LA LUNA Y LAS ESTRELLAS
Por: Escarlata
Sailor Moon y Precure pertenecen a Toei, el plot es mío
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PARTE 10
Hikari, Michiru y Kaoru al fin podían respirar con calma. Sus amigas dieron un gran paso al descubrir la verdadera identidad del culpable de la explosión Y pudieron hacérselo saber a las Senshi por medio de Sailor Venus. Ninguna de las tres había percatado que tenían un enorme peso en los hombros si no hasta ver a Lady Venus volver al castillo (donde ya no tenían cobertura con su espejo tecno-mágico) y luego de ello presenciar cómo sus amigas finalmente estaban a salvo dentro de una casa amplia con camas suaves, ducha y una montaña de comida que prácticamente todas devoraron. Incluso Honoka y Komachi, cuyo nivel de apetito era de nivel humano normal, no se contuvieron en atacar el banquete.
La casa no era una casa tal cual, si no una especie de hostal pequeño con baños compartidos y un amplio comedor. Había muchos así en la ciudad y servía para recibir a los visitantes cuando se daban las ceremonias importantes y los festivales. Los hoteles que aún estaban en pie desde antes de la Era de Hielo seguían ahí, pero con el crecimiento de la ciudad dejaron de ser suficientes. En lugar de construir más y más grandes, se decidieron por sitios más bien pequeños y estratégicamente mejor localizados que evitaría que se congestionaran las vías y transportes públicos en las zonas céntricas.
El área donde estaban sería inaugurada en algunas semanas más y nada ni nadie podría descubrirlas ni por accidente.
Todas pudieron darse una buena ducha caliente en lugar de limpiarse la suciedad y el sudor con agua fría y nada más. Luego de comer, siguieron el consejo de Lady Venus y se acomodaron en los dormitorios para un bien merecido sueño reparador. Todos los cuartos tenían camas dobles, pero las parejas románticas tomaron un cuarto para cada quien con su pareja aunque sólo ocuparan una cama, mientras que Nozomi, Rin, Urara y Komachi compartieron un dormitorio, de hecho juntaron las dos camas para dormir unas al lado de las otras.
Justamente todas dormían y eso hizo sonreír al trío que siempre les vigilaba.
─Espero que podamos terminar con esto pronto ─comentó Hikari luego de un suspiro aliviado. Podía no ser visible a simple vista, pero pudo sentir la energía de sus amigas debilitarse durante el tiempo que llevaban ahí, y ahora que estaban bien comidas y descansaban adecuadamente, sus niveles vitales y energéticos estaban aumentando poco a poco.
Confiaba en que estarían recuperadas para cuando llegara la tan esperada batalla final, si es que había una. Quizá no todo tendría que ser tan catastrófico cuando llegara el momento de la verdad.
─Espero que sí, Saki y Mai se están recuperando, pero siguen por debajo de sus niveles de energía normales ─comentó Kaoru, que pese al alivio de verlas a salvo, no podía sacudirse la preocupación por completo.
─Las Senshi ya deben estar moviéndose ─dijo Michiru con una mano en el mentón. Que acomodaran a sus amigas en cuestión de poco tiempo quería decir que Sailor Venus hizo lo suyo avisando a quienes debía en el castillo.
─Y lo están ─respondió una cuarta voz acompañada de su potente pero ya cómoda y conocida energía.
Las tres voltearon y sonrieron al ver quien era. ─¡Lady Pluto!
La recién llegada se acercó a ver lo que ellas veían en el espejo. Les regalo una sonrisa mientras confirmaba que las Cures ya estaban descansando como Venus les dijo. ─Me alegra estar con ustedes al fin, apenas estoy recordando todas las veces que llegué a la puerta de ésta zona.
─Pudimos sentir todas las veces que tocaste la puerta ─dijo Hikari con una sonrisa llena de alivio. ¡En serio se sentía bien tener a un adulto responsable cerca!
─Aunque me temo que no fuiste la única que intentó llegar aquí ─informó Kaoru con tono serio, miró a su hermana y ésta asintió.
─Alguien intentó llegar y ahora sabemos que fue ese Ser de energía que está con la Reina ─Michiru continuó con el informe, notó cuando Setsuna frunció el ceño─. Su poder era tan grande que sentimos que estuvo a nada de aplastarnos.
─Ya nos percibió, pero por suerte pudimos esconder el rastro de nuestra ubicación a tiempo ─continuó Kaoru─. Sentimos cuando pasó de largo, pero en serio fue aterrador. Ese Ser, sea lo que sea, es masivo y poderoso.
─Comprendo. Les ayudaré a reforzar los escudos del cuarto. Si las sintió, obviamente fue desde mi lado ─dijo Setsuna con seriedad─. ¿Cómo se encuentran las chicas? ─preguntó mirando al pequeño grupo descansar desde el espejo.
─Están recuperándose gracias a la comida y el descanso ─dijo Hikari con una sonrisa aliviada─. En serio me gustaría estar con ellas, pero...
─Aún no, pequeña, pero lo estarán cuando llegue el momento ─la Guardiana del Tiempo puso su mano sobre la cabeza de la rubia con maternal cariño. Sonrió al verla sonreír─. Ya todas las Senshi estamos al tanto del asunto, se los aseguro. Trataremos de armar un plan por fuera del castillo para que el Ser no nos escuche, ya estamos demasiado lejos para comenzar desde el principio ─y no había necesidad de mencionar que quizá las Cures no estarían en condiciones de empezar de nuevo.
O siquiera si seguirían con vida para entonces.
─¿Harán el corto circuito? ─preguntó Michiru con vívido interés, esa era una parte vital del plan.
─Ami verá una manera de que la red de Torres no potencie la explosión, si prefiere cerrar el circuito en lugar de dañarlo también sería de ayuda, ¿verdad?
Las mellizas se miraron entre sí y asintieron. ─Eso será más fácil que destruir las Torres como lo han estado haciendo nuestras amigas ─dijo Kaoru con visible satisfacción, no era como si sus compañeras tuvieran más opciones en esos momentos. Tampoco había necesidad de ser tan destructivas ahora que tenían el apoyo total del otro equipo, ¿verdad?
─Lo será, créanme. De momento veré el plan que tomaremos nosotras a partir de ahora, será complicado reunirnos dentro del castillo, y también será sospechoso reunirnos todas por fuera de éste sólo por que sí ─Setsuna suspiró hondo y se estiró por completo, luego de eso les dio un comunicador─. Si vuelven a sentir que el Ser está cerca, avísenme, ¿de acuerdo? De todos modos ayudaré a reforzar la defensa de ésta zona, si a ustedes les pasa algo, las perderemos a todas.
Las tres asintieron a sabiendas de lo que querría decir perder la conexión energética con sus amigas. Setsuna se retiró luego de una breve despedida, tenía mucho qué discutir con su propio equipo. Era importante moverse mientras sus aliadas de otro universo recuperaban las fuerzas.
