.

"¿De qué hablas, niña?" Preguntó mentalmente la voz de esa figura. "No dejaré que destruyas nuestro trabajo. Le hemos dado mucho a éste mundo como para que ustedes vengan y lo hagan de las suyas."

La Cure tragó saliva. Pudo ser sólo su voz, pero esa energía comenzó a llenarla, como si quisiera invadirla. Apretó los dientes. ─Estás haciendo mucho más daño del que crees. Te vamos a detener, eso haremos, no dejaremos que... No... ¡No te dejaremos!

Oye, tranquila, ¿a quién estás hablándole? ─preguntó Serenity con apuro, algo en los ojos de esa chica le aclaró que no la miraba a ella, si no a algo más. A alguien más. Por mero instinto giró su rostro hacia atrás como si buscara a la persona que la Cure miraba y─... ¿Eh? ─Una inmensa y fantasmal figura de plata estaba ahí. Respingó por la sorpresa, pero pese a eso, la sentía familiar de alguna manera, casi cómoda. Estaba a su espalda y miraba a la prisionera─... ¿Quién eres tú?

La figura percató que Serenity la reconoció, su gesto cambió a uno de sorpresa.

Todos sintieron el ambiente más pesado. El fantasma quiso alcanzar a Serenity con ambas manos y Dream percibió de nuevo esa sensación pesada en sus entrañas, la misma que le daba la explosión a instantes antes de ocurrir. Sintió un verdadero ataque de miedo. No tuvo más remedio, su instinto le decía que Serenity estaba en peligro y todo sería un verdadero desastre si la alcanzaba. Tomó aire antes de que la figura le pusiera las manos encima a la Neo Reina.

¡TODO ÉSTE PLANETA, ÉSTE UNIVERSO Y EL MÍO VAN A EXPLOTAR POR CULPA DE LAS TORRES! ─gritó a todo pulmón y eso provocó un sepulcral silencio. Un instante antes de que lo inevitable sucediera, la figura fantasmal miró a Dream con un gesto indescifrable pero sin duda se le veía molesta. Cure Dream frunció el ceño. En ese momento lo entendió todo, el verdadero catalizador de la explosión era el Ser a espaldas de la Reina Serenity. ¡Por eso sucedía la explosión cuando la Reina lo escuchaba! ¡Porque esa figura estaba cerca de ella en todo momento! Pudo ver la zona del pecho de ese ser brillar como si sufriera un corto circuito, pudo sentir, de manera más clara, una especie de choque con una energía oscura, ¿quizá la energía negativa humana que había estado encerrando todo ese tiempo? Era posible. Respiró hondo y frunció el ceño, sin perder de vista al que era su verdadero adversario─. Nos veremos, te lo prometo.

Y todo se puso blanco.]

~ o ~

[No te olvidaré...]

...

Nozomi despertó de golpe con la respiración agitada, de hecho estaba hiperventilando mientras sus manos buscaban soporte donde pudiera. Rin, que estaba a su lado y la sintió, despertó de inmediato sólo para verla en ese mal estado. De inmediato la abrazó con fuerza. Podría ser una pesadilla debido a las visiones de recuerdos pasados, pero no parecía ser el caso, en serio estaba fuera de sí y sus ojos se notaban perdidos.

─¡Nozomi, reacciona! ─la sacudió un poco, debía despertarla, parecía ida y podría desmayarse si seguía hiperventilando así.

La chica no respondía, su mente se quedó en el perfecto blanco de la explosión mientras su cuerpo luchaba por jalar oxígeno. Las chicas llegaron y vieron a Nozomi en mal estado, Karen de inmediato la sujetó y notó su estado, frunció el ceño.

─Necesitamos que respire por la nariz, está en un severo estado de shock ─podía saberlo, no era ni un poco similar a cuando despertaban de una simple visión.

─¡Diablos! ─Rin se frotó la cara y sólo hizo lo primero que le llegó a la cabeza. Tomó a Nozomi por las mejillas y la besó. No quería besarla así, no cuando prometieron darse un beso en su verdadera vida, pero si Karen decía que ella debía respirar por la nariz, entonces mantendría ocupada su boca. Las chicas no dijeron nada, la futura doctora se limitó a sujetar fuerte a su líder mientras la pelirroja hacía lo suyo.

Más que un beso duro, parecía como si le estuviera dando respiración de boca a boca, un contacto más bien simple que no tenía ni medio toque de romántico.

Todas estaban atentas.

Conforme pasaban los minutos, la respiración de Nozomi se normalizó y podían escuchar y notar que respiraba por la nariz, su cuerpo se había destensado y, en los últimos segundos de esa especie de beso, pareció corresponderlo. Las chicas suspiraron de alivio.

─¿Ya estás aquí? ─preguntó Rin mientras separaba su boca de la de Nozomi.

La Cure de rosa sonrió. ─Ya estoy aquí. Gracias ─se sentó con ayuda de su amiga de la infancia y miró a sus compañeras con visible pena. Se sentía mareada─. Siento haberlas asustado.

─Esto no fue como cuando tenemos visiones y se mezclan, ¿qué pasó, Nozomi? ─preguntó Komachi mientras le daba unos cariños en la espalda a su líder.

─Sí fue una visión ─finalmente pudo recordarlo, puso un gesto serio. Y cuando Cure Dream tenía un gesto verdaderamente serio, todas escuchaban─. Pude recordar algo importante. Algo que Hikari, Michiru y Kaoru no pudieron ver porque la visión no llega del todo al interior del Castillo. Al fin lo recordé y ─tomó aire de manera honda─. ¿Recuerdan cuando me atraparon y les conté que confesé todo? ─todas asintieron─. Esa fue una memoria confusa, lo que en verdad sucedió... Ah ─se frotó el rostro y apretó los párpados en un afán de no dejar ir los detalles de ese recuerdo─. Todo pasó como ustedes me lo contaron, que la primera era Sailor Uranus, que Neptune y Mars hacían eso con sus poderes para ver dentro de mi cabeza. Todo iba bien, luego la Neo Reina Serenity habló y...

