LA LUNA Y LAS ESTRELLAS

Por: Escarlata

Sailor Moon y Precure pertenecen a Toei, el plot es mío

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PARTE 11

Todos en el planeta, literalmente, comenzaron a notar y sentir cambios en sus alrededores, sobretodo en el asunto ambiental. Sitios que antaño tenían un clima brusco o poco cómodo en general, volvieron a sentir el embiste del aire frío, de ligeras briznas de lluvia o de un calor unos grados más arriba a lo que estaban ya acostumbrados con la bendición del Cristal. La gente también notó, desde luego, que las Torres estaban apagadas y eso fue una clara señal de alarma.

Las autoridades locales comenzaron a comunicarse masivamente al Castillo en la nueva capital del mundo, Tokio de Cristal. Nadie respondía, al menos nadie en el mando superior salvo segundos al mando bajo las órdenes de Jupiter. La respuesta sólo era una: un enemigo estaba atacando el castillo. La voz se corrió en cuestión de minutos, literales, y ya todos daban por hecho que se trataba de los mismos enemigos que habían provocado el apagón de las Torres. ¡Se atrevieron a atacar el castillo!

Eso por un lado, por el otro...

Más de una persona, no que fuera una sensación generalizada, comenzó a sentir una extraña pesadez en el pecho, una sensación molesta que no sabrían explicar del todo. Otros comenzaron a experimentar una ligera pero repentina sensación de cansancio. Pero hubo un cambio más notorio e inmediato que asustó a más de uno: los árboles comenzaron a perder sus hojas en cuestión de minutos. Muchas de ellas ni siquiera se secaban, simplemente caían. Flores y hojas de árboles fuera de temporada simplemente caían.

Muchos se asustaron.

Pero no las Cures dentro de la celda reforzada.

Mientras Black y Bloom usaban su fuerza bruta para tratar de derribar esa condenada puerta, el comunicador de Egret sonó, eran sus amigas al otro lado y les hicieron saber lo que pasaba por fuera del castillo, Hikari, Michiru y Kaoru no tenían manera de ver al interior del castillo pero sí todo lo de afuera. No sabían lo que las Senshi estaban haciendo en ese momento, pero sí todo lo que comenzaba a suceder en todo Tokio de Cristal y seguramente en el mundo.

─Mai, las flores ya están cayendo ─reportó Michiru con un tono que se notaba alegre de alguna manera, aliviado. En serio estaba aliviada.

La dibujante sonrió ampliamente, miró a sus amigas. ─Apagar el sistema funcionó, los espíritus de la naturaleza al fin están teniendo un respiro ─informó de inmediato y hasta el par de brutas que trataba de tirar la puerta hicieron una pausa.

─Lo hicieron, en serio lo hicieron ─Bloom cayó de rodillas, se notaba contenta aunque su sonrisa se quebrara a momentos por culpa de la emoción.

─Eso quiere decir que no habrá ninguna Gran Explosión ─dijo White con un inmenso alivio─. Nuestros universos están a salvo, lo logramos ─sonrió por lo bajo, eso era lo que habían estado buscando, que nada explotara de esa manera tan masiva, pero ahora podían sentir esa misma energía de manera más dispareja, desordenada. Ese Ser seguramente ya estaba afuera─. Tenemos que ir con las Senshi.

─¡Sí, iremos y le romperemos la nariz a esa cosa! ─exclamó Black, lista para seguir con su trabajo de derribar esa condenada puerta. Honoka les hizo saber que esas eran las celdas de alta seguridad del castillo, preparadas para contener a cualquier prisionero peligroso. Todo eso lo supo en la primera incursión cuando Venus bromeaba con encerrar ahí abajo al que soltara los secretos del proyecto.

─Las Senshi las dejaron donde... Donde sea que estén ahora mismo para que no les pase nada ─dijo Hikari de inmediato de manera apurada─. No quieren que algo malo les pase, chicas.

─Sus energías están al límite, ellas se dieron cuenta ─Kaoru tomó el turno con su tono serio y duro─. Por otro lado, aunque ya no esté potenciada por las Torres, el poder del Ser es tan enorme que se siente justo donde estamos. Si las ataca a alguna de ustedes con esa nivel de poder, podría ser fatal.

Dream apretó los puños. ─Y también podría serlo para las Senshi, ¿o no? ─preguntó pero no obtuvo una respuesta inmediata, era obvio que las Senshi podrían sufrir la misma suerte─. Si peleamos juntas podremos ganar, si estamos con ellas nos protegeremos mejor entre todas. ¡Tenemos que estar ahí!

Se escuchó un suspiro al unísono por los comunicadores.

─A decir verdad, se nos prometió que también estaríamos en la pelea, pero aún no sabemos si salir de aquí las afectará a ustedes ─dijo Hikari, tratando de mantenerse calmado.

─Bueno, ir a esa pelea podría ser fácil para nosotras ¡si pudiéramos salir de ésta celda! ─Black le dio una patada a la puerta de la misma y lanzó un grito de frustración─. ¡No sirve de nada que queramos ir con ellas a pelear contra esa cosa, si ni siquiera podemos con ésta puerta! ¡No puedo creerlo!

─Consultaremos con la Reina de la Luz si podemos ir con ustedes. Quizá podamos ayudarlas a salir ─dijo Kaoru y la comunicación se cortó. Tenían que moverse y pronto.

No necesitaban que nadie les dijera lo resistente que era el castillo y todo su interior, que no se les cayera encima luego del primer temblor era prueba suficiente, aunque White se daba una buena idea de qué tanto podría aguantar la estructura gracias a su experiencia trabajando con las Senshi durante el proyecto de las Torres. Era mucho más fuerte de lo imaginado. Si el castillo resistió más de un ataque en su momento y se convirtió en su bastión más seguro, sus méritos tenía.

Mientras las Cures trataban de escapar de su cautiverio para llegar donde las Senshi tan pronto fuera posible, en la Sala del Trono los presentes eran testigos del inesperado despertar de un inesperado ser.

La potente explosión de energía mandó a volar a todos los presentes. Jupiter protegió a su Soberano con su fuerte cuerpo mientras la Senshi de Saturno hacía lo propio con la princesa, las demás guardianas salieron disparadas contra muros y columnas y el castillo sufrió un aparatoso temblor que se sintió incluso en el exterior y fue el que asustó a la gente que estaba cerca del castillo, y el mismo que sintieron las Cures en la parte de abajo. Pese a eso, sólo hubo algunas grietas en un par de muros y algunas piezas de cantería cayeron desde el alto techo, nada que significara un daño importante. Mercury podría constatar ese último dato con ayuda de su visor.

El castillo había sido construido para resistir cualquier ataque y acababa de demostrar su resistencia. Los presentes se habrían enorgullecido de ello de no ser por la fantasmal figura oscura que se levantaba sobre la absoluta soberana del planeta, unidas por un hilo de energía sucia que salía del Cristal de Plata.

El parecido entre la criatura y su Reina era tan evidente que cualquier juraría que estaba viendo a la antigua Reina Serenity del Milenio de Plata, así de parecida era a los miembros de la familia de la Luna Blanca. Usagi miraba hacia arriba con sorpresa, el Ser le miraba también y era notorio el cariño con el que la contemplaba a pesar de estar sobrepasada por esa especie de corto circuito, no había manera en que Nur no mirara a su pequeña Serenity con cariño.

─¿Quién eres tú? ─preguntó la Reina con voz tensa, sorprendida en parte, nadie podía culparla. Se mantuvo firme pese a todo─. ¿De qué hablan las chicas? ¿Qué es eso de que tú provocarás la destrucción de éste universo y el de las Cures? ─imposible pasar por alto la intensa explosión que sacudió todo el castillo, ¡todos seguían en el suelo por eso!

Nur estaba igualmente confusa. Se sujetó más fuerte el pecho mientras trataba de calmar esa pesada sensación en su interior, también ese enojo que crecía y crecía más porque acababan de arruinar todo el trabajo de su Serenity. La furia seguía subiendo y, no lo sabía, pero eso era culpa de toda la energía negativa que estuvo guardando y que la manchó al momento de liberarse en la explosión.

La energía poco a poco oscurecía su etérea figura, abrió la boca y grande fue su sorpresa al notar que podían escucharla, todos los presentes pudieron percibir su voz.

─Yo no estoy aquí para... Para destruír nada ─dijo Nur mientras se abrazaba a sí misma con fuerza. Miró que todos se ponían de pie, pero las Senshi estaban en clara posición de batalla, de hecho, Mars estaba a nada de correr hacia Serenity para tratar de separarla de ella, lo sabía por como estaba posicionada─. Yo... Yo... ¡Ngh! ─su pecho comenzaba a doler como hacía mucho no le dolía, incluso estaba respirando con fuerza y sintió hiperventilarse, ¡eso era ridículo! ¡No tenía un cuerpo físico! Abrió más los ojos al notar que su piel comenzaba a llenarse de la oscuridad que con tanto empeño había estado encerrando.

─¡Por favor, dinos qué pasa! ─insistió la Reina, asustada porque ella podía sentir toda la alteración en el Ser, no con toda su intensidad, pero era obvio su lazo energético. Miró a sus amigas─. ¡Por favor, díganme qué pasa!

Venus rápidamente tomó la palabra, tenía la información aún fresca en su cabeza. Frunció el ceño, atenta a cualquier reacción del Ser. La energía que estaba desprendiendo era tan pesada que con trabajos podía mantenerse en pie, notó que sus compañeras estaban en las mismas condiciones.

─Ese Ente, sea quien sea, ha estado sacando la Oscuridad del corazón de los habitantes del planeta desde que inauguramos las Torres de Cristal ─dijo Venus con voz seria y tono firme─. Usando precisamente el alcance de las Torres mismas.

Los soberanos quedaron sorprendidos al escuchar eso, Nur no tanto, no negaba que había estado haciendo eso porque no se trataba de algo malo, al contrario. Quiso decir algo, pero un golpe pesado en su pecho la calló.

─La ha estado guardando, acumulando por todos estos años ─continuó explicando la Senshi del Amor─. Y también ha excedido los niveles de energía de Luz ayudada por las mismas Torres. Todo eso creó un desbalance y en algún momento la energía Oscura se le escapó, creando una explosión potenciada por las Torres mismas. Una energía tan fuerte que devoró nuestro universo y el de las Cures.