~ o ~
La ciudad seguía tensa y atenta a los ataques de esos nuevos enemigos. Pocos detalles se supieron de aquella segunda explosión, salvo la explosión misma, y se mantuvo en estricto secreto que la Reina, la Princesa y dos Senshi estuvieron involucradas en el siniestro. Pese a la incertidumbre en el ambiente, el Rey se las arreglaba para que sus palabras ayudaran a calmar a los ciudadanos.
La Reina de momento descansaba un poco más por consejo de su esposo y, por su parte, la Princesa tenía un poco de tiempo de calidad en uno de los jardines más pequeños y escondidos del interior del castillo. Ya casi se metía el sol. Habían pasado demasiadas cosas en un sólo día y la Princesa en especial se notaba mentalmente cansada. La explosión también la tomó por sorpresa y gracias a Rei no le pasó nada qué lamentar.
Y a pesar de estar al tanto de ese último detalle, Hotaru no se sacudía la preocupación de encima. Miraba uno de los brazos de su amiga con mucho detenimiento.
─Hotaru, en serio estoy bien, papá me curó y evité mucho daño gracias a Rei ─explicó la joven princesa mientras sonreía con una mezcla de ternura y diversión al ver a Hotaru revisar detenidamente uno de sus brazos. Suspiró.
Quien también suspiró fue la letal Saturn, que en ese momento no tenía nada de letal. Se estaba comportando como la chica enamorada que era. ─De acuerdo ─soltó su brazo para enseguida recargarse en su hombro con más confianza─. Me alegra que estés bien.
─Y lo estaré, te lo aseguro, no quiero preocupar a nadie ─Chibiusa sonrió mientras miraba el cielo que de a poco se oscurecía─. Ni a mis papás, ni a las chicas y sobretodo a ti.
Esas palabras hicieron sonrojar a Hotaru lo suficiente para que la pálida piel de su rostro se pusiera roja, bastante roja. La Senshi de Saturno hizo algunos sonidos que no terminaban de formar palabras entendibles. Estaba apenada y Chibiusa era consciente de ello.
Al momento en que Hotaru levantó el rostro, se topó directamente con los ojos de la Princesa. Tan cerca que las puntas de sus narices se tocaron. Ambas se sonrojaron pero fue Hotaru la que casi respingó. Su sobresalto, como era de esperarse, no le pasó desapercibido a Usagi. Sólo sonrió mientras pegaba su frente a la de ella.
La Princesa en serio podía ser coqueta si se lo proponía, justo como su madre en su época adolescente, vaya. Con la ventaja de que las personas que le gustaban le correspondían desde el principio y sin tantos líos... Relativamente hablando.
─Usagi ─Hotaru apenas si podía hablar. Intentó bajar los ojos pero no pudo. La mirada de la princesa era poderosa, llena de amor, cálida, podúa sentir su energía y...
─Una vez que terminemos todo esto, tengamos una cita, ¿sí?
Hotaru estuvo a punto de responder a esa pregunta, con un "sí" obviamente, pero de pronto sintió un escalofrío que pareció venir desde sus propias entrañas. Esos no eran los nervios del enamoramiento ni por asomo, era otra cosa, era una sensación parecida al miedo, una pesadez en los hombros como si alguien le hubiera cargado piedras en la espalda sin aviso alguno.
Era una sensación tan abrumadora que no pudo evitar temblar.
Levantó un poco más la mirada y por un momento, por un instante, sintió un par de ojos encima que no eran los de la princesa. Bajó la mirada de inmediato procurando naturalidad, como si su reacción hubiera sido culpa de la coquetería de la princesa y no de eso otro que sentía.
Ese debía ser el Ente del que las Cures les hicieron saber por medio de Minako. Aparentemente, el ya ser conscientes de su existencia y de todo lo que en verdad estaba sucediendo les había abierto un poco más los sentidos, y los ojos.
─¿Hotaru?
La aludida se abrazó a Chibiusa. Era obvio que esa cosa también estaba prendada a la princesa. No era necesario investigar demasiado para confirmar que ese Ser estaba con las portadoras del Cristal de Plata... Y por eso no debía decir ni por accidente lo del plan de ayudar a las Cures.
─¿Hotaru, pasa algo?
Hotaru negó con la cabeza y sólo la levantó para besar la mejilla de Usagi. Le sonrió con mucha naturalidad. Era una suerte que estuvieran en pleno cortejo y que todos sus síntomas se los pudiera achacar a la coquetería de su acompañante.
─Siempre me tomas por sorpresa, eso no es justo ─dijo la chica con voz nerviosa. Nerviosa en serio porque la presencia seguía ahí y Usagi parecía no sentirla. Lo que esas chicas dijeron era totalmente verdad: estaba con la reina y la princesa. Debía cuidar sus palabra, sus acciones y sus reacciones.
─Lo siento... Es que te ves muy linda sonrojada, no puedo evitarlo ─dijo Usagi con gesto divertido.
─Eres mala ─la chica hizo un muy lindo gesto de reproche antes de componerse. Pudo hacerlo en parte porque la presencia del Ente estaba debilitándose. Quizá ya no estaba cerca o simplemente no percataba su propia intensidad y había bajado su energía. No pensaba adivinar, siguió la conversación─. Pero sí, tengamos una cita luego de que terminemos con todo esto, vamos a comer un helado a tu sitio favorito.
─¡Me encanta la idea! Y luego podemos ir a los jardines de noche, sé que te gustan mucho las farolas la plaza central.
Hotaru sonrió, sinceramente ésta vez. Su querida princesa era muy detallista en ese aspecto, ¡ningún detalle le pasaba por alto! Sonrió.
─Entonces acabemos con esto primero, pero antes debes descansar, hoy ya no haremos nada, no si las Torres explotan al simple contacto, no quiero que les pase nada.
─De acuerdo ─ésta vez la princesa besó la mejilla de su amiga, cerca de sus labios. Sintió sus propias mejillas arder─. Cuando vayamos a nuestra cita... Yo... ¿Puedo besarte en los labios?
Y la atrevida pregunta hizo que Hotaru casi se desvaneciera de viva y ardiente emoción. Asintió torpemente mientras se ponía en pie. ─Ya me diste una buena razón para pelear con todas mis fuerzas y ganar.
La princesa sonrió de manera amplia y la tomó de la mano para volver al castillo. Lo mejor era cenar bien y descansar. Nada lograrían si se lanzaban a buscar a las Cures a ciegas en un estado estresado, eso pensó la princesa.
La joven pareja entró al interior del castillo mientras la noche caía y la ciudad dormía.
Esa noche, al menos la Reina y el Rey, sabían que no iban a tener explosiones, ya tenían las torres marcadas aseguradas y a todas sus Senshi a salvo. Si las Cures habían escapado a un nuevo escondite, entonces seguramente se tomarían el tiempo de planear su siguiente ataque, quizá más temprano que tarde, pero al menos esa noche prometía ser tranquila.
Y lo fue.