Tragó saliva.

─Toma tu tiempo para recordar todo lo que debas recordar ─dijo Honoka dulcemente, su amiga asintió.

─De repente pude verla, una figura femenina que nadie más podía ver, parecía un fantasma pero ahora sé que no lo es. Ese ser estaba cerca de la Reina, pude verlo de repente y... Y algo me dijo que todo esto es por culpa de ese ser ─tomó aire una vez más, aún tenía la imagen fresca en su cabeza─. Le grité que todo era su culpa y pudo entenderme y, cuando habló, lo hizo directo en mi cabeza. Por lo que me dijo, no parece ser consciente de lo que va a pasar ─su gesto lo dijo todo, en verdad esa figura no lo sabía─. Entonces la Reina se giró para ver qué era lo que yo estaba viendo y... Y por su gesto supe que ella también pudo verla. Noté que estaba por hacerle algo a la Reina en cuanto se miraron a los ojos, no sé qué, pero sentí mucho peligro y entonces lo grité todo, les dije lo de la explosión. No se me ocurrió otra cosa y no quería que le hiciera nada a la Reina ─dijo de manera casi arrepentida. No la regañaron mucho en aquel entonces, pero repetir toda la misión desde el principio era cansino─. Cuando les dije lo de la explosión, ese ser se sorprendió también, sentí su energía crecer de repente y... Y también sentí un poco de energía oscura. Y luego sucedió la gran explosión.

Dream tomó aire una vez más, profundamente, necesitaba repasar toda la escena en su cabeza para asegurarse de no olvidar ningún detalle.

─Lamento haberlo recordado hasta ahora...

Y por única respuesta, sintió el cálido abrazo de Rouge. Sonrió.

─¡Nozomi, eres fantástica! ─le felicitó la pelirroja.

─¡Ya sabemos a qué nos enfrentamos! ¡Al fin! ─exclamó Bloom con visible alegría, tan feliz que incluso tomó las manos de Egret y las agitó animadamente.

─Con lo que nos dijiste es más que suficiente ─comentó Aqua con un gesto de alivio total─. Ahora todo tiene sentido. No es la Neo Reina Serenity, todo esto lo provoca ese ente del que hablas. Y por lo que nos cuentas, no está al tanto de lo que va a suceder.

─¿Entonces qué debemos hacer ahora con el plan de las Torres? ─preguntó Mint, pensativa. Esa nueva información podría voltear por completo sus planes.

─No creo que debamos cambiarlo demasiado, es decir, aún necesitamos el corto circuito ─dijo White, igualmente barajando todas sus posibilidades─. Por lo que Nozomi nos cuenta, el ente no sabe lo que está provocando. Y en el momento en el que supo lo de la explosión, algo hizo reacción en la criatura... Un corto circuito que dispara todo sin que parezca tener el control de toda la energía que libera.

─Me dijo que le estaban dando mucho a éste mundo como para que llegáramos a destruir su trabajo ─comentó Nozomi. Cada dato era importante─. Creo que en serio quiere hacer el bien para éste planeta pero...

─Sí, el asunto se le fue de las manos al comenzar a encerrar la negatividad de las personas. Todo eso es energía al fin y al cabo ─dijo Aqua con un suspiro─. Esa energía en realidad está más cerca y es obvio que choca con el poder de éste ente... Y su poder debe ser inmenso para provocar una destrucción en su universo y el nuestro.

Todas se quedaron pensando un poco más, algunas como Black se cruzaron de brazos. Debían ajustar su plan, debían hacerlo pronto antes de que las Senshi dieran con su escondite o eventualmente atraparan a alguna y tuvieran que repetir todo de nuevo.

─Podemos pedirle a los Espíritus de la Naturaleza que nos digan un poco de ese ser ─dijo Egret luego de pensarlo largo rato─. Digo... A pesar de su poder, ni siquiera ese ente nos percibe gracias a que los Espíritus nos cubren, lo que me hace pensar que aunque tiene todo ese poder, algo lo limita.

─Ese algo podría ser la propia Reina Serenity, después de todo, Nozomi dice que está cerca de ella ─anotó Mint con una mano en el mentón.

─Ahora que ya sabemos quién destruye todo... ¿Creen que sea momento de pedir ayuda a las demás Senshi? ─propuso Black en voz alta y todas le miraron.

No era un mal plan.

Antes de que alguien agregara otra cosa, los comunicadores especiales de Black, White, Bloom y Egret dieron una señal. Sus amigas al otro lado trataban de comunicarse con ellas, de inmediato respondieron. Kaoru, Michiru y Hikari encontraron ese momento más que oportuno para avisar lo sucedido hacía tan sólo un rato. Todo tenía sentido, las tres ahora sabían qué fue lo que intentó alcanzarlas.

─¡Michiru, Kaoru! ─exclamó Bloom apenas pudieron ver a sus amigas en las diminutas pantallas de sus comunicadores de pulsera.

─Hikari, ¿está todo bien? ─preguntó White con apuro─. Imagino que están al tanto de lo que Nozomi nos dijo.

─Sí, por eso mismo tenemos que hablar con ustedes ─respondió Hikari y asintió a las mellizas.

─Algo intentó llegar a éste lado, pudimos sentir una presencia muy, muy fuerte y casi nos alcanza ─explicó Michiru con un tono serio y calmado. Por supuesto que la situación era digna para entrar en pánico, pero eso no ayudaría a nadie.

─No sería loco pensar que eso que sentimos y ese ser del que Dream habló es el mismo ─fue el turno de Kaoru de intervenir─. Y eso es tanto bueno como malo. Bueno porque ya sabemos con quién estamos tratando.