─¿Qué? Hablas como si esa explosión ya hubiera sucedido ─Serenity sacudió la cabeza, la información era clara pero era demasiado sorprendente y pesada como para digerirla a la primera. Miró al Ente sobre ella y se puso de pie─. Tu voz, recuerdo haberla escuchado en más de una ocasión... ¿Porqué haces todo esto?

─Yo... Yo no quería ─murmuró Nur, demasiado sobrepasada como para entender todo lo que le estaban diciendo─, yo no sabía...

─Las Cures han regresado atrás en el tiempo en nuestro mundo ayudadas por mi poder ─confesó Pluto de inmediato─, todo para descubrir la causa de la Gran Explosión antes de que ocurra. Han regresado una y otra y más veces de las que puedo contarles ahora mismo... Hasta que dieron con la respuesta ─usando su Orbe, señaló al Ente de manera acusatoria─. Tú lo provocas sin darte cuenta, tú destruyes ambos universos.

─Por eso las Cures estaban destruyendo las Torres, para evitar la destrucción ─concluyó Endymion, entendiendo perfectamente bien todo. Sin esperar demasiado, corrió hacia su esposa para tratar de recuperarla, pero no pudo hacer ningún contacto, a escasos centímetros de tomar su mano, un destello de esa energía sucia lo lanzó varios metros. Makoto lo atrapó antes de que cayera al duro suelo─. ¡Usako!

─¡Diablos! ─Mars también intentó recuperar a su amiga, pero sufrió el mismo destino que Endymion, siendo atrapada por Uranus antes de hacerse más daño─. ¡Deja ir a nuestra Reina, monstruo!

Esas palabras hicieron que Nur abriera más los ojos y mirara con coraje a las Senshi, no podía soportar que la miraran de esa manera, no podía con esos ojos acusatorios. Gritó con furia y una onda de energía volvió a lanzar a todos lejos, a todos menos a la joven princesa, que quedó sorprendida al notarse de pie mientras los demás rodaron por el suelo de la sala del trono.

─¡Ella es mi hija! ¡Ambas lo son! ─gritó Nur, refiriéndose también a la princesa.

Mercury apretó los labios y miró Neptune que quedó a su lado, le mostró rápidamente el análisis y los niveles de energía fuera de control que mostraba la pequeña pantalla de su computadora de mano. ─Se está desestabilizando demasiado ─dijo entre dientes─. Su energía tiene el mismo tipo de onda que el Cristal de Plata. Está unida a nivel molecular con el mismo Cristal y ambas sabemos lo que esto quiere decir.

─Quiere decir que ella siempre ha estado en el Cristal ─completó Neptune y Mercury asintió. Además, por lo que dijo el Ser, era más que obvio que debía ser una antepasada de su Reina y su princesa, alguien de la familia de la Luna Blanca.

─¡Por favor, deja ir a mi mamá! ─suplicó la princesa, corriendo hacia su madre. Todos estuvieron a nada de pedirle que no se acercara, pero a ella no la repelió ninguna energía, pudo abrazar a su madre sin problema.

─Nunca... Nunca le haría daño a ella ni a ti... Yo... Yo sólo... Quería ─un dolor más en el pecho, se apretó tan fuerte que casi hacía trozos su fantasmal ropa. Ya no se veía tan fantasmal a decir verdad, podía sentirlo─. Yo...

Serenity abrazó bien a su pequeña princesa y frunció el ceño, pero no con enojo ni coraje, más bien con la misma determinación que sus seres más cercanos le han visto poner en los momentos donde más brilló y donde mejor mostró el alcance su poder. Podía sentir el dolor de ese Ser casi como propio, casi, porque era capaz de mantenerse en pie mientras el ente apenas si se mantenía a flote.

Suspiró hondo.

─Nur.

Nur miró a su pequeña en cuanto escuchó su propio nombre, pero no pudo responder nada. Una intensa onda de energía llegó prácticamente de la nada y la primera en notarlo a tiempo fue Mercury gracias a su visor y computadora.

─¡CÚBRANSE! ─ordenó Ami con voz fuerte y todos los presentes obedecieron. Se tiraron pecho tierra y se cubrieron las cabezas con ambos brazos. Serenity abrazó fuerte a su hija y lo siguiente fue una segunda explosión que rompió todos los resistentes cristales de sus alrededores, así como los trozos ya endebles de la sala.

No hubo necesidad de ninguna computadora, el Rey y las Senshi sentían la aplastante energía que trataba de dejar a todos contra el suelo. La sensación tardó unos segundos en pasar. Se pusieron de pie de inmediato y lo que vieron dejó a todos sin habla. La princesa estaba tirada a un lado, no estaba herida, sólo atontada. El problema no era ella, si no que la poderosa Neo Reina Serenity era la que estaba rodeada por la energía manchada del Cristal. Su cabello había tomado una coloración totalmente plateada y brillaba de los pies a la cabeza. Su poder era intenso, era monumental, pero toda su energía estaba sucia por la energía oscura que manchaba por completo el Cristal de Plata.

Nur no estaba a la vista, pero para todos era obvio dónde se encontraba.

─¡Usako! ¿Puedes escucharme? ─preguntó el Rey, acercándose un par de pasos hacia su esposa. Estiró su mano, pero una energía invisible lo levantó y lo hizo quedarse junto a la princesa. Enseguida una esfera de energía cubrió a ambos, como si quisiera protegerlos─. ¡Usako, despierta! ¡¿Qué piensas hacer?!

─No soy tu esposa, Guardián de la Tierra ─respondió la que en ese momento No era la Reina, era la voz de Nur en mezcla con la de Serenity, una doble voz que hacía eco en cada rincón del castillo─. Ella está a salvo, no le pasará nada. A ustedes tampoco ─miró a las Senshi y luego al Rey y a la Princesa─. A ustedes menos, son mi familia, cada uno de ustedes lo es ─cerró los ojos y apretó ambos puños.

Nur estaba totalmente sobrepasada al sentirse en un cuerpo sólido y mortal después de un tiempo imposible de cuantificar. El cuerpo de su Serenity. Se sentía fuera de sí y a la vez tan llena que no podía expresar todo lo que estaba experimentando en ese momento.

─Mi única intención ha sido ayudar a la gente que tanto amo ─apretó los puños con furia, frunció el ceño y notó que las Senshi temblaron por una sensación similar al miedo. Les sonrió con dulzura. O al menos ella misma se percibió así, porque las Senshi vieron una cosa totalmente distinta: una sonrisa retorcida, casi maníaca era la que adornaba el rostro que trataba de mostrarse afable─. Ayudar a mi pequeña Serenity en el Reino que tanto les costó construir y poner en paz, pero esas Cures llegaron a acabar con todo nuestro trabajo ─su gesto se deformó por completo, haciendo que las Senshi incluso retrocedieran un paso al ver la furia en esos ojos de luna.

Nur no se notaba a sí misma, pero desprendía tanta energía tan pesada y tan caótica que no era necesario que lanzara ataque alguno, las Senshi ya se sentía golpeadas por su sola presencia.

─Me encargaré de ellas y luego devolveremos nuestro planeta a la normalidad ─dijo y simplemente caminó hacia la salida más cercana, no sin antes mirar con una sonrisa a las Senshi─. Puedo sentirlas, gracias por traerlas al calabozo del castillo, me ahorraron el trabajo de buscar a esas molestas niñas ─siguió su camino con pasos lentos, despreocupados.

Eso sí no pensaban permitirlo. Las Senshi corrieron con recuperadas fuerzas para rodear a Nur y evitar que avanzara más. Estaba completamente fuera de sí, todos sus gestos lo decían, su energía era un caos, el Cristal comenzaba a teñirse de negro desde la base y no necesitaban analizar mucho para saber que eso era malo.

Por lo menos, pensaron, su Rey y su Princesa estaban a salvo, pelearían contra ella de ser necesario. ¿Contenerse de pelear contra su propia Reina? ¡Por supuesto que no! No que les gustara la idea, simplemente habían pasado por demasiado como para contenerse por algo tan simple, no sería la primera vez después de todo. Esperaban que Nur fuera consciente de ello.

─Fuera de mi camino ─dijo la doble voz de Nur, a cada momento su energía era más molesta y pesada, clara señal de que seguía descontrolándose─, esas niñas pagarán por todo lo que le han hecho a nuestro planeta.

─¡Ellas han hecho hasta lo imposible por salvar a éste planeta y a su mundo! ¡No dejaremos que les pongas un sólo dedo encima! ─exclamó Pluto. Ella sabía exactamente por todo lo que pasaron, lo vio en la puerta, pasaron por demasiado─. ¡Las Cures no provocaron nada, han intentado arreglar tu desastre!

Nur apretó la quijada y los puños. Su mente estaba en todos lados y en ninguno, sus recuerdos estaban mezclados con los de su Serenity y era incapaz de razonar en ese momento. Y como si eso fuera poco, la energía negativa la seguía manchando no sólo a ella (y a Serenity) si no al Cristal de Plata. La fórmula perfecta para el desastre. Sólo una idea estaba fija en su caótica cabeza: acabar con quienes llegaron a arruinar todo.

─Saben que no me contendré de hacerlas a un lado, ¿verdad? ─preguntó Nur mientras miraba a cada una de las Senshi. Las amaba tanto como las conocía, una verdaderas fieras a la hora de atacar.

─Sí, de la misma manera en que debes saber que nosotras no nos contendremos aunque estés en el cuerpo de nuestra Reina ─respondió Uranus con una sonrisa y su espada en mano. No le emocionaba la idea de enfrentar a semejante oponente. Su linda Cabeza de Bombón era tan condenadamente fuerte por sí misma que la última vez que la enfrentó, tanto ella como Michiru mordieron el polvo y aceptaron humildemente su derrota. Que ahora el cuerpo de su poderosísima Reina estuviera poseído por un ente milenario de poderes desconocidos no era nada bueno.

Ya se las arreglarían, tenían que proteger a las Cures y sacar a ese Ser de su Reina, así tuvieran que hacerlo a golpes.

Nur sonrió de manera tétrica, haciendo que las Senshi apretaran puños y quijadas.

─Que así sea.

Una tercera explosión sacudió todo el castillo. La gente que estaba afuera tuvo que alejarse más al ver parte de la estructura externa caer, todo coordinado por los fieles guardias bajo el mando de Jupiter. Quienes también sintieron la explosión fueron las Cures, que justamente estaban saliendo de su encierro gracias a la puntual intervención de sus amigas Luminous, Bright y Windy. Las Cures encerradas nada pudieron hacer desde dentro, pero por fuera fue sencillo abrir.