Nur de a poco se aventuraba lejos del cuerpo de su pequeña Serenity. No podía estar demasiado tiempo lejos, lo supo desde que intentó alcanzar esa extraña energía cerca del hiperespacio inmediato en la "zona" local. No encontró nada, no pudo, pero desde entonces exploraba un poco más el castillo. Estaba consciente de que las Senshi solían darse mucho amor entre sí y prefería no mirarlas, mirar intimidades ajenas era de mal gusto así que procuraba darles su privacidad apenas notaba que comenzaban a ponerse las manos encima. En el caso de su Serenity poco podía hacer más que caer en una especie de estado de reposo, pero era capaz de sentir todo ese amor en su corazón, sentimiento que crecía cuando estaba con las personas que amaba.
Sentimiento que, por cierto, potenciaba de buena manera el poder del Cristal de Plata y, por ende, su propio poder.
Y ahora la más pequeña de estirpe tenía sus propios asuntos amorosos. Fue lindo verla con la última descendiente en vida de su gente de Saturno. Quería ver qué tan lejos llegaba eso, después de todo, ella sería la siguiente portadora del Cristal y Nur conviviría también con la persona con la que la más pequeña de las Serenity decidiera forjar un lazo de por vida.
Por otro lado, no estaba del todo contenta de que unas desconocidas trataran de destruir el mejor trabajo de su Serenity.
Tenía pensado hacer algo al respecto apenas su Serenity estuviera cerca de esas chicas, hasta entonces sólo le quedaba trabajar en sus propios asuntos.
La gente de Tokio de Cristal constantemente producía energía oscura nacida de sus sentimientos negativos, debía mantenerla controlada. Iba bien, confiaba en ello. A mencionar que era menos cada vez, pero seguía ahí, presente, como una mancha en su corazón. Si seguía así, con el tiempo sería menor cada vez hasta dejar de ser esa mancha permanente.
Nur pensaba en ello y dejó de hacerlo cuando los Reyes se acomodaron en su lecho directo a dormir, había sido un día demasiado largo incluso para el incorpóreo ser. Descansar junto con su Serenity en turno era una costumbre desde hace muchas generaciones.
Durmió.
~ o ~
Las Cures despertaron en esa especie de pequeño hostal. Las camas suaves fueron una gran solución a sus cansados cuerpos, las duchas calientes destensaron cada uno de sus músculos y la abundante comida que les hicieron llegar tenían a todas y cada una de ellas muy contentas. Durmieron por lo menos unas doce horas de corrido en perfecta paz y calma.
Nozomi abrió los ojos. No sabía que era de las últimas en despertar, pero eso no quería decir que estuviera sola en la cama. Komachi y Urara ya no estaban. No necesitaba preguntar para saber que seguramente estaban comiendo de nuevo, algo sorpresivo viniendo de Komachi, de Urara no le sorprendía.
Lo que tampoco le sorprendió pero que igualmente la puso feliz, fue descubrirse en los brazos de Rin. Con razón estaba tan cómoda y cálida. Rin no estaba dormida, lo sabía, sabía perfectamente cuando dormía y cuando sólo estaba relajándose con los ojos cerrados. Sin poder contenerse, besó su mejilla. Sonrió al verla sonreír.
─Buenos días, Nozomi ─dijo Rin mientras la pegaba más a su cuerpo con una sonrisa más amplia─. ¿Estás mejor? ¿No tuviste sueños ni visiones?
─No, ésta vez no. A decir verdad no soñé nada ─y casi podía adivinar que era gracias no sólo a las comodidades que tenían a la mano, si no que los planes estaban saliendo como querían finalmente y ahora sí podrían terminar esa misión.
─Al parecer todas han dormido bien, me alegra, porque en serio lo necesitábamos ─dijo Rin con un suspiro de alivio.
─¿Y tú dormiste bien, Rin? ─preguntó Nozomi, moviéndose de golpe de su cómodo sitio para acomodarse encima de Rin, sobre su regazo con sus piernas acomodadas a los costados de su amiga de la infancia. Le miró con seriedad.
Rin sonrió en respuesta y puso una de sus cálidas manos en la mejilla derecha de Nozomi. La vio suspirar de comodidad.
─Dormí bien, te lo aseguro, no me estoy haciendo la dura ésta vez. En verdad descansé ─aseguró mientras le daba un suave cariño en la mejilla.
Nozomi se sonrojó. Podría haber sido en otras vidas, pero la sensación era la misma, la calidez y el revoloteo de su corazón eran los mismos. Suspiró de nuevo y tomó la mano de Rin antes de tumbarse encima de ella.
─Pronto volveremos a casa, ¿verdad? ─preguntó Nozomi mientras se abrazaba fuertemente de ella, con recuperadas energías.
─Sí, muy pronto, ya no estamos solas en esto ─la pelirroja sonrió, cerró los ojos y se dedicó a acariciar el cabello de Nozomi; largo en estos momentos por estar transformada─. Todo gracias a ti, Nozomi.
─Lamento no haberlo recordado antes ─se disculpó la chica mientras escondía su rostro en el cuello de su compañera.
─No digas eso, es normal que no lo recordaras al principio ─dijo a manera de calmarla─. Además tampoco fue tanto tiempo en... Bueno, tiempo real. Es un milagro que aún no nos volvamos locas ─sonrió.
─Lo que sí recuerdo, es que quiero un beso tuyo... Y creo que se arruinó también.
─No, eso no fue un beso de verdad, estabas hiperventilando y te ayudé a respirar ─con ambas manos levantó suave y dulcemente el rostro para poder encararla─. Esto sí es un beso real.
Dicho eso, la besó. Simplemente la besó como realmente había querido hacerlo, como recordaba haberlo hecho en al menos una incursión. Un beso suave, lento, ligeramente húmedo y bastante ardiente, eso último casi literal.
Nozomi contuvo la respiración los primeros dos segundos antes de corresponder el beso.
Fue dulce, fue largo, fue ardiente y tierno a la vez.
Nozomi no pudo evitarlo pero era imposible no comparar. Esa especie de beso que le dio a Coco en las circunstancias menos románticas y más peligrosas posibles, no se comparaba a ese beso ardiente y dulce que le estaba dando Rin. Un beso en su propio momento y que no se perdería en un mar de recuerdos nuevos que terminarían por no haber pasado. Gajes de esos asuntos de viajes en el tiempo.
Ese era el último, Nozomi estaba segura, Rin también, todas lo estaban.
El beso duró alrededor de cuatro minutos antes de que se separaran. Nozomi quedó en la misma posición de antes y su rostro caliente estaba de nuevo en el cuello de Rin.
─Gra-Gracias... Me... Me gustó mucho ese beso, Rin.
─Y a mi, nos lo debíamos ─respondió la Cure de fuego con toda la seguridad que pudo reunir. En serio amaba a esa loca chica en sus brazos. La amaba tanto que la quería feliz con quien ella quisiera, con quien ella eligiera.
─¿Vamos a desayunar? Puedo escuchar que las chicas ya están atacando lo que quedó de anoche ─y fue bastante a decir verdad, en serio les mandaron comida para un pelotón completo.