─Y malo porque ese Ser nos está rastreando, ¿verdad? ─completó Egret y sus amigas asintieron.

─Su plan de acercarse a las Senshi es acertado mientras la Reina no se entere de ello ─dijo Hikari mientras trataba de contagiarse de la calma de las mellizas para poder pensar correctamente─. Pudimos acercarnos a Sailor Pluto y el Ser no lo percató. Si ustedes contactan a una de las Senshi, quiero creer que tampoco se dará cuenta.

─Creo que eso depende mucho de cómo nos acerquemos ─comentó Aqua, revisando cada carta que tenía a la mano─. Si de alguna manera sintió dónde estaban ustedes, es posible que ese ser esté más atento y procure un poco más de cuidado. Quiero pensar en eso para no dar un paso en falso.

Acercarse a una Senshi podría sonar fácil, pero ahora que sus "oponentes" había decidido atrincherarse y esperar por su jugada, no podían contar con la oportunidad contactarlas en algún encuentro fortuito. Tendrían que sacarlas del castillo de alguna manera, pero antes de pensar en eso...

─¿Y a quién nos vamos a acercar? ─preguntó Mint─. Ir con una sola sería lo ideal, así la Reina no sospechará.

─Lo sospechoso sería pedir un encuentro con ellas... Es decir, es seguro que vendrían si lo pedimos, pero si la condición es que la Reina no sepa nada, ese Ser va a sospechar y podría moverse por su cuenta así como lo hizo para tratar de llegar hasta el otro lado ─apuntó Mai de manera acertada mientras se dirigía a las mellizas─. Creo que tendremos que reforzar aún más la protección de los Espíritus.

White, que estuvo pensando en silencio durante ese breve rato, finalmente suspiró y miró a sus amigas. ─Hay una sola Senshi a la que debemos acercarnos. Intentarlo con alguien más sería riesgoso, pondrán nuestra palabra en duda y francamente no las culparía de ello ─dijo de manera casi jocosa.

─No son Uranus y Neptune, ¿verdad? ─preguntó Rose con una ceja enarcada.

Honoka negó. ─Ellas dos nos volarán la cabeza a la mínima oportunidad. La Senshi de la que hablo, es la única a la que no podemos engañar y que sabrá que todo lo que le vamos a decir es verdad por muy loco que suene ─sonrió.

~ o ~

Habían pasado unos cuantos días desde que decidieron aguardar y todo en el Castillo de Cristal estaba en tensa calma. Luego del último robo de Núcleos de Plata, seguía sin mostrarse movimiento alguno de parte de las Cures. No todas estaban contentas con esa pasiva espera, pero lo bueno de vivir en un imperio tan grande como ese, era que no se quedaban sin cosas por hacer. Serenity y Endymion tenían un planeta entero por atender, la Princesa debía seguir entrenando y ayudando a sus padres, dos de las Outer Senshi atendieron de inmediato las señales de alarma que mandaron los sistemas de seguridad de sus castillos en el espacio exterior, igualmente estaba la misión en Marte y era prioritario estar al pendiente de todo lo que el equipo necesitara y no descuidarlos. Mención aparte, no les contaron sobre la situación que tenían en manos con esas nuevas enemigas, tenían suficiente trabajo y no querían ponerlos en peligro ni a ellos ni al proyecto.

Todo mundo tenía muchas cosas por hacer y no sabían si agradecer o no que sus oponentes en turno aparentemente decidieran un callado tiempo de espera, uno donde ambas partes esperaban el accionar del otro para decidir la mejor estrategia.

Mercury hacía una revisión completa de la Red de Torres en busca de cualquier anomalía. Por cierto, ya se había rendido en sus intentos de tratar de rastrearlas. No era que aparecieran de la nada, simplemente sabían camuflarse tan bien que pasaban como parte del paisaje hasta el momento en que debían levantar los puños.

Al mismo tiempo, estaba atenta a los registros propios de su trabajo. Con los datos enviados desde todas las zonas del imperio, podía contabilizar si ciertas regiones podían seguir con un crecimiento poblacional constante o si era necesario propiciar el desarrollo de una nueva ciudad para no centralizar todo en unos pocos espacios.

Desde que la taza de fallecimientos prácticamente era del cero por ciento, cuidar la taza de natalidades era prioritario. Todo seguía estable hasta el momento y aprovechaban todos los espacios de la mejor manera posible, pero eventualmente llegarían a un punto donde quedarían saturados y por eso su siguiente meta era Marte. Luna y Artemis estaban haciendo un grandioso trabajo. Faltaban varias décadas más para poder pensar en la posibilidad de asentamientos humanos más grandes en el planeta rojo, pero iban por buen camino. Al menos por ese frente todo estaba viento en popa.

Todo debería salir bien. Eso pensaba Mercury.

Suspiró hondo y sus pensamientos volvieron a las Pretty Cure. Alcanzó uno de los emparedados que Makoto le dejó y dio un par de bocados. Las lagunas en sus recuerdos cada vez eran más visibles. Desde que todas parecían conocer a esas oponentes desde antes, le seguía siendo raro que no pudieran recordarlas. Esas chicas ya habían estado ahí, conocían todo de Tokio de Cristal, las conocían a ellas y peleaban con una fiereza y seguridad como pocas veces había visto en enemigos anteriores.

Le faltaban muchas piezas para armar el rompecabezas.

Si tan sólo pudieran saber más, si tan sólo pudieran hablar con ellas...

Perdida en sus propios pensamientos, no percató cuando alguien más entró a la Nevera. Al menos no hasta que escuchó los pasos a su lado y se giró con todo y su asiento. Sonrió. Era Hotaru.

─¿Necesitas ayuda, Ami? ─preguntó dulcemente la letal Senshi de Saturno.