Ventajas de que esa zona no tuviera vigilancia ni precauciones extra por estar en desuso.

─¿Entonces los chicos son quienes están supliéndolos? ─preguntó White a Luminous apenas todas pudieron salir de la celda.

─Sí, Porun, Lulun, Mepple, Mipple y todos nuestros amigos están en el Jardín de la Luz sirviendo como enlace de energía temporal ─informó la pequeña rubia mientras le daba un apretado abrazo a Honoka y otro a Nagisa. Por supuesto que también estaban ahí los aliados mágicos de Saki y Mai y los del equipo de Nozomi. Rió cuando Nagisa la cargó un poco─. No tenemos mucho tiempo, pero debe ser suficiente, ¿verdad?

─Estamos todas juntas al fin, debería ser suficiente para terminar con esto ─dijo Michiru, que junto con su hermana revisaba que Saki y Mai estuvieran en buenas condiciones.

─¿Ustedes están bien, no les duele nada? ─preguntó Kaoru al equipo de seis y las chicas asintieron. La melliza igualmente asintió─. Tenemos que terminar con esto hoy mismo ─las miró a todas─. Es la última oportunidad que tenemos, ya no podrán volver después.

No había necesidad de decir que ya no podrían resistirlo, si es que salían con vida de la pelea, pero las chicas lo tomaron por el lado amable como de costumbre. Una oportunidad era una oportunidad y la tomarían a manos llenas.

Apenas estuvieron afuera, miraron a todos lados, un poco perdidas. Hikari y las mellizas entraron por la grieta de un muro, resultado de la segunda explosión de poder. Nadie las vio y se movieron por inercia guiadas por la energía de sus amigas, pero ahora no sabían hacia qué dirección moverse.

White rápidamente hizo memoria. A momentos sus recuerdos se revolvían entre una vida y otra, pero sí recordaba los sitios importantes. Seguir el rastro por energía del Ente sería complicado, su presencia era masiva y podía confundir los sentidos, pero había recorrido los pasillos del palacio por años durante el trabajo de las Torres en su primera incursión. Hizo memoria y rápidamente se dio una idea de dónde podría estar sucediendo toda la acción, en la zona más amplia y resistente del castillo.

─¡Síganme! ─indicó Honoka de inmediato y todas fueron tras ella─. Deben estar en la Sala del Trono, y si no, en el jardín interior más grande, podemos acceder ahí también desde la sala.

─¿No se sienten agotadas? ─preguntó Hikari, la verdad era que estaba preocupada por las chicas, pero en ese momento lucían tan llenas de energía que casi daba miedo.

─Nos dieron mucha comida y oportunidad para descansar, créeme, Hikari, estamos listas para partir caras ahora mismo ─respondió Nagisa con una sonrisa fiera.

─Ésta será la última vez, ya lo verán, ganaremos ─dijo Saki enseguida, regalándole un gesto confiado a Hikari y a las mellizas─. ¿Verdad, Mai?

─Volveremos a casa juntas, ya verán ─respondió la aludida, emocionada como todas las demás. Nadie podía culparlas, estaban contentas por terminar con todo ese asunto.

Mientras las Cures se aventuraban en los laberínticos pasillos interiores del castillo de Cristal, en la sala de trono del mismo, una intensa batalla se llevaba a cabo. Las Senshi hacían todo lo posible por evitar que Nur (su nombre según lo dicho por su Reina) saliera de la sala del trono y sólo los dioses sabrían qué destrucción traería a su paso. Estaba enloquecida, fuera de sí, su poder seguía siendo tan intenso y pesado que la gente a su alrededor comenzó a sentirse mal y decidió alejarse, sólo los guardias se quedaban apostados en sus sitios gracias a su férrea voluntad y fuerte sentido del deber.

La energía negativa que salía, aumentada por el Cristal de Plata manchado, no ayudaba en lo absoluto.

Nur en ese momento lucía como una versión corrupta de la Reina Serenity del Milenio de Plata. Sus ojos y cabellos seguían teniendo el mismo color de la Luna Llena, pero su vestido era más negro que la noche misma, un color raro, casi irreal y que daba la impresión de tener vida propia. Su piel lucía blanca pero manchada por una neblina negra que se movía en su piel cual mareas en una playa. Sus pasos iban acompañados de un frío intenso y sus movimientos eran elegantes pero amenazadores.

Las Senshi daba fe de esto último. Uranus y Neptune fueron las primeras en atacar, la Senshi de Urano con espada en mano, pero Nur evadía sus ataques con una velocidad apenas visible al ojo humano, justo antes de atacarlas con esferas de energía. El par apenas si pudo evadir por un pelo. Jupiter fue la siguiente, junto con Venus. Makoto y sus artes marciales no lograron tocar un sólo cabello de su oponente.

Mercury permanecía un poco más atrás analizando los datos que su computadora le daba de Nur. Los sensores de sus aparatos estaban vueltos locos, pero usando su energía para enfriar los circuitos, estaba logrando una lectura suficiente para poder encontrar algún punto débil en su adversario. Se lamió los labios antes de concentrar su poder y sacar su Niebla de Mercurio. Cubrió toda la sala del trono y sus amigas lo agradecieron. Era momento de atacar con estrategia.

Ayudadas por la neblina que bien conocían y que en ese momento no las cegaba, lograban acercarse a una desconcertada oponente. Nur pudo sentir el intenso frío del poder de Mercury y casi se echaba a reír, incluso su risa tenía un tinte terrible que hacía eco en cada esquina de la Sala del Trono.

─Dejen de pelear, en lugar de eso, deberían ayudarme a deshacerme de las Cures para después reparar todo el daño ─dijo con mucha casualidad, con una tranquilidad que para nada tranquilizaba a nadie.

─No nos escuchará, está fuera de sí ─murmuró Pluto a sus compañeras Saturn y Neptune. La Senshi del Tiempo barajaba la posibilidad de detener el tiempo de ser necesario. A esas alturas del partido, tenía permitido romper una o dos prohibiciones por voluntad propia, estaban en un escenario fuera de toda regla después de todo.

Mientras Mars, Jupiter, Uranus y Venus atacaban una tras otra y también en grupo a Nur, quien las esquivaba y tampoco parecía importarle recibir uno o dos golpes que poco le hacían, Mercury se acercó a las demás con su computadora de mano y su visor trabajando a todo lo que daba.

─¿Alguna señal? ─preguntó Neptune y su compañera más joven asintió.

─En el centro de su cuerpo, cerca de la zona abdominal, es donde está concentrada una energía que sé que es la de Usagi ─dijo de inmediato─. Nur y el Cristal están en una sola frecuencia, pero Usagi sigue ahí dentro, lo sé porque ella tiene otra frecuencia.

Pluto frunció el ceño. ─Es decir, si logramos liberar a nuestra Reina, ¿eso podría causarle otro corto circuito a Nur y nos permitirá debilitarla?

─Eso es muy probable ─respondió Mercury y finalmente cerró su computadora─. Usagi está ahí dentro y lo primero es sacarla de ese encierro. Nur no la lastimará, de eso estoy segura, no a ella ni a ellos ─señaló a su soberano y princesa, que nada podían hacer por salir de su seguro encierro en esos momentos.

─¿Creen que mi ataque final logre algo? ─preguntó Saturn, tenía apretada su guadaña─. Nunca me he enfrentado al Cristal de Plata directamente, no quiero ser yo quien potencie la explosión que acabamos de detener.

─Déjalo como última opción ─dijo Neptune y apretó su espejo. Aprovechando un momento en que Nur se quedó quieta, concentró su poder y su espejo en la zona que Ami indicó y con un poco más de concentración vio la misma esfera luminosa que Mercury. Esa Luz pura y esa calidez eran de su Reina, de eso no había duda─. De acuerdo, ayudemos a las demás, debemos sacar a Usagi.

─¡Vamos!

Y las Senshi restantes se unieron a la pelea, cada una con su mejor especialidad y trabajando en equipo como pocas veces habían tenido oportunidad de hacer antes.

Nur reía, enloquecida, miraba a las Senshi con supuesta dulzura, pero a ojos ajenos, su rostro estaba desencajado por culpa de una demencia total. Todo su ser se estaba contaminando con la energía oscura y negativa que por tantos años estuvo guardando. Sólo una mínima fracción de esa energía estaba regresando a las personas, pero la situación en el mundo era tan confusa que la gente sólo tenía tiempo de eso, de sentir confusión. La Niebla helada poco a poco se despejaba y dejaba ver a las Senshi tratando de ponerle al menos un dedo encima a Nur, y que valiera la pena hasta el más pequeño de los contactos. Lograban golpear y herir en ocasiones, y de hecho Uranus logró un corte en el brazo derecho de su oponente, pero hilos negros hechos de energía salieron del interior de la herida y pareció coserla. En cuestión de tres segundos se había curado y eso hizo que la Senshi del Viento tensara la quijada.

─Diablos ─masculló Haruka entre labios mientras las demás atacaban con sus técnicas especiales.

Nur recibió de buena gana el fuego de Mars y la electricidad de Júpiter, las pocas quemaduras se curaron gracias a la energía oscura que seguía apoderándose de su cuerpo. La energía del Cristal y la energía oscura estaban haciendo una mezcla aterradora a esas alturas.

─La esencia de Usagi está ahí adentro en la zona abdominal del cuerpo, si debilitamos lo suficiente a Nur, ella debería ser capaz de salir del encierro ─dijo Mercury apenas todas quedaron del mismo lado de la Sala. La veloz y feroz pelea lograba poco y nada, pero no debían detenerse. Sin importar lo que pasara, no debían dejarla salir de ese lugar.

─Entonces no dejemos de atacar ─respondió Uranus con una sonrisa. Era una fortuna que las Cures las sacaran de su estado pacífico para ponerlas a pelear, de no ser por eso estarían fuera de forma.

─¡Vamos! ─exclamó Venus y todas trataron de concentrar sus ataques en un sólo punto, sobretodo en el abdomen.

Nur por un momento olvidó que quería ir detrás de las Cures y parecía disfrutar sentir algo físico real por primera vez luego de tanto tiempo. El dolor le dolía pero no de manera que uno esperaría, sentía ese dolor punzante de los golpes que las Senshi lograban conectar de cuando en cuando, parecía disfrutarlo, analizarlo porque había pasado tanto tiempo desde que sintió algo, que todas las sensaciones eran bienvenidas. Todo lo recibía, el frío de los ataques de Mercury, el calor intenso del fuego de Mars, la sensación de sus músculos en corto circuito por los relámpagos de Jupiter, la cortante cadena de Venus, los potentes ataques físicos de Uranus y Neptune, los golpes contundentes y cortantes de Pluto y Saturn. Estaba fascinada, ¡estaba eufórica!