─De acuerdo, vamos antes de que Saki se acabe los panes, quiero un par al menos ─Rin se puso de pie junto con ella y se tomó sólo unos momentos para estirarse y desperezarse. Todas estaban limpias y listas para seguir. Su única indicación, al menos de momento, era esperar a que las Senshi se comunicaran con ellas para saber el siguiente paso a seguir.
El par llegó al pequeño comedor donde todas desayunaban con bastantes ánimos y mucho mejor cara que en días pasados. Honoka tenía el comunicador que Sailor Venus les dejó, por cierto.
─¡Vengan, vengan, coman! Aún tenemos bastante ─Urara les llamó para que se sentaran en las sillas libres a su lado. Apenas las tuvo cerca, se recargó amorosamente en Nozomi─. Komachi dice que recuerda casi toda la obra que hizo aquí y que la escribirá cuando volvamos a casa.
Nozomi sonrió. Ese era el modo de ellas, pelear para salir de ese lío y volver a casa por una simple razón: vivir. Solamente vivir sus vidas disfrutando de ellas.
─La verdad yo recuerdo muy poco de ella ─confesó la líder del equipo mientras se llevaba una mano a la nuca, la otra la tenía ocupada tomando uno de los emparedados que alguien debió haber preparado apenas.
─No te preocupes por eso, porque la verán apenas volvamos a casa ─dijo Komachi mientras bebía té y comía bocados más pequeños a comparación de la noche anterior donde devoró junto con las demás─. Quiero presentar la obra al club de Teatro de la Escuela y pedirles si Urara puede participar.
─¡Esa es una idea genial! ─exclamó Rin. Su amiga más joven no estaba en ningún club precisamente por sus trabajos cantando y actuando. El Club de Teatro la pidió en más de una ocasión pero era complicado tanto por trabajo como por sus asuntos como Pretty Cure. Se pondrían contentas de tenerla al menos en una obra.
─Tendremos que terminar con esto pronto para volver a casa y ver esa obra ─dijo Karen con una sonrisa amplia y miró al otro par de parejas con una sonrisa. Mientras que Saki y Nagisa devoraban como campeonas y con pocos modales, Honoka comía con moderación y Mai devoraba con más modales─. Por supuesto que estarán invitadas cuando se estrene la obra.
─¡Genial! ¡Ahí estaremos! ─Nagisa hizo una pausa para poder decir eso antes de seguir comiendo.
Saki y Mai sólo asintieron, tenían las bocas llenas. Honoka sonrió dulcemente.
─Me encantaría participar también, si es que hay un buen papel para mi ─dijo Kurumi con una amplia sonrisa. La verdad tampoco recordaba mucho de la obra, pero el punto era hacer planes como siempre lo hacían, era ver lo que les esperaba en casa para finalizar esa batalla. Sólo eso y nada más.
─Honoka, ¿estás bien con sólo eso? ─preguntó Mai al ver que Honoka estaba comiendo más bien poco.
─Estoy bien, ya me llené ─respondió Honoka con calma, tenía medio emparedado en la mano. Era normal que les preocupara cuando todas las demás tenían el apetito de cinco hombres adultos juntos─. Y también descansé bien ─imposible no recuperar energías cuando estaba cómoda, limpia, bien alimentada y cálida en los brazos de Nagisa─. Ustedes descansen más si lo necesitan, al menos mientras Lady Venus nos llama.
Y hablando de ese asunto, Karen fue a encender el televisor que estaba en la sala de estar junto al comedor. Una televisión amplia. El canal que estaba sintonizado por default era el de noticias y todas pusieron atención al ver imágenes de dos Torres destruidas por una misteriosa explosión hecha por enemigos desconocidos...
Todas sonrieron con nerviosismo, ¡no sabían que ya había explotado una segunda Torre! Estaban tan ocupadas escapando y ocultándose que no se dieron cuenta. En cuanto se hicieron de Sailor Venus, todas abandonaron sus sitios de vigía y volvieron a su escondite. Que Bloom y Egret fueras "las afortunadas" de capturar a la Senshi del Amor fue simple cuestión de suerte.
A lo siguiente que pusieron más atención, fue a la repetición de las declaraciones del Rey Endymion sobre los incidentes. Tampoco estaban al tanto de lo que se decía en la ciudad de lo que había estado pasando y les sorprendió un poco que hasta ese momento todo se descubriera, el Rey daba a entender que eran enemigos nuevos que recién habían llegado y de los que seguían investigando.
No estaba diciendo todo y era normal que se guardasen mucha información, lo último que necesitaban era a la gente en pánico.
─Otra vez somos las enemigas públicas, ¿verdad? ─preguntó Kurumi con un tono jocoso, casi divertido.
─Al menos nuestros rostros no son el símbolo de resistencia como la vez anterior ─dijo Honoka con cierta diversión─. Sus Majestades saben lo que hacen al mantener todo bajo control... Y en parte no es malo, porque así no aumentará la energía negativa de las personas por culpa del miedo o la preocupación.
─Sí, energía que ese Ente guarda y encierra ─agregó Mint, un poco más seria.
Las declaraciones pasaron pronto y de ahí comenzó la sección de espectáculos. Dejaron el televisor encendido pero sólo como ruido de fondo, sin poner atención. Eso era relajante de alguna manera. Un poco más de ruido urbano a comparación de su silencioso escondite en el bosque. Hasta esos pequeños detalles les estaban ayudando a recuperar fuerzas.
Eran cerca de las diez de la mañana.
Lo único que podían hacer era reponerse y esperar.
Y eso hicieron.
Mientras tanto, en el Castillo. Las Senshi procuraban portarse con normalidad y seguir como si nada pasara, sobretodo luego de que Hotaru les contara de la manera más discreta posible que en serio sintió a ese ente con la Princesa. Resultó ser una presencia increíblemente pesada y poderosa, la energía de alguna manera le era familiar, pero la sensación era aplastante.
Recalcó que su amiga no percibió esa presencia en lo absoluto, lo que confirmaba las sospechas de que ese Ser sólo estaba con las portadoras del Cristal. Ahora que tenían todas las piezas, era fácil armar el rompecabezas.
Fue complicado hablar de tema, sobretodo por lo ocupadas que estaban y la constante presencia de su Reina. Si comenzaban a evadirla entonces el Ente podría sospechar. Un movimiento en falso y todo terminaría.
Literalmente.
¿Provocarían el corto circuito?
No era necesario, eso pensó Mercury y eso supieron todas luego de una cadena de información que se armó a base de pequeños y furtivos encuentros que parecían amorosos a ojos ajenos, nada nuevo, nada que nadie tomara por extraño. Pasando el mensaje de boca en boca, a veces de manera literal, quedaron en terminar con ese asunto tan pronto fuera posible.
Lo principal era quitarle la potencia a la explosión y eso seguramente traería al Ente a una forma más sólida, algo contra lo que pudieran pelear.
Si apagaban el circuito completo lo lograrían. El riesgo era dejar el planeta desprotegido mientras todo terminaba, además de que la bendición del Cristal de Plata perdería su largo alcance y sólo los dioses sabrían si habrían efectos secundarios violentos en el clima y la naturaleza, incluso en los animales.
