Disclaimer: Este Fic puede incluir temas sensibles para algunos lectores, como uso de un lenguaje fuerte así como descripciones, alusiones o situaciones sexuales, por lo cual te sugiero que si no es tu estilo dejes de leer ahora. Esta historia se ira desarrollando a paso lento o a veces muy acelerado te advierto que si eres impaciente , puede que te desesperes asi que también te recomiendo, dejes de leer. Los bloques en cursiva significarán un, pensamientos o flasbacks.
Todos los derechos quedan reservados a JK Rowling.
Disfruta de tu lectura."La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado"
Gabriel García Márquez
El fin de la guerra el Ermitaño de Irlanda
Los festejos tras la caía de Lord Voldemort no se hicieron esperar, en todo el mundo resonaba la noticia, EL SEÑOR TENEBROSO HA MUERTO, LA GUERRA TERMINO y los héroes de la historia eran aclamados por su notable participación, en los encabezados destacan Harry Potter el niño que vivió para volverse leyenda, sin embargo en todo titular un nombre inesperadamente se volvió estelar SEVERUS SNAPE EL HÉROE INESPERADO .
Severus Snape blasfemo para sus adentros, aquellas melosas y amarillistas noticias revolvieron su estómago o tal vez era aquel trago de whisky que había tomado, después de todo beber alcohol para el desayuno era un habito poco saludable que hace poco había comenzado, negó con la cabeza y continuo con su lectura, en cada apartado de la nota destacaban las participaciones de los héroes de Inglaterra, entre ellos uno muy peculiar y que en letras negras resaltaban:El príncipe mestizo que por amor sacrifico su vida, apretó la mandíbula con molestia habían pasado dos meses desde aquello y la gente seguía hablando, como si realmente supieran lo que eso significó para él, suspiro y cerro el periódico de golpe, se preguntaba porque diablos había sobrevivido, incluso en ese momento la muerte parecía una opción más clemente que tener que lidiar con todo lo que conlleva ser el "héroe inesperado".
Tras salir de San Mungo lo primero que hizo fue huir de toda persona que quisiera hablar con él, eso incluía al fastidioso Harry Potter que tras enterarse incómodamente de toda la verdad, ahora parecía tener un interés singular por él. Razón misma por la cual había tomado la decisión de mudarse lejos de Hilandera el lugar donde habría vivido desde que tenia memoria y que ahora estaba infestado de periodistas. Sabía de buena fuente que el muy bastardo de Dumbledore ya le había dicho a Potter donde se hallaba su casa y estaba seguro que si ponía un pie ahí, el chico lo visitaría, y lo que menos quería en ese momento era él tener su desagradable visita en su casa, sin olvidar a los múltiples periodistas que buscaban hacerse de una fortuna con alguna entrevista, y aunque las ofertas que recibió, eran bastante tentadoras, no eran lo suficiente para que aceptara a rebajar lo poco que le quedaba de dignidad.
El dinero no le hacía falta, tras años de trabajar en Hogwarts ,tenía suficiente dinero para retirarse sin ningún problema, eso y el renombre que consiguió como pocionista le permitía asegurarse algunos lujos, después de todo era lo único de lo que se podía sentir orgulloso.
Seveurs respiro hondamente y estiro sus piernas, él no era precisamente aledaño a la naturaleza, si bien recordaba odiaba con todas sus fuerzas los piquetes de mosquitos en verano del lago negro de Hogwarts, pero como buen pocionista valoraba su riqueza, y cualquiera con sentido común jamás lo buscaría en un lugar como en el que ahora vivía, lejos de Londres en el campirano Irlanda a campo abierto en una casa que aunque a la vista era modesta tras unos arreglos, era suficiente para él.
Ahora en aquel lugar donde se disponía a esperar mientras todo volvía a la calma, y le hubiera encantado alejarse del mundo para volverse un ermitaño, después de tantos años y fuera del sentido común que le dictaba su cabeza , aun seguía en contacto con el viejo bastardo de Dumbledore, después de todo aquel vejestorio era su única conexión con Londres y lo mas cercano que tenia a un amigo o familia, uno al cual le mantenía oculta su ubicación, lo que menos necesitaba era un viejo chocho compartiendo con el el aislamiento, así que , gracias a un viejo conjuro le enviaba cartas cambiando cada vez su ubicación apenas tocaba las manos del viejo asegurándose que este no le siguiera la pista.