Tanta era la emoción que ahora sí se decidió a atacar. Tener un cuerpo de nuevo era una sensación igual de nueva. Sonrió y soltó una esfera de energía a la siguiente Senshi que le atacó. Jupiter fue la honrada en recibir el primer ataque en eones de Nur, una energía concentrada tan fuerte en el estómago ajeno, tan potente, que la pobre Makoto salió disparada contra el muro más cercano y dejó su silueta marcada en la roca reforzada.

─¡Makoto! ─gritó Venus con horror. Ese golpe dado a manera de juego, sin mucho esfuerzo, hizo un daño tremendo.

Nadie tuvo el tiempo de auxiliar a su alta compañera, Nur se seguía moviendo entre ellas como si eligiera a la siguiente para atacar. En ese momento todo parecía ser un juego para el corrupto ser. Uranus la sintió justo en su espalda y por instinto dio un giro junto con un golpe de su espada, pero sólo cortó el aire, porque ya tenía a Nur cara a cara y... ¿Desde cuándo su Cabeza de Bombón era tan alta? Pudo ver directo los ojos de esa criatura. Sus ojos eran de luna como los de su Reina, pero el color estaba manchado, ensombrecido por la misma locura que mostraba en sus facciones.

Sólo pudo apretar la quijada antes de sentir una explosión de energía directo en su estómago. Uranus salió disparada y quedó a un par de metros de distancia de Jupiter, sufriendo la misma suerte que ella y dejando una linda marca de su silueta en el duro muro. Jupiter apenas se estaba poniendo en pie y fue ella quien se acercó a ayudar a Haruka.

Las demás Senshi en ese momento estaban en medio del juego de Nur, sus golpes y técnicas no llegaban a ningún lado y esperaban el inevitable momento donde el Ser decidiera atacarlas sólo por diversión. Por lo menos, pensaron, se había olvidado del asunto de ir por las Cures. Debían retenerla ahí lo suficiente hasta poder sacar a Usagi de su encierro, eso debilitaría a Nur y haría más fácil poder enfrentarla, ¿verdad? No tenían muchas opciones de todos modos.

Saturn en serio quería usar su técnica, incluso si eso quería decir tener que esperar un largo tiempo para poder llegar a la edad de su princesa. Lo importante era detener a Nur, pero temía que su poder y el de Nur hicieran un corto circuito que no querían. También estaba el riesgo de llevarse a las Cures en ese ataque y ellas no fueran capaces de volver por el simple hecho de no pertenecer a ese Universo.

─¡Hotaru, detrás de ti! ─gritó la princesa desde dentro de la esfera. Sus intentos por liberarse eran inútiles, ver la pelea y no ser capaz de ayudar la tenía frustrada. Su padre ayudaba en todo lo posible por tratar de liberarse, pero su empresa era imposible, la dureza de ese escudo no se comparaba a nada a lo que se hubieran enfrentado antes. De momento les quedaba confiar en las chicas.

La letal Senshi pudo agacharse a tiempo. La mano de Nur le pasó por encima y la esfera siguió su camino al muro, dejando un hoyo donde fácilmente podría pasar un camión. El castillo comenzaba a recibir daño interno y se les podía ir encima como siguieran así, pero... De estar afuera sería más peligroso, esos ataques fácilmente podrían acabar con barrios enteros si seguían libremente su camino.

Hotaru aprovechó el movimiento para soltar un ataque con su guadaña. Logró un corte en la pierna de Nur, lo suficientemente profundo para hacerla gesticular de dolor y al menos retenerla por unos segundos. Venus aprovechó ese breve instante para rodear e inmovilizar a Nur y eso permitió el momento esperado por todas.

Atacaron al mismo tiempo con sus técnicas especiales.

Nur soltó un grito de genuino dolor, todo en combinación con la energía en Caos dentro del cuerpo que en ese momento usaba como móvil. Por inercia estiró sus brazos a los lados y de sus manos salieron disparadas varias esferas de energía, ninguna apuntaba a ningún lugar en específico, simplemente atacaba por inercia.

Su mente confundida, la energía desarmonizada y la novedad que era tener un cuerpo sólido de nuevo, la tenían fuera de sí.

Las Senshi encontraron más fácil evadir esos ataques torpes, ya habían percatado que Nur perdía más el control sobre sí misma y eso era malo. Podría dañar seriamente el cuerpo de Usagi, podría explotar de todos modos y llevarse el castillo y los alrededores con ella. Tenían el desastre esperando a la vuelta de la esquina y lo prioritario era liberar el alma de su Reina.

─¡Deja ir a Usagi! ─exclamó Mars a la vez que aprovechaba la torpeza de Nur para atacarla con sus puños cargados de fuego. Pudo darle un par de golpes en la cara, pero nadie le respondió, ni Nur ni Usagi, sólo pudo evadir un ataque en un último segundo. Soltó un grito de furia─.¡No estamos logrando nada!

─¿Creen que deba...? ─pero Pluto no pudo terminar de preguntar, Mercury negó de inmediato.

─La energía de Usagi sigue sin responder, me temo que no lograremos mucho así la detengas lo suficiente para seguir atacándola ─respondió con seriedad. Su visor mostraba que la energía de su Reina se mantenía estable, su Espíritu estaba bien protegido ahí dentro─. Hay que guardar tu técnica y la de Saturn para cuando podamos liberar a Usagi, de lo contrario, me temo que sólo gastaremos nuestras mejores armas y drenaremos nuestras energías.

Pluto y Saturn asintieron.

─¿Y entonces qué hacemos? ¿Seguir atacando y ya? ─preguntó Uranus─. Si me lo preguntas, ya nos estamos drenando bastante.

─Necesitamos reunir el poder suficiente en la zona de su estómago, ahí es donde Usagi está encerrada. Debemos darle una mano para que pueda salir.

─Más fácil decirlo que hacerlo ─dijo Jupiter, que en ese momento se tomaba un respiro mientras Mars y Venus, apoyadas por Saturn, atacaban a Nur en equipo─. Pero si dices que es lo que debemos hacer, entonces hagámoslo ─agregó con una sonrisa amplia.

─Hay que aprovechar mientras sigue fuera de sí, ¿verdad? ─intervino Neptune y asintió, las demás hicieron lo mismo y se unieron al ataque grupal. Trataban de apuntar a la zona abdominal como indicó su genio, pero era complicado cuando Nur soltaba esferas de energía al azar que debían evadir de último minuto.

Debían evitar, también, que alguna de esas esferas terminara por hacer un hoyo en todos los muros y eso permitiera que algún ataque escapara a la ciudad.

Lamentablemente, eso último sucedió.

Una serie de ataques pequeños pero potentes de energía finalmente derribaron una serie de muros hasta dejar una vista parcial del cielo nocturno y de la ciudad. Nur a esas alturas atacaba sin fijarse realmente a quien apuntaba y las Senshi sólo pudieron ver, impotentes, cómo varios de esos ataques iban directamente hacia el hueco más amplio de los muros.

─¡Irán directo a la ciudad! ─exclamó Mars e intentó lanzar una saeta de fuego hacia las esferas de energía para hacerlas estallar ahí dentro, pero uno de los azarosos ataques de Nur se lo impidió, evadió el daño por nada. Sus compañeras tenían igualmente las manos atadas y sólo pudieron ver con horror cómo los ataques iban hacia afuera.

De pronto, un luminoso escudo color verde detuvo las esferas de energía y éstas estallaron, destruyendo solamente el escudo. Lo único malo ahí era las Senshi ya sabían a quién pertenecía ese escudo.

─¡Niñas estúpidas, les dejamos en claro que no las queríamos aquí! ─gritó Uranus apenas vio al pequeño grupo dentro de la sala de trono. Incluso había rostros que no conocía, seguramente eran las chicas que servían de enlace. Eso era malo, muy malo─. ¡Corran!

─¡No puedes decirnos qué hacer! ─reclamó una fiera Milky Rose antes de mirar junto con sus amigas el desastre que sucedía en el sitio.

Todas se sorprendieron al ver que con quien peleaban se parecía a la Neo Reina Serenity, pero no era ella. Esos ojos no eran los de la gentil Reina, esa energía no era de ella, mucho menos ese andar torpe y peligroso que ya tenía destrozada media sala de trono. Las Senshi claramente habían estado peleando mientras que el Rey y la Princesa estaban dentro de una esfera protectora. No necesitaban preguntar demasiado para saber exactamente qué sucedía.

Cure Dream miró a quien no era la Reina, por supuesto que conocía esa mirada a pesar de haberla visto una sola vez. Frunció el ceño.

─¡Eres tú! ¿Qué haces dentro de cuerpo de la Reina? ─reclamó la guerrera de la Esperanza con furia. Ni siquiera su torpeza natural evitó que entendiera de inmediato lo que sucedía.

Nur miró hacia las Cures y hasta ese momento detuvo sus locos ataques, incluso olvidó por completo que se estaba "divirtiendo" con sus queridas Sailor Senshi. Su gesto se endureció, su furia hacía que la oscuridad que de a poco invadía el cuerpo de la Reina avanzara más y su presencia se hizo más pesada.

─Justamente iba por ustedes ─dijo Nur con los dientes apretados.

─¡Qué casualidad! ¡Nosotras veníamos por ti también! ─exclamó Bloom mientras chocaba sus puños entre sí. Chispas de colores saltaron de sus puños, indicando que su poder espiritual estaba en su punto más alto.

─Si estás en el cuerpo de la Neo Reina Serenity, entonces hay que sacarte de ahí, ¿verdad? ─dijo Aqua igual de lista que sus amigas para pelear. Miró a las Senshi. Si guerreras tan fuertes como ellas estaban en esas condiciones, entonces se trataba de un enemigo fuerte. La ventaja que veían las Cures en esa situación tan tensa era sólo una:

Al fin tenían un enemigo con cuerpo al cuál golpear.

Además ya no había ninguna gran explosión, su misión estaba casi completa, ahora debían pelear contra ese Ser para poder volver a casa en paz. Si las Senshi no tenían empacho en pelear en esas condiciones, ellas mismas no debían limitarse. Además, era más que conocido por todo mundo que el poder de la Neo Reina Serenity era enorme, inmenso. Lo mejor era tener cuidado en esa pelea en particular.