Minako les contó que esas chicas les dieron a saber que los bosques necesitaban sus inviernos, ¿qué tal si todas las cosechas se perdían de golpe? ¿Qué tal si muchos animales morían? ¿Qué tal si las personas en edad avanzada morían de repente sin la vitalidad y la energía que les daba el Cristal?
¿Qué tal si la gente recuperaba su Oscuridad con demasiada fuerza y los conflictos regresaran?
Su mundo, su utopía se volvería un Caos.
Salvar su universo era muy importante y el costo a pagar era quitarle la base a lo que les tomó tantos años construir.
¿El riesgo lo valía?
Definitivamente.
Sería mucho trabajo luego de eso y se sentían cansadas por anticipado de sólo pensarlo, pero al menos seguirían con vida, al menos podrían retomar, limpiar el desastre y volver a levantarse. Bastaría con que Mercury pusiera un solo comando en su computadora y el Sistema se apagaría. Así de simple, así de rápido.
También estaba la posibilidad de que todo terminara rápido, que los efectos de la falta de la Bendición del Cristal no fuera tan inmediatos y pudieran restaurar el Sistema antes de que hubiera cambios importantes.
Por otro lado, provocar al Ente sería fácil si Hotaru ya daba fe de su presencia y podrían combatirlo. Las pequeñas Cures ya habían hecho mucho de todo el trabajo pesado, lo mínimo que podían hacer era terminar con lo que ellas empezaron. Después de todo, ellas no tenían la culpa del desastre que se iba a tragar también a su Universo, simplemente estaban ayudando. Ya habían hecho demasiado a costa de su propio bienestar físico y mental.
Pelear a su lado no estaría mal, pero las pequeñas merecían descansar.
Ya sabían qué decirles.
Mientras Makoto y Minako hacían "rastreaban" a las Cures en las zonas que les faltaban por revisar, Ami y Rei estaban en la Nevera buscando la manera de al menos recuperar el control de las Torres con el núcleo intruso explosivo, en serio no querían destruir ni una sola torre más, no si no era necesario. Esas chicas hicieron un gran trabajo con sus bombas caseras. Por su lado Haruka y Michiru dijeron que irían a revisar unos asuntos en sus castillos en el Sistema Solar exterior, estarían fuera por cuestión de unas horas. Hotaru dio la excusa de ayudar a Setsuna a rastrear por su cuenta a esas chicas y, ¡listo! Todas estaban libres para discutir los detalles de su plan.
Los Reyes, por su lado, estaban bastante ocupados. Endymion veía los asuntos del palacio y Serenity y su hija creaban un nuevo Núcleo de Plata para reponer poco a poco los que se habían destruido y los que se llegaran a destruir. Tener repuestos NO era una mala idea.
Con la idea de que el Ente estaba con Usagi y Chibiusa, Ami y Rei se sentían libres de hablar. Procurarían discreción de todos modos. Rei estaba abrazada del cuello de Ami, a su espalda, mientras ésta trabajaba en su computadora. Analizaba más de cerca el Núcleo alterado. Por alguna razón, Ami sonrió de manera orgullosa.
─Quien hizo esto fue White, ¿verdad? ─preguntó Ami con una sonrisa pequeña.
─Sí, el décimo miembro del equipo que no podíamos recordar ─Rei también sonrió.
─Entonces ya sé cómo desarmar su bomba. Si siguió los planos originales ─mismos que tenía proyectados en una pantalla aparte─, entonces me doy una buena idea de qué modificó para enlazarlo todo con el escudo de Mint.
─Me alegra ─la sacerdotisa suspiró─. Ya sabemos qué hacer, ¿cuándo lo haremos?
─Según la información, la explosión sucederá de manera natural en cinco días más ─anotó Ami─. Por eso aceleraron las cosas, se está acabando el tiempo.
─Todo podría ser un desastre luego de esto, pero... Es la única solución.
─Podremos con eso, Ami ─Rei la apretujó con cariño y besó su cabeza─. Porque estaremos vivas para poder arreglar todo una vez más.
Ami sonrió. ─Cierto.
─Entonces...
─Hoy mismo. Apagaré el sistema cuando se meta el Sol ─anunció Ami con firmeza pese a su tono bajo de voz─. No debemos tomar riesgos ni esperar hasta el último minuto del último día, las cosas podrían complicarse y necesitaremos tiempo para pensar en otra estrategia en caso de que algo inesperado suceda.
─Tienes razón ─Rei suspiró y acercó su propio comunicador a su boca. Abrió un canal de comunicación adicional, privado y ajeno al sistema normal que Ami había habilitado para todas. Apenas el aparato dio la señal de que sus compañeras escuchaban, todas y cada una de ellas, suspiró una vez más─. Comenzaremos cuando se meta el sol ─anunció sin más.
─Entre más pronto mejor, me agrada la idea. Michiru y yo estaremos en casa para entonces ─dijo Haruka con una amplia sonrisa.
─Si creen que es lo mejor, que así sea ─respondió Makoto desde el bosque, estaba junto con Minako y ambas asintieron.
─¿Y qué hay de las Cures? ─preguntó Setsuna, Hotaru se encontraba a su lado.
─Ellas ya hicieron mucho más de lo que deberían, no debemos meterlas en una pelea que nunca fue suya ─dijo Ami con firmeza y clara preocupación por las pobres niñas─. Además, Minako nos dijo que ya casi no tienen fuerzas, ¿verdad?
─Así es, están muy debilitadas aunque no lo parezca a simple vista. Si alguna de ellas recibe un daño severo, quizá no lo resista ─respondió Minako de inmediato─. No podemos dejar que ninguna de ellas caiga, es lo mínimo que les debemos.
─Entonces digámosles que sean buenas niñas y se queden en el escondite hasta que nosotras terminemos con esto ─dijo Michiru con un tono divertido. Imposible no tratarlas como niñas, eso eran a sus ojos.
─Algo me dice que no querrán quedarse en la banca mientras nosotras peleamos con... Con lo que sea que nos espere luego de que provoquemos al Ente ─dijo Setsuna. Le constaba que todas ellas querían pelear, incluso las que estaban en el Cuarto especial de enlace querían intervenir desde hacía mucho.
─Oh, haremos que se queden en casa, se los aseguro ─eso sonó más bien a amenaza de parte de Haruka─. ¿Hay manera de encerrarlas en el hostal?
Am rió. ─No, es un simple hostal. La única manera de mantenerlas quietas sería dejándolas fuera de combate ─y eso todas lo entendieron─. Encerrarlas quizá sea inútil, tienen la fuerza y la energía para liberarse pese a sus condiciones actuales.
─Michiru y yo nos encargaremos de ellas ─dijo Haruka una vez más y... Todas sabían que quizá no sería de la manera más amable posible. Pero ésta vez lo harían con más cariño y preocupación, cosa buena para las Cures.