─Todo está bien hasta el momento, al menos en lo referente al estado de ciudades. No hay nada prioritario ni de cuidado qué reportar... Como ha sido desde hace mucho ─dijo Ami mientras una suave sonrisa se dibujaba en sus labios. Por su gesto era complicado decir si estaba contenta con eso o no. Con un movimiento de su mano, le indicó a su joven compañera que podía tomar un bocado y ésta aceptó.

─Que las aguas siempre estén tranquilas no siempre tranquiliza, ¿verdad? ─preguntó Hotaru, tomando de buena gana uno de emparedados. Deliciosos como siempre─. Es normal, tenemos a un montón de colegialas dándonos problemas ─agregó con fingido disgusto, provocando una risa en su compañera. Sonrió.

─Supongo que así se sentían nuestros enemigos cuando nosotras éramos el montón de colegialas dando problemas ─comentó Ami con recuperado buen humor.

─Entonces... ¿Seguiremos esperando hasta que ellas muevan sus piezas? ─cuestionó la joven entre bocados─. Papá Haruka y Mamá Michiru se están desquitando con esos asteroides que detectó el radar en sus Castillos.

Ami negó con la cabeza. ─Me sorprende que se mantengan quietas siendo como son ─le miró con una sonrisa pequeña─. Sin ánimo de ofender, pero tú las conoces mejor que nadie.

─Lo sé ─Hotaru rió. Con su amiga princesa asistiendo a sus padres con el trabajo, estaba relativamente libre de hacer lo que quisiera en el castillo─. En serio tengo ganas de salir a patrullar.

─Hazlo si quieres, quizá encuentres algo que los sistemas no ─la Senshi de Mercurio dio un vistazo a todos sus monitores, todos y cada uno de ellos mostraban la calma y la normalidad de costumbre─. Su camuflaje escapa a la tecnología pero no a simple vista ─era fácil de saber porque, a pesar de todo, las Cures se movían en las sombras y por zonas poco pobladas. Seguían haciéndolo. No parecían tener una tecnología superior a la del equipo de casa, pero sin duda su energía era bastante especializada y sabían usarla a su favor.

Suspiró hondo.

Hotaru terminó su emparedado y miró las pantallas en silencio por un rato más. Sabía que Mercury seguía haciendo cálculos dentro de su brillante cabeza, ella misma hacía lo propio repasando mentalmente todo el mapa de Tokio de Cristal en busca de un posible escondite. No podían estar en la ciudad, quedarían demasiado a la vista y a rango de los escáneres incluso si eran capaces de tomar sus formas civiles. ¿Y qué pasaba con las afueras de la ciudad? La zona boscosa y montañosa alrededor de la capital era inmensa y llena de escondrijos casi imposibles de mapear al 100%, después de todo, debajo de mucha de esa zona verde estaban las antiguas ruinas de la vieja Tokio y los distritos aledaños.

Buscar ahí era una locura, pero...

─Quizá deberíamos hacer un patrullaje por los alrededores de la ciudad ─propuso Hotaru, rompiendo el silencio y ganándose la completa atención de Ami─. Sabemos que están los restos de la vieja capital debajo de la superficie y hay demasiados sitios para esconder hasta un avión, pero... Nada perdemos con ir ahí, ¿verdad?

La Senshi de Mercurio se llevó una mano al mentón. El mapeado que tenían de esas zonas en concreto era muy básico. Como todo se llenó de flora y fauna local, decidieron no retomar muchas de las áreas y dejar que la naturaleza siguiera su curso, solamente marcaron los caminos principales y rutas y zonas de campismo y senderismo, todo bajo la regla de respetar la Naturaleza.

Pese a ello, eran contadas las zonas adecuadas para acampadas, muchos preferían las montañas y las zonas de lagunas grandes donde ya había establecimientos previos y sitios emblemáticos. Todas éstas delimitadas y anotadas como sitios de recreo, pero eran pocas a comparación de las grandes regiones que se dejaron a manos de la Madre Naturaleza.

─Tienes razón, deberían estar por ahí. Dudo mucho que ronden los parques de recreo, pero... Si todas ellas huyen a las afueras de la ciudad, lo más seguro es que su escondite esté en algún lado de los bosques más densos ─Ami respondió con una sonrisa─. Podríamos tenerlas justo debajo de las narices y no nos hemos dado cuenta ─rió un poco─. Mientras ellas sigan escondidas, nada nos impide hacer unas rondas por esas zonas. Buena idea, Hotaru.

Hotaru sonrió solamente y notó cuando Ami activó su comunicador para contarles a todas las chicas sobre el plan. Incluso Setsuna estaba al tanto aunque ella técnicamente no pudiera acudir para asistirlas, no estaba de más que lo supiera. Uranus y Neptune seguían ocupadas en sus castillos deshaciéndose de ese fugaz grupo de asteroides, debían destruirlos a manera que sus trozos fueran lo suficientemente pequeños y quedaran en camino para quedar atrapados por la gravedad del gigante Júpiter. Incluso si algunos se escapaban, no tendrían el tamaño suficiente para resistir la atmósfera de la Tierra o de Marte.

Todas estuvieron de acuerdo con el plan y la Reina dio su aprobación. Sabía que las chicas estaban tensas por todo ese asunto, estar encerradas en el castillo sin poder hacer nada al respecto no era bueno. Lo sabía, lo comprendió y les dio luz verde para hacer lo que creyeran conveniente.

Después de todo, alguien debía mover la primera pieza, ¿o no? Decidieron hacerlo ellas antes de que las Cures salieran con otra desagradable sorpresa.