Mercury hizo un chequeo rápido a las Cures, sus niveles de energía estaban estables, no había nada más ahí que altos niveles de energía y sus cuerpos casi al 100% de su capacidad. En serio estaban listas para pelear. Lo único que la preocupaba era cierta lectura que a momentos se distorsionaba. Además había tres rostros que no conocían, seguramente eran esas aliadas de las que Pluto les habló. Eran precisamente esas tres chicas las que tenían una lectura complemente diferente, sobretodo la rubia de uniforme rosa.

─¡De acuerdo, no dejemos que ningún ataque salga de aquí! ─exclamó White─. ¡Luminous!

─¡Entendido! ─el joven avatar de la Reina de la Luz creó su brillante escudo, envolviendo a todos dentro de su esfera. Básicamente un escudo inverso que no permitiría que nada de lo que sucediera ahí dentro, saliera por los numerosos huecos de la estructura. Adicionalmente a su escudo, concentró su energía para energizar a sus aliadas. A todas.

Las Senshi incluidas.

─Pero qué ─Mars se miró las manos, ya no sentía dolor en el cuerpo luego de unos segundos de percibir que esa energía le llenó el cuerpo. No era como la energía de su Reina, pero era intensa, era cálida. Era como ninguna otra cosa que hubieran sentido antes. Miró a la jovencita, una niña prácticamente─. ¿Qué estás haciendo?

Luminous sonrió de manera tímida, linda, sin perder su posición para que el escudo se mantuviera firme. ─Siempre quise venir aquí y conocerlas, al fin pude. Ahora peleemos todas juntas, ¿sí?

─Si eso es lo que quieren ─Venus rió. Eran chicas tercas, le agradaban.

Nur quedó un poco confundida por la energía que no solamente encapsuló esa zona de manera perfecta, si no de la energía que sintió entrar en su cuerpo y comenzó a calentar algo dentro de éste. No estaba segura de qué reacción era esa, pero la tenía con las extremidades tensas y la cabeza dando más vueltas de lo que ya estaba.

Lo que Nur no sabía, era que alguien más había sentido esa energía también.

Usagi abrió los ojos como si alguien le hubiera dado un cálido abrazo y le pidiera que despertara con toda la gentileza del mundo. Esa era la energía de Shiny Luminous. Se frotó el rostro para terminar de desperezarse y lo que vio la asustó un poco al principio. Estaba dentro de una esfera en un espacio que mareaba de tan sólo verlo. Luz y sombras se mezclaban, giraban entre sí, trataban de volverse uno sin lograrlo y creaban espirales que giraban de manera rápida y vertiginosa. Lo que sí notó, sin embargo, era que había más sombras que luz y poco a poco las primeras ganaban más terreno.

─¡¿Dónde estoy, qué está pasando?! ─exclamó una asustada Reina mientras golpeaba la esfera protectora con ambos puños.

Y como si algo respondiera a su petición, frente a ella pudo ver una especie de pantalla, era como ver la televisión, pero el ángulo desde donde veía todo era raro, como una especie de toma aérea, sólo así se lo podía explicar. Lo que estaba viendo en la dichosa pantalla rápidamente le hizo saber en qué situación estaba metida.

Su cuerpo, con una apariencia muy rara y oscurecida, era el que peleaba contra las Cures, contra todas, incluso contra tres chicas que no conocía y que rápidamente supuso eran aliadas de las chicas por la similitud en sus uniformes. Y no sólo las Cures estaban peleando, sus queridas amigas peleaban también contra "ella" en un veloz asalto de golpes, patadas, ataques sorpresa y técnicas especiales que su cuerpo evadía o recibía según la estrategia en turno. Todas peleaban con recuperadas fuerzas y con una intensidad que hacía mucho no veía en sus propias amigas, incluso las Cures se mostraban poderosas como nunca antes.

Apretó los dientes. Era Nur la que estaba controlando su cuerpo, era bastante obvia toda la situación. Siguió golpeando la esfera que la encerraba, o bien la protegía, no estaba segura del todo. El asunto era que la energía a su alrededor era la muestra de que Nur estaba fuera de control y todo se seguía ennegreciendo como si la noche más oscura de todas comenzara a caer justo donde estaba.

─¡Nur! ¡Nur, déjame salir! ¡Ésta no es la manera de arreglar las cosas! ─siguió golpeando con todas sus fuerzas, pero era inútil─. ¡Deja de pelear contra mis amigas! ¡Deja a las Cures en paz! ¡Podemos resolver esto!

Y al momento de decir eso, otra voz dijo lo mismo que ella. Miró a la pantalla y a quien vio fue a una de las Cure de rosa, a Cure Dream. Serenity abrió más los ojos al percibir que esos ojos en serio le eran familiares. Setsuna les dijo que esas chicas habían estado en su mundo más de una vez, así que seguramente la había conocido al menos una vez.

Esa mirada decidida pero dulce, llena de calidez y de esperanza hizo que su agitado corazón se calmara y sus ganas de llorar desaparecieran.

La voz de Dream sonaba clara y fuerte.

─¡Comprendo que estás enfadada! ¡Pero escucha! ─la guerrera de la Esperanza hablaba con su boca y con sus puños─. ¡Tratabas de hacer un bien, pero no así, no a costa de la voluntad de las personas! ¡Esta no es la manera de hacer las cosas!

Debían hacer que Nur las escuchara y para ello debían dejarla en un estado que le permitiera escuchar. Tenían que cansarla, hacer que bajara un poco la intensidad de su caótica energía y para eso era importante drenarla todo lo posible sin dañar seriamente el cuerpo de la Neo Reina Serenity.

─¡Niña tonta, no saben nada! ─gritó Nur con una voz fuera de sí mientras bloqueaba los golpes de la chica. Notó que sus compañeras uniformadas en rojo y azul estaban por atacar desde los costados. Pelear contra sus Senshi era relativamente sencillo, pero pelear contra sus Senshi y las Cures al mismo tiempo era totalmente distinto. Evadió en un último momento el ataque del par de Cures, solamente para ser atada por dos cadenas doradas, una de Lemonade y la otra de Venus, antes de ser golpeada por un disco de energía de Mint y un ataque en conjunto de esa salvaje de Milky Rose y Sailor Jupiter, que tampoco tenía nada qué envidiarle a la chica de otro mundo en cuanto a brutalidad.

Cayó en ambos pies y usando su energía rompió las cadenas.

De alguna manera todas parecían estar organizadas.

Lanzó varios ataques a la vez en su estado de confusión y furia, pero sólo vio cómo los disparos perdidos eran detenidos por un indestructible escudo dorado que rodeaba la sala de trono cual burbuja. Los demás ataques que estaban a punto de darle a alguien, eran bloqueados por el escudo verde y brillante de Cure Mint y los escudos azulados y dorados de Bloom y Egret. Los escudos de éstas últimas tres caían pronto ante sus ataques, pero eso era suficiente para que las demás atacaran aprovechando el espacio.

─¡Fuera de mi vista, mocosas! ─exclamó Nur con furia.

─¡Lamento decirte que éstas niñas no entienden razones! ─exclamó Neptune, que comenzó un furioso ataque junto con Uranus y las Cures de negro y blanco─. ¡Harán lo que quieran cuando quieran! ─apuntó su espejo e invocó su ataque─. ¡Reflejo Submarino!

Nur evadió el ataque haciéndose a un lado, pero por ese mismo lado venía la veloz Senshi del Viento con su letal espada. Evadió una vez más, por casi nada, sólo para ser atacada en conjunto por Cure Black y Cure White. Las patadas y puñetazos que veía de lejos y que prometían tener una potencia tremenda, en serio la tenían. Ambas atacaban en perfecta sincronía, bloqueaba y evadía tanto como le era posible, pero ellas simplemente no dejaban de atacar. Incluso sus golpes estaban cargados de una extraña energía eléctrica que no podía explicar pero sí sentir, y mucho.

─¡Y lo que queremos es salvar a éste mundo y volver al nuestro! ─exclamó Black, soltando lo que más bien parecía un rugido de batalla antes de comenzar a soltar una lluvia de veloces y demoledores puñetazos contra Nur.

El milenario Ser en el cuerpo de la Reina evadía, estaba prácticamente sola contra Black, pero esos golpes, esos pequeños pero letales golpes comenzaron a estamparse en su cuerpo. Logró hacerse a un lado, pero entonces sintió como algo le jalaba del brazo. Intentó liberarse pero no pudo. La Cure de blanco le aplicó una llave tan simple y tan efectiva que en serio se enojó consigo misma por caer ante una técnica tan básica como esa.

Cure White igualmente soltó un grito de batalla y estampó a Nur contra el suelo, quebrando éste y dejando a su oponente ligeramente desorientada. White rápidamente se hizo a un lado al percatar lo que estaban a punto de hacer el resto de sus amigas.

Bloom, Egret, Michiru y Kaoru rápidamente saltaron en el aire y se mantuvieron a flote mientras concentraban su poder espiritual e invocaban su mejor ataque grupal.

─¡Spiral Splash Star! ─exclamaron las cuatro al mismo tiempo y su ataque multicolor impactó directamente en Nur.

Precisamente dentro de Nur, Serenity tuvo que cubrirse los ojos por culpa del brillante ataque. Conforme todas atacaban podía sentir cómo el Caos dentro se volvía aún más caótico, valga la redundancia, pero sobretodo notó que la esfera que la rodeaba sufrió una fisura. Abrió más los ojos, podría salir de ahí. Tomó todo el aire que pudo.

─¡Ayúdenme a salir de aquí, no dejen de atacar! ─gritó Serenity a todo pulmón.

Afuera, las Senshi se detuvieron sólo un momento al escuchar ese grito. Pudieron escucharla. No solamente ellas, Mamoru y Chibiusa también. De hecho, tanto el Rey como la Princesa notaron una grieta en la esfera que los encerraba. La princesa frunció el ceño.

─¡La están debilitando! ¡Cuando esto se rompa querrá decir que mamá estará libre también! ¡No dejen de atacar! ─ordenó con voz de mando digna de su posición. En esos momentos se parecía tanto a su madre, que las demás sonrieron sin poder evitarlo.

Mercury rápidamente hizo un chequeo más en el cuerpo de su Reina. Justamente en la zona del abdomen los niveles de energía estaban saliéndose de la lectura anterior. Sonrió. Miró a Pluto y a Saturn.