─No vayas a ser demasiado brusco, papá Haruka ─Hotaru ya se daba una idea de lo que haría Haruka, sólo rió de manera nerviosa.
─Yo me encargaré de que se mida ─dijo Michiru igualmente divertidas. Ya todas sabían en qué sitio estaban escondidas las Cures de todos modos.
─Ahora que tenemos un plan, sigamos. No podemos dejar que ese Ser nos escuche y todo se acabe antes de que podamos hacer algo ─intervino Ami con un poco más de seriedad. No se veían entre sí en esos momentos, pero era obvio que todas estaban tensas en ese justo momento─. Apenas se meta el Sol, lo haré.
─Y para ese entonces, debemos estar todas aquí en el Castillo y con las Cures aseguradas para que no les pase nada ─continuó Minako con su voz de mando─. Pelearemos contra lo que sea que se nos plante enfrente ─sonrió y miró a Makoto con una sonrisa.
─Es nuestro planeta, es nuestro universo, debemos protegerlo nosotras ─dijo la Senshi del Trueno con firmeza.
Todas respondieron un sí al unísono y finalizaron la comunicación sin más antes de seguir con sus actividades normales, como si nada sucediera, como si siguieran apuradas con el asunto de las peligrosas Cures haciendo de las suyas.
Así debía ser y así fue por las siguientes horas.
~ o ~
Lo que nadie le avisó a las Cures era que recibirían no una llamada para seguir planeando su siguiente ataque, si no una visita de dos inesperadas personas. Hasta el momento habían obedecido la indicación de recuperar fuerzas en el hostal. Comer y dormir todo lo que les fuera posible. Eso hicieron para la tarde estaban más repuestas y listas para seguir, se notaban emocionadas.
Grande fue su sorpresa cuando un par de caras conocidas pero inesperadas entraron directamente al hostal donde todas se encontraban. Las Cures estaban en la Sala de estar viendo las noticias por la televisión cuando un par de voces las hicieron respingar.
─Buenas tardes, pequeñas Pretty Cures ─fue el "amigable" saludo de Sailor Uranus mientras estaba de pie en el umbral de la puerta junto con su acompañante, tenía las manos en la cintura.
─Es bueno ver que están en buenas condiciones ─dijo enseguida Neptune mientras mantenía una pose en apariencia relajada y con los brazos cruzados─. Nos alegra mucho verlas repuestas y con energías.
El par casi rió al ver al grupo de diez respingar, ¡en serio les sacaron un susto a las pobres!
─Lady Uranus, Lady Neptune... Ah ─Black fue la primera que logró sacar la voz. Era imposible no sentirse amedrentadas con semejantes figuras justo al frente y bloqueando la entrada principal... Sobretodo luego de todos los escarceos en sus batallas recientes.
─Calmen, niñas. Minako ya nos hizo saber todo y estamos aquí para ver que estén mejor, estamos al tanto de sus condiciones actuales y aprovechamos para venir a darles un vistazo ─dijo Michiru con un gesto totalmente calmo que en serio relajó a las chicas. Incluso tomó asiento en el sofá de la pequeña sala de estar.
Haruka hizo lo mismo, ésta vez su gesto era más amigable. ─¿Están bien? ¿Tienen suficiente comida aún? Si no, mandaremos a pedir más.
─Estamos bien hasta el momento, nos mandaron bastante y eso lo agradecemos mucho ─Karen fue la que se animó a hablar ésta vez, Kurumi estaba abrazada de su brazo. Ellas dos en especial se toparon mucho de frente a ellas en más de una incursión.
─Nos alegra ─dijo Michiru con una sonrisa. Y tanto ella como Haruka estaban al tanto de que las tres chicas que les ayudaban a no convertirse en átomos también les veían desde un cuarto especial entre ambas dimensiones.
─Lady Neptune, ¿ya han decidido el siguiente paso del plan? ─preguntó Honoka con marcado apuro pero con seriedad y respeto.
─Yukishiro Honoka, ¿verdad? ─preguntó Uranus y la chica asintió. Sí, ella era la décima.
─Bien, pequeña Honoka, me alegra que lo preguntes, porque ya hemos decidido lo que vamos a hacer ─la Senshi de los Mares sonrió de dulce manera─. Ésta misma tarde, cuando se meta el sol en un par de horas, apagaremos el sistema de las Torres por completo ─informó con calma y un toque necesario de seriedad─. Luego de eso provocaremos al Ente y nos las arreglaremos contra lo que sea que salga.
─Sin que ningún Universo explote en el proceso, eso se los aseguramos ─agregó Haruka con un brillo especial en sus ojos, un destello que indicaba que estaba lista para la batalla.
Las Cures se miraron entre sí con una sonrisa visiblemente feliz.
─¡Estaremos listas y más recuperadas para pelear con ustedes! ─exclamó una animada Nozomi con ambos brazos al aire.
─Desde que comenzó todo esto, siempre hemos querido pelear a su lado ─dijo Nagisa con una sonrisa amplia─. Resultó que fue contra ustedes, pero ya no pensemos en eso ─rió de manera nerviosa─. ¡Pero ya podremos pelear como queríamos!
─Cuenten con toda nuestra fuerza, salvaremos nuestros Universos juntas ─Saki se animó a hablar mientras miraba a las visitas y a Mai con alegría.
Haruka y Michiru sonrieron un poco más y al menos la primera se puso de pie. Un vistazo más de cerca y en condiciones más adecuadas finalmente les dio a saber eso que se les pasó de largo. Ese detalle que les enfadaba no haber percatado antes. Miraron esos rostros, esos ojos, esas sonrisas... Tenían energía pero no estaban brillando. Las pobres se estaban apagando poco a poco, su brillante luz era la señal de se estaba extinguiendo por culpa de las repetidas incursiones a Tokio de Cristal, y muchos saltos en el tiempo. Se estaban desgastando, eran como estrellas moribundas en ese momento, estrellas que soltaban su más intenso brillo justo antes de explotar y destruirse.
Michiru tensó la quijada, Haruka apretó los puños. Ambos gestos muy discretos.
La pareja estaba lista.
─Me temo que ustedes, pequeñas, no participarán en esa pelea ─ordenó Haruka con un cambio completo de humor y de voz. Ahora era dura y severa.
La noticia, como ya lo esperaban, no le cayó bien a las chicas.
─¡Oye, hemos estado peleando todo éste tiempo por salvar a Tokio de Cristal también! ─fue el sitio donde sí pudo casarse con Karen después de todo─. ¡Merecemos estar en esa pelea! ¡Esa cosa nos hizo pasar por mucho, nos la debe! ─reclamó Kurumi mientras daba dos pasos al frente para encarar a Haruka de agresiva manera. Ésta vez Karen no la detuvo, estaba de acuerdo con ella.
─¡Nosotras también pelearemos contra ese ser, no pueden dejarnos fuera! ─reclamó Mai con igual indignación.
─Nos están malentendiendo, pequeñas ─dijo Michiru con una sonrisa amenazante─. No era una pregunta, es una orden.