En sus últimas cartas siempre destacaba lo bien que le haría volver al castillo ahora que estaba por terminar su reconstrucción, como si aquello de ser profesor de pociones fuera una realidad que a él le apeteciera.
Severus no era el mismo después de la guerra, la caída de Voldemort, Potter, Lily, los mortifagos, ahora todo parecía tan absurdo, jamás contemplo que para el existiera un después de la guerra, él se había resignado a su muerte tras la última mordida de Nagini, toco su cuello, las marcas no desaparecían y los recuerdos menos, estaba vivo ¿para qué?, no encontraba sentido en ello, pero aun así estaba ahí...huyendo del caos...
Su rutina, era digna de un zombie, se levantaba temprano, revisaba la correspondencia de la semana mientras desayunaba acompañado de algún trago, caminaba un largo rato al pueblo cercano, compraba cosas necesarias para no regresar en una semana, entre esas compras siempre se aseguraba de comprar suficiente alcohol, un aperitivo que degustaba al despertar y antes de dormir, regularmente compraba algún periódico muggle y volvía a casa en donde pasaba la mayor parte del día elaborando pociones para la venta, ocasionalmente leía algunas cosas sobre el mundo mágico por el telegrama que le mandaba Dumbledore y cada mes se alistaba para salir a recolectar algunas especias para experimentar en pociones.
Y aquel día no parecía ser diferente, se dispuso a hacer su caminata al pueblo, durante su trayecto, pasaba por una pequeña laguna, que durante la noche vislumbraba algunas luciérnagas, que con el sonido de las cigarras contrastaba perfectamente con el olor a tierra mojada y vegetación. Todo parecía normal aquel día, el sonido del viento, el aire fresco, sin embargo no sabía si era su paranoia o a la soledad el que le hacía creer que lo seguían tras cerrar la puerta de la casa , en algún punto al escuchar una rama romperse, se volteo agresivamente con varita en mano, sin embargo, no había nadie, y al ser campo abierto, dudaba que su asechador, portara una capa de invisibilidad o fuera invisible, guardo su varita al instante, espero unos instantes y siguió con su camino, al fin tras un rato de seguir por el sendero vislumbro el pueblo, lo cual le hizo sentir un poco de calma.
Una de las cosas que más amaba de Irlanda era lo supersticioso que llegaban a ser los pueblerinos, desde su llegada al pueblo, su personalidad había sido el repelente natural para la gente, ya que cada vez que lo veían lo esquivaban y en los lugares donde compraba lo necesario para subsistir, no buscaban chocar con su mirada o siquiera hacerle platica.
Al llegar al pueblo su primera visita seria ir al correo con el fin de enviar una carta a Dumbledore y rechazar por tercera vez su propuesta para volver al castillo , y para no tomarse la molestia de enviar a su lechuza hasta Inglaterra Severus optaba últimamente por la vieja forma muggle, después de todo con el conjuro que había puesto, sería imposible que el vegete le encontrara.
Posteriormente tras hacer sus compras acostumbradas de la semana Severus levanto una ceja, sintiendo de pronto un poco de somnolencia y hambre, después de todo el haber bebido alcohol sin comer nada no había sido una de las mejores decisiones que había tomado ese día. Medito un momento sobre comer en algún Pub o ir a casa y es que aunque la comida Irlandesa era horrible lo que él preparaba no era mejor, así que comer en casa o en el pub local daba igual.
De esta manera decidió ir a algún local en busca de cualquier porquería de la gastronomía del pueblo, y ahí estaba con la típica fachada irlandesa, el rojo estridente y los ventanales cubiertos de polvo, la entrada un escandaloso letrero color verde con la palabra Pub Borgan inscrita resaltaba, seguramente el apellido del dueño, el sonido típico de música irlandesa, de violín, guitarra y gaita, resonaba apenas salía un transeúnte con altas dosis de alcohol encima, sin importar la hora y por su puesto sin poder sostenerse por sí solo.