─No habrá necesidad de usar sus ataques por lo que parece, sólo no dejemos de atacar ─dijo la Senshi del Agua y el Conocimiento antes de que su cuerpo volviera a despedir la densa niebla helada, pero ésta vez sólo afectando a Nur en el cuerpo de su Reina. Estaba consciente de que todas en ese momento estaban siendo fortalecidas por el poder de la chica de rosa que permanecía al fondo y al centro manteniendo el escudo. Un escudo tan fuerte que ni los potentes ataques de Nur podían dañar.

─¿Te encuentras bien? ─preguntó Mars a Luminous, estaba cerca de la chica. Ella no necesitaba de computadoras para percibir el ridículo nivel de poder de la delgada guerrera que para nada parecía ser una guerrera.

Hikari se sonrojó intensamente al toparse con los ojos de Mars. Negó muchas veces antes de volver a su estado de concentración. ─Estoy bien, las apoyaré con mi poder, no se preocupen por mi, Lady Mars, ustedes ataquen, no dejaré que ninguna caiga.

Rei rió y pronto se unió a sus compañeras. La niebla de Mercurio hacía lo suyo dificultando la visión de Nur.

El ente se sujetaba la cabeza, demasiado mareada como para pensar, demasiado desorientada como para saber hacia dónde apuntar su siguiente ataque. Podía sentir un escozor en las tripas, en el fondo de sus entrañas que la hacía apretarse el estómago. ¿Acaso no entendían que estaba haciendo todo eso por su bien? ¿No podían ver que sacó la maldad del corazón de las personas porque era lo mejor para ellos? Que la energía se le escapara de las manos era culpa de las Cures, era obvio pensar en ello porque no fue si no hasta que ellas aparecieron que todo se le salió de control.

¿Verdad?

Eso quería pensar.

Y de pronto dudó.

Se cubrió con ambos brazos por mera inercia cuando, de entre la fría niebla, vio salir las altas y fuertes siluetas de Uranus y Neptune. Éstas comenzaron a atacarla a la par, pero sus ataques no se comparaban a los anteriores, ésta vez dolía, ésta vez sus puños se hundían en su cuerpo sin mucha resistencia. ¿Porqué su energía se sentía extraña? ¡Claro! Era por la chica que llegó con las Cures. Apretó la quijada. Esa energía era molesta, era masiva e intensa y se estaba apoderando de todo el espacio a su alrededor.

Tomó una bocanada de aire y con una explosión de energía completa alejó a las Senshi y a las Cures que estaban por lanzársele encima. Ni siquiera fue para atacarlas, simplemente lo hizo para hacerse espacio y lanzarse con todas sus fuerzas contra la fuente de esa energía que la hacía sentir tan incómoda.

Pudo verla a escasos metros, una chica completamente de rosa, bastante joven, largo y frondoso cabello rubio y una mirada decidida. Sus ojos chocaron con los de ella y la vio apretar los dientes, pero no retrodecer. En cambio, quien la hizo retroceder, fue un golpe en conjunto del otro par de chicas que no conocía. Por supuesto, ellas debían ser a quienes sintió y no pudo encontrar.

─¡No te vas a acercar a ella! ─exclamó Michiru en la misma posición de combate que su hermana.

─¡Prometimos cuidarla y nadie le tocará un sólo cabello! ─continuó Kaoru, colocándose espalda a espalda con su hermana antes de moverse a la par hacia su oponente.

Sus ataques coordinados eran bloqueados por Nur, pero pese a ello lograban empujarla, la alejaban de Hikari hasta que ésta quedó fuera de vista del rango de Nur, cubierta por la niebla de Mercurio. Las mellizas lanzaron un grito de batalla a la par y sus energías explotaron contra Nur, dejándola cerca del centro y a merced de Mars y Venus.

─¡Deja ir a nuestra Reina! ¡Arreglaremos esto! ─exclamó Venus, atando a su oponente con su cadena. Ninguna tenía empacho en dañar el cuerpo de su reina. Ya no les apenaba admitir que no era la primera vez que le ponían las manos encima de una manera no íntima.

─¡¿No lo entienden?! ─Nur intentó hacer fuerza para liberarse de la cadena, pero no pudo, menos luego de un ataque de fuego de Mars. Lanzó un grito de furia, no de dolor, de enojo puro. Concentró todo el poder posible, la energía oscura también y la hizo estallar, alejando a sus oponentes y deshaciendo la niebla helada en toda la zona.

El escudo de Luminous, por cierto, no cayó, seguía firme. De hecho, Saki y Mai protegieron a Hikari con sus escudos; quizá menos poderosos que el de ella pero muy funcionales.

─¡¿Porqué no pueden entenderlo?! ─Nur se sujetó el estómago. No podía verlo, pero por dentro la verdadera dueña de ese cuerpo estaba golpeando la burbuja que la tenía atrapada con todas sus fuerzas, ya estaba a nada de romperse gracias a los ataques en conjunto de todas. Éstas, por cierto, lo sabían porque eso mismo le pasaba a la esfera protectora que tenía encerrados al Rey y la Princesa─. ¡Todos esos malagradecidos no aceptaban la buena voluntad de mi Serenity! ¡¿Acaso no lo recuerdan?! ─bufó─. ¡Muchos estaban en contra de unirse para conservar su poder y riquezas! ¡Nadie quería una moneda única para no perder su influencia! ¡Muchos protestaron por el chip que ustedes hicieron con el sincero propósito de estar atentos a la necesidad de la gente!

Las Cures se miraron entre sí, esa parte sí la recordaban, unas más que otras, pero esa parte era cierta, tardaron mucho en implantar los chips en toda la población.

Nur apretó los puños y miró a las Senshi. ─¿Acaso ustedes mismas no se encargaron de limpiar a los que querían atacar a Tokio de Cristal? ¿No recuerdan todo lo que tuvieron que enfrentar para darle algo bueno a todo el mundo? ─Los ojos de Nur enrojecieron de sincera tristeza─. Sólo me encargué de sacar esa oscuridad. Los humanos la han tenido demasiado tiempo, desde que puedo recordarlo... Ya no la necesitan. Ya no.

Hubo silencio, pero fue breve.

─Esa no es tu decisión ─dijo Dream de manera firme, incluso dio un par de pasos adelante─. Las personas son personas porque tienen todos esos sentimientos en sus corazones, los buenos y los malos, los felices y los tristes.

Nur no tuvo la voluntad de volver a atacar, se sentía extrañamente cansada. ─Ustedes sólo son unas niñas, ¿qué van a saber de esto?

─Nosotras hemos visto a la Oscuridad a los ojos más de una vez ─dijo Black con una mueca llena de cansancio─. La oscuridad y la luz son dos caras de la misma moneda, no pueden ser separados.

─De esa misma manera, los sentimientos de esperanza y de desesperación siempre estarán unidos ─prosiguió White─. Eso lo hemos aprendido no solamente en nuestro mundo peleando contra la Oscuridad que nos corresponde. También lo aprendimos aquí ─tomó la mano de su compañera y sonrió─. Lo aprendimos en el mundo que ustedes construyeron. Vivimos en éste mundo por muchas vidas, vimos la oscuridad de su gente y es como la de la nuestra.

─Pero aún así, a pesar de la oscuridad, todos seguimos siendo parte de un Todo ─ésta vez Bloom tomó la palabra. Tenía a Mai sujeta de la mano también─. Habrá momentos donde llores, momentos donde te enfades y momentos para disfrutar de lo que te rodea ─sonrió─. Habrá gente mala y gente buena y comprendo que te moleste la gente mala, pero... Esa oscuridad es de ellos, no tuya. No eres un Dios ni te pertenecen como para decidir por ellos.

─Todos somos diferentes, todos pensamos diferente pero siempre encontramos la manera de unirnos porque todos somos la Vida misma ─dijo Egret con vehemencia.

─¿Quieren decir que la gente mala puede seguir siéndolo? ─cuestionó Nur, molesta.

Las Cures negaron a la vez.

─Quiere decir que es la gente buena la que cambia a esa gente mala. No es un cambio inmediato, no es algo que vaya a pasar tan rápido como a veces uno quiere ─dijo Kaoru y asintió a su hermana─. Escucha, mi hermana y yo nacimos de la Oscuridad, nuestra misión era destruir el mundo, atacamos sin contenernos, hicimos el mal sin miramientos y fueron Saki y Mai quienes nos iluminaron.

Michiru sonrió ante las palabras de su hermana. ─Ellas nos dieron una luz y más opciones además de caminar en la Oscuridad. Es la gente buena quien ayudará a los demás a seguir un buen camino y ampliar su visión de la vida.

Hikari tomó aire, ella también quería decir algo. ─Y yo nací de la Luz, no sabía nada, ni de lo bueno ni de lo malo. No sentía nada por nadie, pero Nagisa y Honoka me enseñaron a sonreír, a reír, a vivir... Aprendí sobre la calidez de las personas y también sobre su oscuridad. Me sentí mal en más de una ocasión, me enfadé, lloré, casi perdí la esperanza, pero ellas siempre estuvieron ahí y yo me volví completamente humana, con propia mi luz y mi oscuridad.

Definitivamente esos detalles eran algo que las Senshi no sabían y quedaron tan admiradas como Nur y la familia Real.

─Tienes derecho a sentir que le debes dar una paliza a los que hacen el mal, pero hay formas ─dijo Milky Rose─. Y también uno aprende a darse cuenta cuando se está pasando de la raya ─claro que aún era consciente de lo pesada que fue con Nozomi en su momento. Actualmente le pagaba a su amiga con todo su cariño a su propio modo, claro─. No sé qué tanto hayas visto antes, pero el mundo es más grande, eso quizá lo sepas, supongo que has vivido mucho, ¿verdad? Las personas buenas siempre lo valen, y no hay que dejar a nadie atrás, incluso a los idiotas.

─No te niego que habrá gente verdaderamente mala y siempre las habrá ─dijo Aqua, tenía las manos en la cintura─. Pero contra ese gente mala es que debemos mantenernos unidos. Es algo complicado de lograr, no te lo niego, pero tampoco es imposible.

─Tal vez no lo has visto, pero afuera las cosas son casi increíbles ─dijo Mint con una sonrisa y sus manos unidas. Sus amigas les dijeron lo que había sucedido y les contaron un poco más en su camino a la sala del trono─. Aunque la gente recuperó su oscuridad, no hubo peleas ni conflictos, sí se asustaron mucho, pero la gente comenzó a apoyarse entre sí, a protegerse.