De todos modos, ni la Reina ni el Rey estarían desprotegidos, Minako y Hotaru quedaron en turnarse la guardia; la joven princesa por su lado, pese a su posición distinguida, podía cuidarse perfectamente bien por sí misma y eso todos lo sabían. Haruka y Michiru quedaron en alcanzarlas a todas en la búsqueda apenas terminaran con sus asuntos en el espacio exterior.

Se sentían más seguras estando en movimiento a decir verdad.

Para la tarde de ese mismo día, la joven princesa y la misma Hotaru eran las primeras en la búsqueda, ventajas de estar relativamente libres de deberes reales y que la princesa misma pidió permiso para ayudar en las rondas. Ir por las Cures de manera furtiva sólo haría que se cambiaran de escondite en cuanto se dieran cuenta, su camuflaje era su mejor ventaja. Lo mejor era ir en pequeños grupos de dos o tres personas, sólo una búsqueda, rastrear un poco y, con suerte, dar con el sitio donde se resguardaban. Mercury dividió las zonas boscosas cercanas en áreas más manejables para una búsqueda eficiente.

Después de todo no podían estar demasiado lejos, ¿verdad?

Mientras la princesa y la letal Senshi de Saturno tomaban la primera ronda, todos los demás debían seguir con sus trabajos regulares.

La suma discreción con la que manejaron el asunto de las torres destruidas fue suficiente. Algunos civiles notaron la ausencia y los daños de un par de las zonas atacadas, pero la pronta cubierta dada por las fuerzas de seguridad de la ciudad ayudaron a mantener la calma. Las voces corrían sobre los incidentes, pero la perfecta calma de la ciudad ayudaba a que muchos creyeran que no eran otra cosa más que simples rumores. Es decir, ¿qué cosa mala podría pasar en la perfecta e idílica Tokio de Cristal?

La imperante calma ciertamente hacía que la gente bajase la guardia. ¿Quién diría que la perfecta paz podría tener un efecto tan enajenante en las personas?

Aprovechando eso, Sailor Moon y Sailor Saturn pudieron moverse sin prisas en la zona que eligieron para comenzar la búsqueda: un hermoso bosque al norte de la capital. La zona era montañosa en buena parte gracias a los mismos edificios y otras construcciones altas que con el tiempo colapsaron y le dieron forma al paisaje, era difícil andar por la zona a menos que uno estuviera en muy buena forma. Había que saltar, escalar un poco y moverse entre zonas densas, todo sin dañar nada desde luego.

La princesa se notaba emocionada, estar en la naturaleza no era lo mismo que hacer giras de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, era la primera vez en mucho tiempo que hacía una especie de excursión. E ir bien acompañada aderezaba todo de buena manera. Más de una vez se dieron la mano para ayudarse a subir o bajar.

Y justo eso pasó, Hotaru ayudó a su acompañante a bajar una alta roca.

─Gracias ─dijo Usagi de buena gana y le dio un cariñoso pico en la mejilla.

Era lindo ver a la letal Senshi sonrojarse. ─Po-por nada.

La princesa sonrió y siguieron su rumbo. Usaban un escáner especializado que les ayudaba a hacer un mapeado de la superficie y de todo lo que hubiera debajo de la zona, hasta el momento sólo se habían topado con edificios aplastados por el tiempo y por la misma naturaleza, los espacios eran demasiado estrechos como para servir de escondite, pero no por ello se detenían.

Podían estar a un par de metros o al otro lado de la ciudad, no estaba de más revisar los alrededores.

─No había notado lo hermoso que se puso el bosque ─comentó la princesa con una sonrisa.

─Sí, incluso en invierno mantiene éste hermoso tono ─dijo una recuperada Hotaru. Rápido volvió su atención al aparato y volvió a activar el escáner. Nada. Con una muda señal le indicó a su compañera que debían moverse.

─Me gusta. Cuando todo esto acabe, debemos venir a dar un paseo. Pero no a las zonas de acampadas ─Usagi parecía emocionada con esa idea.

─¿No te has cansado de estar acampando conmigo todo el tiempo? ─preguntó Hotaru con una sonrisa divertida. Le era cómico que a pesar de todos los viajes juntas con ella en calidad de escolta, a su princesa aún le ilusionara la idea de salir por cuenta propia.

─Nunca me cansaría. Además te quiero mucho ─respondió con marcado cariño, logrando otro sonrojo en la piel de leche de Saturn.

─¡Usagi, no hagas eso! ─Hotaru se cubrió la cara, su compañera parecía divertida.

─De acuerdo, te dejo en paz mientras trabajamos, tenemos mucho por hacer, ¿verdad?

─Sí, debemos encontrarlas y... Luego podemos estar en los jardines interiores del palacio, ¿qué dices?

─Hecho.

Y ambas chicas siguieron con lo suyo.

~ o ~

La Sombra de Luz que siempre seguía a la Neo Reina estaba lejos de ésta en esos momentos, miraba a su más pequeña Serenity y se mostraba contenta de verla crecer de tan maravillosa manera y tan llena de amor. Su poder era prometedor y sabía que, cuando llegase el momento, estaría con ella de la misma manera en que ha acompañado a su madre.

Se sentía como si fuera su madre también, vaya.

Y en parte estaba satisfecha de poder estar lejos de su anfitriona principal al menos por un rato.

A decir verdad, era la primera vez que lo intentaba, y cuando lo hizo, fue por que sintió también esa extraña sensación de que ya conocía esos rostros y esas energías de antes. Un impulso que la llevó a buscar un extraño destello de energía, un destello lejano pero claro. Sus borrosas memorias le decían que esa energía que percibió a lo lejos y las Pretty Cure estaban conectadas, pero no pudo dar con nada en la zona del hiper-espacio a la que podía acceder gracias a su propia naturaleza incorpórea. El rastro desapareció de repente y no pudo encontrar nada. Con su energía agotándose por estar lejos de su descendiente, decidió dar la búsqueda por terminada.