Severus atravesó el pórtico esperando la fría mirada de los presentes como acostumbraba en cada local, sin embargo, nadie le miro, el lugar estaba saturado, apenas podía hacerse paso a la barra, cervezas iban de un lado a otro gente bailando y gritando, ni en el pub más revoltoso de Inglaterra se comparaba con tal alboroto, levanto una ceja y con esfuerzo llego a la barra, un instante después Severus se maldecía por estar ahí, la música irlandesa nunca había sido su favorita, y la comida del lugar no valía la espera, estaba a punto de regresar sobre sus pasos cuando en el tabernero le dio un tarro de cerveza artesanal sin pedirlo, Severus miro con extrañeza aquel gesto.
-tómalo sin miedo ,extranjero, tu compatriota ya lo hizo y no tuvo problema, es tradición cada vez que alguien se casa- le dijo un hombre que con esfuerzo lograba, mantenerse en pie junto a él, mientras ingería otro gran sorbo de su tarro. ¿extranjero?¿compatriota? Al instante Severus sintió de nuevo paranoia, acaso algún periódico ingles había mandado a buscarlo y lo habían encontrado ¿Cómo? ¿Dumbledore? Ese Hijo de puta.
Severus estaba por darse vuelta e irse cuando el tabernero le dio una despectiva mirada seguido de ello miro al tarro que le había servido, Severus miro al hombre con aspecto poco afable, y aunque sabia perfectamente que con un simple movimiento de varita podía dejarlo inconsciente, no le convenía llamar la atención si su suposición era verdad, seguido de ello tomo el tarro y de un trago lo bebió todo, en definitiva las bebidas Irlandesas eran ligeramente mas fuertes que las británicas, era eso o el hecho que desde la mañana no tenia nada en el estomago , mas que un vaso de whisky, cosa que comenzaba a hacer efecto en su organismo, en el lugar los aldeanos comenzaron a bailar formando un circulo, los hombres danzaban alrededor de un grupo de mujeres, las cuales daban brincos y aplausos, rodó los ojos no estaba para presenciar bailes folclóricos, dio un bufido y se preparo para marcharse .
-vamos preciosa es cógeme a mi- grito uno de los hombres junto a Severus, este volvió la mirada para ver a la desgraciada mujer a la cual el imbécil le gritaba, de pronto contemplo que del tumulto de mujeres habían seleccionado a una que tenia vendado los ojos, frunció el ceño y la miro despectivamente que ridiculez, no tenía tiempo para estupideces intentaba moverse entre el tumulto de hombres que se movían alrededor de las mujeres, para salir de ahí lo antes posible, estaba apunto de llegar a la salida, cuando unas manos detuvieron su andar tomándolo de los hombros.
-Podía tener menos suerte, de los treinta hombres que buscaban ser capturados por aquella mujer justo tenía que ser él, estaba a punto de alejarse, cuando sintió la mirada despectiva de los hombres presentes, mientras que el tumulto de mujeres gritaba
-vamos chica tienes que comprobar si es noble o no-
-dile al extranjero que deje de ser tan arisco-esgrimo un hombre que apenas se sostenía en pie
-¿quien dejo que el viejo del jugara?- exclamo con Sorna un joven de la multitud
Severus apretó su mandíbula y se dio vuelta, dispuesto a apartar las manos de la mujer y zafarse de la situación cuando escucho su risa.
-Creo que me tope con un irlandés desnutrido y con olor a ortiga- rió la mujer, al instante escucho el acento de la mujer sintió algo de confusión, tenia un peculiar acento americano y británico, las risas no se hicieron esperar, Severus dejo escapar un pequeño gruñido
-ah y además gruñón- dijo con sorna la mujer tras escucharlo gruñir -tranquilo chico, seguro un beso te ayudara-dijo mientras los espectadores no paraban de reír.
Severus estaba a punto de irse del lugar cuando la chica lo rodeo por el cuello y deposito en sus labios un furtivo y torpe beso, la baja de reflejos por el alcohol, le hizo sorprenderse mas de lo que le hubiera gustado aquellos labios sabían a tanto whisky que parecían que tuviera un tarro de líquido ámbar contra los suyos, un segundo despues, el lugar estallo en risas, eso era suficiente , estaba por empujar a la mujer cuando esta lo detuvo tomando su muñeca justo del lugar donde tenía su varita, la chica sonrió y aparto sus labios.
-Te encontré héroe inglés- dijo arrancándose la venda de los ojos.
Severus se quedó perplejo miro a la mujer que tenia de frente, de ojos grises y piel pálida pero muy sonrojada, enmarcada en cabellos castaños y ondulados, apretó la mandíbula y se soltó del agarre con un solo movimiento.