─Gracias a ti han visto que pueden elegir ser buenos y no dejarse llevar por su oscuridad ─continuó Rouge─. De alguna manera lograste lo que querías ─rió─, quizá no como querías, pero de alguna manera les diste una lección, pero aún así no está bien que les quites su tristeza también, todos la merecemos de vez en cuando.

─Yo me he sentido triste y sola más de una vez, he sentido que mi esfuerzo a veces no vale para nada. He llorado también ─fue el turno de Lemonade de hablar─. Pero cuando vuelvo a casa encuentro la sonrisa de mi familia, y cuando voy a la escuela mis amigas me reciben para darme sus brazos y dejarme descansar. Sentir tristeza es parte de todo esto, todas lo sabemos.

Nur se sujetó la cabeza. La oscuridad que trepaba por su piel poco a poco comenzaba a retroceder. Sus pensamientos lentamente regresaban a un sólo sitio mientras escuchaba a las Senshi.

─Ya escuchaste a las pequeñas ─Venus se acercó también─. Podemos terminar con esto pronto, podemos reparar el daño, puedes regresarle la oscuridad a las personas sin miedo. No debes temer por lo que pase.

─¿No? ¿Y si algo malo les pasa? ─preguntó Nur con los dientes apretados, estaba perdiendo la batalla contra sí misma y contra el Alma de su pequeña Serenity. Ya no podía contenerla más.

─Nos han pasado muchas cosas malas por mucho tiempo ─y vaya que el Rey sabía de lo que hablaba─, pero hay algo que siempre nos salva al final.

─Que estamos todas juntos de una u otra manera, y si algo realmente malo pasa, te tendremos también a ti ─ésta vez fue la voz de la joven princesa la que sonó. Sus manos empujaban el escudo en un último esfuerzo por romperlo─. Tú lo has dicho, eres como nuestra madre, ¿o no? Entonces te tendremos a ti pero no para pelear contra lo que nos hiera, si no para darnos fuerza para seguir adelante. Es lo que has hecho siempre desde el Cristal de Plata, ¿verdad?

Los ojos y palabras de su más pequeña hija finalmente derrumbaron a Nur. Literalmente cayó de rodillas mientras su energía en Caos la rodeaba cual remolino. La intensidad de su poder de nuevo se dejó sentir, pero ésta vez todas sonrieron con un rayo de esperanza. El Cristal de Plata ya no estaba sucio, ya no tenía las sombras del Caos, estaba completamente brillante con Luz pura.

De momento sólo debían esperar.

Dentro del Cuerpo de la Reina comenzaron a pasar cosas. Serenity finalmente pudo romper la esfera (por fuera su marido e hija quedaron libres también) y finalmente se puso en pie. No estaba débil pero sí un poco torpe en sus movimientos. Al levantar la vista, a quien vio de frente fue a Nur, pero ésta vez de manera directa, como quien ve a una amiga. Justo así la sentía. La Reina sonrió.

─Al fin puedo verte ─dijo Usagi con una sonrisa demasiado feliz. Por supuesto que fue testigo de todo lo sucedido y de inmediato comprendió la situación. Nur sólo pensaba en el bienestar de todos, sobretodo el de ella, simplemente se le pasó la mano.

─Mi pequeña... Yo...

Pero la apenada Nur no pudo seguir hablando, sintió un cálido abrazo. Era la sensación más plena y agradable que había sentido en demasiado tiempo. Tanto que no lo recordaba, a momentos ni siquiera recordaba la calidez de quien fuera el amor de su vida. Había pasado TANTO tiempo...

─Siempre he escuchado tu voz, tus consejos, tus ánimos... Gracias ─dijo Serenity con sinceridad y alegría─. Gracias por todo lo que has hecho por mi, gracias por preocuparte por mi. Gracias por prestarme tu poder desde el Cristal.

Nur correspondió el abrazo y otro sentimiento humano la atacó sin que pudiera evitarlo. Comenzó a llorar. Lloró como una niña pequeña, con fuerza, aferrándose a su Serenity. Todo el enojo que acumuló por culpa de esas personas malas, todo el coraje y la tristeza finalmente estaban viendo una salida que no fuera tratar de corregir a esas personas quitándoles parte de su ser. Lloró por lo que pareció un largo rato. Serenity abrazó más fuerte a Nur, soltó unas lágrimas también pero no lloró. Nur, por supuesto, no era mala, simplemente las cosas se salieron de control, simplemente no pudo manejarlo porque había estado demasiado tiempo encerrada.

O al menos eso pensó, ¡qué iba a saber ella que no estaba atan equivocada!

Además, de esa misma manera pudo enfrentarse a Galaxia, buscando lo bueno que quedaba en ella, salvándola de sí misma de la manera más cruda posible. ¿Y quién le ayudó a recuperar todo al final luego de su duro trabajo? El sagrado poder del Cristal de Plata, Nur misma lo hizo, estaba segura de ello.

─Yo sólo quería... Sólo quería verte sonreír.

─Me has visto sonreír muchas veces. A nadie le gusta ver llorar a alguien que ama, pero todos tenemos derecho a sentir tristeza, ellas lo dijeron, ¿o no?

Nur asintió con torpeza, y por inercia fue que se limpió la nariz con su antebrazo. Se echó a reír de manera torpe. ─Hace tanto que no lloraba que no recordaba lo ligero que se siente luego de terminar ─dijo mientras terminaba de recuperarse.

─Lo sé, yo me la pasaba llorando todo el tiempo, seguro que me viste ─contó Serenity mientras limpiaba el rostro de su antepasada─. ¿Estás mejor?

─Ahora me siento peor, no sé con qué cara miraré a las pequeñas que han intentado arreglar todo lo que yo provoqué sin darme cuenta ─ésta vez sonaba sinceramente arrepentida.

─Creo que lo mejor es liberar primero toda ésta oscuridad que aún queda aquí dentro ─aconsejó la joven Reina y su acompañante asintió.

Afuera todos fueron testigos de cómo el vapor oscuro abandonaba el cuerpo de la Reina. Era tanto que tomó un rato para que saliera toda la energía negativa y regresara a su sitio de origen: el corazón de cada humano en ese mundo. Alrededor del planeta, justo como las Cures contaron, las personas se sentían ligeramente mal, pero entre todos se ayudaban, se apoyaban, se daban cuenta de lo que podían hacer pero no lo hacían porque simplemente habían avanzado un paso más, aunque fuera uno.

Los asustados, los llorosos, los desesperados fueron apoyados por sus personas más cercanas. Y quienes hacía mucho que no veían un Otoño y un Invierno como antes, sintieron cierta alegría y paz en sus corazones al ver los árboles en reposo y esperando por la estación siguiente para florecer de nuevo.

Poco a poco el remolino de energía desapareció, dejando nuevamente el cuerpo de su Reina como lo conocían: radiante, hermoso y lleno de energía. Estaba totalmente recuperada luego de la pelea contra las Senshi y las Cures y se puso en pie sin demasiado problema.

Al abrir los ojos a quien vieron fue a su querida Serenity.

─¡Mamá! ─la princesa fue la primera en abrazarse de ella.

Endymion se unió al abrazo y luego las Senshi fueron a recibir a su querida Reina con alegría. Las Cures permanecieron en sus sitios con una inmensa alegría. Podían sentirlo, habían terminado su misión: lo lograron. Luminous bajó el escudo y sólo les quedaba esperar.

─Me alegra que estés de regreso, Usako ─dijo el Rey mientras besaba la frente de su esposa─. ¿Y Nur?

Todas terminaron sus cariños para con su Reina para poder escuchar la respuesta. La Soberana sonrió.

─Anda, sal. Todos quieren verte.

Nur obedeció e hizo acto de aparición donde siempre, por encima de Serenity cual ángel guardián y con una visión mucho más amistosa que antes. Miró a las Senshi, al Rey, a la Princesa y finalmente a las Cures.

─Me alegra ver que ya estás mejor ─dijo Dream con alegría y todas sus amigas asintieron y sonrieron por esas palabras.

─Yo...

Pero Nur no pudo decir nada, todos sintieron una extraña distorsión dentro de la Sala del Trono, una especie de corto circuito que de inmediato mostró su origen: Las diez Cures que llegaron primero a ese mundo.

Las guerreras soltaron un grito de dolor tan repentino que tomaron a todos por sorpresa. Sus cuerpos soltaban chispas y a momentos daban la impresión de querer borrarse. Todas estaban en el suelo mientras trataban de ponerse en pie, sin lograrlo. Era obvio lo que estaba pasando, ya no podían estar en ese mundo, se había acabado su energía. Con sus aliadas de ese lado, sus amigos mágicos mantenían el lazo con el otro mundo tanto como les era posible, pero no pudieron, no luego de todo el desgaste que las chicas sufrieron en la pelea con Nur.

Hikari, Michiru y Kaoru mostraban síntomas similares, pero sin ser tan violentos como con sus amigas. Al menos las tres podían hablar bien y mantenerse en pie.

─Debemos... Debemos irnos ahora o ellas no aguantarán el viaje de regreso a nuestro Universo ─dijo Hikari con un claro gesto de desesperación─. ¡Porun! ─gritó, claramente llamando a sus aliados del otro lado. Todos los presentes pudieron escuchar esa voz infantil que no era humana pero que podían entender perfectamente.

─¡Hikari, ya no podemos mantener el enlace-popo! ¡Fue mucha energía! ¡No podemos traerlas de regreso a todas, no resistirán!

Y esas palabras aterraron a todos quienes escucharon.

─¡Tonterías, podemos volver a casa! ─exclamó Black e intentó ponerse en pie, sin lograrlo─. ¡Argh, no puedo creerlo! ¡No me puedo quedar así, debo volver a casa con Honoka! ¡Debo volver para casarme con ella y tratar de tener una familia como lo hicimos aquí!

─¡Yo también quiero tener una familia con Nagisa! ¡Quiero hacer en mi mundo lo que aprendí aquí! ─Honoka tomó las manos de Nagisa con mucho esfuerzo.

─¡Yo quiero implementar la tecnología que aprendí aquí para que mis amigas puedan tener bebés con quienes quieran! ¡Quiero ser la mejor médico como Lady Mercury! ─exclamó Karen, abrazando a Kurumi.

─¡Tenemos muchas cosas por hacer, tenemos que volver a casa! ─Saki tenía sujeta a Mai y trataba de levantarse, igualmente sin lograr nada más que caer de cara al suelo.