Y el súbito aumento en la energía de ambas Senshi alarmó a las Cures.
No hubo ni medio segundo de silencio. Las Senshi de Urano y Neptuno hicieron explotar su poder al grado de literalmente pulverizar el hostal y algunas casas adjuntas. Todas vacías, por cierto. No hubo nadie herido... Nadie de afuera, vaya, porque a los pies de ambas guerreras estaban las diez Cures tumbadas y completamente fuera de combate.
Haruka suspiró, Michiru se acercó a Milky Rose, quien en un impulso intentó cubrir a Cure Aqua. Sin éxito, claro. Sonrió de manera dulce y le acomodó el cabello.
─Lo sentimos, pequeñas. Pero ninguna de ustedes iba a cooperar, son guerreras después de todo. Como nosotras.
Mientras Michiru cargaba primero a Milky Rose para poder llevarla a ellas y a todas a otro sitio seguro, Haruka miró al cielo y habló en voz alta y fuerte. Quería hablar con las otras chicas a sabiendas que ellas vieron lo que hicieron.
─¡Teníamos qué hacerlo! ─ésta vez se notaba agravada, molesta consigo misma─. ¡Ustedes deben sentirlo! ¡Sus energías están al límite, si la pelea se sale de control, si algo malo pasa, entonces podríamos perderlas! ─apretó los puños y se inclinó toda a manera de disculpa─. Se están apagando y no lo permitiremos. No dejaremos que sus estrellas mueran...
Michiru miró al cielo por igual. ─Las pondremos a salvo, así que no se preocupen por ellas, aún respiran. Para cuando despierten, seguramente ya todo habrá acabado, y volverán a casa juntas ─sonrió─. Tienen nuestra palabra.
Y dicho eso, entre ambas movieron a las chicas a un nuevo sitio: Al castillo usando los teleportadores. Tenían el sitio perfecto: las celdas de contención que estaban un par de pisos abajo del castillo. Estaban designados para los criminales más peligrosos. Sellados por un material fuerte y con energía. No eran pocilgas, de hecho estarían cómodas.
La parte graciosa era que realmente nunca las ocuparon porque los crímenes bajaron en cuestión de meses hasta que sus índices eran literalmente de cero. Tan abandonadas estaban, que ni siquiera tenían guardias y estaban cerradas sin una sola protección o seguridad electrónica en el acceso principal.
Justo ahí las llevaron y al menos procuraron dejarlas cómodas con mantas, almohadas y más comida y bebidas para cuando despertaran. Oh, y algunos botiquines.
Para cuando le hicieron saber a sus compañeras lo que hicieron, éstas sólo pudieron reír con nerviosismo.
─Si les sirve, están respirando. No les hicimos mucho daño, sólo fue el impacto de nuestra energía ─dijo Haruka con mucha soltura y una sonrisa desvergonzada.
─Además, ellas claramente no querían quedarse en la banca mirándonos pelear, no podíamos dejar que les pasara nada ─continuó Michiru─. Tuvimos que asegurarlas. La pusimos en las celdas como les dijimos. Ahí no tiene porqué pasarles nada malo.
Hotaru suspiró antes de reír de manera nerviosa. Todas estaban en la Nevera, Setsuna les escuchaba desde la sala del tiempo y eran minutos los que faltaban para que se metiera el Sol. El cielo estaba con ese color dorado, tostado mientras el Sol parecía derretirse en el horizonte. Justamente eso estaban viendo desde uno de los monitores. Ami ya había metido la secuencia de desactivación del Sistema de Red de las Torres de Cristal, un toque de su dedo en el tablero de control y todo se apagaría.
Sólo esperaban.
~ o ~
La Reina, el Rey y la Princesa miraban el atardecer por igual desde uno de los altos balcones del castillo. Ya habían acabado con sus deberes del día, pudieron hacer dos núcleos extras para reponer al menos dos de los cuatro que ya habían perdido por las explosiones.
─Es un atardecer muy bonito ─dijo la princesa mientras miraba el horizonte─. He viajado mucho y de todos los atardeceres que he visto, los de aquí son los que más me gustan, porque la ciudad comienza a brillar, es cómo ver estrellas.
Mamoru sonrió. ─Así es, nuestra ciudad es la más brillante de todas y la protegeremos.
─Pronto daremos con las Cures y... Quién sabe, quizá logremos que se hagan nuestras amigas y puedan ver estos hermosos atardeceres a nuestro lado.
Y hablando de amigas, las chicas habían estado bastante ocupadas también. Ni siquiera percató cuando Haruka y Michiru volvieron al Castillo, estuvo muy ocupada con su hija trabajando en los nuevos Núcleos de Plata. Aún no daban con las Pretty Cure, pero confiaba en que sería muy pronto, ya prácticamente las tenían acorraladas.
Quien también disfrutaba de esa vista junto con ellos era Nur. Concordaba con la princesa. Ella, que ya había visto más de una estrella en el universo, que había viajado por el espacio sideral en compañía de sus descendientes incluso después de su muerte, también encontraba hermoso el atardecer en ese mundo, en esa ciudad.
Estuvo todo el tiempo con ellas poniendo de su parte para armar esos nuevos Núcleos. Un buen trabajo si se le permitía la falta de humildad.
Los últimos rayos del astro rey se estaban apagando de a poco, el cielo se oscurecía, las luces en el cielo y en la tierra ganaban fuerza, dando a la vista un espectáculo que, si bien era el de siempre, no perdía la capacidad de sorprender, de hacer sonreír al espectador.
Lo que más brillaban eran las Torres salpicadas en la toda la ciudad, la Torre 00 la más brillante de todas. Usagi se dio un momento para mirar esa Torre, era la más cercana que tenía después de todo, estaba en la explanada frente al castillo. Nur también miraba a sabiendas de los sentimientos que tenía su pequeña Serenity en esos momentos. Pensaba lo mismo, que iba a proteger esa luz a toda costa.
Y de pronto, la luz se apagó.
El Rey, la Reina y la Princesa se alarmaron al ver que la Torre 00 se apagaba sin más, y luego de ella, todas las Torres a la vista comenzaron a hacer lo mismo. Nur también se alarmó. ¡Nada de eso estaba bien! ¡Qué sucedía!
Y los tres lo sintieron, fue como si alguien abriera una puerta por donde entraba el aire frío.
La protección había caído.
Por la época del año, lo normal era que hiciera frío justo como en los tiempos anteriores a la Era de Hielo. Desde que tenían la bendición del Cristal de Plata, la temperatura era permanentemente templada.
Y ahora el frío los golpeaba.
Ellos tres no fueron los únicos en percatarlo, la gente en la ciudad también y, aunque no lo vieron, todo pareció paralizarse. Todos y cada uno de los habitantes lo sintieron, fue cómo si alguien les hubiera jalado la manta de la cama y les atacara el frío de golpe. Obviamente notaron que las Torres se apagaron.