Volvió con su pequeña Serenity con la victoria a medias. Al menos podía estar lejos de ella por un rato, pero eventualmente debía volver porque estaba atada al Cristal de Plata. Básicamente era una con el Cristal, así que separarse mucho tiempo estaba fuera de discusión. Que su descendiente más joven estuviera por los alrededores le ayudaba a extenderse un poco más, no demasiado pero era mejor que nada.

Le enfadaba no poder rastrear las energías y esencias de las Pretty Cure. Sus descendientes y las Senshi no lo sabían porque no podían percibirlas como ella lo hacía, pero las Cures estaban enlazadas a la Vida y a la Naturaleza en un nivel prácticamente molecular. Cada célula de los cuerpos de esas chicas estaba atada a la energía de la Luz y de la Naturaleza, de la Vida. A la única que conocía con una esencia apenas similar era a su propia descendencia, cada una de sus sus pequeñas Serenity tenían el poder de la Luz, cada una de ellas después de ella. Las Senshi tenían extensiones de ese poder que acrecentaba su poder natural por sangre, pero fuera de ello, la única que podía crear un paraíso y devolver una vida con sólo tronar los dedos, era Serenity.

En cambio, las Cures se movían con el viento, con el agua, con cada rayo de Sol. Básicamente esa era su única ventaja y admiraba de buena manera que sacaran provecho de ella tanto como les era posible.

De tener la capacidad física, refunfuñaría con fuerza. Entre eso y la fugaz imagen mental de una de esas Cure, Cure Dream, diciéndole que no iba a olvidarla, se sentía confundida y frustrada.

Sólo le quedaba aguardar a lo que sucediera, de momento todo estaba en una tensa calma y eran las fuerzas de Serenity las que se pusieron primero en movimiento.

~ o ~

Un par de días después, a pesar de que su búsqueda y rastreo aún no rendía frutos (culpa de la inmensidad de los alrededores de la ciudad) al menos sabían que cada vez tenían menos zonas por buscar y algo dentro de ellas les decía que seguramente las Cures ya estaban al tanto de que estaban siendo cazadas. No habían notado actividad alguna en las zonas cercanas a las Torres y menos en las Torres mismas.

Y ese mismo hecho les parecía sospechoso comenzando por el hecho de que las Cures estaban muy interesadas en crear un corto circuito en la Red.

Con ese pensamiento carcomiendo la cabeza de más de una de ellas, decidieron hacer una revisión física de las Torres. Lo hacían pasar por revisión y mantenimiento y tenían que hacerlo las Senshi en persona, la población civil podría ponerse en peligro por estar tan cerca de un Núcleo. Mientras un par hacía el rastreo en los alrededores de la ciudad, otro par se encargaba de revisar cada Torre, una por una de las decenas que tenían en la inmensa ciudad.

Un dato a considerar, era que Tokio era el doble de amplia que antes de la Era de Hielo. Con los distritos circundantes en ruinas por el peso de los siglos, se construyó sobre estos y la zona se amplió muchísimo más.

Por esa misma razón tenían numerosos bosques en los alrededores y muchas Torres que formaban parte de la central que repartía la energía a todo el planeta. Era un trabajo lento pero todas estaban dispuestas a llevarlo a cabo con tal de no quedarse atrincheradas en el castillo como si le tuvieran miedo a su enemigo,¡por supuesto que no!

Mars y Venus hacían la revisión en turno de una de las Torres en medio de una zona habitacional. Tan parte del paisaje como los edificios mismos. Los vecinos saludaron alegremente a las Senshi e incluso los niños se les acercaban para jugar. Venus no se negó y Mars no tuvo más remedio que seguir la corriente, de buena gana, por cierto. Veinte minutos después quedaron libres de fans y pudieron acceder a la Torre en turno gracias a cierta compuerta que todas y cada una de las Torres tenían y que fue una adición extra que hizo Mercury a las Torres, detalle del que el equipo civil nunca se enteró. Además, se abría únicamente con el brillo de las marcas de los planetas en sus frentes.

Que las Cures hicieran sus propias puertas a base de fuerza bruta era un asunto aparte.

─Después de ti ─dijo Venus con una sonrisa amplia.

─Te portas bien y educada porque te acaban de idolatrar, ¿verdad? ─comentó Mars en tono de broma y el gesto de Venus le dio la razón.

─Me agradan las personas con buen gusto, es todo ─la clara falta de humildad brillaba en el semblante de la Senshi del Amor.

Ambas accedieron al interior de la Torre y de inmediato notaron que algo estaba mal. Muy mal. Mars abrió muy grandes los ojos. ¿Qué demonios estaban planeando las Cures? Al parecer no se habían quedado quietas en lo absoluto en esos pocos días de aparente calma.

─Hay dos Núcleos ─murmuró Rei con la voz tensa. El núcleo extra estaba justo debajo del otro, sin hacer contacto y envuelto en una capa de apariencia cristalina color verde. Era esa protección que claramente debía ser obra de Cure Mint, era la que tenía cubierta la energía de Cristal. Había otros detalles que no pudieron distinguir a simple vista, pero eso no era bueno─. Esto... ¡Esto no está nada bien!

─¡Demonios! ¡Tenemos que avisarles de esto a las demás! ─pero lo primero era tomar ese Núcleo como prueba de lo que estaban haciendo las Cures y mostrárselos a todos en el Castillo. Estuvo a punto de ponerse en acción, pero su rubia compañera se le adelantó.

─Usaré mi cadena para sujetarlo, no sabemos si será seguro tocarlo. Se nota que hicieron un trabajo cuidadoso ─comentó Venus y comenzó a escalar por la estructura interna para quedar en mejor rango y no dañar el Núcleo intruso.