Michiru y Kaoru trataron de tocar a sus amigas, pero el mismo corto circuito las alejó. Eso era malo, muy malo. Miraron a las Senshi con verdadero horror.

─¡Por favor, hagan algo o ellas van a desaparecer, es tarde para que nosotras volvamos a hacer un enlace nuevo! ─gritó Kaoru, literalmente colgándose de las faldas de Sailor Venus, ésta no supo cómo reaccionar.

─¡Nagisa, Honoka, aguanten! ─Hikari trataba de ayudar a sus amigas, pero tampoco lograba hacer contacto físico con ellas.

Mercury nuevamente analizó a las Cures y todas ellas estaban en un nivel crítico de energía, estaban totalmente drenadas, sus lecturas estaban vueltas locas y su estructura molecular estaba literalmente colapsando. Tragó saliva. ─Las estamos perdiendo, ¡tenemos qué hacer algo!

Serenity, igualmente desesperada, miró a Nur. ─¡Has algo, por favor!

Nur pareció tomar aire antes de poner un gesto serio.

─Puedo sentir sus energías, de alguna manera tratan de adaptarse a éste mundo, pero entre más se conectan, más pierden su materia ─suspiró hondo─. Quizá pueda... Si esperamos el momento en que se conecten con éste mundo, justo antes de que desaparezcan, en ese minúsculo lapso de tiempo podría regenerarlas. Y apenas lo logre, tendrán que salir de aquí.

Era lo único que se le ocurría, después de todo, ninguna de ellas pertenecía a ese mundo. Miró a Endymion.

─Guardián de la Tierra, necesito tu energía.

El Rey asintió y se acercó a su esposa y por ende a Nur. ─¿Qué debo hacer?

─Enlaza tu energía con la de ellas, como si fueras a recuperarles energía. Sentirás un corto circuito, pero debes aguantar.

Endymion asintió e hizo lo que se le pidió. Sintió lo que le dijeron iba a sentir y fue una sensación francamente desagradable, pero eran las Cures quienes la pasaban peor en ese momento, así que debía resistir. Su energía conectó de alguna manera, pero no lograba completar el circuito, por decirlo de alguna manera. Supuso que eso era lo que Nur quería─. Listo.

Nur tomó aire.

─Necesito la energía de todas como apoyo, porque puedo ver que ustedes quieren hacer algo por ellas también ─dijo de manera suave, no le pasaban por algo los gestos acongojados de las Senshi.

Las guerreras asintieron y se tomaron de las manos junto con la Reina y la Princesa, rodeando a las Cures.

─¿Y ahora? ─preguntó Serenity, tensa.

─Sólo esperemos un poco más ─indicó Nur, debían estar muy atentos a ese breve instante antes de que las Cures implosionaran.

─No... No es justo, quería pasear por Tokio de Cristal una vez más... Con Rin ─dijo Nozomi con una risa pequeña.

─Podremos salir a pasear cuando volvamos a casa, Nozomi, te lo prometo ─respondió Rin, tomando la mano de Nozomi.

─Yo... Yo quería dibujar la ciudad antes de volver a casa, para nunca olvidarla ─confesó Mai con pena.

─Nosotras... Nosotras te daremos todos los detalles para que puedas dibujarla cuando regresemos, Mai ─fueron las palabras de Saki, esperando con ello consolar a su novia.

─Yo... A mi me hubiera gustado trabajar contigo una vez más, Lady Mercury ─dijo Honoka con una sonrisa pequeña.

─A mi también ─continuó Karen─. Fui tu mejor alumna, tú misma me diste mi título de doctora y me enseñaste sobre la tecnología de reproducción universal. Puedo recordar todo aún, puedo... Puedo hacer que todos allá podamos lograr lo mismo cuando... Cuando la tecnología nos lo permita.

─Quizá algún día... Algún día podamos volver, ¿verdad? ─preguntó Urara y sólo la Reina Serenity asintió.

─Espero que sí, porque en verdad me hubiera gustado conocerlas mejor y... Y pasar un poco más de tiempo con ustedes... Darles las gracias por salvar a nuestro mundo y... Y ─no pudo seguir hablando, comenzó a llorar─. Lamento que pasaran por todo esto, lo siento tanto.

─No fue su culpa, Su Majestad ─dijo Komachi con voz calmada, suave─. Nosotras fuimos muy felices por vivir aquí y... Y aprender tantas cosas... Nunca las olvidaremos.

Las Senshi lloraban en silencio, la princesa también junto con su madre. El Rey se mantenía sereno para darles fortaleza a las demás, aunque por dentro se sentía igual de destrozado por todo lo que estaba pasando. Era injusto que ellas tuvieran que ponerse en peligro de esa manera.

─Lo mínimo que podemos hacer por ustedes es enviarlas a casa con vida ─dijo el soberano con firme voz─. Aguanten, ya llegaron hasta aquí, así que no caigan, ¿de acuerdo? Y cuando podamos hablar, cuando podamos vernos de nuevo, queremos verlas bien.

─Haremos lo que podamos ─dijo Kurumi con una risa débil─. Primero... Primero queremos ir a casa... Ya terminamos aquí.

Hikari juntó todas sus fuerzas para abrazar a su par de amigas, Michiru y Kaoru hicieron lo mismo, debían enlazarse de todos modos para poder volver juntas a casa. La rubia miró hacia arriba. ─Porun, por favor, llévanos a todos apenas sea el momento.

El pequeño asintió con un pequeño sonido, todos estaban tensos, esperando.

Y justo en ese breve momento previo en que los cuerpos de las Cures estaban por desaparecer, ese breve fragmento de segundo, fue cuando Nur activó todo el poder del Cristal de Plata y lo envió hacia las guerreras de otro mundo por medio de Endymion. El Rey sintió la carga de energía y concentró su poder, la energía de las Senshi, la Reina y la Princesa también entraron en el circuito durante ese breve fracción de tiempo y todo pasó en menos de un parpadeo.

Toda la carga de energía llegó a las Cures, dotándolas de un cuerpo sólido por el tiempo suficiente para que sus aliados al otro lado pudieran llevarlas de regreso a su Universo.

El único rastro que quedó de la existencia de las Cures en el castillo fueron manchas de explosión en el suelo. Todos los presentes se miraron entre sí.

─¿Funcionó? ¿Ellas están en casa? ─preguntó Saturn, estrechando la mano de su princesa.

─Sí ─aseguró Nur con una sonrisa─. Pude sentir su presencia completa, de todas, abandonar éste universo. Estoy segura que ellas llegaron vivas a su hogar.

Y esas palabras calmaron a todas.

Finalmente todo había terminado, ahora tenían mucho trabajo por delante arreglando el desastre pero, como bien pensaron antes de todo eso, la ventaja era que estarían vivas y tenían un mundo en el cuál vivir.

Les hubiera gustado hablar un poco más con ellas, pero con saber que estaban en casa era suficiente.

─Bien, a trabajar ─indicó el Rey y todas dijeron un sí al unísono.

Antes de ir a lo suyo, tanto Nur como Serenity vieron el cielo por uno de los huecos del techo. La Reina sonrió. Esas chicas eran como estrellas en el cielo ahora, esperaba que siempre estuvieran brillantes y llenas de energía para vivir sus vidas, era su más sincero deseo para ellas.

~ o ~

Pasados un par de días solamente las Cures abrieron los ojos, todas estaban en la casa de Karen amontadas en el par de camas de la habitación de huéspedes. Fue el único lugar donde el pequeño Porun pensó en dejarlas, estaban unas encima de las otras pero al menos no había ninguna en el suelo. Jiiya les había dejado comida en la mesa del cuarto sin hacer una sola pregunta.

Hikari fue la primera en abrir los ojos, notó por la ventana que era de noche y se sentó mientras sentía el cuerpo entumecido. Lo último que recordaba era que llegaron al jardín de la Luz bastante desgastadas pero al menos vivas, ella fue la última en desmayarse luego de que todas en general cayeran víctimas del cansancio. Apenas si escucharon las palabras de la Reina de la Luz diciendo que estaba feliz de tenerlas de regreso.

Nadie podía culparlas por caer de cara al piso en medio del discurso de aliento de la máxima autoridad de su universo.

Se levantó de la cama mientras tomaba sin culpa alguna unos trozos de manzana del banquete, seguro que sus amigas no debían tardar en despertar, la comida olía bien. Revisó la hora y la fecha en el teléfono móvil de Karen. Sólo tres días habían pasado desde que oficialmente comenzaron con esa misión. Sólo tres días y se sentían como siglos enteros.

Suspiró hondo, sus amigas tardarían en reponerse de la experiencia, pero para eso estaba ella, para apoyarlas. Les echó un vistazo y casi rió. Nozomi estaba encima de Rin, Urara estaba aferrada a Komachi, quien a su vez abrazaba a Kurumi, mientras que todas estaban literalmente encima de Karen quien hacía gestos de incomodidad pero no se movía en lo absoluto. Saki y Mai se abrazaban entre sí mientras Michiru y Kaoru les rodeaban por los costados en un cerrado abrazo, como protegiéndolas. Ella misma, por su lado, despertó entre Nagisa y Honoka y ellas dos sólo estaban tomadas de la mano, como era su buena costumbre.

Miró el cielo, era de noche, una hermosa noche estrellada con una enorme Luna Llena en medio de todo el escenario. Era un hermoso espectáculo.

Se quedó embelesada un rato hasta sentir movimiento detrás suyo, era Honoka.

─Ah, deberías dormir otro poco ─dijo Hikari de inmediato.

─Lo intenté, pero alguien me pateó y no sé a quien culpar ─respondió Honoka con tono divertido y se acomodó junto a Hikari. Le pasó un brazo por los hombros a modo de cariño y miró el cielo─. La Luna está hermosa.

Hikari sonrió ampliamente. ─Lo está, sí.

─Supongo que cada que la veamos nos acordaremos de ellas y... Creo que ese es un lindo recuerdo, ¿no lo crees?

─Sí, lo es ─respondió Hikari con visible alegría.

Se hizo silencio pero fue realmente breve, los estómagos de las más glotonas comenzaron a pedir comida al unísono y el grupo finalmente despertó. Con su misión terminada y la seguridad de que estarían en paz por un tiempo, la mejor manera de retomar sus vidas era con ese banquete bajo la Luna más hermosa de todas las que habían visto.

Quizá un saludo de sus amigas del otro Universo.

FIN