Le parecía familiar aquella mirada,de inmediato Severus recobro su postura , pero antes de que pudiera moverse la mujer volvió a hablar.
-Creo que nuestro príncipe mestizo se quiere ir ¿porque no, me acompañas por un trago compatriota?- los presentes centraron su mirada en el, esta vez con cuidado, ¿porque llamarle así al extraño del pueblo?, algunos volvieron a reír y otros exclamaron con sorna ¿príncipe? Será de las tinieblas, es el extraño del pueblo.
- sigues callado, invítame un trago y prometo no decir nada…- argumento nuevamente la mujer, soltando su muñeca Severus se quedó callado, las burlas de nuevo no se hicieron esperar
-tiene miedo cariño, yo te invito lo que quieras primor, no ves que apenas puede andar el viejo, déjalo ir… -le gritaban un montón de Irlandeses a la mujer
Severus por muy poco amor que se tuviera, sabia que aquello de viejo era una exageración, y aun mas no iba a dejar que aquella mujer le dejara como cobarde frente al montón de irlandeses imbéciles.
-Claro…- dijo en tono sobrio, para sorpresa de los presentes y se abrió paso entre las miradas despectivas y risas.
La mujer le siguió, el lugar estaba muy lleno, lo cual no facilitaba el andar por el lugar, Severus se limito a mirar a los espectadores con pesadez.
La mujer soltó una risa- le diré mi nombre porque soy educada a diferencia de usted que no se ha presentado, mi nombre es Katrina Scamander y si usted me invito un trago, debería pedirlo…- dicto al fin.
Aquella mujer le estaba haciendo perder los estribos más de lo que le gustaba, aquel aire demandante e infantil le hicieron suspirar exasperado, pero hubo una palabra que le hizo mirarla con un poco de detenimiento ¿Scamander?, posteriormente pidió un tarro de cerveza al tabernero, el cual le ignoro colosalmente.
La mujer negó con la cabeza divertida -que popular eres chico- exclamo y después silbo llamando la atención del tabernero- Oye, cariño, dame dos tarros de la casa para mi y mi colega- dijo la mujer en un tono dulce y seductor, Severus levanto una ceja al percatarse que rápido lograba hacer que aquel hombre le atendiera ya que casi de manera instantánea sirvió ambos tarros con dudosa limpieza.
-Los novios invitan dulzura- dijo el tabernero, no sin antes dedicar una mirada despectiva a Severus -Gracias…pero Señor Borgan, mejor invíteme un cocktail de lo mejor de la casa, después de todo es el padre de la novia…- dijo guiñándole un ojo al hombre, cosa que sonrojo a semejante oso irlandés canoso y asintió con la cabeza-por supuesto, tu servidor invita lo mejor de la casa Katrina-
- ah ya me tutea, dos días de conocernos y se cree con ese derecho, es un capullo señor Borgan- dijo falsamente molesta la mujer dandole otra sonrisa coqueta.
Severus estaba confundido y algo fastidiado, ante la familiaridad con la que la mujer se dirigía al hombre, Katrina tomo ambos tarros nuevamente servidos y acerco uno a él, este solo volvió la mirada a la mujer despectiva.
-¿creíste que solo iba a tomar yo?, si sabes que es descortés cuando un hombre le invita a una mujer un trago en Irlanda y no toma con ella- dijo dándole un sorbo a su tarro.
-bueno es claro que varios, incluyendo el dueño, ya le invitaron un trago- dijo con sorna Severus sin mirarla tomando entre sus manos el tarro.
Al instante eso hizo que la mujer lo mirara de forma despectiva- si pero es usted el primer anciano que lo hace y soy cortés bebiendo con un hombre de su edad… adelante...- dijo en ademan chocando su tarro con el de ella.
Severus negó con la cabeza, ¿Anciano? si era verdad tras la guerra se había descuidado un poco, ¿pero anciano? blasfemo para sus adentros, tal vez la barba que ahora le hacia juego ¿como diablos se había mentido en aquella situación? y dio un trago del líquido ambar, este era aun mas fuerte que el primero- no se preocupe se librara pronto de mi para volver con sus novicios o el tabernero- dijo en tono seco
-claro, seguro muere por huir, mire le aseguro señor que no se ha presentado que no tengo la intención de tomar mas de un trago con usted, dudo que lo soporte a su edad...- dijo Katrina ante la cara despectiva que le brindo Severus.