─Hicieron esto y no nos dimos cuenta ─dijo la Senshi de Fuego y al momento señaló uno de los muros interiores, se notaban marcas parecidas a la de una soldadura y dichas marcas asemejaban una especie de puerta por donde pasaron las Cures. Era fácil adivinar que quien hizo ese trabajo fue Rouge, la Cure de Fuego─. Seguramente deben haber hecho esto en otras Torres.

─Y no se pueden percibir los Núcleos extras por ésta protección ─Minako invocó su cadena dorada en una modalidad que no era dañina de ninguna forma. La lanzó para poder enredar la esfera verdosa con todo y su contenido y...

Al momento del contacto entre su cadena y la esfera, la protección verde se amplio de golpe cubriendo toda la Torre, el Núcleo brilló y medio segundo después explotó. El poder combinado de ambas esferas creó una explosión que fue contenida por el escudo verde, permitiendo que sólo se destruyera lo que estuviera en su interior.

La Torre quedó hecha pedazos y ambas Senshi estaban de cara al suelo mientras algunos escombros les llovían encima. Pese a que no hubo daños en los alrededores, un breve temblor sacudió la zona circundante, sin mencionar el seco y potente ruido de la explosión. Las alarmas comenzaron a sonar.

A pesar de la intensa explosión, ambas Senshi luchaban por ponerse en pie. Estaban heridas pero no completamente derribadas.

─¡Mars! ¿Estás bien?

─¡Lo-COF- Lo estoy! ─la Senshi de Marte levantó el rostro para confirmar que su compañera estuviera bien, pero─... ¡Cuidado, detrás de ti!

A Sailor Venus no le dio tiempo de girarse siquiera. No pudo ver lo que Mars sí. Cure Bloom y Cure Egret salieron literalmente de la nada y con un potentísimo ataque que combinada su fuerza física y su energía, golpearon a Sailor Venus por detrás. La onda de choque del ataque lanzó lejos a Mars y nada pudo hacer por su compañera más que ver cómo el par de guerreras la cargaban cual saco y se la llevaban volando.

En un momento se perdieron de vista y los drones no llegaron a tiempo para seguir a las atacantes.

¡Minako...!

~ o ~

[─Hablo de Sailor Venus. Ella es la Senshi a la que debemos contarle todo.

Hubo silencio unos segundos. Sí, la respuesta era muy sensata, además, Honoka tuvo la oportunidad de convivir mucho con ellas durante su primera incursión cuando participó en el proyecto de las Torres. Si alguien conocía mejor a las Senshi en un ámbito más personal, era Cure White.

Sí, ella supo leer todas mis emociones esa vez que me capturaron ─comentó Dream con una sonrisa pequeña. Podía recordarlo, esa intensa mirada azul que parecía escudriñarle hasta los huesos. No valía la pena mentir ante ella. No lo hizo, por cierto.

De acuerdo, ya tenemos a la candidata perfecta, pero sabemos que no podemos pedir un encuentro como si nada o esa cosa nos va a encontrar ─dijo Black. Ya que su plan comenzaba a tomar forma, la Cure de negro dejaba que su cabeza trabajara más que de costumbre.

Creo que... Sólo tenemos una opción ─Aqua levantó ligeramente la voz. Ya tenía una estrategia poco sensata pero que podría funcionar─. Tenemos que seguir actuando como sus enemigas si no queremos que ese Ser se siga moviendo y nos descubra. La única opción que tenemos es ─suspiró hondo y se llevó las manos a la cintura. Proponerlo era simple, cumplirlo era muy distinto─: Capturarla.

Todas respingaron.

¡¿Estás loca?! ─exclamó Rouge en pánico─. ¡Hemos salido enteras de las batallas porque no nos hemos quedado mucho tiempo peleando! ¡Siempre escapamos!

No podemos alargar las peleas con ellas, son muy fuertes ─Lemonade secundó a Rouge, ¡claro que el plan era loco! ¡Capturar a una era una locura!

No, esperen, Karen tiene razón. Debemos mantener nuestra fachada, también debemos reforzar las defensas para que el Ser no nos alcance, hacer un poco de desastre ésta vez y esperar a que Venus salga con la defensa es lo mejor que podemos hacer en estos momentos ─intervino White. El plan era arriesgado pero brillante─. Ya tenemos todas las piezas, sabemos que es ese Ser quien provocó el desequilibrio. Por lo que Dream nos dijo, es ella quien tiene encerrada la oscuridad, por eso sintió ese ligero toque de oscuridad, ¿verdad? ─miró a su compañera.

Sí, fue sólo por un momento, pero sí era energía oscura ─confirmó la Cure de rosa.

Me arriesgo a pensar que saber lo de la explosión, hace que el Ser junto a la Reina pierda el control un segundo y la energía que tiene almacenada se sume con todo su poder, todo además se potencia con las Torres y eso crea la Gran Explosión ─ya con todas las piezas en el tablero, llegar a esa conclusión era normal, todo tenía sentido. White tomó aire para seguir hablando, su cabeza estaba trabajando más rápido que su boca─. Debemos provocar un corto circuito en el sistema de las Torres sí o sí. Las Torres y la energía del Ser es lo que potencia la explosión de esa manera tan masiva ─eso sí podía asegurarlo, como que ella misma trabajó en esas torres.

Comprendo. Eso servirá como válvula de escape para toda esa energía y quitarle potencia a la explosión ─anotó Komachi con una sonrisa que casi pecaba de emoción. Nadie la podía culpar, ¡al fin podrían terminar con todo eso! Como bien dijo Honoka, ya tenían todas las piezas, ahora debían moverlas cuidadosamente─. Así, cuando llegue el momento de enfrentar a esa Entidad, aunque ésta saque todo su poder, no provocará la gran explosión ─se llevó las manos a la cintura─. Quizá hasta tome forma de algo que podamos golpear a la vieja usanza.