Nur lo sintió, la Red se había cortado. Ella, por ser parte del Cristal de Plata podía sentir muy bien el poder maximizado por la Red de Torres y, ahora, fue como arrebatarle algo de las manos. Justamente se miró sus fantasmales manos al sentir que algo le faltaba.
Una fuerte ráfaga de aire obligó a la familia a cubrirse un poco.
─¡Esto no está bien! ─exclamó Serenity con horror, de inmediato tomó su comunicador─. ¡Ami, Ami, las Torres se apagaron! ─por supuesto que era con ella con quien debía consultar ese problema primero.
─Usagi, vengan pronto, ya sabemos lo que pasa ─respondió Ami con voz tensa y apurada, pero no por las razones que su amiga creía─. Los esperamos en la Sala del Trono a los tres ─y cortó la comunicación sin más.
La familia se miró entre sí, ¿porqué en la Sala del Trono? Eso no estaba cerca de la Nevera y esos asuntos debían verse ahí y no en la sala más amplia del castillo, ¿verdad? Tampoco tenían tiempo de pensarlo demasiado, tenían que ver ese asunto antes de que todo se saliera de control. No lo vieron ni lo notaron, pero Nur sí, la Red ya estaba completamente apagada hasta la última al otro lado del planeta. Fueron unos pocos segundos lo que tomó todo el proceso de apagado.
Los tres corrieron a donde Ami les mandó a llamar y grande fue su sorpresa al ver que todas las Senshi estaban ahí, incluso Setsuna que se supone debía estar en su zona cuidando de las Puertas del Tiempo.
Usagi tragó saliva, tenía una extraña sensación en el corazón. No sólo ella, Nur tenía una extraña pesadez. Era como si tuviera un cuerpo físico de nuevo. La sensación pesaba, la asfixiaba incluso y tanto había pasado desde que sentía algo tan orgánico que tuvo el impulso de abrazarse a sí misma. Y en serio sintió hacerlo. Sus propias manos eran frías, todo comenzaba a darle vueltas por alguna razón.
─¿Chicas?
Venus dio un paso al frente y miró a su Reina. Justo en ese momento lo sintieron, esa extraña pesadez ahora era más palpable. Todo tenía sentido, si el poder de ese ser estaba apoyado en la Red, el haberla apagado provocó algo que al fin la hacía perceptible. Tan perceptible que incluso el Rey miró en dirección a su esposa al percatarse de esa presencia extraña.
─Esto ─Endymion no sabía qué pensar─. ¿Qué es lo que pasa?
─Es justo lo que vamos a averiguar ─dijo Venus con gesto serio y miró en dirección a su Reina, pero obviamente sus siguientes palabras no estaban dirigidas a su amada amiga, si no a ese ser sobre ella que al fin estaba dando señales de su existencia─. ¡Escucha bien, sabemos que estás aquí! ─exclamó mientras se acercaba a su reina con pasos firmes y rápidos.
Makoto tomó a su Rey por el brazo para alejarlo, no estaba de más la precaución. Hotaru hizo lo propio con la princesa, quien opuso un poco de resistencia.
─Hotaru, ¿qué están haciendo? ¡Minako está amenazando a mamá!
─No es a ella ─aclaró de inmediato la Senshi de Saturno, haciendo que su princesa mirara de nuevo la escena─. Ya deberías poder verla.
Por su lado, Serenity retrocedió un paso. No pudo decir mucho pero sí notó que Minako NO le estaba hablando a ella, si no a algo más. Lentamente giró su cabeza como para ver por encima de su hombro y...
Abrió más los ojos al notar algo ahí.
Venus tomó aire. ─¡Sal, revélate! ¡Eres tú lo que las Cures han estado buscando! ─era el momento de la verdad, era el momento de sacar a ese Ser de su escondite dentro de Usagi y encararlo. Sus amigas estaban al pendiente, alertas─. ¡Seas lo que seas, cualquiera sea tu origen...! ─apretó la quijada─. ¡Tú provocarás la destrucción de éste Universo y el de las Cures! ¡Sal!
Hubo un tenso silencio. Notaron que el Cristal de Plata que colgaba del cuello de Usagi comenzaba a brillar, pero la Luz se notaba turbia, casi sucia, por explicarlo de alguna manera. La sensación pensada empeoró, era como si una enorme mano quisiera aplastarlas. Toda esa era la energía de Nur, la energía en Caos del Cristal de Plata. Después de todo, ella era una con el Cristal.
Nur supo que le hablaban a ella. La caída de la Red y esa extraña sensación, en conjunto con los reclamos inesperados de Sailor Venus, hicieron algo.
Hicieron mucho.
Ahora sí todos fueron testigos de cómo una silueta se formaba por encima de Usagi en forma de niebla gris, casi oscura, todo salía del Cristal de Plata.
Nur pudo sentirlo. No fue capaz mantenerlo más. Ese pequeño espacio de bolsillo donde tenía encerrada la Oscuridad del corazón de las personas, colapsó junto con ella.
Lo siguiente que se escuchó fue una explosión, seguido de ello un temblor.
Hasta ese momento, tanto Endymion como la princesa percataron que no había un sólo guardia ni servidumbre cerca. Makoto los mandó afuera a todos. ¿Porqué eligieron la sala del trono? Porque era la parte más resistente del castillo. Y el que tuvieran a las Cures resguardadas en las Celdas de Alta Seguridad no era casualidad, también eran seguras y resistentes. Incluso si se les caía el castillo encima, no les pasaría nada a las chicas.
Makoto mandó a todos los guardias a reguardar los alrededores del castillo con la excusa de que temían que sus "enemigos nuevos" fueran a hacer algo. Tenían órdenes de no entrar y de evitar que la gente se acercara demasiado.
Justo así estaba funcionando todo. Los asustados ciudadanos comenzaron a llegar al castillo por montones. Los guardias los mantenían a raya argumentando que seguramente era algo con esos enemigos, sobretodo luego de escuchar la explosión y sentir el temblor.
Para la gente y los guardias todo tenía sentido. Los enemigos atacaban el castillo y sus Reyes y las Senshi los enfrentaban.
Y hablando de las dichosas enemigas, éstas despertaron luego de escuchar la explosión. Se descubrieron a sí mismas en una bien iluminada celda amplia. Y si se despertaron, fue porque sintieron la misma sensación pesada que precedía a la Gran Explosión, pero la explosión no fue de dimensiones cósmicas, solamente provocó un temblor.
Podían sentir esa presencia en todo su esplendor.
Black lanzó un grito de furia.
─¡Nos sacaron de la pelea! ─de inmediato fue a tratar de tumbar la puerta de la celda usando su fuerza física superior. No era una celda con rejas, era un cuarto completamente cerrada con un techo alto.
─¡Tenemos que ir, no podemos dejar que peleen solas! ─Bloom fue con Black a ayudarle a salir de ahí.
Todas sabían que estaban encerradas porque las Senshi no querían que les pasara nada malo, ¡pero ellas querían ayudar por sus propias razones!
No lo veían pero arriba, en la Sala de Trono, Nur finalmente había tomado una forma más palpable, más visible.
Más oscura.
Continuará...