-Claro, pero se ve que usted no soporta ni un trago mas- dijo irónico Severus en respuesta- y ¿Para que decirle mi nombre, si usted ya lo sabe Scamander?-
-¿eso sonó a un reto? chico, pero no quiero quitarle su valioso tiempo para tejer, héroe británico, mejor vayamos a los asuntos serios, le tengo una propuesta-Aseguro Katrina arrugando su nariz y en tono solemne.
Severus apretó la mandíbula, no tenia duda de que aquella mujer estaba ahí por él y una nota de periodico- ¿Su jefe también le pago por alcoholizarse, mientras me buscaba para una entrevista?-
-que engreído es, que lo conozcan por toda Inglaterra, no significa que todos estén tras usted para saber de su vida- exclamo Katrina mirándolo de pies a cabeza, dando un sorbo amplio a su tarro.
-bueno si no esta aquí para encontrarme,¿a que vino?¿quiere un autógrafo?- indago un poco mas torpe Severus, y es que aunque tuviera una buena tolerancia al alcohol, aquel ultimo trago que le dio a su tarro le empezaba a hacer efecto.
-se lo pla, pla, platicaría, pero tendria que invitarme otro trago y haciendo uso, desuso de su comportamiento, parece amigo murciélago que usted ya esta ebrio- exclamo con una carcajada Katrina terminando al fin con su tarro.
Severus la detuvo, y silbo al tabernero pidiéndole otros dos tarros
-no se acompleje Scamander que tengo toda la tarde para saber, que asuntos tan importantes le orillan para venir a por mi- aseguro el hombre y otros dos tarros se sirvieron.
-que forma de retener a una dama, espero que sea tan buen pocionista como héroe de Inglaterra- La mujer dio otra carcajada.
- ah busca un pocionista no al héroe - dijo con sorna Severus -¿dígame para que me busca?- exclamo Severus tambaleando ligeramente.
-se lo diré, pero antes vamos a ver quien de esta mesa no sale por su pie- aseguro la mujer y de un trago termino el tarro que recién le habían servido
Tras ese trago, lo que siguió fueron recuerdos borrosos...
El primero de una caminata a mitad de la obscuridad, soportando los cánticos de una mujer con una típica canción irlandesa An Irish Pub de 𝐓𝐡𝐞 𝐑𝐮𝐦𝐣𝐚𝐜𝐤𝐬
Whale, oil, beef, hooked! I swear upon the holy book
The only craic you'll get is a slap in the ear
Whale, oil, beef, hooked! I'll up and burst yer filthy mug
If you draw one more shamrock in me beer
-Scamander, es bastante ruidosa...- argumentaba un tambaleante Severus mientras trata de tomar su mano y que esta evitara caer al lago
-y usted Snape un británico SOSO- exclamo a todo pulmón aferrándose a su mano.
El siguiente recuerdo difuso, fue uno de ambos cayendo en el pasto, Severus cayendo arriba de ella
-Scamander, creo que esta ebria...deberíamos de negociar luego no estoy en condiciones...-menciono Severus mientras la miraba con cuidado.
-que bueno porque ya no quiero negociar, tengo ganas de otra cosa- menciono al fin Katrina mientras echaba una carcajada , recostada sobre el pasto húmedo por el roció de la noche y Severus sobre de ella mirándole con esos espectrales ojos, lo que siguió después de ello fue un beso bajo las estrellas, luego dos, tres...uno mas apasionado que el otro.
Los siguientes recuerdos se disolvieron es fragmentos, solo recordaba que de alguna forma habían llegado a su casa y después de eso todo se volvieron palabras incoherentes, la mano de Katrina capturando violentamente su espalda, enterrando sus uñas en la espalda del hombre, después un recuerdo de ambos se restregándose contra la pared en una danza de vaivén, caricias por encima de la ropa, respiraciones entrecortadas, después de ello, solo ligeros gemidos y un camino guiado por las prendas que eran arrancadas , hasta llegar a la habitación en un momento el recuerdo se hizo nebuloso y solo se escucharon gritos de placer ,incontenibles a mitad de la nada y la obscuridad.