Todas trabajaban, todas pensaban. Se hizo silencio por unos momentos. Era claro que en ese momento sólo tenían dos trabajos: provocar un corto circuito para evitar la Gran Explosión y capturar a Sailor Venus para poder contarle todo. De lograrlo, a partir de ahí podrían armar un nuevo plan con ayuda de la Senshi del Amor y terminar con todo ese asunto. Tan simple y tan complicado a la vez.

El tenso silencio fue cortado por un estruendoso ruido de rugido. Todas miraron al origen del escándalo: Nozomi. Mejor dicho, el estómago de Nozomi.

No puedo pensar mucho con el estómago vacío ─se quejó Dream junto con su estómago. Su comentario provocó una risa general mientras el ambiente se aligeraba de a poco.

Necesitamos llenar el tanque ─murmuró Rouge. Con su dieta tan limitada y todo ese estrés encima, era normal que necesitaran más calorías de las que podían conseguir con frutos silvestres y semillas─. No podremos hacer nada del plan si no tenemos energías.

Traten de conseguir comida, chicas ─les animó Hikari desde su lado─. Nosotras duplicaremos el escudo de nuestro lado.

Y nosotras nos moveremos desde aquí ─dijo Karen con una sonrisa─. Ya sabemos qué hacer. Lo lograremos ─sonrió aún más─. Ésta vez sí lo lograremos.

Ahora sí seguras de ello.]

~ o ~

Ninguna de las Cures lo podía creer.

Todas y cada una de ellas miraban a su prisionera sin que les entrara en la cabeza que realmente habían podido capturar a la poderosa guardaespaldas de los Reyes, a la Sailor Senshi de leyenda que se hizo de nombre propio antes de unirse propiamente a su equipo, a la hermosa y letal Senshi del Amor: Sailor Venus.

Tenían a la Senshi en su escondite y todas estaban en un callado estado de pánico. No hacía falta mencionar que sabían que las Senshi estaban peinando los bosques alrededor de la ciudad.

─Por todos los dioses, lo hicimos ─murmuró Bloom mientras se aferraba con ambos brazos a Egret.

─Estamos muertas, nos van a encontrar y nos van a aplastar y, y... ¡Y en qué momento pensamos que era una buena idea capturar a una Senshi! ¡Ah, no puedo creer esto! ─se quejó Nagisa mientras se llevaba las manos a la cabeza. Habían capturado a Sailor Venus y no lo hicieron con en silencio. Estaban condenadas, lo sabía. ¡Por supuesto que las Senshi no se iban a quedar de brazos cruzados cuando una de sus compañeras estaba en calidad de prisionera.

─Ya deben estar dándonos caza justo ahora ─Rouge poco hacía para contener sus nervios─. Si no nos vuelan la cabeza primero, nos van a dar una paliza antes, ¡argh! ─se alborotó el cabello en clara señal de desespero.

─De acuerdo, calma, chicas ─Aqua subió la voz para que sus compañeras más nerviosas al menos dejaran de hacer mentalmente su testamento. Suspiró hondo apenas ganó la atención de todas─. Esto era parte del plan, sabíamos el riesgo y, sí, nos van a matar si nos encuentran, pero no pensemos en eso, ¿de acuerdo? Tenemos mucho por hacer aún.

White rió un poco, posiblemente era la única que encontraba espacio para reír en esa loca situación. ─Todas mantengan la calma, incluso si se suelta, nos escuchará ─miró a Sailor Venus, que estaba maniatada, amordazada y hasta atada por las rodillas con tramos de lianas fortificadas con el poder de Bloom y Egret. Como medida adicional, Mint la tenía dentro de una esfera hecha con su poder─. Nos escucharás, ¿verdad? No tenemos planeado hacerte daño, Lady Venus. En serio necesitamos su ayuda.

Minako tampoco estaba muy segura de cómo terminó en esa situación pero en ningún momento parecía molesta, sólo las miraba fijamente desde que despertó. Esas chicas en serio se estaban esforzando y verlas a ellas era como verse a sí misma en sus años de adolescente cuando recién se juntó con el equipo. Venus asintió a las Cures dándoles a saber que cooperaría. Por las miradas que todas tenían, sabía que el asunto era en serio, que de verdad le iban a contar todo y estaba dispuesta a escucharlas.

Al parecer, la oportunidad que tanto habían pedido de poder hablar con ellas al fin se había cumplido, no comprendía el porqué eligieron esa como la mejor situación posible para dialogar, pero el bien fundado pánico de sus adversarias era casi tierno. No las culpaba por estar aterrorizadas, lo último que escuchó fueron los gritos de Mars. ¡Seguramente estaba hecha una furia! Sí, pobres de esas chicas, sus amigas iban a aplastarlas a la primera oportunidad.

Dejó de pensar en ello, primero vio cuando la esfera de tonalidades verdes desapareció, luego de eso la Cure de Amarillo, Lemonade, le quitó la mordaza con todas las precauciones del mundo, como si la fuera a morder, vaya. Suspiró hondo y luego se echó a reír de manera divertida. ¡Eran tan lindas! A pesar de tenerla bien asegurada, ninguna se acercaba demasiado. ─No piensan desatarme todavía, ¿verdad?

─Lamentablemente, contrario a ti, nosotras no tenemos manera de saber si nos vas a volar la cabeza apenas tengas las manos libres ─comentó Mint de manera jocosa─. Y ninguna de nosotras te culparía por eso, en serio ─miró a sus amigas y todas sonrieron de manera nerviosa─. Te tenemos terror y respeto en partes iguales, Lady Venus.

─Es justo ─dijo la Senshi del Amor con una sonrisa traviesa, para enseguida ponerse seria─. Aquí me tienen, escucharé todo lo que tengan que decir. Hablen.

Las Cures asintieron entre sí. Había llegado la hora.

Por fin.

Continuará...